SIN TÍTULO
Edward
Las cosas empeoraron un poco después del beso. Bella se fue distanciando, ya no me hablaba como antes, y aunque siempre estabamos juntos, la mayoría de las veces, ella se la pasaba distraída y ni me registraba, eso era algo frustrante, y me molestaba.
Le había preguntado si era por el beso, y ella solo me miro con los ojos inexpresivos, le dije que si era por eso, que no se preocupara por que ibamos a seguir siendo amigos, y que no cambiaría nada, ella solo asintió y no dijo nada.
Estabamos de camino a la clase de Biología cuando escuché el décimo suspiro en el minuto.
- Vale. ¿A qué va todos esos suspiros? - dije un poco exasperado por la muralla que había puesto entre nosotros.
- No estoy suspirando - mintió. La examiné con la mirada, y alcé las cejas para demostrar un "Seguro". - Vale, solo estoy cansada. - Mintió, nuevamente.
Asentí, dejandolo pasar por esta vez.
Pero ya había pasado dos semanas, y Bella se comportaba igual, justo el día después del beso. No sé si ella se habrá arrepentido, si no le habrá gustado y por eso se aleja. Pero si esta incómoda, que me lo diga de cara.
Las clases fueron mas deprimentes. Ya nada era igual. Llegó una profesora de reemplazo, y continuó con el trabajo. Era una mujer de unos 50 años, con la menopausia matandola con el paso de los años, era estricta, seria, y dura. Tenía contextura delgada, y era alta, con esos lentes que van con un lienzo, y ese tipico pelo gris tomado con una coleta improvisada. Tenía una mirada perforadora, como un tercer ojo y se daba cuenta de todo. Cada cuchicheo, cada papelito, cada movimiento, cada cosa. Era loca.
Todos estábamos hablando cuando la profesora entró a la sala con su presencia oscura, y como en las películas, sonaron truenos y comenzó a llover. Bueno, esa parte era mentira. Pero la sala se inundó de un silencio de cementerio.
Los polluelos dejaron de piar, y juro que Hijao comenzó a tiritar. Y como si fuera poco, del calor que tenía, senti un escalofrío tremendo. Esto era horrible.
Ya, mentira, solo estaba exagerando. Solo me cae mal porque una vez me dijo:
- ¿Sabes lo que dicen de los que tienen la cara bonita? - me miró, y yo negué con la cabeza. Ella con un gesto, levantó el dedo meñique y Bella a mi lado comenzó a reír.
La profesora estaba pasada de años, de menopausia y del gris en su cabello, pero era graciosa. Bueno, al menos no conmigo.
¡Había dicho que mi pene era chico! ¡Que lo tenía chico!
Y Bella, que se supone que es mi amiga se ríe. ¡Se ríe!
En este minuto, eramos los primeros en llegar al salón y no había nadie cuando llegó la profesora. Aunque no eran deprimentes las clases, y yo no odiaba tanto a la profesora, igual se notaba la falta del profesor Huang.
- Hola Belluda - saludo la profesora cariñosamente a Bella. Bella le sonrió abiertamente.
- Hola Pimienta - Le dijo, ella rió. (Por el gris de su cabello)
- Hola Pequeño - Bella contuvo la risa, y la profesora simplemente me sonrió. Yo solo la fulmine con la mirada, aunque internamente ambos sabiamos que no nos odiabamos.
- Hola Menopausia - le guiñé el ojo. Ella también me fulminó la mirada.
- En mis clases, tu serás la persona que torturaré. ¿Te queda claro? - dijo con una mirada malévola. Escuché los truenos, y la sombra.
- Y en tus clases, yo seré la persona que te torturaré de vuelta - le respondí tratando de parecer indiferente ante su amenaza cuando en verdad me iba a orinar del susto.
No sé de donde sacamos tanta confianza, sentía que la conocía desde siempre.
Ella tenía una respuesta ingeniosa, pero entraron los alumnos y la profesora, se convirtió en la que describí anteriormente. La perra frígida, pero apuesto que era una pervertida que leía novelas pornográficas. Sonreí ante el pensamiento.
La profesora comenzó a dar las clases toda la estupidez.
Después de la tortuosa hora, llegó la hora para comer y tranquilizarnos.
