La mayoría de los personajes le pertenecen a S. Meyer, algunos van a ser hijos míos, por lo demás, estoy aprendiendo a jugar

CUANDO NO TENGAS A NADIE CERCA

Capitulo 14. – Cartas sobre la mesa

- Sí, claro. . . pero tengan cuidado, él está esperando la señal de su cómplice, asumo que ya sabes quién es . . .

Un sonido llamo la atención a su espalda, se giro lentamente para encontrarse con la cara de Eleazar parado en el umbral de la puerta

-¿Con quién demonios estás hablando? Edward

Edward trató por todos los medios de que su expresión no cambiara

- Claro… Jane – continuó hablando mientras le hacía señas a Eleazar, quien cerraba la puerta tras de sí con la mano de que lo esperara un momento

Al escuchar el nombre de Jane al otro lado de la línea, Morgan supo que había problemas, inmediatamente tomo un puñado de tierra del suelo y lo apretó contra su pecho. Seguidamente murmuró unas palabras en voz bajas y abriendo la mano, sopló el polvo al aire.

Eleazar sintió repentinamente que su vista se nublaba, los ojos comenzaron a arderle y sus oídos se taparon. Sacudió la cabeza apretando sus ojos , para luego enfocar su mirada en Edward que le pedía un momento mientras hablaba con su secretaria

- Tú ya sabes cuál es esa empresa y como se maneja, busca por favor todos los archivos que tenemos relacionados con ella y cancela la reunión de la tarde, no creo que llegue… muy bien , hasta luego Jane . . . - dijo Edward mientras miraba Eleazar que, parado en la puerta parecía encontrarse un tanto confundido - . . . y gracias.

Edward cortó la llamada

- Discúlpame Eleazar, tenía unos asuntos que atender en la oficina

- No te preocupes, espero no demorarte mucho, pero tenemos que afinar algunos puntos con respecto a Isabella y su digamos. . . situación cuando llegue aquí, toma asiento por favor – dijo indicándole el sillón que tenia frente a él

- Bien – dijo Edward suspirando mientras se sentaba en el sillón que Eleazar le mostraba - soy todo oídos.

- Como sabrás, luego de lo que hablamos en la reunión hace un momento , mi intención es que dentro de pocos días, a más tardar una semana Isabella esté aquí. Los planes que tengo para ella dependerán de cómo tome su estadía en esta casa.

Eleazar hizo una pausa tratando de evaluar la reacción de Edward. Desde hacía varios días lo tenía en la mira, la inquietud de que el muchacho hubiera desarrollado sentimientos por la chica, era una constante en él, pero para su grata sorpresa, Edward se mantenía inalterable, no expresaba ninguna emoción o sentimiento, no podía leer en él nada que lo hiciera sospechar.

Por un lado esto le provocaba alivio, traicionar a la chica y a su Aquelarre no había sido un impedimento para Edward -una vez que él convenientemente le mostro las ventajas de pasarse al lado de las Sombras - pero por otro lado, le hacía cuestionarse si Isabella era la elegida.

Renee y Charles habían formado una unidad indivisible, habían logrado que el amor que se tenían fuera un escudo poderoso desde la primera vez que se vieron, con el resultado del embarazo de la maldita mujer. Eleazar había supuesto que la relación entre Isabella y Edward se desarrollaría de la misma manera, pero evidentemente se había equivocado.

Aun asi, la corazonada con respecto a Isabella seguía fuerte en Eleazar, ella era la elegida, estaba seguro y era por lo tanto, completamente peligrosa. Por eso debía aclarar los puntos con Cullen. La idea de tratar de convencer a la chica para que se uniera a las Sombras –en lugar de acabar con ella- lo tentaba sobremanera, tener a Cullen con él era un activo importante en su ecuación, sería su As bajo la manga para con la muchacha, siempre y cuando ella estuviera enamorada de él. A esto podría sumársele la posibilidad de que estuviera embarazada.

Edward por su parte escuchaba a Eleazar mientras un rio de bilis se formaba en su interior. No podía dejar de pensar en Isabella y en cuanto daño le estaba haciendo, pero no tenía otra opción, mantenerse junto a Eleazar era la mejor forma de protegerla, aunque claro está, ella no lo sabía y en este preciso momento debía odiarlo con todas sus fuerzas pensando que era un traidor. Volturi se había cuidado muy bien en no comentar con nadie que es lo que realmente pensaba hacer con Isabella. En un primer momento Edward asumió que solo quería eliminarla pero luego, se fue dando cuenta de que lo Eleazar quería era que Isabella formara parte de su "selecto circulo de seguidores", tal como denominaba a los fanáticos que tenía a su alrededor.

