Poco a poco fui consiente de mi cuerpo, de mis dedos descansando sobre la piel sintética del sillón. Sentía mis respiraciones, como se habían calmado y sentía la pesadez en mis piernas. También note un cuerpo pegado al mío, yo estaba contra el respaldo del sillón. A demás de que mis piernas estaban entre otras. El sudor inundaba aquella habitación, podía sentir como este hacia que los cabellos de mi nuca se pegaran y la luz artificial me daba directo a la cara. Repare en la extraña sensación de mis pechos, tenia un poco de frio en ellos. Me moví y quede frente al otro cuerpo. Abrí ligeramente los ojos para toparme con otro par que me miraba ansioso y con un velo aun bañándolos.

Él alejo un mechón de mi frente y lo puso contra mi oreja. Emitió un largo y profundo suspiro aun con su vista clavada en mí, hasta que al fin hablo.

̶ ¿Hasta cuando seguiremos engañándonos? –Pude sentir el nudo en mi garganta, las lágrimas derramándose por mis mejillas y a unos brazos rodeándome protectoramente.

.

"Y nunca te creas capacitado para dirigir el curso del amor,
porque el amor si te considera digno de sí,
dirigirá tu curso por los caminos de la vida.
Esto hará el amor en ti
para que conozcas los secretos del corazón".

Fragmento de "El amor" de Gibrán Jalili Gibrán.

.

̶ ¿Qué te ha parecido Tom? –mi hermano y todo el equipo de Tokio Hotel me miro interesado.

̶ Estuvo… bien –dije y me encogí de hombros, intentando salir de aquella situación.

La ceja de mi hermano indicaba que algo no andaba bien.

̶ ¿Bien? –El sarcasmo era palpable en su voz ̶ . No has notado quien se ha equivocado verdad.

̶ Hobbit otra vez tu…

̶ No fue el, ¡fuiste tú Tom! –mi pequeño hermano estaba que echaba chismas y humo por las orejas.

Bill se levanto del sillón y agito un poco los brazos dirigiéndose hasta el vidrio que separaba la habitación. Él respiraba con cierta dificultad. Lo sentía en mi, estaba enfadado y bueno, para los seis intentos de sacar adelante la canción y todos arruinados por mi, no era para menos. Yo estaba jodido.

̶ Bien… creo que es mejor tomar un respiro –David nos dirigió una mirada significativa a Bill y a mi-. Vayamos por algo para desayunar.

̶ Voy detrás de ti David –Georg se levanto del asiento que ocupaba a mi lado, no sin antes darme una palmada en la espalda ̶ . ¿Gustav? –lo miro, como siempre nuestro batería estaba intentando parecer absorto de la discusión metido en su celular.

̶ Ya voy –el dejo a un lado su celular y me miro casi diciendo "Ya hablaremos".

Siempre he pensado que Gustav sabe más de lo que aparenta. Pero como él ha dicho, siempre es mejor reservarse ciertas opiniones. Todo el resto de equipo salió, dejándonos a Bill y a mi, solos. Lo mire unos segundos. El intentaba calmarse, para poder hablar, pero cada vez que lo intentaba, la furia lo volvía a tomar por la garganta.

̶ Anda, dilo –lo anime. Las peleas no eran una novedad entre nosotros, pero por alguna razón ahora parecían mucho mas envenenadas.

̶ No puedo…-empezó el con su frase antes de dejarla en el aire. Flotando y torturándome.

̶ Puedes –seguí intentando. Yo quería que el me gritara, para de alguna forma expiar los pecados que me aquejaban.

Un silencio se instalo entre nosotros, esos silencios cada vez eran más y mas prolongados entre nosotros. Llegaba un punto en el que yo seria capaz de golpear a Bill tan solo para que él dijera algo, y evitara que este silencio me asfixiara y me enterrara en lo más profundo del abismo.

̶ Recuerdas, cuando teníamos 6 o 7 años, aquella vez en casa de la abuela. Tú estabas tan enfadado con mama porque nos había dejado ahí, en vez de llevarnos a la capital. Que tomaste todos los lápices para labios de nuestra abuela y dibujaste un enorme oso de peluche aterrador en la pared de la habitación de invitados. La abuela casi muere de un infarto cuando la llamamos para que viera –no pude evitar una sonrisa al recordar aquella pequeña travesura de niños ̶ . En ese momento si que supiste como liberar tu enojo, si solo… pudieras hacerlo ahora –antes de levantarme de aquel sillón Bill hablo.

̶ ¿acaso tienes doce labiales? –otra sonrisa se escapo de mi boca y de la suya. Aunque no pudiera verlo, sabía que estaba sonriendo.

̶ Mama nos castigo por un mes –continúe narrando ̶ . También nos hizo lavar aquella pared, nos tardamos como dos días enteros.

̶ Tu no tenias que hacerlo… ̶ la voz de Bill bajo de tono considerablemente, y ahora me miraba a los ojos.

̶ Tenia –le respondí yo. Con la misma mirada curiosa que él tenía.

̶ Fue mi culpa y tu… estuviste ahí, siempre, cada vez que yo hacia alguna estupidez.