Caminamos por el pasillo infestado de personas, todos muertos de hambre, esperando poder alimentar sus estomagos vacíos. Bella iba callada y mirando el suelo, llegó a su casillero y guardó sus cuadernos, y siguió caminando a la cafeteria. Yo iba a su lado, callado también, examinándola discretamente.
Cogimos nuestras bandejas de comida, y buscamos una mesa. Bella comió mas que nunca y además con rapidéz. Se metía un bocado de pollo, tras otro, y luego comía arroz, como si no hubiera comido en semanas. Cuando ella iba en el postre, yo recién terminé de cortar el pollo. Bueno, exageraba.
En ningún momento me miró cuando comió, y cuando terminó, tomo su bandeja dispuesta a irse.
Esto era el colmo.
- No te librarás de mi tan fácilmente - dije tomando su muñeca antes de que se fuera. Me miró, y en su rostro no había expresion alguna.
Bebí el último sorbo de jugo que tenía, y me paré junto a ella. Dejé la badeja y la tomé del brazo.
Estaba encabronado.
Bella no dijo nada, y siguió caminando, yo dí grandes zancadas mientras nos dirigiamos a nuestras habitaciones. Abrí mi puerta, la solté allí y cerré la puerta bruscamente.
- Tu y yo vamos a hablar. - mascullé.
- Bien - murmuró, sentandose en el sillón.
- Me miras a los ojos. Por que cuando dos personas se hablan se miran a los ojos - levantó la mirada, y me miró con odio, suspiré. Caminé a su lado, y me senté junto a ella. - ¿Puedes decirme, por favor que te ocurre? - dije tranquilizándome.
- No lo sé... - murmuró con timidez.
- ¿Cómo que no sabes? - insistí, exasperado, pero trate de disimularlo.
- ¡No lo sé! - dijo impaciente parandose del sillón. - No tengo ni la mas puta idea de lo que esta pasando ¿Ya? Me siento rara, diferente y no lo entiendo, ¡No se por qué!
- Vamos, no es como si estuvieras en plena pubertad y no sabes porqué estas diferente. ¿Qué quieres decir?
- No lo sé. No puedo dejar de pensar, de suspirar, siento algo en el pecho que me inquieta, a veces no puedo dormir, y me desvelo. Tu no los notas, porque uso toneladas y toneladas de maquillaje, pero no lo sé, me cuesta dormir. Eso me molesta.
- ¿Y que cosa no puedes dejar de pensar? - sus mejillas se tiñeron de rojos, y abrió los ojos como plato.
- En que quedan dos semanas para que se vaya Hijao, sueño con ese dia... Me molesta - mintió. Patético, Pésima mentirosa. Le miré con las cejas alzadas. - Vale, no sé que es lo que me tiene así, ¿Ya?
- Mientes. Sabes lo que te tiene así, te sonrojaste y abriste los ojos como plato, es evidente que sabes...
- Bueno, si no te quiero decir será mi decisión. No me presiones. - suspiré, tenía razón, estaba siendo un metiche.
- Vale, tienes razón. Pero no por eso tienes que tratarme así. Me ignoras todo el tiempo, y que yo sepa no he hecho nada para merecerlo, asi que si te molesta algo, dilo a la cara. - Pude ver en sus ojos como estaba debatiendo internamente. Sus cejas estaban fruncidas y me miraba fijamente.
- Sobre... mmm... El bs... - murmuró rápidamente.
- ¿Qué? - carraspeé
- Uh... El bezz...
- ¿Qué?
- El beso. ¡Ya! Lo dije, Quiero hablar sobre el beso, ¡Me molesta el asunto del beso! ¿Sí?
- ¿No puedes dejar de pensar en el beso? - pregunté, conteniendo la sonrisa. Ella se sonrojó. ¡Bum! 100 puntos para mi ego.
- ¡No! No dije eso... Que me molesta...
- ¿No te gusto el beso? - pregunté con el ceño fruncido.
- ¡No! Si, digo, no sé... No pudimos hablar...
- Pero Bella, no hay nada que hablar. Ya aclaramos todo, hace tiempo...
- No para mí... Digo, ¿No significó nada para ti, verdad? - preguntó.
