Disclaimer: Los personajes de South Park pertenecen a Trey Parcker y Matt Stone. Los videojuegos de Pokémon son propiedad de Game Freak y los personajes son pura y exclusivamente de Satoshi Tajiri. Este fic está hecho con el fin de entretener a la gente.

Kyuubi: Hola gente! Me disculpo por la demora, pero es que estuve muy ocupada con la tarea n.n

Sheza: Mentira! Estuviste ocupada jugando al Final Fantasy VII y IX! Y además al Metal Slug!

Kyuubi: Chismosa!

Sheza: Mentirosa!

Kyuubi: Pero bueno... Sí, he pasado todo el tiempo viciando a esos jueguitos y no me di cuenta que no había publicado ningún capítulo aún! Por eso, aquí les va el capítulo número catorce xD

Sheza: Y no se olviden, hoy es Noche Vieja! Mañana es Año Nuevo! Y esperamos que hayan pasado una linda Navidad y que Papá Noel/Santa Claus les haya traído muchos regalos!

Kyuubi:...

Sheza: Claro que existe! Tú y yo lo vimos la Navidad pasada!

Kyuubi: No, ese era tu papá...

Sheza: Pero... pero...!

Kyuubi: Eh... Lean el capítulo catorce, yo me encargaré de esto! Disfruten!

El sonido del disparo lo hizo cerrar los ojos y esperar a su destino nefasto sin poder resistirse. Mas sin embargo, jamás sintió impacto de bala, sólo un pequeño roce en su mejilla derecha. Cuando abrió los ojos, vio a su hermano apuntando con el arma, pero no a él. Pip volteó un poco la cabeza y vio a un Gijinka Feraligatr caer al suelo y con sangre saliendo a chorros por el tiro en su cabeza.

- ¿Qué...?- Pip miró a su hermano mayor lleno de preguntas y confusión. ¿Por qué no le había disparado? ¿Por qué le disparó a uno de sus súbditos? ¿Acaso trató de protegerlo de ese Gijinka Feraligatr? ¿Y por qué lo hizo? ¿Acaso no era malvado?- Brendan...

- Yo...- el pulso de Brendan temblaba, no podía dispararle, ¿por qué? Brendan tenía pensado acabar con todos los humanos, y entre esos claramente estaba su hermano menor.- "¿Por qué no puedo?"- se preguntó a sí mismo.- Vete de aquí, Pip.- le dijo dándose vuelta.

- ¡Espera! ¿Por qué no me disparaste?

- ¿Acaso eres imbécil? ¿Te quejas que no te haya disparado?

- No me refiero a eso... ¿Por qué de repente cambiaste de actitud?

- Phillip, vete de éste lugar. Si te quedas aquí más tiempo, morirás.- Brendan aceleró el paso y se alejó, aún sin saber por qué había disparado a ese Feraligatr que estaba bajo sus órdenes.

*O*O*O*O*O*O*O*O*

- Timmy...- el castaño se volvió a poner de pie por quinta vez en esa misma batalla.

- Eres muy testarudo, ¿eh?- dijo el Gijinka Murkrow.

Un Gijinka Goldeen vino a socorrer a su compañero Murkrow y le salvó el trasero. Ahora Timmy estaba terriblemente herido, una herida en su costado que no paraba de sangrar y varios arañones y picotazos por todo el cuerpo. El Goldeen volvió a patearlo y luego le pisoteó el pecho. Estaba muy feliz de torturar a un Gijinka traidor. Timmy estaba seguro de que aquellas patadas le habían fracturado una costilla y que si seguían pisándolo así terminaría por romperle el esternón.

- Argh...- Timmy se trató de poner de pie y miró al Goldeen con odio, escupiendo sangre.

- ¿Lo ves, Timmy?- dijo el Gijinka Murkrow.- No puedes ganar, los buenos son débiles...- rió.- Algunos de nuestros camaradas están instalando bombas y harán que ésta ciudad haga ¡BOOM! Y así hasta saciar nuestro deseo de destrucción masiva.

- Y no te preocupes por tu pequeño amiguito Jimmy...- Timmy abrió los ojos a sobremanera.- Porque, pensándolo mejor, servirá muy bien como Gijinka.- se burló.- Y nosotros lo cuidaremos muy bien.

Timmy sacó fuerza de váyase a saber dónde y se sacó de encima a Goldeen. Se puso de pie, lleno de furia en su mirar, su cuerpo temblando de la rabia. Murkrow y Goldeen retrocedieron unos pasos, temiendo por sus vidas. ¿Cómo se atrevían a decir eso? ¿Cómo se atrevían a siquiera pensar en ponerle una mano encima a Jimmy, a su Jimmy? ¡No lo iba a permitir! ¡No iba a dejar que eso pasara!

