Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.

Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.

Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina


Capítulo trece: Primer contacto


¡TE ODIO TANTO!–gritó el rubio. Itachi apretó los puños, no podía seguir oyendo esto.

¡LO SÉ!–exclamó tomando al rubio por los hombres, el cual callo de inmediato y lo miró a los ojos sin dejar de sollozar– ¡SÉ CUANTO ME ODIAS! Por favor…deja de repetirlo, deja de repetirlo…–rogo, su corazón no podía aguantar más esto.

¡¿ENTONCES PORQUE SIGO AMANDOTE SI TE ODIO TANTO?!–terminó gritando el rubio con rabia pura.

Los ojos de Itachi se abrieron como platos al oír la exclamación de Deidara ¿Había oído bien? ¿Deidara realmente seguía amándolo?

–¿Qué dijiste?–susurro sin soltar sus hombros, ambos seguían de rodillas en el suelo.

Entre lágrimas de frustración Deidara contestó.

–Dije que po…–. Las palabras del ojiazul murieron en su boca cuando Itachi, sin previo aviso, aplasto sus labios contra los suyos.

Al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, Deidara se removió intentando apartarse, pero el Uchiha no se lo permitió apretándolo con más fuerza contra su pecho.

El rubio sintió el impulso de morderle el labio al Uchiha, pero antes de ponerlo en práctica, la lengua del azabache invadió su boca enredándose con la suya. La manos del Uchiha se deslizaron hacía abajo por sus hombros, acariciándolo.

Deidara estuvo a punto de perderse en las sensaciones cuando de repente los recuerdos del pasado inundaron su mente…

"–Adiós, no quiero volver a verte nunca más en toda mi vida"

En ese momento, Deidara saco fuerzas de donde no las tenía y empujo al Uchiha hacía atrás, lejos de él.

–¡No vuelvas a hacer eso!–exclamo fríamente pasándose la mano por la boca. Itachi lo miró, dolido, sabía que no debería haberlo hecho, pero no había podido evitarlo.

–Lo siento–murmuro el azabache sin arrepentimientos.

Deidara ignoro sus palabras limpiándose el resto de lágrimas de su rostro intentando ignorar el acelerado latido de su corazón.

Un incómodo silencio se apoderó de la habitación. Itachi no dejó de mirar a Deidara mientras este miraba al suelo con una mano sobre su boca, su corazón seguía latiendo desenfrenado al igual que sus labios parecían estar haciéndolo ¿Por qué diablos lo había besado?

El Uchiha no sabía lo que lo había poseído para atreverse a besar al rubio, pero no se arrepentía de haberlo hecho, él solo había visto sus dulces y carnosos labios y no había podido resistirse ¡Dios sabía que lo necesitaba para seguir adelante con su amargada, deprimente y miserable vida!

Deidara no soporto más el silencio y se puso de pie dispuesto a marcharse, pero entonces su teléfono comenzó a sonar. Él contestó de inmediato, con el beso había olvidado temporalmente el mundo que lo rodeaba y el hecho de que su hijo estaba desaparecido.

–¿Lo encontraste?–preguntó nada más contestar al ver el nombre de su madre en la pantalla antes de contestar.

–…se fue–susurro Kushina al otro lado de la línea telefónica.

–¿Q–qué quieres decir que con eso? ¿Cómo que se fue? ¿A dónde?–preguntó el rubio frenético.

–No sé a dónde, él solo dejó una carta diciendo que…lo sabía todo y…

–¡¿Qué?!–exclamo Deidara interrumpiéndola.

–…y que no quería seguir siendo una molestia, y…algo más–balbuceo Kushina, ella sospechaba lo que significaba la "maldición" de la familia que supuestamente había heredado–deberías leerla

–Voy para allá–dijo el rubio de inmediato cortando la llamada. Guardó rápidamente el teléfono en su bolsillo y se levantó del suelo para encaminarse hacia la puerta, pero Itachi – quién había estado escuchando la conversación – lo detuvo tomándolo de la mano.

–Voy contigo

–No, tú ya has hecho suficiente–contestó Deidara con resentimiento.

–Aunque no te guste, Naruto sigue siendo mi hijo, y probablemente este con mi hermano. Seré un idiota Deidara, pero no tengo absolutamente nada que ver con la relación que ellos tienen–dijo Itachi con seriedad.

–No, pero si tú no le hubieses contado la verdad a tu hermano, él no se la hubiera contado a Naruto–objeto el rubio intentando recuperar su mano para marcharse.

