Para mi desgracia ninguno de los personajes es mio - ni siquiera Edward - son de la fantástica Stephenie Meyer. La trama es toda mia
Un Beso ENORME para mi super mega fantasticosa Beta... Valhe. Gracias por los consejos y los maravillosos Mails que siempre me alegran el día.
Cuando este por caer,
yo se que tu amor me volvera a socorrer
vencere el temor
mientras sepa que tu sientes
dentro lo mismo que yo
en el dolor y el bien tu me supiste amar
y lo que soy es por ti sin dudar
Por siempre tú - Chiristina Aguilera
Capitulo 14
Miedo
Edward POV
Dios, de verdad no podía estar pasando esto en el maravilloso momento que estábamos viviendo.
Por gracia divina, mi madre aún estaba despierta, siempre lo está cuando mi padre tiene turno en urgencias. A muy grandes rasgos le pedí, mejor dicho le rogué que viniera a quedarse con mi hijo mientras iba desesperado tras la mujer de mi vida. No podía perderla, no otra vez.
Mientras preparaba un café para mantenerme despierto esta larga noche, mi madre entró por la cocina con su rostro lleno de preocupación.
-Edward ¿qué paso?, ¿por qué me llamaste tan tarde y con tanta urgencia? – preguntó mientras me abrazaba.
Eso era lo que más necesitaba, los brazos de mi madre infundiéndome seguridad, su voz diciéndome que todo iba a estar bien y que solo fue un accidente menor. No pude más con la tensión y la desesperación y me entregue a llorar en sus brazos. Me moriría si algo no salía bien.
-Ya esta amor – me guió hasta la sala para sentarnos en el sofá – no sé lo que está pasando, pero si te hace sentir mejor, llora todo lo que tengas que llorar, mamá está aquí para cuidarte.
No sé cuánto tiempo mantuve mi cuerpo en aquel estado deprimente, llorando y sollozando con mi cabeza apoyada en su regazo como cuando era niño, pero sé que los segundos, ahora más que nunca, eran importantes. Bella me necesitaba y yo no podía fallarle así como así.
-Gracias mami – besé su mejilla mientras ella secaba mis lágrimas.
-Hijo ¿qué paso? – Preguntó muy preocupada – nunca te había visto así de desesperado… ¿le paso algo a mi nieto? – su voz se quebró por causa del pánico que la sola idea le infundía.
-No mamá – soné más ronco de lo normal – Eddie está bien, durmiendo en su habitación
-Entonces…-titubeó confusa.
-Es Bella – mi voz se quebró al mencionar su nombre, y mis ojos lucharon por impedir que las lágrimas rodarán por mis mejillas.
-¿qué paso? – Cuestionó desesperada – Edward por favor, dime que le paso.
-Tuvo un accidente – suspiré mientras buscaba un poco de fuerzas para ir hacia donde estaba ella.
-¡Oh por Dios! – Cubrió su boca con ambas manos – no puede ser – susurró impactada - ¿Está bien?
-No lo sé, me han llamado unos pocos minutos antes de que te llamara, necesito ir donde ella y asegurarme que está bien, pero no tenía con quien dejar a Eddie, por favor mamá quédate con él -le rogué gesticulando con ambas manos - Sí despierta no le digas nada, él es demasiado perspicaz y no creo que sea sano para él, saber que su mamá esta mal.
-No te preocupes cariño… hiciste bien en llamarme – murmuró caminando hacia la cocina – ahora ve y asegúrate que está bien.
Mientras bebía el café, mi madre trataba de subirme un poco los ánimos, cosa que resultaba realmente difícil en estos momentos.
Quedamos en que ella avisaría a los padres de Bella, y después llamaría a mi padre, ya que allí es donde la habían trasladado de urgencias. Cerca de las dos de la madrugada por fin pude salir de aquella casa imaginándome las peores cosas que podrían haberle pasado.
¡No seas fatalista! Nuestra Bella esta bien, solo debe haber sido un corte y se desmayo por la sangre… es muy típico de ella. Y si no es así ¿y si de verdad esta mal?. No seas pesimista, ella no nos va a dejar solos a ninguno de los tres ¿me has oído?
Estas conversaciones internas no me están haciendo ningún bien.
