Disculpen la tardanza.


Disclaimer: One Piece y todos sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Eichiro Oda

Anteriormente:

Tras encontrar a Usopp con vida tras el ataque de un enemigo desconocido, el equipo de exploración liderado por Zoro se ha dirigido a rastrear al capitán Luffy.

Luffy por su parte ha continuado su reñido enfrentamiento contra su rival Nami, culminando en que cayera en una treta de la ladrona, terminando sepultado bajo las rocas en una cueva, sin posibilidades de salir. No obstante, un tiempo después Nami ha sido atacada por sorpresa siendo sometida por una ágil figura humana.

Por otro lado, la pelea entre Wiper y Shura se ha visto detenida por un tercer elemento al que el guerrero Shandiano ha reconocido.

En las instalaciones de Dark Pluton, Enel ha puesto en marcha un plan que lo llevará a alcanzar "la divinidad", mandando llamar al prisionero Portgas D. Ace, una parte vital de sus designios.


Del odio al amor hay una aventura

Capitulo 14: La novia de Luffy

-¡Luffy, responde Luffy!- gritaba Usopp ya con voz afónica de tantas veces que había repetido las desesperadas exclamaciones.

No menos apremiado, Zoro iba al frente, abriéndose paso entre la maleza con ayuda de su katana.

-Es inútil- Usopp terminó apoyando sus manos sobre sus rodillas, decaído de animos –Ya hemos encontrado algunas salidas de la red de cavernas y no hay rastro de Luffy- expresó entre respiros entrecortados –Chopper ¿No detectas algún aroma?-.

El pequeño olfateó el ambiente –No logro detectar algo en particular, lo siento-

-No te disculpes, has hecho tu mejor esfuerzo, si estamos aquí es por ti- le animó el joven brasileño –Oye Robin- se quedó observando a la científica que ya desde hace tiempo que mostraba calma y relajación, como si no le preocupara mucho el extravío del capitán.

-Doctor Chopper, quizás podrías intentar detectar sustancias que no sean fluidos corporales- aconsejó, tomó una pausa y con una leve sonrisa prosiguió –Quizás intentar rastrear hormonas, feromonas para ser exactos-

-¿Feromonas?- el narizón parpadeó dos veces consecutivas, ahondando en su mente para recordar de qué se trataba todo –Pero según recuerdo, eh, se supone que esas hormonas son liberadas durante el enamoramiento-.

-Feromonas ¡Eso es! Mi olfato es sensible a detectar hormonas, las puedo rastrear a kilómetros de distancia, déjenme probar- Chopper emocionado empezaba a olfatear el ambiente.

Usopp se interpuso entre Robin y Chopper -¡Un minuto ustedes dos! No tiene sentido, Luffy está en una situación de peligro ¿Qué tendrían que ver las feromonas?-

-¡Ah es verdad, no lo había pensado de esa manera!- exclamó Chopper abriendo los parpados por completo y sacando la lengua debido a la sorpresa.

-Fufu- Robin rió conservadoramente, entretenida con la conversación.

Usopp se irritó -Oi Robin, no te rías, esto es asunto serio-

-Vaya, yo nunca dije que las feromonas tenían que ser precisamente de Luffy- corrigió alzando el dedo índice y sonriendo levemente.

-P-pero ¡Luffy está en riesgo! ¿Feromonas? ¡Nada que ver!-.

-¿Realmente está bajo peligro en estos momentos? ¿Hemos comprobado al cien por ciento que Luffy está luchando a muerte? Quizás estemos equivocados en nuestras suposiciones- la morena avanzó dejando al par de varones atrás, totalmente confundidos.

-Robin- la mirada de Chopper era de preocupación.

-Espera Robin, algo sabes y no nos lo quieres decir, puedo verlo en esa cara de niña traviesa que estás haciendo- dedujo el narizón yendo a ponerle la mano en el hombro para detenerla –Tu eres muy lista, dinos cuál es tu suposición-

-Es solo una hipótesis, aun no tiene el suficiente marco científico como para considerarla una suposición- volteó a verlos de lado –Pero si en verdad les interesa, no puedo dejarlos en duda-con el dedo índice les hizo una señal de que se acercaran, cuando el par de curiosos siguieron la instrucción, prosiguió –Tomando en cuenta la información que tengo de Luffy, así como unas observaciones de campo, existe la posibilidad de que Luffy en realidad esté…-

La voz de la investigadora se vio interrumpida por un par de potentes ruidos que hicieron retumbar la paz de la selva, provocando que aves salieran volando de los arboles, que Chopper se acurrucara aterrorizado que Usopp se fuera de sentón y empezara a temblar y que la expresión de Robin se volviera seria.

Había sido el sonido de dos potentes detonaciones, dos disparos de arma de fuego que a juzgar por la intensidad sonora, no habían sido descargados muy lejos de donde estaban.

-Por eso decía que era una hipótesis- Robin se acomodó el sombrero y se quedó observando en la dirección de la que había provenido el sonido.

Usopp y Chopper en cambio se voltearon a ver por unos segundos y entonces se abrazaron el uno al otro, entrando en pánico – ¡Noooooooo Luffy!-.

-Efectivamente, si tales detonaciones de alguna manera llegasen a impactar a Luffy, probablemente el estará tirado en un charco de sangre mientras sus ojos se cierran lentamente, para luego sumirse en la oscuridad de la muerte- dijo Robin con calma y seriedad.

Usopp y el reno enmudecieron unos instantes imaginando la escena, tras lo cual se aterraron aun más y empezaron a chillar.

-¿Dije algo malo?- preguntó Robin extrañada, viendo como los dos nerviosos se marchaban trastabillando, casi arrastrándose por el suelo, gritando el nombre de Zoro. Era como si se dirigieran al peliverde en busca de protección.

El Roronoa precisamente estaba trepado en un árbol, de pie sobre una gruesa ramificación, observando al horizonte.

-¡Zoro, Zoro!- Chopper corrió a aferrarse del tronco del árbol, como si quisiera trepar, claro que sus pezuñas no se lo permitían

-¡Mataron a Luffy!- chilló Usopp tirándose de rodillas.

Zoro no prestó mínima atención a los jóvenes, inmóvil no quitaba la vista del frente -Ese sonido…fueron los disparos de un revolver, calibre .44- apretó los puños en evidente tensión mental –Fue la arma de Luffy-.

-E-e-entonces-

-Luffy solo dispara su arma cuando es estrictamente necesario hacerlo, cuando hay riesgo de muerte- Zoro desenvainó su espada y entonces elevó su voz -¡Ese maldito asesino, en cuanto le haya hecho daño a Luffy!- enfurecido bajó de un salto aterrizando con firmeza en el suelo y finalizó su declaración -¡Lo cortaré en dos!-.

-E-espera Zoro, no nos dejes ah- lloró Chopper al ver como el mercenario salía corriendo alterado y listo para entrar en combate, abandonando al grupo.

-¡Zorooooo!- gritó Usopp en vano, ya que el espadachín maestro se alejaba corriendo velozmente hasta meterse a la frondosidad de la selva –Mierda, lo que menos debemos de hacer en estos momentos es separarnos…somos más vulnerables así ¿Por qué nos estamos fragmentando? Es como si…como si alguien quisiera separarnos…separarnos para luego…ma-matarnos uno por u-uno-.

Chopper empezó a temblar al oír las palabras de Usopp ¿Y si era verdad lo que estaba diciendo?

-Chicos, recuerden lo que les dije de las suposiciones- Robin acudió en socorro de sus compañeros que estaban por caer en una severa crisis nerviosa –No se les puede creer por completo, hasta que la hipótesis es comprobada-.

-Robin, tú-

-Mantengan la calma, tenemos que afrontar la situación juntos y con madurez- fijó sus ojos azules en el camino que había tomado su protector –Roronoa-san es propenso a extraviarse, si lo dejamos irse nuestros problemas se duplicaran-.

-Es verdad, Luffy nos dijo que no lo dejáramos alejarse más de veinte metros- recordó Chopper.

Usopp se alzó, centrándose en la situación tal como aconsejó Robin -Vamos, tenemos que seguirle el rastro antes de que se nos pierda más, suficiente problema es con Luffy como para tener que andar buscando a Zoro-.

-Bien, avancemos- Robin tomó la delantera, armándose con su pistola de mano para ir a la segura.

Conjeturas, cada uno de los cuatro tenían diferentes suposiciones sobre qué había sucedido. Pero las cosas en realidad eran muy distintas a como las imaginaban.


Momentos antes, a unos pocos kilómetros de distancia, a eso de las dieciocho horas

Ese cabeza dura de Luffy, esta vez tenía que haber aprendido la lección, ya llevaba buen rato sepultado bajo los escombros en esa oscura y húmeda caverna. Si tenía el más mínimo cerebro, era para que ya admitiera que no podía con ella; la mejor ladrona del mundo.

Precisamente eso era el detalle más burdo; ella es la mejor ladrona del planeta ¿Por qué tenía que sentirse preocupada por ese bobo explorador? No tenía lógica.

Bueno, tampoco es que ella fuera tan maldita como para dejarlo como lo había dejado. Ella lo había hecho caer en la trampa, pero no para dejarlo morir de sed y hambre (Y claro que era imposible que el muchacho pudiera salir por si solo de debajo del montón de rocas)

Pero no, no se sentía culpable, no se arrepentía, eso le pasaba por andarse pasando de la raya con ella ¿Capturarla? Ni en sus sueños.

-Bien, es hora de hacer razonar a ese idiota- sacó el croquis de la red de cavernas que ella misma había trazado y empezó a planear la ruta que la llevaría más rápido al Monkey –Me va a tener que decir todo lo que sabe sobre el Poneglyph-

El Poneglyph; su mayor anhelo, en eso si le gustaba pensar, le emocionaba imaginar el momento en que tuviera esa preciosa joya entre sus manos. Le iba a rendir muchísimo; acabar con Arlong, mejorar la aldea, hasta le sobraría dinero para darse un bien merecido lujo, de hecho no le caería mal un tratamiento de belleza, tantas aventuras salvajes ya habían cobrado factura en su piel, cabello y uñas, pero más que nada quería arreglarse esa horrenda y antiestética cicatriz en su espalda ¡Todo por culpa de ese estúpido hombre lobo!

Repentinamente salió de sus razonamientos, ya que una incómoda sensación se hizo presente en su pecho, esa sensación de que estaba siendo observada; haciendo gala de sus reflejos gatunos se armó con el revólver que había tomado prestado de Luffy y se giró ciento ochenta grados para inspeccionar a sus espaldas, apuntando en todo momento con el arma, lista para disparar a cualquier objetivo moviente.

Observó de un lado a otro, con rápidos movimientos de sus ojos y sin parpadear.

No había absolutamente nada.

Suspiró relajándose y se acomodó el sombrero de paja (otra posesión de Luffy), al final no había sido más que su imaginación –"Eso me pasa por andar pensando en aquel monstruo"- dijo en sus adentros, reviviendo la imagen de la bestia inhumana.

Ye meditando en ese tema, le surgió una pregunta que debía de haberse hecho mucho antes ¿Qué habría sido de la otra bestia? Si, ese brutal hombre leopardo. Si aun estaba suelto en la selva (lo cual era altamente probable), entonces podía significar un enorme problema; esas bestias tenían un olfato súper desarrollado.

-"Sería arriesgado enfrentar a uno más de esos"-

Con ingenio había logrado matar al hombre lobo y eso que casi le había costado la vida. Lo peor de todo es que esos híbridos pertenecían sin duda a los "tipos malos", los que tenían el Poneglyph. Eso sin contar que tenían un francotirador maestro que había sido capaz de matar a Fullbody aun yendo en la avioneta en movimiento.

Hombres y monstruos excepcionales para proteger la joya más valiosa de Francia.

Ya no se sentía tan segura de poder robar el Poneglyph con la misma facilidad que había robado el diamante rosa a la familia Tenryubito. Era un tremendo riesgo el que iba a tomar, uno como nunca antes había llevado.

Y tenía que hacerlo sola. Nami contra una organización de criminales. Una contra todos.

Trabajar sola tiene la ventaja de no tener que compartir las ganancias. Pero he aquí la desventaja; sin un equipo de apoyo, las situaciones se complican. En esta aventura en particular no le hubiese caído mal un equipo a sus órdenes.

Crack

Un sonido seco en los arboles a sus espaldas, la sensación de ser observada nuevamente y un escalofrío recorriendo su espina dorsal.

-¡Maldición!- se dio la vuelta, encontrándose con que una figura humana se impulsaba del árbol hacia ella a gran velocidad con intenciones ofensivas, instintivamente alzó el revólver magnum y dejó salir dos disparos sin tener oportunidad de apuntar con claridad.

Sintió un fuerte impacto, cayó al suelo con fuerza y por un par de segundos se sintió conmocionada, desconectada debido al choque.

Había fallado los disparos.

Cuando se recuperó, sintió un peso a sus espaldas, estaba boca abajo y su brazo derecho estaba doblado a su espalda, era el agarre de una mano aplicándole una llave para someterla, no se podía mover. Abrió los parpados, y con su vista a nivel de suelo, observó el sombrero de paja tirado a su izquierda a escasos treinta centímetros de su rostro mientras que a un par de metros al frente de ella estaba la pistola descansando al lado de unas flores silvestres –"He sido sometida de un solo movimiento ¿Cómo es posible?"-

Pero había algo más en su campo de visión, era un objeto pequeño que relucía bajo los rayos del sol en un esplendoroso color rojo, ese tono rojizo le era tan familiar.

