Demasiada tardanza, pero lo compenso con un capitulo ridiculamente largo¡
Cuanto calor, era extraño, por lo menos irónico que la peluca blanca le causara tanto calor a la princesa, los elevados tacones le daban dolor de tobillos, ni hablar de su falta de equilibrio y lo incomoda que la ponía el revelador escote de la pierna… ¿Cómo caminaba Elsa con todo eso? Cuando la reina Eleonor lo sugirió no pensó que fuera tan complicado, todos la miraban todo el tiempo, su sonrisa nerviosa causaba confusión, "deja de sonreír" podía leer en la cara de la reina Eleonor cada vez que le dirigía la mirada, no podía evitarlo, era su respuesta ante la presión, ¿una linda sonrisa lo resolvía todo cierto? Aparentemente no para Elsa.
Si se movía demasiado rápido la gente a su alrededor se paralizaba, cualquier cosa que pedía era atendida al instante, le preguntaban detalles, ordenes, opiniones, para cualquiera debía suponer una experiencia aterradora, pero la pequeña princesa de Arendelle no era cualquiera, era un niña que había crecido excluida y muchas veces eclipsada, la verdad era que Anna se la estaba pasando de maravilla.
- ¿Terminamos por hoy Reina? – la encantadora voz del príncipe Alí sugirió el final de la reunión matutina
- Me parece adecuado – contesto Anna en una muy convincente imitación de la voz de su hermana mayor justo cuando el mayordomo entraba al auditorio anunciando que la comida estaba lista y servida, todos salieron con relativa calma.
Escucho una voz a su espalda
- Se empieza a ver un poco tu cabello - el susurro del príncipe Hans le puso la piel de gallina, lo miro molesta y camino en dirección opuesta. Una de los grandes inconvenientes de su situación era tener al príncipe constantemente rodeándola y hablándole, suponía que en cualquier momento aprovecharía la situación para burlarse de ella o delatarla pero al contrario de sus expectativas el muchacho se mostraba amable y extrañamente cooperativo, ¡como le molestaba eso¡ le era fácil recordarse a si misma de odiarlo cuando se comportaba como un cretino, pero cuando sonreía o le ayudaba debía juntar toda su concentración para recordar su ser maligno.
La reina Eleonor la siguió por el pasillo hacia un lugar más discreto para conversar mientras el príncipe las miraba a la distancia.
- ¿Estás bien?- murmuro la reina
- Si- empezó la princesa, aliviada de utilizar su voz autentica- la peluca me pica un poco y según Hans necesita un arreglo- Anna dijo su nombre con incomodidad casi con desprecio.
- Si, ya veo – respondió Eleonor ignorando el mal humor de Anna – debes acomodarla, mejor que aproveches para ir a tu cuarto y retocar también el maquillaje, estas sudando un poco –
- ¿a mi cuarto cuarto? – pregunto Anna con voz infantil, Eleonor miro alrededor, no había nadie cerca
- opino que el cuarto de tu hermana seria una mejor opción, la recamara de la reina – explico ante la mirada confundida de la princesa.
El príncipe Hans las seguía observado con cautela mientras hablaban, lo que ponía nerviosa a Anna.
-¿Era necesario que le contara al príncipe Hans sobre todo esto? – le pregunto muy bajo a la reina
-Yo no le conté nada, únicamente lo convencí para guardar el secreto de que tu hermana se había ido a buscar un monstruo a las montañas – no importaba las veces que lo dijera, la frase aun sonaba demasiado extraña en su mente – el dedujo lo demás… supongo que te conoce mejor que el resto de los presentes– Anna reacciono mal ante el comentario de reina y le torcio la boca.