Su cuerpo empezó a rebosar de energía, sintiendo que algo estaba cambiando dentro de él. Una franja de cabello azul oscuro cruzó la mitad de su cabeza, sus ojos canela se tornaron más anaranjados aún, la línea gruesa que rodeaba los mismos se hizo más fina, las bolsas de sus mejillas desaparecieron, sus guantes negros desaparecieron y pasaron a ser sólo guantes sin dedos de color negro con el dedo medio color rojo, su remera se volvió azul oscuro con un círculo rojo en el centro, sus bermudas se transformaron en jeans azules oscuros y sin nada en sus pies, descalzo, y de sus tobillos sobresalieron dos picos azules.

- ¿Qué carajo?- gruñó Murkrow.

- ¿Evolucionó en un Toxicroak? ¿Cómo puede ser?

- Esto pinta mal... ¡Vámonos de aquí!

- ¡Timmy!

El castaño se abalanzó contra ambos enemigos, derribándolos. Goldeen se trató de levantar pero Timmy puso un pie en su pecho y lo golpeó repetidas veces en la cara con sus duros puños, empezando a lastimarle severamente el rostro. Murkrow se levanto, y vio con horror cómo Timmy iba desfigurando el rostro de su compañero. Trató de escapar, pero Timmy lo sujetó firmemente de las plumas de su cola y lo tiró al suelo, seguidamente dándole un rodillazo en el estómago.

- Timmy...

Sus dedos medios se transformaron en afiladas garras rojas. Los ojos de Timmy brillaron con cierta satisfacción sádica. Preparó sus garras para cortarles el cuello, sonriendo con maldad ante las lágrimas de desesperación de sus enemigos. Ambos rogaron por su vida, pidieron perdón, pero Timmy no los escuchó y les cortó el cuello lentamente, disfrutando de su sufrimiento. Primero mató al Goldeen y luego al Murkrow, relamiéndose la sangre que a veces salpicaba su rostro. Luego se alejó un poco viendo su obra de arte.

- "Pero... ¿Qué he hecho?"- se preguntó a sí mismo.

Se miró las manos, manchadas con la sangre de dos seres vivos. Retrocedió, sumamente horrorizado y asustado consigo mismo, tratando de quitarse la sangre inútilmente y ensuciándoselas más. ¿Qué había hecho? Los había asesinado, les había cortado el cuello a sangre fría, se había regocijado con la muerte de ambos. Cerró los ojos con fuerza, abrazándose a sí mismo y arrodillándose. No podía ser, no podía convertirse en un asesino. No puede ser. No puede ser. ¡No puede ser! ¡No! ¡Jimmy jamás se lo perdonaría! Su respiración se aceleró en gran medida y sintió que moriría de no ser porque alguien lo abrazó fuertemente y con cariño.

- Timmy...- dijo abriendo los ojos y encontrándose con Butters delante de él.

- Ya está bien, Timmy.- consoló el rubio con una dulce sonrisa y separándose del castaño.- No es tu culpa. Hiciste lo que tenías que hacer.

- Timmy... ¡Ti-Timmy!

- No, no eres un asesino.- volvió a abrazarlo, frotándole la espalda con una de sus manos.- Ya está bien. Tenemos que irnos a casa.

*O*O*O*O*O*O*O*O*

- Tú... ¿Quién eres?- preguntó Gregory. Se reprendió por esa tonta pregunta, pues recordaba perfectamente haber visto a ese muchacho moreno en Hearthome City hace un tiempo y en casi todos sus sueños. El moreno se acercó al rubio y lo ayudó a ponerse de pie.

- Mi nombre es Christophe DeLorne.- dijo dándole un suave beso en la mano como saludo. Gregory fingió molestarse, aunque el leve sonrojo de su rostro no decía lo mismo.- Ese Floatzel de ahí es tuyo, ¿no lo recuerdas?

- Me temo que no... no lo recuerdo. Al menos... no mucho.

- Pero algo lo recuerdas y eso es suficiente. ¡Aggron, dale con todo a esos Gijinka Pokémon!

El enorme Pokémon gris embistió a los tres niños con todo el peso de su cuerpo, chocándolos contra una pared y preparándose para volver a embestir. Los tres Quilava expulsaron fuego por sus espaldas y el calor producido obligó a Aggron a retroceder. Gregory entrecerró los ojos mirando esa escena.

- No funcionará.- dijo.

- ¿Eh?

- Aggron es de Tipo Primario Acero, lo cual lo hace débil contra los ataques de fuego.

- Entonces usa a Floatzel, ataca con él.

- Pe-pero yo no puedo...