Como era tan noche, las calles estaban completamente despejadas, lo que me permitió llegar en menos de una hora al hospital. Sin darme cuenta estaba corriendo hacia la entrada de urgencias sin importarme los enfermos que habían allí o sí mi velocidad resultaba inadecuada en aquel sector del hospital. Más que un médico, ahora era un hombre completamente desesperado.
En el mesón de atención no había nadie a quien pudiera pedirle información, así me vi en la necesidad de esperar unos cuantos minutos hasta que una enfermera mayor con apariencia amable y con las manos llenas de papeles – historiales clínicos supuse – se ubicará en el lugar, busqué calmarme un poco, antes de acabar gritándole a la pobre mujer, quién no tenía culpa alguna de mi ansiedad.
-Buenas noches – hablé mientras ella ordenaba los historiales – hace una hora llamaron a casa para informarme que mi novia había tenido un accidente – mi voz se notaba cada vez más angustiada – por favor, necesito saber cómo está.
-Lo siento mucho por su novia – en sus ojos podía ver la compasión – veré que puedo hacer por usted ya que solo se le da la información de los pacientes a sus familiares más cercanos como sus padres.
-Ellos deben de estar camino hacia aquí – expliqué, como doctor conocía el protocolo que se debía seguir en cuanto a la información – viven a una cuatro horas de la ciudad, soy lo único que ella tiene aquí, por lo que más quiera, dígame como esta.
Me miro con una mezcla de ternura y lástima mientras se debatía entre ayudarme o simplemente acatar las órdenes de sus superiores. Después de incontables segundos que para mi se sintieron como horas, miro hacia ambos lados y me pidió que me acercará a ella.
-Está bien cariño, esto lo hare porque en verdad estas desesperado. Si alguien pregunta por tú chica di es que eres su prometido o su esposo, así te podrán dar la información directamente a ti – tomo mi mano con dulzura – y ten fe, sea lo que haya pasado ella se repondrá.
-Muchas gracias…
-Betsy, soy Betsy.
-Muchas gracias Betsy.
-Bien muchacho, dime el nombre de tú chica para saber en qué planta está- pidió con la vista clavada en algunos papeles.
-Isabella Marie Swan – susurré un poco más tranquilo, sabiendo que alguien me daría la información.
Buscó indicios de la información, y no pasé desapercibido aquel gesto tan terrible, como lo es fruncir el ceño.
-Está en el cuarto piso – murmuró algo apesadumbrada – en pabellón desde hace unos pocos minutos, al parecer el accidente fue un poco más complejo de lo que imaginaba.
Dios mío, ella debe de estar bien, va a estar bien.
-Muchísimas gracias por la información. Prometo no delatar la fuente de información.
-No te preocupes-contestó mirándome con ojos maternos- lo que necesitas es tranquilizarte, si te ven así de alterado no te darán información alguna acerca de tu novia.
Literalmente, corrí hacía las escaleras, necesitaba poner a funcionar mi cuerpo, de lo contrario rompería a llorar como lo había hecho en casa con mi madre. En menos de lo que esperaba, estaba corriendo hacia el mesón de la cuarta planta para, nuevamente, preguntar por el estado de mi Bella.
-Buenas noches señorita – amablemente me acerqué a una de las enfermeras, era joven pero se veía muy cansada, seguramente había tenido un turno realmente largo.
-Buenas noches señor ¿lo puedo ayudar en algo?-preguntó algo fatigada.
-Hace unas horas me informaron que mi esposa había tenido un accidente y en urgencias me han dicho que había entrado en cirugía hace unos momentos – expliqué un poco alterado, de la nada el aire comenzó a faltarme – necesito saber cómo está, por favor.
-Un momento ¿podría decirme el nombre de la paciente?
-Isabella Swan, veintiséis años – murmuré apresurado.
-Sí, ella llego aquí con múltiples lesiones en el rostro, cuello, brazo derecho fracturado y posibles fracturas en alguna de sus costillas. En este preciso instante está en pabellón, tratando de reparar su brazo y posibles lesiones internas.
¡NO!
-Pero ¿nada de real gravedad? – pregunté angustiado.
-No lo sé señor, debe esperar a que salga el médico para hablar con él.
-Gracias por la información-hablé sin fuerza en el cuerpo, ni en la voz.
