La Esencia del Dragón
Capítulo 14: "Asalto nocturno"
Dojo Hayabusa...
León mantenía su guardia mientras observaba cada centímetro de su oponente. Lita Kino tenía una defensa casi perfecta haciéndole más difícil la tarea de atacar. Sin embargo, si en habilidad estaban iguales en fuerza física él llevaba la delantera. Con presteza se arrojó contra la scout del trueno con una rápida sucesión de golpes obligándola a bloquearlos todos, aunque con algo de dificultad. Almeida lanza un último golpe mucho más potente. La joven nuevamente lo bloquea cruzando ambos brazos pero la fuerza del impacto la derriba de espaldas.
"¡Vamos, Lita!" gritó Serena para apoyarla "¡No te dejes vencer!"
"Vaya, no puedo creer que León la haya podido derribar de esa forma" comentó Mina.
"No veo de que te sorprendes, ese sujeto puede derribar un muro de concreto con sus puños es obvio que Lita no tiene oportunidad ante uno de sus golpes"
"Deberías ser más justa con León, Rei" dijo Musashi "En esta pelea él está usando únicamente su fuerza natural"
"¿Fuerza natural?" repitió Amy desconcertada "¿A qué te refieres?"
"Aunque no lo parezcamos León, Minerva y yo somos seres humanos igual a ustedes. Si poseemos una fuerza física sobrenatural se debe a nuestro control del «Ki»; cuando queremos dar un golpe que destruya una roca simplemente canalizamos nuestra energía a través de nuestras extremidades como puños, pies, codos, rodillas, etc., realmente es nuestra energía interna, el Ki, la que golpea y destruye la roca" explicó el maestro asistente del Dojo Hayabusa "Desde el inicio del combate León se ha abstenido de elevar su Ki y simplemente ha echado mano de su habilidad y experiencia como peleador"
"Es verdad" convino Haruka "Ambos poseen una habilidad y velocidad casi iguales pero es muy evidente que León es más fuerte físicamente; él debió darse cuenta de ello y por eso atacó a sabiendas de que Lita sólo podría bloquearlo y poco a poco fue minado su resistencia hasta lograr tumbarla"
La sacerdotisa permaneció en silencio tras escuchar las palabras de Hayabusa y Haruka. Realmente no imaginaba que León fuera tan listo. Tal vez fuera un tonto en muchas cosas pero al parecer en el arte del combate era excelente. Minerva, quien también observaba el combate, entendió por qué ella era más débil que sus compañeros. Ella no había tenido entrenamiento como ellos y por eso su control del Ki era muy precario. Debía aprender a dominar pronto dicha habilidad.
"Vaya, como me gustaría poder usar eso del Ki" dijo Rei.
"Pues es algo que pueden aprender" informó Musashi "Si continuamos con estas sesiones de entrenamiento muy pronto podrán aprender a hacerlo"
"Creo que deberían empezar a enseñarnos eso y dejar de reventarnos con tanto ejercicio" se quejo Mina.
"El acondicionamiento físico es esencial, si no poseen un cuerpo fuerte no podrán resistir el poder de su propio Ki"
Mina hizo un gesto de niña enfadada pero no dijo nada más. En ese momento Lita se puso de pie finalmente. En sus ojos se reflejó el deseo de continuar con aquella pelea. León sonrió al verla y adoptó nuevamente su guardia.
"Veamos cuál es la respuesta de Lita a la estrategia de León" dijo Hayabusa.
Rápidamente la scout del trueno arremete contra el dragón marino. Una veloz sucesión de golpes y patadas no se hace esperar pero todas son bloqueadas por Almeida, quien cansado de estarse defendiendo contraataca con otro poderoso puñetazo. Era lo que Lita estaba esperando. Con la agilidad de un felino la joven esquiva el golpe para después apoyar su pie izquierdo en el muslo derecho de León e impulsarse para dar un salto mortal hacia atrás consiguiendo al mismo tiempo golpearle la barbilla con su pie derecho. El ataque no es lo suficientemente fuerte para derribar al mexicano pero si para aturdirlo. Kino al caer no pierde tiempo y arremete de nuevo con un golpe directo al cuello de su oponente, seguido de un gancho en la zona hepática para finalizar con una patada giratoria que logra derribarlo.
De inmediato sus amigas prorrumpen en gritos de felicitación. Pero cesan al observar como León se ponía de pie listo para continuar. Tenía algunos problemas para respirar pero fuera de eso los golpes no había hecho mucha mella en él.
"Bien, muy bien, Lita" dijo el latino con una sonrisa "Me la estás poniendo interesante"
"Eres más cabeza dura de lo que creía" comentó la sailor igualmente sonriente "De ahora en adelante tengo que ser ruda"
Ambos adoptan de nuevo su guardia listos para reiniciar la pelea, pero la voz de Musashi los interrumpe.
"¡Ya es suficiente!"
"De que estás hablando, si apenas estamos calentando" replicó León.
"Esta es una simple práctica no una pelea a muerte"
"Vaya, mi maestro decía que si al final no terminabas inmóvil de cansancio entonces no era una verdadera práctica" comentó el Dragón del Mar "Pero en fin, a la tierra que fueres..."
Y sin mirar a los demás ahí reunidos se dirigió a la salida del Dojo. Afuera se dirigió hacia donde había una pequeña llave de agua. Se despojó de la camisa de su gi(), abrió la llave y rápidamente se enjuagó la cabeza. Mientras el líquido corría por su nuca y cuello hasta llegar a su espalda su mente comenzó a pensar en el rumbo tomado por la cruzada que estaba realizando. Pensó haber logrado un avance importante cuando consiguió el nombre de aquel científico del mutante, pero lo ciertamente estaban igual que antes. Amy y sus amigas habían averiguado muy poco. Usui Kaiba era una especie de genio en genética y había trabajado en una Universidad de Osaka hasta hacía seis años y eso era todo. Por más que habían indagado no se había sabido nada del catedrático en más de un lustro. Obviamente trabajó en la creación de los mutantes desde entonces pero eso no les ayudaba para conocer la ubicación de sus demás enemigos. Su única esperanza recaía en el inspector Fujima pero de él no había tenido noticias desde hacía un mes cuando le pidió que investigara. Quizá era tiempo de hacerle una visita.
