Disclaimer: Este fic NO ME PERTENECE, ES UNA TRADUCCIÓN. El fic original le pertenece a Zerlinda, quien amablemente me permitió traducirlo y traérselo a ustedes. A los que quieran ver la historia original en inglés: s/10031929/1/The-Snow-Queen
Capítulo 13: Esculturas de hielo
Cerrando la puerta de mi habitación detrás de mí, dejé escapar un gran suspiro. Una enorme sonrisa se extendía por todo mi rostro mientras una sensación de emoción se abría camino desde las mariposas en mi estómago hacia el resto de mi cuerpo. Una risilla tonta se escapó de mis labios y cubrí mi boca con mis manos ¿Desde cuándo río así?
Sin embargo, la sonrisa seguía aún en mi rostro cuando caí en la cama y cerré los ojos. Me quedé dormida así, sonrisa y todo.
Cuando desperté, los primeros rayos del amanecer empezaban a mostrarse sobre la cima de las montañas. Me estiré y salí de la cama, rehaciendo mi prácticamente inexistente trenza antes de dejar la habitación. La puerta de Jack estaba cerrada y me pregunté si había intentado dormir algo anoche. A pesar que la puerta de Olaf estaba abierta, toqué y eché un vistazo dentro. Olaf alzó la vista y me sonrió.
—Buenos días, Elsa —dijo. Yo le devolví la sonrisa entrando a la habitación.
—Buenos días, Olaf. Pensé que debería empezar a hacer tu escultura de hielo.
—Está bien, ¿puedo ver?
—Claro —reí— Aunque tomará un tiempo.
Con un movimiento de mi mano, una pequeña ventisca apareció en medio de la habitación, creando la forma minimalista de lo que quería. Anna sentada de lado, encima de Sven, y Kristoff del otro lado, apoyado en el reno. Empecé a agregar finos detalles en la parte de abajo con los cascos de Sven, subiendo lentamente en la escultura mientras manipulaba el hielo con las puntas de los dedos.
Después de observar por una hora, Olaf se aburrió como predije que lo haría.
—Iré a hacer ángeles de nieve —dijo, saltando de la cama y caminando hacia la puerta.
—Diviértete —dije, aún concentrada en el pelaje de Sven. Media hora más o menos pasó y apenas acababa de empezar el vestido de Anna, después de haber terminado el pelaje de Sven, cuando una voz habló sorprendiéndome y haciendo que diera un respingo.
—Muy bonito.
—Jack —dije, viéndolo en la puerta detrás de mí— ¿Cómo estuvo tu noche? —pregunté y volví a agregar arrugas y dobleces al traje de Anna.
—Extraña —respondió. Lo sentí acercarse a mí caminando— Dormí por primera vez en unos cuantos siglos.
—Oh, ¿qué te pareció?
—Es extraño.
—¿Cómo así?
—Porque cierras tus ojos y cuando los vuelves a abrir, han pasado horas pero se siente como si solo pasara un segundo —Nunca lo había pensado así, pero ahora que lo mencionó…— ¿Qué estás haciendo?
—Olaf me pidió que le hiciera una escultura de Anna, Kristoff y Sven —respondí al tiempo que él volaba alrededor de la escultura, estudiando mi trabajo antes de desviar la mirada y buscar por la habitación.
—¿Dónde está Olaf? —preguntó. Hice un gesto hacia el exterior a través de la ventana.
—Salió a hacer ángeles de nieve.
Él voló hacia la ventana y rió entre dientes, probablemente viendo a Olaf, luego se volvió hacia mí.
—¿Qué quieres hacer hoy?
—No estoy segura —respondí, progresando lentamente en el vestido de Anna— Debo terminar esto y puede que me tome hasta el mediodía.
—Eres bastante buena en eso —Me felicitó. Yo lo miré sonriente.
—Gracias —dije, y entonces hubo silencio mientras yo seguía agregando detalles al vestido de Anna— ¿Cuánto tiempo crees que pase antes que Pitch vuelva?
—¿Crees que volverá? —Él sonaba sorprendido.
—Sólo es cuestión de tiempo —dije, asintiendo con la cabeza— Si vuelve, una pequeña avalancha no lo va a detener. Lo único que hice fue retrasarlo —A decir verdad, un poco de nieve no iba a enviar a alguien como Pitch devuelta a las sombras por mucho tiempo. Él era persistente.
—¿Cómo conoces a Pitch tan bien?
—Te lo dije, tuve unos cuantos altercados con él.
—Pareces conocerlo bastante para solo unos cuantos altercados— presionó.
—Eso es todo lo que fueron —le aseguré— Tuve a Malvavisco para sacarlo del castillo en cada uno de ellos.
