Stephenie Meyer, Bookworm4Life17 y yo, que traduzco. Disfruten el capítulo.


Capítulo 14

—Creo que deberías comprar este vestido para tu cita —Alice tenía un vestido negro pequeño, en sus manos—. La quijada de James caerá hasta el suelo.

Era domingo por la tarde y Rosalie, Alice, Angela y Bella estaban comprando, para su desgracia. Estaban a las afueras de la ciudad, a dos cuadras de Queen River. La misión de la tarde era encontrar trajes de baño para el viaje a Hawai que harían pronto.

Y en vez de eso, se habían metido a cada tienda, excepto a la de trajes de baño. Bella estaba siguiendo al grupo como una niña miserable. Se había quejado de aburrimiento, de cansancio y de hambre, pero todas sus quejas fueron ignoradas. Bella no estaba de humor para ir de compras esa mañana, pero fue fácilmente persuadida –o forzada. Como se le quiera llamar.

Alice y Rosalie tenían un motivo detrás, por el que fueron de comprar. Y ese era encontrarle un vestido para usar en su cita con James, para una fiesta. Se habían juntado para tomar algo la noche anterior, y habían planeado dos citas más al mismo tiempo. Una era para el jueves en la noche. Y la segunda era que ambos vayan a una fiesta de la compañía, en la cual, James sería el coanfitrión, dentro de tres semanas. Él había esperado que Bella fuera para hacer la noche más amena. Y ella, por supuesto, aceptó.

—¿No puedo usar el vestido que compramos la última vez? —Bella se quejó.

—Por supuesto que no —Rose negó—. Ese es para vacacionar. Éste necesita ser más sofisticado. Es una fiesta de trabajo. Necesitas vestirte bien para impresionar a sus arrogantes compañeros de trabajo.

Bella, de hecho, había estado nerviosa, acerca de poder encajar en esa fiesta. No conocería a nadie, excepto a James. Todos ahí, tendrían puestos importantes en el mundo de la publicidad. Un mundo al que a ella le gustaría pertenecer algún día. Quizá. Posiblemente.

James y ella se habían reunido, la noche anterior, en un bar con cerveza y licor, muy caros. Bella se sintió fuera de lugar en semejante lugar de clase alta. Se imaginó que había escogido el lugar para impresionarla. Fue un gesto bastante lindo y él se la estaba pasando demasiado bien, como para que ella dijera que se sentía incómoda.

—Bien —suspiró—. Encuéntrame el vestido perfecto. Y Alice, esta vez, quiero que sea el primero.

—No es divertido —hizo un puchero—. Yo tendré la última palabra en tu traje de baño.

Para la fiesta de trabajo, Alice lo mantuvo en lo clásico, con un pequeño vestido negro, sin tirantes, que terminaba justo en su rodilla. La línea del busto, tenía forma de corazón. El dobladillo era holgado.

Después de pagar el vestido y probarse una docena de trajes de baño, Bella se alegraba de poder sentarse a tomar una taza de café. Estaban en un pequeño café en Phoenix. Hablaban sobre cómo muchos voltearían a ver a Bella cuando vieran el bikini que Alice le había escogido.

—Babearán más de lo acostumbrado —Alice rio.

—Señorita Algo tiene cuerpo —Angela rio con ella.

—Lo sé. Nunca lo hubieses adivinado con sus elecciones anteriores para ropa de verano. Generalmente elige algo conservador.

—Oigan —Bella rio también—. No lo hago.

—Bella, el traje que sigues usando, es el mismo que te compraste en segundo de preparatoria.

—¿Y? Aún me entra.

—Tiene estrellas y corazones.

—Bueno, tal vez ya es hora de uno nuevo —rio y las demás se le unieron.

—Así que… ¿estás emocionada por tu cita con James? —Angela preguntó una vez que todas se calmaron.

—Creo. Sí —Bella asintió, mordiendo su labio.

—¿Crees?