"Si la montaña no va a Mahoma entonces..." se detuvo al sentir una presencia a su lado "Amy..."
"Supuse que necesitarías esto" dijo la joven de cabello azul tendiéndole una toalla.
El joven tomó la toalla y comenzó a secarse. Mientras lo hacía discretamente miró a su amiga. Llevaba puesto un gi de color azul cielo. Ciertamente dicho atuendo le daba una apariencia algo 'agresiva' (bueno, todo lo agresiva que Amy podía ser) y eso le agradaba. Hacía un mes que habían comenzado con el entrenamiento en el Dojo Hayabusa por sugerencia de Sailor Pluto. Esto con el fin de pulir las habilidades de combate cuerpo a cuerpo de algunas sailors (como Lita y Haruka) y enseñar a las que no tenían mucha pericia en esa área (como Serena y Amy). Aún cuando él era mejor que Musashi en artes marciales había preferido simplemente servir como compañero de entrenamiento que como instructor pues tenía poca paciencia (sobretodo con gente tan torpe como Serena). A la única que había instruido era Amy, y eso en sesiones particulares en la azotea de su edificio o en el parque número 10, y para su gran satisfacción la chica había asimilado sus enseñanzas con gran rapidez.
"Por cierto, León, las chicas están planeando ir al Crown's cuando terminemos con la práctica de hoy, Minerva y Musashi también irán ¿te gustaría acompañarnos?" quiso saber Mizuno.
"Me encantaría pero tengo otros planes"
"¿Otro planes?" preguntó Amy intrigada.
"Sí, planeo hacerle una visita a mi nuevo amigo el inspector Fujima"
"¿Te refieres al agente de la policía?"
"Sí, hace un mes que le pedí investigara lo relacionado con ese tal Dr. Kaiba y quiero saber si ha averiguado algo más de lo que nosotros ya sabemos"
"Entiendo" dijo pensativa la scout de Mercurio "En ese caso tal vez debería acompañarte"
"No creo que sea buena idea, además eso pondría en peligro tu identidad secreta"
"Pero..."
"Nada de 'peros', yo voy y después te digo lo que averigüe, ¿de acuerdo?"
"Creí que confiabas en él"
"Confío, pero no tanto"
"Muy bien"
Amy trató de fruncir una sonrisa pero era evidente que estaba un poco molesta. León pensó que podría vivir con eso, además no veía la necesidad de involucrarla en dicho asunto, al menos no de momento. Ambos se encaminaron en silencio al interior del Dojo para tomar su ropa y cambiarse.
Maxuell Sheppard jugueteaba con su copa de vino mientras observaba el panorama de la ciudad. Sentía que todo aquello estaba tan cerca de pertenecerle pero aún había obstáculos interponiéndose entre él y su ambición. Los tres Dragones Legendarios por fin habían aparecido y su poder era mucho mayor del esperado; sin mencionar a las Sailor Scouts y ahora a ese maldito policía que investigaba los ataques de sus criaturas. Las cosas se estaban complicando más de lo previsto, debía hacer algo pronto o todos sus planes se arruinarían. Tomó el teléfono y llamó a su asistente Alexia. En unos pocos minutos la pelirroja se encontraba frente a él.
"Quiero saber como van los nuevos mutantes" exigió Sheppard.
"Casi están listos, nos hemos demorado un poco debido a que el Dr. Yoshima aún no domina del todo el proceso de creación" explicó la chica "Odio admitirlo pero no fue tan buena idea deshacernos de Kaiba"
"Se había convertido en un riesgo, además en sus notas está todo lo que se necesita si Yoshima no llena nuestras expectativas busque a alguien que si pueda"
"Me temo que no es tan fácil"
"¡Eso no me importa!" exclamó irritado Maxuell al mismo tiempo que hacía pedazos la copa entre sus manos "¡El hacer que esta operación funcione es tu trabajo, para eso te pago!"
Su asistente retrocedió alarmada por el repentino exabrupto. Jamás había visto a su jefe tan molesto. Dirigió unas palabras de excusa por su actitud y de inmediato se marchó. Mientras se alejaba pensó en lo que había hecho Sheppard, había despedazado una copa de cristal entre sus dedos y aún así no le pareció ver rastros de sangre en ellas. ¿Qué significaba aquello?
Con gran orden y método Toshiro Fujima clasificaba los documentos de sus archiveros. No había nada más odioso que el trabajo de oficina. Para un oficial de su experiencia era algo sumamente denigrante. Definitivamente las últimas cuarenta y ocho horas habían sido horribles. Trataron de matarlo dos veces, mató a cuatro personas, un testigo valiosísimo también perdió la vida y para colmo destruyó un automóvil y ocasionó serios daños a varios más. El jefe de la policía de Osaka se había mostrado comprensivo aunque no por eso dejó de estar molesto; su jefe en Tokio en cambio estaba furioso por los líos en los que se metió y estuvo a punto de despedirlo. Peor aún, se vio obligado a revelar absolutamente todos los datos de la investigación sobre los monstruos para conservar su empleo. Y tal y como había pensado no fueron suficientes para obtener una orden de cateo para registrar alguna propiedad de Cherious Medical. Lo habían sacado del caso y ahora debía enfrentar un investigación de asuntos internos.
"Haciendo trabajo de oficina, ¿eh?" dijo una voz burlona a su espalda.
Fujima se dio la vuelta y sin sorpresa observó la figura de León Almeida.
"Buenas tardes, inspector" saludó el latino "Pasaba por aquí y pensé que tal vez le gustaría verme"
El aludido se limitó a guardar silencio. El dragón notó en ese momento la herida en la mejilla izquierda.
"Oiga, inspector, ¿qué le pasó en la mejilla?"
"Me corté al afeitarme"
"¿Pues qué usa para afeitarse? ¿Una katana?"
"Por que no te dejas de bromas y vas al punto" replicó el policía con aspereza.
"Hmmm... soy yo o el día de hoy se encuentra de muy mal humor"
El inspector no contestó, sólo le dirigió una mirada fría.