¿Qué le respondo?
Si le digo que no, quizá me pateé y salga corriendo. O quizá me besé y somos felices por siempre.
Si le digo que sí, quizá me pateé también, y salga llorando, o quizá me abrace, aliviada.
- Uh... ¿Qué debo responder? - pregunté como idiota. Ella río con ternura.
- No lo sé, lo que sientas... supongo.
- ¿Y qué si te respondo que no significó nada? - pregunté... Ella se quedo quieta, con poker face.
- ¿Es eso lo que sientes? - lo pensé. Claro que sentí algo, claro que significó mucho, pero no sé cuál es la respuesta que ella espera.
- ¿Por qué te inquieta si sentí algo o no? - pregunté desviando la suya.
- No trates de desviar la pregunta, puedes ser muy bueno con eso, pero no te funcionará, así que responde - demandó.
- Bien... El beso tiene mucho significado para mi - ví como soltaba aires en los pulmones, ¿Tensa, aliviada? Demonios. - Pero eso no quiere decir que marcará una diferencia. Digo, nos besamos, me gusto, y supongo que a ti también... Digo... no creo que no te haya gustado, porque tiene que haberte gustado... a menos que... ¿Te gusto el beso? - pregunté nervioso, para cerciorarme de que no estaba equivocado. No hubo respuesta de su parte. - Tomaré eso como un sí... Bueno, como iba diciendo, nos gusto el beso, pero no quiere decir que de ahora en adelante seamos novios y que me enamoré de tí... - mentí descaradamente, tenía que salvar la situación, había metido la pata.
Bella se quedó en silencio, procesando la información. Me miraba fijamente, pero no estaba muy atenta. Y luego de unos segundos, asintió.
- Comprendo - murmuró pensativa.
- ¿Qué quieres decir con comprendo? ¿Estas enojada, me vas a golpear? - pregunté tapando mis partes nobles. Ella rió.
- No te voy a golpear. Claro que no, tarado - dijo golpeandome el hombro - Lo lamento, eso fue sin querer... Es como un reflejo, ya sabes.
- Vale, entonces... ¿Está todo aclarado? Digo, ¿Hay algo mas que te inquieta?
- Mmm... No. Estoy bien. Lamento haberme portado como una idiota, no sé que me pasó. - apoyó su cabeza en mi hombro y me dio un ligero abrazo.
- No te preocupes pequeña, te comprendo, solo te pido que no vuelva a ocurrir, y si ocurre, puedes confiar en mi - Palmeé su espalda. Ella asintió.
- No sé como me soportas. Somos unas histéricas las mujeres. Como quisiera ser hombre, para orinar parado, y no sangrar tanto. - murmuró. Yo reí.
- Tonta Bella... Cambiando de tema, tengo una propuesta que hacerte...
Se separó y se sentó derechamente.
- ¿Que tipo de propuesta? - pregunto con el ceño fruncido, con desconfianza.
- No es nada indecoroso - aclaré, negando con la cabeza. - Que mente tan sucia, dame mas crédito, no soy tan pervertido. - Ella me miró con las cejas alzadas. - Bueno, bueno, ¿Quieres saber cual es la propuesta o no?
- Si, ya, habla.
- ¿Qué harás para la víspera de navidad? - pregunté
- ¿Qué tiene que ver todo esto con la propuesta?
- ¡Solo responde! - dije impaciente. Ella bufó.
- Parece que tu eres el que esta tomando las pastillas de la perra y yo no - respondió.
- Vale, mucha información. No era necesario - murmuré. Ella rió.
- Bueno, no lo se... Supongo que estaré aquí, en el internado. Deben haber mas alumnos que no se irán a casa para navidad.
- ¿De verdad? - pregunté emocionado.
- Si, bueno, antes iba a pasarlo con mi tío, pero... como sabes, ahora es imposible. - dijo con nostalgia.
- Entonces, no se diga mas. Te vendras conmigo. Pasaremos las navidades juntos, ¿Qué te parece?
- Que no - respondió emocionada.
- ¿Por qué? - pregunté con el ceño fruncido.
- No lo sé... Que la navidad es para pasarlo en familia, yo no voy a encajar allí. Va a ser una molestia y...
