"En casa"
Sabes? Hubiese sido más fácil no tener que sacrificarme por esos dos…
-Yo no te lo pedí, Tem.
-Era eso o no me hablas por el resto de la existencia!
-Pensé que era porque te agradaban, o al menos Minho…
-Qué te hace pensar eso?
-Le dijiste tu nombre – Sonrió al recordar su voz gritándolo…
"Tempestas"
-Era por si acaso moríamos, no quería ser recordada como "Hiems 2" – La susodicha rió al escucharla.
-Claro…
-En verdad!
La chica se encontraba descansando sentada apoyando su espalda en un muro. Había logrado escapar, no sin recibir un corte bastante grande en la pantorrilla. Vendaba la herida con una tira de tela hecha con la pierna cortada de su pantalón, le era complicado apretar tan fuerte como debiera para detener el sangrado, aún así se esforzaba con la esperanza de poder caminar lo suficiente para llegar al Área, que no quedaba muy lejos.
En eso estaba cuando escuchó unos pasos a ritmo de trote acercarse, levantó la mirada expectante viendo cómo una figura familiar aparecía por uno de los pasadizos.
Leonardo.
El joven pareció sorprenderse un poco al verla, aunque esa expresión se vio rápidamente opacada por la sonrisa radiante que le dedico a la heterocroma – Hi! Estás viva!
-Qué esperabas? – Su recepción hacia él fue igual de amigable, el muchacho se arrodilló a su lado, vendando su pierna mucho más rápida y mejor que ella, obviamente gracias a su experiencia en esos casos. Mientras estaba ocupado en la operación no perdió tiempo en conversar de las cosas más triviales entre ambos, pues al parecer los dos compartían esa sensación de no haberse visto en años, cuando sólo fueron dos noches – Oficialmente tu pantalón es el más raro del Área – El muchacho reía, pues la pierna derecha de la vestimenta de la chica, a que fue herida, fue cortada hasta la altura del muslo, mientras que la otra parte de ésta estaba intacta hasta el tobillo.
-No tenía más tela – Leo dirigió extrañado su mirada a los pies descalzos de la chica, dando claramente la pregunta – Andaba más silenciosa así…
-Sabes que por culpa de eso Minho, Gally y yo casi morimos de un infarto? – Le reprochó a modo de regaño.
-Cómo? – A Hiems le costaba imaginarse la escena.
-Te cuento todo cuando estemos sanos y salvos – Dijo mientras se levantaba habiendo acabado con la tarea – Por ahora hay que irnos de aquí. La morena asintió mientras usaba una de las dos extremidades de Penitentes robadas para levantarse, lo que causó que el antiguo constructor diese unos pasos atrás asustado – Q-qué es eso? – Tartamudeó.
-Lo conseguí de unos Penitentes…
-En serio?
-Sí – Se acercó a ella incrédulo mientras la miraba insistentemente de pies a cabeza.
-Eres genial…
-Sólo suicida.
-También un poco.
Finalmente, puesto a que a la pelinegra le costaba caminar con su herida se vio obligada a ir sobre la espalda del moreno. En su alivianador camino de regreso el chico le explicó que Minho al regresar con Alby pinchado lo primero que hizo fue darle instrucciones a él para ir a buscarla, sin siquiera que los demás se enteraran de que se trataba, y ella le explicó el por qué se terminó separando del par de larchos.
-Ya te dije que eres genial?
-Sí, yo te respondí que sólo era suicida.
-Y vuelvo a decir; también un poco.
Su regreso fue sólo descriptible, para ella, como glorioso. Al hacer presencia con Leo en el lugar el primero en anunciarlo en un grito fue Chuck, al que después siguieron todos los Constructores y, finalmente, Newt, que apenas se oía entre tanto bullicio.
En la Finca pudo descansar mejor, esperaba en una camilla la atención de los Docs, mientras se preparaba mentalmente, pues le adelantaron que necesitaría puntos, y al ser el corte de unos quince centímetros serían varios, y seguramente dolorosos…
Al cabo de unos minutos apareció Clint acompañado de Newt. Tragó saliva fuertemente, provocando una risilla de parte del rubio – Te ríes de mi sufrimiento – Le recriminó.
