CAPITULO 14

— ¿Crees que tenga las manos metidas en todo esto? —preguntó Stan a Petro mientras ambos caminaban por los terrenos de Hogwarts.

— ¿Importa? —Preguntó Petro con pésimo humor— Como sea, Víctor está empecinado con aquella muchachita, te lo dije. Ya hasta la invito al baile de navidad y por su cara apuesto a que le dieron un sí. De cualquier manera, la he visto más cerca de Potter y por alguna razón es quizá algo cercana a Nott. Además no tengo ninguna sospecha de acercamiento con Craston, que eso es de lo que sí me preocuparía.

Stan bufó— Bueno, habrá que pensar en las posibilidades futuras. Nott ya está recabando información mediante Craston; no pasara mucho tiempo para que sus sospechas hagan tambalear su seguridad.

Petro suspiro pesadamente, en su camino se atravesó una piedra que él pateo hacia el lago negro— No lo hará —dijo despacio— en el mundo de Theodore Nott, su Dios es su padre; fuente de toda sabiduría y respeto. Las familias de Padre e hijo son de esa manera. Es un círculo cerrado muy difícil de romper.

Stan negó con la cabeza— es probable, pero vi ciertos indicios —Stan se masajeo las manos— cuando mencione el nombre de Emma… fue solamente un instante, pero Theodore se quedó en blanco ¿En qué ocasiones sabemos tú y yo que eso ocurre?

Petro detuvo su caminar y miró fijo a Stan, este también se paró en seco y se volvió hacia él. Petro le miró a los ojos, buscando un titubeo. No, Stan decía la verdad— Hershay —dijo despacio— poción de Hershay.

Pocas veces Petro tenía malos presentimientos como el que estaba inundando su cuerpo justo ahora, la primera vez fue cuando ambos eran niños, Stan le hablo acerca de sus sueños extraños. Ambos tenían apenas doce años e iban en su segundo año en Durmstrang. Algo en el interior de Petro le decía que aquel chico que hablaba de sueños acerca de valles encantados, duendes armados con cuchillos y noches tormentosas y gritos de mujer… y los dibujaba… automáticamente decidió que aquel chico tenía algo malo en la cabeza…

… Eso era, claro, hasta que vio sus dibujos. Cuando Petro los vio, en especial el dibujo de aquella hermosa mujer de largo cabello oscuro y ojos azules, Petro cometió la insensatez de decir en voz alta que había visto antes a aquella mujer.

Stan se pegó a él como la hiedra en aquel año, hostigándole, acosándole, insistiendo en que estaban conectados de alguna manera. Petro no quería pensar en eso. Tenía suficientes problemas familiares en aquel entonces. Su padre alcohólico y una madrastra ausente, dos hermanastros al otro lado del mundo, una madre muerta y un abuelo delirante… En aquel entonces, a Petro no le importaba sucumbir en soledad. La soledad era algo que Petro quería… pero que Stan le negó.

Fue poción Hershay lo que les pasó a ambos. El abuelo delirante de Petro fue clave en ello; en su caso, él era la fuente del vínculo de Emma Nott con Petro. Emma logró arrancarle el juramento al anciano, arrastrando a la familia entera con ello. El padre alcohólico de Petro no tuvo más opción que obedecer. Emma Nott había entregado poción Hershay a un miembro de cada familia mágica que le servía, y este elegido debía de suministrarla al resto. La poción de Hershay era simple, esa poción "eliminaba" un hecho de la conciencia de las personas que lo bebieran y también hacía que el cerebro de los consumidores ignorara toda información que contradijera aquella omisión de información. Cuando Petro se las arregló para dejar de consumir esa poción pudo distinguir claramente como cuando pensaba en la bella mujer de ojos azules, su imagen nítida pasaba a distorsionarse momentáneamente y luego volvía a ser nítida. Lo mismo pasaba con su nombre… Alguien podía decir "Emma Nott" pero Petro oía el nombre a medias, como si bebiera agua al mismo tiempo que la palabra era pronunciada y aún después de eso, era como si escuchara un nombre distinto. Paso mucho tiempo antes de que al mencionar el nombre de Emma Nott, Petro pudiera asociar el nombre al rostro de la bruja.

Emma Nott había preparado la poción para que al beberla, las mentes de las familias de sus seguidores "eliminara" de sus conciencias que ella estaba cosechando vínculos con todos ellos. Si es que Stan y Petro lo sabían todo ahora, era sencillamente porque dejaron de beberla. Todo gracias al demente tío de Stan.

Aunque pensando seriamente acerca de ello… Petro hubiera preferido no haber dejado de beber esa poción nunca.

Todo estaba mal. Llegar al punto de esconder quienes eran tus seguidores solamente significaba una cosa: Prepararse para una guerra, una guerra secreta. Un ataque desesperado de un solo golpe donde solamente se podía ganar o morir.

Petro sabía que a Stan le encantaba pensar acerca de que Emma Nott era una pobre e indefensa bruja que se encontraba en las garras de su malvado tío, un probablemente detestable y cruel Philip Emmanuel Nott; y puede que todos los hechos cuadren con ello… sin embargo; Petro pensaba distinto.

Los recuerdos de Petro acerca de Emma Nott, la manera en que el la percibió… las amenazas que Petro recordaba que lanzó. No, aquella no era una bruja indefensa. Y lo que más le llegaba a helar la sangre, es que aquella mujer no estaba muerta. Podía sentir el vínculo en su corazón, una opresión constante y que de cuando en cuando hacía que se le cortaba la respiración, eso, además de que estaba seguro de que eso era lo que hacía que le invadieran muchas pesadillas por las noches. Todo eso no era precisamente Emma Nott estando en peligro como Stan creía…. No… eso era Emma Nott tirando de su vínculo para llamar la atención, para llamarlo. Y al parecer le encantaba hacer eso violentamente con el vínculo de Petro. Recordaba perfectamente esa sensación, pues hizo eso con él cuando era niño y se aventuró a desobedecerla.

Stan asintió dos veces y camino despacio hacia su amigo— Podemos suponer que Theodore al menos si ha oído de Emma. La poción de Hershay es rara, pocos saben de su existencia y debe ser abismalmente cara. ¿Quién más puede estarle dando esa poción a Nott si no es su propio padre? Tú lo has visto. Theodore es meticuloso y no baja la guardia nunca; si alguien le está dando la poción es su propio Padre, aprovechándose de la confianza que le tiene.

Petro frunció el ceño— O Theodore toma la poción de buena gana porque esta hasta el cuello en esto. Piénsalo. El cazador Moody está en Hogwarts este año, además de Karkarov ¿Acaso piensas que es imposible que tanto Theodore como su padre no se hayan puesto de acuerdo en esto? Proteger los sucios secretos que esa maldita casa tiene detrás de sus puertas.

Stan se pasó la mano por el cabello, se veía relajado— No —dijo volviendo a retomar el camino— Nott no parece ese tipo de persona. Es diferente. No es como otro sangre pura, mirando hacia abajo al resto y despreciándote por no estar a la par con él. Si te mira desde arriba, pero no te desprecia por estar en nivel inferior. Mira a la chica Granger, por ejemplo. Permite que una nacida Muggle revolotee cerca.

Petro frunció el ceño— Una tapadera.

Stan se encogió de hombros— O respeto —dijo tranquilo— tú mismo has dicho que al parecer esa muchacha es la más brillante de su año.

Petro chasqueo la lengua y miro a Stan con los ojos entrecerrados— Me es difícil creer que un vástago de Philip Nott considere admirable a una sangre sucia.

Stan le sonrió con aquella expresión que Petro encontraba desconcertante, pues era como si supiera un chiste que nadie más entendía— Te hace falta un poco de fe.


Theodore se había planteado el volver a hacer aquella vieja propuesta a Granger.

La conversación inesperada con Longbotton había abierto la posibilidad; así que probablemente ya iba siendo hora de poner las cosas en orden al respecto. Theodore no quería pasar a ser visto como un traidor a la sangre así como así. Sería algo patético.

