CAPÍTULO 13 – Rabia
La casa número 29 estaba en silencio cuando los coches policiales llegaron. El panelado de claro color azul y las puntillas en la ventana llevaron a Toby a tantos años atrás, cuando la malvada reina del instituto vivía allí.
8 años antes:
En el instituto se habían acostumbrado pronto al cambio de Toby, de divertido a silencioso, de alegre a triste, siempre atento.
Ella trataba sin éxito que hablase con el consejero escolar, era su último año, sus notas muy buenas - ¿Por qué renunciar a ir a la universidad?
- Quiero ser policía, señora Montgomery. Nada más.
- ¿Y qué opina tu padre de esto?
- Es mi futuro, no me importa qué opine.
- Oye, Toby – Ella se sentó en el pupitre a su lado y puso una mano reconfortante en su hombro – Sé que los últimos tres años han sido un infierno para tí.
Él puso los ojos en blanco, todo el mundo decía que comprendía el dolor de su pérdida, pero no lo hacían, su madre no les había abandonado, incapaz de luchar contra los monstruos de su interior.
- Pero tienes que seguir viviendo, por tí – Le alborotó el pelo – No te hundas tú también, no sin luchar.
- ¡Esta es mi lucha! - Se exasperó, arrancándose la sudadera y dejando al descubierto moratones a lo largo y ancho de su cuerpo - ¡Lucho por sentir algo más que tristeza! ¡Y trabajaré en algo en lo que pueda proteger a los demás!
Sin dar tiempo a la maestra a decir nada más se levantó de su silla y se volvió a poner la prenda antes de salir en dirección al patio.
Se cruzó con la pequeña rubia que mangoneaba a todos en aquella escuela y a sus cuatro perritos falderos, sólo se puso los cascos y aceleró el paso, buscando una mesa libre al sol en la que sentarse.
Estaba concentrado en poner todo su queso en el sandwich de su hermana cuando oyó voces agudas detrás de él – Venga, será divertido.
- No pienso hacerlo, Alison – Otra niña, de catorce o quince años le plantaba cara, rizos chocolate escapaban de su recogido, los bracitos delgados fuertemente cruzados sobre su pecho.
- Hazlo, no seas Perfecta-Estirada-Hastings por una vez – La joven rubia rió, humillando a la chica que se hallaba a su lado.
- ¡No soy estirada! ¡No está bien! Y es una chica encantadora... - La chica de oro, la pequeña de las Hastings, bajó el tono, consciente de que estaban llamando la atención.
- ¡Pues vete con ella si tan simpática es!
- ¡Yo lo haré! - Hanna se ofreció, temerosa de que echase a la chica del grupo y un par de segundos más tarde había atravesado una mesa en medio del pasillo, aunque Toby no entendía demasiado bien el motivo.
Volvió a su tarea y fue entonces cuando lo oyó, alguien se había caído por culpa de aquel obstáculo, al levantar la vista vio a su hermanita en el suelo, cubierta de sopa caliente y llorando bajo las gafas de sol.
Estaba a dos metros de ella cuando alguien la ayudó a levantarse del suelo, la chica morena del cuadro de honor, la guió con cuidado fuera del patio y Toby las siguió.
- Tengo ropa de cambio en la taquilla – La oyó decir – Te ayudo a limpiarte y te cambias – Acarició la espalada de su hermana amablemente, haciendo que el enfado por lo que había sucedido se disipase.
- Gra...gracias.
- No me las des – La chica frunció el ceño – Tenía que haberla parado. Alison puede ser muy cruel...
Caminaron un par de metros en silencio hasta que Jenna se atrevió a hablar – Me encantaría tocar un dueto contigo en el recital de fin de curso, Spencer.
La chica sonrió, enrojeciendo levemente - Sería un honor, Jenna.
Y aquella chica no sólo había destrozado a su hermana, también le había hecho eso a Spencer, haciéndola consumirse despacio.
- Si su madre la mató, le hizo un favor al mundo – Suspiró, haciendo que Carol se volviese hacia él alarmada – No sabías cómo era.
Carol le dio un capón – Primera regla de homicidios, da igual como fuera la víctima, sigue mereciendo justicia por su muerte.
- Entendido – Respondió rascándose el lugar en el que le había golpeado.
Cuando las luces se encendieron en la planta baja de la casa, apenas unos minutos más tarde la chica exclamó con alivio - Hora de llevárnosla, ficharla y para casa. Dios, me duelen tanto los pies.
- ¿No vais a interrogarla hoy?
- Una noche en una celda ayuda a que se desmoronen primero – Carol salió del coche y él la siguió, llamaron a la puerta, y Jessica, con su mirada helada y el mandil cubierto de tierra abrió la puerta.
- Jessica Dilaurentis – Carol comenzó, indicándole que la esposara – Queda detenida por el asesinato de Alison Dilaurentis.
Apretó las esposas en torno a sus muñecas antes de continuar – Tiene derecho a permanecer en silencio, todo lo que diga podrá ser utilizado ante un tribunal. Tiene derecho a un abogado, si no puede costearse uno se le asignará uno de oficio.
- ¿Ha entendido los derechos de que dispone?
La mujer permaneció hierática, pero se dejó llevar al coche, y en sus ojos Toby pudo ver la rendición que había hallado en otro par de ojos antes.
XXXXX
- ¿Puedo ver a la señorita Hastings? - Eran casi las nueve de la noche, pero por fin se había forzado a traspasar las puertas del hospital con un paquete bajo el brazo – Ya sé que las horas de visita han terminado pero llevo todo el día trabajando y me encantaría poder ver que tal está – Habló atropelladamente antes de que la enfermera le negase la posibilidad de hacerlo.
- Lo haría, pero la señorita Hastings tiene bloqueada las visitas.