"Bueno, sólo estoy aquí para saber si ha hecho algún progreso en la investigación que le pedí"
Fujima lanzó un suspiro resignado. No tenía muchas ganas de contarle nada a su 'socio', pero por otra parte había hecho un pacto con él y como hombre de honor estaba obligado a cumplirlo. Movió las carpetas de su escritorio y le pidió a León sentarse. Durante poco más de veinte minutos el policía le explicó sus aventuras y desventuras en Osaka así como toda la información conseguida. El joven Almeida se mostró muy sorprendido por todo lo ocurrido (siempre pensó que Fujima era un agente de escritorio y no un hombre de acción).
"Así que los responsables de crear esas cosas son los de esa compañía Cherious Medical"
"Así es, eso fue lo que me dijo Konichi Sato"
"¿Y por qué no has mandado un batallón a esa compañía?"
"Porque sin Sato no hay pruebas de nada y sin pruebas no hay caso" explicó el inspector "Además estoy fuera de la investigación y debo enfrentar una indagatoria de asuntos internos por la muerte del director de la Facultad de Ciencias Biológicas"
"Eso se escucha malo"
"Mi única oportunidad es conseguir pruebas contra Cherious Medical" señaló "El sargento Akagi está trabajando en ello pero no sé cuanto tarde en encontrar algo"
"¿Cree que pueda lograrlo?"
"Akagi es un buen investigador, confío en él"
"Tal vez yo puedo hacer algo"
"¿Tú? ¿Y qué podrías hacer?"
"Pues si necesitas pruebas el único lugar donde las hay es en Cherious Medical..." dijo León en tono malicioso.
"No estarás pensando en..."
"Sí, estoy pensando en irrumpir ahí y obtener la evidencia del delito"
"¡Olvídalo, es muy arriesgado!"
"Y se lo dices a alguien que ha pelado con esos monstruos" dijo el mexicano "Además me siento responsable por tu situación, en parte es culpa mía"
"Eso no es verdad, fui yo quien empecé la investigación y tú no tienes nada que ver en eso"
"De cualquier forma soy la mejor oportunidad que tienes, acéptalo"
El inspector bajó la mirada meditando la proposición de León. Era cierto, el lugar más propicio para encontrar evidencias era el propio laboratorio pero era una empresa muy arriesgada, pero sobretodo, ilegal desde el punto de vista jurídico. Sin embargo también era consciente del poder del Dragón del Mar y sabía que el podría entrar a un edificio tan resguardado y salir vivo. Además por la mirada del chico tuvo la certeza que lo haría con o sin su aprobación. No tenía opción.
"Muy bien, pero prométeme que tendrás mucho cuidado"
"Descuida, no tendré ningún problema para entrar y salir" dijo "Sólo necesito saber donde se encuentra el laboratorio y también necesito una cámara fotográfica"
Fujima abrió un cajón de su escritorio donde sacó una carpeta llena de papales, del interior extrajo una especie de mapa y se lo tendió al chico. Éste lo observó detenidamente y descubrió un punto marcado en medio del mar. El laboratorio número cinco de la compañía Cherious Medical se ubicaba en una isla a quince kilómetros de la bahía de Tokio.
"De modo que el laboratorio se encuentra en una isla, muy astuto, así resulta más fácil esconder actividades ilegales" observó León.
"Sí, la isla fue una base militar japonesa hasta que terminó la Segunda Guerra Mundial, después pasó a manos del ejército norteamericano y fue abandonada en 1985; Cherious Medical la compró hace seis años y construyó ahí un laboratorio. La excusa fue que como experimentaban con enfermedades era mejor un lugar tan aislado para, en caso de un 'accidente', los daños fuesen mínimos" informó el policía "Los reportes de inspección del Departamento de Salud siempre fueron positivos y nunca se reportó ninguna anomalía"
"Hmmm... lo que se logra con un buen soborno" comentó Almeida "¿Y cómo sabes tanto de esa compañía si apenas averiguaste que estaban implicados hace dos días?"
"La compañía la había investigado desde antes, cuando inicié mis investigaciones sobre los laboratorios"
"¡Ah, sí! Ahora recuerdo que me dijiste antes que investigabas a tres laboratorios, ¿uno de ellos era Cherious Medical?"
"Sí, era uno de mis sospechosos junto con los Laboratorios Cadmus y Umbrella Corp."
"Ya veo" dijo León "¿Bueno y qué pasó con la cámara?"
Fujima volvió a abrir un cajón y esta vez sacó una pequeña caja negra.
"Aquí adentro se encuentra una mini-cámara espía que me regaló un amigo que trabaja en la INTERPOL" informó "Es una pieza de tecnología muy costosa así trata de cuidarla ¿está bien?"
"Me haces sentir como James Bond cuando Q le da uno de sus relojes" bromeó el chico "No te preocupes regresará intacta a tus manos, sólo necesito que me enseñes a usarla"
"Hay un pequeño manual dentro, estoy seguro que no tendrás problemas para entenderlo"
"Bueno, entonces nos vemos después" dijo León a manera de despedida.
Tomó la cámara y el mapa y se dirigió a la puerta. Cuando estaba por salir la voz de Fujima lo hizo volverse.
"León, buena suerte"
El chico simplemente sonrió con confianza y levantó su pulgar: "No hay problema" fue todo lo que dijo.
El sol descendía perezosamente sobre el horizonte, su luz cansada parecía reflejar el agotamiento de los hombres y mujeres que deambulaban por las calles de Tokio en su travesía de regreso a casa después de un arduo día de trabajo. Esta debilidad no era compartida por Mina Aino quién volvía bastante contenta después de una divertida velada en el Cronw's en compañía de sus amigas y sus nuevos amigos, los dragones, Musashi y Minerva (León se tuvo un compromiso y por eso estuvo ausente). Habían comido ricos postres y departido alegremente durante toda la tarde. Ahora regresaba a su casa en compañía de su gato guardián Artemis.
"¡Ah, que bien me siento!" exclamó Mina con felicidad.
"Me pregunto si dirás lo mismo luego de que mires tu peso en una báscula" agregó el felino con ironía.
"¡Cierra la boca, Artemis!" le espetó la chica molesta "No es nada que no pueda corregir con unos cuantos aeróbicos"
"Yo sólo digo que deberías moderar tu forma de co..." se interrumpió al escuchar un sonido que captó su atención.