-Bueno, debemos apresurarnos si queremos terminarme y volver antes de que se acabe la comida - señalo Anna en un intento por cambiar de tema
- lo siento mucho princesa – se disculpó Eleonor – tengo planes para este momento, pero prometo apresurarme – agrego al notar la queja de aprehensión en los ojos de Anna- la veo en la alcoba-
-Está bien – sonrió esta mientras caminaba con una postura un tanto exagerada hacia el cuarto de su hermana, no había forma de que la princesa Anna supiera que la misma mujer que la estaba ayudando se dirigía a una reunión en la que discutirían la mejor manera de dar fin a la vida de su hermana. Justo cuando estaba dando vuelta al pasillo su mirada se encontró con la del príncipe de Agrava quien le dedico una encantadora sonrisa, la joven princesa no pudo evitar sonrojarse y devolverla la misma sonrisa con una pequeña reverencia mientras giraba en el pasillo y seguía su camino, pensaba que le hacía un favor a su hermana correspondiendo las atenciones de un caballero tan encantador, seguramente Elsa se enojaría un poco al principio pero estaba segura de que se lo agradecería al final. ¿Qué estaría haciendo su hermana en ese momento? ¿Estaría lastimada? ¿Estarían de regreso? Le preocupaba Kristoff quien ya estaba gravemente herido cuando partieron y aunque sentía un tanto de enojo por no haberle permitido acompañarlos, ese mismo enojo que la consolaba cuando empezaba a sentirse culpable por sonreírle a otro chico aunque fuera en nombre de alguien mas, su corazón se encogía al pensar que estaban tan apartados el uno del otro, deseaba tanto que volvieran pronto.
Desde el otro lado del pasillo dos personas la miraban alejarse.
- ¿A dónde va?- le pregunto Hans a Eleonor mientras veían retirarse a la falsa reina.
-A su alcoba, necesita descansar – agrego antes de que el muchacho pudiera reclamar algo
-Necesita dirección que es diferente…- contesto con amargura - ¿nos vamos? –
La reina Eleonor asintió con la cabeza y discretamente se dirigieron a los jardines multitud bajando por las escaleras de caracol que daban al exterior, donde habían acordado la reunión con el resto de los príncipes del sur. Un Hombre les cerró el paso inesperadamente.
-¿Van a algún lado?- El príncipe Alí se erguía tal alto era y mostraba una actitud muy diferente al tranquilo y relajado chico que solía representar.
-Almorzaremos en los jardines – contesto Eleonor con una calma en extremo fingida Ambos príncipes se miraron circunspectos, Alí se les acerco y hablo en voz baja.
-Desearía hablar un momento con usted a solas Reina Eleonor – Hans miró a la reina con recelo y después al príncipe Ali. -solo será un momento- insistió el príncipe de Agrava
-¿Qué quiere? – espetó Hans con amargura
-No le concierne – contesto el príncipe Alí
-Basta caballeros por favor- suspiro Eleonor, tenía suficientes problemas como para además tratar con el ego de dos hombres testarudos – no hay ninguna necesidad de secretos – la reina estaba un paso delante de Alí, sospechaba que tarde o temprano trataría de acercarse a ella – El príncipe Alí simplemente quiere preguntarme qué tal va el plan para matar a la reina Elsa y desea proponerme seguridad si deseo traicionar a los conspiradores –
El príncipe Alí la miró con sorpresa y después sonrío
-No cabe duda que es una mujer inteligente reina Eleonor, pero no creo que haya sido sabio delatar mis intenciones frente a uno de los instigadores-
-Para nada – contesto ella – el príncipe Hans y yo estamos planeando traicionar a al resto de sus hermanos y delatarlos con la reina – El más joven de las islas del sur miro a la reina con desaprobación – no te preocupes – lo calmo Eleonor al notar su reacción – el príncipe Alí no se aprovechara de la situación, a menos claro que sus planes no funcionen-
-¿Qué planes son esos?- pregunto Hans amenazante Ali miro a Eleonor pero no respondió
-se los cuenta usted o lo hago yo?- ironizó la reina de Dumbrogh
-No hay forma en que usted conozca mis planes…- comenzó el príncipe de Agrava
-El príncipe Alí tiene la intención de casarse con alguna de las hermanas de Arendelle – completo Eleonor como si fuera lo más obvio del mundo, Alí reacciono como si le cayera un cubo de agua fría – más propiamente dicho desea comprometerse con la reina misma-Hans río con fuerza
- Está loco si cree que un mujer como Elsa se interesara en usted-
- ¿En serio? – contesto Alí con fanfarronería – pues parecía interesada esta mañana cuando desayunamos juntos ,o cuando prometió que bailaría conmigo en el baile de despedida –
El príncipe de las islas del sur hizo una mueca de desprecio, iba a contestar pero Eleonor le sugirió cautela con la mirada, Alí no debía saber que quien había respondido a sus atenciones era la princesa de Arendelle haciéndose pasar por su hermana mayor.