-Sobreviviste dos noches en el laberinto y te quejas de unas pequeñas puntadas? – Su sonrisa se ensanchó más – Ni siquiera te han desinfectado todavía…
Iba a responderle cuando sintió un ardor en la zona de su herida; el doctor estaba untándole un paño humedecido, con alcohol, seguramente. Miró al Co-líder con despecho – Bueno, ahora sí – El muy descarado se reía de todo eso.
-Ten – Clint le tendió un atado de cueros, que la muchacha recibió sin entender – Procederé a poner puntos, así que aprieta eso si te duele mucho.
-Entendido.
-…
-…
-También te recomiendo que no mires – Dijo el encargado al ver la insistencia con que la chica miraba su herida.
-Pero quiero ver.
-Como digas, pero te dolerá más – Sentenció mientras rodaba los ojos. No se inmutó en absoluto al traspasar la piel de la chica con la aguja desinfectada. Era una incisión limpia, pero el hacerla tan lenta provocaba un dolor más agudo y duradero. Apretó sus manos alrededor del manojo de cueros mientras sentía el hilo rozar su carne. Era el turno de la segunda puntada. Así siguió aguantando otras treintaiuna más, sin gritar y frunciendo el seño de dolor hasta que se terminó, entonces, y sólo ahí, volvió a su inexpresividad de siempre – Ves? No fue tan malo, cierto? – Asintió sólo por cortesía – Bien, no podrás hacer fuerza con esta pierna por dos días aproximados, ya que el corte no fue tan profundo. Te revisaremos la herida y le haremos una limpieza día por medio. Si quieres caminar deberás usar muletas o apoyo, entendido?
-Sí.
-Bien, los dejo solos – El encargado de los Docs se retiró dejando al rubio y la heterocroma en el cuarto.
-Harán una asamblea – Fue lo primero que dijo.
-Para qué?
-Para decidir qué harán con Thomas y contigo – Guardó silencio, tal vez se olvidó de algo y le costaba entender el por qué de esa asamblea – Por si lo olvidas, la tercera ley del Área dice: nadie sale al Laberinto, sólo los Corredores, y ni ellos pueden entrar de noche – Le dieron ganas de golpearse, lo había olvidado.
-Si llegan a sobrevivir, serán desterrados… – Completó la sentencia con desánimo, volvería al laberinto? Admitía que se lo merecía, pero el nuevo no…
Bien, no confiaba en él, no podía, pero aún así admitía que tuvo los huevos suficientes como para salvar al Líder del Área, de seguro se salvaría. Pero ella? Era diferente, entró sólo por una razón superficial, por qué deberían tener clemencia con ella?
-La haremos en tres días – El rubio posó su mano en el hombro de la chica – Abogaré por ti y el Nuevo, sí?
-En verdad? – Dirigió su mirada hacia él, esperanzada.
-Claro! – Hizo una pausa ausente antes de seguir – Hubieses visto a todos; Leo, Gally, Minho… sobre todo Minho.
-No creo que haya hecho tanto impacto – De nuevo un cosquilleo en el estómago acompañado de una sensación nerviosa la recorrió.
-En serio? No te bastó con el recibimiento que te dieron? Por poco grito con todos los larchos.
-Mentiroso.
-De verdad!
-Yo… – Se sentía conmovida, no pensó en que tantos habitantes se preocuparan por ella – Me siento mal por preocuparles.
-Lo importante es que estás… – El muchacho no pudo terminar la frase cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe, dejando ver un furioso encargado de los constructores, seguido por su antiguo subordinado – Gally, qué quieres? – Se levantó para encararlo, pero fue irremediablemente ignorado.
-Tú! Maldita larcha irresponsable!
-Gally – El susodicho posó su pie en la cama de la chica de manera iracunda, mientras la miraba molesto – Qué pasa? – El silencio se prolongó un momento hasta que el chico volvió a explotar.
-Sabes que casi te suicidaste, verdad? Maldita shank miertera! Qué hubiese pasado si me viera obligado a reparar el techo y tú no estuvieras? Descansa mientras puedas porque no podrás con el castigo que te daré luego de que te sane la puta pierna, entendido?! – Asintió enmudecida – Perfecto, tienes conocimiento de algún entrenamiento militar? – Negó con la cabeza, mientras se empezaba a sentir sumamente intimidada por la sonrisa maliciosa del joven – Lo averiguarás pronto… – Ultimó mientras se retiraba, aún con esa sonrisa macabra en la cara. Los tres presentes lo miraron con un escalofrío recorriéndoles la espina dorsal.