- Bella, eres mi amiga, y los amigos son hermanos que viven en otra casa... - bueno no es tan literal, no me gustaría que ella fuera mi hermana. Sería... escalofriante. - No seras para nada una molestia...
- La respuesta sigue siendo no...
- Pero, no serás la única. Estará Jasper, Rosalie, Emmet y sus familias. Cada año nos reunimos en Liverpool, en la casa de mis tíos.
- Pero Edward... Eso es diferente, a ellos los conoces desde siempre, obvio que tienes mas confianza...
- Es mentira, no los conozco desde siempre. Y qué importa de hace cuanto lo conozco, la cosa es que nosotros también tenemos confianza, quizá mas de la que podría tener con Rose, además, mis tíos te van a adorar, todos lo harán, por que eres una persona adorable. Y como eres adorable, me vas a decir que si, por que no me lo vas a negar ¿Verdad? - dije poniendo cara de cachorro.
- No...
- ¿Por favorcito? - pedí, me puse de rodilla y abracé sus piernas, haciendo un puchero.
- Edward, ¡No! - dijo riendo.
- ¿Y por que no? - pregunté como un pequeño.
- Ya te dije por qué, no insistas mas, la respuesta final será no.
- ¿Please? - pregunté. Ella rodó los ojos. - Please, please, please...
- No, no, no...
- ¿Te dije lo linda, hermosa y adorable que te vez hoy día?
- ¿Solo hoy día? - dijo indignada.
- Bueno, hoy te vez especialmente mas hermosa... - cada día era mas hermosa.
- No, Edward...
- Por favor... - rogué agitando su pierna.
- ¡Sueltame acosador!
- Solo si dices que si...
- ¡No diré eso, ¡Sueltame!
- Ehhh... Respuesta incorrecta.
- ¡No te diré que Sí! Dios que eres terco.
- ¡Sí! ¡Dijiste que si! - la solté, y salte como loco. - No te puedes arrepentir, lo pasaremos tan bien...
- ¡Edward! No iré.
- ¡Si iras! Por que ya aceptaste mi invitación, y no puedes negarlo. Así que sí iras - la desafié.
- No puedes obligarme a ir - se cruzó de brazos.
- Claro que puedo, Adivina qué, acabo de hacerlo...
- ¿Tu crees que vas a conseguir algo? No querido, no haré la maleta ni nada.
- Como quieras, puedes dormir desnuda, o muerta de frío, porque en Liverpool hace mucho frío. Y si no llevas ropa, Te congelaras.
- ¿Y como me vas a obligar?
- Es muy simple secuestrar a una persona, ¿Sabias eso?
- Edward, No. Iré. Punto - dijo. Di grandes zancadas para acercarme a ella. Miré hacia abajo para intimidarla. Siempre trato de hacerlo, pero nunca logro nada. Quizá algun día logre hacerlo.
- Dame una buena razón, un buen argumento, solo uno, y te dejare libre. - Mantuvimos contacto visual, yo tratando de intimidarla y ella tratando de parecer firme. Nadie desistió.
- Por que quiero estar sola. No quiero ir porque no estoy de animo para festejar y no quiero arruinar el suyo. ¿Esta bien?
- No, claro que no esta bien. No quieres estar sola, y menos para navidad.
- ¿Y porqué quieres que vaya? Dame una sola razón e iré.
- Por que quiero estar contigo. Por que no puedo pasar ni 15 días lejos de tí - respondí con una sonrisa tierna. Pude ver que se puso tensa.
- No me vengas con esa mentira, porque no te va a servir - se cruzó de brazos para parecer firme.
- No es mentira - dije como un bebe - Quiero celebrar la navidad contigo. ¿Por fis? ¿Please? - rogué por enésima vez.
- No iré Edward. Si seras terco. Y no hay nada que puedas hacer para convencerme. Así que, por favor, dame permiso, que tengo que cuidar de mi hijo.
Caminó a la puerta para salir.
- Terminarás llendo, te lo aseguro. - le dije. Tuve el leve presentimiento de que ella rodó los ojos antes de cerrar la puerta.
Ella irá, si o si.
Después de todo, no era el único que quería la presencia de Bella para la navidad. Sonreí malignamente al pensar en la manada.
