CAPÍTULO 14: LA INNOMBRABLE VERDAD
POV ISOGAI
- Ahhh… hablando del rey de roma.
Lo mire de reojo. Souichi entraba por la puerta del bar, pensé que estaría acompañado por su querido Kouhai pero venía solo.
- ¿Una pelea?... esos dos nunca cambian.
Tal vez me equivocaba. Se acercó a la barra sin darse cuenta que estaba al lado mío y tomo asiento, me dejo bastante extrañado, incluso estando terriblemente abatido jamás lo había visto tan despistado y bajado su guardia como ahora. Lo analice por un rato viendo como perdía su mirada en la jarra de cerveza que estaba frente a él, soltando suspiros, con su cabeza recargada en una de sus manos y la otra pasándola por el contorno de la jarra.
- ¿Qué es esa actitud tan depresiva Souichi-kun?
Parecía no tener deseos de otra cosa que embriagarse, tan solo perderse entre tanto alcohol. Pero a todo esto, ¿en dónde se encontraba el chico que siempre iba a sus espaldas? Eche un vistazo por todo el bar, en caso de que el chico hubiera seguido a Souichi, de ser así era más que seguro que tuvieron una pelea o quizá el rubio estuviera huyendo. Pero no pude verlo en ninguna parte.
- ¿A caso fue Morinaga-kun quien se peleó con Souichi-kun?... Qué más da, no puedo dejarlo así.
Termine con mi cerveza y me acerque dándole una palmada en el hombro. A diferencia de la actitud malhumorada con la que esperaba me recibiera, se volteó bastante desganado y con una mirada perdida. Fue hasta que vio mi cara que reacciono muy sorprendido.
- I-isogai…
- Hola… Souichi-kun.
- ¿Q-qué demonios haces aquí? Pregunto tratando de poner distancia entre los dos.
- Qué manera de recibir a un amigo que viene a visitarte de tan lejos…
- No me importa de dónde hayas venido, ¡regresa a la cueva de donde saliste!
- Vamos… ¿acaso no me extrañaste?
- ¡Por supuesto que no! Y si tú no te vas, entonces yo mismo te sacaré…
Él alcohol había mandado al demonio el poco autocontrol que tenía. Subió las mangas de su camisa, estaba dispuesto a darme un buen golpe, pero para su desgracia y su mala memoria él no tiene manera de vencerme. Solo fue cuestión de desviar sus golpes y como siempre era yo quien tenía el control. Tome ambos brazos llevándolos a su espalda y lo recargue contra la barra.
- ¡S-suéltame maldito!
- Ahhh Souichi-kun, nunca aprendes…
Estuvo buen rato forcejeando tratando de liberarse pero no paso mucho tiempo para que se calmara. Tenía el ceño fruncido pero aun así siguió suspirando con los ojos cerrados. En verdad se veía muy mal. Lo solté y él volvió a recargarse en la barra ignorándome. Tome lugar a su lado y ordene debidas para ambos, pensando que de esa manera sería más fácil hacerlo hablar.
- ¿Y bien… que paso esta vez…?
- ¿A qué te refieres? Desviaba su mirada volteando a ver el reloj en la pared.
- Sabes que soy tu amigo y puedes confiar en mí…
- ¿Confiarte que?... ¡maldita sea, te digo que no se de lo que hablas!
Souichi podía resultar ser terco y orgulloso pero no podía ganar contra mi curiosidad y mi habilidad para desquiciarlo.
- No puedes traer esa cara y decir que no tienes nada… ¿por qué no me lo cuentas todo?
- Tsk! Cuantas veces te lo tengo que repetir…! Dio un golpe contra la barra, solo bastaba presionarlo un poco más para que cediera.
- Souichi-kun… desde la última vez me dejaste muy preocupado, y ahora vengo y te encuentro así, es obvio que no te encuentras para nada bien.
Daba un sorbo mientras lo veía de reojo. Lo que había dicho dio justo en el blanco. Sus manos temblantes sujetaban la jarra que comenzaba a destilar agua por los bordes y sus ojos estaban cubiertos por unos cuantos mechones de cabello. Su silencio no hacía más que alimentar mi curiosidad y preocupación, tal vez ahora lidiaba con algo mucho más grande, o eso me daba a entender su comportamiento.
- S-souichi-kun… ¿estás bien? Recargue una de mis manos en su hombro para calmarlo y note como el temblor de sus manos llegaba hasta su hombro.
- N-no, no estoy bien. Me respondía más sincero y con una voz quebrada. Llevo aquella cerveza a su boca y la consumió en un trago, un acto para silenciarse.
- ¿Quieres hablar?
No contesto a mi pregunta. Sugerí ir a otro lugar mucho más privado y solo asintió con la cabeza, para que no haya puesto excusas o pretextos en serio necesitaba desahogarse. Llegamos a un restaurante que además de su deliciosa comida era famoso por su excelente variedad en bebidas. El restaurante era algo caro pero podía darme el lujo ya que la empresa pagaría todos los gastos. No había mucha gente a esa hora y después de que nos trajeron la orden nos quedamos solos. Fue difícil hacer que volviera a entrar en confianza, pero después de unos tragos la conversación fue más fluida.
- ¿Y bien… que paso con Morinaga-kun?
- Ja! ¿Por qué todo tiene que tratar sobre él…?
- Porque ahora él es tu mayor preocupación. Afirme.
