Viajábamos por la ciudad en busca del hospital en donde ocurrió todo. Elichi caminaba a mi lado bastante nerviosa, más bien aterrada. Para nadie es fácil enfrentar su pasado, mucho menos uno tan cargado como el suyo. Es ahí cuando reflexioné sobre la amplia diversidad que existe en cuanto a los problemas, como he escuchado por ahí, "nadie recibe más carga de la que puede soportar", y si me baso en ello, mi novia es realmente fuerte.

Nos adentramos en el centro de la ciudad, era bastante helada la mayoría del tiempo pero, el día de hoy se sentía un poco más cálido el día. Su mano no estrechaba la mía bajo ningún motivo, pero de vez en cuando sentía su mano derecha sobre mi hombro, y disimuladas pero amorosas miradas de su parte. Ella no llamaba la atención como solía hacerlo en Japón, de hecho, nunca en mi vida había visto a tantas jóvenes rubias. En cambio, la que recibía las miradas era yo, una chica japonesa.

Tranquila, es solo que ver a alguien como tú en estos lares es algo inusual... - Me sonrió. - No pueden negar lo hermosa que eres...

E-Elichi... - Me sonrojé un poco, pero debido al viento que había todo el calor de mi cuerpo se esfumaba.

Ven, ya falta poco para que lleguemos...

Sí...

Caminamos unos minutos más hasta que por fin logramos divisar un gran edificio. Eli me sonrió e indicó entrar junto a ella. Cuando lo hicimos, su rostro se volvió pálido. Preguntándome el por qué, logré divisar a un hombre alto de cabello rubio y ojos azules, junto a una niña de la misma apariencia, sólo que su cabello rubio era un tanto más claro. Ella sonrió ampliamente al mirar en nuestra dirección, pero el hombre hacía todo lo contrario. Volví a mirar a Elichi, y en su rostro había una clara melancolía. Fue ahí cuando deduje que el hombre y la joven frente a nosotras eran nada menos que su padre y hermana menor.

Elichi, ¿estás bien?

Sí, estoy bien, vamos. - Siguió caminando hacia adelante, sin dejar de mirar a aquel hombre.

Su hermana intentó muchas veces ir hacia nosotras, pero su padre se lo impedía a toda costa. Elichi se dirigió a la recepción del hospital, para preguntar sobre un médico en específico. Cuando le dieron la respuesta que quería, le pidieron esperara unos minutos, lo cual hicimos sentadas en unos sofás cerca de la recepción.

¿Estás segura que está bien no ir a saludar a tu hermana?

Sí... si lo hago, sólo le traeré problemas, no quiero que ese hombre la castigue o la haga sufrir...

Entiendo... - Mire a todas partes, aunque era normal que en un hospital hubieran cámaras, me sentía frustrada de no poder abrazarla, besarla o consolarla como se debía, me sentía inútil de esta manera, pero no hay nada que pueda hacer, estamos en un lugar lejos de casa, o en mi caso, yo lo estoy, porque para Elichi este es su hogar.

Señorita Ayase, el doctor la está esperando en su oficina, por favor suba al tercer piso, salón C34. – Dijo la recepcionista.

Muchas gracias. – Elichi hizo una leve reverencia y nos dirigimos en silencio hacia el lugar destinado.

Elichi, ¿cómo te sientes?

Nerviosa, asustada, pero tengo que hacerlo, necesito saber qué y por qué mi madre hizo eso por mí, necesito saberlo… - Apretó sus puños con fuerza, dio un largo suspiro y tocó la puerta indicada.

Adelante. – Escuchamos desde el interior.

Con permiso. – Dijimos al mismo tiempo.

Buenas tardes, Ayase-san… - Me quedó mirando confundido, por lo que me presenté.

Buenas tardes, Toujou Nozomi, amiga de Ayase-san. – Hice una leve reverencia, a lo que él me sonrió.

Adelante, tomen asiento por favor. – Se paró de su silla y nos acercó unas a nosotras. – Bien, por lo que fui informado, usted vino a preguntarme un par de cosas de su madre… ¿no es así?

Sí. – Su mirada era fría, decidida, confundida, llena de dolor y culpa, la verdad me partía el corazón verla así, pero era necesario que enfrentara la verdad.

Bien, ¿por dónde comenzamos? – Entrelazó sus manos y apoyó sus codos en el escritorio, esbozando una leve sonrisa.

Quiero saber el por qué mi madre decidió trasplantarme sus órganos, cuáles fueron sus motivos… - Pude notar un pequeño quiebre en su voz.

Bien, le contaré lo que sucedió aquel día…

Flashback:

Al enterarnos del escape de una paciente que estaba a pocas horas de ser intervenida, el lugar se volvió un caos, las enfermeras buscaban por cada rincón del hospital, los médicos se preparaban en caso de cualquier emergencia, y su familia, intentaba deducir su paradero.