De hecho, en las cuevas, ella había contemplado ese color en el objeto personal de ella.

-Es hora de finalizar este juego- decía mientras sostenía una pieza de rubí perfectamente, aluzándola con su lámpara. La carnada para hacer caer a Luffy…

A Luffy…

Luffy…

Sintió su corazón sobresaltarse y clavó las uñas de su mano libre en la tierra con gran frustración –"No puedo creerlo, agh"-.

Nunca antes nadie había podido capturar a la gata ladrona, pero hoy era sometida completamente y por quien menos podía considerar capaz de hacerlo.

-¡Como lo hiciste! ¡Cómo!- gritó fuera de control, moviendo la cabeza hacia los lados, como negando que fuera posible su caída ante "ese".

No recibió respuesta, solo escuchaba los jadeos a su espalda.

-¡Respóndeme!- exclamó demandando respuesta a lo que consideraba una imposibilidad. Los recuerdos de los acontecimientos en las cavernas aun estaban frescos en su mente.

-Miren que tenemos aquí- le decía con prepotencia a la vez que miraba al explorador que estaba sepultado casi completamente por un montón de rocas y tierra -¿Pero en qué problemas te has metido Luffy-kun? Oh pobre de ti, otra vez has caído victima de tu propia estupidez-

-¡Tenías cientos de kilos de escombro a tus espaldas, solo tenias libre tu cabeza y un brazo! No debías de poder escapar sin mi ayuda ¡¿Cómo escapaste?!- preguntó casi como si recriminara.

Observaba una brújula, posesión del desafortunado chico –Y si por algún milagro lograras salir de los escombros- se agachó para coger la brújula enfrentándose a los enérgicos reclamos del "D"-No podrás escapar, sin luz y brújula tu destino será vagar en perdición en esta laberíntica red de cavernas-

-Y-y ¡Esas cavernas eran un laberinto, con muchas salidas! Nadie puede navegar por allí sin al menos una brújula ¿Qué aparato utilizaste para guiarte? ¡Debiste haber utilizado algo!-

Se marchaba dejando abandonado al joven aventurero, escuchaba sus gritos y maldiciones, afirmaciones de que la odiaba con toda el alma. Al abandonar la cámara se encontró con que el camino se dividía en ocho cuevas individuales diferentes, es decir ocho caminos a elegir. Aun si de mera casualidad lograse salir, no sabría qué camino había tomado ella; Monkey D, Luffy estaba acabado.

-¡Y cómo fue que supiste que camino había tomado, no puede ser que me rastrearas! No puedes tener tanta suerte, es imposible ¡Como demonios hiciste todo eso, Luffy!-

Tras unos cuantos resoplidos más, Luffy dio su respuesta en una sola palabra

-Instinto-

-¿Instinto?- cuestionó con incredulidad, más no era la primera vez que oía eso salir de los labios de Luffy, al principio de la confrontación él había hablado de su instinto.

-Y bien tontín ¿Cómo piensas superarme? Yo soy más ágil, inteligente y hábil que tú ¿Qué recurso podrías tener tu como para ganar ventaja sobre mí?-

-Instinto-

En ese momento se lo había tomado como una broma, durante toda el enfrentamiento había hecho burla a esa posibilidad. Nunca imaginó que él hablara en serio, que de verdad su instinto fuera su arma más poderosa.

-Ah…este juego, esta pelea…ha terminado, ladrona, yo he ganado- dijo aun entre jadeos, con voz cansada.

Ella guardó silencio y entonces empezó a quejarse –Ay, Luffy me estás lastimando, me duele, por favor suéltame- dijo poniendo una cara de sufrimiento, aun cuando el chico no estaba aplicándole la llave con fuerza.

-¡No!- gritó Luffy con firmeza –No volveré a ser débil ante ti, todo este tiempo has estado jugando conmigo ¡¿Por qué me haces esto ladrona?!-

Parecía estar furioso, sino es que herido ¿Sería su orgullo?

-Ese rubí es tuyo ¿no es así?- su voz estaba cargada de resentimiento –Tú me engañaste, cuando habías prometido que jugarías limpio ¡Pero me sepultaste sin respetar las reglas!-

-Ja, pues bienvenido a mi mundo- le respondió con rebeldía.

-Me mentiste, me humillaste y me quitaste mi tesoro- recriminó ya menos alterado, suspirando.

La expresión de autoconfianza se le borró cuando observó como la mano libre de Luffy se posaba sobre el sombrero de paja a su izquierda, delgados hilos de sangre resbalaban por su dorso, manchando la copa del sombrero con gotas del líquido vital –"Está sangrando profusamente"-.

-Este sombrero es mi tesoro- recalcó llevándose el sombrero a su cabeza.

Nami sintió como unas gotas de plasma le salpicaban en la espalda, la curiosidad y en cierta parte la consternación la llevaron a girar el cuello para alcanzar a ver al chico que estaba a sus espaldas -¡Tu brazo izquierdo!-

Ahora comprendía porque jadeaba tanto y se escuchaba cansado, estaba herido en el hombro izquierdo, una de las balas que ella había disparado cuando intentó defenderse le habían dado, provocándole una hemorragia que no era para menospreciarse.

-Ahora me dirás tu nombre y para quien trabajas- decía Luffy quien cerraba un ojo aguantándose el dolor.

Ella no quitaba su mirada del hombro herido del joven, estaba perdiendo bastante sangre.

-Ese rubí tuyo tiene tallada una imagen de un pez sierra ¿Quién es el pez sierra? ¿Es tu líder?-

-Tu hombro, te di en el hombro ¡Hay que detener esa hemorragia!-

Su cara se tornó en sorpresa, no se esperaba que la mujer le saliera con eso -¿Qué? ¿Pero qué estás diciendo?-.

-Tu revolver es un arma de alto calibre, si te dio en una arteria morirás en minutos- dijo con apremio tras lo cual empezó a forcejear –Tienes que soltarme, no podemos dejar esa herida abierta-.

El mugiwara se quedó estupefacto, tras lo cual negó con la cabeza –Deja de fingir, solo quieres entramparme otra vez-.

-No seas ridículo ¡Tan solo mírate!- replicó tratando de convencerlo, luchando con más empeño por liberarse.

Luffy se negaba a ceder, aumentando la intensidad de la llave que le aplicaba a su rival -No te creo nada, no eres más que una ladrona-.

Empezó a sentirse agotada, la sincera realidad es que desde que había estado vagando en las cavernas ya había llegado a su límite; tanto correr y hacer maniobras evasivas, tanto luchar enérgicamente, tanto daño físico recibido. Estaba en las ultimas -Terco, tienes que confiar en mí o morirás- dijo sintiendo como se le iban las fuerzas, si seguía oponiendo resistencia podría incluso colapsar por exhaustión.

-No puedo confiar en ti, tu no me mandas…tu no- empezó a perder fuerzas, sentirse desorientado y confundido. No quería dejarla ir apenas que le había capturado tras mucho esfuerzo –Tu quieres-.

-Es Arlong-

-¿Qué?-

-El símbolo en el rubí, es de Arlong el gyojin-

-Ah- cerró los ojos, se sentía mal, había visto moverse los labios de la embustera, mas no había escuchado que había dicho –l-ladrona- no pudo mantener la llave que estaba aplicando a la chica y empezó a tambalearse.

Nami como era de esperarse sintió como la presión disminuía y aprovechó para zafarse.

-¡Oh no!- Luffy abrió los ojos al sentir con la mujer se escabullía gateando por debajo de sí, intentó detenerla pero ella alcanzó a liberarse hasta las rodillas, de modo que cuando fue sujeta por él, contraatacó dándole una carga con el hombro liberándose por completo -¡No!- exclamó con coraje yéndose de espaldas con gran facilidad.

-¿Qué acaso quieres morir?- Nami no dejó pasar la oportunidad, vio como Luffy se daba la vuelta dándole la espalda e intentando levantarse, sacando la adrenalina fue y se subió a sus espaldas y aseguró la muñeca izquierda de Luffy, entonces se giró el frente haciendo caer a Luffy sin soltarle el brazo.

El resultado es que Nami terminó tirada de espaldas, aplicándole una luxación de brazo a su oponente; utilizaba ambas manos para sujetar la muñeca de Luffy (a la altura del esternón de ella), el brazo de Luffy se extendía a lo largo del abdomen de ella y pasaba por entre sus piernas, apretando con las rodillas contra el hombro mantenía el brazo inmóvil, extendía sus piernas perpendiculares al pecho de Luffy, una a la altura del esternón de él y la otra sobre su cuello, impidiéndole el escape.

Luffy apretaba los dientes, se había descuidado y ahora era él quien era sometido, conocía esa técnica, era de judo, recordaba que en la academia militar enseñaban esa llave de palanca ¡Esa desgraciada ladrona era muy buena!

-Suéltame ¡Suéltame te digo!- renegó intentando escapar, cosa que no lograba debido a que ella sujetaba su brazo con firmeza, para colmo tenía que ser su extremidad herida.

-Calla- Nami apretó sus rodillas con fuerza y dobló la posición del brazo de Luffy, haciendo que el pulgar de este apuntara a las caderas de ella, aumentando de esta forma la intensidad de la palanca.

-¡Agh, no!- exclamó Luffy debido a la palanca y al dolor que la presión de las rodillas de ella le causaba en su hombro –No voy a ceder-

-Eres un idiota- Nami reclinó su espalda, inclinándose un poco hacia el frente y al ver que tenia dominado a Luffy con la llave, liberó una de sus manos manteniendo la muñeca de Luffy segura con una sola mano -¿En que estabas pensando cuando me atacaste por sorpresa? Pude haberte matado- dijo terminando de reclinarse sentada sobre el suelo observando la herida del chico.

-Tan solo inténtalo mujer desgraciada- retó, pero nuevamente ella lo hizo callar con la llave, provocándole dolor – ¡Aahh!-.

-No, quizás sea tramposa, quizás sea orgullosa- rompió la manga de Luffy para verificar con mayor claridad cuál era el estado de la herida –Pero no soy una asesina-.

Luffy abrió los parpados y sin siquiera quererlo, su cuerpo se negó a seguir oponiendo resistencia -Ladrona, tú-.

-Quieras o no, hoy no pienso matarte, ni siquiera por accidente, así que deja de comportarte como un niño- clavó sus ojos cafés en ojos de él.

Luffy resopló y desvió la mirada hacia un lado negándose a mantener el contacto visual, haciendo una mueca apretando los labios, claramente molesto y resignado.

-Fue un rozón, la bala no se quedó incrustada en tu hombro, de haber sido así te hubiera volado el brazo, pero debo coserte esa herida ¿Entendido?-.

-Maldición- susurró para sí mismo.

Nami cesó de aplicarle la llave y de su bolsa trasera sacó una cajita pequeña, la cual al abrirse tenía unas cuantas sustancias y objetos para primeros auxilios –No te vayas a mover-.

Luffy sintió como su rival derramaba una sustancia que ardía mucho en la herida y entonces con gran facilidad empezaba a tratarle, a coserle para detener la hemorragia. Se sentía raro estar en esta situación, con la ladrona atendiéndole, era confuso.

-¿Qué es esto?- preguntó apretando los dientes, cerrando los ojos y con un ligero tic en una ceja -"Esto no debería ser así"- dijo para sí mismo.

Eran rivales ¿No era verdad? Entonces ¿Por qué ella de repente se preocupaba por él? ¿Y por qué él por más que intentaba era incapaz de acabarla?

-Listo, ya está- terminando el proceso de curación entonces guardó sus utensilios y soltó el brazo de Luffy y se alzó de pie –Sinceramente eres un chico con mucha suerte, unos cuantos centímetros más en dirección a la clavícula y hubiera sido imposible contener la hemorragia, habrias muerto-.

-Ugh- Aun tirado boca arriba, se volteó a ver el hombro y se lo tocó.

Nami fue y se sentó contra un árbol, recargando la espalda en el tronco alzó la mirada a los cielos y suspiró –Estoy tan cansada, demasiado cansada- balbuceó cerrando los ojos y relajando los hombros.

Un extraño silencio inundó el espacio entre los dos, hasta que al cabo de un minuto, Luffy tomó la palabra.

-Hey ladrona ¿Por qué? ¿Por qué haces todo esto?- preguntó con la mirada puesta en la copa de un árbol.

La chica no respondió.

-Ladrona ¿Me escuchaste?- se reclinó para verla directamente, sus pupilas se dilataron al contemplarla y sus labios permanecieron abiertos dejando salir unas burdas vocalizaciones de sorpresa –A-ah ah-.

Pero la impresión no le duró mucho, ya que a sus oídos llegó el sonido de unas pisoteadas y una especie de bufidos y resoplidos como los de alguien enojado –Ahora qué ¡Sal de allí cobarde!- exclamó frunciendo el ceño y alzándose de pie, poniéndose a la expectativa de quien estaba detrás de la densa maleza –Se quién eres; el tipo que me desbarrancó antes de encontrar a la ladrona ¡Ven y pelea como hombre!- desafió echando vapor por la nariz y tronándose los nudillos.


Por otro lado a ocho kilómetros de distancia al sureste.