- Eso es… Dudaba en darme una respuesta que ya conocía.
- … cierto. Puedes hablar cuando quieras, aquí nadie podrá escucharnos… Trataba de hacerlo sentir seguro.
- P-pues…
- A caso es sobre su mamá.
Intentaba adivinar por lo que le había dicho en el bar. Sus ojos se abrieron y me volteo a ver de la impresión, una vez más era fácil de leer atreves de él. Su cara se puso sería cuando se dispuso a hablar.
- N-no he podido decirle la verdad.
- ¿QUÉ…? Deje a un lado lo que estaba tomando y me puso a escucharlo con atención. - ¿cómo que todavía no hablas con él?... aunque no recuerde nada no es algo que puedas seguir callando.
- No es como si no recordará nada… solo que todavía no recuerda la enfermedad de su mamá…
- Espera, espera, espera… Alce una de mis manos y con la otra sujete mi frente intentando entender lo que decía, en algún punto de la conversación me había perdido. - ¿Morinaga-kun recupero la memoria?
Se sonrojo y evadía mi mirada, podía imaginar lo que estaba pensando y me causaba un pequeño escalofrío al recordar aquella primera vez que los vi juntos. Ni fumando la cajetilla de cigarros me pude tranquilizar aquella vez.
- ¿Él recupero la memoria…?
- …
- Ohhh, ya veo… así que ya se reconciliaron. Insinué en un tono comprometedor.
- N-no es como estas imaginando pervertido… a-además no vine porque quisiera hablar de eso contigo…
- ¿Entonces de que quieres hablar? Lo cuestione.
-… y-yo, no sé qué hacer. Debería decirle todo pero…
- ¿Qué hay de su hermano? Si mal no recuerdo tiene un hermano mayor ¿no es así?
- Si… pero él no dirá nada, le dije que yo me haría cargo…
No parecía escuchar lo que decía, en sus palabras había algo más que un simple "yo me hago cargo" era muy inconsciente de sus propios sentimientos, no por nada hacía sufrir a aquel chico con su decidía.
- Te aconsejaría que se lo dijeras en cuanto antes, es bien sabido que toda verdad termina saliendo a la luz, pero mientras más tiempo dejes pasar no solo será peor para ti sino para Morinaga-kun también. Él es bastante fuerte y de una manera u otra sabrá afrontar la verdad, no sería el primero ni el ultimo… y creo que eso lo sabes muy bien, ¿no, Souichi-kun?
POV SOUICHI
Sentí una brillante luz lastimar mis ojos, después de parpadear en repetidas ocasiones, mis ojos se adaptaron a ella y pude abrirlos con normalidad. Todo se veía brillante y borroso, no traía mis lentes y ni siquiera recordaba cómo había llegado a mi cama ayer por la noche.
- Que horrible pesadilla…
No había pasado tan agradable noche, los pensamientos de culpa que me atormentaban habían tomado fuerza y ahora me atacaban donde no había manera de defenderme, en mis sueños. Había sido una fortuna ver aquel rayo de luz, me hacía pensar que no todo podía resultar tan mal y darme cuenta que iba siendo hora de hablar con él, aunque esto fuera doloroso.
- ¡Q-que demonios…!
Al intentar levantarme unos brazos me atrajeron y estrujaron con fuerza. Era Morinaga quien se encontraba a mis espaldas abrazándome y entre suspiros escuchaba como me llamaba. Sus palabras llenaban mis oídos y retumbaban en mi cabeza. El idiota no necesitaba estar despierto para hacer mi corazón latir con rapidez y que el sonrojo se hiciera presente en mi rostro. Es verdad, ahora éramos pareja y se supone que esto es normal aun así no podía evitar sentir vergüenza, estar encontrar de todo esto y molestarme por no haber pedido mi permiso.
- No hay remedio.
Planeaba esperar a que despertara pues con lo poco que alcanzaba a ver del reloj, estaba próxima la hora en que usualmente despertaba. Mis ojos volvían a cerrarse pretendiendo no quedarme dormido sino relajarme.
- Hoy tiene que ser el día… no puede pasar de hoy sin que él lo sepa...
Todo estaba bastante tranquilo, hasta que sentí su mano descender y rozar mi estómago y parte de mis costillas. Mientras su mano rosaba mi piel, me sentí más sensible que en otras ocasiones y recordaba "las buenas intenciones" que había tenido por la tarde el día de ayer.
- ¡MUÉVETE IMBÉCIL! Estando a la defensiva lo empuje provocando que se callera de la cama.
Ahora pude sentarme y por lo que reconocía nos encontrábamos en su habitación no en la mía. Con mis manos busque los anteojos que acostumbraba dejar en la mesita de noche.
- ¡Auch! Q-que… ¿qué fue lo que paso? Preguntaba asustado mirando de un lado a otro con desesperación.
- No te hagas el inocente conmigo, ¿Qué era lo que planeabas hacer? No me creía que hubiera estado dormido, ese movimiento suyo había sido apropósito.
- ¿E-eh…? ¿Senpai…?
- Sabes a lo que me refiero… ¿¡querías hacer lo mismo que ayer verdad!? Sentía mi cara arder y mis ojos lagrimear de rabia.
- No comprendo de que estas hablando Senpai. Se ponía de pie sobando su cabeza.
- De eso… ¡TÚ QUERÍAS HACERME COSQUILLAS!
- ¿C-cosquillas? Preguntaba confundido.
