¡Ho~la~!¡Volví después de mucho tiempo~! Estoy un poco perdida con el fic porque tuve mi cabeza en otras cosas...pero voy a retomar el rumbo.
Disculpen, pero al contrario de lo que dije en el otro cap, este va a estar centrado un poco más en Angélica y Evans, sobre todo en este último, prometo y esta vez JURO sobre la luz de la lamparita que me ilumina que el próximo cap estará más centrado en Angélica y sobre todo en las ships, que hasta yo estoy extrañando escribir de ellas, pero sino voy a estar años acá sentada escribiendo este capítulo y como que no tengo muchas ganas.
Así que para ser corta, para los que no le interesa ni un poco Evans esto puede que resulte un bodrio.
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Angélica cerró la canilla del agua y salió de la ducha, envolvió su cuerpo en una toalla y se sentó frente al tocador de su habitación para secarse el pelo. Su cabello era largo hasta la cintura así que secarlo era una tarea tediosa, pero le disgustaba más tenerlo mojado. Cuando al fin acabó, llevó su mano hasta donde creía que estaban sus amadas cintas negras pero...¡¿Dónde estaban?!
Se agachó para revisar bajo el mueble, probablemente se le habían caido, sin embargo no estaban ahí;recorrió la habitación con la mirada, revisó bajo su cama, incluso volvió a meterse al baño y mirar dentró de la bañera pero no las encontró. Sentía como un nudo iba formándose en su garganta y como su labio inferior comenzaba a temblar ¡no podía perderlas!
Sin importarle que solamente llevaba puesta una toalla, salió apresuradamente de su habitación a pedirle ayuda a alguien; pasó tan rápido por el comedor que no notó que allí mismo se encontraban Yuki, Mitsuba y Yuu merendándo. Los adolescentes se quedaron sorprendidos por eso y el niño se encontraba petrificado con la taza en su mano.
-Ahi va mi último rastro de pureza...-comentó Yukiteru, recuperándo la compostura.
Angélica continuó corriendo y buscándo con la mirada a sus cintas, hasta que sin querer, chocó con un cuerpo de su mismo tamañ ó la vista y vió que la víctima había sido Evans.
-¿A-Angélica?¿P-Por qué estás así vestida?-tartamudeó algo sonrojado-Meri se va enojar...
-¿Por qué?
-Bueno...sabes que Meri es muy pudorosa, seguramente no querrás que corras por ahí...así.
-¿Hay algo que tenga de malo?-Evans la miró sorprendido, pero ella lo ignoró y continuó-¡Como sea, ayúdame a buscar mis cintas negras!-aferró sus manos a su pecho y se acercó a él-¡Por favor, Evans!-rogó con los ojos llorosos.
Guau, evidentemente esas cintas significaban mucho...
-Esta bien, te ayudaré, no llores-le sonrió y le secó el borde de uno de sus ojos a pesar de que ella protestó diciendo que no estaba llorando- pero primero...por favor,ponte algo de ropa, es incómodo-le dijo, apartándo la vista.
En el camino se encontraron nuevamente con Yukiteru, quien apartó la vista al instante.
-¡¿Por qué estás así, Angélica?!-la reprendió.
-Salí apurada.
-¡No es excusa!
¡Ahora hay algo más importante que mi cuerpo!¡Ayúdanos a Evans y a mi a buscar mis cintas!
-...Lo hago si te vistes.
-¡Por supuesto que me vestiré!
-...Y tampoco lloriquees.
-¡N-No estoy llorando!-exclamó furiosa con la voz temblorosa por el nudo en su garganta.
-Si lo haces~-se burló.
-¡Que no estoy llorando~!-respondió, con una lágrima peligrosamente cerca de resbalar por su mejilla.
La acompañaron hasta su habitación (o más bien la habitación de Meri) para buscar, sin embargo, lo primero que hizo Yuki fue señalarle el vestido negro que estaba tendido sobre la cama.
-Primero vístete, es muy difícil mirarte si estás así.
-De acuerdo-llevó sus manos al comienzo de su toalla con la intención de sacársela pero el chico la detuvo.
-¡NO ENFRENTE NUESTRO!-exclamó con el ceño fruncido y sonrojado.
Evans por su parte había dado la espalda y había abandonado la habitación para avisarles a los adolescentes que estaban en el pasillo, alertados por aquel grito de Yuki, que buscaran y avisaran si encontraban las cintas negras de Angélica.
-¡Ah!¡Pero no vayan a la puerta que está al final del pasillo, no se puede entrar ahí.
El grupo dirigió su vista hacia donde el niño señalaba y vieron una puerta de madera distinta a las otras, parecía olvidada y los focos quemados en el pasillo lo demostraban.
Buscaron por los rincones hasta que Mika dió el aviso y agitó las cintas en sus manos. Evans no esperaba que él las encontrara, ya que apenas había mostrado algo de interés en aquella búsqueda. Sin embargo, no le dió mucho tiempo para pensar ya que Angélica corrió velozmente hacia él con el rostro radiante de felicidad y Mikaela se las tendió con indiferencia. El Serafín observó su tesoro con una gran sonrisa y le agradedeció al vampiro, pero este sólo le dió la espalda con la intención de marcharse. Angélica abrió sus ojos con sorpresa y tristeza y lo detuvo:
-¡M-Mika!
-¿Mmm?
-Ah...¡Mañana!...¿Mañana querrías salir conmigo?
El rubio enarcó una ceja.
-P-Podríamos ir también con los demás y mamá...¿si?