El lugar idílico, la biblioteca en domingo por la tarde, casi no había nadie allí, ni siquiera Krum, que según Granger acostumbraba pasarse por allí para verla. Ambos hacían algo de investigación autodidacta acerca de una traducción de Runas antiguas. Theodore no llevaba esa asignatura, pero Granger menciono algo acerca de viejas inscripciones que tenían que ver teoría predictiva que era claramente aritmancia. Era interesante, por supuesto.

Sin embargo, ese día ocurrieron inesperadas cosas. Mejor dicho, conversaciones inesperadas.

El tema, por supuesto, era el Baile.

—Víctor Krum me invito al baile de navidad -dijo atropelladamente, se veía casi desesperada.

Theodore levanto la vista de su libro y levanto una ceja interrogante— Felicidades —dijo imperturbable y volvió a su libro. Granger carraspeo, llamando de nuevo su atención— ¿Que ocurre?

Granger estaba ahora retorciéndose los dedos de las manos— Estoy pensando... en que fue muy impulsivo de mi parte el aceptar y ya.

Theodore apoyo una mano en el mentón, casi aburrido— ¿Y me estas diciendo esto por qué? Se directa, por favor.

Granger dejó de retorcerse los dedos y rodó los ojos— Soy una nacida Muggle —dijo concisa. Theodore se irguió en su asiento— y el es un famoso jugador de Quiditch. Jugó en el anterior mundial, por Merlín. Y va a Durmstrang, donde solo hay sangre pura. Ya existió un pequeño escándalo cuando alguien dijo que seguramente estaba saliendo con Harry. ¿Que crees que dirán cuando aparezca con Krum? Esto podría ser malo para él. Víctor es una buena persona, no se merece que yo le haga esto.

Miró con atención como Granger se empequeñecía en su silla. Theodore entrecerró los ojos— ¿Y que le estarías haciendo exactamente? —Granger casi salto de su silla y pudo ver como se iba poniendo rosa. El color de la vergüenza, algo que casi logro que Theodore se riera. Meneo la cabeza y volvió la vista a su libro— ¿Por que estas actuando como si Krum te estuviera haciendo un favor al invitarte? Como yo lo veo, tienes un problema de perspectiva. Ten algo de vanidad, Granger, lo único que le estas haciendo es darle a Krum algo de tu tiempo y la oportunidad de que te lleve a bailar. ¿A caso no fue él quien te invito? Es un sujeto importante que pudo invitar a quien le hubiera venido en gana.

Granger guardo silencio un momento, mirando hacia abajo, quizá digiriendo aquellas palabras— Pero en Durmstrag...

Theodore se encogió de hombros— Deberías dejar de dar vueltas a eso del estatus de tu sangre, dudo que Krum no lo sepa a estas alturas, seguramente ni le importa —volvió a dejar su libro y la miró a los ojos. Sintió como un dejá vu al caer en cuenta de que esta situación se asemejaba bastante a la propia, pues también tenia una propuesta para Granger y al parecer Granger solía pensar mucho en las terceras personas antes que en si misma. En todo caso, a Theodore tampoco le importaba su sangre— Tu has visto que le persigue un montón de chicas todos los días, pero tú llamaste su atención y algo hiciste para que decidiera invitarte, y no tiene nada que ver con tu estatus. Solo tú. Deberías estar más orgullosa de tí misma.

Granger no le miraba, pero sonrió débilmente. Luego, su cara fue de espanto y le miró a los ojos, los propios rondando el pánico.

—¡Pero no se bailar! —dijo entrecortando la voz— ¡Nunca he bailado!

Theodore entrecerró los ojos— Puedes practicar con tus amigos.

—Acabo de pelear con mis amigos.

—McGonagall dio clases de baile — dijo Theodore.

—Baile con Harry y él tampoco sabía bailar —dijo pareciendo al borde del colapso— Sera un desastre...

Entonces ella le miro y murmuro algo que Theodore no alcanzo a escuchar— ¿Qué dijiste? —le pregunto.

Ella, le miraba fijamente, demasiado cerca— Tú no estás asustado —dijo despacio y con ceño fruncido— ¿Por qué no estas asustado?

— ¿Por qué debería?

—¡Sabes hacerlo! ¡Sabes bailar!

—claro que se hacerlo —dijo sintiéndose extrañamente atacado— Voy a eventos de ese tipo desde que tengo memoria. He bailado cientos de veces.

Tarde, Theodore se dio cuenta del brillo en los ojos de Granger.

—Le diré a Malfoy que fue tu idea —dijo determinada— Aunque claro, si tú me enseñaras a bailar, yo te guardaría el secreto hasta el final de mis días.

Theodore alzo una ceja— ¿Disculpa? ¿De verdad piensas que va a creerte?

—No, pero la duda bastara —dijo mirándole a los ojos, desafiándole— desconfiara y Malfoy puede ser un idiota, pero cuando se pone serio es muy listo.

Theodore ladeo la cabeza, ella cerró los ojos, como si algo le doliera… quizá el orgullo— Interesante información —dijo llevándose una mano a la barbilla.

Granger entrecerró los ojos— no vayas a decir a todo el mundo que admití que Malfoy puede ser listo. El punto aquí es que quieres tus manos limpias y yo no te dejare si es que no me ayudas —Se veía muy segura de sí misma

Theodore jugó al juego de invasión de espacio personal, se acercó un paso a ella. Él era más alto, al menos una cabeza y la miró desde toda su altura, con desdén— Pensé que era mi imaginación, pero realmente me estás amenazando por algo superfluo como un tonto baile. ¿Realmente llegarás a tanto por eso? Podría hasta sentirme insultado. Si pides algo, generalmente ofreces algo a cambio, es un juego previo básico. El chantaje es un recurso desesperado.

Ella aparto la mirada— Es que estoy desesperada. Solo será una vez. —dijo ella sonando algo insegura— Por… favor.

Theodore mantuvo su mirada de desdén un momento más, por si ella levantaba la vista, pero seguía mirando hacia abajo. Suspiro internamente, pues Theodore estaba al corriente de los complejos de Granger. Al parecer este era uno de ellos; ya que la asocial Granger no tenía a nadie más para practicar. Ella solamente tenía a Potter y a Weasley.

"Pero ya cuenta conmigo también" le dijo una voz interna "Quizá Longbotton tiene más razón de la esperada"

Theodore carraspeo, llamando la atención de Granger y que al fin le mirara. Generalmente le gustaba la actitud humilde cuando se dirigían hacia él, pero eso en Granger le estaba fastidiando, parecía algo antinatural en ella. Más complejos allí. Extrañamente le agrado más cuando intento chantajearle.

—De acuerdo —dijo Theodore— No tengo que decir que si te ayudo, me deberás un favor, uno enorme. Gigantesco. Uno que no importa que te pida que hagas, tú lo harás sin discutir ni protestar.

Granger titubeo, como esperaba Theodore que ella hiciera, sin embargo, le sostuvo la mirada y le brillaron los ojos. Seguramente sospechaba que él le estaba poniendo a prueba. Que equivocada estaba. Un favor sin preguntas al respecto era algo que rara vez podías arrancarle alguien, y no importa lo mucho que le cayera bien Granger, definitivamente cobraría ese favor— Acepto —dijo ella con resolución.

Theodore sonrió internamente y le tendió una mano enguantada— Hecho —dijo él.

—Hecho —contesto ella, dándole un firme apretón.


Habían quedado en reunirse en un aula vacía en el siguiente fin de semana. Theodore llego quince minutos antes de la hora acordada, como dictaba la buena educación. Llevaba un abrigo negro y la bufanda de su casa, se había sentado en el escritorio y miraba hacia la ventana que daba al patio delantero. Los alumnos que iban a Hogsmade habían partido hacia al menos una hora y sus huellas estaban siendo borradas despacio con la nieve que caía suavemente. Theodore se quedó mirando la caída lenta, pensando en lo que acontecía a su alrededor.