Con la cabeza gacha, me deslicé en unos de los amplios sillones de la sala de espera. La desesperación carcomía cada célula de mi cuerpo, no podía hacer nada por ella, solo esperar y rogar a Dios que estuviese bien. Necesitaba con cada fibra de mí ser que ella mejorará, que se despertará de aquel horrible sueño en el que estaba sumida. Necesitaba sus brazos alrededor de mi espalda, y su voz diciendo que todo estaba bien, que era un exagerado y absurdo. Quería, ansiaba aquellas dulces palabras que habían salido de su cálida boca esta misma tarde.
Mi amor, no vas a perderme
Claro que no la perdería, ella era una mujer fuerte. No podía dejarnos solos.
Tenemos tiempo mi amor… tenemos toda la vida para amarnos.
Toda la vida tendría para amarla y adorarla, si Dios así lo permitía.
Te amo más de lo que te amaba hace unos cuantos años.
"Yo también amor mío, te amo más de lo que pudieses imaginar" Eso, tenía que habérselo dicho, no debí dejarla salir esta noche. Todo sería tan diferente.
Primero prefiero morir antes que lastimarte.
No me lastimaría de esa forma, ella no moriría después de todo a lo que habíamos sobrevivido. Sabía que podía estar exagerando, pero me aterraba la idea de que algo malo le sucediera, no podía perderla de nuevo, no ahora, que estábamos tan bien en esta nueva etapa de nuestra vida juntos.
Pasaron las horas más lento de lo que imaginaba, trate de no pensar en mi Bella dentro de un pabellón siendo operada. En su lugar, comencé a recordar aquellos tiempos en los que estábamos bien. Yo, estudiando duro para darle un futuro mejor a la que sería mi esposa en unos cuantos años, mientras ella trabajaba con entusiasmo, sin importar los cansadores viajes desde su casa hasta Seattle. Cuando comenzamos a vivir juntos, en un principio fue difícil, pero con el pasar de los meses las cosas mejoraron considerablemente. Nunca hubo celos de su parte cuando alguna chica me coqueteaba, o reproches cuando no podía llegar a nuestras citas por estar estudiando, solo en sus ojos podía ver la comprensión y el gran amor que sentía por mí. Aún nos faltaban tantas cosas por vivir, ver a nuestro hijo crecer y tener muchos más niños que mimar y proteger, salir de vacaciones juntos, ver la sorpresa de su rostro cuando le pidiera matrimonio, viajar a ver a sus padres para decirles que estábamos juntos y amarnos tanto, que la vida no nos alcanzara para disfrutarlo.
Ya eran cerca de las siete de la mañana, después de cinco cafés y varías llamadas de mi madre, mis parpados se comenzaban a cerrar, estaba exhausto física y emocionalmente. Los padres de Bella aún no llegaban y se me hacía sumamente extraño no haber visto a mi padre si estaba de turno en este mismo hospital. Estaba por llamarlo y preguntar por su paradero, cuando un médico salió desde el área restringida.
-Familiares de Isabella Swan – llamó con voz cansada.
-Yo soy su prometido – no podía decir que era su esposo, no teníamos el mismo apellido.
-Lo siento señor, solo se le da información a familiares cercanos.
-Eso lo sé, pero sus padres no viven en la ciudad y no sé cuantas horas demorarán en llegar – suspiré derrotado – soy la única familia que tiene aquí, por favor dígame como está.
-Está bien señor…
-Edward Cullen – me miró extrañado, seguramente buscaba algún parecido con mi padre.
-Dr. Fox – me tendió la mano a modo de saludo – si gusta acompañarme a mi consultorio.
A unos cuantos metros estaba su consulta, me invitó a tomar asiento mientras él se colocaba su bata.
-Bien, seré preciso y claro en lo que requiere a la señorita Swan. Ella llegó a urgencias alrededor de las diez de la noche, según lo que nos informaron los paramédicos, participó en un accidente de tránsito – asentí, eso ya lo sabía – Mostró un cuadro de anemia leve, además de una lesión en el cuello un poco más severa. La hemos sometido a operación ya que sus huesos del brazo sufrieron una fractura expuesta y necesitábamos reacomodarlos para que se soldaran de forma correcta. También sufrió una luxación en su rodilla derecha por lo que nos hemos visto en la obligación de intervenir en esa zona. No presenta lesiones mayores en el resto de su cuerpo, obviando el hecho de que tiene unos cuantos hematomas en sus mejillas y en el labio superior.