Lo que en realidad le helaba la sangre - mas allá de considerar ver a Bella envuelta en las Sombras y todo lo que eso implicaba- era que entre sus filas no se encontraba ninguna mujer, si Eleazar quería mantener a Bella a su lado, lo único que podía pensar es que quería hacerla su mujer, y si Bella se negaba, estaba seguro de que eso supondría su fin.

Edward se aventuró a preguntar

- ¿Y cuáles serian esos planes Eleazar? Durante todo este tiempo, no nos has dicho que piensas hacer con ella.

Eleazar estrecho sus ojos sospesando su respuesta

- Pues depende de su reacción. Es muy simple Edward – dijo mirándolo fijamente- Isabella es una Bruja muy poderosa, aunque ella no tenga conciencia de eso aun, los tiempos cambian y ya no deseo tener una guerra constante con estas mujeres. Si la Bruja más poderosa de la era moderna esta de mi lado, las demás solamente la seguirán, de lo contrario. . . no tendré mas remedio que eliminarla, lo cual por supuesto sería una lástima, tanto para mí como para ti.

Edward se tensó imperceptiblemente en su asiento

-Creo que ya le te dejado en claro Eleazar que ella no significa nada para mi, puedes disponer de Isabella como mejor te plazca – respondió tragando hiel

Eleazar sonrió, disfrutaba dar los tiros de gracia

- Claro, es verdad. . . es cierto que me has dicho en más de una ocasión que ella no te importa en lo más mínimo- dijo cruzando su pierna en forma elegante, mientras dejaba que su cuerpo se recostara en el respaldo del mullido sofá para disfrutar del efecto de sus próximas palabras - pero ¿tampoco te importa tu hijo Edward?

Edward necesito de toda la fuerza de voluntad que poseía y de casi un siglo de entrenamiento en artes marciales para dominar el impulso de tomarlo por el cuello y apretar hasta ver como la vida de Eleazar se escaba en sus manos

- Vamos Eleazar – dijo tratando de controlarse y sonar despreocupado- sabes tan bien como yo que eso es imposible.

- Te lo dije hace un tiempo Edward, no insultes mi inteligencia – respondió elevando su tono de voz y dándole una gélida mirada- tú conoces el origen de Isabella, lo lógico es que ella, al igual que su madre, también pueda procrear. Si realizaste un buen trabajo como Iniciador seguramente ya este embarazada. Por eso precisamente quería charlar contigo, en esta situación, tu juegas un papel extremadamente importante. Si te interesa mantener a la chica con vida ya sea porque te importe ella o porque te importe el niño, deberás convencerla para que coopere, de lo contario, no podre permitir que semejante poder rivalice con el mío. Está claro que solo podemos existir uno de los dos.

Las cartas estaban sobre la mesa.

Edward se apretó el puente de la nariz y llevo una de sus manos hacia el cabello sacudiéndolo, la angustia que se apodero de él era inmensa

- Esto, como comprenderás Eleazar – respondió de pronto poniéndose y caminando lentamente hacia la ventana–, cambia radicalmente mi punto de vista. Isabella es Isabella pero un . . . niño es diferente. . . ¿ estas completamente seguro de que está embarazada? – preguntó mientras sentía como se formaba un apretado nudo en la boca de su estómago

- Solo me falta la confirmación –dijo mientras miraba el fino reloj pulsera que llevaba en su muñeca, ella debía llamarlo en cualquier momento- pero sí, estoy casi seguro de que ha engendrado un hijo, tu Hijo.

Edward fingió mirar por la ventana, haciendo una pausa, necesitaba pensar, ganar tiempo para él e Isabella. Eligio las palabras que iba a decir con mucho cuidado.

- Deberas darme un margen de tiempo considerable Eleazar, te pido que no decidas nada inmediatamente. Isabella no tomara para nada bien su presencia en esta casa, ni la mía claro, necesito tiempo para convencerla de que esto es lo correcto, para ella, para el niño y porque no, también para mi

- Pensé que ella no te importaba, ¿acaso quieres formar una familia feliz Edward?- preguntó Eleazar con un nada disimulado tono de burla

Edward giro su cuerpo, el haz de luz que entraba por la ventana le daba a la habitación un aire de antaño, bien podía tratarse de la escena de una película de la post guerra en donde dos hombres decidían el destino de un país; aquí en cambio se decidía algo mucho más importante, se decidía nada más y nada menos que la vida de dos personas, las dos personas que mas amaba. Con las manos en los bolsillos de su pantalón y con la voz clara y precisa, enfrentó a Eleazar que lo miraba desde el sofá con una mueca de escepticismo en el rostro

- No voy a ser cómplice del asesinato de mi hijo Eleazar, tan simple como eso. Aquí no esta en discusión mi deseo o no de una familia feliz como tú dices, el tiempo del embarazo de Isabella es lo que te pido.

