Capitulo 12 Vividas vivencias al atardecer.
This is your life - Switchfoot
This is your life and today is all you've got now
(Esta es tu vida y hoy es todo lo que tienes)
And today is all you'll ever have
(Y hoy es todo lo que tendrás)
Don't close your eyes
(No cierres tus ojos)
No esta arrepentido. Nunca lo estará, un brazo roto no es lo mismo que su esposo muerto, así que un brazo roto no esta nada mal, incluso si fuera a perderlo estaría bien con eso, es su brazo izquierdo, un poco inútil pero al fin y al cabo un brazo. Un brazo no vale lo mismo que una vida, es como esa película de 127 Horas.
Tener un brazo en cabestro por dos meses no es tan malo, no cuando la persona por la que lo perdiste dormita a tu lado, su cabeza apoyada sobre el borde de la cama, y su fuerte colonia anulando el olor a desinfectante y alcohol del hospital.
La forma en la que todo sucedió fue quizás demasiado rápida para registrarla, se resbalo, lo recuerda ahora que lo piensa.
—¡Jensen! – la voz de Jared gritando su nombre le hizo sonreír, pero antes de que este pudiera sujetarle, Alex se adelanto, tomándole de la mano, fue inevitable que cuando lo tomara de su mano extendida, el hueso de su brazo cediera, arrancándole un grito de dolor al dislocárselo.
Pero no solo se lo disloca sino que casi – por poco – se lo arranca.
Si se hubiese quedado en eso estaría bien, pero mientras Alex luchaba por sacarle del edificio, toda la desesperación de ambos por sacar a Jared por la azotea termino en una situación que solo Jensen Ackles pudo haber desencadenado, como fue Alex rodando escaleras abajo y dislocándose la pierna derecha.
Luego de eso Jensen se desmayo en brazos de Jared o Mark. Le gusta pensar que fue por el dolor y no porque es una niñita que llora cuando se rompe una uña.
Ahora esta allí tendido en la cama, con su mirada puesta en el hombre que descansa a su lado, le ha salido barato el disloque de ambas articulaciones, las de su codo y las de su hombro, porque el doctor dice que no es un gran problema.
Are you who you want to be?
(¿Eres quien quieres ser?)
This is your life
(Esta es tu vida)
Is it everything you've dreamed it would be
(Es todo lo que soñaste que serias)
When the world was younger
(Cuando el mundo era más joven)
And you had everything to lose
(Y tenias todo que perder)
Cuando despierta, a eso de las cuatro de la tarde, tiene hambre, tanto que su estomago ruge, pero una mano sobre su largo cabello le conforta con delicadeza, acariciando con cariño las finas hebras castañas, casi con pereza, el sonido de la televisión es audible solo para ellos dos en ese lado de la habitación, y la voz de Anthony Hopkins le llega como una áspera lengua que le lame los pies.
Empuja contra la mano que le acaricia con suavidad, disfrutando cada segundo que esta se mueve sobre su cuero cabelludo, se siente como algo que nunca ha sentido, como la caricia de una madre, y mas allá, la de un amante.
Le arranca una sonrisa, porque el olor a hospital en seguida llega a su nariz, y recuerda con claridad porque esta ahí, por ese hombre que le dio un susto de muerte, a el, quien estuvo a punto de suicidarse sin siquiera expresar lo que le dolía; aunque ya todos a su alrededor lo sospecharan.
Lo que le hizo dar el paso final no fue nada mas que el dolor del pasado, ese pasado que pensó que había logrado superar a medias, pero que seguía allí, incluso ahora, protegido por los brazos de Jensen, podía sentir ese miedo y rabia recorrer sus venas, como el peor de los venenos.
Intento hablar, decir algo, pero su garganta estaba en carne viva aun. Había llorado de nuevo, escondido entre los brazos de Mark que le había sostenido todo el tiempo mientras operaban a Jensen.
Ahora que recordaba, Alex se suponía estaba en el hospital también, una habitación mas lejos de la que estaban ellos, también recostado en una cama. Debería importarle, pero todo lo que tiene en su mente es a Jensen, y asegurarse de que este bien.
— ¿Cansado? – y hablando del publicista…
— A-algo… - tartamudea, su garganta protestando el esfuerzo de hablar.