̶ Y no eran pocas –lo ataje yo.

̶ Lo se –el bajo la mirada hasta sus pies ̶ . Es por eso que… ̶ Bill hizo una pausa ̶ , que no entiendo que pasa contigo, se que hay algo en ti, algo que no esta bien. Pero lo tienes sepultado en lo más hondo de tu mente y no me dejas… verlo. No se, he, bueno si, lo se, lo siento.

Aquella confesión sin duda me había dolido. Tenía razón, yo guardaba algo bajo tres candados, en lo más profundo de mi mente, porque así, creía yo, no causaría daño. Pero el efecto era todo lo contrario.

̶ Lo siento –le dije yo. ¿Qué más podía decir?

̶ Tom, sabes que puedes decirme –me alentó mi hermano. Moviendo su mano en un ademan, intentando quitarle peso al asunto pero no era así.

̶ Bill –me aleje un poco de el ̶ . Algunas cosas es mejor dejarlas como están –algo dentro de mi le rogaba porque se detuviera, joder, si no lo hacia yo iba a decir una idiotez.

̶ Tom –la mirada de mi hermano ya no contenía furia, sino una tristeza irreconocible.

̶ Tengo que irme –le hable recogiendo mi chaqueta y lentes obscuros de aquel sillón de piel obscura ̶ . Te veré luego en casa –Salí con rumbo hasta el marco de la puerta cuando la voz de mi hermano convirtió mi sangre en hielo.

¿Cuándo fue el día en el que comenzamos a guardarnos secretos?

Me detuve ante esta pregunta. Sabía que tenía que voltear y mirarlo a los ojos. Encarar el problema que había creado. Pero era demasiado cobarde. Salí de aquel lugar con un nudo en tres partes de mi cuerpo. En mi estomago, garganta y mi maldita cabeza.

Tome las llaves de mi auto que se encontraban en mi chaqueta, sin darle tiempo de reacción al pensamiento de que Bill no tendría en que regresar. En este momento no necesitaba pensar en él, eso me dolía demasiado.

̶ ¡Mierda! –las llaves habían caído de mis manos hasta el pavimento del estacionamiento.

Levante mis llaves notando como unos zapatos altos se posicionaban justo enfrente de mi cara.

«Oh, no». Pensé controlando a mis piernas para no salir corriendo del lugar.

Alce mi vista y mi cuerpo para quedar frente a mi, o mejor dicho, mi ex –fiera.

̶ Hola Tom, ¿Cómo estas? –me hablo ella con ese encanto tan normal en ella. Esa despreocupación que me conquisto y me hizo pensar que todo era mas fácil y divertido de lo que yo creía.

̶ Hola, Alice, estoy algo ocupado justo ahora –hablo tanteando las llaves en mi mano.

̶ Eso es lo que he visto–me dijo ella, con la socarrona sonrisa danzando en sus labios.

̶ ¿Qué quieres decir? –ella había logrado llamar mi atención.

-Dicen que ahora te dedicas a golpear hombres en bares –ella hurgo en el bolsillo de su saco y saco una hoja de revista arrugada ̶ . Bastante deplorable para una estrella –ella extendió su mano para mostrarme la foto.

Mire su mano extendida, aun sintiéndome aprensivo a tomarla, pero cedí ante mi curiosidad. No podía ser cierto aquello. Desdoble aquella hoja y ante mi aparecieron los cuadros de aquella escena; en primer lugar, me veía a mi con las palmas en la mesa y en lo que parecía un claro gesto de molestia. Después yo golpeando a aquel entrometido sujeto, y como este regresaba el golpe.

̶ No puede ser… ̶ me había quedado sin palabras ̶ . Paparazis –si, fui tan tonto al caer en esa vulgar trampa.

̶ Y no has visto lo mejor, mira el último cuadro –Ella me miro y después a la hoja que descansaba en mi mano, alentándome.

Algo en mi interior me aviso del peligro. Mis entrañas me gritaban que no lo viese, pero no les hice caso y fui hasta el fondo de la pagina. Hay me pude ver, encerrado en un circulo de bordes rojos y con las letras fluorescentes estaba escrita la palabra "WoW" y lo que parecía ser un mal dibujo de una cara asombrada, estaba yo con mis labios sobre los de Rachell, fundidos en un perfecto y pasional beso. Cualquiera con dos dedos de frente sabía lo que estaba pasando ahí. Una ira incontenible me araño por dentro, luchando por salir.

̶ ¡Malditos hijos de puta! –grite y continúe maldiciendo a las progenitoras de los autores de aquellas fotos.

Seguí con aquello hasta que fui consiente de que Alice seguía frente a mi, y la ira dio paso al temor, al miedo.

̶ ¿¡Cuando ha salido esto! –tome a Alice por los hombros y la sacudí en busca de una respuesta-. ¿¡Eh, Alice¡?, ¡Respóndeme! ¿¡Cuando ha salido esto! –ella se removió incomoda y con un gesto de rabia en la cara me respondió.