-¡Oh! Yo también querría conocer más este mundo~-exclamó alegremente Yuu-¿qué dices Mika?
-¿Y que hay de tí, mamá?
-No me molesta ir pero ¿podrías dejarme de llamarme así? Es algo raro...
-¡Entonces te llamaré Krul a tí y a la de este tiempo la llamaré mamá, para diferenciarlas!
-Esta bien. ¿Y, Mika?¿Vendrás?
Teniendo a Krul y a Yuu rogándoles no podía hacer otra cosa que aceptar. No esperaba que su respuesta afirmativa causase que Angélica diese saltos de alegría.
-¡Visítemos el parque de atracciones!¿si? Conozco donde queda~-dijo Angélica alegre-¡Jajaja!¡Estoy segura de que les gustará!
Riéndose levemente sonrojada, Angélica corrió hasta su habitación. Los demás decidieron volver a sus cosas, en el caso de Shinoa, estaba aburrida y pensó que lo mejor era "entretenerse" molestándo a alguien "¿y quién mejor que Mit-chan y Yuu-san~?". Esos dos debían estar juntos, podría asustarlos y luego bromear con ellos. Sacó a Shikamadoji en su pequeña forma, pero el arma resbaló de sus dedos y cayó del otro lado de la puerta de la que Evans había pedido no entrar. Bueno, no habría problema si entraba un segundo para tomar su guardaña ¿no? después de todo, Evans era un chico amable y comprensivo, él no la reprendería mucho y podía calmar al profesor si era asunto de este el tema de la puerta. Tocó el picaporte y descubrió que la puerta no estaba cerrada, aún así, no la abrió y se agachó para ver el espació debajo de al puerta por donde había caído su arma. Logró divisarla, no estaba muy lejos, estaba cerca de algo que parecía ser de metal, había varias cosas de ese tipo y también una luz azúl, sin embago, no sabía de que era, lo vería un poco cuando abriese la puso de rodillas dispuestas a levantarse cuando sintió el filo de un hacha en su cuello. Esta arma...¡¿Evans?!
-Por cierto...¿Adónde crées que vas?-preguntó una voz suave y profunda.
-¡A-Ah!-exclamó Shinoa. Reconocía esa voz, era la de Evans pero...era escalofriante, y aunque hablase con un tono de voz suave aún así la atemorizaba, sin mencionar el hecho de que el niño estaba presionándo su hacha contra su cuello.
-Hey, vas a responder ¿cierto...?-preguntó suavemente en su oído.
Por el tono de él no parecía estar bromeando, por más que su rostro mostrase una sonrisa, era distinta a las otras, era oscura y serena. Shinoa se encontró paralizada ante aquel cambio en el niño y su silencio hizo que el chico subiese un poco más su hacha, rozándole la barbilla. Si decía que estaba ahí porque se le había caido su arma y que sólo iba a entrar por eso, seguramente algo malo iba a pasar, Evans podía pensar que sólo era una excusa para abrir la puerta. Decidió intentar con algo más clásico para que él creyese que era una tontería.
-Ah...e-estaba buscándo el baño...
Realmente se sentía algo fuera de lugar sintiendose atemorizada por un niño pero no creía que en su situación actual y contra semejante cambio podría hacer algún movimiento.
-Te has equivocado de dirección. El baño está del otro lado ¿cierto?
-...Creí que era por aquí...
-¿En esta puerta olvidada?¿En este pasillo oscuro? Dices cosas muy raras ¿sabes?-ante el silencio de ella continuó-Quiero que sepas que, no estoy haciendo esto porque te ¿por qué vendrías aquí~?Me pregunto que es lo que de verdad quieres de este lugar~.
-N-No quiero nada de este lugar...-tragó saliva e intento hablar más segura-Estaba buscando el baño y sin querer me equivoque de dirección.
-O podría ser, que tu querías...¿abrir esta puerta?
-Te equivocas.
-Ya veo...eso es bueno-le acarició el cabello dulcemente con su mano libre, pero Shinoa no creía en aquel tacto, Evans aún mostraba aquella oscura sonrisa y aquel escalofriante tono de voz-Si tu abrieses esta puerta, podría enojarme...-llevó su boca al oído de ella y apretó el filo de su hacha contra su cuello, produciendo un leve corte-...O podría cortar tu cuello y matarte...eso debe doler ¿cierto?
Shinoa abrió sus ojos y no pudo evitar hacer un gemido de sorpresa y miedo.
-¿Qué pasa?-preguntó él con algo de sorpresa-Tu cara demuestra miedo.
-...Sólo quiero ir al baño...
-De acuerdo.
Evans retiró su hacha y Shinoa se levantó, sentía que sus rodillas le temblaban. El chico le señaló una puerta al otro extremo del pasillo.
-¡Es por allí~!-le dijo alegremente, como si no hubiese pasado nada. Su tono de voz y su sonrisa eran las habituales.
-Gracias.
Shinoa dió unos pasos hacia la dirección que le marcaban y Evans susurró con voz nuevamente gélida a sus espaldas.
-Asegurate de no perderte de nuevo.
La chica siguió caminándo y entró al baño, más por compromiso que por otra cosa, aunque si necesito inhalar y exhalar varias veces para recuperarse. Jamás en su vida creyó poder tener miedo de un niño y mucho menos de Evans, quien parecía ser absolutamente inofensivo. Sin embargo, la marca del corte en su cuello que ella ahora veía reflejada en el espejo, demostraban que lo que había pasado era verdad. No tenía idea de que tan lejos pensaba llegar Evans pero parecía hablar bastante en serio,aún más, necesitaba recuperar su arma. No quería intentar yendo de nuevo hacia ahí, él podría aparecer de nuevo. A lo mejor podría pedirle ayuda a Aleister pero no sabía como reaccionaría, no quería involucrar a ninguno de sus amigos por si el vampiro se enfurecía, tal vez ¿Krul? ella debía ser más fuerte que él y dado que ahora se había adaptado a ellos no sonaba tan alocado que la ayudase.