- Ese Floatzel es tu Floatzel, tienes que hacerlo. Aggron no podría con los tres...

- Bueno...- Gregory miró al Pokémon con el salvavidas. ¿Qué iba a hacer? ¿Podría pelear? Nuevamente las dudas comenzaron a acumularse en su cabeza y se sintió confundido. La niña, aún aferrada al cuello del rubio, tocó inconcientemente al bolsillo de la chaqueta que tenía el rubio.

- ¿Qué es esto?- apretó un poco el objeto, Gregory asintió dejándola sacarlo y la Cinta Vieja hizo nuevamente su aparición. Gregory juraba que no la había guardado en ese bolsillo, es más pensaba que la había perdido. Dejó a la niña en el suelo y miró esa Cinta fijamente. Si él era el que la había ganado, entonces podría hacerlo, ¿no?

- Bien, entonces. ¡Floatzel!- llamó. El Pokémon sonrió de oreja a oreja, estaba esperando ansioso que lo hiciera.- ¡Una Aqua Jet contra esa columna de allí!- Floatzel miró a su Maestro incrédulo, esa no era la orden que esperaba.- ¡Sólo haz lo que te digo, maldita sea!

Bueno, no le quedaba otra cosa más que obedecer. Se envolvió en agua y giró rápidamente para chocar la columna con fuerza. Por los incidentes, la columna cedió fácilmente y actuó como efecto dominó derribando las columnas a su lado. Poco a poco, el techo que era sostenido por las columnas se fue desplomando. Los Quilava retrocedieron y el derrumbe del techo los separó completamente de Gregory, Christophe y la niña.

- Vaya... No había pensado en eso.

- De esa forma, no habrá que pelear con nadie ni lastimar a nadie.- acomodó a la niña en su espalda y volteó.- Escucha, no estoy muy seguro de todo ahora... pero... Ésta niña necesita volver con su madre, debemos encontrarla.

- Por mí está perfecto.- sonrió el moreno.

*O*O*O*O*O*O*O*O*

- ¡A la derecha!- gritó Stan.- ¡No, tu otra derecha!

- ¡Sólo hay una derecha, imbécil!- le volvió a gritar el pelirrojo.- Por Uxie, ese chiste es estúpido.

- ¡Es que no sabes volar! ¡Déjame adelante!

- ¿Qué dices? ¿No sé volar? ¡Ahora verás! ¡Gold, adelante!

El Ho-Oh cayó en picada seguido de los otros dos Gijinka Murkrow desde muy cerca, Kyle se aferró al plumaje de su Pokémon, Stan lo abrazó por la cintura y se preparó para estrellarse contra el suelo y los edificios destruidos. Sólo un ligero movimiento de manos bastó para que Gold retrajera sus alas contra su cuerpo y pasara por entre dos vigas derrumbadas con gran velocidad, apenas rozándole la espalda a los chicos y unas plumas de su cola. Los dos Gijinka Murkrow, por el contrario, chocaron dolorosamente contra las vigas. Probablemente, debido al golpe y la velocidad a la que iban, estarían inconcientes... si no es que muertos.

- ¿Qué decías?- rió Kyle.

- Bueno, eso pudo haberlo cualquiera.- gruñó Stan con enojo. ¿Cómo pudo ese pelirrojo hacerle tragarse sus palabras? Un objeto brillante en la cintura de Kyle lo hizo olvidarse de eso por ahora. Rápidamente, tomó el objeto y lo miró.- ¿Un arma? ¿Tienes un arma? ¿Para qué pensabas usarla?

- ¡Era para casos de emergencia!

- ¿Enserio?- preguntó con un clarísimo tono de 'no te creo nada' en su voz.- ¿Qué clase de emergencia?

- ¡Como ésta!- le arrebató el arma de un manotazo y apuntó hacia delante, a una soga que estaba completamente tensa. Apuntó al diminuto blanco y disparó, haciendo que la soga dejara caer un cargamento de manzanas sobre dos Gijinka, permitiéndole a una familia escapar sana y salva.

- Vaya, qué buena puntería...- elogió el moreno.

- ¿Lo ves?- guardó nuevamente el arma y divisó a lo lejos dos cabelleras rubias muy conocidas. Aterrizó cerca de ellos y notó el cambio de Timmy.- Timmy... ¡Evolucionaste!- exclamó.

- Timmy...

- ¿Eso que tienes ahí es...?

- Vaya, no sabía que te habías encontrado con Stan.- dijo Kenny cambiando de tema, Kyle entendió esto y decidió seguir la corriente.

- Sí, me lo encontré hace un rato. ¿Dónde están Christophe y Pip?

- Ahora mismo Rentora está buscándolos...