-¡Luffy!-

Era el enésimo grito de llamada de Zoro y como el quinceavo árbol que caía cortado por su katana, estaba desforestando la selva solo porque "los arboles le estorbaban" en su cometido de encontrar al capitán.

Y ahora se encontraba frente a un peñasco habitado por babuinos quienes le miraban con curiosidad.

-¿Qué? ¿Qué me ven?- preguntó al sentirse subestimado por esos monos.

Entonces escuchó un sonido sospechoso a sus espaldas, el sonido de un Luffy salvaje merodeando por comida (Y claro que él estaba seguro de conocer cuáles eran los sonidos que hacia ese moreno idiota al explorar).

-Luffy- Se volteó hacia atrás y vio como unos helechos se movían –Hey espera Luffy, no te vayas- refunfuñó acudiendo hacia esos helechos, pero el movimiento se trasladó hacia otros helechos más lejanos –Está bien tu lo pediste, oh dejas de hacerte el gracioso o empezaré a ponerme violento, así que sal ahora o si no te mostraré-

Antes de que terminara su amenaza, Luffy salió de entre los helechos.

Mejor dicho, se reveló el nervioso armadillo al que había confundido con el capitán.

Una gota de sudor recorrió la frente del Roronoa y a la vez que su rostro se desfiguraba en una mueca de disgusto, los babuinos estallaban en un coro de risotadas burlonas.

-¡Paren de reírse, no es gracioso!- gritó poniendo los ojos en blanco, lo cual lejos de detener las infamias en su contra, las hizo aumentar. Frustrado desenvainó Wadou Ichimonji y viendo de manera asesina a los monos, repitió lenta y serenamente una orden –He dicho que guarden silencio-

Los ojos de los babuinos se llenaron de terror y salieron huyendo dispersándose en la jungla. Satisfecho, Zoro salió de su "modo de intimidación" y envainó de vuelta su arma favorita.

-No es tiempo de andar confrontando monos. Debo encontrar a ese descuidado de Luffy, aunque…- interrumpiendo su habla, volteó hacia la dirección por la que había llegado al peñasco –No he visto a narizotas, al tanuki y a la molesta mujer. Se supone que debían de seguirme- tras meditar un rato, dejó salir un suspiro –No hay duda, esos tres tarados se han perdido, vaya molestia-

Se marchó lamentando el error que habían cometido el trío de sus camaradas. Siguió avanzando al norte (es decir, al frente) por unos cinco minutos, hasta que se encontró algo que lo dejó sin aliento.

-Este paisaje, este viejo árbol, esta tierra ¿Qué no había pasado ya por aquí antes?- se sujetó la barbilla esforzándose por recordar, llegando a una desafortunada conclusión –Ugh, ya he pasado tres veces por este lugar ¡Qué diablos pasa con esta maldita selva!-.


Por otra parte, menos lejos de donde se encontraba Luffy

-Esperen, pido descanso- suplicaba Usopp mientras se caía de rodillas, con la lengua de fuera y soltando jadeos de cansancio extremo –Ya no puedo más, mis piernas no dan para más-

Robin y Chopper se detuvieron y voltearon a verlo extrañados, a diferencia del aventurero, no parecían cansados en lo mínimo.

-Oi, no puedo creer que tengan esa condición ¿De qué están hechos ustedes dos?- les preguntó con incredulidad, desde que habían partido de la meseta Ennies no habían parado y ahora hasta trotaban por el apremio de las circunstancias de Zoro y Luffy.

-Bueno, antes tenía la condición de un caracol, pero desde que me convertí en una bestia Zoan, ya te imaginarás que cambió- detalló el doctor Chopper estando en su forma animal.

-De acuerdo, eso es muy cierto pero tú Robin- apuntó su dedo índice hacia la investigadora quien a juzgar por el cambio en su expresión facial, se llevó una leve sorpresa –Tú eres una chica devota a los estudios, eres educada, moderada e inteligente. Me sorprende la facilidad con la que te mueves en la selva- el joven recuperó el aliento y con eso el grupo continuó su camino.

Robin se acomodó el cabello mientras avanzaba y siguió con la conversación -No estoy de acuerdo con tu afirmación de que una persona dedicada al estudio debe de tener una pésima condición física, eso no es más que un cliché-

-Comparto la sorpresa de Usopp- dijo Chopper –Es que tu resistencia y agilidad van más allá de lo que una persona promedio podría hacer, tan solo mira a Usopp, el seguro estuvo en una academia de alto rendimiento antes de ser nombrado explorador auxiliar de Luffy-.

-Jaja, por supuesto, el hombre Usopp fue elegido como el mejor asistente disponible para Luffy- presumió Usopp señalándose con el pulgar, riendo orgulloso ante el halago.

-Pero Usopp no tiene la movilidad tan precisa como la tuya, se tropieza, se atora entre las ramas y su técnica de salto es deficiente-

Usopp dejó caer los hombros -Eh, no tenías por que decir eso-

-Tu técnica para amortiguar las caídas es infalible, hasta Zoro quedó impresionado-

-¿Lo hizo?- preguntó apresurada y sorprendida, pero recuperó su serenidad y se tocó el labio inferior –Quiero decir, no lo noté-.

-Me sorprende en ti- dijo Usopp poniendo una sonrisa traviesa (que la morena no logró descifrar) –Anda ya dinos donde aprendiste todas esas cosas ¿eras atleta o algo así?-

-¡Aroma!- interrumpió Chopper de la nada, elevando su cabeza y olfateando con empeño.

Robin se acercó y le puso la mano en el lomo del Zoan -Doctor Chopper ¿Ha rastreado a Roronoa-san?-.

-Uy, pero que interesada- se entrometió Usopp aumentando la anchura de su sonrisa traviesa.

-¿Perdona?-.

-Cuando andábamos solamente tras de Luffy te veías tranquila. Pero desde que se nos perdió Zoro, como que andas distinta hahaha- se carcajeó pícaramente.

Robin entrelazó sus brazos –No entiendo de que estás hablando-.

-Mírate Robin, a una chica brillante como tú no se le da hacerse la despistada. Bien sabes de qué estoy hablando-

Chopper salió de su concentración total -Lo tengo, es un aroma combinado; tierra, pólvora, plantas, excremento de elefante y al menos dos tipos de sangre, combinado con un leve rastro de paja y una esencia cítrica-

-¿De verdad? Vamos con todo, me siento un hombre renovado ¡Luffy, Zoro, no teman que yo el grande y poderoso Usopp irá a su auxilio!- olvidando su conversación con Robin, el narizón se montó a los lomos de Chopper –Arre mi fiel reno-corcel, vamos a convertirnos en héroes-

-Sugoi, siempre he querido ser un héroe ¡A la carga!- Chopper se emocionó tanto que ni se quejó del peso de Usopp y salió como rayo.

Robin se llevó una mano a la frente y exhaló lentamente, haciendo movimientos de negación con la cabeza. De verdad la habían puesto en aprietos.


Aproximadamente a las dieciocho y treinta horas

La molesta sensación de los rayos del sol vespertinos golpeando su rostro provocaban que empezara a recobrar la consciencia, sus cansados parpados se abrían encontrándose con el rojizo crepúsculo.

Cerró los ojos y sacudió la cabeza dándose cuenta de lo que le había pasado -"Me desvanecí"-

Conforme su cuerpo y mente fue reviviendo, le llegaron recuerdos de lo último que había pasado; recuerdos de ella cosiéndole una herida al lerdo explorador del sombrero de paja.

Todos sus sentidos alcanzaron su punto estable inmediatamente y su corazón se sobresaltó -¡Oh dios!- fueron las palabras que profirieron de su boca, había cometido el error de perder la consciencia frente a su oponente (tanto así había llegado a ser su cansancio tras dos horas de intenso enfrentamiento físico y mental).

Fue ahora cuando se dio cuenta de que unos insoportables sonidos provenían de a su derecha, disgustantes ruidos de un masticar desesperado y atragantado. Más desagradable fue enfrentarse a la escena de un desaliñado moreno agazapado frente a un cadáver animal, comiendo como si de un inmundo animal carroñero se tratase.

-¡Luffy!- dio su grito de desaprobación, sintiendo como le ardía la sangre debido al enojo.

El chico volteó girando el cuello mostrando sus mofletes llenos de carne –Oh ladrona, has despertado dormilona-.

Sus mejillas se tornaron rojas –No estaba dormida, solo estaba descansando- se defendió tratando de enterrar su vergüenza.

-Shishi, vaya, de verdad parecías estar dormida- dijo aun con la boca llena, entonces extendió el brazo hacia su cena y arrancó un pedazo de carne –Por cierto ¿Quieres?- ofreció una chuleta de aspecto nada apetitoso.

-Eres un asqueroso, esa carne está cruda- le regañó volteando la mirada hacia un lado en repugnancia.

El explorador inclinó la cabeza a un lado, sin entender la reacción de ella -¿Y?-.

-Eres un cavernícola, no puedo creer que estés comiendo de forma tan insalubre, al menos deberías de asar en una fogata-

Una sonrisa de lado a lado se pintó en su rostro –Haha, lo sé. Es solo que me encanta tanto la carne de buey, no puedo resistirla-.

-Vaya, en ese caso me sorprende como es que no te has comido a ti mismo- le dijo con tono ofensivo y sarcástico.

Luffy se alzó de pie y su rostro se trastornó a uno de indignación -¿Qué dijiste? ¡Vuelve a repetirlo!-.

-No me arrepiento de mis palabras, ñiii- le sacó la lengua.

-P-pero si la carne de buey es rebuena ¡No entiendo cómo puedes despreciarla!-

Una vena se le marcó en la frente, la idiotez de ese hombre podía ser más irritante que una Nojiko en modo burlón -¡Te estaba despreciando a ti! ¿Qué acaso no estabas prestando atención a mis palabras?-

El Monkey se le quedó viendo un par de segundos y entonces reanudó su festín, con toda la confianza del mundo y sin tomar en cuenta a su rival.

Se le acabó la paciencia como para seguir llevando una pacifica conversación, lo que necesitaba hacer era quitarse su bota y lanzarla a la cabeza de ese idiota.

Alzó su pie, pero entonces sintió que no podía separar sus manos ¡Estaban atadas por una cuerda!

-Hey cabeza hueca ¿¡Qué se supone que es todo esto!?- preguntó enrabiada debido a su situación, no solo estaba atada de manos sino que estaba amarrada de la cintura al árbol sobre el cual se apoyaba su espalda.

-Ah verás, pues cuando te fuiste a recargar en ese árbol, yo me levanté, iba ir a verte pero entonces escuché que alguien se acercaba, pensé que era el tipo malo que me atacó-

"Sé quién eres; el tipo que me desbarrancó antes de encontrar a la ladrona ¡Ven y pelea como hombre!"

-Me puse en guardia esperando que saliera, pero resultó ser un buey macho muy furioso-

"Ah, no eres más que un buey de la selva…eh ¡Espera que haces!"

-Se me dejó ir en una embestida, eso me cabreó así que le pateé el trasero-

"No hay buey que me pueda vencer"

-Ofendido, el animal se levantó de vuelta y quiso ir a atacarte. Ya te imaginarás a que terminó todo- dijo señalando al cadáver del que se alimentaba –Ah y por cierto, te até- la señaló

-¡Ya me he dado cuenta de eso, cerebro de salchicha!- empezó a negar con la cabeza –Y así dices que yo soy una desgraciada, mira que has hecho, como has pagado a quien te salvo la vida, eres de lo más bajo, Monkey D. Luffy- le acusó viéndolo con rencor.

-Nah, recuerda que yo gané el concurso, encontré la joya, así que podía hacerte lo que quisiera- expresó muy sonriente.

-Mmh- rompió contacto visual, no obstante algo de sus palabras le sonaron de muy mala espina -¿Hacerme lo que quisieras? E-espera, no me habrás hecho algo pervertido mientras dormía, digo descansaba ¿eh?- le miró con sospecha.

Frunció el ceño en confusión -¿De qué estás hablando?-

-No te hagas el inocente, cualquier hombre en su sano juicio no pasaría la oportunidad de manosearme indecentemente- le acusó viéndolo con sospecha -Soy irresistiblemente sexy después de todo- presumió muy segura de su atractivo.

-¿Irresistible? Ni que tu carne fuera de buey-

-¡Tú y tus bueyes me tienen harta, te voy a!- sus intentos de levantarse no funcionaron de nada -¡Ahhhhh!- terminó gritando frustrada.

-Oi, ya estas enloqueciendo de hambre ¿segura que no quieres carne?- se acercó ofreciéndole un pedazo de carne, pero la joven no paraba de gritar maldiciones al aire y patalear berrinchuda -Mmh-.

Como era natural, la ladrona terminó cansándose, quedando exhausta y muy frustrada.

-Está bien Luffy, tu ganas- dijo muy a fuerzas viéndolo con rencor, como no estarlo si era humillante estar atada a un árbol –Ahora déjame ir-

-Nah-

-¿Cómo que "Nah"? Lo que tú querías era ganarme ¿No? Estoy dejándote la victoria de hoy, deberías de estar satisfecho- reclamó indignada.

-No lo estoy- el mugiwara cruzó los brazos –No lo estaré hasta que sepa todo de ti-.

