Descargo de responsabilidad: Harry Potter como siempre sigue perteneciendo a la adorable señora Rowling, lo único que me pertenece son aquellos personajes que no reconozcan y la trama de esta historia.

Sin más, disfruten de la lectura ^^

14 — Parte del plan

Ante la última línea el ambiente entró en tensión mientras los dos hombres se ponían serios.

Elena, es de vital importancia que todo lo que se diga aquí no se lo cuentes a nadie.

Elena asintió con seriedad ante las palabras del director.

En primer lugar, y omitiendo tu pregunta, sé que esa "admiración" que dices tener por Voldemort es falsa.

Elena entrecerró los ojos mientras observaba directamente a los ojos del director. A ella no le gustaba nada por donde estaba yendo la situación.

— ¿Cómo es que sabe usted de eso?preguntó Elena y al instante se volteó a ver a Snape recordando que él sabía sobre ello.

Eso es de menor importanciadijo Dumbledore tratando de desviar la atención de Elena para con Snape.Lo que importa es que conocí a tus padres y sé lo que les sucedió.

Elena se tensó, su mirada se ensombreció al instante y de repente sus manos, las cuales estaban en su regazo, parecían muy interesantes. Snape se sorprendió al ver que Elena parecía aceptar las palabras de Dumbledore. A pesar de que el profesor de pociones aceptaba la palabra de Dumbledore, aun no creía del todo lo que le había contado en su despacho, y el ver esa escena comprendió que realmente había sido víctima de un gran engaño.

Elena no tienes por qué luchar contra Voldemort tú sola.Agregó Dumbledore al ver la reacción de la señorita Lauper.

Yo no lucho contra él.susurró Elena antes de tomar una profunda respiración.

¿Y qué se supone que quieres lograr al acercarte a Voldemort?preguntó con una creciente curiosidad el director.

Elena se sonrojó violentamente, mucho más de lo que se había sonrojado antes. Ella sentía que todo su rostro ardía y no podía ver a ninguno de los dos magos a la cara. Dumbledore la miró curioso por esta reacción pero al mismo tiempo preocupado de que el motivo de Elena no fuera la venganza pero que aun fuera personal. Snape por el contrario empezaba a cansarse, donde Elena volviera a decir que ella no tenía motivos saldría por esa puerta sin importarle lo que Dumbledore quisiera, sin importar que tal vez sus motivos realmente estuvieran relacionados con lo que sea que ocultaba o simplemente se debiera a una deficiencia mental crónica que ella a menudo parecía padecer.

Elena, ¿Por qué quieres acercarte a Voldemort?pidió ya en un tono totalmente serio el director.

Es algo personalmurmuró Elena.

Debes comprender, Elena, que con Voldemort no se juega, así que es sumamente imperativo que nos digas la razón que te ha llevado a Voldemort.

Yo lo diré sólo si el señor Snape dice cuál es su motivación para trabajar de espía.respondió Elena en un tono que se asemejaba mucho al de una niña mimada en opinión de Severus.

Dumbledore suspiró con cansancio, Elena era terca y no cedería fácilmente lo cual lo obligaba a revelar lo mucho que realmente la conocía, ni modo, si ella quería que fuera de esa manera pues de esa manera él tendría que actuar.

Escucha, Elena, y quiero que prestes mucha atenciónElena asintiótodos tenemos ciertos secretos que no queremos que se sepan, y me atrevo a decir que tu renuencia de decirnos tu motivo para que te acercaras a Voldemort se debe a que no estás segura de cuánto puedes revelar con Severus de frente y es por eso que quieres que él revele algo que es obviamente muy personal y privado.

Elena sonrió culpable y se desconcertó un poco al darse cuenta de que Dumbledore parecía saber leerla muy bien. Snape la miró con incredulidad.

"No era posible que Dumbledore hubiera podido adivinar tan fácilmente lo que Elena tramaba, ¿o sí? Aunque era cierto que el Director tenía un cierto don para leer a las personas."pensó Snape, tratando de seguir la situación.

Por lo tanto te voy a dar opciones a elegircontinuó Dumbledoreuno; puedes decidir confiar en Severus sin necesidad de un peso mayor. Dos; no confiar y esperar a que estemos solos. O tres; convivir un tiempo con Severus siendo tú misma, sin máscaras por parte de los dos y a partir de esa convivencia decidir si confían el uno en el otro. Haz tu elección.