— ¿Mmm, estas resfriado? – Jensen le fuerza con una mano a levantar la cabeza de la cama, tiene marcas de la sabana en su mejilla, y sus ojos tardan en ajustarse a la luz de la habitación. Pero el esfuerzo vale algo cuando la mirada de Jensen se encuentra con la suya.
— ¿No?... creo. – se aclara la garganta, rascándose la nuca y poniéndose de pie.
— Probablemente lo estarás, ¿Cómo estas? – su mano enseguida alcanza la del gigante, tomándola entre sus dedos con delicadeza, temiendo que si le suelta mucho tiempo Jared se aleje por completo de su lado.
— No puedo… no lo se. – su mirada esta llena de confusión cuando observa como Jensen aprieta su muñeca. – me siento raro… me siento… siento como si le hubiera fallado a muchas personas. Me siento como un idiota.
— Pero no lo eres. Y nunca lo serás. – se nota las ganas que Jensen tiene de grabarle eso en la mente, y siempre ha sido una roca en cuanto a recibir ordenes, las odia, pero después de tanto tiempo comienza a plantearse a seguir las ordenes de este hombre que casi muere por su culpa, por segunda vez.
— Jensen, no puedo hacer esto.
Y no, no, no, esto no va a terminar así, no le dejara, le castigara con su presencia, no va a dejar que le diga que no pueden continuar porque bastante se ha matado para tragarse su orgullo como para que Padalecki venga a decirle una burrada de ese estilo.
— ¡No digas eso! ¡Deja de decirlo! ¿Crees que yo quería esto, que tu padre te haya traumatizado por ser un viejo amargado? ¡No lo quería!
— Se que no, Jensen….
— ¿Pero, que?
— Pero no puedo. Va a llegar un día en el que… en el que todo se acabe y…
— ¿y que? ¿Vas a suicidarte, a intentarlo de nuevo? ¡Eres un cobarde, incluso peor que yo! ¡Ten bolas de enfrentar lo que se te ha puesto delante!
Puede ver desde la cama como la expresión de Jared se endurece, como sus cejas se unen y la rabia se apodera de el.
— ¿Crees que no las tengo? ¿Cómo crees que he sobrevivido a todo esto, Jensen Ackles?
- ¡Escondiéndote, huyendo, como el cobarde que eres! – golpea por impulso la cama con su brazo enyesado. – cada vez que ese hombre aparece en tu vida te enfadas, gritas, haces llorantinas como un jodido bebe, y cuando el dolor se va, vuelves a ser el mismo perrito dócil de papa, ¡eso es lo que has estado haciendo!
No se ha dado cuenta de cómo el cuerpo de Jared se ha dejado caer sobre la silla de nuevo, no esta viéndole porque no es capaz de ver ese dolor que sabe que esta allí, latiendo.
- No huyas de nuevo, ámame… solo ámame. – le cuesta ponerse de pie, en especial porque algún cable se debe haber cruzado en su cabeza con toda esa conmoción. – yo quiero amarte, por sobre todo, Jared. Se que ha sido… que has tenido una infancia terrible, y que parte de ella es mi culpa… pero no puedes seguir viviendo en el pasado, pensando… que todo el mundo es tu enemigo, incluso los que mas te aman… no puedes seguir dañándote a ti mismo.
— ¡Vamos, Jen! No es tan malo. – mascullo la pelirroja, empujando a Ackles fuera de su campo de visión, ahora que estaba en forma de nuevo, estaba abierta a conseguir un nuevo amante.
Y el hombre alto y fornido de porte militar, parecía ser un posible candidato para llenar ese puesto que ella tanto clamaba tener relleno en la lista de cosas que la hacían felices; y nada que la hiciera más feliz, que arrastrar a Jensen Ackles con ella.
—No entiendo cual es el fin de todo esto… - esta cansado, su cabeza se siente a punto de explotar, y su brazo protesta el esfuerzo de no dejarse arrastrar por Danni. – Dan, en serio, necesito reposo. – intentan suplicar por vez mil, su cabeza caída hacia delante.
—Lo que necesitas es aire libre, hombre, aire libre. – casi deletrea cada palabra en el oído de Jensen, llamando la atención de susodicho candidato.
No, no necesita aire libre, solo necesita regresar a casa y tomarse una pastilla de esas que te tumban en cama tres días. Solo quiere dormir aunque sepa que el pensar en Jared le dejara de todo menos dormir en una cama en la que no ha pasado nada de nada desde hace un tiempo.
