Chapter 13: Sweet Caroline

Uno vive por y para alguien. Sacrificarse implica un favor, no un padecimiento. De la misma manera que dolía verla perdida en el tiempo, me alegraba muchísimo saber que las historias que le narraba le servían para sonreír cada día.

Suspiré.

Ya no era tan joven como antes, no, claro que no. Mi cuerpo no tenía la elasticidad ni la flexibilidad de cuando era un adolescente, ni tampoco era que podía hacer mucho por cambiar mi condición. Era humano después de todo.

Tomé el cuaderno y repasé, una vez más, la historia que hoy le narraría. La espera en el pasillo del asilo me estaba consumiendo la paciencia, tan rápido, como cuando un fumador siente en sus labios el roce del cigarrillo. Imposible parar.

Las líneas de la historia me obligaron a viajar a través de mi memoria, a aquel hermoso bosque. Yo tocaba la guitarra. Me reí al imaginarme ahora con una guitarra en manos. ¡Qué ridículo!

Ella, resplandeciente y gloriosa, me llamó a través del pasillo, anunciando a la vez, que ya estaba lista para comenzar la sesión de hoy. Me tranquilizaba que mi presencia no fuera un estorbo para ella, después de todo, ella no me recordaba.

¿Qué me contarás hoy? —quiso saber con una pequeña sonrisa.

Hoy nos toca imaginar una bellísima serenata.

Los ojos de ella se abrieron algo perplejos.

Vaya —dijo finalmente —, con que, ¿una serenata?

Así es. ¿Quieres saber qué canción es?

Conservé las esperanzas en mi interior de que mi voz leyendo la letra de la canción, ella pudiera recordar. Su mirada pareció ausente unos segundos, y luego, meneó la cabeza lentamente.

Que sea sorpresa.

Sonreí.

Diste la misma respuesta que Caroline hubiera dado en su momento.


—¡Call! —levanté la mirada violentamente —. ¿Está usted prestando atención?

Rodé los ojos.

—No.

El profesor de música gruñó. Me revisó con la mirada y se acercó a su escritorio.

—Maldita sea, Call —se quejó —. Ya es la tercera vez en el transcurso de la hora que lo veo distraído. ¡Justo usted!

Ese era el mayor problema cuando yo me quedaba pensando en Caroline. Mi mente se distraía con tanta facilidad, que incluso mi materia favorita pasaba a segundo plano. No era que los acordes de una nueva canción no me interesaran, pero prefería pensar en ella mil veces.

—Es que Embry tiene la cabeza en otro sitio —murmuró alguien —. Tiene la cabecita llena de pensamientos eróticos con una chica —identifiqué aquella voz femenina y llena de confianza como la de mi prima Keira.

Aproveché que ella se sentaba detrás de mi y levanté el dedo del medio en su dirección. Luego, hice un circulo con el dedo gordo y el índice de la otra mano, y lo encajé en el dedo levantado.

Keira se inclinó hacia mi.

—Me excitas haciendo eso.

Me reí moviendo la cabeza. El profesor nos miraba completamente irritado; él no quería ponerme una sanción por hacer ese gesto y no prestar ni la más mínima atención, ya que yo era su mejor alumno ( al menos en esta materia). El tipo y yo nos llevábamos demasiado bien.

—Bueno, todos afuera. Call, usted se queda, puesto que quiero hablar con usted en privado.

El timbre nos había salvado. La muchachada salió a paso apretado el salón, evacuando el lugar en pocos segundos. El profesor de música esperó pacientemente a que nadie se quedara a chismotear. Cerró la puerta de entrada y se sentó en una silla próxima a mi.

—Embry —comenzó lentamente —, ¿es en serio? ¿Estás...?

—De novio —contesté con una sonrisa —. ¿Fascinante, no cree?

John me devolvió la sonrisa.

—Sí, es fascinante. No debes descuidar tus estudios.

Sabía que al profe le molestaba que uno de los pocos alumnos interesados en sus pláticas no le prestara atención, era muy duro.

—Vale —asentí. Quería irme cuanto antes —. Estoy de acuerdo con eso. Me, eh...me portaré bien, lo prometo.

Ya me estaba poniendo de pie cuando John me tomó por el brazo.

—Oye, espera —rió entre dientes —. ¿Quién es la afortunada?

Creo que me había ruborizado.

—Caroline Poynter.

—¿La nueva? —preguntó ensanchando su sonrisa —. ¿La tímida?