-Lo siento, traté de detenerlo, pero insistió en venir a verte – El moreno fue el primero en tomar la palabra luego del extenso silencio que se produjo tras el portazo de Gally – Para que veas que te extrañó – Dijo con una sonrisa algo extraña.
-Los penitentes daban menos miedo – Dijo por fin la asustada Hiems.
Newt volvió a reír mientras Leo le entregaba una chamarra envolviendo algo a la chica – Aquí tienes – La joven lo miró extrañada – Tuve que cubrirlas para no causar más revuelo en el Área, y aprovechando que Newt está aquí podríamos analizarlas – Descubrió los artefactos para confirmar lo que sospechaba: Los Brazos de Penitente. De alguna forma se alivió de tenerlos junto a ella, eran como sus armas predilectas, aunque nunca hubiese portado unas.
-Gracias – Las tomó por la base, haciendo que se moviesen a su voluntad.
-Leo, Minho y yo intentamos moverlas, no hubo caso – La voz seria de Newt llamó su atención – Las tomamos de la base, tal como tú, sin embargo no había forma de controlarlas, se retraían a una longitud de unos 65 centímetros.
-Estás seguro? – Le extrañaba que sólo ella pudiese, tal vez tenía que ver con la sangre de las bestias? Era imposible, el instrumento metálico ya estaba totalmente limpio, o quizás… – Puede ser que cómo las arranqué yo, estén programadas para "hacerme caso".
-Cómo una especie de trofeo? Tiene sentido.
-Según tú, entonces, la idea de los creadores era que varios hiciéramos lo mismo? – Leo intervino esa vez.
-No lo sé, o simplemente es una motivación o variable que les dio por incluir en toda esta mierda.
-Como sea, debo irme – Newt se levantó con un gesto de preocupación – Le aplicaremos el suero a Alby…
-Funcionará? – La pelinegra interrumpió sus pensamientos
-Por supuesto! – Dijo mientras la despeinaba de una forma extrañamente fraternal, sin embargo su actuación no fue para nada convincente – Leo, dejémosla descansar.
El chico asintió mientras se despedía con la mano de Hiems, mientras le sonreía. En cuanto a la chica, sólo envolvió los apéndices de nuevo en la chamarra, los dejó a un lado y se acomodó cerrando los ojos, lista para descansar.
"-El chip no funciona en ella.
-Cómo dices?
-Lo hemos intentado, sin embargo su cuerpo lo rechaza, no es algo dañino, pero anula el aparato.
-Qué propones entonces, Jason?
-Ella es una candidata ideal, sólo que su condición reduce las posibilidades de rango de la cura, sin embargo si podemos controlarla sería un excelente punto de control, o incluso una buena variable, considerando la relación que tiene con varios sujetos, en especial con el sujeto A7. Por eso propongo intentar con el Chip B-37.
-Qué? Ese chip está planificado inicialmente para los enemigos, Jason, si lo implantas en ella lo más seguro es que moriría, es demasiado peligroso!
-Tú misma dijiste que era un peligro.
-Lo es, pero no niego que es un sujeto de valor.
-Yo igual, por eso estoy seguro de que lo recibirá sin ningún problema.
-Debes estar loco, la operación se realiza a través de toda la columna cervical, podrías dejarla paralítica.
-Confía en mí, Wrigth, logrará ser una parte importante del experimento.
-No puedo tolerar eso, Jason.
-Entonces déjala afuera del proyecto.
-…
-Y bien?
-Bien, hazlo. Pero recuerda que estás tratando con la posible cura.
-Lo tengo siempre en cuenta…
Escuchaba atenta detrás de una fría puerta de un material parecido al metal, las paredes del lugar, iguales a las que había visto en sus recuerdos, eran de un tono blanco, con luces azuladas, con el pulcro piso de cerámica imitando a un hospital. Supo que ya era tiempo de irse, no debía estar ahí mucho tiempo si quería colarse otra vez, pues burlar a los guardias del lugar era su especialidad."
Su primer reflejo al despertar fue un brusco movimiento de piernas, lo que le causó un dolor punzante, recordándole la herida que llevaba. La, ahora, pequeña molestia, tomó un plano casi inexistente en comparación con todas sus dudas. Quién era Jason? Y esa mujer? Era la misma que había visto en otros dos recuerdos, su nombre era Wrigth? Qué era una variable? Y quién era el sujeto A7? Y sobre todo; Era ella una cura? Para qué?