—Digo, sí, lo estoy —hizo una pausa—. Me alegra tener ci-citas de nuevo. Es sólo que estoy un poco nerviosa con eso de encajar en su mundo. Es más de lo que estoy acostumbrada.

—Aw, Bells. No tienes nada de qué preocuparte. Tienes muchas cosas por las cuales estar feliz. No pienso que te debieses de sentir intimidada.

—Sí. Eso creo —dijo, pero no estaba convencida.

Bella llegó de su trabajo el lunes, sintiéndose completamente exhausta. Se quedó más tarde de lo normal para ayudar a Rosalie a terminar de planear los artículos del día siguiente. Cuando entró a su apartamento, se dio cuenta que se sentía más caliente dentro, que fuera. Automáticamente, se soltó el cabello y se quitó la ropa. La luz de su buzón de llamadas, estaba parpadeando con tres mensajes nuevos. Presiono 'play' para escucharlos, mientras se cambiaba.

Bella iría a casa de Edward en pocos minutos para comenzar a hacer la cena. Aún tenía que buscar en su nevera y en sus gabinetes por algo para preparar. Sintiéndose atrapada por el calor, optó por ponerse unos shorts, una blusa de tirantes y una camiseta de la Universidad de Washington encima, cuando comenzó a sonar el primer mensaje, con la voz de su madre, llenando la habitación.

'Isabella, habla tu madre. Hablaba para decirte que Mike se la pasó muy bien el orto día y que disfrutó de tu compañía en la fiesta. Le gustaría saber si podrían repetirlo. Pienso que deberías llamarlo. Su número es, cuatro, uno, se-'

—Sí. No lo creo —se dijo a sí misma, borrando el mensaje.

Siguiente mensaje.

'Hola Bella, es Alice. Háblame cuando puedas.'

Borró el mensaje y se grabó a sí misma que tenía que hablarle más tarde. Tercer mensaje. La siguiente voz no la esperaba y se detuvo completamente.

'Hola Bella. Soy Jacob. Jacob Black. Charlie me dio tu número. Sé que probablemente no quieres escuchar de mí, pero te extraño, B. Estaré en la ciudad toda la semana por trabajo, y quería saber si te gustaría ponernos al corriente. Creo que será divertido. Llámame cuando quieras.'

—¿Cómo se le ocurre a Charlie darle mi número? —Bella se preguntó en voz alta. Sintió su estómago revolverse. Antes que se diera cuenta, su cabeza estaba agachada en el inodoro devolviendo todo lo que había comido en el día.

Charlie no sabía exactamente por qué ella y Jacob habían terminado, así que, quizá solamente estaba tratando de ayudar. Pero aún así, estaba molesta con él por entrometerse en su vida personal. Hubiese confiado en el juicio de Bella, pues por algo se habían terminado las cosas.

Bella tomó el teléfono y llamó a Alice. Seguía temblado por haber escuchado el mensaje de Jacob. El celular sonó, una, dos, cinco veces antes de que respondiera la máquina contestadora.

'Hola, hablas con Alice. No puedo contestar ahora, así que deja tu nombre, número y la razón por la que hablas y te llamaré tan pronto como me sea posible… a menos que seas un teleoperador, en dado caso, nunca lo haré. ¡Ten un bonito día!'

—Hola Alice, soy Bella. Sólo te devolvía la llamada. Tengo cosas interesantes que contarte. Nunca adivinarás quién me llamó. Bien. Llámame. Adiós.

Bella se apoyó con la pared y se dejó caer al piso. Apoyó su mentón en sus rodillas, acercándolas a su torso, concentrándose en respirar apropiadamente. La mezcla del calor y la ansiedad que sentía hacía que el cuarto diera vueltas. Puso su cabeza entre sus rodillas, esperando que eso ayudara un poco.

Cuando sintió que estaba estable, se puso de pie y fue al baño. Tomó el bote de basura y regresó al sofá en la sala. El cuarto seguía girando y las nauseas estaban peor que nunca. Se desplomó encima del sofá, acercando el bote hacia ella y terminando de sacar todo lo que había en su organismo.