—¿Cuántos de esos "altercados" tuviste con él? —sonaba preocupado.
—Cerca de dos o tres —dije. Esperaba que no creyera que yo trabajaría con Pitch— Ninguno duró más de unos cuantos minutos.
Él se detuvo por un momento.
—Los otros Guardianes lo están vigilando —dijo eventualmente— Si él sigue ahí afuera, lo encontrarán y nos lo harán saber ¿Qué piensas sobre volverte un Guardián?
—Todos parecen bastante seguros que seré una buena Guardián —dije lentamente, encogiéndome de hombros, luego me corregí a mí misma— Bueno… todos excepto Conejo. Él parece bastante desconfiado.
—Conejo siempre es desconfiado —dijo, restándole importancia a mi comentario— Deberías haberlo visto cuando fui escogido. Por supuesto, él seguía enojado por aquella ventisca…
—¿Ventisca? —repetí ¿Realmente quería saber?
—Sí, pude haber hecho una ventisca hace más o menos un siglo, en un domingo de Pascua, que arruinó su búsqueda de huevos. Creo que aún no me perdona por eso — ¿Por qué no estaba sorprendida?
—Él, parece que le agradas… —dije, pero lo pensé mejor— más o menos —terminé por decir y Jack rió.
—Él me tolera. Pero nunca respondiste mi pregunta.
—¿Qué pregunta?
—¿Qué piensas sobre convertirte en un Guardián?
—Ya respondí eso.
—No —dijo, ligeramente divertido— me dijiste lo que todos los demás piensan sobre ti volviéndote Guardián. Quiero saber lo que tú piensas.
—Yo… Yo aún no estoy segura —respondí con honestidad— No sé lo que se supone que debo hacer como Guardián. Sandy hace los sueños, Tooth recolecta dientes, Norte reparte regalos, Conejo esconde huevos ¿Qué se supone debo hacer? ¿Qué nieve? Eso tú lo haces muy bien.
—Tal vez estás destinada a hacer esculturas de hielo para todos —él sugirió, bromeando. Yo reí. Sí, claro.
—Es cierto —dije sarcásticamente— Soy Elsa, La Reina de Las Nieves y Guardián de las Esculturas de Hielo —él rió conmigo.
—Lo descubrirás —me aseguró.
—Lo sé —Bueno, si suficientes personas siguen diciendo eso, entonces debe ser cierto. Él miro hacia la ventana y yo empecé a trabajar en el cabello de Anna cuando, de repente, me jaló por un brazo.
—Elsa, debemos irnos.
—¿Qué? —dije, aún tratando de procesar lo que estaba pasando— ¿Por qué?
—Norte nos está llamando —Explicó brevemente, cargándome en sus brazos como si fuésemos recién casados—Probablemente hallaron a Pitch —dijo y nos sacó volando por la ventana.
—¡Eh! —chillé, rápidamente lanzando mis brazos alrededor de él— Sabes que puedo volar —Pero el solo me ignoró y siguió volando hasta que llegamos al Polo Norte. Todos voltearon a vernos cuando llegamos. Conejo alzó sus cejas y los demás sonrieron. Al principio me pregunté qué era tan gracioso, hasta que me di cuenta que Jack se rehusaba a bajarme. Aparentemente, Jack llegó a esa misma conclusión porque rápidamente me dejo sobre mis pies y voló cerca a los otros.
—¿Lo encontraron? —preguntó, distrayéndolos— ¿Dónde está?
—Por ahora, podría estar en cualquier lugar —dijo Norte— Pero Tooth lo vio anoche en Pensilvania. Y parece que cambió de estrategia.
—¿Cambió de estrategia? —repetí— ¿Cómo así?
—No estamos del todo seguros, pero él ya no está usando fuego y cenizas.
—¿Entonces qué está usando? —preguntó Jack— ¿Arena negra?
—No —dijo Norte, negando con la cabeza— La arena negra que encontré parece haber sido sólo su manera de obtener nuestra atención. No sabemos lo que está planeando, pero nos está vigilando de cerca. Esto no ha acabado.
—Estoy cansado de este tipo —se quejó Conejo— Yo digo que cuando acabemos con él esta vez, lo acabemos para siempre.
—Es más fácil decirlo que hacerlo, Conejo —dijo Tooth— Ahora necesitamos concentrarnos en los niños.
—¿Pero cómo? —dijo Jack— Ninguna de las luces se está apagando, por lo que creo que es sensato decir que no son sus objetivos inmediatos. Parece venir directo por nosotros.
—Quizá él tiene algo sobre lo que no sabemos —sugerí— ¿Como una nueva arma o habilidad?