Fue a buscarla y por los gritos de sus compañeros podía deducir que todos estaban en el jardín. Cuando salió la recibió un chorro de agua.
-¡Jajaja!-rió Yuu, jugándo con la manguera.
-Aja~-rió oscuramente Shinoa-¿jugando, Yuu-san?
-U-Un poco...-dijo él, retrocediendo ante el aura oscura de la chica.
-¡Seguramente querías ver a travéz de mi ropa~!-se burló ella-En ese caso, deberías mojar a Mit-chan~, ella tiene todo un espectáculo allí abajo.
-¡¿Q-Qu?!¡Tu cállate!-exclamó furiosa la nombrada.
-O podrías mojar a Krul-san~, seguro le harías un enorme favor a Mika-san~-Ambos nombrados fruncieron el ceño.-Por cierto, Krul-san ¿por qué tienes la capa de nuestro vampiro rubio atada a tu cintura?
-...Mika me la puso porque mi vestido se rasgó.
-¡Jaja! Ya veo~, protegiéndote de los mirones~. Mika-san es todo un caballero~-tomó la manguera de entre las manos de Yuu-¡Démosle un premio por eso!
Llevó la manguera hasta Krul y la mojó.
-¡Maldita!-susurró furiosa la reina.
Le arrebató la manguera fácilmente a Shinoa y la empapó.
-¡Ah~!¡Jaja, ahora me las págaras, reina!-exclamó Shinoa divertida,tomándo otra de las mangueras.
-¡Ni te atrevas!
-¡KRUL!-gritó una voz.
Todos se dieron la vuelta y vieron como Angélica había irrumpido en el jardín de repente. La expresión furiosa del Serafín se fue calmándo hasta mostrar un alivio felíz.
-Te estas divertiendo, Krul...-suspiró aliviada-Pensaba que te estaban haciendo daño. Pero sólo se están diviertiendo. Que bueno que todos son buenas personas-dijo dulcemente,apartó la vista de la progenitora y se giró hacia el resto, mostrándo inocentemente ante sus ojos atónitos, el cuchillo que llevaba.
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Angélica se recostó en su cama con aire agotado, sentado a su lado, Evans la miraba con curiosidad.
-¿Te sientes cansada?
-Algo así...de vez en cuando, recuerdo mi pasada vida...si podemos llamarlo así...
-En ese caso, si no quieres recordar tu vida pasada, olvídalo. Es algo fácil ¿cierto?-dijo Evans, en un tono optimista.
Angélica lo miró con algo de tristeza.
-No es algo fácil, la pasé muy mal allí, nadie me quería ni me aceptaba.
-Entonces, ¿no es una razón más para olvidarlo? ¡Y así, busca ese amor en mí y en todos tus amigos, será divertido!
-Aunque digas eso, yo soy diferente a ellos. Estar rodeada de tantas personas que no compartan tu naturaleza...no es algo que se pueda ignorar.
-Pero ¿sabes? Yo te he visto divertirte muchas veces. No importa eso.
-...Ciertamente eso es verdad...Muchas veces, me he intentado adaptar a ellos y no siempre lo consigo.
En su línea de tiempo,ella verdaderamente jugaba y pasaba el tiempo con todos ellos, el ex-escuadrón, Krul, Mika, Meri...sin embargo, no dejaba de sentirse a veces fuera de lugar, como si fuera una intrusa ahí, incluso si gracias a ella el experimento de Krul había funcionado.
-Mm~-pensó Evans-¿Tu nos odias?
Angélica apartó la vista algo avergonzada.
-...No los ías entender que este no es mi lugar...
-El lugar ¿no es el que construye uno mismo?Si tu te sientes felíz aquí ¡entonces este es tu lugar!-dijo alegre, abriendo sus brazos.
Ella le sonrió tímidamente.
-Duele un poco no estar con los suyos...-respondió.
-Entonces, ¿quieres regresar?
-Eso es...¡porque soy un serafín! Aunque la pasé muy mal, es normál que sienta el impulso de ver a alguien de mi especie.
-¿Eso no es aferrarse a un pasado inútil~?-le preguntó en tono cantarín.
-Entonces me estás diciendo, ¿qué haga como si yo fuese de este lugar?-preguntó ella frunciéndo el ceño.
-En ese caso mejor vete ¿no?
Angélica lo miró con horror.
-¡...No quiero...!-se abrazó con miedo-¡No quiero irme de este lugar...!
Si bien sentía muchas veces que no encajaba, este lugar era mucho mejor que el que donde estaba. Ya no quería volver a ese lugar oscuro donde no había forma de ver el mundo exterior, ni recordar el dolor que las cadenas le hacían a sus muñecas y tobillos. Krul había llegado para salvarla. Su "madre". La persona a la que más quería. Aunque ahora tenía otro cuerpo, ya no tenía que vivir alejada y encadenada de todo y todos, su nueva libertad tenía limitaciones pero era más preferible que su antiguo mundo. Evans le acarició la espalda con ternura y ella lo abrazó.
-¿Tu me quieres?-preguntó Angélica acurrucada su pecho.