A pesar de que Padalecki senior haya estado en un estado, que se podría clasificar como de paz, es algo que pocos se creen. No le ha gritado a nadie, ni ha despedido a nadie con malas palabras, su actitud ha sido incluso clasificada como "dulce" con el resto de la población humana que le rodeaba diariamente.
Su único punto negativo, es que ha estado mortalmente silencioso, con nada que decir a nadie, y ha estado siguiendo al pie de la letra, las instrucciones que un fúrico Mark, le ha gritado en la mitad del Hospital Central de Detroit, luego de que llevaran a Jensen y a Alex de emergencias.
Chace Crawford ha sido su hombro para llorar, desde que Jensen salió del hospital; Jared le había sorprendido saliendo con el chico casi cinco veces a la semana. Aunque no estuviera celoso, se sentía un poco excluido, pero quería darle cuanto espacio Jared necesitara, mas aun después de lo idiota de la situación que le había llevado al borde.
El silencio de Jared ni siquiera es doloroso, es pacifico, duermen juntos por las noches, Jay es la cucharita pequeña, y Jensen el que hace de sabana extra cuando hace frio, fuera del contexto sexual, Jensen es quien le calienta. Se siente en control de su alrededor, y Jared se lo permite.
— ¡No hagas esa cara! – la voz chillona de Danneel le saca de sus pensamientos.
— ¿Qué cara? – cuestiona de inmediato.
— La cara de enamorada que tienes. – ella se ríe suavemente palmeándole el hombro y Jensen no tiene mas opción que reír con ella, ¿Por qué negarlo?
Son las ocho de la noche cuando esta libre de toda responsabilidad. Esta feliz, saciado – porque Misha y Steve prepararon una deliciosa comida que les llevo al apartamento del primero-, pero sobre todo con ganas de echar un buen polvo, lo que le frustra un poco.
No podía decir que no extrañaba esos momentos familiares, en los que todo eran risas y abrazos y comida por doquier, mucha comida, y sobretodo la camaradería entre todos.
Aunque en algo estaba claro en todo eso, que lo vivido hoy, no estaba al alcance de lo que ahora estaba frente a sus ojos, con el de pie en el portal de la habitación principal del nuevo apartamento en el, esto era algo que nadie más que el hombre frente a sus ojos podría darle.
No era más que un cuerpo caliente, desnudo, jodidos kilómetros y kilómetros de piel morena que se extendía en toda su gloria por esa calavera de gigante. Era algo que aunque le costaba asimilar, disfrutaba con creces; era el narcisismo de Jared exponiéndose frente a sus ojos.
Estaba tan desnudo que dolía a sus ojos, y no pudo – no quiso – apartar la mirada cuando una gota de sudor bajo desde el cuello del hombre, parando en su clavícula y resbalando hasta uno de sus pezones para luego perderse en un viaje corto en el vello rizado de su entrepierna, que siempre estaba recortado, manías de narcisista.
Esta flexionando los músculos de sus brazos que cada día parecen mas gruesos y fornidos, mucho mas apetecibles a la mirada humana, o angelical en caso de que existiera, con su cuerpo fornido y mas tostado cada día, ¿En que momento ese hombre hace ejercicios? En serio, le sorprende verlo de esa forma, con una sonrisa suave en su rostro, nada como el Jared al borde de la muerte, con la hoz de la misma al cuello, a punto de cegar su alma y arrancarla de su lado.
Jared le ve cuando se acerca, impulsado por la necesidad de sentirle, de tocarle y saber que el cabrón narcisista es real y no se ha ido de su lado, el tacón de su zapato resuena en las cuatro paredes que forman su habitación, cuenta diez pasos que le separan de su esposo; y sus ojos se posan sobre el espejo que es una sensual foto de sus cuerpos juntos. No pierde tiempo en tocarle con su mano buena, sus dedos acariciando lentamente sus abdominales.
—Dulce… - susurra, observando la erección morada que posee su esposo, segur a estado así desde que se ha puesto de pie frente al espejo luego de una buena sesión de ejercicios.
—Caliente. – tiene razón al corregirle, es un narcisista, le gusta que le digan lo hermoso que es, aunque la verdadera gratificación la obtenga cuando se mire al espejo; aunque Jensen obvia el comentario y se centra en cosas mas importantes, como pellizcar sus pezones morenos a forma de castigo.