Respiré más aliviado al saber que ella estaba bien, un tanto herida, pero bien a fin de cuentas. Estaba a punto de darle las gracias al Dr. Fox y rogarle que me informara el número de habitación de mi amor, pero una oscura brizna en su mirada me indicó que existía algo más.
-¿Pasó algo más doctor?
-Lamento informarle que en el último momento de la intervención, la presión de la señorita Swan bajó drásticamente, tratamos de hacer todo lo que estuvo en nuestras manos, pero su estado empeoró, ella ha entrado en coma.
Coma…
No, ella no podía estar en coma. ¡NO!
-Doctor, debe haber un error – desesperado, comencé a dar vueltas por la consulta – ella no puede estar en coma, es algo imposible, esta bien, tiene que estar bien…
-Señor Cullen, por favor tranquilícese…
-¿Cómo diablos me pide que me tranquilice? – Respondí mordaz– ¿acaso es tan insensible como para pedirme tranquilidad, cuando la persona más importante de mi mundo esta en coma y es imposible predecir la tardanza de su despertar?
-Edward si me permite…
-¡NO! – Exclamé pensando desbocado, como diablos partirle la cara – no me vuelva a pedir que me calme porque no voy a responder de mis actos.
Estaba furioso y muriéndome por dentro, ella no volvería a abrir sus ojos en muchísimo tiempo o quizás nunca más y yo sin ella no podía seguir viviendo, no podía.
Me apoyé contra la muralla, con ambas manos cubriendo mi rostro, mis fuerzas se alejaban abandonado cuerpo en el que me había convertido, a cada segundo. Debía encontrar algo a lo que aferrarme y no sabía a qué. Estaba tan perdido en mis pensamientos que no escuché cuando la puerta que estaba a mi lado se abrió bruscamente, debido al alboroto que había formado con mis gritos.
-Henry, que pasa… ¿Edward?
Allí estaba Carlisle, viéndome entre el asombro y la preocupación.
-Edward Hijo ¿estas bien?
Solo pude negar la cabeza con suavidad. Sabía que si habría solo un poco la boca, los sollozos saldrían sin remedio alguno.
-Carlisle, le estaba comentando a… tú hijo, supongo, lo referente al estado de la señorita Swan desde que llego hasta urgencias – comentó fríamente el doctor.
-Supongo que han hablado de la condición en la que ahora se encuentra Bella ¿me equivoco?
Nuevamente negué, mientras sentía que las tibias lágrimas comenzaban a caer sobre mis mejillas y mis manos.
-Dr. Fox – pidió amablemente – ¿podría darme unos minutos con mi hijo aquí en su consulta?
No pude escuchar su respuesta, solo sentí sus pasos y la puerta cerrarse delicadamente a mi lado. Mis fuerzas decayeron y colapsé chocando hasta el piso mientras me acurrucaba con las rodillas pegadas a mi pecho, las lágrimas ya se convertían en llanto mientras mi padre se acomodaba a mi lado y dejaba que apoyara mi cabeza en su hombro. Esto era lo que en verdad necesitaba, el apoyo de alguien querido y allí estaba mi padre para dármelo en el momento más oportuno.
-Sé que es difícil, pero quiero que entiendas que todas las decisiones que tomamos fueron para resguardar la vida de Bella. Las cosas salieron un poco mal después pero ella está bien, es una chica fuerte y decidida. Esto duele un poco Edward, pero tú, como médico, sabes mejor que nadie que existen siempre este tipo de riesgos, aunque sea la operación más sencilla.
-Lo sé – me limpié las lágrimas – pero es difícil cuando estas en la situación de los familiares. No puedo entender que pasó. Las cosas estaban tan bien, por fin habíamos decidido estar juntos y mira lo que pasó, siento como si tenerla a mi lado fuera algo malo para ella.
-No seas dramático. Un accidente lo tiene cualquiera – rió ¿cómo diablos puede estar riendo?
-¡Deja de reír! – Me levanté furioso – no puedes reírte cuando mi mujer está en coma.
-Hijo cálmate
-¡No puedo calmarme! – Exploté por causa de la frustración al ver que nadie comprendía lo que estaba pasando, lo que yo estaba sintiendo – no puedo calmarme sabiendo que ella no va a despertar a mediano plazo. Dios, nadie sabe cuándo va a despertar.