- Sí. Crucé mis brazos en descontento.
- Pero si apenas me despierto estoy en el suelo con un fuerte dolor de cabeza… Lo interrumpí.
- Y bien merecido que lo tenías. Primero, despierto y me tienes abrazado sin dejarme ir… quién demonios tiene tanta fuerza mientras duerme, decido esperar a que despiertes pero, tu maldito bastardo, te haces el dormido y empiezas a mover tus manos…
Me calle cuando descubrí que lo que dije no sonaba para nada bien.
- Ahhh… Senpai… Suspiro y se acercó a mí. Me abrazaba. - Así que estabas esperando a que despertara.
- Y-yo no lo estaba haciendo… es solo que…
Se separó de mí y robo un tierno beso de mis labios.
- Buenos días, Senpai. Me saludo con su habitual sonrisa. - Siento haberme movido involuntariamente. La verdad es que hasta hace un momento estaba teniendo un lindo sueño con Senpai, también estaba abrazándote, tal vez fue por eso que se sintió muy real. Odiaba no poder estar más tiempo enojado con él pero no lo dejaría ir sin una advertencia.
- Esta bien… pero la siguiente vez que hagas algo como eso te golpearé. Evadía su mirada. - N-no me gustan las cosquillas…
- Entiendo. Volvió a abrazarme poniendo mi cabeza en su cuello.
- ¡Oh...oi!
- Aunque Senpai se haya molestado, me gustó mucho ver tu sonrisa, hacía tiempo que no te veía tan animado.
- …
La culpa me invadía nuevamente, sabía lo que ocultaba y la razón por la que había estado tan reflexivo, no encontraba la manera de encaminar la conversación a ese tema o como sacarlo en la plática. De esta manera no podía verlo a los ojos.
….
Ya era de tarde y preparábamos la comida en la cocina, a decir verdad cocinar no resulto ser tan difícil, siempre había sido un desastre con este tipo de tareas y me había hecho a la idea que para evitar hacer más desastre y evitarle trabajo extra a Morinaga, no me metería en la cocina más que para hacer café o ayudar con los trastos. Aunque había tomado esto como excusa en determinado momento, apreciaba lo mucho que Morinaga se esforzaba por enseñarme; desde ayer habíamos estado preparando varios platillos. Hoy preparábamos pollo que acompañaríamos con arroz y algo de ensalada. Freír, picar, mezclar, partir, condimentar, todas esas cosas comenzaban a tener sentido y me di cuenta que tenía que tener la misma paciencia al igual que lo hacía con los experimentos; tomar las cosas con calma, esperar y observar a que la comida estuviera lista, tomando los tiempos necesarios y manejar los utensilios con cuidado sin usar una fuerza desmedida. Una vez entendido eso, todo fue mucho más fácil. Morinaga explicaba los procedimientos de manera muy sencilla por lo eso tampoco implicaba una dificultad.
- Ahhh… casi está listo. Pensé y suspire con cansancio.
- El tiempo corre y yo aún no…
- Senpai, podrías ayudarme con esto. Me mostraba algunas verduras para la ensalada.
- S-si…
Terminamos con nuestra labor, servimos y nos sentamos a comer en la mesita de la sala. Todo sabía muy bien y a pesar de que odiaba admitirlo me aliviaba no haber quemado nada, por el contrario todo había salido bastante bien.
Mientras comíamos conversábamos acerca de la universidad o el trabajo de Morinaga; últimamente había estado en contacto con ellos y parecía que no tenía programado ir a capacitación por un tiempo ya que su desempeño con su última visita no solo lo había puesto al corriente, sino que había adelantado algo de trabajo.
- Me alegro de oír eso.
- ¡Verdad que si Senpai… así podré pasar más tiempo contigo! Su comentario me hizo sonrojar. Parecía muy alegre por no tener que ir a Hamatatsu por un tiempo.
- ¿S-senpai? Me miraba extrañado bajando sus palillos.
- Mmmm. Contestaba volteando a verlo pero en seguida regresando la vista a mi plato.
- Senpai… casi no has tocado tu comida. ¿No te gusto?
- N-no es eso… solo no tengo mucho apetito.
La verdad es que sentía un nudo en la garganta, me sentía lleno, si comía más no aseguraba que la comida se mantuviera en mi estómago.
- Acaso te sientes mal… has estado raro estos últimos días, ¿será que no te sientes bien? Inocentemente se preocupaba por mí. - Te notaba desanimado y pensé que estabas mejor… perdóname si te estoy agobiando. Lo miraba triste, quizá no podía mantenerme con esto por más tiempo, era más que obvio que él sospechaba que le ocultaba algo.
- N-no es eso… no te preocupes, tal vez comí mucho por la mañana. Mentí.
- ¿¡POR QUÉ NO PUEDES DECIRLE LA VERDAD!?
Me frustraba no poder decirlo, me odiaba por ser tan cobarde. Nunca había huido a nada en el pasado, por lo menos no que me obligara a engañar y mentir de esta manera y sobre algo tan delicado. Estaba llegando a un punto en donde comenzaba a desconocerme y me asustaba el Souichi que veía como le mentía día a día a Morinaga. Engañarlo no iba a hacerle ningún bien, pero me refugié en el silencio y se me hacía imposible volver a salir.
- E-está bien Senpai… r-recuerda que puedes confiar en mí, ¿sí? Reafirmaba con amabilidad y detectaba un poco de temor.