-¡Por supuesto que sí!
Ella lo abrazó un poco más y después se recostó en la cama.
-Hoy no dormiré aquí-anunció mientras de a poco sus ojos iban cerrándose-Volveré al interior de...
Sus ojos se cerraron totalmente; Evans esperó unos segundos hasta que notó que los ojos de ellos comenzaban a abrirse de nuevo, ahora rojos.
-¡Meri~!¡Has vuelto!-se lanzó a abrazarla y a repartirle besos por sus mejillas.-¡Ejeje~!
-¡A-Ah!¡Evans!-exclamó sorprendida, aunque ya había visto todo lo que Angélica había hecho y sabía de la compañia del chico-¡Ouh~, Evans,Si Yuki nos llega a encontrar así se volverá a enojar!-le advirtió.
-Mmm~, no me gustaría que Yuki se enojara~-dijo él sonriendo,mirando hacia arriba.
-¿Verdad? Entonces no podemos permitir que nos vea así-respondió sonriendole mientras se sacaba las cintas de Angélica dejándose el cabello totalmente suelto,para hacerle entender que la soltara.
-¡Entonces, mejor quedemonos aquí!¡Quiero abrazarte, besarte y estar así!
-¡Ouh~, Evans enseguida se aprovecha!-se quejó ella golpeándolo en la parte posterior de la nuca, haciendo que él suelte un quejido.
-¡Auch! Pero sabes, te veías muy bien cuando me abrazabas con solo una toalla~-le habló con voz profunda.
-¡E-Evans!¡Eso fue culpa de Angélica!-explicó sonrojada.
Realmente, a Angélica le faltaba mucho sentido común, no lograba comprender algunas cosas lógicas y al no entender, creía todo lo que le decían, tomándolo como una verdad absoluta. Era muy ingenua. Pero no era totalmente su culpa, no estaba acostumbrada al mundo humano después de todo. Todo o casi todo le fascinaba, era como una niña en una fábrica de dulces y se emocionaba con cosas que sólo a los niños les pueden atraer, ya que ella misma se consideraba una adulta (y lo era) tenía pleno conocimiento de las "facultades" del cuerpo adulto y a menudo y sin querer, avergonzaba a Meri. Y al sentirse tan cómoda con eso, también se sentía muy cómoda al pasearse en toalla o en ropa interior, considerándolo normál y no entendiendo las reacciones de los otros.
-Ejeje-continuó riéndose Evans-Realmente eres muy linda~. Me dan ganas de besarte.
-¡H-Hey!¡No vas a besar a nadie!
-¡Ejeje~!¡Me gus~tas mucho!
-De todas formas, mejor vayamonos. Aleister-san podría...
-¡Silencio!-se escuchó un grito y de repente la puerta la puerta se abrió de par en par.
Aleister había abierto la puerta y detrás de él se encontraban todos los demás. No era una muy linda presentación que Evans estuviese encima de Meritsa abrazándola.
-Bueno...-empezó Yukiteru con evidente enfado, incluso si su tono era sarcástico-Parece que llegamos a tiempo, chicos ¡empezó la orgía!-anunció, mientras algunos detrás de él se sonrojaban.
-¡¿Piensan hacer más ruido?!-protestó el profesor.
-¡A-Aleister-san!¡Disculpe!-se disculpó Meritsa.
-¡Ajaja!-se rió Evans mientras seguía abrazándola-Perdón, profesor. Es que, ella es tan~ tierna y muy linda.
-¡Nada de "muy linda"!Por Dios...¿Tu me quieres ayudar o estorbar?¿Cuál de las dos?
-¡Por supuesto, quiero ayudarlo!-respondió él levantándose y poniendo sus puños en sus caderas-Pero-señaló a Meri-¡Que ella es muy linda es la verdad!-infló el pecho y cerró sus ojos en actitud orgullosa-Usted es muy cerrado y no se dá cuenta como yo, profesor. Que ella es tan linda ¡Que supera la belleza de cualquier persona!
Aleister dió un suspiro cansado. Meri hizo lo mismo, con la diferencia de que su suspiro era avergonzado y venía acompañado de un sonrojo, tratándo de evitar a toda costa cualquier contacto visual. Por el contrario, Evans sólo reía alegremente, ajeno a todo eso, Meritsa sintió un poco de envidia por la facilidad con la que Evans se desenvolvía.
-Como sea-prosiguió el profesor-No me molesta que juegues, sólo no hagas tanto ruido.
-¡Sí~!
Detrás de eso, Shinoa observaba disimuladamente a Evans, incluso después de lo que había vivido le resultaba difícil creer que el mismo chico que la había amenazado con matarla con esa escalofriante voz podía ser el mismo que el que ahora volvía a abrazar a Meri repitiendole lo mucho que la quería. Era evidente que el chico estaba enamorado de ella y podía explicar un poco el porque no se comportaba tan fríamente con esta, pero más allá de aquel episodio de la puerta, Evans siempre había sido amable y afectuoso con todos. Sin embargo, la marca que ocultaba el pañuelo que se había puesto en el cuello decía otra cosa. Y tampoco debía olvidarse de recoger su arma, no había tenido el momento para preguntarle a Krul si querría acompañarla para ver a Aleister, sin un arma, no podía hacer nada contra un vampiro si este se enfurecí los demas se dispersaron,Shinoa tomó a Krul por la manga de su vestido.
-Necesito pedirte un favor, Krul-san-susurró seriamente.
-¿Oh?¿Vas a inclinar tu cabeza y rogarme?-ante el silencio de Shinoa continuó-Sólo bromeo ¿qué pasa?