— Este necesita algo aquí. – dice a modo de broma.
—Mmmm… no, mi cuerpo es perfecto.
— ¿Y el mío que? – replica acariciado aun el cuerpo transpirado por el esfuerzo.
Jared finge pensárselo, arrancando un gruñido de advertencia de Ackles.
— Ayúdame a inclinarme. – le pide, bajando sus manos lentamente por sus caderas, mientras Jared no tarda en obedecer su petición, tomándolo de sus bíceps y ayudándolo a caer en sus rodillas.
— Sobre tus rodillas, perra. – dice a modo de broma, sin duda esta de mejor animo ahora.
— No digas eso cuando mis dientes están tan cerca de tu polla.
— Mmm… no me asusta, ¿nunca viste Tooh?
—Oh, eres asqueroso.
Jensen se la chupa en medio de la habitación, con una mano sosteniendo el mástil grueso y duro, solo succionando la punta con lentitud, apenas una caricia grácil de sus labios; por supuesto que la voz de Jared le toma desprevenido cuando no esta diciendo obscenidades provocadas por su mamada.
—Llame a Arquitectal Digest para que hicieran un reportaje. – se escucha un chasquido de lengua detrás de Jensen y el publicista se paraliza. Y en serio, Jared tiene que ser un puto cabrón que prometía ser épica, pero claro, el cabroncete de Jared Padalecki no puede serlo mas cuando sin decir nada ha dejado que Alex "Bastardo entrometido" O'Loughlin se colara en la habitación, seguramente para hablar de cosas banales como una puta revista de diseño.
Esta tentado a morderle, pero solo se venga con dos semanas sin sexo o cualquier otro toque que pase de lo sexual.
[Tres meses después]
[Abril, comienzo de la primavera]
La ciudad de campeones es, a esas horas del día, un lugar fresco, sus calles atestadas de vehículos y los transeúntes colindando las mismas, no es capaz de cambiar nada en absoluto, mucho menos con el aire frio que brota de su helado de chocolate.
Miles de imágenes pasan por su cabeza, palabras resonando en esta de un lado a otro, y la voz de Daniel con un tono casi desesperado, recordándole que debía llevarse zapatillas "solo en caso". ¿En caso de que? probablemente en caso de que se de una matada por las escaleras del nuevo apartamento, que a pesar de tener un ascensor, este tarda diez minutos en llegar al Pent House.
Se queja por que le da la gana, y le gusta quejarse cuando Jared hace ese mohín gracioso con los labios, ese que dice claramente "que se calle por favor, alguien cállelo antes de que lo golpee"; nunca le golpea, pero jura que a veces esta a punto de hacerlo. Jared no se queja a diferencia de el, solo ve las cosas con odio y por medio de una extraña empatía, Alex se deshace de lo que le molesta, o Mark, o incluso Jahod, que se ha tomado unas vacaciones largas a Tennessee. Jensen querría visitar Tennessee algún día, dicen que los huevos y la leche son los mejores, Jared dice que es la tierra de nadie y que donde no funciona un GPS o su Oh Adorado BlackBerry no debería vivir nadie. El publicista comienza a pensar que el chico ha desarrollado una obsesión con ese aparato.
No es solo Chace con quien se comunica, también lo hace con Mark y con el hijo de este, le envía mensajes a Alex y al mismo Jensen, a Jeff y a Megan, a Sandy, a Sophia, a Daniel (contadas veces), pero realmente disfruta, y se ha creado un Facebook, aunque se desgañote negándolo.
"Te vigila, Jen, por eso lo hizo" le dijo un muy molesto Daniel mientras manejaba a Delaroy. A Jensen le gustaría culparlo por ser tan desconfiado, pero estaba demasiado eclipsado por el hermoso "A Jared Padalecki le gusta tu foto de perfil". Nunca se caracterizo por ser muy serio de todos modos.
Ahora están camino a no sabe donde, y pese a que le mata la curiosidad, esta tranquilo, al menos los primeros diez minutos luego de que salen de la pastelería.