Sabía que por dentro él dudaba de mis palabras, estaba ansioso, desde que decidí callar, traicione su confianza.
Terminamos de comer, dejando yo gran parte de la comida, guardamos y lavamos todo. Me senté en la sala, saque mis cigarrillos y me puse a fumar, eso calmaba un poco mi inquietud. Seguí pensando en la manera de hablar con Morinaga, cuando llego con un disco en las manos. Muy emocionado dijo que deseaba verlo hace tiempo pues se lo habían recomendado y después de investigar a él también le había llamado la atención. Luego de contarme de lo que trataba, tímidamente me invito a verlo con él. En lo particular no me llamaba la atención ver películas pero no tenía trabajo pendiente y como lo vi tan entusiasmado, acepté.
- ¿De qué dijo que trataba…? Mi mente divagaba y no le había prestado atención. - Creo que una de sus cursilerías dramáticas…
De todos los géneros que pudo escoger, este fue el peor. Normalmente solo me aburriría y no prestaría atención, pero en esta ocasión no fue así; no dejaba de ver la pantalla del televisor. Me asustaba lo mucho que me identificaba con la película. Morinaga también estaba muy atento pero su expresión era distinta a la mía, él estaba expectante a lo que estaba por suceder.
- ¿¡Q-qué clase de película es esta!?
La situación no era exactamente la misma, pero ante mis ojos podía vernos perfectamente al otro lado de la pantalla. El amigo del protagonista le ocultaba una gran verdad, su hermano había fallecido mientras él estuvo fuera de viaje, no tenía padres y su hermano era todo lo que tenía. La novia del protagonista no confiaba en las excusas que ponía su amigo, así que comenzó a indagar y conforme avanzaba la trama ella estaba a punto de descubrir todo. Por una extraña razón mis manos comenzaban a temblar y sentía un escalofrío recorrer mi cuerpo. Ellos siguieron al amigo, hasta que escucharon de su propia boca la verdad. El protagonista salía a enfrentar a su amigo:
[- ¿Por qué me mentiste?]
[- Y-yo… no quería, no fue mi intención.] Arrodillado jalaba su camisa, imploraba perdón.
[- … naste… ¡ME TRAICIONASTE!] Lo empujaba gritándole.
[- Lo siento... lo siento… perdóname, lo siento…] Tirado, en posición fetal no paraba de llorar y sollozar.
Lo miraba con decepción y una profunda rabia. Tenía sus manos en puño y también lloraba con tristeza desconsolado. De pronto aquel sujeto tomo un gran parecido con Morinaga, tenía mis emociones hechas una mierda, mi respiración se aceleraba y no lo soporte más, esta tortura me consumía.
- ¡BASTAAA! ¡YA BASTAAA! Me puse de pie, tape mis oídos y cerré mis ojos.
Morinaga dio un brinco muy asustado, me miraba aterrado e inmediatamente detuvo la película. Se acercó siendo cauteloso pues no sabía lo que me ocurría.
- ¡S-senpai… senpai, ¿qué te sucede?!
Puso una de sus manos en mi hombro para tranquilizarme. Voltee a verlo y la película no dejaba de reproducirse en mi cabeza. Mis manos volvían a temblar, sentía que me estaba volviendo loco.
- ¡Senpai por favor dime algo…!
Mis labios también temblaban pero me era imposible hablar, mi pecho dolía. Sin pensarlo corrí al pasillo en dirección a mi cuarto, encerrarme no cambiaría nada pero en ese momento era mi única salida.
- ¡Senpai… espera, Senpai!
Corrió más rápido y me tomo por la muñeca. Había llegado hasta la puerta pero no logré entrar.
- …
- ¿Qué es lo que te sucede?... lo he dejado pasar en muchas ocasiones, pero Senpai que reacciones así no es normal. Estoy muy preocupado. Ahora somos pareja y sea lo que sea podemos afrontarlo juntos, no importa lo que…
- …
Solo agachaba la cabeza, me sentía muy nervioso.
- Senpai… ¿por qué no me miras a los ojos?
- S-se dio cuenta… por supuesto que iba a hacerlo, me conoce muy bien.
- Desde la mañana siento que me evades y cuando nuestros ojos se encuentran te volteas o bajas tu mirada… ¿por qué Senpai?
Su voz inocente y preocupada hacía que mi corazón se partiera. Era tan sincero que me lastimaba y no sabía cómo enfrentarlo.
- Senpai… senpai… sen… mmmm…
Insistiendo, a punto de quebrarme lo tome entre mis manos y lo bese. No había sensación más amarga. Note que lo tome por sorpresa pues él no correspondía mi beso, más bien estaba paralizado. Cuando reacciono me alejo para tomar aire. En ningún momento dio señales de querer participar en el beso. Yo también tomaba aire pero no lo miraba directamente. No estaba midiendo lo lejos que estaba llevando todo esto, ahora no me importaba nada de eso, en esos instantes toda vergüenza desapareció dejando mi cuerpo invadido solo por la culpa y el miedo.
- Senpai… ¿qué es lo que…
Volví a sellar sus labios. No quería escucharlo haciendo preguntas, era un egoísta, no quería que descubriera la verdad.