Me gustó que no la hubiera llamado «la rica».

—Sí, esa.

—Es preciosa —le puse mala cara —. ¡Oh, vamos, Embry! No se fijaría en un viejo como yo.

Ambos nos reímos y John me palmeó el hombro.

—Qué pena, se me fue un soldado —se lamentó en broma —. ¡Tu pasión por la música ahora se irá al trasto!

—¡No diga eso! —bueno, estaba en lo cierto. Entre estudios del último año, una manada de hombres lobo, la organización de un baile de graduación y una novia, cuya felicidad demandaba mi vida, no iba a tener mucho tiempo libre que digamos —. Intentaré —busqué rápidamente las palabras adecuadas —... intentaré seguir siendo el mismo.

John me contempló con la mirad ausente unos segundos. Su sonrisota se había reducido a una pequeña mueca en la boca, cuyos labios, apenas curvados, dejaban la idea de sonrisa.

—¿Sabes? —una chispa de esperanza iluminó sus ojos azabache —, creo que esto de que estés de novio te servirá de inspiración.

Enarqué una ceja y ladeé la cabeza hacia un lado. Claramente, no entendía a qué se refería.

—¿Perdón?

—Tendrás una nueva fuente de inspiración para componer —sonrió con confianza —. Embry, ¡sé que puedes!

Me quedé un poco confundido pero no quise transmitirlo a mi cara. Asentí distraídamente y busqué en mi cerebro una excusa para salir de allí. ¡Quería pasar todo el tiempo posible con Caroline, por Dios!

—¿Ella sabe que tan bien tocas? —me preguntó John antes de salir.

—Eh, no.

—¿Por qué no le tocas una canción?

Enarqué una ceja. La idea era buena pero...

—No tengo guitarra.

—¿Qué le pasó a la tuya?

—Una eh...prima lejana de Quil me la rompió —recordé cuando vi al perro de Claire mordiendo mi precioso instrumento.

—Oh, cuánto lo siento —ladeo la cabeza de un lado a otro —. Ven. Te presto la mia.

—¿En serio? ¡Vaya, gracias, profe!

—No hay de que...¿Y ahora qué te sucede?

Seguro que mi cara me había delatado.

—No tengo canción para cantarle. ¡Hace montón de tiempo que no practicaba! Es que, he estado tan ocupado...

—Mmm..

John se llevó la mano a la barbilla y se la rascó pensativo. Segundos después, chasqueó los dedos y el rostro se le iluminó. Tomó una de sus carpetas con folios y buscó y buscó hasta sacar la partitura de una canción que hacía mucho tiempo que no practicaba en una guitarra.

—¿De dónde diablos quieres que saque una buena letra para esta canción?

John soltó unas risitas.

—Deja tu espíritu libre, Embry, tu corazón de dirá que hacer.

Ah, pero este tipo se fumaba lo que venía. ¿Qué clase de huevada me había acabado de decir? ¿Qué? ¿Esto era una película Disney, y que misteriosamente, o por arte de magia, una buena letra para conquistar a Caroline iba a aparecer en mi mente mientras tocaba la canción con la guitarra?

—Gracias por su ayuda —murmuré rodando los ojos.

—¡Ve, Embry! ¡Y deja libre tu espíritu!

Sí, sí, claro, pensé mientras me alejaba a paso apretado de aquel loco lunático.

—Maldita sea —murmuré —. Vamos, letra, baja de una maldita vez de mi cabeza...

Seguí practicando los acordes y probando diferentes rimas. Cuando por fin encontré algo más o menos bueno, ensayé rápidamente con la guitarra y resé para que alguna fuerza divina me ayudara al momento de cantarla.

—¿Embry?

Levanté la cabeza en la dirección de donde había provenido aquella dulce voz. Caroline, semioculta por un árbol, me miraba con las mejillas encendidas.

—¡Ey! —sonreí involuntariamente —. Hola, bombón.

Caroline se mordió el labio inferior con timidez.

—Ven, quiero mostrarte algo —le dije.

Sus ojos viajaron de mi rostro hacia la guitarra que estaba entre mis brazos. Leí en su cara la duda, pero, sin embargo, ella se dirigió hacia mi.

—¿Qué es todo esto? —quiso saber.

—Mira, hace mucho que no toco la guitarra, así que, espero que te guste...

El rostro de Caroline se iluminó.

—¿Vas a tocarme una serenata?

—Eso intentaré —contesté en voz baja.