- ¿entonces?- dijo Eleonor - ¿Qué desea príncipe Alí?
- Va a delatarnos con Elsa para ganar su confianza – intentó adivinar el príncipe Hans pero esta vez fue Eleonor quien río, ambos hombres la miraron con sorpresa
- No – explico la reina – no creo que esa sea la intensión del príncipe Ali, creo que intenta ganar tiempo, quiere que retrasemos el intento de asesinato para después de que él le haya propuesto matrimonio a la reina, si ella acepta nos delatara, si ella se niega dejara que las cosas sigan su curso y pues… -
- dejara que hagamos su trabajo sucio – completó Hans con amargura, como si el mismo no fuera capaz de tales bajezas
- ¿Cuándo tiene planeado el momento mágico querido príncipe? – pregunto la reina con premura, tenía demasiadas cosas que hacer y le fastidiaba tratar con un muchacho, no estaba segura del porqué, pero había algo que no le agradaba del príncipe Alí, su extrema seguridad le hacía pensar que sus padres lo habían mimado demasiado.
- Después del baile de despedida, quizás durante el- respondió Ali todavía con algunas reservas
- Muy bien, nos encargaremos de que los demás príncipes de las islas del sur hagan su movimiento después del baile de despedida – sonrío Eleonor complacida, Hans la miro con temor, casi con ira – pero a cambio si le llega a contar a la reina Elsa de la traición dejara muy en claro que tanto Hans como yo y mi hija nos negamos desde un principio-
- Me parece correcto- aceptó el príncipe de Agrava
- Y en tanto si la reina Elsa viva o muera le entregara a cada uno de nuestros reinos dos cofres de oro o un equivalente-
- Tenemos un trato- Alí le dio la mano a Eleonor y se acomodó el turbante – aunque no creo que haya forma en que Elsa crea que el príncipe Hans se negó a su asesinato-
- Bueno, una mujer enamorada puede creer casi cualquier cosa no le parece?- contesto ávidamente Eleonor, el príncipe Ali hizo una mueca de aprobación y se alejó subiendo las escaleras, el príncipe Hans se dirigió a la reina con molestia.
- ¿está loca?- se enfureció el joven – Alí no tiene la más mínima oportunidad de que Elsa acepte un compromiso, la única esperanza que tiene es la boba sonrisa de su hermana menor¡ -
- Pero él no lo sabe – continuo Eleonor con normalidad – lo único que conseguirá cuando Elsa regrese es quedar en ridículo cegado por su confianza, después de eso cuando sus hermanos intenten matar a Elsa será fácil implicar también a Agrava, más si este le entrega oro a sus hermanos, parecerá que le pagó a las islas del sur para hacer una venganza personal, por supuesto que el intento de asesinato no funcionara, porque tanto usted como yo lo sabremos de ante mano y alertaremos a la reina minutos antes de que pase, y Elsa nos creerá sin dudarlo pues recordara que le ayudamos a sobrellevar la crisis que atravesamos ahora mismo–
Hans se quedó pasmado sin saber que responder
-¿hay alguien en este castillo con quien no este conspirando?- se preguntó en voz alta el príncipe de las islas del sur mientras ambos bajaban por las escaleras.
No fue difícil convencer a los demás herederos del sur de planear el asesinato después del baile, una vez que lo sabía era fácil para el príncipe Hans notar la habilidad de Eleonor para manipular a los que la rodeaban, Michael en verdad pensaba que todo el plan era su idea cuando era la reina de Escocia quien había maquilado la mayoría. Analizando la situación era fácil para el joven sentirse manipulado…. Se retiraron por separado para no levantar sospechas, la reina se dirigió con prisa a la habitación de Elsa.