La pequeña Ayase dijo algo sobre una montaña o algo parecido, con ella fueron los paramédicos con el equipo suficiente por si ocurría algún imprevisto. Al encontrarla, y como le estaba dando un infarto, la trajeron rápidamente a la sala de urgencias del hospital. Estaba sufriendo un ataque al corazón que fácilmente pudo haberle costado la vida. Según sus diagnósticos, usted tenía grandes daños en sus riñones, su pulmón izquierdo estaba teniendo bastantes problemas y apenas alcanzaba el 20% de su capacidad, toda esa falta de oxígeno le provocó un paro cardio respiratorio. Necesitaba ser intervenida de inmediato, pero había un problema, no había trasplantes.

Doctor, por favor úseme a mí, use mis órganos…

Pero señora Ayase, si le da sus órganos usted…

¡No me importa! No dejaré que mi hija muera… por favor, dele mis órganos…

Pensé unos momentos, dudé si hacer la operación o no, pero la mirada y desesperación de esta madre, hacían añicos todas mis preguntas, así que decidí arriesgarme.

Lo haremos en 20 minutos, prepárese y, despídase de su familia…

Entendido, gracias. – La vi alejarse hacia su hija y esposo.

Mientras los veía discutir y llorar, alisté lo necesario para que la operación fuera lo más exitosa posible.

Bien, comenzaremos en pocos minutos, por favor todos atentos y concentrados, será una operación complicada y larga… buena suerte, y éxito para todos…

¡Sí! – Escuché decir al personal.

Cuando la operación iba a comenzar, vi a la señora Ayase junto a su hija menor, y escuché lo siguiente.

Hija, prométeme cuidar de tu padre y hermana, ¿sí?

M-Mamá… - La pequeña lloraba desconsoladamente.

Karen, ¿estás segura de esto?

Sí, es nuestra hija, debemos salvarla como sea posible…

Pero, tú… ¿qué hay de ti? ¿Qué hay de nuestra familia? ¿Qué hay de nuestro matrimonio? ¿Echarás todo a la basura por una idiota irresponsable como esa? – El hombre había comenzado a alterarse, pero la señora logró manejarlo sin problemas.

No entiendo por qué odias tanto a Eli, después de todo, terminó de esta forma por toda la presión que ejerciste en ella, así que sólo te voy a pedir, que si la seguirás obligando a estar dentro del negocio familiar, has que ella tenga un poco más de derecho sobre su propia vida, es joven, tiene toda una vida por delante, pero hagas lo que hagas, no la alejes de Alisa… ellas se necesitarán mucho… sólo eso te pido, ¿podrías prometérmelo?

Está bien, lo haré… - Dijo a regañadientes.

Mamá… mamá… - La pequeña seguía llorando.

Alisa… sé fuerte, sé valiente, supera a mamá en todos los sentidos, ¿sí? Espero que crezcas más hermosa de lo que ya eres, lucha para conseguir tus sueños, y por favor, no dejes a papá solo, ¿sí?

S-Sí… lo haré… mamá…

Te amo, Alisa… - Con un fuerte abrazo, la mujer se despidió de su hija y esposo, y se dirigió a la cama junto a su otra hija, quien estaba inconsciente. – Eli… sé que nunca te lo dije, siempre quise ocultártelo… pero, no soportaba el ver cómo sufrías por todas tus obligaciones, y al paso también lo hacía yo, viendo cómo malgastabas y desperdiciabas tu vida con todos esos vicios, en verdad lamento no haberte dado suficiente amor, no haberte prestado más atención, lamento haberte hecho sufrir con obligaciones que no te correspondían, lamento no haber sido una mejor madre, y por eso, he decidido tomar esta decisión… Elichika, quiero que vivas, que sigas creciendo sana y fuerte, que encuentres el amor, alguien que luche por ti, que te proteja y te haga sentir viva cada mañana que despiertes, sé fuerte, sé gentil y honesta, pero por sobre todas las cosas, sé tú misma…. Te amo hija, y perdóname por todo esto, Elichika… algún día, oirás el por qué me ausentaba tanto, y espero que ese día, estés lo suficientemente madura, y que haya alguien a tu lado que pueda apoyarte y consolarte, parte de mí estará dentro de ti desde ahora en adelante, te amo, y lo haré por siempre, mi linda Elichika…

Al escuchar esas palabras, admito sentí una gran opresión en mi pecho, nunca había visto, en los años que llevo trabajando en este hospital, tal dedicación y amor por alguien, en verdad, cuando la oí decir aquellas palabras, me propuse a mí mismo que la operación y recuperación fueran de la mejor calidad, para que así, todo el sacrificio hecho, no fuera en vano.

Fin del flashback.

Eso fue en resumen lo que pasó…

Elichi… - Vi a mi novia, el amor de mi vida llorar desconsoladamente a mi lado, aguantando y reprimiendo los gritos que querían ser liberados. Tomé su mano con disimulo, la apreté entre mis dedos haciéndole saber que yo estaba para ella, que no estaba sola, y me alegra estarlo, me aseguraré de siempre permanecer a su lado.

Hay una cosa más, pero no sé si podrás aguantarlo…

¿Qué… cosa? – Dijo limpiándose las lágrimas.