La verdad es que parecía estarse tomando demasiado en serio cosas insignificantes como las tontas clases de baile. Sin embargo, ahí estaba. Una parte de él consideraba adecuada una distracción de todos los demás detalles escabrosos que se darían ese año. Theodore recordó entonces en la promesa que le hizo a James, acerca de pensar seriamente el incluir a Star Matthews en sus filas.

Tener a alguien del Praethor en sus filas podría ser una buena adquisición, según había leído. Aunque claro, Matthews no era precisamente una Praethor, había sido criada y entrenada como uno. La familia más cercana a ella, o la única, mejor dicho, era un tío suyo. Un experto en pociones, uno muy demandado en realidad. Una conexión de ese tipo era siempre una buena adquisición.

Sin embargo… estaba la cuestión de que Theodore no confiaba en ella y estaba seguro de que ella no confiaba en él. Los vínculos mágicos se hacían bajo dos estándares, de confianza o de necesidad. No necesitaba explícitamente a Matthews para nada en específico, algo completamente distinto al caso de James, que aunque no confiaba en el del todo en un inicio, si lo necesitaba. El vínculo había nacido, no completado, pero si nacido. Se completaría cuando Theodore confiara enteramente en Craston.

"Aunque si realmente soy un mestizo, no se completara nunca"

Theodore suspiro. Muchas veces sus pensamientos llegaban hasta este punto. ¿Qué iba a hacer si llegaba a ser un mestizo?

Lo racional sería ocultar el hecho de puertas para afuera, de puertas hacia dentro, las cosas serían distintas. Pediría explicaciones a su padre, por supuesto. Porque estaba enteramente seguro que él era su padre. Su madre, por otro lado, aún estaba en entredicho. En un principio eran cosas en las que no dejaba de pensar. Luego de un tiempo, era algo que quería saber de una vez por todas. Las preguntas sin respuesta podían atormentar a una persona mucho más de lo que uno esperaría.

Por eso era tan importante lograr que Granger aceptara su mano.

Theodore confiaba en ella y como iban las cosas, ella también estaba empezando a confiar en él. Si hacían un vínculo mágico, este sería inmediato. Si Theodore llegaba a ser un mestizo, no sucedería nada y entonces Theodore sabría la verdad.

Cuando llego a esa conclusión, entonces le asaltaron aquellas preguntas ¿Qué hacer después? "Ocultar el hecho" Esa respuesta rondó su mente tantas veces que ya no tenía sentido pensar en algo diferente. Pero luego llego otra pregunta "¿Cómo?" Theodore suspiro. La respuesta a eso era sencilla. Obligar a Craston a guardar el secreto, ya que él también se daría cuenta del vínculo incompleto en unos años. Un juramento inquebrantable seguramente sería suficiente. Si no, matarlo. Theodore comenzaba a creer que eso sería lo que ocurriría, pues Craston era ambicioso. Alguien lo suficientemente ambicioso es considerablemente peligroso. Lo mejor sería matarlo.

Theodore se masajeo la nariz. No le gustaba pensar en matar gente, pero un secreto es mejor guardado con el silencio eterno.

Luego pensó en Granger. Si ella hacía el vínculo mágico con él y no quería guardar el secreto...

...Tendría que hacer lo mismo que con Craston.

"NO"

Se dijo a sí mismo de inmediato, apenas el pensamiento lo alcanzó. Metió las manos enguantadas en sus bolsillos.

"Granger es lo suficientemente amable para entender que yo tampoco lo sabía. Si yo se lo pidiera, ella guardaría el secreto. Ella haría el juramento. Ella no me traicionaría de esa forma"

Theodore suspiro. Por otro lado, decidió que se pensaría hacer el vínculo con Matthews, pero solamente después de haberlo hecho con Granger. Sería un dilema el que hacer con alguien como Matthews si es que las cosas se complicaban. Ella no era ambiciosa como Craston, pero tampoco era comprensiva como Granger. Pensando seriamente al respecto, Theodore no sabría qué hacer con ella.

Alguien llamo a la puerta, sacando a Theodore de sus oscuros pensamientos. El agito su varita y la puerta dejo de estar cerrada con magia. Granger estaba en la puerta, aún con la mano levantada, seguramente para llamar de nuevo. Ella tenía puesta una sudadera negra y la bufanda de su casa, también vestía pantalones Muggle. Ya la había visto vestida así, pero de cierta manera aún no se acostumbraba a ver a una chica que solo usara pantalones.

—Pasa —dijo Theodore, sin embargo advirtió que ella daba un corto pasito atrás y miraba hacia otro sitio.

"El rostro de culpa" pensó Theodore automáticamente. Él se cruzó de brazos y alzo una ceja en cuanto Granger volvió a poner la vista al frente, pero entrelazo sus manos, moviendo los dedos nerviosamente.

— ¿Que? —pregunto Theodore algo malhumorado.

—No pude decir que no —murmuro e hizo una seña con la mano hacia el pasillo. Theodore pudo ver a Neville Longbotton detrás— Neville tampoco sabe bailar.

Theodore primero se enfadó, pues eso no había sido parte del trato, pero luego la comprensión brillo.

—Pues entren de una vez —dijo manteniendo su tono de voz neutro, como si aún estuviera malhumorado. Agito su varita y la puerta volvió a cerrarse con magia, otra floritura e invoco una caja de música que había llegado para él hacía unos dos días. Había muchas en el sótano de su casa. Nadie echaría de menos una.

Theodore solamente se dedicó a darles indicaciones desde donde estaba, sentado en el escritorio cerca de la ventana, sin estar involucrado directamente. Sin embargo, Neville hacía todo mal. Constantemente pisaba los pies a Hermione, y no parecía entender cómo bailar adecuadamente. Todo llego a su límite cuando Neville prácticamente tiró a Granger al suelo por no poder levantarla como es debido.

Neville suplico disculpas con sus ojos, eran bastante enormes, y ayudo a Hermione como pudo. Ella parecía estar adolorida, pero no se quejó y Theodore se preguntó por qué. Quizá no quería infundir culpa en el muchacho. Theodore se sintió muy tentado a rodar los ojos. Granger protegía demasiado a los suyos. Si alguien era un pelele, lo adecuado era decírselo, no tenerle lastima.

—Quizá… —murmuro Longbotton, por fin alzando un poco la voz— quizá Nott podría mostrarme como es…

Theodore miro de Longbotton a Granger. Se detuvo en Granger ya que ella hizo una mueca extraña, era nuevo. ¿Por qué hacía eso?

—No creo que sea necesario que Nott…

Ahí estaba de nuevo. Granger, suponiendo cosas y tratando de arreglarlas en el camino. Theodore, a pesar de sí mismo, se froto los ojos y se dijo que si Granger seguía aguantando pisotones y caídas provocadas por Longbotton, terminaría en la enfermería.

—De acuerdo —dijo Theodore, bajando de un salto del escritorio y quitándose el abrigo dejando descubierto un abrigado sweeter azul oscuro debajo— quizá seas del tipo que aprenden mejor las cosas cuando ve como se hace.

—Nott…

—Silencio, Granger —dijo caminando hacia ella— lo trajiste aquí, colabora en silencio. No quiero quejas ni protestas. —con satisfacción vio como ella parecía morderse la lengua para no replicar. Esto era nuevo, lograr que ella se callara.

Ambos se pararon uno frente al otro, Nott alzo una ceja, Granger miraba al suelo— está mal —dijo evaluativo. Juntando el índice y el medio, lo ubico debajo de la barbilla de Granger e hizo que mirara hacia arriba. Sus ojos asustados le hicieron gracia— Debes tener siempre los ojos al frente. Estira el cuello, no encojas los hombros. Tienes que estar erguida, tu postura está mal —Theodore le dio la vuelta y con un leve toque en la espalda baja volvió a hablarle— no veo la curvatura de tu espalda. Hecha los hombros un poco atrás… ¡No tanto! Merlín…

Theodore se llevó una mano a la boca y cerró los ojos, ahogando una carcajada. Cuando abrió los ojos, Granger le miraba como un corderito y Longbotton parecía querer huir. Todo eso le hacía demasiada gracia, pero ellos dos no tenían por qué saber que él estaba disfrutando hacerles un favor.