Se encogió en una esquina del sofá, tratando de calentarse un poco. Ahora se estaba congelando, pero aún así sudaba. En cuestión de momentos, se durmió, olvidándose de su miseria por ese tiempo.

3 horas después

Bella se acurrucó en la calidez de los brazos que la sostenían. No era consciente de que estaba siendo alzada, pero intentaba alejarse lo más posible del frío. Tenía que admitir que la esencia de la loción Giorgio Armani, para después de afeitarse, con olor a menta, la había cautivado. El olor la hacía sentir cómoda, haciendo que sonriera complacida.

Edward miró a la pequeña morena que se aferraba a su camiseta. Envolvió la sábana aún más a su alrededor, mientras la sostenía. Había estado durmiendo por dos horas desde que la llevó a su apartamento.

Volvió a pensar en cuando había tocado a su puerta, más temprano esa noche, ya que no había contestado sus llamadas. Era rutina que se vieran en su apartamento y cuando no aparecía se preocupó. Su camioneta estaba estacionada. Después de tocar varias veces y de no obtener respuesta, Edward giró la manilla de la puerta, para darse cuenta de que estaba abierta. Miró dentro y se dio cuenta que el pequeño cuerpo de Bella estaba acurrucado en una esquina del sofá.

Estaba temblando con un bote de basura junto a ella. Notó que su apartamento se sentía peor que afuera. Le hizo enojar que nadie lo haya reparado y que tuviera que vivir bajo esas condiciones. Ese sentimiento, sin embargo, fue reemplazado por preocupación.

Esa fue la vez que la vio más vulnerable. Su cabello estaba pegado a su frente por el sudor. Ella misma contrastaba con su pulcra cola de caballo, que era la misma que tenía cuando estuvo fuera de su apartamento. La cargó y la llevó hasta su apartamento. Al principio gruñó para que se dejara de mover, pero luego enterró su cabeza en su camisa.

Edward la había llevado hasta su cuarto, colocándola en su cama, para que estuviera cómoda. Encontró una de sus antiguas camisetas de la Universidad de Oxford para que pudiera usar. Se alivió cuando vio que tenía una de tirantes debajo de su camiseta sucia. Fácilmente le quitó su camiseta y le colocó la suya. La cubrió con una sábana, antes de deshacer, dulcemente, el agarre que estaba haciendo en su camisa. La dejaría dormir, mientras lavaba su camiseta y luego haría caldo de pollo. Después, hablaría con el dueño del edificio acerca de reparar el aire acondicionado.

Edward ni siquiera se había alejado mucho de la cama, cuando la escuchó murmurar que se quedara. Al principio no supo si escuchó correctamente, pero cuando se acercó a su lado, los diminutos dedos de Bella, tomaron su mano.

—Quédate conmigo, por favor —su voz era rasposa.

Ante su petición, no había forma de que Edward la dejara sola. Nunca querría dejarla. Así que se sentó encima de las sábanas, junto a ella. Tan pronto como se acomodó, Bella envolvió a Edward por la cintura, como pudo. Así estuvo dos horas.

Bella había dejado de temblar, como lo había estado haciendo. Su cabello era un desastre, pero ya no estaba pegado a su frente.

Personalmente, era el peinado favorito de Edward. Siempre trataba de verse lo mejor posible. Era agradable verla durante esos esporádicos momentos, en los que se veía cómoda y no intentando verse lo mejor posible.

La sonrisa en sus labios, hizo que él hiciera lo mismo. Tenía un lado hermoso que sólo dejaba que vieran unos pocos. Recordó cuando él había ocupado su puesto en el estacionamiento y ella se molestó. También la preocupación en su rostro cuando él se había quedado fuera de su apartamento. Cómo había hecho que no pareciera gran cosa el haberlo ayudado. Luego la imagen de cuando se había aparecido en su puerta con un bowl lleno de masa de pastel y harina en su cabello. Después de esa noche se habían vuelto amigos. Ella era su mejor amiga.

Una mejor amiga, de la que se estaba enamorando.