Muchas preguntas sin contestar. Barrió el cuarto con su mirada, buscando su ya conocida libreta. La encontró en un estante algo distante de su cama, de modo que buscó a su costado derecho las extremidades robadas, con tal de utilizarlas como muletas. Al recogerlas tuvo la oportunidad de mirar hacia la ventana, apreciando que debían ser aproximadamente las cinco de la tarde; sólo había dormido un par de horas.
Ayudada por sus armas pudo caminar a un ritmo costoso hacia el mueble para poder recuperar la croquera, que, para colmo, estaba demasiado alta para ella – Maldigo mi altura… – Dijo mientras se estiraba lo más que podía tratando de alcanzarla. Se alteró por la risilla que escuchó provenir de la puerta.
-Mírate, eres toda una enana – Minho entró orgullosamente a la habitación entregándole la libreta que alcanzó con suma facilidad – Debes descansar – La chica lo miró con el orgullo herido, dirigiéndose de nuevo hacia su camilla, lista para escribir la información recordada, que ya había sido grabada de fuego en su mente.
– Sabes siquiera de lo que hablan? – El asiático se encontraba analizando el diálogo con la chica.
-Tal vez sobre lo que es esto – Calló un poco, meditando si debería decirle.
Es eso u otra pelea.
-Creo que hablan de mí.
-Cómo lo sabes? – Inquirió. Ella le respondió tímidamente volteándose, levantando ligeramente su camiseta hasta media espalda. Permaneció un momento así para luego volver a acomodarse.
-Esa cicatriz me llega hasta la parte baja de mi cuello – Dijo mientras mostraba dicha zona – Coincide con esa mierda del "chip B-37".
-Entonces tienes un aparato en tu columna? – Encaró el asiático encarnando una ceja.
-Tal vez todos…
-Yo no tengo una cicatriz en la espalda – Calló de inmediato, parecía que no quería reflexionar en ese momento – Prefiero no marearme con ésta mierda tan pronto, cambiemos de tema, qué fue todo ese escándalo de cuando llegaste? – El rápido cambio de tema desconcertó un poco a la morena.
-El cálido recibimiento de Gally.
-En verdad?
-Dijo que sufriré por entrar en el laberinto.
-Te lo mereces.
-Tal vez.
De una forma inesperada Minho pasó su mano por la mejilla de la morena, apartando los mechones que cubrían su cara, riendo después al ver que volvían al mismo sitio – Estás hecha un desastre – La muchacha asintió nerviosa mientras se apartaba – Podemos hablar seriamente? – La asustó su tono grave. Lo miró si decir palabra, se supone que ya habían hablado seriamente hace unos momentos! – Tomaré tu silencio como un sí – Ahondó en un suspiro antes de continuar – así que se llama Tempestas, no?
-… - No dijo nada. Minho era su amigo, le tenía mucha confianza, pero aún así no pudo evitar sentir cierto miedo al tocar el tema. Era la principal razón de sus conflictos, y, sin embargo, ahí estaba; ansioso por saber todo.
Como siempre.
-Es la misma que me atacó la primera vez que nos conocimos, y a la que nombraste esa noche – Decía eso con cierta… nostalgia?
-Sólo quería protegerme, lo siento…
-No importa, sólo me pregunto, por qué dejas que te controle? Eres bastante capaz tú sola…
-…
-Hiems?
-Cuando entré al Laberinto tuve un ataque de pánico, pude correr junto con Ben una hora, más o menos, pero en un descuido nos encerramos y… – Apretó la llamativa piedra del collar, el "Collar de Hipatía" – Hubiese muerto si no fuese por él, el resto de la noche fue sólo suerte, si viví fue gracias a Tem.
-Ahora me dirás que lo de esas cosas también fueron logro de Tempestas? – Dijo refiriéndose al los Brazos de Penitentes.
-No…
-Yo también perdí el control, salí corriendo como un shank asustado en vez de quedarme ayudando al nuevo a resguardar a Alby, me va a costar admitirlo, pero… ustedes fueron capaces de luchar, yo sólo huí.
-Parece que el nuevo nos lleva la delantera – Se sintió algo herida al decir eso.
-Sí… – Supo que el orgullo de su amigo también sufrió esa declaración.