— ¿Quieres un poco? – es la segunda vez que ve a Jared manejando, esta vez lleva un pasamontañas rojo sobre su cabeza, combinado con la chaqueta marrón que el es quien tiene sobre su regazo, mientras devora su Haagen Dazs de chocolate y crema que compraron en la pastelería, tiene la mano estirada con la cucharita en la mano extendida hacia Jared que pacientemente espera que el semáforo se coloque en verde.
— ¿Mmm? – Jared gira su cabeza hacia el, estaba claramente perdido en sus pensamientos, se nota por su expresión concentrada.
— ¿Quieres helado? – mueve frente a Jared el envase casi congelado. - ¿Quieres?
Probablemente porque esta poco habituado a usar ese tono, que nota lo coqueto que suena, y es evidente que por la expresión de Jared, este también lo noto.
Le sorprende que el castaño le responda el inocente coqueteo, abriendo su boca a la expectativa del frio helado en su lengua, esperando a que Jensen salga de su estado de shock y se encargue de el.
— No entiendo tu obsesión con el chocolate, la fresa sabe mejor, mucho mejor. – murmura luego de tragar.
— Asqueroso, el chocolate es lo mejor que hay. – replica, enfurruñándose en su asiento, mientras se mete una cucharada a la boca. – A todo esto, ¿vas a seguir manteniendo el secreto?
— ¿El que?
— A donde me llevas, Jay. – Jensen se ríe con la expresión de Jared, entre sacando la lengua y sonriendo de medio lado. – dimeeee…. – gimotea como un niño, pateando el muslo de Padalecki sin cuidado.
—No, por algo es un secreto. – replica, virando a la derecha el volante, y por dios, de verdad los músculos hacen ese movimiento tan sexy. Le deja atónito, tanto como la pregunta de cómo diablos obtuvo ese bronceado. y se excita porque recuerda que la entrepierna de Jared es pálida y dulce – cierra la boca, Jensen, estas babeando por toda mi Infiniti.
Claro, el maldito auto nuevo, apenas ha salido al mercado y ya es propiedad de Jared Padalecki, una Infiniti QX56, blanca, y exuberante como todo el.
— No me importa… - y quizás este demasiado tonto drogado por todo el chocolate que ha consumido desde la mañana, porque termina en algún lado entre las piernas de Jared t el volante del auto cuando la camioneta se detiene por otro semáforo.
— Jensen, estamos en medio de la calle, una avenida. – no se queja, no tienen riesgo de chocar o que alguien los vea cuando las siete camionetas negras que le rodean están llenas de todos sus guardaespaldas.
— ¿Parece que me importara? – bufa, y sin preámbulo le besa, llenando su boca de helado al mismo tiempo que sus manos acariciaban su pecho, calentándole y calentándose.
Era la primera vez que a Jared le daban un beso frio, también la primera vez que Jensen se le lanzaba a el como una gata en celo, esa que clamaba tanto no ser, tocándole en todos lados con una desesperación contagiosa.
—Je-Jensen…. es…es… estamos… nadie…maldición. Jensen. – no hay forma de apartarle, y si no lo hace terminara violado contra el asiento sin poder hacer nada. – detente, puta.
—No. – murmura sentándose completamente sobre la erección que solo aumenta entre sus pantalones. – no hasta que me lo digas.
— Es un secreto, no se dice, Jensen.
— ¡Vamos, Dime! – los suaves besos en su pedazo moreno de piel, que queda al descubierto gracias a la camisa que esta por romperse con la presión que ejerce Jensen con sus besos.
— No.
— ¡Jay! - Jensen aprieta el bulto que sigue creciendo. Duele, pero es igual de placentero.
—Dije no. – y no es el "dulce Jared" del ultimo mes, no, para nada, es el "CEO Jared", el demonio hijo de puta de sangre fría que es capaz de amarrarle en la cama por horas sin dejarle correrse.
—Pero…
—No.
—No me hables así. – y algunas vez se pregunta como es que pudo adoptar esa actitud sumisa y a la misma vez rebelde para con Jared.
— Es un secreto, Jen, arruinare la sorpresa, no me hagas dejarte en medio de un bosque de nuevo. – Ok, eso fue culpa de Ackles totalmente, nada que ver con Jared y su fuerte personalidad.
— Ok, ok, entendí la indirecta. – se siente desilusionado cuando se deja caer en el asiento del copiloto con su miembro protestando el hecho de que sus pantalones sean tan apretados.