La luz se coló en la habitación de Edward, iluminándola. Habían pájaros cantando esa familiar canción, fuera de la ventana. Bella tenía su cabeza enterrada en la almohada y una sábana la cubría. Su brazo estaba extendido a su lado, como si estuviera abrazando el aire.

Abrió sus ojos, sentándose en la cama. Bella notó un par de cosas al hacerlo. Una, era que su cabeza ya no daba vueltas. Gracias a Dios. Y la otra es que no estaba en su sofocante apartamento.

Miró a su alrededor. Había un teclado junto a la pared, en una esquina de la habitación con un taburete frente a éste. Junto al teclado habían muchos CD's. Habrían, por lo menos, doscientos, si no es que más en su amplia colección. Se preguntó qué clase de música él escuchaba. Se quitó las sábanas de encima para mirar, cuando algo atrajo su atención del otro lado de la cama.

Había montones de libros en el piso. Si tenía como doscientos CD's, habían, como cien novelas diferentes. Los libros estaban ordenados sistemáticamente.

Bella se arrastró hasta el piso. Era como si los libros la hubiesen llamado. Habían varios diferentes autores que Bella consideraba como sus favoritos. Tenía a Mark Twain, Jeffery Deaver, Perry Mason, Shakespeare, Edgar Allan Poe, JRR Tolkein y muchos otros. Incluso tenía a Jane Austen en su colección. Habían libros que siempre quiso leer, pero que nunca encontró. Habían libros que sobre los que nunca había escuchado, pero luego de leer un poco sobre ellos, se quiso quedar ahí y leer por horas.

Tomó una copia de 'El cuento de la criada', lo puso debajo de su brazo y se puso de pie. Se dio cuenta de que la camisa que usaba le llegaba por debajo de las rodillas. Reconoció su alma máter* impresa en el frente. Se aseguró de que todavía estuviera usando su blusa de tirantes debajo y suspiró de alivio. Decidió que era hora de regresar a la realidad y saber donde estaba Edward.

Salió del cuarto de Edward y fue hacia la sala para ver si lo encontraba. La última cosa que recordaba era que estaba enferma en su apartamento. Luego recordó que flotaba, como si la estuvieran alzando. Ese tuvo que haber sido Edward. Se sonrojó al pensar en Edward cargándola. Se tenía que ver pésima para que la hubiese cambiado de camiseta.

Después de no encontrar a Edward en la sala, vio en la cocina, pero tampoco estaba ahí. Fue al baño para arreglarse, deseando tener su cepillo de dientes. Su boca se sentía asquerosa. Cuando estuvo lo suficientemente presentable para salir del baño, se iría directo a su departamento.

Fue un milagro, que, asentado en el mostrador, junto al lavatrastos, estuviera su cepillo de dientes con su cajita rosa. Nunca había estado tan emocionada de ver un objeto inanimado como en ese momento. Alzó la vista, y vio una nota pegada en el espejo. Tenía su nombre escrito con letras desordenadas. Lo abrió y leyó:

Bella,

Espero que te sientas mejor. Si lees esto significa que todavía no he llegado. Tuve que hacer unas compras, pero debo regresar pronto. Fui a rescatar tu cepillo de dientes, espero que no te importe. El café debería seguir caliente. Siéntete como en casa.

Te veo pronto,

Edward.

Si no estaba ahí, entonces tenía que irse antes de que llegara. Quería evadir cualquiera de los incómodos momentos que había estado imaginando. Además se quería bañar y lavarse muy bien el cabello. Mientras tanto, se amarró el cabello en un desordenado chongo. Hizo otra nota, explicando que se había ido y la pegó en el espejo.

Salió del baño, verificando que Edward no estuviera ahí. No lo había escuchado regresar, pero era mejor prevenir que lamentar. Se apuró a llegar a su puerta principal, la abrió y revisó el pasillo. Salió del apartamento y cerró la puerta detrás de ella.