—¿Y por qué en el medio del bosque? Digo, no, hoy me besaste delante de toda la clase y ni te importó quienes nos miraban.

Excelente. Eso era lo que quería, que todos supieran qué éramos nosotros, así, evitábamos los malos entendidos.

—¿No te gustó mi beso?

—Me pareció extremadamente desubicado.

—Pero te gustó —insistí sonriente.

Caroline luchó consigo misma para no sonreír.

—¿No ibas a tocarme una canción?

Me reí a carcajada limpia y me aclaré la garganta antes de empezar...

Where it began, I can't begin to know when

But then I know it's growing strong

wasn't the spring,

And spring became the summer

Who'd believe you'd come along

Sonreí al verla feliz. Parecía gustarle el ritmo de la canción, y me sorprendí al escuchar lo bien que quedaba la letra.

Hands, touching hands, reaching out

Touching me, touching you

Oh, Sweet Caroline

Sus ojos buscaron los míos sorprendidos. Le guiñé un ojo.

Good times never seem so good

Su sonrisa se hizo más grande y se acercó aún más a mi. Traté de concentrarme en las cuerdas de la guitarra, y no en el desenfrenado latido de mi corazón.

I've been inclined to believe it never would

Oh, Sweet Caroline

Good times never seem so good

I've been inclined to believe it never would oooh oh no no..

No hube acabado de tocar las últimas notas cuando Caroline ya se había lanzado a mi boca. Aferró sus manos a mi rostro y pude sentir sus finas uñas clavándoseme en mi piel. ¡Pero como si eso importara!

Sus labios se movían en sincronía con los míos, completamente armonizados. Tomé su cabello y profundicé el beso.

—Gracias, Em —murmuró en una pequeña pausa para tomar aire —. Eres el mejor.

Besé sus labios una vez más antes de preguntarle:

—¿En serio te gustó? Valla, no sabes lo feliz que me hac...

Pero no pude concluir porque su capricho de seguir besándome se contagió a mi cuerpo también. Me pedía más de Caroline, más y más. Supe que si no me controlaba, podría pasarme de un límite todavía no impuesto por Caroline.

—Yo, eh...lo siento —susurró avergonzada.

—Descuida —dije entre risas —. Todas me desean —me puso mala cara —, pero yo soy solamente tuyo.

Sonrió y me dio un corto beso en los labios.

—¿Y ahora qué? ¿Me harás otra cerenata?

Me puse de pie y me sacudí los pantalones.

—No, te voy a proponer algo —sus ojos me buscaron, alertada —. Tranquila, no es matrimonio ni nada de eso —fingió estar más tranquila —. Esta noche se hará una fogata en La Push. El padre de Jacob, Billy, narrará unas leyendas. ¿Qué tal si vienes? Yo pasaré por ti a las siete y de ahí nos vamos a la playa.

Caroline se lo pensó.

—De acuerdo —se puso de pie también y me miró de reojo con una sonrisa pícara —. Esta sería nuestra primera cita de novios, oficialmente.

Y volvió a besarme.

And now I, I look at the night,
And it don't seem so lonely
We fill it up with only two


Aiii chuchiiis! Me encantaa cuando se ponen asi de tiernoos, y Carolinee maas alzaditaa ajaaj pero como para no estarlo teniendo a Embry asi!

La cancion se llama Sweet Caroline, dulce Carolina, y es de Neil Diamond, pero si la van a escuchar, les recomiendo mil veces que escuchen la version que hizo Glee, yo la conoci ahí, es hermosa..

Les cuento un secreto? En realidad, la protagonista de esta novela, se iba a llamar Anabelle Poynter, pero yo escuche esa cancion y le dije a Mica "nono hay que llamarla CAROLINE!" ajaajaj asique se llama asi, en homenaje a esta cancion ;)

Gracias a todas las que dejan sus reviews! Son muy importantes para nosotras!

Ahora la traducción:

Donde empezó, No lo sé

Pero me doy cuenta

de que esta creciendo.

Fue en la primavera,

Y la primavera se convirtió en verano

Quién habría pensado que tú vendrías

Manos, manos,

Tocándose, Alcanzando

Tocándome, Tocándote

Dulce Carolina

Los buenos tiempos nunca

parecieron tan buenos

Y empiezo a creer, Que los buenos

tiempos nunca lo fueron.

Pero ahora, Miro la noche

Y no parece tan solitaria

Nosotros la llenamos

con nuestra presencia