La razón por la cual a tu madre no le importaba terminar con su propia vida… ¿quieres oírla?

Sí, por favor. – Elichi apretó mi mano, lo que me dio a entender que necesitará todo el apoyo emocional necesario de ahora en adelante, y estoy dispuesta a dárselo.

Tu madre hace unos años atrás, fue diagnosticada con un cáncer terminal, de hecho, no le quedaban muchos meses de vida cuando ocurrió lo tuyo…

… - Los ojos de Eli se abrieron como platos, me soltó la mano y se la llevó a la cabeza, intentando procesar aquella información.

Supongo que la recuerdas teniendo algunos dolores intensos de cabeza, mareos y otros síntomas, ¿no?

…. – Asintió con la cabeza.

Pues… un quiste, o mejor dicho un tumor había sido formado junto a su cerebro, entre el lóbulo izquierdo y el frontal, por lo que al ramificarse, terminaría con grandes secuelas tanto en su lenguaje como capacidades cognitivas y motoras, pero eso era lo peor que nos imaginábamos…

¿Hay más? – Pregunté aterrada mientras veía las reacciones de Elichi.

Sí, este tumor fue creciendo más rápido de lo que pensábamos, y hacerle una operación era correr demasiados riesgos…

¿Por qué? ¿No era operable?

El tumor se había casi incrustado en el lóbulo izquierdo de su cerebro, y había empezado a largarse a otras zonas, y cuando se operan cosas de este tipo, los cirujanos se aseguran de cortar o deshacerse de una zona completa para que no queden indicios de aquel tumor, pero al hacerlo en este caso, significaba que ella viviría con un poco menos de la mitad de su cerebro, claro, nos sorprendió bastante que hasta ese día ella pudiera hablar y caminar normalmente, aunque nos decía que los síntomas se presentaban cuando estaba sola, hacía lo posible para que nadie de su familia lo notara, sin embargo, al tiempo después otro problema se presentó…

¿Qué… cosa? – Esta vez fue Eli quien habló.

Si bien los riñones, pulmones y corazón de tu madre estaban en perfectas condiciones, su garganta no lo estaba, se le estaba formando un quiste en la faringe que tarde o temprano terminaría por hincharse, y cortarle la respiración. Esto a veces se presenta con leves cambios en la voz y dificultades para respirar, como también algo de tos, una incesante tos… ¿viste algunos de esos síntomas?

Sí… unos días antes de que fuera hospitalizada….

Elichi… - Tomé nuevamente su mano.

Tu madre lo sabía, estaba al tanto de todo lo que sufría, por lo mismo intentó sacar provecho de sus últimos días en este mundo, dándote los órganos que en ella funcionaban perfectamente… es lamentable, una mujer tan sana la mayoría del tiempo, perdió toda esperanza al verse infectada por estos tumores y quistes… fue en verdad una desgracia… - El doctor cerró sus ojos, esperando alguna reacción por parte de Elichi.

Elichi… - Esta vez no me importó nada, la abracé con fuerza, dejándola llorar en mis brazos. Luego de eso me di cuenta de algo. – Disculpe doctor, ¿cómo es que usted habla japonés?

Ah! Bueno, mi esposa es de Japón, ella y mi hija están allá, así que decidí estar al corriente con ambas lenguas, es lo mejor ya que hay veces en que viajo para allá y lo uso todo el tiempo…

Ya veo…

Nozomi… - Ella se despegó de mi un poco, enfrentando al doctor. – Gracias Nozomi, en verdad gracias… - Besó mi mejilla. – Doctor, ¿hay algo más que deba saber?

Solo una cosa más… - Suspiró. – Tu madre me dijo… minutos antes de la operación y que la anestesia le hiciera efecto… que te diera esto… - Sacó de su escritorio lo que parecía ser una carta, se veía un poco viejo el papel, pero supongo que es debido a que estuvo guardada. – Esto… es lo único que pudo dejarte, no la he abierto, así que espero esto resuelva muchas de tus preguntas…

Muchas… gracias, en verdad… - Recibió la carta y la apegó a su pecho.

Nos retiramos, muchas gracias doctor. – Sonreí, a lo cual él me respondió con el mismo gesto.

Al salir del hospital, nos encontramos nuevamente a la familia de Elichi, pero esta vez el padre estaba lejos de la pequeña Alisa, por lo que Elichi aprovechó la oportunidad de ir a abrazarla.

Onee-chan…

Alisa… - Un abrazo cargado de emociones y lágrimas, eso fue lo que pude presenciar.

"Elichi, te prometo que te ayudaré en esto, me aseguraré que de una vez por todas, puedas alcanzar la felicidad. Es una promesa, mi dulce Elichi…". – Pensé mientras me aseguraba que el padre de las Ayase no interviniera en aquel lindo, y tan anhelado encuentro.

Continuará...


Y ahí está la historia de la mamá de Eli :'( Espero les haya gustado el cap u.u Espero ansiosa como siempre sus comentarios :D

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