Usó la llave que guardaba para emergencias, y se metió a su apartamento. Instantáneamente sintió aire frió dar contra su piel. Habían tres ventiladores más. Seguía un poco cálido pero no tan mal como estaba antes.

Edward.

El lugar donde había dejado el bote de basura, parecía haber sido limpiado. Parecía como si alguien hubiese aspirado y sacado la basura. Las almohadas y las sábanas, estaban dobladas y acomodadas. Tendría que pensar en una forma de agradecerle su consideración.

Bella sonrió mientras se dirigía a la parte de atrás de su apartamento, para tomar un baño. Estaba escogiendo qué se pondría cuando escuchó a alguien tocar su puerta. Curiosa, soltó la blusa que tenía y se apresuró hacia su puerta. Vio a través del lente y vio a su mejor amiga dando pasos hacia adelante y hacia atrás.

—¿Alice?, ¿qué haces aq-? —comenzó a preguntar al abrir la puerta.

—Isabella Marie Swan —gritó—. ¿No sabes contestar un teléfono? Traté de llamarte de vuelta después de escuchar tu mensaje. Sabía que algo estaba mal, ya que escuché que tu voz temblaba y aún así, no me respondiste. ¡Todo lo que sé pudiste haber estado en graves problemas! Estaba preocupadísima por ti. Jasper me dijo que quizá estuvieses durmiendo y que te tratara de llamar hoy. ¿Qué obtengo cuando te llamo hoy a la mañana? Ninguna respuesta. ¿Sabes lo preocupada que estaba? —Alice se detuvo para respirar. Miró a su amiga, esperando una explicación.

Bella no estaba segura de cómo explicarle, al estar parada frente a ella. Decidió comenzar con la verdad.

—Estaba enferma.

—Estabas enferma —alzó sus cejas—. ¿No pudiste haberme mandado un mensaje?

—No tenía mi teléfono —Bella aclaró, muda.

—No lo tenías —Alice dijo. Miró a su amiga de arriba a abajo. ¿Cómo no notó su camiseta antes? Sólo conocía a una persona que fue a Oxford—. Bonita camisa, Bells —sonrió burlonamente.

—Es en serio, Alice. No es lo que piensas —se defendió.

—¿Qué? —preguntó inocentemente—. ¿Te la dio James?

Bella gruñó mientras le contaba la historia a Alice. Su mejor amiga se veía un poco decepcionada cuando terminó de contarle. Aunque, Bella, podía ver una ligera sonrisa. No sabía por cuál debería estar más preocupada.

—Lo que sea que decidas hacer con tu vida personal no es de mi incumbencia —sonrió.

—Dudo fuertemente acerca de esa declaración —Bella suspiró—. Ahora, ¿quisieras saber para qué te llamé anoche?

—Por supuesto. ¿Por qué estabas triste?

—Jacob llamó —dijo Bella.

—No, no lo hizo —Alice jadeó—. ¿Qué querría ese idiota?

Bella se encogió de hombros.

—No estoy segura, dejó un mensaje de voz. Supongo que estará aquí toda la semana y quiere que nos veamos.

—¿No estarás pensando en-?

—Por supuesto que no —Bella dijo rápidamente—. No podría verlo a la cara.

—Oh, Bella —Alice rodeó sus hombros en un abrazo—. Yo creo que sí puedes, es sólo que no vale la pena.

—¡Ja! Buena ésa, Alice —Bella sacudió la cabeza.

—Bella, eres hermosa, lista y exitosa y te quiero mucho —dijo Alice, llevándola hacia el baño—. Pero necesitas un baño. Ahora ve y vístete. Luego podremos decidir qué haremos hoy. Podríamos discutir sobre cómo torturar a Jacob.

—¿No vas a trabajar?

Alice negó.

—Me tomé el día libre porque tuve una emergencia. Ahora ve. Voy a escoger algo para que te pongas.

Mientras Bella se bañaba, Alice buscó entre sus cosas por algo para que se ponga. Escogió unos jeans y una blusa verde, ajustada, sin tirantes. Encontró un par de sandalias verdes que hacían juego. Cuando comenzó a buscar los accesorios, golpearon la puerta.