—intenta de nuevo —dijo serio— solo un poco atrás tus hombros, tiene que sentirse natural. Mentón arriba… eso es.

Una vez Granger tuvo la postura adecuada, Theodore volvió a ubicarse frente a ella— Observa bien, Longbotton —dijo con voz firme, haciendo que el muchacho casi saltara de su lugar— Mira mi postura, es lo mismo. Tienes que ponerte erguido, pies algo separados, mirar al frente… —Theodore entrecerró los ojos— y vamos a la postura de baile.

Mano en la cintura —dijo evitando mirar a Granger, mirando directamente a Longbotton— tu pareja pondrá su mano en tu hombro, pero si es más baja que tú la pondrá casi sobre tu pecho. Tú ponla en mi hombro, Granger.

—Eso iba a hacer —murmuro ella.

Theodore volvió a vacilar— No es necesario acercarse tanto —dijo calculando una distancia prudente de ella— no querrás quedar como un maleducado, ahora… la mano, Granger.

Theodore extendió su mano, ella la tomo. Theodore notó que su mano era mucho más pequeña que la suya. Pero los dedos menos finos que los suyos. Por alguna razón esperaba que sus uñas estuvieran mordidas, pero estaban perfectamente recortadas.

—Bien —dijo. Miró otra vez a Longbotton— ahora, lo más importante es que sea el hombre quien dé el primer paso, es como un juego, tu persigues y la dama huye, pero la tienes sujeta así que no puede… —tanto Granger como Longbotton le miraban extrañados— tuve una maestra que hacía chistes raros ¿de acuerdo? Pero en teoría… es así. Bien, sigamos. Al principio tienes que contar. Uno, dos tres. Y de nuevo, uno, dos tres. Debes contar al menos cuatro veces, esa repetición, a la quinta, cuentas hasta cuatro, ahí es cuando debes girar. Recuerda Longbotton, eres tu quien dirige. En el giro, debes de estirar un poco la mano que sujeta la de tu compañera, y empujar levemente con la mano que está en tu cintura, para que ella prevenga lo que sucede, o terminaran pisándose o en el peor de los casos, chocaran entre ustedes y será muy incómodo.

Hicieron el acto de contar los cuatro pares de tres y el giro como unas cuatro veces. Granger se había relajado visiblemente y Longbotton tenía tal mirada de concentración que casi no parpadeaba.

—Bien —dijo Theodore— vamos al tema de levantar a la pareja —pudo sentir un leve temblor en la mano de Granger— Lo importante es distinguir el momento en que se tiene que hacer. Contar ayuda, generalmente es después de haber dado la segunda vuelta, cuentas hasta tres de nuevo y en lugar de dar una vuelta, ocurre el levantamiento, seguido de otra vuelta, y ese ciclo se repite hasta que la canción acaba. Bien —contaron de nuevo, y cuando llego el momento, Theodore se paró al instante— Aquí la postura es muy importante —dijo resuelto— si no tienes la adecuada postura y los brazos firmes, será más probable que tires a tu compañera al suelo.

—Es un cambio de manos rápido, tiene que ser al mismo tiempo. Granger, ambas manos en mis hombros, y yo, ambas manos en tu cintura, tiene que ser exactamente la cintura, Longbotton, si apuntas más abajo, puedes… hacer que el vestido de tu compañera tenga un accidente —practicaron dos veces hasta que el cambio de manos fue perfecta en sincronía. Granger era buena alumna, incluso si no tenía que ver con libros— cuando te levante, tienes que apoyarte en mis hombros, trata de poner algo de tu peso allí, para que sea más sencillo. Probaremos primero con levantarte, luego… Ummmm… —divago un poco y cayó en cuenta de que era de las pocas veces que lo hacía— podemos contar también, para que sea más fácil de memorizar. Uno, será el cambio de manos. Dos, será el que yo te levante. No debes intentar saltar, harás que pierda el equilibrio, solo… deja que te levante.

Practicaron los pasos uno y dos hasta que lo tenían dominado. Granger no era muy pesada y aunque Theodore no era especialmente fuerte de brazos, la levanto sin problema. Luego de tres veces repitiéndolo, ahora tocaba el giro.

—Bien… —dijo Theodore, colocándose de nuevo en posición, frente a Granger, quien ya manejaba bien el hecho de mantener la vista al frente y tenía mucha mejor postura— Ahora, el giro. Es simple. Uno —hicieron el cambio de manos— dos —Theodore levanto a Hermione— tres… un pie hacia adelante, cuatro… el otro hacia atrás girando sesenta grados, cinco… el pie que estaba adelante regresa a donde antes estabas de espaldas, seis… pareja al suelo, siete… cambio de manos a la posición inicial y cuentas de nuevo el uno, dos y tres.

Longbotton tenía los ojos muy abiertos, Granger también.

—Bailas… muy bien —murmuro Granger

—Supongo que es lo básico. —dijo soltándola y encogiéndose de hombros— años de práctica, te lo dije.

— ¿Podrías hacerlo una vez más? —Pregunto Longbotton— todos los pasos seguidos.

Theodore miró a Granger, que seguía estupefacta— de acuerdo —dijo tranquilo— ven aquí Granger.

Él le tendió la mano, ella la tomo. Tirando de ella levemente, la acerco y ambos posicionaron las manos en donde debían. Theodore comenzó a moverse y por como Granger fruncía los labios, sabía que estaba contando— mirada al frente, Granger —le recordó— la hizo girar las tres veces de rigor y a la cuarta, la sincronía en el cambio de manos fue perfecta, el levantamiento impecable y la vuelta a los pasos normales, no pudo ser mejor.

A nueva petición de Longbotton lo hicieron una vez más, solo que esta vez Granger, con más confianza en sí misma, no agacho la vista ni una sola vez. Cuando sucedió el último levantamiento y la hizo girar, no había rastros del rostro asustado que mostró cuando Neville era su compañero de baile. Theodore noto que Hermione cada vez confiaba más y más en él.

Cuando la bajo y dieron un último giro, ella le sonrió. Ella no solía sonreír espontáneamente. Se alegraba cuando sacaba buenas notas, reía por chistes que encontraba ella sola y tenía la sonrisa de suficiencia cuando pensaba que era más lista que los demás, de hecho, la mayoría de las veces lo era. Pero esa sonrisa era diferente. Se quedó bastante tiempo estudiándola. Ella tenía hoyuelos en las mejillas, leves, pero estaban allí, sus dientes habían cambiado, recién lo noto viendo más de cerca. Sus ojos parecían resplandecer y tenía unas leves líneas en el final de sus parpados. Su nariz parecía encogerse. Ojos… brillantes.

Theodore se dio cuenta de que era ya demasiado. La soltó y se llevó ambas manos a los bolsillos del pantalón— Tu turno, Longbotton —ordeno— No vayas a tirarla de nuevo al suelo.

Mientras Longbotton y Granger practicaban, esta vez a la voz de mando de Granger, Theodore volvió a convertirse en un mero espectador, mirando y no mirando a la pareja que bailaba torpemente en esa aula vacía.

Granger.

La toco demasiadas veces. Aunque usara guantes, durante ese corto ensayo la toco más veces y por más tiempo que todos los anteriores años juntos. Ese pensamiento le perturbaba, aunque el mismo se empeñara en apartarlo de su cabeza.

Dos practicas más, y Longbotton parecía ya entender de qué iba el asunto. No volvió a pisar a Granger y de tres levantamientos, el primero fue malo, el segundo mejoro y el tercero era decente. Ya estaba hecho. Seguramente esos dos practicarían después, pero ya no le necesitarían a él.