- ¡Rar!- rugió el aludido. Señalaba con su hocico hacia el Norte, y a lo lejos se veían dos figuras acercándose junto a sus Pokémon.

- ¡Allí están! ¡Chris, estábamos muy preocupados por ti!

- Tranquilo, soy como la mala hierba.- se encendió un cigarrillo y le dio una larga pitada.- Nunca muero.

- Más importante aún, debemos encontrar a Pip y salir de aquí.- dijo Kenny.- He llamado a los Pokémon Ranger y no tardarán en venir.

- ¿Cómo hiciste para llamarlos?- preguntó Gregory.

- Muy fácil, usé el teléfono público y marqué la línea privada de Rangers. Es una línea que sólo un Ranger experto como yo puede usar.- habló altivamente el rubio de parca naranja.

- Como tú y todos los otros Pokémon Rangers, ¿verdad?

- Te odio, Christophe.

*O*O*O*O*O*O*O*O*

Cuando Tweek abrió los ojos se encontró en un lugar muy pacífico, bajo la sombra de un enorme sauce llorón que dejaba pasar tenues rayos de Sol por entre sus hojas. Se incorporó para quedar sentado y observó a su alrededor. El lugar era bellísimo. Un río de agua cristalina pasaba cerca y se extendía hasta el horizonte, campos de hierba verde se extendía inmensamente y se fusionaban con el bello cielo de un color azul brillante, completamente despejado. Habían varios caminos de flores y rocas esparcidas en el paisaje decorando el lugar. También habían muchos Pokémon, todos distintos y clases exóticas que Tweek raramente podía ver.

- ¿Te gusta?- dijo alguien junto a él, sobresaltándolo.- Lo siento, no quise asustarte.

El interlocutor de Tweek era un muchacho, probablemente un par de años mayor que él. Tenía el cabello de un color increíblemente blanco, más blanco que una hoja de papel, dos mechones de cabello corto peinado hacia atrás y otro mechón algo más largo en medio de los otros dos, su piel era apenas un poco menos pálida que su cabello y no llegaba a ser rosa... Rosa pálido, quizá...

Sus ojos eran rojos, pero no como los de Damien. Éstos ojos eran de un color rojo mucho más frío y atemorizante, contrastando con la bonita sonrisa que surcaba su rostro y su gentil -pero imponente de respeto- tono de voz. Su frente era cubierta por una banda negra que, según pudo ver Tweek, tenía dos agujeros. "¿Probablemente era un antifaz?", pensó el rubio.

Vestía una remera de manga corta negra que y un chaleco blanco, cuyos bordes de los costados se extendían hasta la altura de los talones, a la mitad de éstas dos extensiones del chaleco le salían dos tiras largas a cada uno. Éstas tiras llegaban hasta un poco más por debajo de las rodillas y terminaban en punta, adornados con un orbe de color verde cada punta. Los brazos estaban casi desnudos, sólo unas muñequeras extendidas que cubrían su antebrazo de color blanco con una franja amarilla los cubría.

En cuanto a sus pantalones, bueno, no era algo demasiado vistoso. Dos tiras cortas y amarillas salían de su cinturón simple y amarillo que sostenía sus pantalones blancos, el mismo poseía varias rasgaduras que dejaban ver parte de su piel, una franja amarilla en cada pierna que iba desde más debajo de la rodilla hasta los pies y éstos llevaban zapatillas blancas de suela negra, sin cordones ni nada, completamente lisos.

- ¿Terminaste de verme?- preguntó soltando una risilla.

- ¡Gah!- Tweek quedó completamente apenado por eso.- "Fue de muy mala educación observarlo así..."- se regañó a sí mismo.- L-lo siento.

- No te preocupes, está bien.

- ¿Qué e-es éste l-lugar?- preguntó Tweek.

- Éste lugar es lo que tú quieras que sea.- fue la completa respuesta del otro. Tweek lo miró confundido y volvió a repetir la pregunta.- Ya te lo he dicho. Éste lugar es lo que tú quieras que sea. ¿No te gustan los campos de flores? Pues bien...- Tweek no se había percatado de que el albino misterioso tenía una extraña espada junto a él. Era muy larga, su empuñadura era negra con detalles amarillos y la hoja afilada era un tercio negra. Tweek no quería siquiera pensar en lo filosa que sería esa espada. El arma despidió una luz cegadora y, cuando Tweek se dio cuenta, ya estaban en un extenso desierto.

- ¿Qué...?

- También podemos ir a otros lugares.- la espada brilló varias veces más y lo mismo sucedió. Tweek y el albino fueron transportados a montañas, playas, selvas, praderas, todo tipo de lugares. Hasta que, nuevamente, volvieron al lugar donde Tweek había despertado.- ¿Y bien? ¿Qué lugar prefieres?- preguntó nuevamente el albino.