Alice caminó hasta ahí.

—¿Quién es?

—¿Alice, eres tú? —escuchó preguntar a esa voz con acento, detrás de la puerta.

Abrió la puerta para ver a su primo parado. Tenía una camisa gris, doblada en sus manos. Pudo adivinar que estaba nervioso porque su cabello estaba desordenado. Edward pasaba las manos por su cabello cuando estaba estresado.

Alice se divertiría un poco. Se recargó en el marco de la puerta, con sus brazos cruzados.

—¿Qué te trae por aquí, querido primo?

—Vine a darle esto a Bella —dijo, extendiendo la camisa incómodo.

Alzó sus cejas.

—¿Tendría por qué saber, por qué tenías la camiseta de mi mejor amiga?, ¿o por qué ella usaba la tuya?

Edward pasó su mano por su cabello. Abrió la boca para decir algo, pero Alice no lo dejó.

—No. No quiero saber qué haces en tu vida personal. Ew. No es de mi incumbencia.

—Lo dudo, pero no fue nada Alice. Nada pasó. La encon-

Alice negó.

—Guárdatelo. Bella ya me lo explicó todo. Pero…

—¿Pero, qué?, ¿por qué tiene que haber un pero?

Alice escuchó con cuidado si la regadera seguía prendida. Cuando comprobó que sí, sacó a su primo al pasillo y cerró la puerta detrás de ella.

—Bien, Edward. ¿Te gustaría explicar qué está pasando entre Bella y tú?

—No pasa nada ent-

—Sí, eso es a lo que me refiero. Mira, sé que te gusta Bella. Es la cosa más obvia del mundo, así que no discutas. Y pasa que conozco muy bien a Bella, y puedo decir que le gustas. Pero Bella es terca. Tendrá muros alrededor de su corazón que podrían, incluso, tener a toda una milicia fuera. Ahora, estoy muy desesperada, porque no haces nada por avanzar rápidamente. Estás yendo muy lento.

—Alice —Edward comenzó—. Está saliendo con alguien ahora.

—¿Con quién?, ¿con James? Es sólo una fase. Se asustará y se alejará de él pronto. Además, él no es para ella, de todos modos.

—¿Y cómo sabes que yo soy para ella? —le preguntó Edward con una ceja alzada.

—¿Dudas de mí, Edward? —Alice se presionó el pecho, sintiéndose traicionada—. Deberías saber que no debes apostar contra mí.

—Sí. He aprendido esa lección un par de veces an-

—Alice —ambos escucharon la voz de Bella.

—Bien. ¿Estás ocupado hoy? —la voz de Alice era apenas un susurro.

—No, en realidad. Necesito a sacar a Bella de su apartamento. Voy a traer a alguien para que repare su aire acondicionado, ya que el dueño no puede traer a la compañía hasta la próxima semana. Así que voy a pagar para que lo reparen antes, pero es obvio que Bella, no puede saberlo.

—Bueno, se supone que iba a salir con ella, pero puedes entrometerte y yo espero a la persona que va a reparar el aire, para que venga. Pero le voy a decir que tendré que ir a trabajar.

—¿No es eso mentirl-?

—Oh, no me salgas que ahora estás de noble. Ibas a tener que mentir de alguna manera hoy.

—Bien.

—Además, ha estado bastante bien, hasta lo de Jake, que se quiere aparecer de nuevo en su vida. Eso significa que pasará un tiempo un poco difícil. Alguien como tú sería bueno en su vida.

—¿A qué te refieres?

—Sólo eso —Alice volteó a ver al apartamento, al abrirse la puerta. Bella estaba de pie, con una toalla envuelta en su cabello y vestida en el conjunto que Alice le había escogido.

—¿Qué haces aquí afuera-? Oh, Edward. Hola —se sonrojó profundamente. Se quitó la toalla de la cabeza—. No fue mi intención levantarme e irme antes; es sólo que necesitaba bañarme —miró sus pies un segundo y luego a Alice.