Terminó el director con cierta seriedad mientras Elena asentía levemente y se negaba a cumplir con la mirada de Snape quien se sentía confuso con respecto a lo que Dumbledore estaba proponiendo. Sentía en ese momento una mezcla de algo así como enojo, desconcierto y ¿alivio? En ese momento Snape prefería no pensar en que era lo que sentía.

Antes de que hagas tu elección respóndeme algo, ¿Por qué una chica tan inteligente como tú está siendo imprudente en cuanto se refiere a Voldemort?añadió Dumbledore mientras mantenía una mirada seria.

Elena suspiró cansada. ¿Cómo se supone que saldría de ahí pronto? Lamentablemente Dumbledore era demasiado insistente y no la dejaría ir hasta que supiera la verdadera razón de su acercamiento para con Voldemort, pero, siendo razonables, Dumbledore era uno de los mejores magos de este tiempo así que si le decía su propósito ella no corría ningún riesgo. El problema es que no sabía que tanto podía confiar en Snape, a pesar de que Dumbledore parecía confiar plenamente en él, ¿Verdad?

Dumbledore, al ver el conflicto interior de Elena, decidió relajar un poco la tensión que había en el ambiente así que hizo aparecer tres tazas de té y un mousse de chocolate que, como él recordaba, era uno de los postres favoritos de Elena.

¿Te importa si paramos un momento nuestra conversación para comer algo y de paso vas pensando en tus respuestas?Preguntó Dumbledore

Elena miró la mesa e instantáneamente sus ojos se iluminaron al ver el mousse de chocolate, sin duda alguna su postre favorito. Dumbledore le ofreció amablemente el postre el cual Elena no dudó en tomar y empezó a devorar con gran avidez. Dumbledore sonrió ante su acierto antes de invitar a Snape a unirse.

Snape se sentó con algo de reticencia, tomó la taza de té y le agregó una cucharada de azúcar y crema tal y como había dicho Elena, Dumbledore sonrió al ver esto. La habitación quedó momentáneamente en silencio mientras los dos magos tomaban el té y Elena comía su postre. Snape se sentía incómodo con esa situación y quería acabar pronto, además de que tenía una conversación pendiente con Elena. Dumbledore observaba a Snape y Elena con ojo crítico, evaluándolos. Él sabía que la única forma de proteger a Elena de Voldemort cuando ella continuara con su plan, porque era obvio que lo que sea que tenía en mente no lo iba a abandonar pronto, era a través de Snape por lo tanto necesitaba que ambos estuvieran en buenos términos y fueran sociables lo cual teniendo en cuenta la manera de ser de Snape era bastante difícil.

Elena por su parte se encontraba en su propio mundo personal ignorando momentáneamente su alrededor y el hecho de que hace unos minutos atrás no tenía hambre, sin duda obra del bendito mousse de chocolate. Ella se sentía como una niña mientras comía su postre favorito y, tan deleitada se encontraba que, a cada cucharada, no podía evitar emitir un apenas perceptible sonido de complacencia. Lamentablemente Snape sí era consciente de su realidad y, como estaba sentado junto a Elena, no podía dejar de oír los sonidos que ella emitía. Esos sonidos lo estaba poniendo nervioso lo cual lo hacía sentirse irritado ya que los sonidos no sólo eran bajos sino que también eran sensuales.

¡¿Podría dejar de hacer esos sonidos?!Le espetó Snape al cabo de un momento.

Elena lo miró sorprendida en un inicio, pero luego se dio cuenta de lo que había sucedido y bajó la mirada hacia su postre abochornada. Parecía que cuando estaba cerca de Snape no podía dejar de ponerse en vergüenza. Dumbledore miró intrigado este intercambio, él no había oído nada y sin embargo ellos parecían entender cada palabra dicha por el otro, algo muy curioso teniendo en cuenta que Elena no se molestó por el hecho de que Snape le gritó. Quizás, después de todo, no sería tan difícil unirlos en equipo, sobre todo si los une un motivo en común. Incluso podrían llegar a ser más cercanos, Merlín sabía cuánto Snape necesitaba un poco de vida social, y Elena era la indicada para ello ya que ella era tan agradable y abierta. Pasaron varios minutos en silencio hasta que, con un golpe al poner la taza de té sobre el escritorio, Elena prácticamente anunció que había terminado. Y como si esa fuera la señal que necesitaba, Dumbledore adoptó una expresión que parecía decir que Elena no tenía a donde escapar. Elena resignada se levantó y fue hasta la ventana desde la cual podía ver los extensos jardines de Hogwarts mientras el sol empezaba a ponerse e incluso podía ver el extenso lago negro. No sabía el por qué pero Elena sabía que tenía que contar parte del secreto que había mantenido desde hace varios años, necesitaba liberar un poco la presión que parecía mantener consigo todo el tiempo, suspirando Elena pensó que era momento de empezar a confiar en Snape, después de todo quien no arriesga no gana.