-Cuando le retiremos la medicación va a despertar Edward – murmuró mientras se levantaba y se ponía a mi lado – no es como si no lo supieras, nosotros podemos medir el tiempo de coma.
-¿Medicación? – murmuré un poco confundido, mis ojos se entrecerraron por el cansancio.
-Claro que sí. Sabes que los comas farmacológicos son una medida que se toma cuando las lesiones del paciente requieren una recuperación dolorosa.
¿Coma farmacológico?... Mi Bella estaba en un coma farmacológico. ¡DIOS GRACIAS!
-¿Ella… entonces ella, está… bien? ¿No le pasó nada grave o algo que no quieras decirme? – pregunté con un poco más de esperanza en el cuerpo.
-Edward ¿estás bien? – preguntó preocupado, seguramente de mi salud mental.
-Ahora estoy bien – murmuré – ella está bien, no está en coma permanente y podrá despertar cuando sus lesiones estén medianamente soldadas ¿no es así?
-Por obvias razones – se acomodó en una de las sillas - ¿por qué estabas así de alterado si sabías todo esto?
-No lo sabías hasta que tú lo dijiste – suspiré mientras comenzaba a ver las cosas un poco más claras – el doctor solo me comentó que hubo un problema con su presión al final de la intervención y luego me dijo que estaba en coma, jamás mencionó que era uno farmacológico – me senté a su lado y pase una mano por mi cabello – No sabes la angustia que ha sido para mi todo este tiempo, si no hubieses llegado seguramente lo habría golpeado.
Rió, y por primera vez en las últimas ocho horas pude sonreír un poco.
-Henry es así, no da explicaciones médicas a los familiares de los pacientes, por eso cuando supe que Bella llego hasta acá, pedí encargarme de la operación personalmente, él se me adelanto en cuanto a darle la información la familia - me miró de nuevo y pude verme en sus ojos, lucía cansado y angustiado al extremo, tal como se sentía mi alma – no tienes buena cara, deberías ir a dormir un poco Edward. Sabes que aún no podrás verla, y de hecho ni siquiera sé cómo conseguiste información sobre su estado.
-Bueno – me rasqué la nuca, nervioso – le dije al doctor que ella era mi prometida, y que sus padres no vivían en la cuidad, lo que técnicamente es verdad. Y en cuanto a irme, no lo haré esta que pueda verla.
Se levantó y me hizo un gesto para que saliéramos de aquella consulta. Comenzamos a caminar lentamente por el pasillo, cada uno perdido en sus pensamientos. Entre paso y paso recordé que los padres de Bella ya deberían estar aquí y automáticamente me tensé, seguro ellos me odian por haber lastimado a su hija tanto tiempo. Aún recuerdo las palabras que me dijo el Jefe Swan cuando le pedí su autorización para ser el novio de Bella.
-Me agradas chico – palmoteó mi espalda y se acercó un poco a mí – pero si le haces daño a mi pequeña o la haces llorar, te juro por mi madre que está en el cielo, que no te quedaran ganas de seguir viviendo ¿estamos claros?
Ese hombre me mataría apenas me viera y más ahora cuando sepa que no hice nada para cuidar a su dulce niña. Detuve mi marcha a mitad de camino mientras mi padre me miraba curioso.
-¿Los Swan ya llegaron? – pregunté un tanto temeroso.
-No lo sé, hable con tú madre y me comentó que venían en camino, de eso hace ya una horas.
Reanudé mi marcha esperando que ellos no hubiesen llegado, pero llama al diablo y aparecerá. Estaban sentados en la misma sala de espera, con sus rostros cansados y hundidos por la incertidumbre al no saber el estado de su hija. Reneé fue la primera en notar nuestra presencia, ya que se levantó y corrió hacia nuestro lado.
-Carlisle – sollozó – por favor, dime como está mi niña.
Mi padre le guió nuevamente hacia la sala de espera, para comunicar las noticias sobre Bella a sus padres. Yo lo seguí unos cuantos pasos más atrás bajo la atenta mirada del jefe Swan, quién a pesar de la preocupación estaba matándome con la mirada, solo esperaba no tener que pasar algún tiempo a solas con él.