-Extravié mi guardaña en la habitación que Evans-chan nos prohibió entrar, más bien,se deslizó por el hueco de la puerta.
-¿Y que tiene que ver conmigo?¿Por qué no le pides a Evans o a Aleister que te abran la puerta para ir a buscarla?
-Descartémos a Evans-chan, él...no es una buena opción.
-¿Pasó algo?
-Mm...no importa, simplemente no confió mucho en él.
-Generalmente para comenzar a desconfiar de una persona que nos ha demostrado ser amable es porque ha ocurrido un suceso que ha cambiado nuestra visión de dicha persona.
Shinoa suspiró con pesadez.
-No vas a ceder tan fácilmente...Evans-chan me amenazó cuando intenté abrir la puerta.
-¿Un niño te amenazó...?-preguntó Krul enarcándo una ceja con incredulidad.
-Se comportó...extraño. Frío, amenazador, totalmente opuesto al Evans-chan que conocemos...
-Aún así, es imposible que un niño sea una amenaza para nosotros-respondió Krul con indiferencia.
-Amenazó con cortarme el cuello con su hacha...
-¿Y tu lo crees capáz?
-En ese momento sí.
Krul la miró un rato con indiferencia y después soltó un suspiro.
-¿Y que necesitas de mí?-preguntó la Tercera Progenitora.
-Me gustaría que me acompañaras a pedirle permiso a Aleister-san para entrar, no sé como puede reaccionar él y no tengo como defenderme-dijo Shinoa, algo asombrada de que haya aceptado.
Krul se encogió de hombros y comenzó a caminar hacia las escaleras, ya que en los pisos superiores se hallaba la habitación del profesor. Cuando llegaron, tocaron la puerta un par de veces, ya que él no acudió al primer llamado, al abrirles, notaron tras él una maraña de papeles dispersos, parecía que el ser ordenado no era una de sus virtudes.
-¿Qué necesitan?-preguntó Aleister, prefieriendo pasar por alto el evidente desorden de su habitación.
-Más bien, yo soy la que necesita algo-dijo Shinoa, dándo un paso al frente mientras Krul se quedaba a poca distancia de ella con los brazos cruzados sobre el pecho.-Se trata sobre mi arma, esta se cayó por el otro lado de la puerta que Evans-chan nos prohibió entrar y necesito recuperarla.
-¿Intentaste abrirla?-preguntó serio.
-¿Eh? Yo...
-¿Evans te vió?-preguntó él de nuevo, sin darle tiempo a notó que tanto Krul como Shinoa se pusieron en alerta así que aclaró-A mi no me molestaría que entres para tomar tu guardaña pero a Evans... no le cae muy bien.
-¿Por qué?-preguntó Krul, apoyada sobre el marco de la puerta.
Aleister se paseó un poco por la habitación en actitud incómoda. Shinoa y Krul se vieron obligadas a entrar. El profesor meditó un poco más hasta que se decidió a contar:
-Le recuerda a su vida pasada, él tuvo una infancia horrible. Esta casa solía ser un internado pero ocurrió un...accidente y muchos de los niños murieron, así que ahora sólo la ocupamos yo y él. Evans llegó al internado cuando tenía cinco años, ignoro mucho de lo que ocurrió con él antes pero sé que estuvo involucrado en experimentos tanto él como su madre, quien falleció en uno de ellos. Sé que contaban muchas cosas de él, algunos rumores y otras verdades,pero yo siempre fui una persona cerrada a la que no le interesaban las habladurías, así que no me molesté en averiguar.
-¿Usted estaba en ese orfanato?-preguntó Shinoa.
-Yo era el profesor de literatura de allí.
-¿U-Usted?¿Un vampiro?
-Las cosas han cambiado estos años entre los vampiros y humanos, señorita. No es de extrañarse actualmente que haya algún profesor vampiro por ahí. Siguiendo, Evans no era querido por ningún niño de ahí, los pocos que se le acercaban sólo eran para molestarlo o burlarse de él a veces de algunas formas muy crueles, lo llamaban "niño demonio". Por cosas que ocurrieron nos fuimos conociendo y descubrí que él no era ni la mitad de lo que decían, era bueno, amable y una vez que entramos en confianza no dejaba ni un segundo de abrazarme o quedarse pegado a mí...-soltó un suspiro de fastidio-Pero me agradaba. Él no tenía amigos y generalmente se sentía muy solo, pero Meritsa venía a visitarme de vez en cuando y por insistencia mía y de Evans ambos se hicieron amigos.
-¿Por insistencia suya y de Evans?-preguntó Krul extrañada.
-La señorita Meritsa no es una persona muy "social".
-¿No lo es?
-Probablemente a ustedes le extrañe que les diga esto pero así es, ella sólo se comportó de forma alegre y bromista con ustedes porque técnicamente "ya los conoce". Preguntenles después a Yukiteru-kun y a Meritsa sobre su vida escolar, ahí se darán cuenta, el chico si es bastante social, eso hace que la señorita se ponga algo celosa... Como decía, supongo que fue por aquella época donde Evans se enamoró de ella, siempre estaba (y esta) detrás suyo. Era algo obsesivo y posesivo, pero aún así Meritsa seguía queriéndolo a pesar de todos sus...cambios de personalidad. Él es algo oscuro, tiene una visión algo mala de las personas y la vida pero al mismo tiempo es muy afectuoso, a veces me confunde. Las cadenas del pasado son las más pesadas y Evans aún sigue arrastrándolas, es por eso, que a veces pierde noción de su entorno o actúa de alguna manera más oscura, no siempre es porque quiera y a veces no se dá cuenta de que está siendo cruel. Es por eso que no debes entrar a esa puerta, eso sólo empeora el carácter de Evans al hacerle recordar todo, no quiero que los demás lo vean...