Noviembre había llegado, trayendo consigo el frío, la lluvia, la nieve, el invierno. Si bien era lo mejor que podría pasar, era una despedida al verano y a muchas cosas mas.
- No lo puedo creer - murmuré, soltando una lágrima imaginaria.
- Tranquilo Edward... Tenemos que ser fuertes - lloriqueó Bella en mi hombro.
Estabamos afuera del campus. Reunidos con todos los otros padres. Había una camioneta, donde estaban todos los polluelos, que ahora son todos unos adolescente.
- Que rápido crecen - murmure, mordiendo el puño para tratar de no llorar como todo un marica.
Ya nos habíamos despedido lo suficiente dentro en nuestra habitación. Ya habíamos llorado lo suficiente y habíamos dicho todo lo que teníamos que decir.
Yo tenía que ser fuerte, al menos delante de Hijao, sí, no le cambiamos el nombre. No puedo creer que, después de haber odiado a mis padres por ponerme Lillion, yo hice lo mismo con Hijao, irónico ¿No? Ahora Hijao debe odiarme.
- Ya empacaron a todos los polluelos. Será la hora de partir - Dijo el granjero. Bella gimió despacio a mi lado. Pasé mis brazos alrededor de sus hombros, y ella se ocultó en mi pecho.
La mayoría de los padres estaban tristes de ver a sus hijos partir, para luego ser convertido en pollos. Que horror.
Miré por la ventanilla por última vez, nuestra pequeña era diferente al resto, porque era gris. Estaba tranquilita en su lugar, mirando alrededor, preguntandose quizá a donde la llevan, donde está, porqué sus papis la esta dejando sola con todos esos desconocidos. Eso me partía el alma. Quizá todos los polluelos estaban preguntandose lo mismo, mirando a su alrededor, caminando por allí, dejando caca en el paso, caca que probablemente otros polluelos picotarean, pensando que es comida. Genial.
La camioneta rugió cuando el motor se prendió, yo solo esperaba a que mi pequeña tenga un buen futuro, ademas de tener una buena pechuga y patas de pollo. Quería que al menos, no pasara frío en el camino, y se pudiera acostumbrar a su nueva familia, donde probablemente no tendrá tanto amor donde tuvo conmigo y con Bella, pero quizá sea feliz.
Bella se tapó la boca, horrorizada mientras veía como el camión salía del internado, y doblaba a la izquierda, hasta perderse de vista. Agité mi mano suavemente, sabiendo que mi pequeña no lo iba a ver.
Envolví mis brazos alrededor de Bella, mientras que ella lo hacía en mi cintura, y enterraba su rostro en el hueco de mi cuello. Comenzó a agitarse mientras sollozabamos juntos. Ambos ibamos a extrañar a nuestra hija.
- La voy a extrañar - murmuró contra mi cuello. Yo asentí.
- Yo también - susurré en su oído.
- Siempre quedará en mi corazón. Siempre.
- Vale, vale. Mejor vayamos a la cafetería, que nos esperan para la cena. - Ella asintió.
Tomé de su mano, y la guié dentro del campus. Caminamos en silencio, ambos mirando nuestros pies.
- Esto fue peor de lo que pensé - susurró Bella.
- Lo sé - dije apretando cariñosamente su mano.
Seguimos caminando a la cafetería, con las manos tomadas. Aunque parezca gay y no quiera admitirlo, esto me gustaba. Era agradable andar con la mano tomada, parecíamos novios. La sensación de su mano era genial, tan suave, tan pequeña, se amoldaba perfectamente a la mía. Inconcientemente, bueno, intencionalmente, entrelacé nuestros dedos, mirando hacia otro lado, disimuladamente. Y para mi sorpresa, ella hizo lo mismo, y cuando mire de reojo, ví que ella tambien había desviado la vista, "disimuladamente".
Sonreí satisfecho.
Cuando llegamos a la cafetería, estaba casi vacía, y solo estaba nuestra mesa, donde nuestros amigos estaban riendo de alguna estupidez que Emmet probablemente haya dicho. Pero se callaron enseguida cuando nos vieron.
¿Tenemos algun moco en la cara o qué?