Empezó a negar con la cabeza -"Todo de mí ¿De mí? Pero eso no tiene lógica ¿Por qué razón he de interesarle tanto?"-

-Quiero saber quién eres, es todo- se acercó a ella y sacó su cuchillo de supervivencia –Antes que nada, quiero tu nombre-.

-"Debe haber una razón especial ¿Para que querría mi nombre? No gana nada con ello"- se quedó mirándolo fijamente, analizándolo con detenimiento –"Es un idiota, es raro, un aventurero que trabaja para la liga Grand Line"-

La liga Grand Line, esa organización inicialmente se encargaba de la exploración, pero con el paso de los años había obtenido tanto reconocimiento internacional por sus avances que había empezado a ser requerida en otros campos. En muy poco tiempo se llegó a convertir en una agencia muy completa; investigación científica, desarrollo de nuevas tecnologías, rastreo, espionaje. Prácticamente una liga a la que muchos países desearon acudir para que les solucionase problemas de toda índole.

Shanks, Jinbei, Marco, pronto se encontraba con esos nombres en los informes confidenciales que hackeaba al investigar cual sería su próximo robo; esa organización ya no solo recuperaba reliquias, capturaba criminales, descubría conspiraciones, frustraba complots, detenía catástrofes, resolvía acertijos, eran demasiado buenos ¿A qué se debía esto? A que su líder era el legendario aventurero Shirohige.

-"No puede ser verdad ¿O sí?"- se preguntó sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo.

Si Luffy quería información de ella, es porque quería reportarla a la liga Grand Line y si eso sucedía, probablemente ellos la reportarían a su vez a la WGO.

La WGO, comúnmente conocida como el gobierno mundial, la máxima autoridad política del mundo, encargada de mantener bajo control los poderes internacionales. Ellos estaban buscándola desde hace meses, los robos de gran escala que llevaba a cabo sin duda estremecían a los altos mandos y el gobierno mundial no se quedaría de brazos cruzados, fieles a su tradición, destruirían cualquier amenaza que pudiese causar un desequilibrio en el mundo.

Eso era malo muy malo, estaba confiada en poder evadir a la WGO, pero sería demasiado tener problemas con una organización mas como la liga Grand Line.

No había nada más malo que hacerse enemiga del poderoso Shirohige.

-"Maldición, esto es más grave de lo que creí ¿Cómo no lo pensé antes? Este Luffy me puede joder la vida ¡No puedo permitirlo!"-

Escuchó el sonido de las cuerdas siendo trozadas y para cuando sintió que era liberada de aquel tronco, el moreno la jalaba de un brazo obligándola a ponerse de pie.

-Como sea, no puedo dejarte ir ladrona, tu vendrás conmigo- dijo Luffy ya con su cuchillo guardado, llevándose a su rival capturada –Antes que nada tengo que encontrar a Zoro y los demás-.

-Un minuto ¿Tú trajiste a tu gente?- preguntó sintiendo que sus mayores temores se hacían realidad, había gente de la liga Grand Line con Luffy, estaba en desventaja.

-Sí, vamos con ellos, ah ya estoy extrañando verlos- dijo con una enorme sonrisa –Shishi me pregunto qué cosas divertidas habrán descubierto-.

-"Esto es malo, demasiado malo, realmente él quiere entregarme como una criminal"-.

-Jaja, apuesto a que Zoro ya se les perdió- rió imaginándose a Zoro en la cima del monte Everest –Ladrona, te ves algo pálida- observó cuando volteó a verla.

-"No, no me la puedo creer"- seguía repitiendo en su interior, mientras negaba con movimientos de cabeza.

-Te dije que necesitabas comer, ladrona terca- le recriminó Luffy aun dolido de que la anaranjadita se hubiera burlado de la carne de buey.

-"Es ilógico, si él me va a entregar no tiene sentido que insista en que me alimente. O es un idiota o tiene un muy buen corazón-.

-Eres tan rara ladrona- decía Luffy con simpleza para entonces empezar a hurgarse en la nariz con el meñique.

Nami sintió que su mente se iluminaba con una enorme idea –"¡Las dos cosas! Idiota y bueno ¡El es las dos cosas!"- de pronto se le venía un gran plan en su hiperactiva mente –"Soy tan inteligente, ahora se de que manera zafarme de esta"-

Segundo verso! Las islas en el norte son frías…hyakkoi-koikoi sus cabezas tiritan y todos son bakas- cantaba Luffy cuando escuchó unos sollozos interrumpiéndolo – ¡Whoa ladrona!- exclamó al ver que su rival era la que estaba haciendo esos sonidos, la chica volteaba a un lado de modo que no podía verle el rostro, pero definitivamente estaba sollozando.

-Está bien, haz lo que quieras, acaba con la esperanza de un pueblo entero y la única ilusión de una despreciada fugitiva- se resignaba ella entre sus sollozos, totalmente decaída.

-O-otra vez no- decía Luffy mientras maldecía una y otra vez en su interior, repitiendo que no era débil ante la ladrona, pero como ya había pasado anteriormente, se sentía muy mal…igual que lo que sentía cuando veía a sus nakamas sufrir –Oye, y-ya deja de llorar, m-me pones de nervios-.

-Tú no lo entenderías, tú no…- su voz se quebró y se llevó las palmas de sus manos juntas al rostro, cubriéndose y cediendo al desconsuelo.

-No, no, eso no- dijo Luffy muy nervioso sintiéndose desforzado, soltándola de brazo. La mujer corrió hacia un árbol y se acurrucó junto a un árbol, dándole la espalda y continuando con su triste llorar, verla así lo hacía sentir aun mas pésimo -¿Acaso dije algo malo? Ya no llores, a-anda- empezó a mover las manos a los lados, incomodo ante la situación.

-Siempre ha sido lo mismo, mi vida, la vida de mi pueblo. Un sufrimiento sin fin-

-¿De qué estás hablando?-

El sollozar cedió y lo medio volteó a ver de lado, entonces le habló con una voz aun vulnerable, pero más tranquila –Creo que ahora que me has capturado, que vas a aplastar a un pueblo inocente…mereces saberla; mi historia-.

-Tú historia- repitió sumamente interesado en las palabras de ella, aunque no le gustaba eso de que fuera a aplastar a un pueblo inocente ¡Jamás haría algo así de atroz!

-Hace años, muchos años, cuando tú eras apenas un infante, un huracán golpeó Venezuela, causando destrozos millonarios, peor aún, dejando a su paso muchos damnificados- pausó para tragar saliva y entonces continuó –Y allí fue cuando una ex soldado del gobierno mundial, vio el lado oscuro de la sociedad…-


-¿Qué están haciendo? ¡Se supone que veníamos a ayudar a los damnificados!- gritaba una mujer de aspecto rudo, en sus veintes y de largo cabello rosado. No podía creer lo que sus ojos estaban viendo; sus colaboradores de la WGO saqueando las casas destruidas de los damnificados.

-Miren lo que me encontré- uno de ellos sacaba un fajo de billetes de entre los escombros –Los ahorros de uno de los desafortunados, con esto me podré dar la buena vida en la cantina-.

-Son los ahorros de toda su vida ¡Son la oportunidad de una persona de volver a salir adelante!-

Otro de los hombres, uno de aspecto pálido volteó a verla y sonrió entretenido –Bell-mere, ese es el destino de los hombres sin suerte, perderlo todo. En este mundo solo las personas con suerte siguen adelante aplastando a los débiles, es la ley de la vida-

-¡Eres un sinvergüenza! Ey no me ignores ¡Vuelve aquí Laffite!- exclamaba la mujer, Bell-mere, furiosa por el comportamiento del hombre pálido quien se marchaba con toda la calma del mundo.

De pronto uno de los soldados empezó a armar un escándalo -¡Ah vengan acá, miren lo que he encontrado!-

Tanto Bell-mere como el otro soldado acudieron y quedaron atónitos con la escena; una niña de unos cuatro años cuyo cabello era azul caminaba entre los escombros, cargando entre sus brazos una bebé encobijada.

-Oigan pequeñas, deténganse- exclamó el sujeto que las había encontrado -¿Qué están haciendo aquí? ¿Por qué no fueron a los albergues con sus padres?-.

La respuesta de la niña de cabello azul destrozó el corazón de Bell-mere; ambas pequeñas habían perdido a sus familias.

Pero no fue así en el caso de los dos soldados, quienes segundos después se acercaban a la mujer y empezaban a tramar en voz baja.

-Somos tres, podremos repartirnos las ganancias, nos tocará un buen dinero a cada uno-

-¿De qué están hablando?- preguntaba ella totalmente confundida.

-Son dos, si negociamos bien podremos obtener unos cien mil por cada una-

Bell-mere quedaba atónita –Ustedes no estarán hablando en serio ¡No pueden ser tan desalmados! Esas niñas han perdido a sus padres y ustedes ¿quieren venderlas? ¡¿Tienen idea de que horrendo futuro les darían a esas niñas?! Terminarían de esclavas o incluso peor-.

-¿Y? ese no es nuestro problema. Hay que ir haciendo ahorros, uno nunca se sabe cuánto dinero puede necesitar jaja-.

-¡Somos soldados de la WGO, deberíamos de hacer el bien y no el mal! ¡No permitiré que cometan tal fechoría!-

Uno de los hombres la sujetó del cuello –Escucha mujer, nosotros somos privilegiados, estar en la WGO nos da el derecho de hacer lo que queramos, nadie se mete con el gobierno…jamás-

El otro hombre continuó -Y si tú te atreves a delatarnos por lo que estamos haciendo, créeme que te meterás en más problemas, todo es corrupción y quien no cede a la corrupción es acabado. Este es un mundo cruel y solo siendo crueles sobreviviremos-

El primero la soltó dejando de asfixiarla –Elige bien, si te rebelas serás considerada una insurrecta contra el gobierno y "perro rojo" Akainu no tolera las insurrecciones. Pero si te unes a nuestra trama tendrás un gran billete en sus manos-

El par de soldados corruptos la dejaron atrás y fueron acercándose a las niñas –Vamos pequeñas, vengan con nosotros, las llevaremos a un lugar seguro-

-Jeje, si, muy seguro- recalcó el otro con malicia.

-T-tengo miedo- decía la pequeña de cabello azul.

Bell-mere apretaba los puños del coraje que traía, solo tenía dos opciones; o dejar que sus corruptos colaboradores hicieran de las suyas, evitándose así problemas, o darle un futuro a esas dos niñas, pero para poder darles un futuro tendría que eliminar toda evidencia; ellos eran la evidencia –Vender a unas inofensivas niñas ¿Acaso es eso lo que deben de hacer los rescatistas de la WGO? Si la WGO es así de corrupta, de cruel…entonces yo ya no deseo pertenecer a semejante organización tan asquerosa- empezó a elevar su arma, apuntando hacia uno de los crueles hombres que acorralaba a las pequeñas –No merecen vivir ¡Escoria como ustedes!- exclamó dando el primer disparo el cual se incrustó en la espalda del hombre matándolo al instante.


-Entonces aquella bebé, eras tú ¿cierto ladrona?- decía Luffy totalmente metido en la historia que contaba su rival –Pero la otra niña, la de cabello azul-.

-Nojiko, mi hermana adoptiva- dijo Nami sin rodeos.

-Nojiko, me suena haber oído ese nombre ¿Dónde habrá sido?- se preguntó el mugiwara sujetándose la barbilla, tratando de hacer memoria.

-Bell-mere asesinó a aquellos dos hombres y nos adoptó a mí y a Nojiko como sus hijas, si, dejó la comodidad de pertenecer a la WGO y se quedó a vivir en Venezuela, siendo así la única soldado que realmente ayudó a los damnificados. Por hacer el bien, se convirtió en enemiga del gobierno, una fugitiva-.

-WGO- pronunció Luffy bajando la mirada, sabía que la liga Grand Line había hecho trabajos para el gobierno mundial ¿Acaso eran malos los del gobierno?

-La vida era dura en mi aldea, la sequia golpeaba los cultivos, la pobreza era grande y para colmo una guerra civil empeoró las cosas, todos en el pueblo vivíamos para sobrevivir, luchando día a día por subsistir, ayudándonos mutuamente, podíamos ser pobres y denigrados, pero nuestros lazos eran fuertes-

-Como en la aldea Shandia-

A Nami no le interesó a que se refería el moreno y prosiguió con el relato de su vida –Pero cuando pensábamos que el sufrimiento no podía aumentar, llegó esa pesadilla- tensando su cuerpo y frunciendo el ceño, enfatizó el nombre de la pesadilla –Arlong el Gyojin-

-Arlong, el del símbolo en tu joya- Luffy sacó de su bolsillo el rubí con la insignia del pez espada.

-Arlong fue lo peor que le pudo pasar a un pueblo en necesidad-


-Shahaha, escuchen aldeanos inferiores, este territorio ahora me pertenece a mí, Arlong- exclamaba un Gyojin frente a la multitud de aldeanos reunidos en la plaza central de la villa. Pero este hombre pez no venía solo, decenas de hombres de negro armados lo acompañaban.

El alcalde Genzo dio un paso al frente -No puedes hacer eso ¿En nombre de quién pronuncias semejante cosa?-

Arlong sonrió ampliamente y se expresó con toda confianza –En nombre del gobierno mundial-

-Imposible-

-Shahaha, entre ustedes hay una traidora del gobierno mundial, si a alguien quieren culpar es a esa mujer ¡Yo Arlong me encargaré de hacer pagar a todos por su error, esa es la voluntad de la WGO!-

-¡Eso es un abuso del poder!- gritó un hombre dando un paso al delante. Segundos después ese mismo hombre caía muerto al suelo con una bala en la frente. Escena que aterrorizó a todos.