-Ya sé cómo es el Laberinto – El asiático la miró desconcertado – Después de la primera noche me desmayé, tuve un sueño con Tem, tratando de levantarme, y como no pudo ella asumió el control. Sabía perfectamente donde quedaba cierto pasillo o dónde era más seguro durante la noche. Creo que me pasó aquel recuerdo mientras estaba inconsciente, siento que podría dibujar todo el Laberinto durante los treinta días de cada mes.
-Probemos – El muchacho le pasó la libreta con cierta pizca de incredulidad – Para hacer esto divertido me darás tu cena si te equivocas.
-Recién llegas y estás apostando? – Bromeó un poco la muchacha antes de empezar a dibujar. En un principio se concentró bastante, para después mover su mano automáticamente, casi sin pensar. Cuando hubo terminado miró a los ojos a Minho, quién tenía una cara entre asombro y algo de temor, repasaba las hojas una y otra vez, tratando de buscar algún error o tal vez simplemente para confirmar que su vista no lo engañaba.
-Deberé comparar esto con los planos que tenemos, por ahora te digo que puedes seguir conservando tu comida – Hizo una breve pausa – Una cosa más, cómo es "ella" en tus sueños?
Le sorprendió que hubiese tomado en cuenta ese detalle tan minúsculo – Es igual a mí, sólo que más sonriente y con ojos brillantes.
-Ya veo.
-En mi primer recuerdo la vi – Balbuceó – Era extraño, como una gemela…
-Cómo sabes que no era una? – El silencio reinó el lugar, unas pocas veces había volteado por creer ver una figura femenina por el rabillo del ojo, pero, como era de esperarse, al voltear no había nada ahí.
-Más bien, creo que era una…
Así es Him, estás malditamente loca.
-Cómo sea, debo hablar con los larchos – El asiático se levantó cojeando levemente hacia la salida con las hojas en la mano, dirigiéndole unas últimas palabras – Tal vez tú sola no eres espectacular, pero ambas juntas son mierteramente geniales.
Miró sus manos un momento, recitando una y otra vez la frase del chico – Somos geniales, Tem?
-Sí, aunque me molesta que no haya dicho que soy genial yo sola.
-No creo que diga eso de la chica con la que siempre se pelea.
-Es mi forma de mostrarle cariño!
-No es cierto.
-Deja de descubrirme.
-Como sea… Cómo deberemos actuar frente al nuevo?
-A qué te refieres?
-A que él te vio, podría sospechar de que pasa algo.
-Tú deberías desconfiar de él.
-Lo hago, pero no deja de preocuparme.
-Mantengámonos lejos de ese shank, si dice algo es más seguro que nos crean a nosotras.
-Cierto…
El sueño la fue venciendo poco a poco, sintió cierta ansiedad, estaba segura de que vendría un recuerdo, o varios.
"-Qué no ves que ya no puedo más!
-Mamá…
-Acabas de matar a tu padre! Tú, maldita muni! Por qué no te has contagiado?
-Él… me atacó – Su infantil vos empezó a temblar frente al histérico ataque de ira de la bella mujer de cabello negro corto y ojos dispares frente a ella.
-Entonces por qué no me matas a mí? Hazlo! Pronto dejaré de razonar… Lo estoy haciendo ahora! Si no me detienes trataré de matarte!
-No puedo.
-Hazlo!
-No puedo, mamá.
-Obedece!
-Por favor, no me obligues – Su tembloroso timbre fue acompañado de gruesas y amargas lágrimas que recorrían su cara como si un río fuese.
-Mátame! Mátame ahora, maldita muni!"
"Se encontraba en una especie de escuela, sólo que con el mismo ambiente de las otras ocasiones; ese blanco azulado pulcro. Se veía aproblemada debido a ese molesto ejercicio de matemáticas que aún no había entendido bien, por lo visto, por correrse de una lección. Para no ser instruida en esas fastidiosas clases particulares decidió preguntarle al chiquillo a su lado; un niño alto, de cabello y ojos profundamente negros, tenía unos doce o trece años, un par más que ella.
-Hey…
-Hiems? Qué pasa?
-Tengo una duda sobre este problema – Dijo mientras apuntaba a ese montón de números y letras anotados en su libreta.
-Es el más fácil de todos y no lo entiendes – El muchacho rió mientras procedía a explicarle, algo que demoró un minuto o dos.