"¿Qué ocurre Artemis?"
"Nada, es sólo que escuché una bella melodía interpretada con algún instrumento de viento" replicó el félido "Pero no es nada importante, continuemos con nuestro camino"
Pero Mina se quedó mirando hacia el lugar de donde provenía aquella música. La había oído con anterioridad y sabía quién era el intérprete. Ignorando completamente al gato caminó rumbo al lugar desde donde se originaba la tonada. A un par de calles al sur dio con el sitio indicado. Sintió un ligero estremecimiento al percatarse de que dicho lugar era un cementerio. Dio un suspiro de resignación y entró. Aún cuando los cementerios no eran de su agrado aquel en particular le pareció agradable, la música le daba un aire de tranquilidad indescriptible, aunque profundamente melancólico. La joven rubia caminó hasta llegar al sitio donde estaba el responsable por aquel improvisado concierto. Mientras lo hacía contempló las interminables filas de lápidas, algunas hechas con sólido mármol, otras de concreto. Su aspecto era viejo, desgastado, difuso, como antiguos recuerdos que la memoria amontona en la mente sin un sentido específico. Sólo están ahí como testigos mudos de hechos y vidas pasadas cuya importancia desapareció al ser cubiertos por el negro manto de la muerte.
Steve paró de tocar y le dirigió una profunda mirada.
En ese momento llegó Artemis, quien no comprendía la actitud de su protegida. Entonces vio a la joven acercarse al músico preguntándose de quién se trataba.
"Hola, Steve" saludó la chica débilmente "Veo que no haz dejado tu costumbre de dar conciertos al aire libre, ¿eh?" miró en derredor "Pero tienes un público muy frío que ni siquiera te da un solo aplauso"
Rió por su pequeña broma. Pero el chico de la ocarina siguió imperturbable.
"¿Cómo supiste?" preguntó de pronto Dashwood.
"Pues iba caminando cerca de aquí cuando escuché la música..."
"No" interrumpió Steve "Me refiero a cómo supiste que la Elegía del Dragón era para una mujer"
Mina guardó silencio antes de responder. No se esperaba esa pregunta.
"Pues... es algo difícil de explicar" dijo la joven "Cada vez que escuchó esa melodía siento como si mi corazón se quedara vacío, como si una parte de mi no estuviera más"
»Esa misma sensación la experimenté hace unos tres años. Yo vivía en Inglaterra en ese entonces y ahí tuve un novio llamado Armand. Estuve muy enamorada y pensé que el sentía lo mismo; pero un día descubrí que a quién realmente quería era a otra mujer, mi mejor amiga. Estaba destrozada por la noticia y por eso abandoné Londres y regresé a Tokio. Cuando entonas esa pieza transmites el mismo sentimiento de pérdida, tristeza y soledad que yo sentí, es por eso que me imaginé que a ti te había pasado algo similar... con una mujer. Aunque nunca pensé que ella estuviera muerta.
El músico permaneció en silencio durante un buen rato con la mirada fija en el piso. Varias personas habían escuchado su melodía pero ninguna había conseguido entender el mensaje que ésta transmitía, hasta ahora. Mina Aino debía ser una chica muy especial para haberlo captado.
Justo como... ella.
Steve se levantó de su asiento, guardó su instrumento en un bolsillo de la gabardina y comenzó a alejarse inmerso en sus pensamientos. Se detuvo al recordar la presencia de la chica.
"Adiós" dijo mirándola por encima del hombro antes de reiniciar su camino.
Mina tardó unos segundos en reaccionar.
"¡Hey, espera!" lo detuvo "¿Por qué la prisa? ¿Acaso hay alguien esperándote en algún lugar?"
"No" replicó al detenerse una vez más "No hay nadie que espere por mi... estoy sólo"
La Diosa del Amor caminó hacia él con determinación. Se le puso enfrente, tomó su mano derecha entre las suyas y le miró fijamente a los ojos.
"Estás solo pero no tienes porque continuar así" le dijo con el rostro bañado por la agonizante luz de la tarde. Parecía un ángel rodeado por la luminosidad de la gracia divina. "Yo puedo ser tu amiga"
Él la miró por momento. Su faz lo había cautivado como no había sucedido en mucho tiempo. Pero no era sólo eso, todo en ella emanaba un aura gentil, dulce, pura. Aquello lo llenaba de paz. Mina esperó su respuesta con cierta ansiedad. Pero Steve no dijo nada. Sólo sonrió...
...aquella sonrisa fue más elocuente que cualquier palabra.
Una espesa bruma cubría el cielo aquella noche sin luna, propiciando una oscuridad gruesa, fría y de rostro siniestro. El mar permanecía tranquilo. En medio de aquel cuerpo acuático emergió una figura oscura, cual ángel caído surgido de las tinieblas del abismo en pos de una revancha. El umbroso ser dirigió una mirada furtiva a la masa terrestre ubicada a cien metros frente a él. Se trataba de un enorme complejo rodeado de un cerco electrificado de más de tres metros de altura. No es que una barrera tan insignificante pudiera detenerlo pero deseaba pasar inadvertido y no sólo estaba la barrera sino un buen número de cámaras de vigilancia así como varios centinelas apostado en torres de vigilancia algunos y otros haciendo recorridos por las instalaciones acompañados por varios perros.
"En definitiva debo buscar una entrada menos ostentosa" murmuró Shiryu contemplando el laboratorio número cinco.
Nuevamente se sumergió en el mar. Se había sorprendido bastante cuando descubrió por primera vez su habilidad para respirar bajo el agua, era una de sus muchas habilidades especiales. Nunca le encontró mucha utilidad pero aquella noche descubrió cuán práctica podría ser. Esas ideas cruzaban por su mente cuando escuchó un fuerte sonido tras su espalda. Se volvió sólo para ver como un enorme submarino estaba a punto de arrollarlo. Su reacción fue rápida. Usando su control sobre el agua generó una corriente submarina la cual lo arrastró lejos del alcance de la enorme nave.
"¡Qué demonios!" exclamó molesto "¡¿Qué rayos hace un submarino aquí?!"