Me aproveche al saber que no se podía resistir a uno de mis besos. Lo abrazaba, y tomando la iniciativa profundice aún más ese beso. El comenzaba a cooperar pero sentía la inseguridad con la que me besaba, estaba temeroso y tal vez solo respondía por obligación. Nos separamos una vez más, estando tan cerca podía sentir su respiración chocando contra la mía. Nuestros ojos se cruzaron y esta vez no escape.
- Senpai… tus ojos… Dijo desconcertado.
El mar de lágrimas que descendía por mis ojos era interminable. Lo ignore, tome la mano de Morinaga y lo arrastre a mi habitación. Cerré la puerta tras nosotros y podía ver en su cara como se dibujaba una expresión de confusión.
- Perdóname… perdóname… estoy siendo mucho más bruto de lo normal.
No deje que articulara palabra y plante otro beso en sus labios. Ante la sorpresa él no me abrazaba o acariciaba como acostumbraba. Lo más probable es que esperara a que me detuviera, pero eso no iba a suceder. Los besos se mezclaban con mis lágrimas y todo se tornaba mucho más doloroso. Él me alejaba y buscaba romper el beso pero yo no se lo permitía. Cuando el aire se consumió nos alejamos, mas no le di tregua. En cuanto nos separamos lo hice retroceder tumbándolo en la cama. Sin tiempo para que reaccionara me posicione sobre él, fui hasta su cuello y comencé a darle pequeños besos. Le di pequeñas mordidas y chupetones, entre preguntas y reclamaciones empezaba a escuchar que lo disfrutaba.
- Me estoy aprovechando de ti… ¿no es así?
Era un mounstro encarnado en mi persona, con una actitud tan diferente que Morinaga también me desconocía.
- Senpai… detente, esto no está bien… no quiero que hagas este tipo de cosa, tú no eres así…
Trataba de hacerme entrar en razón, pero sus intentos eran inútiles.
Exploraba bajando mis manos y recorriendo su cuerpo, acariciando por donde pasaban. Estaba por llegar a su entrepierna cuando me detuve, incluso en mi estado no podía ser tan inconsciente, tocarlo en una manera tan directa como si solo lo estuviera usando, no podía jugar con él de esa manera sería llegar demasiado lejos. Me detuve por unos instantes y proseguí. En su lugar, tome su mano y la lleve a mi entrepierna. Al darse cuenta de lo duro que estaba empezó a frotar por encima del pantalón. Aún con el descontento en su rostro, comenzaba a seguirme el paso, era claro que no se aprovechaba de la situación sino que se dio cuenta que no me detendría hasta llegar al final.
- Mo-mori…naga… ahhh… ahh…
Era muy habilidoso, me tenía en su control y pequeños gemidos se me escapaban de los labios. Las piernas me comenzaban a temblar por el placer que sentía y se me hacía muy difícil permanecer encima de él. La ropa comenzaba a ser incineraría así que mientras yo le quitaba la ropa a Morinaga, él hacía lo mismo con la mía. Recorrí con mis manos su pecho antes de quitarle por completo la camisa.
El ambiente se sentía muy caliente dentro del cuarto. El placer nublaba mi conciencia y me hacía olvidar poco a poco, al menos mientras duraba el acto. Entre besos, gemidos y lágrimas yo no me separaba de Morinaga. El continuaba complaciéndome con su mano y dándome ligeros besos en el cuello, pero no parecía querer ir más lejos.
- I-idiota… tú también ti-tienes que correrte…
Puse un poco de distancia entre nosotros, mi respiración estaba agitada y solo lo observaba grabando su expresión en mi mente. Teniendo mis cinco sentidos funcionando jamás hubiera pensado que haría lo que estaba por hacer. Era tan humillante y vergonzoso que agradecía que mi razón estuviera por los suelos.
- S-senpai… por favor… solo mírate.
- Claro que me doy cuenta que estoy haciendo mal, que te estoy lastimando… idiota, mi idiota. Una lágrima descendió por mi mejilla mientras lo miraba fijamente.
Frunciendo el ceño y cerrando fuertemente los ojos, trague saliva y tome valor.
- S-si tu… no planeas hacerlo… e-entonces… yo… yo lo haré…
Lleve una mano a mi entrada y apretando mi labio inferior introduje un dedo. Me sentía sucio, no por el acto en sí, sino por la arrogancia con el que lo hacía. Morinaga se llevó una gran sorpresa pues no pensaba que fuera a ser capaz de llegar a tanto y debo de admitir que yo tampoco. Introduciendo más dedos los movía presionando aquel lugar que me llevaba a la perdición. Un hilo de saliva ya escurría por la comisura de mis labios y mis gemidos resonaban en la habitación. Morinaga todavía no lo podía creer y lo tome desprevenido al besar nuevamente su cuello. Lo agarraba del hombro con mi mano desocupada y enterraba fuertemente mis uñas en él.
- ahhh… Mo-rina…ga… yo… yo…
- Senpai… senpai…
Nuestras voces se mezclaban formando una buena armonía. Ambos no podíamos soportarlo más así que perdiendo cualquier signo de vergüenza que pudiera quedarme, tome su miembro y fui introduciéndolo en mí.
- ¡aaahhh… ahhh…!
Hace pocos días lo habíamos hecho pero esto resultaba ser más doloroso, tal vez era el corazón lo que tanto me dolía. Con ese sentimiento en mí hice que ambos nos corriéramos; sobre él, movía mis caderas, besaba sus labios y cuello con desesperación y de cuando en cuando lágrimas resbalaban de mis ojos. Todo fue más agotador de lo normal y con solo una vez caí rendido a sus brazos, sin saber cuándo, solo me quede dormido.