Arlong soplaba a su pistola tras dar el certero tiro –Todo aquel que se rebele contra mi autoridad, se está rebelando contra la WGO y eso se castiga con la pena de muerte-

Todos bajaron la mirada con impotencia.

-Pero si cumplen la penitencia, entonces serán libres…quinientos millones de dólares, ese es el precio del error que la mujer traidora ha traído sobre ustedes-

Los aldeanos empezaron a quejarse, explicando lo pobres que eran, pero el cruel Gyojin nunca los escuchó.

-Ahora es momento de castigar a la traidora- Arlong observó su pistola y sonrió –Y un disparo con el arma que me regaló Jinbei-aniki no bastará para hacerla pagar-


-¡Espera!- exclamó Luffy interrumpiendo la narración con prontitud -¿Jinbei-aniki?-

-Arlong suele hablar con admiración de un tal Jinbei, al parecer es quien le entrenó y de alguna manera propició que se enrolara al gobierno mundial-.

-Pero Jinbei es un maestro de la liga Grand Line ¡El nunca entrenaría a un sujeto tan malvado como ese tal Arlong! No me la puedo creer, no puede ser cierto- dijo Luffy desconcertado pasándose las manos por el cabello a la vez que le llegaban imágenes mentales de su buen amigo Jinbei, un Gyojin honorable y con principios.

-Luffy, eres demasiado ingenuo al creer que tu liga Grand Line es una organización de justicia y esperanza- le dijo metiéndolo en aprietos -¿Estás realmente seguro de que estás del lado de los buenos? ¿Te has detenido a pensar para quienes trabajan tú y tu gente? ¿En las consecuencias que sus acciones traen sobre el mundo?-

El moreno visiblemente estaba perturbado en sus pensamientos.

-Ustedes no son diferentes de los perros gobierno mundial- dijo con dureza, para entonces aumentar el rencor en su voz –Y lo que Arlong me hizo en nombre del gobierno mundial, no tiene nombre-


-Esta es la ultima casa ¡Entremos!- ordenaba Arlong mientras derribaba la puerta de la vivienda de Bell-mere con violencia y junto con sus cinco hombres de negro entraba dentro.

Unas pequeñas Nojiko y Nami lloraban mientras Bell-mere las abrazaba –Tranquilas, todo estará bien-

-Mujer, por disposición del gobierno mundial quedas bajo investigación, de hecho todas las mujeres del pueblo estarán a investigación hasta que encontremos a la traidora-

Bell-mere maldijo en sus adentros, sabía que venían por ella.

-Capitán Arlong, aquí hay dos niñas ¿Qué hacemos con ellas?-.

-Shahaha- Arlong sonrió malignamente -¿Ustedes que creen?-

Ante tal sonrisa, Bell-mere leyó las malas intenciones del Gyojin, las mismas malas intenciones que años atrás habían mostrado sus crueles colegas. No podía permitir que le hicieran daño a sus niñas –Hey tú el de la nariz horrible, a ellas no las toques-

-¿Qué dices?-

-A quien buscas es a mí, yo soy la fugitiva que mató a dos agentes de la WGO. Si a alguien vas a causar daño debe ser a mí- reveló la valiente mujer, ante los gritos desesperados de Nojiko y Nami.

Uno de los hombres de negro dio un paso al frente y alzó la vista mostrando su pálido rostro –Yo constato que ella es la traidora, fui un testigo del crimen después de todo-

-Laffite- Bell-mere le reconoció de inmediato –Eres igual que aquellos dos, que todos, una basura inmoral-

-Shahaha, vaya, esto simplifica todo mi trabajo, ahora no tendré que investigar y torturar a todo el pueblo para sacar la verdad. Akainu estará muy contento conmigo por la rapidez con que habré solucionado la incógnita-

-Arlong-Bell-mere se puso frente al tritón –Ahora que sabes que soy yo, ya no tienes necesidad de meterte con más personas, dejarás a mis niñas en paz y yo no opondré resistencia-

-Por tu sinceridad y cooperación, no tocaré a esas pequeñas- el Gyojin apuntó con el dedo índice a la mujer –Pero tu no te salvarás, pagarás tu crimen con tu vida ¡Hombres ya saben que hacer!-


Nami se cubría el rostro con ambas manos, relatando con voz temblorosa y vulnerable los acontecimientos –Yo vi todo, con mis propios ojos contemplé como golpeaban y abusaban de mi madre…hasta matarla…Y-yo lo vi…no pude hacer nada…sus gritos, la sangre en las paredes, t-todo está marcado en mi mente-

-L-ladrona- el explorador estaba tembloroso ante las lágrimas de sufrimiento de su "odiada" rival, sentía su dolor y aun mas fuerte sentía unos deseos asesinos en contra de ese tal Arlong.

-Es por eso que tuve que entrar a esta vida de criminal, yo robo para juntar esos millones y millones de dólares que Arlong pide a cambio de la libertad de mi aldea, la voluntad de mi madre era ver prosperar a Cocoyashi y yo he heredado esa voluntad- Nami apretaba sus puños con fuerza y su voz parecía ir tomando un tono de determinación –No puedo simplemente matar a Arlong, el gobierno mundial es demasiado poderoso…pero robaré esos quinientos millones al mismo gobierno, esa será mi venganza- se puso de pie y en todo momento nunca dejó de darle la espalda a Luffy –Y es por eso que no puedo permitir que me captures explorador Luffy, y si tienes el más mínimo corazón, entonces has de dejarme ir, por el bien de las vidas de cientos de personas inocentes-

-Ladrona, entonces tu madre se sacrificó por protegerte- el chico del sombrero de paja dirigió su mirada hacia las palmas abiertas de sus manos que mantenía alzadas –Yo sé lo que se siente, que alguien muera por ti y que seas incapaz de impedirlo- sus manos temblaban y de sus ojos brotaban un par de lagrimas.

-Ahora me entiendes- la voz de Nami se escuchaba muy cercas de él a sus espaldas –Por tanto te someterás a mí y me permitirás robar el Poneglyph que tanto deseas-.

Un escalofrío recorrió la espina del mugiwara al sentir las manos de ella posándose sobre sus hombros, manos que se supone debían de estar atadas por cuerdas.

-Se acabó, mi estimado Monkey D. Luffy- susurró acercando sus labios al oído derecho del explorador quien boquiabierto de la sorpresa se vio lento al reaccionar.

La ágil ladrona cruzó su pierna por enfrente de la del desprevenido explorador desequilibrándolo con una zancadilla, a esta acción añadió el jalarlo con ambas manos hacia atrás, propiciando así que el joven se fuera de espaldas al suelo sin posibilidades de replicar. De hecho no lo dejaría siquiera defenderse.

Y así fue. Instantes después Luffy estaba tirado boca arriba con una experimentada arriba de él sometiéndolo. Al abrir sus ojos, el moreno se encontró con que la ladrona estaba sentada sobre su cuello aprisionándolo entre sus muslos y entrepierna mientras que mantenía los brazos de él estirados hacia arriba y sujetos por las muñecas.

-Y una vez más, Lara supera a Indy-.

-A-a-ah- Luffy no podía proferir ni una sola palabra, podía verla a la cara desde donde estaba y esa no era la cara de una entristecida chica en sufrimiento, esos ojos cafés lo estaban mirando con superioridad e increíblemente no tenían ni un solo rastro de lágrimas ¡Pero si la había escuchado sollozar sus penas!

-Es curioso cómo se invierten los papeles ¿No lo crees? Hace una media hora tú estabas encima de mí, me tenías sometida por completo. Pero ahora, yo soy quien manda- dijo con voz confiada y una seguridad que contrastaba el estado emocional tal vulnerable en el que se había mostrado hace unos cuantos minutos. Sonrió orgullosa y guiñó un ojo -¿Y sabes algo más? Prefiero ser yo quien va arriba…la vista es mejor desde acá-

-Grrr- humillado empezó a forcejear, pero por más fuerza que hacía, mas se cansaba, el que los músculos de su brazo estuvieran estirados impedía que pudiera liberarse sus muñecas y el que ella estuviera con la entrepierna en su cuello no permitía que pudiera usar la parte inferior de su cuerpo, los músculos de su abdomen estaban neutralizados de modo que era inútil escapar.

-No solo tú sabes de llaves y técnicas de sumisión, desiste- le aconsejó decidida a no dejarlo escapar.

-¡Tú no me mandas!- recuperando el aliento reanudó sus forcejeos, moviendo el cuello de lado a lado, como si quisiera liberar su cabeza de entre las piernas de su captora, lo cual era imposible, solo un hombre elástico podría hacer algo así.

-Ah- Nami abrió los ojos, esta vez sorprendida por los forcejeos del chico –D-deja de hacer eso, ah- quizás el muchacho no lo sabía, pero sus movimientos estaban provocándole ciertas sensaciones en su entrepierna -¡He dicho que pares!- ordenó con autoridad apretando los muslos sobre el cuello de Luffy con tanta fuerza que parecía que se le iban a salir los ojos.

El mugiwara se vio forzado a aceptar que estaba a merced de la ladrona-Esto es ¡Ahhhh!- gritó frustrado, otra vez había caído ante ella ¿Por qué tenía que ser así? ¿Por qué debía de ceder vez tras vez? Era como si ella en realidad fuera su debilidad, un rival al que no podía vencer de una vez por todas -¡Eres una maldita!-.

-¿Yo maldita? Parece que no pusiste atención a mi historia-

-"Como pude sentir pena por ella"- se recriminaba Luffy en su interior, observándola con antagonismo – ¡Mentirosa, tramposa, odiosa! ¡Tú eres quien me engañó, tus lagrimas eran falsas!- le recriminó con irritación.

-No eran falsas- le corrigió clavando sus ojos sobre los de él –Nunca existieron desde un principio- le aseguró poniéndose más seria –Cuando vi morir a Bell-mere, lloré mucho, tanto que desde esa vez nunca más volví a hacerlo-.

-¿Cómo?- Luffy estaba en shock, incapaz de creer lo que estaba escuchando.

-Las lagrimas no sirven de nada, las lagrimas no son capaces de cambiar el curso de las cosas…yo no necesito de lagrimas- la profundidad de su mirada se intensificó al igual que la seriedad con la que se expresaba –Yo nunca lloro...tu ignorancia respecto este detalle mío ha resultado en tu fracaso, amigo Luffy-

-"Ella nunca llora"- la pupila de Luffy se contraía ante la vista de la chica de largos cabellos naranja –"Nunca"- por más que lo pensaba era imposible creérselo –"¿Puede alguien ser así?"- ante la cuestión le venían recuerdos.

"Luffy, tenemos que ser fuertes, tenemos que seguir adelante en nuestros sueños" exclamaba un Ace que derramaba lagrimas de dolor.

Ace lloraba.

"Yo prometo que nunca volveré a perder Luffy" lloraba Zoro frustrado mientras alzaba a su katana blanca

Zoro lloraba.

"Debo ser un aventurero que enorgullezca a Kaya" lloraba recientemente Usopp dando a conocer emotivamente sus aspiraciones

Usopp lloraba.

Todos lloraban.

Menos ella, la mística ladrona.

-No lo puedes creer, puedo verlo en tu rostro- le dijo la susodicha convencida de que estaba pasando por la mente del muchacho –Pero es mi realidad. Yo creo en un futuro y para hacerlo realidad necesito dinero, muchísimo dinero, las lagrimas salen sobrando en mi vida, yo voy a salvar a mi pueblo, no importa lo que tenga que hacer para conseguirlo, voy a hacerlo y ni tú podrás impedirlo Monkey D. Luffy-.

-Maldición ¿Quién eres tú?- Luffy apretaba los dientes en inmensa frustración, reprimiendo las ganas de llorar -¿Por qué insistes en humillarme, en arruinarme? ¡Tú me odias!-

-No- con movimientos de cabeza dio énfasis a su negativa –No te odio, en realidad me agradas un poco chico cabeza hueca, creo que es porque veo una parte de mí en ti, creo que compartimos algunas características-

-Tú y yo no somos iguales, no te pareces en nada a mí-.

-Cree lo que quieras, sinceramente quisiera que nos hubiésemos encontrado bajo otras circunstancias, pero la realidad es que seguimos caminos opuestos y solo uno de nosotros dos podrá conseguir lo que quiere, no hay de otra-

-Ugh-

-Admiro la tenacidad que mostraste hoy, así que te voy a recompensar con eso que deseabas obtener con tu victoria- volteó la mirada a un lado y siguió expresándose con sinceridad -Al principio pensé que querías mi nombre para entregarme, pero ahora que te he visto, creo que eres demasiado idiota y buena gente como para hacerme eso, por eso te daré mi nombre-

Toda la atención del sometido Luffy se centró en los labios de la ladrona.