Cuando los tres se disponían a marcharse, Longbotton dijo tener que ir a los huertos de la escuela, así que desapareció prácticamente corriendo. En el camino hacia las salas comunes de la escuela, Theodore volvía a repetirle a Hermione que no necesitaba preocuparse tanto, pues en ese tipo de baile, la mujer se dejaba llevar por el hombre.

— ¿Y si Víctor no sabe bailar? —pregunto nuevamente nerviosa.

Theodore contemplo la idea, imaginándose a Víctor Krum dejando caer a Hermione al suelo en medio de la primera canción; eso solamente sucedería si el fallara adrede. Sintió un leve y desconocido deseo de venganza. Sacudió esa idea de su mente, ignorándola por completo, no era bueno cultivar una actitud protectora hacia Granger. El trato aún no estaba cerrado.

—Sabe hacerlo —dijo Nott— tiene diecisiete y es un jugador de Quiditch de clase mundial, ha tenido que asistir a muchos bailes también, eso y que seguramente ni sentirá tu peso, seguro podría levantarte con una mano. Estarán bien.

Hermione compuso una expresión desconocida— yo pensaba en que quizá pueda pisarme los pies.

—Debe tener años de práctica, como yo —dijo resuelto— no lo hará. Por cierto ¿ya tienes tu vestido?

Ella asintió y su rostro comenzó a volverse rosa, Theodore la miro de reojo— Si, mi madre me envió uno.

Él asintió— Procura que no sea muy largo, porque entonces Krum podría pisarlo y terminarías rodando por la pista de baile.

Ella asintió y cuando ambos tomarían caminos distintos, Theodore le habló una última vez.

—Granger.

— ¿si?

—Consigue unos zapatos con tacones. Eres demasiado pequeña.

Theodore se volvió y camino alejándose de ella, sabía que podía ganarse una maldición por decir eso, pero como esperaba, Granger era incapaz de hechizar a alguien por la espalda. Sus pasos enfadados repiquetearon a lo lejos y podía escucharla murmurar. Theodore no se dio cuenta, pero estaba sonriendo.


El día del baile llegó, y Theodore esperaba tranquilamente a Daphne, pues su padre considero adecuado el que el la llevara al baile, un deje de cortesía por parte de los Nott a los Greengrass. Daphne se había vestido como la realeza, pero pidió a Theodore el estar junto a su hermana y su pareja, un Ravenclaw, ya que era de quinto año. Demasiado mayor, decía Daphne y le preocupaba que intentara algo.

Theodore alzo una ceja.

Una vieja conversación vino a su mente, cuando su padre dijo que quizá cambiaría su opinión hacia las mujeres cuando tuviera uno o dos años más. En un año tendría dieciséis, la edad en que Daphne pensaba que alguien "intentaría algo" con una niña pequeña como Astoria. Theodore valoro aquella opinión y la desecho, convencido que eso era una cuestión de educación, no de edad. Ese tipo de charlas, también habían sido constantes e incomodas con su padre, con el lema de que el abuelo había hecho lo mismo con su padre… una especie de legado que incluía conversaciones incomodas acerca de cómo actuar siendo educado con las mujeres, aunque murieras de deseos de hacer cosas poco nobles.

Theodore sentía que le comenzaría a doler la cabeza. Era una cortesía, pero no quería ser el cuidador de nadie. Daphne bien pudo haberle dicho a su hermana que llevara su varita y enseñarle unas cuantas maldiciones.

"Granger dice que la niña Weasley le enseño el hechizo de moco murciélago. Podría pedirle que me lo enseñe y enseñárselo a las dos Greengrass" Pensaba Theodore.

El acto comenzó y estando algo aburrido, pero charlando amigablemente con el entorno, Astoria llego con un flamante vestido ciruela. Parecía una muñeca de aparador, se veía contenta. Más tarde aparecieron Draco y Pansy, venían en pareja y Theodore se preguntó si el mismo Draco sabía que Astoria sería su futura esposa… y si se sentiría cómodo al notar como ese Ravenclaw se comportaba. Tocaba demasiado a Astoria, podía pasar como algo inocente… pero si no lo era, Theodore podía entender la preocupación de Daphne.

Blaise Zabini llegó después, solo. No se trajo ninguna cita y dijo que le era algo aburrido todo, pero Theodore sabía que había invitado a Pansy y esta le rechazo por que esperaba que Draco la invitara primero. Blaise se había encogido de hombros y había dicho que le daba igual, que apostaba mil galeones a que conseguía una cita durante el baile, aunque tuviera que robarle la pareja a alguien.

Algo más alejado, pudo ver también a James, que estaba conquistando y siendo todo un anfitrión con un grupo de chicas de Durmstrang, un poco después, un tintineo de cascabeles le aviso que Matthews también estaba presente, la busco con la vista y la encontró en una esquina del gran comedor, llevando un vestido rojo largo y algo infantil a ojos de Theodore, pero se había maquillado, algo que nunca vio antes. Se vía mayor. El chico de Durmstrang que la acompañaba parecía caerle mal y Theodore se preguntó porque estaba allí.

Mientras, el acto comenzó. Se formó una pasarela por la que fueron avanzando los campeones de las tres escuelas mágicas. Theodore seguía mirando a Matthews y ella le miraba a él, un duelo de miradas que llevaban en silencio desde principios de año. Se preguntaba si también era legeremante innata, como James. Theodore alzó barreras de Oclumancia, por si acaso.

Alguien susurro el nombre de Granger, quizá Astoria. No importo, porque Theodore se desconectó de su batalla silenciosa y fijó los ojos en Granger, que venía del brazo de Víctor Krum. Ahí estaba, la sonrisa de suficiencia. Granger se veía orgullosa, debía estarlo. Su vestido era bonito, había alisado su cabello haciendo que solamente algunos mechones cayeran en bucles y había usado maquillaje. Ella no se veía mayor, solo algo diferente, casi sonrió de satisfacción cuando notó que llevaba zapatos de tacón respetablemente altos.

A su alrededor, Astoria y Daphne murmuraban acerca de lo cambiada que estaba. Pansy la desestimo y Blaise se lamentó el que ella fuera una hija de muggles, mientras Draco estaba extrañamente mudo.

Theodore no dudaba de la sorpresa de los demás, porque para él solamente era la confirmación de lo que ya sabía desde hace bastante tiempo. Él la había visto lo suficientemente cerca para saber que lo único que ella necesitaba para mejorar su imagen era ropa diferente y domar ese cabello. Su rostro siempre fue…

Ella lo miró, centro sus ojos en él y le volvió a sonreír con aquella sonrisa de la práctica de baile. Se estaba poniendo rosa en ese mismo instante.

Su rostro…

Fue como si algo hiciera corto circuito en la cabeza de Theodore. Parpadeo una o dos veces y se llevó una mano a la sien; debió tener una expresión rara, pues el rostro de Hermione cambió a una expresión de extrañeza, lo cual hizo reaccionar a Theodore. Se relajó y le dedico un asentimiento, haciendo que ella volviera a sonreír.

Bonito.

Granger desapareció entre el gentío y al parecer nadie notó el gesto de Theodore.

—Se veía bien. ¿Crees que ese vestido lo compro en el callejón Dyagon o en el mundo Muggle? —pregunto Daphne a su hermana, ajena a todo a su alrededor.

—Podríamos averiguarlo —dijo Astoria— solo por curiosidad.

—Ustedes están locas —dijo Pansy, quien estaba casi roja y comenzaba a despotricar contra la actitud que ambas hermanas tenían, calificando de ridículas sus intenciones y sus ánimos de admiración de ropa Muggle.

Blaise dijo algo sobre la espalda de Granger, Theodore le restó importancia y se fue a por una copa de ponche. Paso algo en ese momento. Un verdadero cortó circuito. Por un momento, mientras Granger le miraba, fue como quedarse ciego durante un momento y ver todo a su alrededor borroso después. Sacudió la cabeza y se dijo que era una cuestión de estrés. Cuando quiso retornar hacia donde estaban los demás, escucho de nuevo los cascabeles.