- ¿Y eso por qué? - Preguntó, preocupado por que su estado hubiese empeorado.
- Lo lamento, es información confidencial de la paciente.
- ¿Puede llamar al doctor Kingston?
- Lo lamento, pero es el doctor Kingston quién ha bloqueado sus visitas.
Sintió la ira comenzar a hervir en su ser, cálida y dolorosa. Sus músculos se tensaron, y justo entonces una mano se posó en su hombro – Hanna... ¿Qué ha pasado?
- Le dio una crisis nerviosa por las calorías que le estaban metiendo por la sonda y se la arrancó hace unas horas, la tienen sedada desde entonces, pero está bien – Le abrazó despacio, tratando de calmarle – Llevo aquí todo el día, cuando sucedió me prohibieron volver a entrar.
- ¿No... No puedo verla?
- Ven mañana – La rubia sonrió, dándole un beso en la mejilla – Te mantendré informado.
Y así fue cómo Toby dejó el hospital, más nervioso que cuándo había entrado.
XXXXX
Al aparcar el coche frente al viejo edificio supo que era una mala idea, hacía años que no iba por allí, caería de nuevo, y sería demasiado díficil alejarse del dolor si volvía a sentirlo. Pero era mejor que el miedo que le atenazaba.
Rememoró la conversación de aquella mañana, Jenna le había dicho que no lo hiciese, que le llamase, o a Caleb, pero no podía. Más bien. No quería.
Cerró la camioneta con llave y entró en el viejo gimnásio. La música sonaba a todo volumen, el aire olía a alcohol y sudor, los gritos del público embotaron sus sentidos.
Juliya estaba en la barra, como siempre, sirviendo copas a diestro y siniestro, cuando le reconoció - ¡Toby! ¡Cuánto tiempo! ¡¿Qué te pongo?!
- No se bebe antes de pelear.
- ¿Vas a pelear? Creí que lo habías dejado – La chica rusa rió.
- Nadie lo deja del todo.
- En ese caso – La chica se relamió los labios, juguetona – Si que hay algo que te gustaba hacer antes de pelear...
Nadie entraba nunca en la despensa del Pitbull Attack, nadie a excepción de Juliya y Toby. Y siempre que lo hacían, atravesaban las puertas besándose apasionadamente.
Toby la empujó contra la puerta, notando sus piernas enrollarse alrededor de su cuerpo, la besó en la oreja, en el cuello y continuó bajando hasta llegar al límite de su camiseta.
Ella tiró de la prenda y de la oscura camiseta azul marino que cubría su pecho, sin dejar de besarle en ningún momento, ni morderle.
- Lo he extrañado – Reconoció la chica en el momento en que él le metió la mano en las braguitas – Verte pelear.
Él se bajó los pantalones y calzoncillos, sintiendo la imperiosa necesidad de gritar de euforia – También yo.
Los gemidos se prolongaron largo rato en la oscura despensa, los besos, el sexo que siempre le había hecho sentir algo. Pero esta vez al terminar, se sentía sucio, cómo si hubiese engañado a alguien con quién ni siquiera estaba saliendo.
Se puso la ropa y la besó en el vientre – Me voy al ring, apuesta por mí.
El tiempo pareció acelerarse en lo que le llevó ir hasta el receptáculo y anotarse, se puso el protector en los labios pero no se puso guantes, le gustaba el dolor de sus nudillos al abrirse. Fue entonces cuando se encontró en el escenario iluminado, el juez recordando a gritos al público el regreso de la leyenda, y entonces, comenzó el combate.
El primer golpe le alcanzó en las costillas, y el dolor le hizo respirar con alivio. Fue entonces cuando lanzó un gancho de izquierda desde abajo, haciendo que la nariz y la madíbula del otro tío crujiesen, el dolor en los nudillos le llenó de paz, a la vez que sangre roja comenzaba a resbalar por su mano.
Los gritos habían desaparecido. Estaban él, su contrincante, y cuerpos capaces de resistir límites de dolor físico insospechados.
El Loco Bill le agarró la cabeza, doblándole, y dio varios rodillazos a su vientre. Él golpeó la rodilla izquierda del hombre, que él mismo había roto hacía años, y trató de recuperar el aliento.
El corpulento hombre ya atacaba, se agachó para esquivarle y le dio un codazo a la altura de los riñones que lo tiró de cara al suelo.
Parecía que había ganado cuando con sus pies enganchó sus tobillos y lo tiró a la lona, dándole sendas patadas a su cuerpo.
No se rindió, el dolor le despertaba, le calmaba. Escupió un chorro de sangre y se levantó, sentía su pulso en los oídos puso los brazos en posición de defensa y esperó el ataque.
Dos directos al esternón, una patada para parar su gancho, tres rodillazos al pecho, una patada al estómago. Esta vez el hombre no se levantó.
Escupió otro buen chorro de sangre, con la piel de gallina y la adrenalina invadiendo sus venas, se sentía poderoso, valioso, en calma - ¡¿Quién es el siguiente?! - Rugió a través del micrófono del juez.
Primero de todo, ¡Perdón por no subir capítulo la semana pasada! Tuve mucho lío en la universidad y no pude escribir. Pero hoy subo dos, como compensación.
Segundo, quería implicar a Toby en el caso de la muerte de Alison así que ¡Bienvenido ascenso!
Y por último decir que desde el principio había pensado en hacer que Toby se autolesionase, pero no quería que fuera de la forma habitual, quería algo brutal, que demuestre cuanto dolor siente por el suicidio de su madre y cuanta impotencia por Spencer. Así que espero que os guste la pelea.
Si tenéis cualquier pregunta (al estar escribiendo un AU estoy cambiando bastantes cosas) o comentario no dudéis en decirme.
Un saludo.