—Es posible —admitió Norte— No sabíamos sobre su habilidad de convertir los sueños de Sandy en pesadillas hasta que fue demasiado tarde. Pero él no está haciendo eso esta vez. El fuego y las cenizas no funcionaron muy bien, así que, ¿qué sigue?, ¿hielo?
—Creo que podemos descartar eso también —dijo Jack—. Cuando fui a la Antártida antes de tomar mi juramento, intentó que me uniera a él, pero le dije que no. No hay manera de que pudiera utilizar hielo.
—Él trató de reclutarme —añadí en voz baja. Todos voltearon a verme.
—¿Lo hizo?
Asentí.
—De eso trataron los altercados con Pitch. Él obviamente había escuchado las mismas historias sobre mí que ustedes escucharon, —dije, asintiendo hacia Conejo— y pensó que estábamos del mismo lado. Cuando hice que Malvavisco lo echara del castillo la primera vez, pensé que le había dejado claro que yo no deseaba herir a nadie, pero supongo que no lo entendió porque volvió un par de veces más para tratar de persuadirme. Malvavisco lo echó en ambas ocasiones, y parece que funcionó ya que él nunca regresó.
—¿Y no lo has vuelto a ver desde entonces? —preguntó Jack.
—No, quiero decir… no a menos que cuentes aquella vez que lo enterré bajo la nieve en la ciudad hace un par de días —dije y Jack volvió a ver a los otros.
—Tenemos que averiguar lo que está planeando —dijo Jack y Norte asintió.
—Sí, pero hasta que lo hagamos, creo que sería más seguro para nosotros si permanecemos juntos, así él no podrá usarnos el uno contra el otro —dijo Norte y yo ahogué un grito.
—¡OLAF! —Traté de irme, pero Jack me atrapó.
—¡Wow! ¿No escuchaste lo que dijo Norte? ¡Debemos permanecer juntos!
—¡Pero Olaf está en el Castillo de Hielo! Tengo que volver por él. No demoraré, ¡lo prometo!
Él me miró impaciente, el agarre de su mano en mi brazo se hizo más fuerte por un segundo antes de soltarme y dar un paso atrás.
—Ve rápido.
Sonriéndole, asentí y corrí de vuelta a casa, aterrizando en el balcón. Se sentía diferente de lo usual. Más oscuro de alguna manera. Se me cayó el alma a los pies mientras caminaba al interior. No había ningún feliz tarareo para ser escuchado. Nada más que el aullido del viento que nunca me había molestado, pero ahora sonaba misterioso y me ponía los nervios de punta.
Primero revisé en su habitación, pero no estaba ahí. Miré por la ventana para ver que sus ángeles de nieve habían sido abandonados. Mi habitación de estatuas estaba vacía también. Busqué por el resto del castillo, mientras el pánico crecía en mí con cada habitación vacía que revisaba. Nada. No estaba aquí ¿Dónde podría estar?
Había caído la noche y yo aún estaba en mi castillo de hielo, yendo de un lado al otro frenéticamente bajo el candelabro, tratando de pensar a través de la bruma de pánico que nublaba mi mente después de revisar todo por décima vez. Pitch debe tenerlo. La idea no me tranquilizó y agarré mi cabello, ignorando la nieve que estaba haciendo que cayera a mi alrededor.
—¡Elsa! —escuché decir a Jack con alivio cuando aterrizó en el balcón y corrió hacia mí—. Pensé que no te ibas a demorar.
—Olaf no está aquí, Jack. —dije, mirándolo con los ojos como platos.
—¿Qué quieres decir con que no está aquí? —preguntó, mirando alrededor.
—¡No puedo encontrarlo! —continué, alzando el volumen y tono de mi voz, mientras la nieve empezaba a caer con más fuerza— ¡He buscado por todas partes y no está aquí! ¡Pitch debe tenerlo!
—¿Cómo sabes que Pitch lo tiene? —Preguntó Jack, mirándome.
—¿Dónde más podría ir? —Razoné— ¡Tenemos que encontrarlo, Jack! —dije, pero Jack empezó a sacarme de ahí— ¿Qué estás haciendo? ¡Tenemos que encontrar a Olaf!
—Tenemos que irnos —dijo Jack mientras continuaba arrastrándome. Yo luché contra su agarre.
—Pero-
—Elsa, —dijo, deteniéndose mientras volteaba a mirarme— Tenemos que encontrar a Pitch. Cuanto antes lo encontremos, más rápido podremos hallar a Olaf.
Sin embargo, antes de que pudiera responder, una voz resonó por las paredes y parecía venir de todas partes y al mismo tiempo de ninguna parte, habló, haciendo que Jack y yo nos sobresaltáramos.