—Matthews —dijo sin mirarla— que desagradable sorpresa.

—Lo mismo digo —dijo ella, también tomando un vaso de ponche— tus muestras de afecto con la impura pueden costearte muchos rumores. Me revuelve las entrañas. Qué bueno que poca gente te prestaba atención.

—Que malo que estés tan obsesionada con ese tema —respondió el, tranquilo— tu percepción podría ser algo digno de admirar si no fuera porque manchas todo con tus teorías demenciales. Deberías ser menos concluyente y más liberal al momento de juzgar lo que ves. —Theodore dejo de mirarla y fijo su vista en la pista de baile— No es afecto, puede que una especie de respeto. La belleza, por otro lado, es siempre algo digno de admirar.

Matthews le miro como si fuera un bicho raro— ¿Qué?

—Lo que oíste —dijo dando un largo trago a su vaso y mirando de reojo a Matthews, parecía bastante furiosa— No soy ningún cínico. Muchos se quedaron con la boca abierta en cuanto Granger entro —se encogió de hombros— Esa imagen le sienta bien, va con ella. Solo que para todos ha sido una sorpresa notarlo al fin.

—Parece que para ti no —dijo entrecerrando los ojos.

Theodore se encogió de hombros— Claro que no, su rostro siempre me pareció bonito.

Matthews parecía estar tragándose su indignación— Por otro lado, también es interesante lo que un vestido y maquillaje pueden hacer —Theodore lanzo una inquisitiva mirada a Matthews, observándola de pies a cabeza, poniendo esfuerzo en incomodarla.

Matthews fijo la vista al frente y bebió su ponche en silencio, evitando mirarlo. Theodore sonrió internamente triunfal— No eres cínico, pero si un idiota. Estas tratando de incomodarme.

—Mea culpa —dijo Theodore volviendo a beber de su ponche. Extrañamente, Matthews no se le hacía tan insoportable, poca gente le llamaba idiota directamente a la cara y razón no le faltaba. Quizá Star Matthews si tenía actitud— ¿Dónde dejaste a tu cita? —pregunto casual.

—Le lance un confundus cuando le pedí que me acompañara a la salida para ir al baño, con suerte terminará en la torre de astronomía. Con mucha más suerte, se arrojara desde el primer piso y se romperá un brazo o una pierna.

Theodore se sirvió más ponche— Afortunado sujeto. ¿James te pidió que tu cita fuera ese muchacho?

Matthews le miró inquisidoramente— Se supone que hago esto para ganar puntos contigo. Pensé que estabas enterado.

Theodore frunció un poco el ceño— no, no lo sabía, pero lo sospechaba. ¿Por qué siempre haces lo que James te pide?

Matthews sonrió con sus perfectos labios pintados en rojo sangre, igual que su vestido. Le quedaba bien ese color— Hay muchas cosas que no sabes —dijo divertida, pero su sonrisa era irónica— James incumplió el trato, supongo que le tengo que devolver el guante — Matthews suspiro— Estoy comprometida con James. Mi familia y la suya arreglaron el compromiso poco después de que yo naciera. Sangre y magia me unen a James, Señor Nott. Sangre y magia.

Theodore, levemente pasmado, fijo la vista al frente. La pista se amplió y centró los ojos en las parejas bailando. Granger era levantada en el aire y puesta en el suelo con gracia, al girar, desapareció en medio de otras parejas.

Controlando su tono de voz, para que Matthews no notara lo enfadado que estaba, habló— James nunca lo menciono.

Matthews asintió— Porque no es un hecho hasta que seamos mayores de edad —ella se miró las uñas pintadas en carmesí— aunque creo que debió decirte a ti, igual que debió decirte que estoy colaborando en su misión.

Theodore negó con la cabeza— me habría negado en involucrarte. Supongo que James puede actuar por su cuenta y tener sus propios secretos. Te debo una disculpa por mi idiotez, Matthews. Has sido de gran ayuda hoy.

Matthews volvió a sonreír irónica— Vivo para servir. Moriré sirviendo.

— ¿Puede preguntarte algo más?

Ninguno de los dos se miraba, ambos, miraban fijamente a la pista de baile, muchos de los alumnos se habían unido ya.

—Solo si respondes a lo que yo preguntare después de haberte contestado.

—Es lo justo.

—Bien, adelante.

— ¿Por qué una familia Praethor casaría a su única hija con una familia caída en desgracia como la de James? ¿No es una especie de vergüenza?

Matthews suspiro— lo hubiera sido si el compromiso hubiera surgido cuando mis padres eran aún Praethor. Al parecer, fui concebida antes de que mis padres fueran excomulgados. El legado Praethor sigue en mí, mi magia fue heredada, pero si no consigo alcanzar el honor de ser una Praethor, seré excomulgada también, pocas veces ha ocurrido en la historia. Se supone que si logro alcanzar el honor de poder entrar al Praethorium, seré bien recibida y esta mancha en la historia de mi familia será lavada. Si no… me excomulgaran. Mi última chance será en mi cumpleaños número dieciocho. Si me excomulgan, seré marcada en la vergüenza, mi magia Praethor será arrancada de mi núcleo mágico y resguardada en el Praethorium hasta que un digno descendiente mío logre demostrar merecer heredar la magia que perdí.

Theodore parpadeo— eso significa…

Matthews volvió a suspirar— que si no consigo llamar la atención del Praethor para ser llamada por ellos, cuando cumpla diecisiete me casare y tendré un año para concebir un niño para heredar mi magia y sea más fácil para él o ella. No es algo prohibido, pero el Praethor no debe saberlo. No debe ser algo público. Fingiremos una fuga y un matrimonio secreto. A los dieciocho haré mi prueba y si fracaso me excomulgaran, pero mi descendencia tendrá una oportunidad mejor que la que un niño sin la magia Praethor tendría. Aún si todo fallara y no logro tener un bebé, tengo una vida por delante para conseguirlo y entrenar a ese niño para que consiga merecer mi magia. Todo está planificado.

—Entiendo —dijo Theodore, con la boca seca— por eso siempre haces lo que James te pide. Tienes mucho más a perder que James.

Matthews sacudió la cabeza despacio— Tenemos las mismas condiciones de perder —dijo ella— lo mío es más crítico, ya que nadie se casaría con una excomulgada y marcada Praethor, ningún sangre pura al menos. Sin embargo, si escucho a James es por lealtad y agradecimiento. El… ha sido bueno conmigo desde que tengo memoria, prácticamente ayudo a criarme y me ha cuidado todo este tiempo. Si yo estuviera en su lugar me odiaría.

— ¿Por qué?

De nuevo, Matthews suspiro y habló bajito— porque la familia de James fue prácticamente obligada por la mía para que entregaran a James a nuestro compromiso. Ellos tenía una deuda moral con nosotros, pero mis padres los obligaron, sé que incluso les amenazaron si llegaban a incumplir el trato, por eso sellaron el compromiso con magia de sangre y sé que los padres de James hicieron el juramento inquebrantable —Theodore la miró y vio que tenía gacha la cabeza, pero la volvió a alzar y le miro— la situación de mi familia era desesperada… pero pienso que no era necesario llegar a tanto. Se suponía que nuestras familias eran amigas. No se le puede hacer eso a un amigo.

Theodore rompió el contacto visual, volviendo a centrarla en el gran comedor— creo que he estado teniéndote en baja estima por un largo tiempo, Matthews —murmuro Theodore, buscando a Daphne con los ojos, estaba bailando con Blaise. Quizá se había quedado sin pareja— ¿Por qué buscas jurar lealtad a mi familia?