Hace algunos añosempezó Elena obteniendo la completa atención de ambos magosme di cuenta un día, que en algún momento de mi vida empecé a superar el rencor que tenía hacia varias personas.

Elena se mantuvo callada algunos minutos sin saber cómo continuar y Snape, que suponía que Elena se refería a superar el rencor hacia Voldemort y los mortífagos, no pudo evitar rebatir.

Así que usted simplemente hace de la vista gorda y decide ser benevolentepronunció de manera hiriente.

Elena negó con la cabeza antes de continuar, aun con la vista en el lago negro donde sus aguas permanecían imperturbables en ese instante.

— No es como si fuera un pecado ser benevolente.No me malinterpreten, no es que yo no sienta rencor, sino que después de mucho tiempo encuentro algo que me hace indiferente a la causa que en un principio hizo que tuviera aquel rencor, es como si las emociones más negativas tuvieran que ser drenadas de mi cuerpo. Mientras crecía viví muchas situaciones y aprendí una gran cantidad de buenas lecciones. Sé que hubieron muchas personas que me buscaron cuando murieron mis padresla voz de Elena se quebró levemente pero de nuevo se repusoy sé que también hubieron muchas más personas que me buscaron después de que el Señor Oscuro cayera.

Snape la miró interrogante sin entender en que era todo esto relevante pero no perdiendo el hecho de que Elena llamaba a Voldemort como lo hacían los mortífagos, Dumbledore por el contrario estaba prestando una absoluta y completa atención a Elena a la espera de saber al fin donde había estado escondida en aquel entonces.

Sin embargo, todas esas personas se dieron por vencidos, todos pensaron que había muerto, todos excepto tres, y fueron esas tres personas quienes me trajeron de vuelta, quienes me contaron todo lo sucedido durante mi ausencia y quienes sin saberlo me dieron la motivación para lo que ahora hago. Sé que piensan que me he acercado al Señor Oscuro con motivo de venganza. O que estoy loca.Agregó con humor pero sin llegar a sonreírSin embargo, en todos los años en los cuales estuve desaparecida aprendí que no importa como sea una persona o lo que te haga, si decides mantener rencor dentro de ti a la única persona que perjudica es a ti mismo así que, para que vas a cargar con algo así durante tanto tiempo si solo te hace daño.

Snape resopló enojado. Definitivamente eso era lo último que esperaba oír. Imaginarse, un discurso donde te dicen que es importante olvidar todo el rencor que se pueda tener hacia un ser como Voldemort, aquel monstruo cruel y déspota.

Elena, entiendo lo que quieres decirempezó Dumbledore sumamente seriopero en definitiva no creo en lo más mínimo que eso justifique tu acercamiento a Voldemort.

Lo siguiente que dijo Elena ni Dumbledore ni Snape se lo esperaban por lo cual quedaron atónitos aunque en distintos grados y un tanto incrédulos.

No pues, si ya me di cuenta. Muchas gracias por avisarme.Dijo Elena volteándose y viéndolos como si les recriminara.

Era obvio que ambos habían pasado por alto el tono sarcástico de la señorita Lauper.

Snape la miró como si por fin se hubiera vuelto loca por completo mientras que Dumbledore la analizaba tratando de decidir si lo que había dicho era en serio o estaba bromeando. Al final Elena al ver la mirada que tenían ambos hombres se echó a reír. Dumbledore sonrió feliz de oír a Elena tan tranquila. Snape, en cambio, no sabía qué era lo que sentía cuando la oía reír de ese modo. Ella se veía tan despreocupada, tan relajada.