- ¿Qué es e-esto? ¿Cómo...?

- Por favor, es algo muy sencillo de hacer.- el albino clavó sus ojos rojos en los violáceos de Tweek.- Después de todo, la tele-transportación es algo muy simple para el creador del mundo.

- ¿Creador...?- Tweek tardó unos segundos en asimilar esa información, y cuando lo hizo se exaltó, retrocediendo.- ¿Tú... e-eres...?

- ¿Soy quién?

- ¿Arceus?

- Sí, exacto.- la sonrisa que ahora tenía Arceus era de gran felicidad.- Veo que no me has olvidado, Joseph.

- Pe-pero... ésta e-es la pri-primera vez que te v-veo...- murmuró el rubio. En menos de un segundo, la cara de Arceus volvió a transformarse, pero ésta vez no parecía nada amigable.

- ¿Qué has dicho?- el tono de voz tan amenazante con el que esa pregunta fue hecha hizo temblar al rubio.

- Yo... yo no...

- ¿Es que acaso me olvidaste? ¡Después de todo lo que pasamos juntos!- oh, sí. Arceus estaba furioso, se veía. Pero esa furia desapareció al instante y la sonrisa volvió a su rostro.- Ya, ahora veo. Bueno, después de todo, así fue como hice yo a MissingNo.- soltó una fuerte carcajada y se recostó en la hierba.- Por poco y olvido que cuando MissingNo hace que un alma renazca le borra sus recuerdos. Lo siento, no quise asustarte... otra vez.

- Yo.. d-de verdad n-necesito saber dónde...

- Sí, déjame que te explique. Éste lugar es mi Paraíso.- comenzó.- Aquí es donde está mi alma cuando mi cuerpo está dormido en Spear Pillar. Vengo a éste lugar para estar en paz y tranquilidad con los Pokémon que han muerto en el planeta. Saco sus almas de la Corriente Celestial.

- ¿La qué?

- Ya sabes, la Corriente Celestial.- Arceus hizo un gesto de desinterés con la mano, pero Tweek aún seguía sin entender.- Es una corriente invisible, donde van las almas de todos los humanos y Pokémon cuando mueren hasta que MissingNo decide su reencarnación en otro Pokémon o humano. Yo suelo sacar las almas de los Pokémon de allí y traerlas aquí durante un tiempo, así tienen una experiencia agradable antes de volver a nacer.

- ¿Y l-los humanos?- se aventuró a preguntar el rubio.

- Como si me importaran.- farfulló con furia el albino.- Tú eres el único humano que me importa, Joseph.- dijo Arceus incorporándose y acercándose peligrosamente al rubio.

- A-Arceus... I-invades mi e-espacio personal...

- Quizá no lo recuerdes, pero yo, antes de tu muerte, tomé la forma de un humano justo como ahora y te confesé algo. Pero tú me dijiste que era muy pequeño para entender eso.

- Pe-pero...

- Ahora he crecido y puedo expresártelo sin problemas. Te amo, Joseph.- sin mediar más palabras, Arceus se abalanzó contra Tweek y devoró sus labios en un beso lleno de deseo. Tweek quedó completamente sorprendido por esa acción, pero cuando reaccionó hizo acoplo de todas sus fuerzas para quitarse a Arceus de encima, que, reacio a dejarse vencer, quiso seguir adelante. Finalmente se separó del rubio, esperando haberlo recuperado con eso, pero recibió un fuerte puñetazo en la cara por parte del rubio.

- ¿¡Có-cómo te atreves?- le increpó. Tweek se limpió la boca con la manga de su camisa. No es que Arceus tuviera mal aliento, ni algún defecto, ni nada. Es más, le había gustado mucho ese beso, pero él no iba a engañar a Craig, pues se habían jurado que después de la muerte ellos se iban a encontrar nuevamente para nacer una vez más y encontrarse algún día. Y ese juramento era algo que Tweek jamás rompería.

- Te confesé mis sentimientos.- el golpe no le había dolido nada. Claro, tonto de Tweek queriendo lastimar el alma del ser todopoderoso que había creado el mundo con todo y Pokémon.- Pensé que tú los corresponderías.

- Pu-pues no. N-no lo lograrás co-con eso.

- ¿Es que acaso...?- la mirada de Arceus se ensombreció.- ¿Te enamoraste de alguien más en tu vida como mortal, mi amado Joseph?

- ¡D-deja de llamarme a-así! ¡Soy Tweek!- gritó furioso.- ¡N-no te co-conozco, n-no sé quién eres, no te a-amo!- hubo un largo silencio en que la expresión de Arceus no cambió en lo absoluto.