-¿Qué cosa?-preguntó Shinoa, expectante.
-Creo que ya les he contado suficiente, no espero que perdones a Evans por lo que te haya hecho o dicho pero si que comprendas un poco sus cambios de personalidad. No te preocupes por tu guardaña, yo la recuperaré por tí, sólo espérame.
Krul y Shinoa esperaron arriba mientras ambas hablaban sobre la nueva información que tenían de Evans ¿deberían contarselo a los demás? No tenían idea de cuando a Evans podían agarrarle aquellos "brotes" ni de lo que sería capáz de hacer. Probablemente no debían estar tan a la defesiva, seguía siendo un niño y aunque supiese luchar y tuviese arma, ellos también contaban con lo mismo; pero no dejaba de ser escalofriante tal actitud opuesta. A lo mejor sólo debían avisarles a los demás que Evans podía tener algunos "cambios" para que no se sorprendan o asusten mucho, exceptuando claro, a Meri y a Yuki, ya que daban por sentado que ellos ya debían saber sobre eso aunque no les hubiesen avisado nada, probablemente ya estaban acostumbrados, no se habían dado cuenta o no esperaban que sucediera con alguno de ellos.
Después de unos minutos, Aleister regresó con la pequeña guardaña en sus manos, se la tendió a Shinoa y esta le agradeció tanto a Krul como al profesor.
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Mika se encontraba sentado en el jardin, apoyándose en un árbol, escuchó pasos que iban hacia él pero no se volteó hasta que la persona estuvo a su lado.
-¿Disfrutando la tranquilidad?-preguntó Meritsa parada a su lado con las manos tras su espalda.
-Hasta que llegaste.
-¿Por qué no estás con los demás chicos?-preguntó ella, ignorándo lo dicho.
-No tengo ganas de estar con esos humanos. Están usándo a Yuu-chan así que no tengo porque comportame de forma amigable con ellos.
Meri mostró poco interés en sus palabras.
-¿Ah~?No me importa-ella estrechó sus ojos con aburrimiento-Tu eres realmente una persona oscura y terca-desvió su rostro con la misma expresión-Detesto a ese tipo.
Por alguna razón, Mika sintió el comentario como una flecha en el pecho.
-Sin embargo, recuerdo que antes dijiste que te gustaba ¿ cierto?
-...Es difícil de contestar si me lo preguntas directamente-dijo ella, frunciendo el ceño con incomodidad. Ante la persistencia de la mirada de él, cerró sus ojos y continuó-No me caes mal, es cierto, pero sólo te voy a decir eso. De todas formas, yo también te agrado.
-¿Eso crées?-le preguntó él, alzándo una ceja.
Meritsa no le contestó y paseó por su alrededor, agachándose para ver los dientes de león (flores) que ahí habían. Estuvieron un tiempo en silencio hasta que Mika se atrevió a preguntar.
-...Y ...¿estás bien? Después de regresar a tu cuerpo...
Meri le sonrió y estrechó sus ojos con sensualidad.
-¿Oh?¿Preocupado por mi bienestar~?-preguntó en un suave tono seductor.
A continuación, tomó uno de los dientes de león y lo sopló suavemente hacia él, provocándo que los "petalos" de la flor fuesen hacia su rostro.
-¡No hagas eso, es molesto!-se quejó él, cubriendo con un brazo.
Ella sonrió, cerró sus ojos y enarcó las cejas fingiendo tristeza.
-Que cruel eres~-respondió aún con aquel tono.
Mikaela soltó un suspiro cansado.
-Si vas a quedarte aquí por lo menos quedate quieta.
-Que malo-se levantó y se acostó en el pecho de él, quien aún se encontraba sentado contra el árbol.
-Si que has tomando confianza-comentó él, pero no la apartó.
-¿Te molesta que esté así?
-Sí. Pesas y hablas mucho.
-No deberías dirigirte así a la persona que salvó a Krul Tepes,deberías agradecerme.
-¿Qué estás diciendo? Lo hiciste porque a tí también te interesaba ella, no recuerdo que hayas pedido las gracias.
-Es verdad, pero el verte siendo tan parco conmigo me dan ganas de reclamarlo.-cerró sus ojos y abrazó el pecho de él-Puedes empezar por acariciarme la cabeza.
-Ah~qué molesta...
-Si eso no te gusta, también puedes arrodillarte ante mí.
Mika guardó silencio unos segundos y después llevó su mano hasta la cabeza de ella, dándo caricias algo duras y torpes, pero después se relajó y empezó a acariciarla con más notó eso y frotó su rostro contra el pecho de él con satisfacción.
-Y dime-empezó Mika después de estar unos minutos en silencio-¿Cómo es tu vida aquí?
-Guau, pensé que preferias estar en silencio.
-Eso es demasiado pedir cuando estoy aquí. Además tengo curiosidad, ustedes parecen saber de nosotros pero nosotros no sabemos casi nada de su vida.
-Es lógico ¿no? Después de todo nosotros venimos del futuro, los conocemos, somos amigos.
-Bien...pero no vendría mal saber de ustedes, ¿tienes padres?
-Por supuesto que sí, no caí del cielo.
-Eso ya lo sé-respondió irritado-pero ¿dónde están?
-Por ahí.