Me volteé para mirar a Bella, confundido, y ella hizo lo mismo. Y luego bajamos la mirada, a nuestras manos enlazadas. Soltamos enseguida nuestro agarre.
Bella se sonrojó furiosamente, y yo desvié la vista, avergonzado.
- Deben tener hambre amigos. - dijo Jasper alegremente. Pretendiendo como si nada pasó.
- Ajá... Iré a buscar mi bandeja - murmuré. Di grandes zancadas al mostrador para retirar mi comida.
- Y como les fue en la despedida - preguntó Emmet rompiendo el hielo. Por que desde que llegamos, se formo un incómodo silencio, en donde todos querían pretender que nada pasó. Pero yo sabía que en algun momento, iban a estallar.
- Triste... - respondí. Todos asintieron como si fuera interesante el asunto, el silencio reinó nuevamente.
- Asi que... - murmuró Alice.
- Así que ahora son novios - completó Rose.
Bella y yo nos miramos alarmados. ¿Qué mierda?
- ¡Ouch! ¿Por que me pateas? - se quejó Rose, mirando a Bella.
- No somos novios - masculló Bella, incómoda. Yo fulminé a Rose con la mirada.
- Vale, andaban tomados de la mano, no todos los días andas tomado de la mano con tu "amigo". ¿Qué querías que pensara? - se defendió Rose.
- No pienses Barbie - le respondí. - Te hará mal.
- Callate, que me debes una.
- Y bueno, ¿Qué hay de nuevo? - preguntó Emmet, cambiando de tema.
- Bella no irá a Liverpool con nosotros - respondí.
Un golpe en la pierna fue lo mínimo que esperaba recibir por parte de ella.
- ¿Por qué? - preguntaron todos y la bombardearon con preguntas.
Ella se limitaba a dar monosílabos y a asentir, mientras me fulminaba con la mirada y me golpeaba.
Yo simplemente me reía ante la situación, porque toda la atención se fue a ella, tratando de convencerla para que vaya y yo comía tranquilamente, disfrutando de la comida.
- Me la vas a pagar - dijo Bella, dirigiendonos a nuestro campus.
- ¿Por qué? ¿Qué hice ahora? - pregunté haciéndome el inocente.
- Sabes muy bien lo que hiciste. No te sale lo del niño bueno, así que déjalo.
- Bueno, yo solo estaba luchando por lo que quiero. Y lo que quiero, es que vayas a Liverpool con nosotros. Eso es lo que quiero.
- Pero yo no quiero, asi que no puedes obligarme a hacerlo.
- Eso de que quieres estar sola para la navidad me suena a mentira. Así que no tienes argumento.
- Mira... Quizá encuentres estúpido esto, pero no quiero pasar la navidad en Liverpool... porque pienso que será una clase de traición hacia mi tío. Digo, yo lo iba a celebrar con él, ibamos a tener alguna cena y hablaríamos sobre cosas que siempre solíamos hablar. Ahora, que el... no está, me sentiría mal si lo estuviera reemplazando para irme con ustedes... no se si me entiendes... - dijo nerviosa.
- No, claro que te entiendo... Pero, esto no es ninguna traición...
- Sabía que no lo entenderías - sonrió.
- Pero Bella, no porque tu tío ya... no está... quiere decir que tengas que estar sola en la navidad. Eso sería injusto para ti, y de hecho, yo pienso que tu tío no le gustaría que tu estuvieras sola, y menos para navidad.
Bella se quedó en silencio, meditando lo que dije.
- Piénsalo, ¿Sí?
- Bueno, ya, lo pensaré... - murmuró. Y una ancha sonrisa se extendió por mi rostro. - ¿Y por qué sonríes tanto? No te dije que sí ni nada...
- ¿Acaso no puedo sonreír? - dije sonriendo ladinamente. Bella se sonrojó y desvió la mirada.
- No, pero sonríes como si pensaras que conseguiste lo que querías...
- ¿Ah?
- Sonríes como ganador y no has ganado nada.
- Todavía. Pero, sé que tu y yo estaremos juntos...
- ¿Ah? - Dijo Bella, incómoda.
- Para navidad, digo. Tu y yo estaremos juntos esos 15 días de vacaciones. Te lo doy por firmado...