- Así que es eso.- su mirada se ensombreció y una sonrisa tétrica reemplazó a la otra gentil.- Amas a otra persona... Si no me equivoco, su nombre es Craig Tucker.- Tweek palideció.- No te preocupes, Joseph. Ahora mismo estás confundido, no puedes discernir sobre el amor verdadero que sientes por mí y el deseo esporádico que tienes sobre ese humano. No te preocupes, pues se arregla fácil. Sólo tengo que deshacerme de él para que lo olvides.

- ¡No!

- Tranquilo.- se puso de pie lentamente y miró al horizonte.- Acabo de descubrir una forma por la cual no necesito de traspasar esa tonta barrera con la Azure Floute. Mewtwo pronto acercará el cuerpo inútil de un humano, allí mi alma podrá entrar en ese cuerpo. Tendré que permanecer con forma de un humano, pero valdrá la pena. Podré matar a ese tal Craig Tucker con mis propias manos. Y luego de él, todos los humanos morirán.

- ¡No, A-Arceus!- Tweek también se paró y detuvo a Arceus agarrándolo del brazo.- ¡N-no puedes ha-hacer eso!

- ¿Por qué?

- Po-porque es ma-malo.

- ¿Malo? ¿Malo es lo que yo hago? Mi querido Joseph, piensa un poco lo que hacen los humanos. Los verdaderos villanos aquí son ellos, no soy yo.- le dio un beso en la frente y se fue caminando lentamente siguiendo el curso del río. Tweek corrió hacia él, pero poco a poco las fuerzas le fueron abandonando hasta que terminó tendido en el suelo, a unos pocos pasos de Arceus.- Mi Joseph, te he sacado todas tus energías. Para cuando despiertes, quizá yo ya esté en el mundo destruyéndolo todo...

Arceus caminó sobre el río muy tranquilamente y desapareció, como si hubiera cruzado una barrera invisible.

*O*O*O*O*O*O*O*O*

Cuando por fin regresaron a la casa de la playa, Stan y los demás fueron recibidos por todos. Incluso los Pokémon estaban felices de ver a los muchachos en perfectas condiciones. Umbreon, especialmente, miró todo desde lejos. No quería acercarse, no quería ser lastimado pues, como ya lo habían dicho anteriormente todos, Stanley no recordaría a su viejo camarada y amigo. Por eso, decidió quedarse lejos y observar todo mientras estaba cómodamente sentado bajo la sombra de un árbol.

Sin embargo, Stan se acercó lentamente a él, dejando a los demás atrás. Todos quedaron viendo al moreno, que a paso lento y dudoso se acercaba al Pokémon negro y amarillo. Cuando Umbreon clavó sus ojos en el moreno, éste casi vaciló en retroceder. Se arrodilló a un metro de distancia de la criatura y extendió su mano. No sabía por qué, pero sentía que de esa forma Umbreon se acercaría. Por otro lado, Umbreon recordó cierto momento de su vida.

FlashBack

- Vamos, ven.- un niño de aproximados seis años, lleno de raspones, ropa sucia y un golpe en la mejilla derecha estaba en medio del bosque, bajo la luz del Sol de mediodía y mirando fijamente a los arbustos. Allí, un pequeño Umbreon se movió un poco, ocultándose más en los arbustos.- Vamos, no te haré nada.

- Breon... (Aléjate...)- exigió él.

- Eres mi Umbreon y te ordeno que vengas.

En efecto, ese rebelde Pokémon era del moreno. Sin embargo, cuando el Pokémon evolucionó esa madrugada durante un entrenamiento, él se volvió bastante rebelde y se negó a volver con su Maestro. El niño había tratado de usar su PokéBall, pero ésta no surtía efecto ante la impresionante agilidad del Pokémon, que esquivaba el rayo rojo que lo devolvería dentro de la esfera. Salió corriendo, internándose en el bosque, con el moreno corriendo detrás de él.

- No me iré.- dijo poniéndose de rodillas. Agradeció tener su gorro consigo, porque sino el Sol ya lo hubiera hecho desmayarse.- Umbreon, quiero que vengas conmigo a casa.

- (¡No!)- dijo al tiempo que sacudía la cabeza fuertemente.

- ¡Entonces me quedaré aquí hasta que lo hagas!- extendió su mano hacia el Pokémon y se quedó allí, esperando.

Las horas pasaban y el moreno no se movía ni un centímetro de su posición, Umbreon tampoco. El Pokémon Luz Lunar se preguntaba a sí mismo el por qué no mejor salir corriendo de allí y dejar al moreno, pero algo le decía que era mejor quedarse ahí. Esperando, esperando y esperando.