-Eres bueno en matemáticas…
-Mi padre era arquitecto, me enseñaba mucho, incluso aprendí esto unos años atrás.
-Tú también querías ser eso? – Por un momento se arrepintió de seguir hurgando en la anterior vida de su compañero, temía hacerle algún daño, sin embargo su respuesta le sorprendió.
-Aún lo seré, estoy seguro de que ese será mi rol en la primera prueba, por eso me esfuerzo tanto, para que no se me olvide – Le dedicó una sonrisa brillante, tanto que contrastaba con todo el lugar.
-Ya veo por qué te pusieron ese nombre.
-Me hubiese gustado otro, éste está más orientado a las estrellas.
-Tal vez es una metáfora.
-Puede ser…
-Sí… Galileo te queda…"
"-Cómo te llamas? – El muchacho quien la interrogaba se veía mayor, aunque fuesen de la misma edad. La rudeza con que hacía las preguntas hacía que se sintiese intimidada, por lo que apenas lo miraba a la cara.
-Hiems…
-Ese nombre no! Me refiero a tu nombre original…
-No me gusta…
-No te creo, no quieres decirlo.
-Además está prohibido.
-Vamos! No seas gallina!
-Me llamo Hiems! – Una pizca de valor cruzó por su voz, aunque aún no se dignaba a alzar la mirada – Cuál es tu nombre?
-No te lo diré.
-Pero yo te dije el mío.
-Pero mi nombre es especial, no lo cambiaron cuando llegué.
-Por qué no?
-Secreto – Lo escuchó reír burlonamente, lo que le molestó bastante.
-Mi nombre también es especial – Dijo con determinación.
-Ah sí? Por qué?
-Porque me dejaron escogerlo.
-No es cierto.
-Es verdad.
-Y por qué?
-Porque llegué sola aquí.
-Eso no es posible… – La voz del muchacho se escuchaba sorprendida, e incrédula, con ese típico tono de reto infantil.
-Lo es, si quieres pregúntale a la psicóloga – Se escuchaba más alegre y triunfante para sí, a pesar de saber que su tono seguía igual de inexpresivo. Se sintió más segura, por lo que se "autorizó" a sí misma a mirarlo a los ojos, esos ojos de un aspecto agradablemente asiático.
-Me llamo Minho…"
Un grito la despertó, nuevamente sintió el dolor punzante en su pantorrilla a causa de despertarse alerta, tardó unos minutos en asimilar qué sucedía, recordó que la habían atendido, y pudo reconocer la desesperante voz aullando de dolor unas habitaciones al lado, era parecida a la de Ben, un poco más gruesa…
-Alby…
Quiso llamar a alguien, pero supuso que todos estaban con él, no quería interrumpirlo, qué había pasado? Retrocedía sobre su memoria para encontrar la respuesta hasta que recordó; un detalle al que Tempestas le dio poca importancia, el Líder del Área había sido picado…
No sabía qué sentir, ella no era cercana al de piel obscura, sin embargo era consciente de lo necesario que era para el Área, el respeto que infundía y su liderazgo único provocaban que hasta ella empatizara con él. Recordó a Gally y a Ben, los cambios radicales que tuvieron, se preguntó si todas las cualidades que hicieron a Alby el merecido Líder del Área desaparecerían.
"Bien jugado, Hiems, pero espera a lo que vendrá"
Volteó bruscamente, la voz amenazante fue femenina, pero no se trataba de Tem, ni de un recuerdo, era algo más, alguien le hablaba en el momento.
"Veremos quién de las dos gana…"
El recuerdo de los ojos azules cruzó por su mente…
(fin del capítulo 11)
Ya sé, cuánto llevo sin actualizar? Creo que dos meses, casi u.u
Mi computador sigue sin ser reparado, por ende paso la mayor parte de mi tiempo llorando ;u;
Peeerooooo, me pude conseguir los libros!
Lo que quiere decir que podré escribir más exacto y tal vez más seguido.
Hice este capítulo algo más largo porque no sabía darle un final op.
Eso
Apailana: Lo siento por la demora, pero acá está el nuevo capítulo, espero que te guste -3- y que no te hayas aburrido por tanta espera ;n;
Sin nada más que decir, me despido.
Bye
Megi.
Pd: No sé qué término técnico puede tener la palabra "Chamarra" Aquí en Chile le decimos polerón, pero no me gusta tanto como suena X.x