-Me llamo Nami-

La gran incógnita, el pequeño detalle que lo había perturbado desde hace días al final era resuelto frente a sí -Nami- repitió el nombre de la chica que tan importante se había vuelto para él en las últimas semanas (y en un modo muy negativo y molestoso)

-Si, Nami- reafirmó dejando las cosas en claro, tras hacerlo su rostro se tensó –Bueno ha llegado el momento de decir adiós, tengo una joya real francesa que robar. Puede que esta sea la última vez que nos veamos-

-No lo creo- afirmó Luffy con seriedad, dejando claro que no permitiría que ella consiguiera el Poneglyph.

-Shhh, dejemos eso al estúpido destino, ahora cierra los ojos y duerme, duerme Luffy-kun- apretando sus muslos interiores, Nami empezó a aprisionar el cuello de Luffy, cortándole la circulación de aire y sangre al cerebro.

-¡Nami!- exclamó su nombre haciendo fuerzas, pero la oposición fue disminuyendo a cada segundo y sus ojos se fueron cerrando adormeciendo –Na-Nami- fueron sus últimas palabras antes de caer adormecido ante la presión de las piernas de la ladrona.

Y así con Luffy cayendo en un profundo sueño, el intenso combate entre explorador y ladrona daba su fin, habían sido poco más de dos horas de forcejeo donde ambos habían dado lo mejor de sí, una pelea de voluntades en la que ambos se habían superado uno a otro continuamente buscando imponerse.

Pero al final, como había sucedido en tres ocasiones interiores, la victoriosa había sido la gata ladrona Nami.

Alzó la mirada hacia los cielos y dejó caer los hombros relajándose, cerró los ojos dejando que los rojizos rayos del sol golpearan sus mejillas. Se sentía cansada, pero igualmente liberada de una parte del peso a sus espaldas. Y no era para menos, nunca antes había contado la historia de su vida a alguien, siempre guardándoselo todo en su interior.

Luffy la había escuchado, se había interesado en su relato e incluso la había entendido. Afirmaba que entendía su dolor.

Aflojó todo su cuerpo y se dejó caer hacia su izquierda, cayendo de espaldas a un lado del durmiente explorador. Suspiró profundamente –Oh dios-.

El cansancio era enorme, le haría falta un buen descanso para recuperar fuerzas.

Giró su cabeza para ver el rostro de Luffy (el cual no estaba muy lejos del de ella) y sonrió levemente –Luffy, eres un tremendo- le dijo, claro que él no la oía, no con ese rostro de bebé durmiendo plácidamente.

Era una lástima haber tenido que hacerle tantas cosas al muchacho, no se merecía del todo el haber sido engañado de esa manera.

-"¿Pero que estoy pensando?"- se preguntó dentro de su subconsciente a la vez que tomaba el sombrero de paja y lo alzaba hacia arriba, observando los rayos solares traspasar las aberturas del objeto.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un grito que le asustó.

Hey tu!-

Se reclinó de golpe con la dosis de adrenalina revitalizándola ante el peligro, sus ojos alertas se encontraron con un hombre que nervioso le apuntaba con un arma de fuego.

-¿Qué demonios ha pasado aquí? ¿Qué hace Luffy tirado en el suelo?- preguntaba el alterado sujeto sin dejare de apuntar –Congelada, no te muevas ¡He dicho que no te muevas!-

-Maldición- frunciendo el ceño se levantó y con la adrenalina impulsándola hacia la supervivencia, se echó a correr en huida ante los gritos de aquel hombre.

Este enfrentamiento no tendría la misma conclusión, la cosa aun no terminaba entre ladrona y aventurero.


Momentos antes

-¡Whoa, Chopper vas demasiado rápido!- gritaba el asistente Usopp aferrándose a duras penas del lomo de su reno-corcel.

Efectivamente Chopper iba a toda máquina abriéndose paso y ocasionalmente saltando los obstáculos, repentinamente gruñía y no paraba de olfatear el ambiente de manera casi obsesiva.

Usopp describiría ese comportamiento como "animal" y no precisamente un animal domestico, sino uno salvaje e indomable, indispuesto a atener a las palabras de su montador.

-A-al menos déjame bajarme, no quiero sufrir un accidente- suplicaba Usopp volteando a ver la nuca del zoan.

Desafortunado fue que al alzar su vista al frente se encontrara con una rama que se extendía horizontalmente a la altura de su rostro mismo que fue estampado haciéndolo caer de Chopper.

El burdo accidente finalmente hizo reaccionar a Chopper -¡Usopp!- se dio la vuelta y cabalgó hacia donde se había quedado tirado su compañero.

-Yeouch- el narizón se reclinó sobándose la cara debido al impacto.

El zoan volvió a su forma Brain-point y preocupado fue a poner sus pezuñas en el brazo del joven -Usopp ¿Te diste muy fuerte? Déjame atenderte-

-Descuida, estoy bien- se puso de pie y dejó de sobarse –Te alocaste amigo-

-Ah- el doctor dejó caer su mandíbula, claramente tomado por sorpresa -¡Lo siento!-

-Hey no llores, no es para tanto. Mejor dime qué fue lo que te metió en un comportamiento tan animalistico-

-Animalistico- balbuceó por lo bajo, inclinando la cabeza al frente, viendo el suelo con tristeza.

Usopp no alcanzó a escuchar el susurro -¿Dijiste algo?-

-S-si…digo ¡No!- se autocorrigió con celeridad.

El asistente de explorador estaba viéndolo con inquietud, notando el inusual comportamiento de su compañerito –Chopper ¿Te sientes bien?-

Chopper se sobaba la nuca avergonzado -Sí, perdona, yo, eh, pues me desconcentré- dirigió su atención al camino que hubiera continuado siguiendo de no haberse dado el accidente del joven –El olor se ha concentrado y ahora puedo diferenciar sus componentes, estoy convencido de que uno de los aromas pertenece a Luffy-.

-¡Luffy! No se diga más- ahora fue Usopp el impulsivo, yendo derecho por el camino que le llevaría a su capitán –Luffy, dime que estás bien, por favor- balbuceaba para sí mismo mientras se armaba con su pistola de mano, preparado para replicar a cualquier contrario con intenciones agresivas.

Movido por la preocupación por su compañero, continuó a paso acelerado pisoteando las plantas que se encontraba a su paso hasta que logró ver que se aproximaba a una zona deshabitada de vegetación.

Y al llegar al último árbol que quedaba, se encontró con una escena que le dejó tan perplejo que no reacción de a primeras.

Luffy, su apreciado superior se encontraba de espaldas al suelo y la razón es que una jovenzuela estaba arriba de él, sentada sobre su cuello. Era una escena demasiado burda y como no, hasta para dar a malpensar ¿Qué acababa de suceder?

A continuación la chica se retiraba del capitán, dejándose caer a un lado de él, evidentemente exhausta. Lo más alarmante de todo fue que el "D." no mostrara mínima reacción.

-¡Hey tú!- gritó con su gangosa voz de chico asustado ¡Si, estaba asustado! ¿Qué tenía de malo eso?

La mujer se reclinó de un solo movimiento y se le quedó viendo con los ojos bien abiertos.

-¿Qué demonios ha pasado? ¿Qué hace Luffy tirado en el suelo?- demandó respuestas sin dejar de apuntarle con su temblorosa mano, de la cual su dedo índice estaba listo para tirar del gatillo a la mas mínima provocación. Ah pero la chica flexionaba sus rodillas hacia arriba y doblaba los codos con la clara intención de dar una reacción –Congelada, no te muevas- ella no hizo caso, se estaba moviendo más -¡He dicho que no te muevas!- ordenó enérgicamente apuntando con mayor decisión hacia ella.

La mujer menos le obedeció, dijo algo que él no alcanzó a escuchar y entonces se alzó con agilidad y se echó a fuga en dirección contraria de la que él había llegado.

-¡No huyas! ¡Chopper, ven pronto Chopper!- ante la fuga empezó a armar un escándalo como si su vida dependiese de ello. Estaba en pánico, tan asustado que sus rodillas se negaban a dar persecución, siquiera moverse de donde estaba parado como estatua.

-¡Usopp!- el hombre reno llegó alarmado en su walking point.

-Ella se ha ido, escapo ¡Se escapó!-

-¡Luffy!- ignorando las palabras de Usopp, el zoan fue hacia con Luffy, dejando claro con esta acción que era lo más importante en este momento.

Usopp comprendió que era vital asegurarse de que Luffy estuviera bien y fue a tirarse de un rodillas a un lado del chico que yacía en el suelo –Oh dios mío, Luffy ¡Luffy!- presa de pánico empezó a sacudirlo de los hombros –No te mueras Luffy, tienes que vivir, por más que quieras no vayas hacia la luz blanca-

-Wah Usopp, déjame revisar sus signos vitales- suplicaba Chopper quien prendido a las ropas de Luffy era ondeado por las sacudidas que daba Usopp.

-¡No mueras Luffy!-

-¡Basta Usopp!-

El potente grito de un Chopper transformado en su heavy point fue lo único capaz de silenciar al descontrolado muchacho.

Fue en tal silencio cuando un ruido destacó claramente, un sonido que los dos habían ignorado al estar en sus estados emocionales de consternación; ronquidos, si respiraciones provenientes de Luffy.

-El está-

-Dormido-

Quedaron en silencio, estupefactos por unos cinco segundos ante la realidad de las cosas.

-¡Tu dormido y nosotros pensándote muerto! ¡Desgraciado Luffy!- exclamaba Usopp encolerizado y con los ojos en blanco, propinándole un soberano coscorrón al capitán, dejándole un prominente chichón.

-¡Wahhhh no lo mates Usopp!- llegó a gritar Chopper ante la brutalidad del narizón.

Y los ojos adormilados de Luffy empezaron a abrirse lentamente, volviendo la consciencia –Usopp ¿eres tú?- preguntó confundido a la vez que la imagen se aclaraba ante sus ojos. Bostezó profundamente y se reclinó sentado en el suelo, limpiándose las babas de la boca con el antebrazo –Umh ¿Qué pasó?- preguntó rascándose la coronilla de la cabeza.

-Es precisamente lo que deseamos saber nosotros- confirmó Chopper.

-Tengo hambre- respondió Luffy aun adormilado y confundido –Sombrero- dijo mientras que palpaba el suelo buscando encontrarse con su posesión más preciada a su lado, caso que no fue cierto -¿Y mi sombrero?- sus ojos se abrieron sobresaltados y empezaron a observar de lado a lado -¿¡Dónde está!? ¡Sombrero, sombrero!- exclamó en pánico empezando a gatear por los suelos, buscando el objeto de paja con vehemencia.

-¡Luffy ya dinos de que se trata todo!- demandó Usopp saliéndose de sus casillas.

El grito del asistente pareció hacer efecto, de pronto Luffy se detuvo por completo con una expresión facial que bordaba entre lo reflexivo y lo estúpido.

-Nami- fue la única palabra que salió de la garganta del mugiwara, quien al fin recordaba cómo había terminado dormido.

-¿Eh?-

-¡Nami!- gritó tan enrabiado que Chopper y Usopp se hicieron hacia un lado, este ultimo yéndose de sentón. El capitán ahora buscaba desesperado entre sus bolsillos, hasta que encontró lo que buscaba –Esa desgraciada- dijo a la vez que sujetaba con ambos índices y pulgares la pequeña foto de la ladrona que Franky le había regalado, su mirada era de antagonismo total y su dentadura se juntaba con tanta fuerza que crujía -Grrr-

Cabe decir que Usopp y Chopper estaban atónitos y más embrollados que nunca, el misterio en lugar de aclararse se intensificaba con las cosas tan raras que hacia el capitán.

Volteó a un lado y vio unas huellas en la tierra que indicaban el camino que había tomado el objeto de su odio –Esta si no se la perdono ¡Ahora si se pasó! ¡Naaamiiiiiiiiii!- dejó caer la foto y se echó a correr siguiendo las huellas, no obstante su carrera era torpe, se iba trompicando y ladeando hacia su derecha, esto llevó que terminara yendo a estamparse de lleno contra el tronco de un árbol y se cayera al suelo seminoqueado.

-¡Esos son síntomas de exhaustión y deshidratación!- identificó Chopper regresando a su brain point, acudiendo alarmado en auxilio del capitán.

Usopp sacudió la cabeza, convenciéndose de que no estaba en un burdo sueño sin sentido. La curiosidad lo llevó a tomar esa foto que había dejado caer Luffy. Prontamente su expresión facial se trastornaba en sorpresa –No me la creo ¡En serio no me la creo!-

Chopper se detuvo y volteó a ver a Usopp.

-E-era e-ella…en realidad es ella ¡Es la chica! ¡La laadronaaaaa!- gritaba con los ojos y lengua casi de fuera debido al asombro extremo.

Chopper inclinó su cabecita a un lado, menos entendía de que se trataba la situación.

-Fufu, parece que mi teoría era correcta -Robin se acercaba justo en el momento en que más hacia falta para aclarar todo de una buena vez –Todo este tiempo creímos al capitán en peligro, pero en realidad no se trataba más que de una fuga de Luffy con su novia-

-¡Ah mierda y yo que la espanté!- Usopp se alzó de pie con ambas manos sobre su cabeza, lamentando su comportamiento –Perdóname Luffy, yo arreglaré esto ¡Juro que lo haré!- afirmó avergonzado para lanzarse a toda máquina en búsqueda de la ladrona de cabellos naranjas, o más bien dicho "Nami, la novia de Luffy".