En un principio pensó que quizá se trataba de un vehículo militar, pero lo vio perfectamente (otra de sus habilidades especiales) y no había visto ningún tipo de marca o emblema de la milicia descartando la idea. ¿Acaso pertenecía a Cherious Medical? Tenía sentido, tal vez así es como sacaban a los mutantes. No lo pensó dos veces y rápidamente siguió el submarino impulsado por la corriente marina. En unos minutos descubrió una entrada a un atracadero en la base rocosa de la isla por la parte norte. Siguió la nave a una distancia prudente hasta llegar al interior del atracadero. En el lugar había otros dos submarinos, así como varias cajas y barriles con diversos contenidos (provisiones, combustible, equipo médico y de laboratorio, etcétera).
"Para ser que es un área de carga y descarga" conjeturó Shiryu.
La seguridad era mucho menos rigurosa que en la superficie. Sólo contaban con tres cámaras con varios puntos ciegos y tres centinelas. Iba a ser pan comido burlarlos. Salió a gran velocidad del agua sin hacer ruido (con su control del agua impidió que ésta se moviera) y al caer al suelo ya estaba completamente seco. Corrió a esconderse tras unas cajas mientras observó como dos de los centinelas iban a recibir la carga del submarino. Aprovechó ese instante de descuido y se coló al interior de la caseta del guarda.
"Solid Snake, muérete de la envidia " se dijo mentalmente el dragón.
Echó un veloz vistazo a la habitación. Había un escritorio con un montón de carpetas y hojas desparramadas por todas partes, una computadora en la cual se podía ver la imagen proyectada por las cámaras de vigilancia del exterior. En la pared este encontró lo que buscaba: un plano del complejo. Rápidamente fue a verlo para tratar de ubicarse. Se encontraba en la parte más baja llamada Sección B1: Atracadero. Además estaban otros seis niveles superiores pero sólo uno llamó su atención: Sección F5: Investigación y desarrollo biogenético. -"¡Bingo!"- se dijo el héroe. Una vez seguro de a dónde ir buscó la escotilla del aire acondicionado y se introdujo a su interior andando a gatas por un rato para luego reptar por uno de los conductos principales. Cuando llegó a la sección F5 se introdujo en uno de los conductos secundarios y nuevamente anduvo a gatas por ellos. Durante cerca de diez minutos vagó por los ductos sin encontrar nada particular hasta que por fin llegó a uno que alimentaba a un laboratorio. Desde la rejilla pudo contemplar, para su satisfacción, un gran número de contenedores de cristal en cuyo interior albergaban a varios mutantes azules (los llamados merodeadores). Era evidencia más que suficiente.
Desde de su posición era muy difícil tomar una buena fotografía por ello decidió abandonar el ducto. No percibía la presencia de ninguna persona por lo que estaría a salvo. Quitó la escotilla y entró. Sujetó la cámara espía que le había dado Fujima y comenzó su sesión fotográfica. Tomó fotos de los mutantes, las computadores y las mesas en las que se podía ver claramente el logotipo de Cherious Medical. Estaba tan concentrado en las fotos que no notó un censor láser ubicado cerca de la entrada y descuidadamente lo activó al dar un paso hacia atrás. El sonido de alarmas no se hizo esperar.
"¡¡ME LLEVA!!" maldijo.
Una placa de acero de quince pulgadas de grosor descendió sobre los cuatro muros del laboratorio para cerrar cualquier salida. Al mismo tiempo los contenedores comenzaron a vaciarse trayendo como consecuencia el despertar de los merodeadores.
"Esto no es bueno" dijo Shiryu.
. . .
El capitán John Stevenson, jefe de los guardias del laboratorio número cinco, corría a gran velocidad acompañado por un pelotón. Todos iban encapuchados con un pasamontañas, portaban ropa de clamufaje color azul y bajo ésta un grueso chaleco de Kevlar. Además, los soldados iban armados con un fúsil automático FAMAS y una pistola Beretta 9 mm. El capitán era un experimentado ex-Marine norteamericano que había conocido acción bélica en Irak y África durante su estancia en las filas de la milicia americana. Luego de su salida fue contratado por Cherious Medical como mercenario para proteger sus instalaciones ultra secretas de posibles espías. "Al parecer ha llegado el día de desquitar la paga" -pensó emocionado el soldado. Llegó justo frente a la entrada del laboratorio donde se dio la señal de alarma. Era una especie de habitación-señuelo que servía para capturar a los intrusos haciéndolo pasar por un laboratorio verdadero. Stevenson se decepcionó cuando descubrió que era ahí precisamente donde había caído la presa. Además de encerrar al espía se soltaban cinco merodeadores en su interior. Era una trampa mortal y no había forma de escapar. Al parecer no habría ninguna batalla.
Rápidamente se acercó a la puerta de la habitación e introdujo un código de seguridad en un pequeño teclado ubicado a la derecha de la entrada. En el acto las alarmas se silenciaron y la puerta comenzó a abrirse. Los guardias apuntaron sus armas por si los merodeadores se querían pasar de listos. Casi se caen de espaldas cuando descubrieron a los monstruos regados por toda la habitación ¡muertos!, y en una pared habían abierto un boquete por el cual habían logrado escapar hacia los conductos del aire acondicionado. Aquello era inaudito.
"¡Aquí, el capitán Stevenson, cambio!" gritó por la radio.
"¿Se ha encargado del intruso?" -preguntó un voz desde el aparato.
"Negativo" replicó el mercenario "¡El intruso escapó! Repito ¡El intruso ha huido por los ductos de ventilación!"
"¿¿Qué ha dicho??" -exclamó incrédulo el interlocutor-. "¿Acaso es una broma suya, capitán?"
"¡¿Te parece que yo soy del tipo de los que bromea, imbécil?!" espetó irritado "¡No sé quién o qué haya entrado al complejo pero es increíblemente fuerte!" informó "¡Abrió un agujero en una placa de acero de quince pulgadas como si fuera de cartón!" hizo una pausa y agregó: "Además liquidó a cinco merodeadores"
Se produjo un tenso silencio.
"Informaré al Dr. Yoshima" -fue todo lo que dijo el hombre al otro lado de la línea.
El insistente sonido del teléfono resonó por todo el penthouse.