El Parque Grand Circus del distrito histórico de Detroit, es uno de los lugares más bonitos de toda la jungla de cemento que representa la ciudad de campeones, y de casi toda Michigan, si se habla en un aspecto urbano. La plaza, junto con la fuente, tiene un hermoso centro que se ve invadido por las personas y los artistas que exponen sus creaciones y hacen teatro para entretener a los transeúntes.
La vez que ambos caminaron por una calle como esta, llena de pequeños toldos, fue en esa tan lejana primera cita, tomadas de la mano como ahora, y abrigados por la diferencia de clima entre Detroit y Dallas.
Michigan es mucho más acogedora de lo que alguna vez lo fue su tierra natal, para ambos. Es impresionante el como ambos lugares diferían tanto el uno del otro, mas cuando Detroit y Dallas eran grandes metrópolis. "Es la comida" le había dicho el de Jersey a su protegido; mientras que el australiano le había dejado claro a Jared, cuando este se había mudado la primera vez, que la ciudad era una mierda, y que la seguridad merecía un aumento. Nunca estarían en mas desacuerdo, Jensen y Jared, ya que para ambos, Detroit significaba un nuevo comiendo.
"A donde pertenecemos, Jensen". Aun después del intento de suicido del CEO, y de las peleas, y el incendio de la mansión y el nuevo apartamento, su perspectiva de la ciudad seguía intacta, intachable, era a donde pertenecían. Sin embargo, eran una pareja joven, con apenas un años de estar juntos y casados, tres de conocerse, y el resto de escuchar sus nombres hasta el cansancio.
Su relación había sido, y había ido, en cámara rápida, aun Jensen sentía esa emoción extraña en su cuerpo, la sensación de no saber que sucedería a continuación. En especial luego de aquel sueño hace una semana, donde se había visto asimismo sosteniendo un bebe con los mismos ojos verdes grisáceos de su esposo. Decir que se había levantando de golpe y a punto estuvo de ir a una farmacia a las dos de la madrugada buscando una prueba de embarazo, era decir poco; pero se controlo, tanto que el único movimiento que Jared había hecho en la cama había sido rascarse la panza y seguir roncando en su oreja.
Había estado planeando esto desde que Alex y Mark (sobretodo este último), le habían implantando como jodidos alienígenas, la idea de formalizar su relación desde ambos lados. "Hijo, Jensen no es una mujer, pero incluso los hombres tenemos algunos sentimientos demás, puede que tu no, pero Jensen si". Alex había sido más sutil. "Jensen te odiara sino lo hace, ya sabe lo marica que es el Idiockles".
Jared, a estas alturas – y que altas – sabia que su esposo no le odiaría, solo tenia un poco de rencor en su cuerpo, vamos que le había dicho incontables veces que le amaba, y se lo había dejado en claro mas de una vez; siendo la ultima hace solo minutos cuando le había tomado de la mano.
"Tiernos" les había susurrado Daniel cuando había pasado por un lado, camuflajeandose en la multitud de personas que no notaron como varios hombres se abrían pasó entre ellos, todos vestidos de forma casual, pero todos entrenados para matar.
— Tú eres quien luce tierno. – susurro Jensen, dejando un beso en su mejilla y sonriendo como tonto. Calentaba su corazón la forma en la que el hombre demostraba sus emociones, tan relajado, sin temor a ser juzgado por estar en medio de una multitud heterosexual que podía volverse hostil contra ellos.
— No lo soy… pero… tú lucirás así en unas horas. – Jensen frunce el ceño y le ve, sabe que esta analizando sus palabras pero cuando esta por preguntar un mimo los interrumpe… bueno, de la forma en la que un mimo puede interrumpirte.
Con eso se les va la tarde, sin mas preguntas por parte de Jensen, que se ha perdido en los dulces de chocolate y crema que venden en una de las esquinas de la plaza, y Jared preguntándose como diablos se van alas horas en un sitio tan pequeño, pero tan poblado como ese trozo de cielo allí.
— Hey… - Jared tira de la mano de Jensen, haciéndolo sentarse en una banca libre en un pequeño claro de acres.
— ¿Qué? ¿Cansado? – el rubio le sonrió desde la banca, tomando ambas manos de Jared, pero este se soltó del agarre, recibiendo una mirada de extrañeza de Jensen. - ¿Qué paso amor?
—Necesito decirte algo.