Como al parecer no lo notaron, estaba siendo sarcástica en mi último comentario. Ya me habían dicho antes que no soy muy buena siendo sarcástica. Sin embargo, y volviendo al tema, lo que quería aclarar era que dejé mi rencor de lado por lo que mi motivo al acercarme a Voldemort no es de venganza. Ya les había dicho en un principio que las tres personas que me trajeron de regreso al mundo mágico fueron quienes me dieron la motivación para mi misión; encontrar la forma de vencer al Señor Tenebroso definitivamente.Añadió de manera triunfal Elena quien no pudo evitar hacer hincapié en la buena voluntad que ella tenía al arriesgar su vida.

Dumbledore la miró con curiosidad renovada mientras recordaba tiempos de antaño.

Dumbledore para este punto no sólo se encontraba un poco más tranquilo de saber que Elena estaba actuando de manera racional en cuanto a Voldemort se refiere, sino que también se encontraba complacido por su manera de ser. Definitivamente ella se había convertido en una gran mujer con una moral ejemplar, sumamente hermosa y con un carisma y un pensar muy peculiar.

Estoy de acuerdo contigo, Elena. Sin duda es un motivo muy bueno, pero a pesar de ello, creo que no debes hacer eso sola.

La apoyó Dumbledore haciendo que Snape se irritara aún más. Elena le sonrió a Dumbledore al ver como la apoyaba. El Director asintió en señal de reconocimiento antes de seguir indagando.

Ahora, estoy seguro de que Severus quiere saber tanto como yo el cómo fue que lograste acercarte a Voldemort con tal facilidad.

Buenoempezó Elena con cierta reticencia sabiendo que Snape de seguro se iba a molestar por lo que estaba por deciryo usé algo con lo cual pude permanecer en la misma habitación que el Señor Oscuro.

Explíquese— pidió Snape con un tono de voz que indicaba lo irritado que estaba.

Yo, eh… pues bien—, Elena tomó aire antes de dirigirle una mirada de disculpa a Snape y continuar— existe un, llamémosle instrumento, el cual mete en un trance, por decirlo de algún modo, a quienes están cerca y los transforman en un pasivo. La persona en cuestión deja de actuar como normalmente lo haría y en cambio comienza a surgir un cambio inconsciente dentro de sí, y para cuando la persona se da cuenta de esto ya es imposible revocar este cambio.

Snape apretó sus manos con fuerza haciéndolas un puño y su mirada se volvió furiosa. Si las miradas mataran Elena hubiera caído en ese preciso momento sin vida. Snape se acercó a Elena dando grandes zancadas. Cuando estuvieron a sólo centímetros Snape elevándose en toda su estatura miró a Elena como si quisiera otorgarle la más terrible de las torturas.

Así que por fin decide revelarse, señorita Lauper, ¿O quizás este es otro truco suyo para despistarnos? ¿Por qué no revelar aquel instrumento que ha utilizado? ¿A qué está jugando?la voz de Snape destilaba veneno puro mientras prácticamente escupía con furia contenida las palabras, y si no fuera por el hecho de que sabía mantener el control, hace rato que hubiera maldecido a Elena.

Realmente lamento mucho haberlo engañado aquella vez, señor Snape, y sobre todo el haberlo sometido a los efectos de este "instrumento" sin que usted lo sepa, pero yo tengo mis propias razones y no sabía cuánto podía confiar en usted en aquel entonces, por ello también utilice este instrumento como método de protección.

Elena bajo la mirada avergonzada y se mordió la lengua para no decir que aún no sabía hasta donde podía confiar en él y sobre todo que no se arrepentía de haber utilizado este "instrumento" con él. Snape en cambio estaba que no cabía más en su ira. El simple hecho de saber que estuvo expuesto a quien sabe qué cosa y por ello actuaba de manera poco habitual lo enfurecía en gran medida. Aunque extrañamente el saber que alguien parecía confiar en él evitó que diera rienda suelta a su enojo. Dumbledore al ver la interacción decidió cambiar un poco el rumbo de la conversación, ya después descubriría a que instrumento se refería Elena.

Bien, Elena, todo lo que has dicho definitivamente nos ha revelado mucho, sin embargo, y a pesar de que tu objetivo inicial para con Voldemort no era el que creíamos, me gustaría saber qué es lo que has logrado descubrir—. Habló Dumbledore mirando fijamente a Elena.