Maxuell Sheppard tardó unos segundos en reaccionar. El tono de su celular lo había despertado abruptamente y eso lo puso de mal humor. Encendió una lámpara y cogió el aparato de la cómoda. Se sorprendió al mirar el número en el identificador de llamadas. Oprimió un botón y contestó:
"¿Qué diablos quieres, Yoshima?" dijo con mal humor.
"¡Señor, tenemos una emergencia!" -le informó de inmediato el científico-. "¡Tenemos una violación de seguridad clase roja!"
"La seguridad está a cargo de Stevenson" le recordó molesto "Que él se encargue y a mi déjame en paz"
"No es tan fácil, señor" -hizo una pausa- "Creemos que el intruso es... uno de los guerreros con armadura"
"¿¿QUÉ HAZ DICHO??" exclamó sin poderlo creer Sheppard.
"Logró escapar de la cámara Y-12"
El sabía que esa habitación era un trampa mortal y nadie podría escapar vivo de ella. Nadie ordinario por lo menos. Definitivamente se trataba de uno de los Dragones Legendarios. De ser así sólo había una cosa por hacer.
"Yoshima, ubica al intruso y envía a uno de los mutantes Alfa a detenerlo" ordenó el hombre de cabello blanco.
"Pero, señor..." -titubeó el científico- "Su desarrollo se encuentra a un 87; tienen su poder completo pero no sería confiable. Podría salirse de control, además aún no hemos cargado los datos de las batallas anteriores, estaría en desventaja"
"No importa, sólo hágalo" ordenó.
"Muy bien"
El doctor colgó. Maxuell dejó el móvil sobre la cómoda y sonrió para sus adentros.
"Parece que esta será una noche interesante"
Shiryu se sintió de regreso a su infancia cuando solía subir el enorme álamo del patio de su casa trepando por una cuerda. Ahora después de años estaba haciendo algo similar. Se encontraba trepando por los cables del ascensor del laboratorio. Luego de ser descubierto en el laboratorio con los merodeadores y lograr escapar su primer pensamiento fue el de huir por donde había entrado, el atracadero, pero después cambió de idea. Seguramente eso esperarían y por ello decidió mejor salir por arriba. Con su súper velocidad podría evadir a los centinelas y para cuando descubrieran lo que pasó ya estaría a media bahía de Tokio.
En ese momento llegó al nivel más alto. Con gran rapidez saltó de la cuerda a la puerta del ascensor y sin mucha dificultad la abrió. La salida daba al vestíbulo del edificio principal. Éste era una moderna edificación levantada cuando Cherious Medical adquirió la ex-base militar para usarlo como centro administrativo. Dicha sala abarcaba unos novecientos metros cuadrados cubierto con baldosas de mármol; la vista la dominaba un enorme capitolio sostenido por dieciséis columnas de concreto forrado también de mármol e iluminado con un sin número de lámparas de alógeno. Al levantar la vista se apreciaban varias oficinas distribuidas en los tres niveles de balaustradas superiores al vestíbulo.
A León las construcciones modernas siempre le habían parecido bastante frías y feas, pero aquella en particular le pareció especialmente perturbadora. No sólo era enorme, sino además, estaba completamente vacía y eso le dio mala espina. Cuando entró hizo un sondeo con su percepción del "Ki" y había detectado a gran cantidad de personas en la superficie de la isla y ahora ya no los percibía. Supuso que tal vez se habían refugiado en los niveles inferiores al darse la alarma de intruso. Eso le facilitaría el escape. De todas formas no dejaba de inquietarlo.
Optó por dejar de lado esos pensamientos y continuar con su huida. La salida de aquel infierno arquitectónico estaba a tan sólo treinta metros frente a él. Corrió a toda velocidad y cuando estaba por llegar a la salida una bola de luz la impactó explotándola en mil pedazos. La onda expansiva arrojó al dragón hacia atrás haciéndolo caer de espaldas pero rápido como el relámpago se revolvió en el piso, dio un par de volteretas para terminar nuevamente de pie.
No se sorprendió cuando una enorme figura cruzó el destruido umbral del edificio. Medía dos metros y medio de altura, cuerpo de gran musculatura oculta bajo una armadura que cubría prácticamente todo su cuerpo. Contrastando con su figura humana su cabeza en cambio era la de un león pero hasta ésta era protegida por un yelmo el cual sólo dejaba al descubierto sus ojos y sus fauces. Era claro para el Dragón del Mar que tal indumentaria obedecía a la necesidad de proteger al monstruo de sus habilidades para deshidratar seres vivos.
"Este es el segundo mutante felino que sale en el fanfic" observó Shiryu "Definitivamente Dracofonte no tiene imaginación para diseños más originales"
"¡Silencio!" ordenó el monstruo "¡Soy Leónidas y he venido a matarte!"
"Sí, eso mismo dijeron todos los otros y mira como terminaron" se mofó el héroe.
"¡Insolente!" gritó el león para luego dejar escapar un potente rugido que resonó por todo el vestíbulo al mismo tiempo que elevaba enormemente su Ki "¿Acaso sabes lo que significa cuando el león lanza su rugido?"
"Claro" replicó Almeida sonriendo "Significa que la película está por comenzar"
"¡Ya me harté de tus estupideces!" exclamó iracundo el mutante.
A una velocidad exorbitante se arrojó hacia el dragón descargado un poderosísimo zarpazo cargado de energía. Cuatro arcos de luz se dirigieron velozmente contra Shiryu desgarrando el suelo. Éste apenas y pudo esquivarlos dando un gran salto para luego contraatacar con una Tempestad Marina que golpeó al engendro aunque sólo lo hizo retroceder un par de metros. El guerrero azul aprovechó el empujón de su ataque para dar unos giros mortales hacia atrás y así apoyarse en una de las columnas para luego impulsarse rumbo a su enemigo. Hizo contacto con Leónidas con su técnica Colmillos del Dragón, pero éste hizo gala de reflejos felinos y logró bloquear todos los golpes para luego contraatacar con un nuevo zarpazo energético el cual proyectó al guerrero azul contra un muro, atravesándolo. Sin pensarlo dos veces el león abrió su hocico y disparó un potente has de luz devastando aún más la pared derribada.