–¿De verdad crees que nunca lo hubiera descubierto por sí mismo? ¿Acaso pensabas mentirle toda su vida?

–¡Sí!–exclamó el Uzumaki.

–¿Y…te sientes bien con eso?

–¿Qué?–contesto Deidara frunciendo el ceño confundido por el abrupto cambio de tema.

–Si te parece bien mentirle de esa manera ¿Acaso no te duele?

–Y–yo…–balbuceo Deidara inseguro de que contestar ¡Por supuesto que le dolía! –Yo quiero que él sea feliz, y si…si viviendo en una mentira lo es, si él es feliz entonces yo también lo soy.

–Mientes–dijo el Uchiha.

–¡No miento! ¿Qué es lo que quieres que te diga? ¡Qué odio cuando mi hijo llama Mamá a mi madre, que aborrezco cuando me llama Nii–san y que no soporto ver la admiración que nos tiene a ambos sabiendo que le hemos mentido toda su vida! ¡Sí, lo odio! Pero no voy a destrozarle la vida por mi propio egoísmo, yo ya había tomado una decisión, yo elegí mi futuro por encima de mi hijo, ya hice suficiente, no hubiera sido justo…

–¿Y para ti sí? ¿Te diste cuenta de que al intentar protegerlo no destruiste solo tu vida sino también la suya y la de tu madre? ¡Mira lo que está ocurriendo!

–¡Cállate! ¡Tú no sabes nada!

–Pero quiero saber, quiero formar parte de su vida, quiero que me dejes formar parte de su vida Deidara

–¿Por qué?–susurro el rubio, él no podía entenderlo–¿Por qué ahora? ¿Por qué me dejaste? ¿Por qué te fuiste? Recuerdo que dijiste que no querías volver a verme nunca más, entonces… ¿Por qué? ¿Por qué ahora Itachi? No puedo entenderlo

Itachi suspiro, los ojos llorosos de Deidara eran muy tentativos, pero él no podía confesarle la verdad, simplemente no podía, no ahora.

–Yo…te amo, nunca he dejado de amarte, tú siempre fuiste lo más importante para mí. Tú eras mi único escape cuando me sentía presionado, eras mi lugar seguro, tú lo eras todo para mí, pero…–. Deidara suspiro temblorosamente, él no podía seguir oyendo esto.

–Tengo que volver a casa–lo interrumpió.

–Te acompaño–dijo el Uchiha de inmediato. El rubio no asintió ni negó, Naruto era más importante que todo esto.

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Naruto suspiró dejándose caer hacía atrás en su asiento, estaba tan cansado, pero por suerte lo peor ya había pasado. El viaje en avión había sido largo y pesado, pero él no se había quejado ni una sola vez. Sasuke había pasado todo el vuelo pensando en lo que harían cuándo llegarán a Inglaterra, él le había contado a Naruto que la casa a la que irían no se había abierto en quince años por lo que estaría bastante sucio. El rubio no se había preocupado por eso, el polvo era el menor de sus problemas.

Cuando el avión aterrizó en la pista, Sasuke rápidamente le paso su mochila a Naruto, se colgó la suya al hombro y tomo la mano del rubio apretándola con fuerza.

–No me sueltes–murmuro caminando detrás del hombre que pretendía ser su tutor, este tenía el cabello marrón oscuro y los ojos inusualmente azules para ser un japonés, pero durante el viaje les había explicado que su madre era alemana y sus ojos eran su herencia, era un hombre muy agradable.

El rubio no dejo de apretar la mano del azabache mientras caminaban a través del tubo que llevaba al aeropuerto. El lugar estaba atestado de gente que corría de un lado para otro en busca de su equipaje, o tarde para tomar su vuelo.

Lo primero que hizo Sasuke fue arrastrar a su "tutor legal" a un cambio de divisas y entregarle un fajo de billetes para que se los cambiara por la moneda nacional del país; la libra esterlina, la cuál era muy confusa para Naruto, pero comprensible para Sasuke.

–Creo que aceptan tarjetas de crédito en casi cualquier lado, pero no vendría mal tener efectivo por si acaso–murmuro Sasuke para sí mismo, él quería estar preparado para cualquier contratiempo.

Su "tutor legal" aún aturdido por el pedido de Sasuke, les entrego un sobre blanco bastante abultado y se guardó otro sobre en su propio bolsillo, había cambiado también el dinero que Sasuke que le había dado antes del vuelo.

Después de aquello, los tres se dirigieron a la salida más cercana e hicieron cola para tomar un taxi.