Puede que lo que haya hecho estuviera mal, nunca podría perdonármelo a mí mismo o esperar que Morinaga lo hiciera, pero sentir que me tenía entre sus brazos calmaba mis penas. Era de lo más hipócrita y solo estaba pensando en mi propio beneficio, en mi propio placer. Quería terminar con esto de una vez por todas y ser castigado.
….
- ¿Qué paso?... ¿un sueño? Preguntaba adormilado. Talle mis ojos y bostece.
- Sen…pai.
En seguida voltee a mi lado y ahí estaba él. Morinaga me tenía entre sus brazos pero él no estaba feliz. Mi corazón se detuvo un momento y las lágrimas no tardaron en salir; a partir de ahora, mi rostro se estaría viendo así por un buen tiempo. Esto NO era un sueño. Al reaccionar sobre lo que había hecho me aterre por lo lejos que podía llegar mi culpa y miedo. Tape mi boca para evitar despertarlo. Si antes era un tirano, ¿en qué me había convertido ahora?
- ¡9:24 pm!
Seguro que Morinaga no se despertaría hasta mañana. Yo había dormido solo por el cansancio pero era imposible volver a conciliar el sueño, el tormento no me dejaría hacerlo.
Con cuidado me escabullí y salí de su cuarto. Esta noche no iba a poder descansar, así que tome una ducha rápida y decidí salir a beber un rato; al hacerse más tarde podría comprar cigarros y unas cuantas cervezas para emborracharme hasta perder la conciencia.
….
No pensé que en mi salida al bar fuera a encontrarme con el entrometido de Isogai. Lo detestaba pero la verdad es que hablaba con lógica y siempre me hacía entrar en razón. Tal vez era un poco de lo que necesitaba, tal vez mis pasos me habían guiado en ese momento a ese lugar.
POV ISOGAI
- Te aconsejaría que se lo dijeras en cuanto antes, es bien sabido que toda verdad termina saliendo a la luz, pero mientras más tiempo dejes pasar no solo será peor para ti sino para Morinaga-kun también. Él es bastante fuerte y de una manera u otra sabrá afrontar la verdad, no sería el primero ni el ultimo… y creo que eso lo sabes muy bien, ¿no, Souichi-kun?
- Me he estado sintiendo tan culpable… Reflexiono para sí y dio un trago. - … pero no es razón para minimizarlo y hacerlo ajeno al problema… Concluyó.
Después de seguir platicando por otro rato, el alcohol se le subió a la cabeza a Souichi-kun. Le era imposible pararse correctamente y mucho menos caminar. Me sentía responsable por hacer que se emborrachara de esa manera sin detenerlo, pues desde el principio supe que esa era su intención.
Apenas pudo salir del restaurante tambaleándose y justo después se tropezó sin poder levantarse por fuerza propia. Le ofrecí mi ayuda y a pesar de renegar la recibió. Lo llevaba a su departamento mientras él se apoyaba de mi hombro.
- Espera Isogai… ahora recuerdo que iba a pasar a la tienda de conveniencia. Detuvo su andar.
- ¿Y qué vas a comprar a estas horas?
- Cigarrillos y cerveza.
Solo lo miraba esforzándose por mantenerse en pie y fue inevitable mi risa.
- ¿De qué te ríes imbécil? Preguntaba malhumorado.
- Jajajaj… ah… lo siento Souichi-kun pero no iremos a la tienda.
- ¿Y por qué no?... es más no necesito de tu permiso.
Desafiándome y sobre esforzándose se soltó de mi hombro dispuesto a irse a la tienda. Dio tres pasos para volver a tropezarse y caer, por más que maldijera sus piernas no responderían mágicamente entonces volteo a verme indignado. No era algún tipo de servicio ni su kouhai para estar siempre a su disposición, así que pase de largo y lo ignore.
- ¡Oi! ¿¡Piensas dejarme aquí!?
- ¿Eh? Pensé que ibas a la tienda… Dije en tono burlón para molestarlo.
- ¡No ves que no puedo pararme!
- Me gustaría ayudarte, pero veo que cada vez que lo hago te molesta. Tal vez si lo pides por favor podría reconsiderarlo. Dije guiñándole el ojo.
- Ni de broma.
- Entiendo. Me daba la media vuelta para marcharme cuando él se alteró y empezó a gritar.
- Está bien, está bien, está bien. P-Puedes ayudarme… por favor.
- Bien dicho Souichi-kun… pero iremos directo a tu departamento.
Ya no escuche más quejas de su parte y en poco tiempo llegamos al departamento. Subir las escaleras había sido todo un reto pero ya estábamos frente a su puerta. Buscaba las llaves en sus bolsillos pero hasta eso se le dificultaba. Cuando las encontró estaba por abrir la puerta y sin previo aviso esta se abrió. Los tres nos quedamos perplejos por la escena; de un lado el tirano y yo no esperábamos encontrarnos con su kouhai y del otro Morinaga-kun nunca se imaginaría que él estuviera conmigo.
- Se… ¡SENPAI! No tardo en mostrar sus celos.
- Mo-morinaga… Estaba aterrado por encontrarlo, más que porque Morinaga lo hubiera encontrado a él.
- Senpai… ¿Qué haces con ese sujeto?
- ¿Sujeto…?