-Buenos ¿días? Charlie – el solo asintió sin dejar de mirarme – bien, seré lo más claro posible. Bella tuvo un accidente automovilístico la noche pasada, llegó alrededor de las diez de la noche con serios daños – me estremecí solo de pensar como habría sido su llegada – después de practicarle algunos exámenes para ver su real estado, se decidió someterla a cirugía para reparar una fractura expuesta de su brazo y descartar posibles lesiones internas, cerca del final de la intervención sufrió una baja de presión, nada muy importante. Junto con otros médicos llegamos a la conclusión de que las heridas serían muy dolorosas para ella, así que hemos inducido un coma.
Reneé jadeó, antes de romper a llorar sobre el hombro de Charlie, quien había perdido todo el color en su rostro.
-Coma – susurró Charlie - ¿mi pequeña esta… está en coma? – repitió mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
-No tienen de que alarmarse – repitió mi padre – Déjenme explicarles de una forma sencilla, ella está bien, de hecho está evolucionando de forma favorable, pero hemos tenido que acomodarle sus huesos y al despertar sería demasiado doloroso para ella, por lo que decidimos mantenerla sedada hasta presenciar la evidente mejoría de sus heridas, y la secuela de ellas. Ese proceso se llama coma inducido.
-Entonces… ¿Bella está bien? – susurró René con una pizca de esperanza.
Mi padre asintió, provocando que ellos respiraran más tranquilos después de las angustiantes horas de viaje. Se abrazaron mientras Carlisle me miraba con un significado especial grabado en sus ojos. Sabía lo que significaba esa mirada, era para salir de la escena. En silenció fuimos a buscar un café, ambos lo necesitábamos.
Pasamos un momento agradable en silencio, él por estar muy cansado, y yo por estar pensando en Eddie… ¿habrá despertado y notado nuestra ausencia en casa?, ¿Cómo se tomará que Bella este en el hospital? ,¿Cómo le diré que su mami no despertará en cuento él la vea?... demasiadas preguntas que no se aún muy bien cómo responder, lo más razonable era ir paso a paso.
Las horas comenzaron a pasar y de a poco llegaron mis amigos y familia alertados por mi madre sobre lo sucedido. Primero llego una alterada Alice junto a Jasper quien no estaba en un mejor estado que su mujer, luego llego mi hermana junto Emmett quien no paraba de decirle a Rose que nada de lo ocurrido era su culpa… y yo le encontraba toda la razón, esto tiene un único culpable, Igor Dempsey. Y de él me ocuparía después de ver a Bella salir de su estado.
Los padres de Bella hablaban con mis amigos y mi hermana, pero no me dirigían ni una sola palabra y eso era un alivio, aún no me encontraba preparado para la ira de Charlie Swan.
-Edward – susurró Rose sentándose a mi lado – porque no vas a casa, estas agotado y necesitas descansar un poco hermano.
-No Rose, no quiero irme…
-Pero tienes un hijo del cual cuidar, debe de estar asustado por no encontrarte en casa junto a Bella… mamá podría hacerlo, pero es tú responsabilidad y no creo que a Bella le agrade la idea de verte desgastado, sin siquiera ella estar consciente ¿no crees?
-Lo sé – suspiré mientras pasaba mis manos por mi rostro – pero no puedo irme de aquí y dejarla sola Rossie.
-No seas bobo Edward – Alice se sentó a mi lado – ella no estará sola, estamos todos nosotros y hay médicos cuidándola – sonrió con sus ojos llorosos – Nos ha dado un susto de muerte, pero ella es fuerte… ha pasado por cosas peores y aún así sigue en pie.
-Además no porque te quedes aquí, ella despertará más pronto, sabes que estará así por lo menos dos semanas, papá ya lo ha vivido muchas veces, así que no tienes excusa alguna, para no irte a descansar.
-Está bien – me rendí – pero, cualquier cosa, por mínima que sea, me llaman por favor.
-¿No quieres que te llevé? – preguntó Jasper quien estaba atrás de Alice.
-Si no es mucha molestia, no me siento capaz de manejar.
Ya eran alrededor de las tres de la tarde cuando llegue a casa, allí aún estaba mi madre a quién tuve que contarle lo sucedido. Cada vez que imaginaba como sucedieron las cosas, la garganta se me cerraba en un nudo, el tan solo pensar en cualquier tipo de dolor que sintió mi amor por la ineptitud de ese prospecto de hombre, me hacía querer ir buscar a un sicario para matarlo a sangre fría (N/A: jajaja… me acorde de un review que leí xD), pero soy un hombre consiente y es mucho mejor que lo encuentre la policía, antes que yo.