— Eso es… una decisión mía. Mi tío no lo aprueba, pero mis motivos son los mismos que dije cuando nos presentamos por primera vez. Eres un mago digno de seguir. Como Praethor, debo escoger una familia digna a la cual proteger por respeto a su legado mágico, es casi… simbólico y casi nunca es algo que se lleva a cabo en la vida, pero… escogería a tu familia.

— ¿Aunque yo muestre afecto hacia una impura?

Matthews frunció el ceño— Hay cosas que deberías cambiar. Como consejera sería lo primero que me propondría. Al menos, hasta que cumpla los dieciocho. Si soy excomulgada…

Theodore alzo una ceja, bebió más ponche— ¿Qué pasaría si eres excomulgada?

Matthews se notaba tensa— renunciaría a tu protección. Me alejaría de James y de mi teóricamente hijo cuando llegara el momento de no poder enseñarle nada más. Evito pensar en lo que tendría que hacer después. Solo hay un tipo de vida para excomulgados del Praethor.

Theodore asintió— ¿Qué quieres preguntar?

Matthews miro a la pista de baile de nuevo— ¿Lograre un día llenar tus expectativas?

Ambos se miraron en silencio, podía ver claramente el desdén en su mirada. Theodore sintió pesar y recordó las palabras de su padre, el saber que muchas tradiciones, legados y esperanzas que significaba ser un sangre pura y todo lo que despertaba en los demás magos.

— Pasa tu prueba de Praethor y lo habrás logrado. Mi regalo de bodas será el de tu reclutador, no el del reclutador de tu esposo — Matthews abrió levemente la boca, parecía incrédula. Theodore dejo su vaso de ponche vacío en la mesita, este se sacudió y estaba limpio de nuevo— ¿Quieres bailar? Desde hace mucho rato mi cita parece encantada de bailar con Zabini.

—Si… —murmuro Matthews, también dejo su vaso en la mesita y alisó el faldón de su vestido.

Theodore le tendió su enguantada mano, Matthews la tomó. Bailaron y hubieron miradas curiosas por parte de sus compañeros de curso y se cruzó unas cuantas veces en la pista con Granger, quien le miró entre curiosa y extrañada. A ella también le había dicho que casi odiaba a Star Matthews y allí estaba, bailando con ella.

Ella hizo una cara graciosa, como preguntado "¿Qué?" y Theodore sencillamente se había encogido de hombros, haciendo que Granger volviera a sonreírle de esa manera tan… ¿real?

Krum al parecer se dio cuenta de que Granger no le estaba prestando atención y la hizo girar rápido, unos tres giros más y se perdieron entre el gentío; la pista de baile estaba cada vez más llena. Theodore trato de encontrarla con la vista, pero no lo consiguió. Krum si sabía bailar.

—Creo que enfadaste al Búlgaro —dijo Matthews, llamando su atención.

Theodore volvió a encogerse de hombros— las inseguridades de Krum no son mi asunto —dijo tranquilo— solo la información que pueda conseguir de él.

Matthews parpadeo— ¿Estás haciendo que Granger coquetee con él para conseguir información? ¿Ese es tu juego?

Theodore alzo una ceja y la hizo girar, llevándola a donde no había muchas parejas bailando— No seas inconsciente Matthews, yo jamás haría algo así.

Matthews comprendió al instante— Claro que no —dijo sonando muy falsa— Como pude pensar eso, discúlpame. Es casi vergonzoso haber pensado siquiera eso.

Sus palabras eran convincentes, pero la mirada que le dio, no. Cuando termino la canción, ambos se alejaron de la pista de baile. Matthews le habló bajito— Esperemos que al menos Krum no sea como el Búlgaro idiota que era mi cita. ¿Es que acaso en su escuela las chicas se dejan tocar demasiado? Espero que Granger tenga su varita a mano, por si acaso.

— ¡Theodore! —Daphne apareció del brazo de Blaise— ¿Dónde te habías metido?

—Espero que no te moleste haberte robado un momento tu cita —dijo Blaise juguetón— te la devuelvo sana y salva ¿Cómo estás Matthews?

Matthews saludo educadamente— Bien, Nott me hacía compañía.

—Su cita fue un idiota —dijo Theodore— Seguro no te interesa volver a verle en la noche ¿no Star?

Ella sonrió irónica nuevamente— claro que no ¿Bailas, Zabini?

Blaise se cuadro de hombros al instante y ofreció la mano a Star— Será un placer.

Theodore, por su parte, ofreció su brazo a Daphne, bailaron casi como unas cuatro o cinco canciones más, bebieron más ponche y bailaron otras dos canciones. A lo lejos, Theodore veía eternamente sentados a Potter y a Weasley junto a sus citas, las hermanas Patil que parecían añorar la pista de baile. ¿Qué les pasaba a esos magos? Eso no era educado.

Llegada cierta hora, Daphne dicto el toque de queda y busco a su hermana para volver a las mazmorras. Theodore les acompañó por educación y también para resguardarlas, al volver la vista a la pista de baile, vio a Granger aun bailando con Krum, ella le vio marcharse y levanto su pequeña mano como gesto de despedida y esa sonrisa otra vez, Theodore asintió.

Había todo un espectáculo de estudiantes cariñosos en los pasillos oscuros de la escuela. Cuando ambas hermanas Greengrass desaparecieron por las puertas del dormitorio de chicas, Theodore pensó en Star y en lo efusivo que podía ser Blaise, pero recordó que ella dijo que tenía la varita a mano. No creía que Blaise fuera un idiota… sin embargo Star podría con el si es que ocurriera algo tan impensable.

Por otro lado…

Esperemos que al menos Krum no sea como el búlgaro idiota que era mi cita. ¿Es que acaso en su escuela las chicas se dejan tocar demasiado? Espero que Granger tenga su varita a mano, por si acaso.

Theodore miro la puerta de la sala común pensando en eso. Krum era enorme y Granger demasiado pequeña e inocente. Su perspectiva de un baile arruinado era el que su pareja le pisara los pies. Seguramente no tendría su varita a mano.

Krum parecía buena persona, pero si su cultura era distinta a la de ellos… Granger podría ser una niña aún. Solamente tenía quince años… pero es lista y sabe manejar hombres lobo, sauces boxeadores y liberar a fugitivos de Azkaban. Podía manejar hasta un giratiempo. Se sintió tonto al desestimar a Granger y camino despacio hacia su habitación. Ese atisbo de actitud protectora venía a su mente de nuevo, Theodore decidió ignorarlo. Sin embargo, cuando estaba a punto de cruzar su puerta, se detuvo y miró al techo.

"El trato no está cerrado" se dijo Theodore a sí mismo, pero recordó esa sonrisa sincera en Granger. Ella confiaba en él, Granger era… buena. Ella se merecía el trato caballeroso, por muy hija de muggles que fuera, era su primer baile y se merecía que la acompañaran hasta su torre y por la actitud de sus amigos, eso no pasaría.

Recordó que Longbotton también seguía bailando, tal vez el ocuparía ese lugar… luego recordó la actitud pasiva de Neville y lo descarto de inmediato, además tenía su propia cita. La culpa, tan extraña en su sistema, estaba presente. Se sintió terriblemente tonto por pensar tanto en el daño que la autoestima o la integridad de Granger podría sufrir, sin embargo, allí estaba, volviendo a cruzar la entrada de la mazmorra, con intenciones de volver al salón y asegurarse de que Krum no era ningún imbécil. Pero sintiéndose él mismo algo tonto.

Cuando llegó, se encontró con Longbotton en la mesa de los ponches. Se acercó al instante.

— ¿Qué tal estas, Longbotton? —Dijo casual— ¿Y tú cita?

El muchacho se sobresaltó, pero se veía bien— Oh, Ginny fue a buscar a Hermione en el baño de las mujeres.

Theodore alzó una ceja, escaneo la pista y tampoco encontró a Krum. Algo había pasado.

— ¿Por qué? ¿Se enfermó? —pregunto algo ansioso... y puede que enfadado también.