-Puedo pasar?- pregunto tímidamente mientras tocaba a la puerta "adelante" escucho desde dentro de la habitación y observo a Anna retocando lo pálido en sus mejillas, la muchacha le sonrio al verla, era extraña en muchos sentidos, le sorprendía que pudiera sonreir tan honestamente en un momento de tanta tención como ese
– no tienes que fingir estar bien princesa, puedes descansar un poco-
-¡que va¡ estoy un poco cansada pero la verdad es que me he divertido mucho¡- exclamo Anna con entusiasmo – todos son absolutamente encantadores¡ no entiendo como Elsa esta tan tensa todo el tiempo…-
-Bueno indudablemente se ha divertido mucho- comenzó Eleonor – creo que especialmente a estado jugando con cierto caballero…-
-¡ooo usted esta en todo reina Eleonor¡ ¿la puedo llamar solo Eleonor? – la mujer no respondio, lo que para Anna significo una afirmación – siempre he pensado que Elsa es un poco fría en lo que se refiere a chicos, ¡en todos los sentidos¡ pero ese tal príncipe Alí es un encanto, mi hermana terminara agradeciéndome-
-¿en serio? – dijo una voz conocida desde el pasillo – ¿debo ser yo quien te recuerde que eres pésima juzgando a las personas? – el príncipe Hans cerro la puerta tras el, Anna le dedico una mirada de odio y miro a la reina Eleonor con reclamo.
- Un caballero no debe entrar a la habitación de una dama sin tocar- dijo la reina con su usual tono de voz, el príncipe levanto una ceja e ignoro el comentario de la reina.
-si de verdad quieres convencer al resto de que eres Elsa debes dejar de jugar a la princesita- dijo el muchacho con desprecio mientras se cruzaba de brazos y se recargaba en la pared.
-No tengo porque escucharte – contesto Anna ofendida – ni si quiera tienes porque estar aquí-
- ¿de verdad? – se sorprendió Hanss – primero soy el único a parte de la reina Eleonor que sabe sobre este descabellado plan y segundo creo que si intentas engañar a estas personas fingiendo ser algo que no eres soy exactamente a quien deberías pedir consejo-
Anna se quedo muy quieta ante las palabras les príncipe, ¿Qué era todo eso?
-¿y porque deberías ayudarme? ¿Por qué querrías ayudarme siquiera?- Hans miro a Elonor y ella le devolvió una sonrisa, ¿Anna de verdad podía ser manipulada tan fácilmente?
-¿quieres mi ayuda si o no?- contesto el evadiendo su pregunta
- no – respondió ella alzando la vista y mirando hacia el lado contrario, hizo un puchero con los labios y regreso la vista directo hacia el espejo - ¡y me parece que ya estoy suficientemente arreglada¡- exclamo agitando las manos y obligando a Eleonor a dejar de acomodarle su cabellos
- Pero princesa- comenzó la reina
-¡Pero nada¡ - contesto Anna molesta - ¡Estoy cansada y hambrienta¡ si debemos continuar lo aré, pero no voy a dejar que me…- divago un poco intentando encontrar una palabra adecuada - ¡no voy a dejar que se burlen de mi¡- dijo mirando fijamente a Hans
- te portas irracional - la regaño Eleonor
-¡no¡ - contesto ella con las mejillas coloradas - ¡me comporto como una reina¡ - se levantó muy erguida de la silla – y ahora si me disculpan iré a mi comedor y me serviré un almuerzo decente – y salío muy digna de la alcoba, no sin antes tropezar de nuevo con la elaborada capa de su hermana, se levanto rápidamente y con gesto aprehensivo se perdió de vista.