Umbreon sonrió mentalmente cuando notaba que el crepúsculo ya se estaba haciendo presente y que la temperatura del bosque estaba bajando con rapidez. Sí, pronto el niño se iría y dejaría a Umbreon en paz. No es que no lo quisiera, no, es sólo que los Umbreon necesitan un entrenador sumamente experto y hábil, no a un niño pequeño de unos seis años. Aprovechó para tomarse una pequeña siesta, seguramente el niño ya se iría cuando se despertara.

- (Bueno... Seguro ya se fue.)- cuando Umbreon abrió los ojos, ya era medianoche y estaba seguro de que el niño se había ido...- (No puede ser.)

O quizá no. El niño seguía allí, de rodillas, con la mano aún extendida. Estaba muerto de sueño, sus ojos se cerraban cada tanto y cabeceaba, tratando de estar despierto. Umbreon lo miró asombrado. ¿Es que acaso ese niño no se rendiría? ¿Por qué era tan persistente? La respuesta llegó a su cabeza rápidamente, con un ligero tono de obviedad en sus pensamientos: Porque tú eres SU Pokémon. Sonrió tiernamente, claro que era obvio. Era su Pokémon y lo tuvo desde que era un huevo, era claro que el moreno quería estar con él, que lo apreciaba. Se puso de pie y salió de los arbustos.

- ¿Qué pasa?- preguntó somnoliento el moreno, aún sin moverse ni un centímetro.

Sin decir nada, Umbreon acarició su cabeza contra la mano del niño, quien gustoso sonrió. Umbreon se acercó al moreno, acostándose en su regazo y notando que el cuerpo del moreno estaba bastante frío. Pobrecillo, estaba muriéndose de frío y todo por esperarlo. Un estornudo del moreno lo hizo levantar las orejas, y se puso de pie para jalar al moreno de la manga y así llevarlo a casa. Tardaron un poco pues el niño no podía ver en la oscuridad, pero cuando llegaron, todos los recibieron preocupados.

- Gracias, Umbreon.- sonrió el moreno.

- (No, gracias a ti.)

Fin FlashBack

Ahora Umbreon se sentía como aquella vez, entre los arbustos, dudando de acercarse al moreno frente a él. Stan había perdido la memoria, al menos eso le habían dicho, pero la acción del moreno ahora le hacía difícil creer eso. Se acercó lentamente al moreno, olfateándole la mano para asegurarse de que era su aroma, de que era él. Sonrió y aceptó que el moreno lo acariciara. Se acercó al moreno y se dejó abrazar fuertemente.

- Umbreon, amigo...- Stan no sabía quién era ese Pokémon, pero esa sensación tan nostálgica lo hacía sentir muy bien.- No sé quién eres...- empezó, y Umbreon sintió una punzada en el corazón.- Pero...- continuó.- De verdad, siento que te conozco de algún lado y... no recordarte me hace sentir horrible.

- (Ya lo recordarás, Stan.)- gruñó Umbreon con una sonrisa.- (Y no importa lo que pase, te aseguro que yo estaré contigo.)

- ¡Pikachu Pika! (¡Y no te olvides de nosotros!)- chilló la pequeña Shiny Pikachu de Stan, trepándose a la cabeza del moreno y casi le tira su gorrito.

- Mientras ellos están aquí, ven conmigo.- dijo Christophe tomando a Gregory de la mano y llevándose al rubio hacia una parte apartada de la playa, donde estaba un gran Marshtomp con una bella Shiny Milotic. Al verlo, la Milotic se incorporó mientras que su pareja y sus dos pequeños hijos jugaban entre ellos.- ¿La reconoces?

- Es... ¿Bellanna?- murmuró el rubio acercándose a ella.

- Veo que la reconoces.- el moreno sonrió ampliamente al ver que, al menos, el rubio no había olvidado completamente a su mejor amiga.

- No lo sé, pero algo me resulta muy familiar en ella. Es como si la conociera de hace tanto tiempo...- Gregory acarició a Bellanna detrás de su oreja derecha, donde la Pokémon sintió cosquillas. Sólo Gregory sabía cómo y dónde acariciar a su querida amiga.

*O*O*O*O*O*O*O*O*

- Señor Mewtwo.- dijo un Gijinka Geodude entrando al laboratorio.- Tenemos todo preparado para iniciar la reanimación del cuerpo que le dará al señor Arceus.

- Perfecto.- dijo complacido.- Cuando todo esté terminado, podremos por fin deshacernos del estorbo que es Brendan.

- Disculpe si parece inapropiada mi pregunta, señor, pero... ¿Por qué tanta insistencia en eliminar al Señor Brendan?- preguntó con cautela, buscando no enfadar al Pokémon Psíquico Artificial.