Elena realmente quería decirle al Director lo que había descubierto, sin embargo, no le parecía adecuado decir algo de ese calibre frente a otra persona que no fuera únicamente Albus Dumbledore. Ella miró significativamente a Snape el cual levantó una ceja en señal de escepticismo al captar el mensaje silencioso ya que, ¿No se suponía que ella confiaba en él? Una voz en su cabeza le advirtió a Snape que tal vez ella nuevamente lo estaba engañando. Dumbledore también se había dado cuenta de lo que parecía decir Elena con su mirada así que decidió que era el momento de otorgarle cierto espacio a la joven bruja.

Severus, por favor, ¿Serías tan amable de dejarnos a solas un momento?pidió Dumbledore mientras le dedicaba una sonrisa a Elena.

Snape miró incrédulo a Dumbledore, obviamente sólo este lo notó ya que sus emociones estaban muy bien camufladas. Snape le dedicó una última mirada asesina a Elena antes de apretar los dientes y salir a paso rápido de la habitación. Dumbledore y Elena esperaron hasta que los pasos de Snape dejaron de oírse antes de retomar la conversación.

Bueno—, Empezó Elena— cuando estuve en la mansión Malfoy aprendí muchas cosas.

Elena se sentía un poco pérdida en cuanto a cómo debía proseguir. Ella respiró hondo antes de voltearse y volver a mirar a través del vidrio hacia los jardines de Hogwarts. El cielo estaba pintado de un color naranja y rosa.

Unos días antes de Navidad descubrí que en Nagini se encontraba una cierta esencia humana, estará de acuerdo en que eso es algo realmente desconcertante. Pues bien, decidí investigar a que se debía esto y me encontré con que eso se debía a… a algo llamado…

En este punto Elena se paró al sentir una débil punzada de dolor en el lado izquierdo de su cabeza. Se dio cuenta de que de repente empezaba a sentirse un poco fatigada. Dumbledore pensó que el hecho de que Elena dejara de hablar se debía a que lo siguiente que estaba por decir le parecía sumamente espeluznante, y no era para menos pues él ya se imaginaba lo que venía así que decidió ayudarla.

— Horrocrux.

Elena lo miró tratando de saber lo que quería decir hasta que recordó que estaban teniendo una conversación, y, confundida con el hecho de que Dumbledore supiera lo siguiente que iba a decir puso una expresión de desconcierto.

¿Usted ya lo sabía?

Lo suponíala corrigió DumbledorePero no estaba seguro hasta ahora cuando me lo has dicho.

Elena caminó hasta encontrarse frente a Dumbledore y mirarlo con una expresión de preocupación. Después de varios minutos Elena rompió el silencio.

¿Qué vamos a hacer?la voz de Elena salió en un susurro.

He pensado en varias cosas pero como no estaba seguro de si mi suposición era cierta pues prácticamente no tengo nadaDumbledore parecía disculparse con la mirada.

Presiento que el Señor Oscuro no se contentó con hacer sólo un Horrocrux.murmuró Elena mientras miraba sus manos.

Dumbledore estudió unos minutos a Elena. Él sabía que ella era una mujer sumamente inteligente y parecía tener una curiosidad y persistencia difícilmente aplacable. Dumbledore sabía que era sólo cuestión de tiempo antes de que ella descubriera sobre el resto de Horrocruxes aunque el cómo descubrió principalmente el primero lo intrigaba seriamente. El director era consciente de que debía distraer a Elena de todo ese asunto si quería que ella saliera ilesa, pero dudaba que Elena fuera fácil de distraer con algo más.

¿Vas a volver junto a Voldemort?preguntó Dumbledore mientras la miraba con gran seriedad.

A Dumbledore le costó pronunciar esas palabras. Si era sincero consigo mismo tenía miedo de la respuesta de Elena a pesar de que ya se imaginaba cual sería. Elena lo miró durante unos segundos antes de suspirar y responder.

Sí, lo haré. Aunque no todo haya ido como lo esperaba ya tengo en acción parte de mi plan y esta es una gran oportunidad para descubrir más sobre lo que sea que el Señor Oscuro haya hecho para conseguir la inmortalidad. No quiero ni pensar en que más pudo haber hecho pero debo de intentar encontrar algo si existe la posibilidad

En ese momento Dumbledore se dio cuenta de lo terrible que parecía todo aquello. El simple hecho de pensar que Elena estaría en peligro constante lo estremecía, era la misma sensación que tenía cuando Snape iba a las reuniones de Voldemort. Lamentablemente esto era por el Bien Mayor.