-Estamos muertos – murmuro Hanss una vez que Anna hubo salido de la habitación
-Dale un poco de crédito – contesto Eleonor no muy convencida
- ¿acaso no la vio allí? Estaba embelesada con ese estúpido y engreído príncipe – Hanss hablaba con demasiada amargura – no me mire de esa forma-
-¿de qué forma?- respondió ella con una sonrisa en los labios
- se lo que está pensando…- respiro con ira mientras intentaba calmarse – esa niña tonta está jugando -
- Se esta esforzando – la defendió Eleonor- nadie sospecha nada, las cosas están llendo bien- el príncipe nego con la cabeza ante las palabras de la reina – es solamente tu vanidad la que habla, coincido con Anna en que le hace un favor a su hermana incrementando un poco sus habilidades sociales-
El príncipe golpeo la mesa con amargura
-usted no me engaña, me está utilizando – se quejó molesto
-lo salve de pasar el resto de sus días en un calabozo - le recordo la reina en voz alta mientras intentaba salir de la habitación a, el la miro fingiendo que no sabía de qué hablaba – no lo estoy manipulando – aclaro ella
-Esta manipulando a todo el palacio ¿soy una excepción acaso?- ironizó el príncipe
-Lo estoy ayudando que es muy diferente – contesto ella cansada de tener que explicar todo a todo el mundo… extrañaba demasiado a su hija, Mérida solia entender sus intenciones con una mirada y era lo bastante lista para solo cuestionar sus decisiones cuando llegaba demasiado lejos.
-¿Por qué? - Eleonor guardo silencio un momento y observo al príncipe dirigiendo la mano hacia su espada
-Eres el único de los príncipes de las islas del sur dispuesto a traicionar a los demás, además eres cercano a las hermanas de Arendelle, las conoces al menos- aclaro ante el excepción en la cara del joven – intenta ser más amable con la princesa, no falso, amable, tal vez asi consigas lo que quieres –
-¿y que quiero según usted? –
- Los celos son un extraño mal, no siempre se generan del amor, más bien provienen de la inseguridad y en muchos casos de la vanidad – divago la reina intentando dejar la habitación.
-¿Qué diablos significa eso? – Eleonor suspiro con paciencia, ¿debía explicar todo? – ganarse la confianza de Arendelle debe ser mas importante para usted que para nadie mas- el príncipe continuo callado y la reina continuo haciendo un esfuerzo por mantenerse serena - usted desea reanudar su compromiso con la princesa de Arendelle-
Hans rio con vehemencia
-Anna necesitaría estar loca para aceptar –
-Nunca dije que la princesa lo quisiera, dije que eso es lo que usted desea – aclaro Eleonor, el príncipe calló por un momento ¿era eso verdad? ¿si pudiera volver a rehacer su compromiso lo haría? No pudo evitar sonreir ante la posibilidad.
-No importa lo que yo quiera, es imposible, intente matarla, le mentí y la engañe, y si tuviera que volver a hacerlo lo haría. Anna necesitaría ser estúpida para creerme-
-Estupida no - respondió Elonor – compasiva, crédula y muy joven – suspiro muy hondo – y usted debería ser amable, sigiloso, calculador y estar terriblemente arrepentido, o al menos simular estarlo-
-¿Por qué le importa? – la reina debía ganar algo o de lo contrario no lo estaría guiando a un camino tan peligroso.
-No estoy segura- contesto la reina, lo cual era verdad, quizás era solo una obsesión propia por guiar las vidas ajenas pensó y salió de la habitación con prisa, había logrado esquivar al peligro todo el día, pero si hacia enojar al príncipe lo suficiente sabía que era lo bastante tonto como para atacarla. ¿Faltaría demasiado para que su hija regresara? Entre una cosa y otra no se había dado tiempo para preocuparse lo suficiente, o tal vez era que utilizaba todo lo demás para no preocuparse demasiado, le pedía a los dioses que regresaran con bien.
El tiempo volvió a moverse con rapidez, cuando menos pensaron cayó la noche sobre ellos, siguiendo el consejo de la reina el príncipe Hans había optado por una actitud menos insidiosa, lo que terminaba de colmarle los nervios a Anna. Cuando al fin la noche cayó sobre ellos vieron a cinco figuras encapuchadas que cabalgaban hacia el castillo. La princesa reacciono con alegría cuando al fin su hermana, su novio y su "nueva mejor amiga" regresaron con bien, primero atacándolos con preguntas y abrazos, y después haciendo un esfuerzo por explicar tranquilamente porque estaba vestida como su hermana, al principio Elsa se molesto, pero estaba demasiado cansada para discutir, y como no había creado mayor problema se despidió de los presentes. Mérida y su madre un poco mas pudrentes decidieron discutir lo transcurrido en sus días en un ambiente mas privado, Rapunzel y Eugene se retiraron con educación a su alcoba mientras finalmete Anna acompaño a un muy herido Kristoff a la habitación de huéspedes que tenía asignada en el palacio. Ambos platicaban tranquilamente mientras se relajaban un poco.