- No te he dado el sí, así que no puedes afirmar que iré...
- Digamos que es una corazonada Bella. Hay un viejo dicho que dice "Querer es poder" Y yo quiero tanto, pero tanto, tanto, tanto estar contigo en para la navidad, que tengo el presentimiento de que estarás allí.
- Bueno... El secuestro no cuenta - aclaró. Suspiré un poco decepcionado. De verdad estaba considerando la idea del secuestro, pero ahora que ella me lo impide, hace de esto un poco mas dificil.
- Pero... Si estas durmiendo, y apareces en otro lugar... Pensarías que es un tipo de teletransportacion o algo asi... ¿No?
- No. Pensaría que es un secuestro. Así que si me secuestras, iras a la cárcel - dijo con cara amenazante.
- ¿Tu no me mandarías a la cárcel? ¿Verdad? Por que soy tu amigo, y no querrías que comparta una celda... con otro hombre... ¿Verdad?
- Depende... ¿Tu no me secuestrarás cuando esté durmiendo, inconsciente? ¿Verdad?
- Claro que yo nunca te secuestraría. Que cosas tan bochornosas dices Bella.
- No, no pienso eso. Solo era para aclarar, nada mas.
Habíamos llegado al final del pasillo, y estabamos buscando las llaves para entrar a las habitaciones.
- Hasta mañana entonces - dijo abriendo su puerta.
- Hasta mañana Bella - me acerqué a ella y le dejé un beso en la mejilla.
- Buenas noches Edward - sonrió. Abrí la puerta de mi habitación. - Um... Edward...
- ¿Sí?
- Supongo... que... um... - dijo nerviosa, retorciendose las manos.
- ¿Qué? - pregunté riendo. Era adorable cuando se trababa.
- Digo... Creo que unos días en Liverpool no me harán mal...
- ¿Estas diciendo que quieres ir a Liverpool? - pregunté emocionado, casi saltando como un niño feliz, apunto de conocer Disney World.
- Supongo - asintió avergonzada. Salté como un loco, corrí hacia ella y la levanté, dando vueltas alrededor. - ¡Edward! - dijo con dificultad. - Me ahogo... - lloriqueó.
- Lo siento - reí - Quiero que llegues viva a Diciembre.
- Gracias por la invitación.
- No hay de qué, pequeña - revolví su cabeza. - Gracias por aceptarla. No sabes lo bien que lo pasaremos, y no sería lo mismo sin ti.
- Yo arruinaré sus animos, porque soy una persona depresiva...
- No importa, con tu presencia, alegrarás mi ánimo - sonreí tiernamente. Bella se sonrojó nuevamente.
- Vale, entonces, nos vemos mañana, necesito una ducha.
- Tienes razón, necesitas una ducha urgente - bromeé. Me golpeó en el hombro.
- Adios Baichi. Dulces sueños - se despidió con la mano y cerró la puerta.
Abrí mi puerta tranquilamente, entre a mi habitación, cerré la puerta, y todo pacificamente. Cuando estuve en la intima y privada habitación, salté como un loco e hice un baile homosexual.
Iba a pasar quince días con Bella, en la misma casa, bajo el mismo techo. Bueno... Aquí tambien estamos en el mismo campus, pero la diferencia es que... La cosa es que será genial.
Quince días con Bella, sin el internado de por medio, en el mundo exterior. Suena lindo.
MARTES15/3/2011-10.36MARTES15/3/2011-10.36MARTES15/3/2011-10.36MARTES15/3/2011-10.36MARTES15/3/2011-10.36
¿Parte Favorita? ¿Parte más graciosa? ¿Parte que odiaron?¿Parte que les aburrió?¿Parte mas triste?
Son cosas que me gustaría saber. Si tienen el tiempo y si quieren, me las pueden responder.
Me atrasé un poco, generalmente subo cada una semana. Pero bueno, quiero aclarar que nunca me atraso mas de dos semanas, y creo que no lo haré, y si lo hago, sera una o dos veces. No me gusta ser de las que se demoran. :D
Lo sé, estoy poco creativa: Sin titulo xD
Siempre quise dejar un capitulo con ese titulo y quiza, este es el indicado.
Estoy loca
Atte. FANOSM