Edward rio quedito.

—Ja, ja. No te preocupes por eso, Isabella —amaba cuando se sonrojaba. Era hermoso.

—Bien —sonrió—. Alice, voy a secar mi cabello y luego planeamos lo que haremos hoy, ¿sí?

—De hecho, Bella, me llamaron del trabajo. Hubo una emergencia con la boda del jugador de béisbol, Robert. Me siento terrible por dejarte sola, aunque quizá Edward pueda tomar mi lugar.

—No, no tiene por qué. Fui suficientemente molesta anoche —comenzó a excusarse.

—Tonterías. No fuiste ninguna molestia. Además, me harías un favor si vinieras conmigo. Tengo que hacerme cargo del peor deber jamás imaginado.

—¿Y cuál sería? —le preguntó Bella sonriendo.

—Necesito escoger colores de pintura.


*Según la RAE es otro término para designar la universidad.

Primero que nada gracias a Mafervan y a indications de l'immortalite, por agregarme a favoritos y a alertas.

Y a:

viivii alice: Hahaha yo haría lo mismo. ¿Verdad que hacen una pareja súper tierna? Hahaha me encantan.

eddieIlove: Quizá porque se imagino que Edward se iba a preocupar de más. Ya sabes que a Bella no le gusta preocupar a nadie. Haha.

Paty4Hale: Cap12; Sí, a mí tampoco me gusta mucho, pero bueno, sale bastante hahaha. Ni modos. Cap 13; Sí, aquí en mi ciudad ya no está en cinépolis... por poco no la veo. Fue muy frustrante haha. Aw y no, no sabía que era papá, qué guapo se debe de ver... (buscaré fotos) hahaha. Por eso mismo me gusta Edward, siempre se preocupa por ella, haha.

Romby: Al menos la verás... eso igual cuenta. Hahaha. Y no, no recuerdo esa parte... igual nunca la vi de corrido una sola vez, siempre veo pedacitos haha. Ah... y no me imagino a Edward gritando afeminadamente hahahahaha.

Vale-Misty Cullen: Haha pues es que tengo a mi favor que es traducción y que la historia ya está escrita. Es más difícil cuando se tiene que escribir la historia desde cero haha. Y obvio no me molestan tus reviews, es la última cosa que harían... al contrario. ¿Verdad que es guapo? Hahaha. (Hablando de Chris). Es genial y es súper alto. Adoro a los hombres altos. Se notó más cuando estuvieron juntos en los MTV para premiar no sé qué categoría... me fascina su acento australiano también. Es genial. Yo también ya soy su fan haha. Sí, también espero que haya segunda parte. Y que muestren un beso de verdad hahaha. Sí, Esme me gustó mucho en el capítulo. Fue muy graciosa haha. Ah, otra cosa. No me había dado cuenta que eras tú la autora de No es fácil y La bella y la bestia. Hahaha. Soy muy distraída. Pero no importa, el chiste es que escribes muy bien hahaha.

xXArleenXx: Qué bueno que ya pudiste entrar. Hahaha. Sí, yo la veré de nuevo uno de éstos días... en internet, haha nada más que está en inglés, por que todavía no encuentro un buen sitio con pelis subtituladas. Aunque ya la vi y no va a ser muy difícil entenderlo haha.

Anonymous o Guest (en mi correo aparece como Anonymous haha): Aquí está el capítulo y desafortunadamente no la presiona ni nada. Es un caballero hahaha. Gracias por comentar.

Muchísimas gracias por todos los increíbles comentarios que dejan. Me encanta leerlos y siempre me sacan una sonrisa. Espero que hayan disfrutado del capítulo.

Por cierto, tengo en mente traducir un one-shot de Snow White and the Huntsman. Es sobre lo que pensaba el cazador cuando Snow estaba 'muerta'. Está súper bonito y me hizo llorar. Pero aún tengo que pedir permiso a la autora. Espero que me deje.

En fin. Como siempre, gracias. Cuídence mucho.