—Debo decir, esto es bastante conmovedor. —Era la voz de Pitch. Jack obviamente la reconoció porque se puso en frente de mí, protegiéndome— Elsa, es bueno sentir tu miedo otra vez. Lo he echado de menos este último par de días.
—¡¿Dónde está Olaf?! —demandé, sólo para recibir una despreciable risa.
—Oh, no hay necesidad de preocuparse por él. No todavía de todos modos. Él está justo aquí. —Él hizo un gesto a su lado, donde Olaf se puso de pie, mirándonos con los ojos como platos— Es una lástima que no quisieras trabajar conmigo, Elsa. Podríamos haber hecho un grupo maravilloso. Sin embargo, parece que tendré que acceder a tus poderes a través de otros… medios.
—Sobre mi cadáver —gruñó Jack, manteniendo su cayo apuntando a Pitch. Pitch solo rodó los ojos.
—Eso sería muy agradable para mí, si no estuvieras muerto ya —dijo, y luego volvió su atención a mí— Estoy realmente sorprendido por verte fuera de casa, sobre todo después del pequeño… incidente con tu querida hermana.
Mi corazón se detuvo y la nieve cayó con más fuerza, el viento hacía que la nieve volara en círculos. Él no podía saber eso. Solo dos personas en el mundo sabían eso. Jack y yo. Jack pronto sintió mi pánico.
—¡No lo escuches, Elsa!
—Pobre, pobre Anna —continuó Pitch— Simplemente no podías dejar de hacerle daño ¿cierto? Todo lo que ella quería hacer era jugar con su hermana mayor, ¿y qué hiciste? ¡La golpeaste con tus poderes!
El viento sopló más fuerte a nuestro alrededor, cerrándose en mi ¿Cómo sabía él eso? Abrí los ojos como platos y me agaché… todas mis dudas volvían a mí como maremotos. Estaba perdiendo el control otra vez. Soy una tonta, ¡no puedo ser libre!
—¡Ignóralo! ¡No lo escuches! —gritó Jack.
—Y entonces, —decía Pitch— ¡La rechazabas! ¿Cuántas veces tocó la pobre Anna a tu puerta, pidiendo que hicieran un muñeco? ¡¿Cuántas veces le dijiste "Déjame en paz, Anna"?! Imagina cuán herida y confundida debe haber estado.
Mi respiración se estaba volviendo superficial mientras mi corazón acelerada su ritmo. Podía ver claramente la expresión de dolor en el rostro de una Anna más joven, al mismo tiempo que sentía mis poderes salirse de control. No hay escape de la tormenta dentro de mí.
—¡No dejes que te hable así, Elsa!
¡No puedo controlar esta maldición!
—¿Por qué hiciste eso, eh? No podías haber estado protegiéndola. Después de todo, cuando ella te siguió para aclarar las cosas, tú congelaste Arendelle, ¡lo hiciste de nuevo! ¡La golpeaste con tus poderes y congelaste su corazón! Convertiste a tu hermana en hielo sólido. Qué dulce de tu parte.
Oh, ¡él sólo empeorará las cosas! Aferré mis manos a mi pecho, tratando de controlar de vuelta mis poderes. Lo recordaba con tanta claridad y estaba a punto de suceder de nuevo. Podía sentirlo. Por favor, no. Hay tanto miedo.
—¡Puedes luchar contra eso Elsa! ¡Puedes controlarlo!
No estás a salvo aquí.
—¿Por qué sometes a la gente a tales riesgos? —preguntó Pitch— Dices amarlos, pero solo les haces daño. Tu hermana, tus padres, los ciudadanos de Arendelle ¡y no puedes parar! Estás a punto de hacerlo otra vez. No puedes parar de herir a aquellos a los que más amas…
No.
—¡Él está mintiendo, Elsa! ¡Puedes controlarlo! ¡Yo sé que puedes!
—¡NO PUEDO! —grité, sintiendo el centro de la ventisca en mí antes de salir mientras perdía totalmente el control. Jack se estrelló contra la pared y cayó inerte al suelo por la pura fuerza de mis poderes.
Pitch rió, chasqueó los dedos y el candelabro del techo cayó. Traté de correr, pero aún así caí al suelo, inconsciente a los pies de Pitch mientras el candelabro se estrellaba contra el suelo.
N/A: Capítulo sin revisión de editor.
Gracias a todos aquellos que apoyan la historia con un favorito, alerta o review, y sobretodo, por esperar tan pacientemente la actualización.
Niettono.
*N/A 25.01.2016: Nananananananana nananananananana ¡BATMAN! Capítulo revisado por editora, bye bye.