Mika la miró, algo sorprendido por la liviandad con la que ella respondía a la pregunta.
-¿Sabes donde están?
-Tengo una idea, pero no estoy segura.
-¿Y dónde están?-insistió él.
-Ya te lo dije. Por ahí.
El vampiro suspiró, era obvio que ella no quería hablar de eso, se preguntaba cuál era el problema por el que no lo hacía,probablemente estaba jugando con él, de ella se lo creía. Además, Meri siempre parecía reticente a contar sus cosas,algo extraño,ya que de todas formas acabaría enterándose ¿no?
-¿Y tienes hermanos?-preguntó él.
-Nop, no tengo. Yuki y Shido son lo más parecido a eso.
-¿Shido?
-Es un amigo nuestro, tiene siete años. Puede parecer algo extraño, pero es muy divertido.
-¿Algo así como Yuki?
-Jajaja, no~, te aseguro de que a pesar de tener siete años tiene más coeficiente intelectual que Yuki.
-¿Quién es la mala ahora?
-No soy mala, sólo digo la verdad.
-Igual que yo cuando decía que eras pesada.
-No, tu si mientes.
-¿Estás segura?
-¡Claro que sí! ¡Yo soy adorable~!
-Pff, si tu lo dices...-contestó.
Incluso si intentó que su respuesta sonase malhumorada, no pudo disimular una tenue sonrisa que se le formó en los labios mientras seguía acariciando la cabeza de Meritsa, por suerte, ella no lo notó.
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En el comedor, mientras los demás estaban haciendo quien sabe que, Mitsuba y Yukiteru jugaban a las cartas para pasar el tiempo.
-Truco-dijo Mitsuba sonriente,mientras miraba como Yuki observaba sus propias cartas con el ceño fruncido como si tuviese una guerra consigo mismo.
-¡Q-Quiero!-respondió él.
Mitsuba, quien había ganado primera, tiró el siete de espada, haciendo que el chico ponga el grito en el cielo.
-¡NO~!¡Tenía el siete de oro!
-Gané otra vez~.
-¡Grrr, una más!
-¿Quiéres perder de nuevo?-preguntó con burla. La verdad era que, Yuki era un chico demasiado sincero para un juego como ese, sus expresiones lo delataban.
-¡Jugaremos hasta que te gane!
-¿No vienes intentando eso desde la tarde?
-¡C-Cállate!¡Esta vez voy a ganarte!-exclamó señalándola con enfado, a continuación tomó las cartas y empezó a mezclarlas frenéticamente.
Mitsuba sonrió con ternura. A pesar de como hablaba Yukiteru, él resultaba divertido y amigable aunque se enfadara por nada,aunque ella intuía que él no se enojaba de verdad sino que era su modo de afrontar la verguenza.
-No sabes mentir, Yuki.
-Claro que sé mentir, yo sé que con esta carita de querubín que tengo a lo mejor no me crees pero es verdad,es sólo que me pongo nervioso con este juego, nunca supe jugar muy bien.
-¿Entonces para que querías jugar conmigo al truco?
-B-Bueno...s-sé que te gusta y...quería pasar tiempo contigo...-explicó sonrojado. Después mostró una cara enojada-¡¿T-tienes un problema con eso?!
-Para nada,serás tonto pero por lo menos me entretienes.
-¡¿AH~?!¡Ahora verás, voy a vencerte!
Desgraciadamente el esfuerzo fue en vano y en unos minutos Yukiteru volvió a perder desastrozamente.
-¿Te queda algo de orgullo para otra partida?-se burló Mitsuba.
-¡Cállate!-exclamó él con la cara aplastada contra la mesa.
De repente escucharon una caída y una maldición masculina, una risa femenina la acompañó a los pocos segundos, reconocían esas voces, así que no se sorprendieron cuando Yuu y Shinoa irrumpieron en el comedor.
-¡Jaja~!¡El torpe de Yuu-san se tropezó con las escaleras al venir para acá~!-dijo a modo de saludo la Hiragii.
-¡Tu me pusiste el pie para que me cayera!¡Pude haberme desnucado!
-Te hice tropezar en los dos últimos escalones, exagerado...
-¿Para que vinieron hasta aquí? Espero que sea algo bueno como para haber interrumpido mi racha de ganador-dijo Yuki.
-¡¿Qué?! ¡Si no ganaste ninguna!-exclamó Mitsuba.
-Mentirosa. Estas celosa porque te vencí en todas.
-¡A-Ah...mocoso mentiroso!-respondió ella, comenzando a tirarlo del pelo. Yukiteru se quejó y la tironeó por una de las coletas también.
-Jaja, no te enojes tanto Mit-chan~, cuando tu y Yuu-san tengan su primer hijo tendrás que ser paciente~.
Tanto Mitsuba como Yukiteru la miraban sonrojados y desencajados.
-¡E-Eh! ¡¿Qué dices, Shinoa?! ¡Mitsuba y yo aún somos vírgenes ¡Ahh!¡¿Qué estoy diciendo~?!-exclamó Yuu sonrojado refregándose los costados de su cabeza.
-¡E-eres una idiota, Shinoa!-dijo Mitsuba.
-¿Por qué ponen esas caras?-preguntó Shinoa fingiendo inocencia-¡La humanidad debe reproducirse~!No es raro ver padres adolescentes hoy en día ¿no es así, Yuki-chan?
-Me olvide de traer el documental sobre la sexualidad de mis padres, disculpame-respondió con ironía el chico.
-¿Pero no creés que Yuu-san y Mit-chan debería "unirse" para tener un hijo~?