Eleazar lo miro, acaricio su mentón sopesando las palabras de Edward

- Muy bien -dijo poniéndose de pie- lo tendrás, siempre y cuando Isabella este embarazada, de lo contrario, todo se desencadenara más rápidamente, no estoy con ánimos de tratar con una niña indecisa, aunque ésta sea una de las Brujas más poderosas de la historia.

Tras decir esto, Eleazar salió del despacho dando por terminada la conversación.


El fuego de la chimenea repiqueteaba en la sala del Cador, el otoño estaba llegando con fuerza y se hacia notar en la vieja casa, la cual, aunque estaba adaptada al confort de los tiempos modernos, no perdia por esto sus características ancestrales. Morgan, Esme y Augusta, se encontraban en la habitación. Cada una de ellas llevaba la espera de una singular manera. Esme no paraba de caminar, iba y venía frente a su prima y a su amiga calentando de vez en cuando las manos en el calor que despedía la chimenea hecha un manojo de nervios, Augusta por su parte trataba de buscar en el Cador alguna referencia sobre los tiempos y los síntomas y Morgan solamente miraba hacia la puerta del baño esperando que Isabella saliera de allí con el resultado de la prueba.

Todo el Aquelarre conocía la posibilidad de que entre ellas hubiera una traidora pero, trataban de no pensar en ello, mas bien, no podían creer que una de ellas estuviera traicionándolas, por lo tanto las sospechas recaían una y otra vez en Edward. Era más fácil creer que el miembro más joven era el eslabón mas débil a reconocer que una de ellas lo era. Ademas, si comenzaban con elucubraciones, lo más seguro seria que rompieran el fuerte lazo que las mantenía unidas, por lo que Morgan lo había dejado pasar. Ya había alguien socavando el poder del Aquelarre y por lo tanto no necesitaba -ni quería- que la desconfianza hiciera su parte.

Ella ya había descubierto quien las estaba traicionando, había sospechado de ella, pero también le había causado un profundo dolor confirmarlo. Solo Esme y Augusta eran de su total confianza y por eso, solo ellas la acompañaban en este momento.

Si Isabella estaba embarazada eso solo confirmaría el hecho de que era ella la mujer de la profecía. Pensando en las implicaciones que esto tendría en el futuro del aquelarre y la comunidad de Brujas se encontraba cuando la puerta del baño se abrió.

Una Isabella mas pálida de lo normal emergió de allí con la barra de la prueba en la mano

-¿Y bien? – preguntaron las tres mujeres casi al unísono

Isabella las observo a las tres pero detuvo su mirada en Esme, después de todo ella era su familia.

- Vas a ser tía abuela – dijo con una tímida sonrisa

- ¡Oh Madre, alabada seas!- dijo Esme yendo a abrazar a Isabella, mientras Augusta y Morgan se acercaban con los ojos bañados en lágrimas a la joven.

- Lo sabia cariño, sabía que eras tú – dijo Morgan sonriente una vez que Augusta la felicitara

-Tengo miedo, Morgan

- Lo sé cielo, pero todas estamos aquí para ti

- Te protegeremos querida, ya sabemos de quien debemos hacerlo – dijo Augusta abrazándola una vez mas.

Del otro lado de la puerta, una mujer pelirroja se alejaba para realizar una llamada telefónica, luego de haber escuchado palabra por palabra la conversación.

"…Esta embarazada. . . ya saben quién soy. . . mañana la tendrás ahí"


HOLA NIÑAS, CAPITULO 14 ARRIBA.

BUENO, AHORA CONOCEMOS LOS PLANES DE ELEAZAR Y SIIIIIIII BELLA ESTA EMBARAZADA!

AHORA NOS RESTA ESPERAR. DEMAS ESTA DECIR QUE EL FINAL DE ESTA HISTORIA ESTA CERCA

QUIERO AGRADECER COMO SIEMPRE TODO EL APOYO QUE ME BRINDAN TANTO EN EL GRUPO DE FACE, COMO SON SUS RR, ALERTAS Y SEGUIDORAS

A LAS "LECTORAS FANTASMAS" TAMBIEN LAS GRACIAS,

A MI EQUIPO PINGÜINO QUE MAS QUE AGRADECER POR EL SOSTEN

SEPAN QUE SE LAS QUIERE A TODAS MIS BRUJIS.

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