He de suponer que aquello que utilizaste con Severus y Voldemort es algo más poderoso de lo que nos has dicho.

Depende del punto de vista y como se lo use.Aclaró Elena tratando de restarle importancia, mensaje que Dumbledore entendió.

¿Cómo descubriste que en Nagini se encontraba cierta esencia humana?

Pues bien, digamos que soy rápida aprendiendo.Contestó Elena de manera evasiva.

Dumbledore notó que Elena aun no confiaba por completo en él por lo cual esperaba que esa situación cambiara pronto. Tomando aire, dio por terminada la conversación pero le aseguró a Elena que era bienvenida si quería unirse al té después de la cena, ojalá y ella quisiera venir a tan sólo pasar un rato de vana conversación. Él la había extrañado tanto y McGonagall lo había hecho mucho más.

Snape después de haber abandonado el despacho del Director estuvo rondando los pasillos cercanos al séptimo piso en espera de que Elena saliera. Él no pensaba en esperar demasiado para tener una conversación con la señorita Lauper y por fin desentrañar el misterio sobre aquello que lo hacía actuar tan fuera de lo normal. Elena salió despacio y tranquila, no tenía prisa. Bueno, al menos eso pensaba hasta que volvió a sentir la molesta punzada con un poco de más fuerza.

Elena sabía que solo debía de tomar la poción que le había dado Madame Pomfrey si su dolor de cabeza era muy fuerte y al paso que iba, porque la punzada en lugar de menguar empezaba a tomar mayor fuerza, tendría que beber la poción pronto. La señorita Lauper acababa de girar un pasillo en el cuarto piso cuando se topó con un irritado Snape el cual la miró como un insignificante insecto acción que desconcertó y molestó a Elena.

Señorita LauperPronunció su nombre con sañaha llegado el momento de que tengamos una seria conversación.

Por supuestorespondió Elena tratando de parecer animada, y lo hubiera conseguido si no estuviera tratando de ignorar la actitud de Snape y la molesta punzada en su cabezadespués de la cena estaría muy bien.

Elena intentó continuar su camino hacia la enfermería pero Snape se lo impidió tomándola del brazo y mirándola de una manera bastante aterradora que incluso si alguno de sus alumnos de años inferiores hubiera pasado por ahí se hubiera echado a temblar y sollozar. Claro que para Elena no pareció tener el efecto deseado por Snape pues sólo lo miró de manera interrogante.

Parece que no me entendió. Vamos a tener nuestra conversación en este preciso momento.

Y sin dar oportunidad a réplica jaló del brazo a Elena manteniendo un férreo control mientras la llevaba a través de los pasillos desiertos hasta terminar frente a su despacho.

Después de usted.dijo con ironía mientras mantenía la puerta abierta para Elena.

Elena agradeció en voz baja antes de pasar entre vacilante y curiosa al interior de la habitación, no quería provocar a Snape más ya que era consciente de que él tenía razones para estar molesto. Estantes con frascos de distintos colores y contenidos eran la principal decoración de la oficina. Aparte había una silla con un alto respaldar forrado de cuero y un escritorio mediano de caoba sencillo. Elena notó que ella no tenía donde sentarse pero antes de decir aquello se distrajo con el hecho de que la habitación era oscura y tenía un cierto aura de ¿Terror? ¿Misterio? Se preguntó mientras la analizaba cada detalle que podía encontrar. Snape cerró la puerta con un golpe haciendo saltar a Elena. A él le pareció divertida esta reacción pero enseguida volvió a retomar su principal humor.

— ¿Podemos empezar?preguntó Snape como si se burlara y en su rostro había una expresión que se había vuelto indescifrable para Elena y sólo la hacía sentir más curiosidad por el hombre que tenía en frente.

¡Hello! Les aseguro que sigo tan viva como siempre. He vuelto con un nuevo capítulo que espero que les guste.

Un agradecimiento a todos aquellos que se toman unos minutos de su tiempo y leen mi historia.

Reviews son bienvenidos en todo momento, no lo olviden.

Besos y Abrazos.