- Pues no fue un día tan malo, si no cuentas los elevados tacones que usa Elsa- dijo sonriendo la princesa
- Pues yo creo que te quedan muy lindos – contesto el mientras se dejaba caer en la cama exhastuo, Anna no pudo evitar sonrojarse, la situación la ponía indudablemente nerviosa, jamás habían estado solos en una habitación, pero el no parecía darse cuenta de ello- estoy muerto – dejo escapar un grave suspiro y cerro los ojos con pereza – tu también debes estar cansada, debió ser difícil ser reina-
- Ni tanto - sonrió ella, volteándose para servirse te caliente de la pequeña tetera que retozaba en la cómoda- me divertí mucho ¿quieres te? –
- No gracias – respondió Kristoff mientras se incorporaba y dejaba el gorro en el buró al lado de cama - solo quiero mirarte una última vez antes de quedarme dormido – el comentario hizo que Anna se sonrojara y Kristoff rio con ternura – no me imagino como alguien realmente creyera que eras Elsa, eres infinitamente mas bella –
- Bueno, la reina Eleonor y Hans ayudaron mucho – las palabras salieron de su boca a la misma velocidad en que se dio cuenta de que había sido un error decirlas, la sonrisa se borro del rostro de Kristoff y en su lugar aparecío una mandibula apretada y una mirada de incredulidad, se sento en el borde de la cama y la observo detenidamente antes de hablar.
- Voy a suponer que he perdido demasiada sangre y he durado demasiado tiempo sin dormir, lo que seguramente provoca que este alucinando-
- Kristoff… - intento decir Anna
- Porque no hay forma en que lo que acabas de decir tenga sentido-
- En serio te lo juro, se porto amable todo el día y nos ayudo a convencer a los demás- se defendió la princesa
El joven abrió mucho los ojos, parecía que quería hablar pero no dijo nada, se puso de pie y por primera vez en mucho tiempo Anna fue consiente de su tamaño, le sacaba al menos una cabeza y eso que aun traía los tacones
- Creo que debemos dormir – dijo por fin sin dirigirle la mirada
- Pero.. – El rubio levanto las manos y negó con la cabeza
- Anna , estoy muy cansado y si seguimos con esta conversación seguramente voy a decir algo de lo que me arrepienta en la mañana – contesto aun sin verla
- Buenas noches- dijo ella con un hilo de voz
- Buenas noches- respondio el completamente inmóvil mientras ella salía de la alcoba.
Se quedo allí parada, le dolían las piernas y un dolor de cabeza le zumbaba desde hacía horas, camino con pereza por el largo pasillo, por alguna razón la organización se había encargado de que su habitación y la de Kristoff estuvieran en alas opuestas de palacio, al reflejarse en una de las paredes de palacio se quedo observandose a si misma, no se había visto desde la mirada fugas que la reina Eleonor le permitio en la mañana, por mucho que llevara su ropa y su cabello no entendia como había podido pasar por Elsa; a diferencia de su hermana no tenia el paso elegante y la refinada postura, maldijo mentalmente y siguió caminando, en el castillo resonaban sus cansados pasos, se moría de ganas por llegar a su habitación y volver a ser ella misma, cada cierto tiempo volteaba a las paredes reflejantes que la rodeaban e irremediablemente se sentía pequeña.
- No seas tan dura contigo misma- dijo una profunda voz con elegancia– yo creo que te vez hermosa – Anna no pudo evitar que su corazón se acelerara con ese comentario, lo vio allí, detrás suyo, sonriendo en la forma en que solía hacerlo, con esos grandes ojos, sus movimientos elegantes, su dulce voz, debía hacer un esfuerzo sobre humano para no suspirar, no podía, ella conocía su verdadera naturaleza , sabía de lo que era capaz, lo miro con ira y se alejó de él.