-No traigas imágenes a mi cabeza, por favor.
Shinoa hizo un puchero y puso las manos en sus caderas.
-La verdad no los entiendo, la reproducción entre humanos es normál ¿no? -se inclinó hacia el niño-Por ejemplo tu, Yuki-chan ¿no quieres casarte y tener hijos?
-Sí quiero, pero no me preocupo por eso ahora.
-¿Hay alguna persona por el momento que te guste?
-No-fue la respuesta inmediata.
-¿Nadie de tu escuela?
-No.
-Que aburrido eres~, y ustedes-se giró a Yuu y Mitsuba-¿No desean casarse y tener hijos~?
-¡Sí, pero no con ella!-exclamó Yuu señalándo a la rubia. Creyó que el dar esa respuesta haria que Mitsuba no se enfadese, pero al revéz de lo que él creía, la chica le dió una fulminante patada en la espalda que lo hizo caer de bruces contra el suelo.-¡¿Eh?!¡¿Por qué me golpeas?!
-¡Hum!¡Te odio!-contestó ella enojada mientras se le daba la espalda y se iba.
-¡¿Eh~?!-se levantó y empezó a frotarse la espalda para aliviar de alguna manera el dolor-¡Espera, Mitsuba!
-Oh~, parece que las parejas son muy complicadas-comentó Shinoa cuando los dos adolescente se fueron-¿No lo creés, Yuki-chan?
-A mi ni me mires-le respondió parco mientras acomodaba las cartas.
-¿Por qué no~? Yo no te creo eso de que no te gusta ninguna chica.
-Es la verdad.
-Reaccionaste muy mal cuando mencioné en broma que te podría atraer Meri-chan.
-¿Y que hay con eso?
-¿Te gusta?
-No tiene sentido sacar a relucir lo que dijiste antes.
-No me estás respondiendo.
-Además te escondiste detrás de Yoichi y te mostraste triste cuando hiciste una broma sobre una posible mujer de él-continuó sin prestarle atención-¿Él te gusta?
Shinoa había creído que nadie había notado ese ligero cambio que ni ella se explicaba, el niño podía ser torpe pero era perspicaz. Aún así, no iba a dejarse dominar por un chico, no otra vez.
-¡Jaja~! ¿Estás evadiendo mi pregunta, Yuki-chan?
-Tu tampoco me contestaste a mi...
-Tampoco me contestaste tu ¿te gusta Meri-chan?
-¿Te gusta Yoichi?
Se sostuvieron la mirada por tiempo indefinido hasta que la apartaron sonrojados.
-M-Mejor vámonos a dormir, Yuki-chan...
-S-Sí, mejor...
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En una habitación de tamaño medio, Meritsa se encontraba durmiendo tranquilamente hasta que la puerta se abrió de par en par ruidosamente, lo que la desperto. No tuvo tiempo a incorporarse bien porque un cuerpo le saltó encima y se abrazó en su pecho. Era Evans y estaba llorando desesperado y asustado.
-¡Ellos vienen por mí!-sollozó el chico, enterrándo su cara en el pecho de ella.-¡Van matarme!¡Seguro van a matarme!
Meri lo miró sorprendida, hasta que comprendió y lo abrazó.
-Tranquilo, Evans, nadie va a hacerte daño-le acarició la cabeza cariñosamente-tranquilo, tranquilo.
-¡Van a llevarme a esa habitación!¡Ya no quiero más!¡Me duele!¡Me matarán!
-Shh~, descansa Evans, yo voy a protegerte.
El niño sollozó más fuerte.
-¡La mataron!¡Mataron a mamá!-dijo .Meri empezó a besarle la cabeza para calmarlo-¡Ahora estoy sólo!-rompió a llorar más fuerte.
-No estás sólo, yo estoy aquí-le dijo ella dulcemente, haciendo que él levante la cabeza para mirarla.
Él parpadeó un poco, haciendo que las lágrimas que estaban en el borde sus ojos resbalaran por sus mejillas. Al principio no parecía reconocerla, pero después sí y sus labios se curvaron en una sonrisa alegre.
-¡Meri!-después tocó su mejilla-¿Eh? ¿Estaba llorando?...¡Eso es imposible!¡Si estoy con Meri no hay motivo para estar triste!-miró a su alrededor-¿Eh?¿Cuándo llegué aquí?
-Viniste corriendo a verme...¿no lo recuerdas?-preguntó ella, sabiendo de antemano la respuesta.
-No...¡Pero!¡¿Puedo dormir contigo?!
-Sí, hoy no hay problema.
-¡Viva~!
Ambos se acomodaron bajo las sabanas y Meritsa se sonrojo cuando él con toda la naturalidad del mundo la abrazó, provocándo que sus rostros estén a corta distancia. Sabiendo los sentimientos del chico,eso era algo sumamente incómodo para ella, pero no dijo nada. Después de un tiempo, Evans habló:
-Hey, Meri...
-¿S-Sí?-preguntó con nerviosismo, bajándo la cabeza para no estar tan cerca.
-Gracias por estar siempre conmigo-besó su frente con delicadeza-Hoy...me sentía increíblemente sólo...
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Bueno, al final si puse un poquito de las parejas porque no lo podía resistir. Y aunque en el próximo capítulo se vean las dos caras de Angélica también estarán las ships presentes~.
Espero que Evans no les haya dejado una ensalada rusa en el cerebro con sus facetas, pero creo que esto hace un poco más "jugoso" al personaje.
Así que, chau, comenten y nos vemos en el próximo capítulo.