- Estaba muy preocupado por ti… ¿en dónde estabas?
- …
Souichi no contestaba nada. Su temor comenzaba a ser físico pues sentí su cuerpo volverse más pesado y este comenzaba a temblar.
- Y tú… TE HABÍA DICHO QUE TE ALEJARÁS DE SENPAI. Me señalaba con su dedo índice.
Sabía que si no me iba en estos momentos me vería involucrado en una pelea de pareja bastante molesta.
- Todo fue mera casualidad, y si me disculpas… los dejaré para que arreglen sus problemas.
- "Casualidad" dices…
Deje a Souichi en manos de Morinaga-kun. Nadie iba a cuidarlo mejor. No me retire sin antes desearle suerte a Souichi-kun, cosa que enfureció e hiso sospechar más al pobre kouhai.
- Nunca cambiarán…. Ojala todo le resulte a Souichi-kun…
POV MORINAGA
Despierto y me encuentro con la sorpresa de que Senpai no está por ningún lado.
- ¿A dónde pudo haber ido?
Estaba demasiado preocupado.
La actitud que tuvo por la tarde me dejo acongojado. Nunca antes se había comportado así, me inquietaba lo que podía estarle sucediendo. No parecía para nada él. La manera en que lo hicimos también fue muy inusual, me dolió que se menospreciara de esa manera, porque eso era lo que estaba haciendo. Lo de la tarde solo había sido sexo sin algún sentimiento de por medio. Verlo besarme y llorar de esa forma, incluso atreviéndose a ejecutar actos impropios en él; amaba la inocencia con la que siempre expresaba su amor por mí y aunque siempre deseaba más, no lo deseaba de esta manera.
- ¿Por qué lastimarte de esta manera Senpai?... ¿por qué lastimarnos…?
Desesperado busque, sin éxito, por todo el departamento, una, dos, tres veces. Llame a su celular pero no contestaba, lo tenía apagado.
- ¿Y si le ocurrió algo malo?
No podía sentarme a esperar a que apareciera. Me vestí con otra ropa para salir a buscarlo.
- Espero encontrarlo pronto.
Tome mi celular, llaves y me puse mi abrigo. Abrí la puerta y ahí estaba él. Desde donde estaba podía oler que había tomado e Isogai lo tenía sujetado de la cintura, teniendo el brazo sobre su hombro. Me altere y comencé con mis cuestionamientos, no soportaba ver a ese tipo tan cerca de Senpai. Como siempre puso tontas excusas y escapo, aventó a Senpai empujándolo a mis brazos. Al parecer no podía mantener el equilibrio.
- ¿Senpai estas bien?... ¿Por qué Isogai-san estaba contigo?
- No importa… salí al bar y me lo encontré… cierra la puerta.
Estaba bastante serio pero ya no rehuía de mí mirar. Sujetándose de las paredes se adentraba al departamento, así que cerré la puerta. Lo miraba esforzarse en no tropezar tratando de llegar a la sala. Se quedó a mitad del camino y mejor se recargo sobre la barra que hay en la cocina, yo me acercaba a él.
- Senpai…
Quería algún tipo de respuesta o explicación, pero antes de formular cualquier pregunta fui interrumpido.
- M-morinaga… tenemos que hablar… Estaba nervioso y lo vi pasar saliva.
Me miró fijamente con una expresión que hacía preocuparme. Los "tenemos que hablar" nunca era para dar buenas noticias pero al menos así podía saber que le estaba ocurriendo. Respiré profundamente preparándome para cualquier cosa que se avecinara.
- S-si, senpai…
Un silencio se hizo presente, esperaba que no se hubiera retractado e intentara huir como antes, pero retomo lo que comenzó.
- R-recuerdas de lo que hablábamos hace unos días antes de que Yuuhiro llegará todo golpeado…
- ¿Eh…? ¿Qué si lo recuerdo?
- S-si…
- ¿De qué era de lo que hablábamos?, Yuuhiro había salido a la tienda, estábamos solo y luego… ¡DE MAMÁ!, ¡estábamos hablando de mamá…!
Mi corazón se aceleró y la preocupación me llego de golpe. Habían pasado tantas cosas ese día que había olvidado que dejamos pendiente esa conversación tan importante, además estaba tan ilusionado por mi nueva relación que en mi cabeza no hice espacio para algo tan urgente.
- E-estábamos hablando de mamá… ¿ella está bien? Pregunte temeroso pues tenía un mal presentimiento. Junte mis manos y las lleve a mi pecho para calmar un poco mi ansiedad.
- ¿Es por esto que Senpai había estado tan raro?
Pensar de esa manera solo hacía angustiarme aún más.
POV SOUICHI
Estaba decidido, solo podía ir hacia adelante con esto. Verlo con esa expresión de temor y angustia me formaba un nudo en la garganta, pero esta vez no dejaría que mi cobardía me detuviera. Iba a enfrentarlo a él y a las consecuencias.
- Pues ella… como te había comentado estaba enferma… Dije tratando que mi voz no se escuchara tan quebrada.
- ¿P-por qué dices… "e-estaba"?
- Porque… Me interrumpió.
- Ahhh… ya veo. Suspiro en alivio. - Así que ahora está mejor… creo que debería llamarla y disculparme por no haber ido a visitarla…
Me dejo perplejo con la conclusión a la que había llegado, verlo aliviado y despreocupado me hacía flaquear. Mi cabeza daba vueltas y me dolía, ahora me arrepentía de haber salido a beber.