Longbotton bebió su ponche y negó con la cabeza— Hermione peleo con Ron y Harry. Creo que estaba llorando. Krum salió detrás de ella y Ginny detrás de ellos, dijo que cuando Hermione llora, acostumbra esconderse en los baños. Krum no podrá entrar allí, así que ella fue.

Theodore miró expectante hacia la puerta de la salida. Un dilema se entretejió en su cabeza, pero finalmente resolvió retirarse— bueno, yo me voy. Adiós Longbotton.

—Adiós

Pero cuando estaba atravesando la puerta de salida, vio a la pelirroja que venía… y sola. Theodore no hablaba con ella, sería raro detenerla y preguntarle que paso, así que decidió volver a los pasillos… inesperadamente vio como Draco y Pansy caminaban hacia los jardines, riéndose bajito el uno al otro. La curiosidad no le dejo detenerse y los siguió a prudente distancia. Se detuvo en el portal que daba a los jardines, pero a lo lejos pudo ver que se estaba besando. Theodore alzó una ceja. Eso sí era inesperado. Ya iba a volver por donde vino cuando escucho voces amortiguadas y un claro acento búlgaro.

Camino por las sombras de los arbustos hasta dar con la voz. Eran ellos, Granger y Krum. Estaban sentados en una pequeña banca rodeados de arbustos. Theodore se apoyó de espaldas justo en un pilar a sus espaldas a más o menos tres metros de ellos.

A Granger casi no la oía, pero si a Krum que parloteaba con un acento pésimo y con equivocadas palabras lo mucho que se puso feliz de que ella aceptara su invitación, que le gustaba Hogwarts. Hermione respondía como cuando estaba avergonzada, con voz en extremo baja. Theodore apoyó la cabeza en el pilar y metiendo las manos en los bolsillos y cerrando sus ojos, levemente relajado porque Krum no parecía ningún imbécil. Solo observaría un poco más.

—Amigos tuyos… algo… ¿tontos? —Murmuro Krum— No quisierra que pelees con amigos porr mantenerr amistad conmigo.

—Siempre lo han sido —murmuro Granger— Harry no tanto… Ronald es… difícil. Un idiota. Neville es un buen sujeto. Ginny es quien me agrada más justo ahora.

— ¿Y el de ojos azules? —Pregunto el búlgaro— ¿no es tu amigo?

Theodore abrió los ojos al instante, prestando atención.

— ¿Theodore? —el aludido alzo una ceja. Ella nunca le llamaba por su nombre, pero al parecer a sus espaldas si lo hacía, toda una impertinencia— Oh, bueno. No es un amigo como tal. Quiero decir, me agrada, pero no es como con Ginny o Harry. Él es… bueno conmigo.

Theodore volvió a cerrar los ojos, ignorando deliberadamente la charla de Hermione y Krum, que iba acerca de cómo era la escuela de Durmstrang.

Ella creía que él era "Bueno". Finalmente, quizá ya había conseguido el ganarse la entera confianza de Granger, volver a hacer su propuesta quizá podría ser oportuno. Salir a merodear si tenía sus ventajas después de todo. Decidió que era suficiente, dejo de apoyarse contra el pilar y estuvo dispuesto a marcharse de una vez.

—Ha sido mucha suerrte venirr —dijo Krum— Asi conoci Herrmione.

¿Ya tuteándola? ¿Dónde quedó el respeto? Se preguntó Nott, rodando los ojos. Granger no dijo nada.

—erres muy inteligente y herrmosa. Como un tesorro y yo soy quien encuentrra prrimerro.

Theodore volvió a alzar una ceja "Solo porque yo impedí que Longbotton la invitara" pensó con ganas de reírse. La divina providencia de Krum llevaba la firma de Theodore.

—oh… —dijo Granger, seguramente roja, pensó Nott con diversión. Seguramente nadie le había dicho aquello jamás.

—Víctor —murmuro ella. Bien, pensó, si ella rechazaba ese primer acercamiento, sería una situación incómoda. Ojala Krum no reaccione como un imbécil— No soy hermosa. Me has visto todos los días en la escuela. No lo soy, yo solo… me puse un vestido y arregle mi cabello. Esta no soy yo. Mañana volveré a usar mi uniforme y mi cabello será horrible como siempre.

—Herrmosa —dijo Krum— Te vi porr prrimerra vez en comedorr, desde que llegarr desde Durrmstrang, solo me he fijado en tu rrostrro. Es el rrostrro y ojos más bonitos que vi.

—No sé qué decir —dijo Granger— esto es… nuevo.

—Herrmione nunca… ¿ha tenido novio? —ella no respondió

— Yo podrría…

Granger seguía estando muda. Curioso, Theodore decidió con cuidado dar vistazo para ver que ocurría. Cuando lo hizo, se encontró con el cuadro entero de evento romántico.

Granger, casi desaparecía en el abrazo de Krum, una mano en su espalda (que recién noto, ese vestido dejaba al descubierto la suya) y la otra acariciando la mejilla de Granger. Ella era otra historia. Sus brazos colgaban inertes en los costados. Krum entonces se acercó más y más, y Granger no hacía nada por apartarlo, no era algo forzado, eso era claramente consentido. Se iban a besar.

Theodore volvió a apoyarse contra el pilar, sintiéndose un verdadero maleducado al estar allí, fisgoneando. Debió hacer caso a sus instintos y confiar en que Krum no era un imbécil. Sin embargo, su personalidad no cuadraba con algo tan infantil como confiar ciegamente en alguien son conocerlo a fondo primero. Y nunca tuvo trato con Krum.

Estaba dispuesto a irse ya, pero escucho unas pequeñas risitas. Era Granger y también Krum. Cuando volvió a mirar, ambos estaban abrazados, pegados el uno al otro como la hiedra. Cuando se separaron, Víctor tomó su mano y le beso los nudillos. Cuando termino aquel acto de caballerosidad no le soltó la mano.

—Te acompañarre a tu torre —dijo con una sonrisa boba en la cara, tironeándole la mano.

Granger lo siguió dócil y en silencio. ¿Quién lo diría? Un beso y cerraba la boca dejando de cuestionar todo. Quizá Krum absorbió su inteligencia con aquel beso, como una nueva especie de dementor.

Theodore camino con las manos en los bolsillos, varios metros por detrás aquella pareja, sin darse cuenta, los siguió hasta las escaleras para llegar a la torre de Gryffindor, oculto por las sombras de un pasillo lejano. Krum y Granger se dieron otro abrazo efusivo antes de que Granger desapareciera subiendo las escaleras. Krum se quedó hasta que ella desapareció escaleras arriba, él se fue de allí, con paso enérgico y sonrisa idiota.

Theodore se quedó en la parte oscura del pasillo un poco más. Oscuros pensamientos también llegando a su mente. Si Krum gustaba tanto de Granger, la operación de sacarle información sería mucho más sencilla.

Caminando de nuevo a las mazmorras, también se preguntó si acaso Granger le había dedicado a Krum la misma sonrisa que a él.


Y... Han pasado otros 84 años

Creo que esto tenía que publicarlo ya en Septiembre :s
Mis disculpas por eso.

Cambiando de tema, pues esta semana es la comic con en mi país y ¿Adivinen que llevare de cosplay? (o intento de cosplay) Pues sere estudiante de gryffindor random. Hice mi capa para el estreno de Los Crimenes de Grindelwald (Si, fue a la premier en mi país :D) y en mi cumpleaños (Octubre) mi hermano me regalo un collar de Snitch, así que ahí voy!

Cosillas a parte,

PD1: He aquí el baile. Nuestro Theodore es un descarado, lo se.

PD2: ¿Era predecible la relacion de James con Star? Hay mas detalles en este asunto.

PD3: Ehem... estaba escribiendo este fic lo más apegado a los libros posible. Obviamente cambiare cosas más adelante, pues es Theomione, peeeeeeero... El fic entero es más acerca de Theodore. Esta en el título.

Gracias por leer.

Saludos :D!