–Gracias por su ayuda–dijo Naruto al hombre que los había acompañado y había aparentado ser su tutor. –Mucha suerte

–Gracias a ustedes–dijo el hombre antes de entregarle su maleta al conductor de un taxi y subir en la parte trasera.

–Bueno, supongo que estamos otra vez solos–comento Naruto. Sasuke le dio un apretón a su mano, la cual no había soltado desde que habían aterrizado, y alzó su otra mano para detener un taxi mientras tiraba del rubio.

El conductor del taxi no hizo preguntas, solo los llevó a dónde pidieron y, en cuanto le pagaron, se marchó sin comentarios aunque si los había mirado extrañamente.

–Vamos, ya casi hemos llegado–dijo Sasuke tirando de Naruto por un camino lleno de tierra que estaba rodeado por árboles.

El rubio lo siguió con los ojos entrecerraods, estaba tan cansado, pero eso no evito que sus ojos se abrieran al contemplar la casa en la que se iban a quedar, sí, parecía descuidada, pero aun así no dejaba de ser hermosa.

Era una casa de dos pisos que estaba pintada de un gris claro, el jardín delantero estaba sucio, las plantas habían crecido más allá de lo pensado y algunas de ellas se habían enredado con otras o simplemente se habían secado y la pequeña fuente que había en el centro estaba oxidada por dentro, aun así había un par de pájaros bañándose en el agua que había dejado la lluvia.

–Vamos–. Sasuke camino hacia la puerta principal y saco una llave de su bolsillo con la cuál abrió la puerta.

El recibidor estaba sucio y lleno de polvo, era de un tamaño medio, tanto en el lado izquierdo como en el derecho había un par de muebles para poder guardar los zapatos ya que a pesar de estar en Inglaterra, la casa estaba construida al estilo japonés con puertas corredizas y pisos de tatami.

Los chicos siguieron adelante sin sacarse los zapatos, el Tatami estaba lleno de polvo. Al final del pasillo había una escalera que separaba la cocina del salón y el baño.

A través de la puerta del lado izquierdo estaba el salón, el cual estaba separado a la mitad por un separador de madera, detrás del separador había una pequeña oficina, las paredes de dicha oficina eran estanterías repletas de libros llenos de polvo y justo en medio había un escritorio de roble donde descansaban un par de fotografías viejas, un viejo teléfono fijo y un ordenador de mesa del año de la prehistoria. Al otro lado del separador había un sofá en L de color verde musgo y una mesa de madera oscura en el centro con algunas revistas viejas encima, en la pared enfrente del sofá había una gran chimenea de madera, sobre ella había un cuadro de una mujer de cabello negro y ojos de mismo color acariciando su vientre de embarazada.

–Esa es mi Madre–contestó Sasuke a la pregunta no formulada. Naruto asintió bostezando, estaba tan cansado. Sasuke lo tomo de la mano y lo dirigió por el pasillo hacía las escaleras, él nunca había visitado la casa, pero tenía un plano de ella y sabía dónde estaban las habitaciones.

El azabache lo llevo a la puerta más cercana y la abrió, allí había una gran cama de matrimonio. Naruto estuvo a punto de tirarse sobre ella, pero Sasuke se lo impidió, el azabache lo apoyo contra la pared suavemente, el rubio se tambaleo adelante y atrás, pero se quedó allí y observo con los ojos semi cerrados como Sasuke buscaba en unos de sus mochilas sabanas nuevas.

Finalmente el Uchiha encontró un juego de mantas nuevo dentro de una bolsa de plástico, lo saco y se deshizo de las viejas mantas, antes de colocar las nuevas rápidamente. Naruto se tiró sobre la cama inmediatamente y se quedó dormido al instante.

Sasuke se acostó a su lado y se durmió, ya limpiarían mañana, ahora estaban cansados.

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Kakashi observo atentamente los alrededor del parque en el que estaba y, en cuanto divisó a Uchiha Sai, asintió imperceptiblemente y caminó directamente hacía él con un cigarrillo en la mano.

–¿Tiene fuego?–preguntó alzando el cigarrillo. Sai no contestó, él solo saco un mechero de su bolsillo y se lo ofreció al hombre de cabello gris. Kakashi encendió su cigarrillo y le devolvió el mechero antes de marcharse.

Sai se guardó el mechero y continuo dibujando como si nada hubiese ocurrido, ninguno de sus vigilantes notó como Kakashi sacaba una nota de su manga y se la entregaba junto con el mechero, y tampoco notaron como Sai la guardaba en su bolsillo.


N/A: Muchísimas gracias por leer.

Que tengáis un estupendo día.

Saludos, Arisa