- … Senpai, no deberías de asustarme así. Me regaño cariñosamente haciendo un puchero.
- No Morinaga, no entiendes… Tambaleando me acerque a él y me sujete de las mangas de su camisa.
- S-senpai…
- ¡Maldita sea! No otra vez… porque no puedo parar de llorar.
- ¿Por qué no me dices que sucede? Ya no quiero verte más así…
- E-es como te decía… ella estaba enferma, estaba en etapa terminal.
- ¿Eh? Lo miré abrir grande sus ojos pero no podía leer su expresión. Solo parecía muy impresionado.
- ¿En etapa terminal?, ¿cuánto tiene que sucedió eso…?
No estaba alterado ni desesperado, tampoco me veía su mirada está perdida en la nada, parecía un zombie, solo preguntaba pero estaba congelado.
- P-por lo que se, cerca de dos meses… pero hace unas dos semanas que… que recibí una llamada de Kunihiro.
- De nii-san. Me miro directamente pues capte toda su atención.
- S-sí, llamo para comunicarme que… que ella había… fallecido. Apreté sus brazos fuertemente al terminar mi enunciado. Estaba temeroso por cómo reaccionaría.
- Ella, ella…
Si odiaba la cara con la que fingía felicidad para no preocuparme, esta me aterraba, nunca había visto que reprimiera tanto tus sentimientos. Podía sentir sus manos temblar y que caería en cualquier momento. No lloraba, no gritaba, su rostro no mostraba ninguna expresión, solo balbuceaba y sus labios temblaban. Su respiración empezó a acelerarse y cuando se le comenzó a dificultar respiraba por la boca.
- E-eso… ¡ESO NO ES VERDAD! Explotó.
- ¡PORQUE ESTÁS MINTIENDO ASÍ… ESO NO PUEDE SER CIERTO!
Estaba totalmente fuera de sí, de esta tranquilo en un momento se alteró completamente. Me tomo fuerte de los brazos y me sacudía sin cesar.
- ¡Auuh! M-morinaga, me lastimas.
- ¡PUES TÚ ME LASTIMAS MÁS… COMO SE TE OCURRE DECIRME UNA MENTIRA ASÍ…! Comenzó a lagrimear. No quería aceptar la verdad.
- Sabía que no sería fácil… pero no retrocederé, lo siento. Juntos en las buenas y en las malas, ¿no…?
- N-no estoy mintiendo. Dije mientras intentaba detenerlo.
- ¡Y-YA NO QUIERO ESCUCHARTE!
Me dio un golpe en la cara que no me esperaba. Fue tan fuerte que me estrelle contra la barra de la cocina; mi labio se había partido, sentía un ardor. Me entristecía que lo hubiera hecho pero era más doloroso verlo en ese estado. Estaba tan mareado que no podía levantarme, todo se veía borroso así que parpadear en seguidas ocasiones. Sobaba mi cabeza mientras intentaba reponerme; veía a Morinaga viéndome furioso y trataba de estar atento por si decidía arremeter nuevamente.
- ¿P-por qué lo haces senpai…? Ya no gritaba pero sonaba decepcionado.
A gatas, como pude, me dirigí hasta él, usando mi rodilla me recargue y me puse de pie.
- N-no estoy mintiendo. Dije lleno de culpa.
- Lo se… Uso el dorso de su mano para tapar sus ojos y callo sobre sus rodillas.
- ¿Eh?
- Lo sé, lo sé, lo sé, lo sé… Repetía, poniendo sus manos en la cabeza y tomando fuerte su cabello. Estaba desesperado.
Me arrodilla para esta a su nivel.
- …
- Y-yo… desde el momento en que lo mencionaste… lo recordé, pero… eso… no puede ser cierto, Senpai me hubiera dicho antes… Senpai me lo hubiera dicho para tener la oportunidad de por lo menos… despedirme de ella.
- …
No respondía, solo me dedicaba a escucharlo, no me defendería pues tenía la razón.
- ¿Por qué...?, ¿por qué lo ocultaste…?... y-yo no puedo confiar en ti, tampoco en nii-san, todo ustedes me mintieron… de seguro me creían un inútil, se burlaban de mí, ¿no es así?
- …
- ¿Por qué no me dejaron ver a mamá? Ahora nunca… nunca podré… ¡ahhhh… ahhhh…!
Su llanto llegaba a tal grado que se ahogaba entre sollozos. El aire no le era suficiente, nada lo era, ya no podía hablar, tan solo lloraba desconsolado. Respiraba como si se estuviera ahogando y sus ojos estaban rojos.
- E-ella… ya no… po-dré… verla…
Solo balbuceaba. Me acerque a él y lo abracé, podía escuchar su corazón acelerado. Él no se resistía, tampoco me correspondía, se dedicaba únicamente a llorar. Sus lágrimas caían directo a mi hombro y podía sentir su pesar. Lo peor estaba por venir, estaba inquieto por lo que pudiera suceder mañana. Por el momento el ya conocía la verdad no me tranquilizaba pero podríamos continuar, o eso creía.
El tiempo transcurría, pero para nosotros, en particular para Morinaga, esa noche el tiempo se detuvo.
- Continuara…-
Esta vez no me tarde tanto, solo espero no me maten. Espero los reviews con su opinión ;)
Nos leemos pronto.