El bonachón Luffy volvía a abrir sus ojos lentamente, no sabía de la conclusión a la que habían llegado sus nakamas, mucho menos imaginaba la que estaba por armarse en unos minutos.


A poco más de un kilometro de distancia

-"Ahora si me he metido en una grande"-

Nami se ocultaba tras el tronco de un árbol, sentada y recargando su espalda, respiraba con dificultad, gracias a la adrenalina se había aventado un buen tramo, pero la cruda realidad era que sus piernas no daban para más, físicamente estaba más allá de su límite.

-Maldición ¿quién era ese tipo de la nariz larga? Parecía conocer a Luffy- golpeó el suelo con el dorso de su puño derecho –Si es uno de los compañeros de Luffy, entonces estoy en graves problemas- dijo frustrada, la desventaja era grande considerando que ya no podía más.

No le quedaba de otra más que usar la mejor arma con la que contaba; su intelecto. Debía de idear un plan y tenía que hacerlo rápido y efectivo. No iba a caer, se las iba a arreglar para salir de esta.

No alcanzó a concentrarse profundamente, el sonido de una parvada de aves huyendo por los cielos la interrumpió, alzando la vista vio como las aves huían asustadas y a juzgar por su trayectoria, no venían de donde se habían quedado Luffy y el narizón.

Tragó saliva ¿Podía ponerse esto mas mal de lo que ya era?

La respuesta a su pregunta llegó con el ruidoso estrellarse de arboles cayendo al suelo, sea cual fuere lo que había hecho huir a la parvada, estaba cercas y era lo suficientemente destructivo como para tirar los firmes y enormes arboles selváticos.

¿Qué ser podría ser así de fuerte? A menos que estuviera armado con explosivos de alto calibre, un ser humano no podría armar semejante caos. Solo un monstruo.

Ay no ¡El hombre leopardo! Tuvo que taparse la boca con ambas manos para evitar gritar, si se trataba del hombre leopardo entonces estaba más que muerta.

Volvió a voltear hacia los cielos y se encontró con que estaba tan asustada que veía como si el árbol se fuera haciendo hacia un lado…un segundo ¡El árbol se estaba cayendo!

-¡Kyaaa!- aterrada dio un salto hacia un lado separándose del árbol el cual se cayó hacia el lado opuesto levantando una nube de polvo que inundó el ambiente como si fuera niebla. Al voltear a ver el árbol (o más bien lo que había quedado de él) se encontró con que el tronco había sido cortado horizontalmente (si, como si hubiera sido hecho con sierra eléctrica) a una altura no muy alta, de hecho ¡Unos centímetros más abajo y hubiera sido decapitada!

La sangre se le heló todavía más al oír unos pasos apresurados entre la niebla ¡El hombre leopardo venía corriendo! ¡La iba a encontrar!

Lejos de que fuera un hombre leopardo, una figura humana saltó de entre la polvareda, dando un grito desesperado -¡Donde demonios estoy!-.

Quedó boquiabierta, paralizada, atontada. El responsable de asustar a las aves, de derribar arboles y de casi decapitarla no era más que un musculoso espadachín de cabello verde y aspecto intimidatorio, aunque su expresión facial era de total desconcierto.

-¿Mmh? Una mujer-

Ay no, la estaba viendo ¡Ese hombre daba tanto miedo como el hombre leopardo! No se podía mover, no sentía las piernas.

-Tú ¿De dónde sacaste ese sombrero?- preguntó viendo la pieza que ella llevaba a la cabeza –Además tienes manchas de sangre y no son precisamente tuyas- observó certeramente, de la nada su expresión facial se puso demasiado seria –Ya veo, no te esfuerces por dar una respuesta, ya entiendo todo-.

-"¿Entiende todo? E-ese sujeto me está viendo muy feo"- No podía hablar de la impresión, su garganta estaba cerrada, ya se estaba sintiendo mas intimidada que por el mismo Jyabura –"¿Por qué se está poniendo una bandana en la cabeza? Y-y ¿Por qué está desenvainando su katana?"-

-¡No te perdonaré!- sin previo aviso, el hombre se impulsó hacia ella de un salto y con la espada en la mano.

-Kyaaa- Nami saltó a un lado evadiendo a muy duras penas la carga del sujeto, este tipo de la bandana fue a clavar su espada en un árbol, atravesándolo de lado a lado –A-ah- con dificultades se reincorporó de pie, para cuando lo hizo el hombre estaba guardando su katana y cerrando los ojos –"Ya no me va a atacar"-.

-Ittoryu Iai-

-"Eso no se ve bien"-

-Shishi Sonson-

El espadachín se impulsó hacia ella desenvainando su katana, soltando un ataque imposible de evadir. Nami solo vio un rayo pasar a su lado.

-"Falló"- un corte superficial se abrió en su mejilla tiñéndose de rojo en unos instantes.

-La siguiente irá en serio- advirtió sujetando firmemente el mango de su katana envainada.

-"¡Realmente me quiere matar!"- aterrada salió corriendo por su vida, buscando huir de ese monstruo que a diferencia de Luffy si tiraba a matar.

Él poderoso espadachín salió tras ella y en menos de veinte metros llegó a rebasarla colocándose frente a ella y poniendo su espada en posición horizontal – ¡Dime que es lo que busca Bin Rah Enel!- demandó soltando un espadazo.

Arqueando su espalda Nami se hizo para atrás evadiendo el corte –N-no sé de que hablas- se giró rápidamente y salió corriendo a su izquierda.

-Mentira- fue tras la chica que ahora corría más rápido que antes -¿Cuál es el objetivo de Dark Pluton?-.

-¡No sé nada, de verdad!- le respondió a gritos, quiso aumentar su velocidad, pero de pronto sintió una pierna atorarse y se fue al suelo de frente, quedando vulnerable e indefensa.

-Haberte metido con mis amigos es el peor error que pudiste haber cometido-.

-E-espera, po-podemos negociar esto- dijo mientras intentaba liberar su tobillo de las raíces de árbol en las que se había atorado.

-¡Las vidas no se negocian!- dio un salto alzando su katana en lo que iba a ser un ataque definitivo.

-"Voy a morir"- en unos últimos intentos desesperados empezó a patalear, pero al no lograr zafarse no le quedó más que acurrucarse y cerrar los ojos –"Morir joven, virgen y sin ser billonaria"-

Alto Zoro!-

Al no recibir el corte mortal, abrió lentamente uno de sus ojos, encontrarse con la punta de la espada a escasos cinco centímetros de su rostro la llevó a impulsar su cuerpo hacia atrás.

-¿Pero que estabas por hacer Zoro? Eres un idiota entre los idiotas ¡Es más, idiota le queda corto a un cabezotas como tú!-

Era el tipo de la nariz larga con el que se había encontrado antes, estaba de vuelta y parecía estar muy molesto con el espadachín que por lo visto se llamaba Zoro.

-¡Pero que te traes Usopp, tú no sabes nada!- Zoro echó fumarolas, envainando su espada y alejándose de la chica, dejándola respirar por fin.

-¡Quien no lo sabe eres tú!- Usopp señaló a la pelinaranja que estaba pálida de miedo y aturdida –Esa chica a la que ibas a matar es nadamas y nadamenos que la novia de Luffy ¡La novia de Luffy!- repitió para dar énfasis.

-¿¡Ehhhh!?- exclamó en su desconcierto -¿Novia? ¿De Luffy?-

-Sí, novia de Luffy- reafirmó cruzando los brazos.

-Pero ¿Esta?- con una cómica expresión de sorpresa en su rostro, señaló acusadoramente a la chica en cuestión.

Usopp se frustró -¡Sí! ¿Qué parte de "novia de Luffy" no entiendes?-

Zoro se cubría los ojos y la frente con una mano mientras negaba con movimientos de cuello -E-espera un segundo, tú me estás diciendo que esta flacucha es novia de Luffy, el bobalicón y asexual Monkey D. Luffy, ese Luffy ¿verdad?- resumió lo que había escuchado, asegurándose de que Usopp realmente le había dicho lo que acababa de escuchar –Haha, no sé qué clase de broma es esta, pero ya párale hey-

-Usopp está en lo correcto, Roronoa-san-

Zoro dirigió la mirada más allá de donde estaba Usopp, detectando que Robin salía de detrás de un árbol –M-mujer, no me salgas con que tú también crees en semejante babosada- dijo hastiado, limpiándose el sudor de la frente.

-Esa chica de cabellos naranjas es la novia de Luffy, definitivamente las pruebas indican que es ella- terminó de fundamentar la científica muy segura de sí misma.

Ya se le había pasado el susto, aunque aun se sentía algo vulnerable. Además se le hacía difícil creerse lo que estaba sucediendo entre ese grupo de personas –"Ellos son la gente de Luffy y creen ¿Qué yo soy la novia de Luffy?"- sacudió la cabeza y volvió a concentrarse en zafarse de las raíces.

Zoro daba vueltas de lado a lado, negando con la cabeza -No, a mí nadie me va a tomar el pelo. Es imposible que Luffy tenga novia, si ni yo tengo ¿Cómo va a tenerla Luffy?-

-Pero que hombre tan orgulloso- reprobaba Usopp.

-Quizás simplemente sea terquedad- sugería Robin, causando que el mercenario se irritara mas.

Naaammiiiiii!-

-Jaja, Luffy ya viene, nadie mejor que él para aclarar las cosas- sonrió Usopp al escuchar el grito de guerra del capitán.

-Totalmente de acuerdo-

-¡Nami! ¡Dónde está esa ladrona!- Luffy venía corriendo con un Chopper agarrado de sus ropas, ondeando como bandera.

-Luffy aun no termino de curar tus heridas- chillaba el pequeño doctor.

-¡Ahh!- Luffy frenó al encontrarse con su cuadrilla reunida, respiraba entrecortadamente y su ceño fruncido y boca abierta denotaban enojo -¿Dónde está? ¡Donde!- gritó mientras miraba en todas direcciones sin enfocar nada en claro, hasta que sus ojos encontraron a su objetivo; una chica de cabellos naranjas que se venía poniendo de pie -¡Ajá, te he encontrado!-.

-Ya llegó- Nami rodó los ojos, sin ganas de tener que lidiar con el chico, ya era suficiente de molestias por hoy.

-Cuantas veces tengo que decírtelo- Luffy se dirigió hacia la ladrona echando humo por la nariz y caminando algo chistoso.

-Ouch- Chopper se soltó de la ropa del capitán aterrizando de sentón.

-"¿Qué es esa cosa? Es tan linda"- se preguntó la chica de la discordia centrándose por completo en la criatura que se había desprendido de Luffy.

-Hey mírame a la cara cuando te estoy hablando- reprendió Luffy yendo a pararse justo frente a Nami -¡Nunca vuelvas a tomar mi sombrero, jamás!- regañó encolerizado arrebatándole el sombrero de paja de la cabeza.

-¡Luffy!- Usopp dio unos pasos al frente y con las manos en la cintura y una expresión de disgusto regañó con firmeza a su capitán – ¡Esa no es la manera de tratar a tu novia!-.

-¿Cómo?- Luffy se dio la vuelta y se le quedó viendo raro a Usopp -¿De qué estás hablando?-.

Orgulloso el espadachín Zoro sonrió y señaló lo que creía era una prueba de su acierto -Ja, miren esa cara de total ignorancia. Les dije que Luffy no tenía novia, yo soy el que tiene la razón-.

Nami estaba con los ojos bien grandes y los labios entreabiertos –"Definitivamente algunos creen que soy novia de Luffy"- su expresión se tornó en una de malicia –"Creo que después de todo aun tengo cartas que jugar"-.

-Pero, es que mi sombrero- se defendía Luffy de los regaños de Usopp, cuando sintió que un peso se le prendía del brazo derecho -¿Uh?- volteó haber que pasaba y quedó atónito –Oye Nami, pero que- refunfuñó mientras intentaba zafarse.

-Cariño, tengo miedo- se quejaba Nami con voz tierna mientras escondía su rostro en el hombro del chico –Ese tipo verdoso me iba a matar- acusó señalando a Zoro y entonces se fue al pecho de Luffy buscando acurrucarse en él, buscando refugio entre los brazos del moreno

-O-oi N-Nami- para Luffy lo que pasaba era demasiado burdo e incomodo.

-Awww- suspiraron Chopper y Usopp tomándose la escena como una de inocente amor entre dos enamorados.

-Realmente lo es- sonrió Robin.

-¡No lo es!- Contrastó Zoro haciendo un berrinche – ¿Qué clase de broma es esta? No puedo permitir esto, no me la creo-.

-Wahh, Zoro se está oponiendo demasiado al amor entre Luffy y su novia- chilló Usopp -Oh no- de pronto se mostraba impactado -¿Será lo que creo?-

-¿Qué?- Chopper volteó a verle con curiosidad.

-¡Un triangulo amoroso!- declaró el narizón -Zoro es el villano que busca interponerse entre el amor verdadero de Luffy y Nami, no descansará hasta tomarla para él-

-¡Woah, Zoro es muy malo!-

El mercenario se iba acercando al "par de enamorados" con una expresión de disconformidad –Tu flacucha, no me voy a tragar tus tretas, estoy convencido de que estás explotando la inocencia de Luffy, no voy a dejar que manipules a ese menso a tu antojo ¡Uwahhh!- terminó gritando al sentir como un par de manos lo jalaban y lo llevaban al suelo -¡Usopp! ¡Chopper! Quítense de encima-

-No permitiremos que destruyas una hermosa relación de jóvenes tortolos- afirmó Usopp.

