Fue el turno de Emmett para alimentarse, quedándose a solas las chicas.
Beth, creo que hay algo de lo que tenemos que hablar -Rose le sonrió a la niña- Estas enamorada de Edward, ¿no es así?
Asintió. Rose se enterneció y la estrecho entre sus brazos.
Años atrás hubiera hecho todo lo posible por evitar que ambos terminaran juntos pero… me he dado cuenta que él te ama y se preocupa como nadie en el mundo -Rose se aclaró la garganta innecesariamente- Pero debes esperar varios años antes de que… estén juntos, la relación sea formal y sucedan ciertas cosas…
¿Qué cosas? -pregunto Beth inocentemente-
Cosas… que te platicaremos cuando sea el momento -La rubia sonrió nerviosa- Por el momento eres una niña y… no temas en salir con otros chicos de tu edad mientras esperas
¿Crees que me deba disculpar con Jake y pedirle que volvamos a salir? -Beth pensó que así el chico no se sentiría triste-
Creo que eso lo deberías de hablar con Edward cuando lleguemos a casa -si le decía lo que pensaba Edward se enfurecería con ella-
Bien -Emmett llego algo sucio pero feliz- Ya es hora de continuar, nos queda aún mucho por recorrer
Edward Cullen
Hasta el momento, solo faltan tres cuerpos por recuperar.
Aún existía la posibilidad de que sean ellos. Espero en Dios que así sea y vuelva a ver a mi hermosa Beth.
Han pasado dos días desde el accidente y Alice aún no ha logrado ver sus futuros.
…
Por fin -Rosalie abrazo a su esposo- Seattle
Ya pronto estaremos en casa -Beth sonrió ante la idea de estar de nuevo con su querido Edward-
Edward Cullen
YA LOS VEO -Alice empezó a dar saltitos alrededor de la sala- Están en Seattle y… llegan en 20 minutos
Estaba que no cabía de la felicidad. Beth, mi hermosa niña estaba con vida y regresaba a casa.
Corrí hacia el bosque y bebí un par de venados. Cuando estaban a punto de cumplirse los 20 minutos corrí lo más rápido que mis pies me lo permitieron y, alcance a verlos entrar a la casa. Dentro se desataron sollozos y risas. Dude un segundo en entrar, hasta que su voz llego a mis oídos.
¿Dónde está Edward? -Pregunto la pequeña y entre- EDWARD
Se lanzó a mis brazos y comenzó a llorar.
Me aferre a ella y no quise soltarla jamás.
Te extrañe mucho -le susurre al oído- Creí que… habías muerto
Yo también lo creí -todos nos reímos con ella- Yo te extrañe mas
¿Y cómo estuvo Orlando? ¿Te divertiste? -Asintió- Me alegro… porque no volverás a salir ni a la esquina señorita
Hizo un puchero.
Edward -se escuchó algo extraño en su estómago y sus mejillas se sonrojaron- Tengo hambre
¿De qué tienes hambre? -La tome en brazos y la lleve a la cocina-
Huevos cocidos, tocino y jugo de uva -se sobo el estómago- Y una gran rebanada de pastel de chocolate
Bien -me puse el delantal y tome un sartén- Lo haré lo más rápido que pueda
Pasaron las semanas y todo volvió a la normalidad en la casa de la familia Cullen.
Beth lo hablo con Edward y a él le pareció que Jacob era un peligro para todos así que se limitó a asistir a clases por el bien de ambos, olvidando al niño de piel morena y sonrisa deslumbrante.
La niña Cullen creció con el pasar de los años y con ella sus emociones por el cobrizo. Ahora no solo lo quería… estaba sumamente enamorada. Lo amaba.
Ya no era una niña de 4 años. Hoy celebraba sus 14 años.
La mañana inicio con una rápida ducha… se había quedado dormida.
Elizabeth se detuvo frente al espejo y comenzó a observarse desde distintos ángulos. En ese momento, Edward Cullen abrió la puerta y al ver a Beth haciendo poses provocativas se quedó embobado.
Hola -Beth pego un grito- Lo siento
No me asustes -le lanzo una almohada- ¿Qué tanto veías?
Esta hermosa señorita -se le escapo una sonrisa de lado haciéndola sonrojar como un tomate- Y feliz cumpleaños
G-gracias -le abrazo- ¿Listo para irnos?
No has desayunado -A Edward no le gustaba que se malpasara- Te hice tu comida favorita
Huevos cocidos, tocino y jugo de uva -la chica trato de no sonrojarse al mirarle a los ojos-
No olvides el pastel de chocolate -le tomo de la mano y la arrastro hasta la cocina-
La cumpleañera se digna a bajar -Emmett le dio vueltas en el aire- ¿El lector de mentes ya te dijo la buena noticia?
No Fortachón, ¿Cuál? -Puso su cara de perrito como cuando quería algo- Dime, Por favor
El clan de Denali estará aquí -se le borro la sonrisa a la cumpleañera- ¿Qué?
Recuerdo la última vez que una de las Denali nos visitó y… termino muy mal, ¿lo recuerdas? -Hizo un puchero- Lo único bueno que saque de eso fue el viaje a Orlando… ¿Me llevas a un lugar lejos de aquí?
No, no, no -Edward intervino a tiempo- Mejor digo que estaremos fuera y así no los veras ¿ok?
Emmett, Alice, Rosalie e incluso Jasper hicieron el baile de la victoria.
Solo será el fin de semana -Esme camino hacia Beth y uso la misma táctica de la cara de perro abandonado- Hay que ser corteses con ellos… hazlo por mi ¿sí?
Está bien -corrió a la cocina y se acabó todo lo que había en el plato- Estuvo rico… ¿A qué horas llegan?
Las Denali estarán aquí en… cinco minutos -Anuncio una Alice no muy feliz… nada feliz-
No vio que nadie tomara las llaves de alguno de los autos para llevarla a la escuela así que tuvo que preguntar.
¿No iré a la escuela? -Edward negó varias veces con un gesto extraño- ¿Por qué?
No quiere a Tanya demasiado cerca de el -le explico Emmett-
Se lo pensó y asintió. Él es su chico y ninguna vampiresa se lo arrebataría.
En cuanto vio a la rubia cruzar la puerta, tomo a Edward de la mano e hizo su mejor sonrisa fingida.
Hola Tanya -la saludo con cortesía- Hace tiempo que no nos veíamos
No recuerdo ya la razón -le cambio la cara- La vez pasada no me presente con era debido -le extendió su mano- Me llamo Tanya Denali y me gusta tu Padre
Ya recuerdo por qué -murmuró con fingida calma- Me platico de una ofrecida MUY desesperada pero… no creí que fueras tu
¿Cómo estuvo el aterrizaje? -Pregunto ella con una sonrisa de malicia- Al parecer tuvieron problemas con una mocosa que por un capricho hizo caer el avión y murieron muchas personas… al parecer es sumamente peligrosa
Peligrosa pero no soy una maldita mujerzuela que no entiende cuando un hombre le dice que no la ama -la vampiresa le fulmino con la mirada al oírla decir aquello-
El resto del clan de Denali entró a la casa e intentaron retenerla.
Suéltenla -Beth abrió la puerta y salió- Esto es entre ella y yo
Los Cullen se tensaron pero no hicieron nada por detenerla. El clan de Denali obedeció y la soltaron. Tanya la siguió y se puso en posición de defensa.