- Brendan es un experimento que hizo el Equipo Rocket hace varios años.- comenzó.- Lo hicieron a base de su cuerpo humano casi destrozado por completo y el ADN de los Pokémon de un niño humano. Le dejaron intactos su conciencia y espíritu, sin cambiarle nada en lo absoluto. Eso provoca que su patético cariño hacia los humanos y que su conciencia le haga arrepentirse de todo lo que hace.- sonrió con malicia.- Por eso, antes de que decida dar marcha atrás al asunto, es mejor matarlo.

- Entiendo, señor. ¿Puedo retirarme?- preguntó el Gijinka, a lo que Mewtwo asintió.- Gracias, señor.- el Gijinka Geodude hizo un saludo estilo militar, dio media vuelta y se retiró.

*O*O*O*O*O*O*O*O*

- ¿Puedo pasar?- preguntó la Gijinka Buneary, entrando cautelosamente en la habitación y llevando una charola con algo de comida.

- Adelante.- Absol estaba sentado en su cama, con los codos sobre sus piernas y los dedos entrelazados contra su frente. Su mente no paraba de dar vueltas y vueltas a diversos asuntos, tales como la traición de la que él y Mewtwo iban a formar parte, o la futura destrucción de los humanos a manos de Arceus en su forma Gijinka. Maldita sea.

- Te traje algo de comer.- dijo ella con una sonrisa. Sabía que estaba muy deprimido y confundido, pero de todas formas ella trataba de levantarle el ánimo.

- No tengo hambre.

- Vamos, debes alimentarte.- dejó la charola sobre la mesa de noche, tomó el tenedor, pinchó un poco de carne y lo acercó al rostro del albino.- A ver esa boquita.- rió ella.

- Buneary...- dijo él con fastidio, mirándola. ¿Cómo es que ella lo hacía? ¿Cómo la embrujaba de esa forma para atraparlo y hacerlo olvidar sus problemas? Rió ligeramente y abrió la boca, aceptando el bocadillo.

- Bueno, ahora sigue comiendo.- iba a dejar el tenedor pero él se lo impidió. Miró al Gijinka a los ojos unos minutos y sonrió, sonrojándose fuertemente.- Bu-bueno, está bien.- tomó la charola y la puso sobre sus piernas al sentarse en la cama, preparándose para darle de comer en la boca como una criaturita chiquita.

- Gracias, Buneary.- dijo Absol.- Me siento tan...

- Lo sé, entiendo.- murmuró ella.- Pero ahora no es momento de pensar en eso.- le dio otro trozo de carne.- Ahora, es mejor que comas un poco.- señaló las verduras en el plato, a lo que él hizo una mueca de asco.- ¡Nada de esas caras!

- ¡Pero Buneary!- Absol hizo berrinche con puchero y todo, sólo para recibir la dura mirada de ella.- Está bien...- se rindió.

Kyuubi: Bueno, esto es todo por hoy! Escribí éste capítulo un poco a las apuradas, espero que les haya gustado xD

Sheza: Kyuubi-chan! Rápido! Es hora de salir para hacer el brindis!

Kyuubi: Falta como una hora y media para eso!

Sheza: Mejor vamos ya -.-

Kyuubi: Ok, pero antes brindemos con quienes leen el fic! *levanta una copa en alto* Algún deseo para éste año?

Sheza: Que el 21 de Diciembre de 2012 no sea el Fin del Mundo!

Kyuubi: Sheza, nunca se habló de Fin del Mundo!

Sheza: De todas formas, es mejor prevenir que curar! Y tú?

Kyuubi: Que a Justin Bieber-

Sheza: Que no sea algo malo para Justin Bieber...

Kyuubi: Bueno, ok... Mmm... Qu Justin Bieber no haga de Tony Starks en Iron Man 3 porque sino me cortaré las venas!

Sheza: Sí, creo que está bien... Algún otro deseo más?

Kyuubi: Sí!

Kyuubi y Sheza: Ser mejores amigas por un año más! *abrazo tacle*

Kyuubi: Pues bien! *agarra su copa antes que caiga* A quienes lean éste fic, ya sea en éste año o el siguiente, o cuando sea, les deseo lo mejor!

Sheza: Que todos sus deseos y metas para éste año se cumplan! *levanta su copa*

Kyuubi: Empiecen felices y en paz, disfrutando de la compañía de sus seres queridos!

Sheza: Y vivan muy felices éstos últimos momentos del año, o los primeros momentos del año 2012 si es que ya lo festejaron.

Kyuubi: No tiren pirotecnia! A los animales no les hace bien.

Kyuubi y Sheza: Salud y un muy Feliz Año Nuevo a todos! *chocan las copas*