Después de su pequeña hazaña lanzó un rugido en señal de victoria pero justo en ese momento un enorme fragmento de concretó voló hacia él. Sin problemas lo apartó de su camino de un manotazo pero no se dio cuenta que tras él venía Shiryu quién aprovechó el leve descuido para conectarle un fortísimo puñetazo en la mandíbula, seguido de un gancho a la zona hepática para después tomarlo de uno de sus pies, darle vueltas y arrojarlo hacia arriba. A continuación hizo estallar su Ki a su máxima potencia e inmediatamente disparó su Torrente Acuático del Dragón, envolviendo a su enemigo en el remolino de agua y dirigiéndolo hacia la enorme bóveda de la construcción donde lo impactó con violencia. El pesado cuerpo se precipitó estrepitosamente contra el piso pero antes de tocarlo el mexicano le dio una potente patada que lo lanzó contra la primera balaustrada. Sólo se escuchó el sonido de cristales y concreto al romperse.
De inmediato el felino se reincorporó arrojando todos los escombros que lo cubrían y lanzando un rugido de ira. Dio un enorme saltó y aterrizó de nuevo en la planta baja decido a continuar con el combate.
Shiryu analizó la situación. Según sus apreciaciones ambos debían tener más o menos la misma fuerza por lo que el combate iba para largo. Sólo había una cosa que lo desconcertaba. Los anteriores mutantes parecían haber aprendido su forma de combatir y eso les había dado ventaja. Pero el mutante con el que luchaba en ese momento no aparentaba compartir dicha característica, de ser así seguramente le estarían dando un paliza en ese momento. Su única forma de vencerlo de forma rápida sería usando su habilidad de absorción de agua pero con la armadura que traía el león resultaba imposible, por lo que únicamente le restaba seguir peleando cuerpo a cuerpo y esperar poder conectar algún ataque definitivo.
"En verdad resulta poco práctico tener técnicas tan inofensivas como los mías" murmuró el dragón para sí mismo.
. . .
Yoshima observaba con preocupación la pelea entre el Dragón Legendario y el mutante. Tal como había supuesto, la batalla entre ambos había resultado muy equilibrada y cualquiera podía ganar. Si tan sólo hubiese tenido un día más hubiera podido desarrollarlo a su máximo potencial y así ya habría acabado con su enemigo. Ahora era una moneda al aire y sólo restaba esperar el resultado.
A su lado se encontraba el capitán Stevenson, quien miraba con interés el combate. Había oído hablar de los defensores de Tokio que habían estado venciendo a los monstruos que fabricaban en el laboratorio pero nunca había tenido la oportunidad de verlos, hasta entonces. Interiormente sintió admiración por ellos, pues siendo humanos, aparentemente, eran capaces de pelear con esos engendros fabricados en un tubo de vidrio. Sin duda eran guerreros en toda la extensión de la palabra.
"¡Maldita sea!" exclamó Yoshima con frustración dando un puñetazo sobre la consola de control "Si tan sólo hubiera tenido más tiempo nada de esto hubiera pasado"
"Calma, doc, ¿cómo iba usted a saber que ese sujeto se iba a aparecer por aquí antes de que terminara de armar sus mascotas?" comentó el mercenario tranquilamente "Por otro lado, fue un movimiento estratégicamente muy hábil por parte de ese chico el haber atacado de noche cuando menos lo esperábamos"
"¡¿Cómo puedes decir eso?!" gritó el científico exasperado por la despreocupación de su jefe de seguridad "¿¡Qué no te das cuenta que si ese sujeto sale de aquí con vida todos terminaremos en prisión?!"
Stevenson sólo sonrió con malicia.
"En ese caso habrá que ir a darle una mano a Micifuz" replicó el ex soldado antes de abandonar la habitación.
"Cretino, imbécil" murmuró simplemente Yoshima.
. . .
Ambos combatientes intercambiaban golpes ha gran velocidad. Shiryu lanzó un fuerte golpe de puño al rostro de la criatura pero ésta logró bloquearlo con su antebrazo y contraatacó con un rodillazo al esternón dejando aturdido un momento a su enemigo, instante aprovechado para lanzarle una patada giratoria que lo mandó a volar a varios metros lejos de ahí. Sin embargo, el dragón marino logró recuperar el control de su cuerpo, se giró en aire apoyándose en su mano derecha para después arremeter de nueva cuenta contra Leónidas. En vez de tratar de golpearlo lo embistió, derribándolo y arrastrándolo varios metros haciendo volar los trozos de baldosas al desgarrar el suelo. Sujetó al león de su hocico (su única parte vulnerable) y empezó a drenarle su humedad corporal. El mutante se retorcía con violencia tratando de zafarse al sujetar los brazos del dragón pero sin resultado. Desesperado colocó sus manos en el vientre del guerrero legendario y empezó a concentrar su Ki en ellas aún a sabiendas de que si disparaba él también saldría herido. No obstante, no tenía demasiadas alternativas por lo que descargó su ataque a pesar de las consecuencias. La potente explosión arrojó nuevamente al héroe de azul pero ésta también lastimó a Leónidas quién se levantó con dificultad.
Desde la planta alta el capitán Stevenson contemplaba la escena. Luego de la última acción se dio cuenta de que era su oportunidad para intervenir. Apuntó su lanzagranadas directo al Dragón del Mar. El proyectil voló imparable directo a su objetivo. El mexicano estaba demasiado abstraído en la batalla como para percatarse de cuando se hizo el disparo por lo cual no pudo reaccionar a tiempo. La granada impacto a medio metro frente a él y al estallar liberó una nube de humo verde. Contra su voluntad Shiryu aspiró aquél gas y de inmediato sintió como sus sentidos empezaba a fallarle. Su vista se le nubló, le costaba trabajo respirar y mantener el equilibrio.
Leónidas miró furioso al entrometido que había disparado aquella bomba gaseosa. Stevenson sólo le sonrió cínicamente.
"¡¿Por qué demonios te metiste en esto?!" le espetó el mutante.
"Mi trabajo es mantener la seguridad en este lugar y ustedes son un peligro andante" le replicó tranquilamente "Y el tuyo es acabar con ese tipo, así que haz tu trabajo y luego arreglamos cuentas... si quieres" dijo en tono amenazante.