-Sí, no seas tan egoísta Zoro- concordó Chopper sujetándolo con fuerza en su heavy point.

-Fufu, esto se está volviendo muy divertido- Robin se limitaba a reír conservadoramente ante la revuelta entre los chicos que levantaban una nube de polvo entre sus forcejeos.

Mientras tanto, Luffy se animaba a empujar a Nami con ambas manos separándola de su cuerpo – ¡Ya estuvo Nami!-.

-Vaya, parece que nos encontramos antes de lo esperado, Luffy-kun- a chica sonreía confiada, esa sonrisa que le daba mala espina a Luffy.

-Rayos, todos están actuando mas locos que una cabra- maldijo viendo a sus compañeros.

-Shhh, no te dejes perturbar Luffy- Nami lo jaló de la camisa forzándolo a que le prestara atención –Oye, tengo una propuesta enorme para ti ¿Qué te parece si te ayudo en tu misión? Sabes que tan buena puedo ser, ya nos arreglaremos después con lo del Poneglyph-.

Luffy se hizo atrás como si sintiera repulsión -¿Qué? No, yo no confío en ti, además no te quiero en mi cuadrilla-.

-Aww vamos, no soy tan mala- le dijo tocándole el hombro que le había curado, recordándole quien le había salvado de desangrarse –Por favor, solo sígueles el juego a tus amigos- puso una cara de perrito suplicante.

-Ugh, oye- miró de reojo a sus compañeros y cambió el tema –Y eso de ser novios ¿Qué es eso?-

-Anda, ese es el juego al que me refiero- su entusiasmo se difuminó al tomar en cuenta la pregunta –Espera ¿No sabes que son los novios?-.

-Espera, sé que he oído esa palabra antes- el mugiwara presionaba su dedo índice contra su frente, esforzándose por pensar -¡Ah ya lo tengo! Ser novios es como…-

-¿Si?-

-¡Significa ser rivales-némesis!- exclamó muy convencido del significado de ser novios, ni siquiera dio tiempo de replicar a Nami (quien obvio que había quedado fuera de onda), se volteó a confrontar a su cuadrilla -¡Ya párenle todos!-

Usopp y Chopper dejaron de forcejear quedándose paralizados, el primero jalaba al mercenario de un cachete y el segundo estando en su brain point estaba prendido de la cabeza del espadachín con una mordida. Hasta Robin se sorprendió con la seguridad y liderazgo con que estaba el capitán.

Zoro medio sonrió en expectativa -Ja, vamos Luffy, díselos de una vez por todas, diles la verdad para que ya dejen de andar con estupideces-

-Escuchen muy bien lo que tengo que decirles- Luffy fue a pararse sobre una piedra que sobresalía a unos metro más adelante y entonces señaló a la joven Venezolana –Ella es la ladrona Nami ¡Y es mi novia!- declaró inflando el pecho con todo orgullo y resolución.

Cabe resaltar que Nami estaba petrificada, ni ella se lo creía.

-¿Ehhhh? ¡Ya fue suficiente con esto!- Zoro estalló, se puso de pie y estirando los brazos a los lados mandó a volar a Usopp y Chopper –Te está manipulando como todo un tonto Luffy, pero no pienso quedarme de brazos cruzados-

-¡Maldito Zoro, ya déjalos que se amen en paz!-

-¡Sí, ya déjalos, maldito!-.

El serbio estaba demasiado alterado como para seguir escuchándolos, su mirada estaba fija en Nami –Tu pequeña, ni creas que yo vaya a caer en tus simulaciones-

-¡Zoro!- Luffy bajó de la roca y se interpuso entre Zoro y Nami -¿Acaso no escuchaste lo que dije?- fue y chocó su frente con la del espadachín viéndolo con mirada matona –Nami es mi novia y si quieres ponerte agresivo ¡Entonces búscate tu una novia para ti!-.

-Ah- Zoro dio un par de pasos para atrás, no por intimidación sino por incredulidad.

-Nami es mi novia, solo mía, no la voy a compartir con nadie- decía Luffy comportándose demasiado territorial con Nami, casi como si fuera un violento animal protegiendo a su hembra.

-"Esto es más de lo que llegué a imaginar"- pensaba Nami recuperando la concentración, nunca imaginó que un malentendido estuviera llegando a esos límites.

-Nami es mía- dejó muy claro al pasmado Zoro -Si quieres un enfrentamiento de novios pues ve con Tashigi, según recuerdo ella ha sido tu novia desde siempre- le aconsejó recordando aquella rivalidad en la academia que hubo entre el mercenario y una chica con anteojos.

-¿Tashigi?- Robin alzó una ceja, borrando a la vez su sonrisa entretenida.

-O-oi, Luffy, e-e-estas exagerando todo- se defendía un avergonzado Zoro con la piel de su rostro totalmente teñida de rojo, como le avergonzaba que malentendieran su "asunto" con la cadete "cuatro ojos".

Luffy colocó sus manos sobre su cintura -Shishi, así me gusta- mencionó satisfecho para entonces ir y apoyar su frente contra la de Nami -Nami-.

-N-no te acerques tanto, me pones de nervios- susurró la ladrona evitando contacto visual.

-Quiero una revancha-

-¿Qué dijo?- preguntó Usopp.

-Una revancha ¿Pero de qué?- tenía sus dudas el hombre reno.

Con cautela observó a los de la cuadrilla de Luffy -"Si esto sigue así, todos descubrirán que es una farsa. Debo de poner mi parte para hacer que parezca real, solo así saldré de esta-.

-Nami, estoy diciendo que…-

En actitud traviesa lo interrumpió hablándole con familiaridad -Si querido, como digas, mas tarde hablamos de eso ¿de acuerdo?- entonces le plantó un inocente beso en la mejilla que lo dejó helado y con una cara de bobo.

-Si Kaya se enamorara de mí, como Nami de Luffy, sería el hombre más feliz de la tierra-

-Tsk, no puedo creer que Luffy se haya dejado domar, que decepción- mencionó Zoro negando con la cabeza, mas entonces se percató que Robin lo miraba muy fijamente – ¿Qué me ves?-

-Nada-

-"Ahora a romper el hielo. Creo que puedo sacar provecho de esta gente"- Nami dejó al atónito Luffy y fue acortando distancias –Así que al final todo fue un malentendido, así que empecemos de nuevo, mi nombre es Nami-.

-¡Whoa!- gritó de repente Chopper mientras olfateaba cercas de Nami -¡Como no me di cuenta antes, tu hueles a naranjas!-.

-Eh- no negaría que era incomodo tener una criatura parlante olfateándola, aunque la criatura en cuestión fuera tan adorable.

-Me encontré con Nyon-ba-

-¿En serio? ¿Qué te dijo?-.

-Que te buscara y te añadiéramos al equipo, que estarías más segura con nosotros. Ah y también menciono que ya no te preocupes por el favor-.

-"Nyon-ba, nunca ha dejado de preocuparse por mí"- pensó agradecida –Gracias por decírmelo, eh-

-Doctor Tony Chopper-

-Chopper, es un nombre tan tierno como tú- le dedicó un cumplido, a lo cual el animalito empezó a bailar alegremente negando estar feliz por ello –"Que fácil, este no me va a causar problemas"-

-En fin Nami, yo soy Usopp dos Santos, alias "el héroe"- llegó presentándose Usopp saludándola con total familiaridad –Tu novio me eligió como su asistente, así que automáticamente estoy obligado a apoyarte, pero descuida, lo haré con gusto-.

-"Idiota elige a idiota, no me sorprende. A este ya lo tengo en mi bolsillo"- razonó confiada –Mucho gusto-

-Bienvenida al equipo-

De pronto Zoro alzó la voz-¿De verdad van a dejarla que se una a la cuadrilla? Primero el cocinero pervertido y ahora una mujer ¡Esto no es un día de campo!- renegó y dándose la vuelta empezó a alejarse.

Tragó saliva, ese espadachín al que llamaban Zoro no confiaba en ella. Sería bueno no procurar acercársele por lo pronto, aun le causaban escalofríos los recuerdos de ese tipo intentando matarla a sangre fría.

-Descuida, él es así con todas las chicas-

Aquella mujer alta y reservada le estaba hablando, a diferencia de los demás ella parecía ser inteligente y razonable ¿Debería de cuidarse de ella también?

Robin se separó del árbol en el que se apoyaba y se le acercó –Doctora Nico Robin, especialista en biología molecular. Mucho gusto tenerte en la cuadrilla, Nami-

-Eh, aquel tipo Zoro…no intentará matarme otra vez ¿verdad?- preguntó aun más preocupada por el tipo que practicaba cortes contra el tronco de un árbol, ya se iba imaginando que estaba practicando como cortarla.

-Créeme que si hubiera querido matarte, lo habría hecho en un movimiento desde el primer instante en que te vio- le aseguró con total calma.

-Ah- quedó boquiabierta, no se creía del todo que aquel hombre hubiera hecho todo con el puro fin de intimidarla ¡Juraría que había visto intenciones asesinas en aquellos ojos! Aunque por el otro lado esta Robin parecía conocer bastante bien al de cabellos verdes.

-Solo quisiera pedirte algo, si tú y Luffy van a hacer esas "cositas" que les gusta hacer tan a menudo, por favor háganlo en privado y lejos del campamento. A Usopp y a mí nos sería particularmente perturbador verlos haciéndolo o siquiera escuchar sus intensos gemidos. Pero si pudieran dominarse durante esta misión, les estaríamos profundamente agradecidos- dijo sonriendo diplomáticamente mientras Usopp movia la cabeza, concordando con ella

-"¿De qué está hablando? No entendí en lo más mínimo"- no tuvo siquiera tiempo de despejar sus dudas, ya que Usopp se le acercó con muchas ganas de socializar.

Por otra parte, Luffy apenas salía de su estado de embobamiento y lo primero que hacía era tocarse la mejilla con los dedos –¿Pero que fue eso?-

-Un beso- le dijo Chopper quien llevaba segundos observándolo con curiosidad.

-¡Si sé que es un beso!- respondió alzando la boca –Yo me refería a "eso"-

Chopper abrió los ojos bien grandes, como que al capitán se le habían descompuesto unas neuronas desde que había llegado Nami.

-Mierda, esa ladrona es un dolor de cabeza- renegó haciendo una mueca, fue en ese momento cuando se dio cuenta de que Usopp y la fastidiosa platicaban amenamente -¡Pero que creen que están haciendo!-

Ambos voltearon a verlo, pero el extrañado Usopp fue quien respondió –Eh ¿Decías algo?-.

-¡Usopp! ¿Cómo te atreves a tratarla bien?- hizo un berrinche.

-Celoso- acusó Usopp poniendo una cara de entretenimiento.

-Definitivamente es celoso- estuvo de acuerdo Chopper.

-¿El oso? Oigan me están confundiendo ¡Quiero una explicación de que está pasando aquí!-

Cuando le dijeron que Nami se había unido a la cuadrilla, el capitán enloqueció y eso es decir poco, su actitud de niño mimado y berrinchudo lo volvía insoportable. Por suerte para Nami, todos lo tomaban por celoso. No podría pedir más, las cosas se estaban volteando a su favor.

-"Puedo sacarle partido a este grupito, podría utilizarlos para conseguir mi objetivo. Si hacer el papel de novia de Luffy me asegurará el Poneglyph, entonces jugaré a ese juego ¿Qué podría salir mal?"-

Nada saldría mal, esta vez estaba segura de que se saldría con la suya.

No imaginaba cuanto cambiaria su vida a partir de este encuentro con Luffy, un giro de ciento ochenta grados.

Por otro lado Robin ya se había separado del grupo, yendo en busca de ese terco Zoro antes de que se perdiera de nuevo. Aunque en sus pensamientos había una cuestión que la tenía profundamente intrigada, que decir preocupada.

-"Si Nami no desbarrancó a Luffy ¿Entonces quien fue? ¿Quién pudo rastrearnos y por qué juega con nosotros?-

En esta aventura había más variables de las aparentes, ahora empezaba a pensar que nunca tuvieron el factor sorpresa, de hecho todo era demasiado sospechoso.

Era como si simplemente estuvieran siguiendo parte de un plan, el plan de alguien desconocido…como si no fueran más que las herramientas de un "titiritero" escondido entre las sombras...

Continuará…


Ahora si las cosas se ponen buenas ¿No creen? Luffy y Nami son "novios", es un malentendido, es una farsa, pero ¿El juego podría terminar volviéndose una realidad?

El enfrentamiento entre explorador y la ladrona ha terminado, pero aun hay muchas incógnitas. No se pierdan en el siguiente capítulo lo que pasó con Wiper, con Sanji y más revelaciones en la trama. Eso sí, les aseguro que se viene lo mejor en cuando al LuNa se refiere y qué decir del ZoRo.

Nos vemos en el siguiente capítulo, me perdonarán pero aun no tengo titulo. Espero conocer sus apreciaciones y opiniones en sus reviews, ya saben que un review es un incentivo muy fuerte para seguir adelante con los fics.

P.D poner eso de las llaves y movimientos submision fue un dolor de cabeza, hasta tuve que investigarlo. Espero haya quedado bien.

P.D # 2 Disculpen los errores ortográficos.