̶ ¡Suéltame maldito imbécil! –ella se deshizo de mi agarre y sacudió las mangas de su blusa de seda.

̶ Alice –mascullé enfadado. No estaba para escuchar sus quejas.

̶ Esta mañana, hace unas dos o tres horas, claro que no lo habías visto por estar enfrascado en el estudio –me aclaro ella. Sus ojos no estaban fijos en los míos, descansaban sobre algún punto fuera de mi alcance.

̶ ¡Esta mañana! –el miedo se volvió a apoderar de mi cuerpo.

El equipo lo vería, David lo vería, los chicos lo verían… y Bill.

̶ Tengo que irme –hable, o la desesperación lo hizo por mi. Tenia que arreglar esto de alguna manera.

Tome de nuevos mis llaves y las coloque en la cerradura de mi auto, cuando unas suaves manos me tomaron por el rostro.

̶ Tom –ella pronuncio mi nombre, melancólica y con un ligero temblor en su labio.

Mire a Alice como jamás la había visto antes. Tenia el rostro descompuesto y sus ojos estaban vidriosos y rojos, muy rojos.

̶ Yo puedo pasar esto, de verdad, puedo hacer como si no hubiera pasado nada, solo vuelve –su voz se quebró en la ultima palabra-, Vuelve, por favor –las lagrimas ahora amenazaban sus ojos.

̶ Tengo que irme, Alice lo siento tanto –deslice sus manos de mi rostro y entre en mi auto.

Alice me observo mientras yo encendía el auto y me marchaba, pero su voz resonó en mis oídos cuando me alejaba.

̶ ¡No me sorprende que me hayas traicionado a mí, cuando ya has traicionado a tu hermano! –mi mirada se perdió y el nudo en el estomago me apretó aun mas ̶ . ¡Eres un traicionero bastardo! –el sonido de algo chocando contra mi vidrio de atrás me trajo de nuevo a la realidad. Por el espejo retrovisor observe a Alice con descalza y con solo un zapato en su mano derecha.

Conduje, sin saber muy bien a donde. Hasta que un semáforo cambio a rojo y yo tuve que frenar violentamente. Tome mi celular y entre a la App, la sorpresa no fue menor a lo que me esperaba, los Aliens se encontraban totalmente fuera de control, bombardeando con preguntas acerca de la foto, algunas la tenían de avatar, otras me tachaban de traicionero y otras tantas consolaban virtualmente a Bill por tener un hermano como yo. No pude más y apague aquel teléfono. Tome un suspiro profundo y largo, bien ahora hasta los fans sabían la clase de hermano que era. No podía ser más perfecto. El sonido de bocinas me saco de mis pensamientos, saque mi mano derecha del auto y con un dedo les indique mi respuesta a sus exigencias. Quite el freno y seguí conduciendo, reconociendo perfectamente el lugar que necesitaba en mi mente. No tarde ni diez minutos en llegar a aquel edificio repleto de habitaciones. Estacione el auto, notando como algo dentro de mi se arrastraba desde mi estomago hasta mi esófago, rogando por salir. Entre en el edificio y subí en el elevar, maldije un par de veces por la tardanza de este. Al entrar en el reducido espacio un par de chicas me observaron desde la otra esquina y una de ellas se acerco a mí.

̶ ¿Disculpa tu eres…

̶ No, no lo soy –ni siquiera la deje terminar cuando yo ya me había girado en mi lugar dándole la espalda a ella y a su acompañante.

Salí de aquel elevador cuando el pasillo del piso catorce se abrió ante mí. Camine hasta la puerta correcta y toque como un desquiciado, algo parecido a un ya voy se escucho del otro lado, pero era tarde, ya me estaba desmoronando. La puerta se abrió y yo caí en sus brazos.

̶ ¿Pero que… ¿Tom? –su voz era como un bálsamo suave y tibio para mi alma ̶ . ¿Estas bien? –ella me estrecho aun mas fuerte entre sus brazos.

̶ ¿Acaso no has visto las revistas? –sentí como las comisuras de mi boca se curvaron, una horrible sonrisa sin duda.

̶ Las he visto –me aclaro ella. Podía casi tocar la tristeza que también la embargaba a ella.

̶ Soy un total hijo de puta –rodee la cintura de Rachel con mis manos.

Esto fue lo ultimo que dije antes de que las lagrimas que había intentado detener salieran por mis ojos, dejando un hueco enorme en mi interior, que cada vez y con cada nuevo sollozo se hacia mas y mas grande. Rachell siguió abrazándome y deposito un dulce beso en mi frente. Ella tenía los ojos rojizos.

.

Continuara.

.

Hola!

Este capitulo me ha sacado una lágrima, y me ha dejado muy melancólica, deben imaginar el porque. Tal parece que de aquí al final, no? han quedado muchas cosas en el aire y el final aun es incierto ^^ pero espero que disfruten lo que queda de esta historia.

Sin más por agregar. Les digo como siempre, duda sugerencia o aclaración, aquí abajo, con su lindo comentario, ya saben, es mi alimento y aquí si importa el tamaño ;) okno XD

Muchos besos!

Siempre suya: Deka.