El león emitió un leve gruñido de enfado pero luego regresó su vista al dragón, quien tosía violentamente y trataba de mantenerse de pie. No era muy honorable acabar con un oponente cuando está en ese estado pero no lo habían creado para pelear honorablemente sino para cumplir su objetivo, en este caso, destruir al guerrero marino. Sin pensarlo un segundo más se arrojó contra él dispuesto a cortarle la cabeza.
Shiryu luchaba desesperadamente por mantener la conciencia. Pero había aspirado demasiado de aquél gas tóxico y estaba comenzando a perder la batalla. Sus sentidos le advertían que Leónidas se estaba acercando para darle un ataque mortal. Pero su cuerpo ya no le respondía y eso comenzaba a desesperarlo. Aparentemente no había salvación.
"...si tan sólo tuviera una técnica definitiva"
El monstruo corría a toda marcha sediento de sangre. Fue en eso que notó que el Dragón Legendario reaccionó. Adoptó una postura más firme, extendió los brazos hacia los lados al mismo tiempo que un aura azul lo envolvió completamente.
"¡¡DESCENSO AL MAELSTRÖM!!"
A sus pies se formó un enorme remolino de agua que en un instante extendió su radio a más de quince metros. El león fue incapaz de frenarse a tiempo. Sus patas fueron atrapadas por la poderosa corriente giratoria y fue arrastrado hacia el centro del torbellino donde se hundió hasta desaparecer en medio de las tempestuosas aguas invocadas por Shiryu.
León bajó los brazos y apagó su Ki. Instantáneamente el imponente remolino se esfumó tan rápido como había surgido.
Stevenson miraba boquiabierto la escena. Se preguntaba qué rayos había hecho ese sujeto para haber generado aquel remolino que se tragó a Leónidas, ¿acaso magia? No lo sabía, pero fuera lo que fuera eso no lo salvaría de una bala en la cabeza. Sacó su pistola y apuntó a su frente. Su enemigo no reaccionaba, sería sumamente fácil.
Cuando iba a jalar el gatillo se escuchó un gran estruendo. Una bola de luz atravesó el capitolio y descendió sobre el Dragón del Mar. Esto lo hizo reaccionar. Miró al cielo al sentir aquella poderosa energía que se acercaba.
"No puede ser..." murmuró antes de ser engullido por la luz.
La explosión hizo retumbar a toda la isla.
Rei Hino se reincorporó violentamente de su futón al detectar aquella manifestación de energía. Había sentido como si una estampida de miles de voltios le hubieran recorrido todo el cuerpo. ¿Qué había sido? Nunca había percibido una fuerza tan poderosa y sin embargo le había resultado familiar, como si la hubiese experimentado anteriormente. Eso la asustó un poco.
Se pudo de pie todavía temblando por la impresión, dio algunas vueltas por la habitación tratando de sosegarse pero sin mucho éxito. Finalmente caminó hacia una ventana de su habitación y miró las estrellas.
"El mundo está en peligro, lo sé" se dijo a sí misma con amargura "Pero no estoy segura si esta vez podremos protegerlo"
Tanto Haruka como Michiru corrieron escaleras abajo al escuchar pasos en la planta baja de su casa. Llegaron a la sala y al comprobar que no había intruso alguno ahí corrieron hacia el vestíbulo donde hallaron la puerta de la entrada abierta. Rápidamente salieron al jardín y ahí se toparon con el culpable de su insomnio obligado, o más bien, a la culpable.
"¿Hotaru?" dijo Michiru perpleja "¿Qué haces aquí afuera a esta hora?"
"El enemigo a mostrado su rostro al fin" replicó la niña.
Las dos Outer scouts adquirieron un semblante serio al escuchar aquellas palabras. No estaban tratando en ese momento con Hotaru, su hija, sino con Sailor Saturn, la guerrera.
"Me temo que Saturn tiene razón, Uranus, Neptune" dijo una voz en medio de la oscuridad.
Las aludidas miraron hacia una arboleda ubicada a unos metros desde donde emergió la fina silueta de la protectora de la Puerta del Tiempo, Sailor Pluto.
"¿A qué te refieres, Setsuna?" inquirió Haruka.
"El enemigo al fin ha mostrado un poco de su poder real y temo que el Dragón del Mar ha sido su primera víctima" respondió la aludida.
"¡No puede ser!" murmuró atónita Michiru "¿Acaso León ha...?"
"Eso parece" dijo Sailor Pluto bajando la mirada "Pero aunque sea así nosotras debemos continuar con la lucha"
Las Outer scouts asintieron en señal de conformidad. Sin embargo, muy en el fondo les invadió algo de temor pues sabían que el poder del enemigo que enfrentaba era mayor al cualquiera que hayan conocido con anterioridad. Quizá ganaran pero de lo que no estaban seguras era de a qué precio.
Poco a poco logró abrirse paso entre los escombros que le habían caído encima, y a la vez, le habían salvado la vida. El capitán Stevenson tosió con fuerza tratando de expulsar algo de la tierra tragada después de la polvadera levantada por la explosión. Se detuvo al notar cómo una silueta se iba abriendo paso entre la cortina de polvo. Sujetó con fuerza su pistola, apuntó y abrió fuego. Lo entrenaron para disparar primero y preguntar después. Las balas volaron con ansia de sangre, no obstante, ninguna pareció dar en el blanco. La sorpresa en el rostro del mercenario era evidente pues jamás fallaba, y menos a una distancia tan corta. Iba a disparar un par de rondas más cuando una voz lo detuvo.
"Baje su arma, capitán Stevenson" ordenó el misterioso individuo "La situación está controlada"
El americano se quedó mudo de asombro al reconocer al dueño de aquel timbre. Era sencillamente imposible que aquel hombre estuviera allí, en ese lugar. Pero no pudo seguir negando la realidad cuando el recién llegado logró emerger de la bruma que escondía sus facciones. Sin duda era él.
"¿¿Señor Sheppard??" exclamó el ex soldado atónito.
-Fin del capítulo 14-
()Gi: Es el nombre que se le da a los trajes que se utilizan en el Karate.
...SEE YOU SPACE COWBOYS.