Jared retrocedió unos pasos, antes de sorprender a Jensen cuando se arrodillo frente a el, una rodilla hincada en el suelo y su codo izquierdo descansando sobre su rodilla que se mantenía alzada. Su mano derecha hurgando en el bolsillo y deja a Jensen sin aliento antes de que siquiera retire su mano.
- He estado pensando en esto… - mentira. – por una semana. – aun mintiendo. – y me gustaría haberlo hecho de otra forma. – deja de apestar, aun mientes. – pero... no quería perder la oportunidad de hacerlo. – dude, deja de ser el juguetito mentiroso. – ok, bien. – Jesús. - ¿Quieres casarte conmigo?
Eso no sonó tan mal, no si no hubiese salido como un graznido de pato desde lo mas hondo de su garganta dañándola en el proceso, eso o alguien se ha tragado su lengua por completo.
[Metro Beach Metropark, Detroit. USA]
Cuando su madre le prometió que se casaría con una linda mujercita, Jensen Ackles no le creyó, principalmente porque el no quería casarse con una "mujercita" además, su madre estaba ebria en ese momento por la fiesta de cumpleaños numero 18 de Josh, en realidad, hasta Jensen estaba un poco mareado de tanto ponche alcoholizado.
Pero, Jensen Ackles estaba completamente errado al pensar en que el matrimonio mejoraría su vida, principalmente porque la primera vez que se lo pidió a una mujer – y eso era una historia que pocos conocían – era una "mujercita" de las bien costosas. Kane se rio al menos tres años de el por eso.
Aun le escocía el rostro, y le vibraba la garganta cuando recordaba como Jared se había carcajeado sobre la fría arena de Metro Beach, mirándole con una expresión extraña en el rostro, una que el había devuelto luego de haber acariciado la argolla dorada que tenia en su dedo.
—Tonto, cállate. – le había dicho sin despegar la vista de la playa, el agua salada llegaba fría a sus pies, y el aire era también muy diferente de las playas californianas a las que había asistido mas de una vez.
Esa tarde, ambos se habían dicho cosas extrañas, habían peleado porque Jensen quería comer pescado y tomar chocolate, y Jared sencillamente no quería saber nada de comida marina, la cual casi le había hecho devolver el estomago en cuanto Jensen se había sentado con su platillo frente a el en la playa.
Había sido su primera pelea desde que estaban comprometidos, gracioso, discutían por comida lo mismo que los niños solo hacían por sus crayolas perdidas en el colegio, osea todo el tiempo.
Jared comía todo lo que fuera refinado, y nunca con las manos, si alguna vez le tocaba comer hamburguesa, pasaba minutos observándola, como si a esta le fueran a brotar gérmenes de la carne aplanada o de la lechuga sobresaliente. Mientras que Jensen se alimentaba a base de todo lo que fuera comestible, a excepción de los champiñones que le provocaban nauseas.
Y aun así, ninguno nunca llegaba a un acuerdo, y ahora que Vivian en una casa mas pequeña, con un sequito de sirvientes reducido a tres, la mujer de la limpieza, Alex y Marco el que se encargaba de la guardia mientras Alex descansaba. Ahora que su modelo de vida había cambiado, Jensen cocinaba, Daniel cocinaba, Alex cocinaba, y Jared exigía su comida en la mesa diez minutos luego de que saliera de la ducha.
— Vi la lista, fue solo un vistazo pero… hay al menos tres niños para el mes que viene. – y en serio, suena tan ausente, raro, mascullado, que Jensen le observa de reojo, por encima de sus lentes de sol, sus pecas resaltando con el triste sol.
Jared habla de sus futuros hijos como mercancía, no le gusta, pero sabe que le costara adaptarse un poco a la "vida normal" que Jensen quiere darle.
— ¿Y? ¿Alguno que podría ser el siguiente Jared Jr.?
— No le llamaremos, Jared, solo yo puedo llamarme así, ¿sabes?, significa…
—…gobernante de todos, lo se, baby.
—Pero no, la respuesta es no… pero tú aun no has mirado, así que…
— No,- Jensen le corta, riéndose por lo bajo. – si tu no lo quieres entonces yo tampoco lo querré.
Es una lastima que Jensen no recuerde sus propias palabras luego de la boda, lo hubieran salvado de mas de un accidente.