En su habitación, encontré mi hijo viendo dibujos animados mientras tomaba jugo. Observándolo con esa paz y tranquilidad que lo caracterizaban, me entraron ansias por volver a los tres años, esa etapa de la vida donde las preocupaciones no existen y todo es muchísimo más simple.
-¡PaPIIIII! – corrió a abrazarme una vez que me vio.
-¿Cómo estas campeón? – pregunté mientras lo cargaba hasta su cama.
-Mien… y mi mami ¿onde ta?
-Yo… ella… - lo dejé sentado en su cama buscando un modo simple para explicarle las cosas – ella está un poco enfermita, por eso no está aquí.
Su carita se llenó de preocupación, se notaba, a lo lejos, la fuerte conexión que tenía con su madre y por supuesto, entendía todo lo que sucedía a su alrededor.
-¿Muy enfedmita?
-Sí, por eso ella no está en casa, está en el hospital donde trabaja el abuelo Carlisle.
-¿No se va a modid? – preguntó mientras sus ojitos se aguaban por lágrimas no derramadas.
-No campeón – le aseguré sentándolo en mi regazo – ella no se… morirá, se pondrá bien, por eso la está cuidando el abuelo y sus amigos médicos.
-de verda – susurró.
Asentí.
-Pero no puedes ir a verla aún, no quiero que te enfermes como ella y tengas que ir al hospital
Su carita se lleno de horror en cuanto insinué que podría llevarlo al hospital, con eso sabría que podría tenerlo un poco más tranquilo.
-¡NO! – chilló.
-Eso supuse – sonreí un poco.
Después de ver un momento televisión con él, decidí que era hora de ir a dormir un poco. Esme se llevó a Eddie para que pudiese descansar un poco antes de volver al hospital, a pesar de todo, nadie me impediría estar junto a Bella. Como no había habitación de invitados decidí dormir en la cama principal, así me podría sentir un poco más cerca de ella, de su aroma y su presencia.
Solamente me quite los zapatos y los pantalones para meterme debajo de las mantas, sentí que ella estaba a mi alrededor, todo tenía su aroma, todo gritaba su nombre y no pude evitarlo… Toda la presión emocional de estar horas me paso la factura y nuevamente las lágrimas estaban bañando mi rostro, pero estas no eran de tristeza, eran de alivio, solo unos cuantos días más y mi Bella estaría con esos hermosos ojos nuevamente abiertos y tendríamos toda la vida para vivirla juntos.
Días después
Ya han pasado doce días desde el accidente y los he sentido como si fuesen años.
He tenido que aprender a repartir un poco mi tiempo, las mañanas debo atender mi trabajo en el hospital, por las tardes acompaño a Bella hasta que llega mi madre o la suya para cuidarla; por las noches vuelvo a casa para estar con mi hijo, una rutina un poco agotadora, pero que me permitía estar con las personas que más amaba en el mundo entero, sin descuidar mi trabajo.
Las cosas han cambiado un poco, la boda de mi hermana se retraso hasta que Bella este completamente recuperada y lista para poder disfrutar ese maravilloso día. Allie está a punto de dar a luz, lo que tenía a Jasper con los nervios de punta, de solo imaginar el preciso momento de las contracciones. Mis padres, que han sido mi apoyo ahora más que nunca, están felices de dar alojo a sus amigos los Swan y mi relación con ellos, dicho sea de paso, ha cambiado. Hace unos cuantos días tuve una conversación bastante… interesante con el Jefe Swan…
Flash Back
Habían pasado tres días recientes desde el accidente, y no sabía que más hacer para poder ayudar a mi amor.
Como la Dra. Torres estaba aún enferma yo debía hacerme cargo de los pacientes de ambos, pero gracias al director del hospital pude reacomodar mis horas de trabajo, solo para que tuviera que ir hasta las tres de la tarde, así que aquí me encontraba, cuidando a Bella mientras su madre estaba comiendo algo junto al Jefe Swan.
Renée había hablado conmigo hace unas cuantas horas, preguntando por mi hijo y así nos embarcamos en una larga conversación sobre las cosas que nos habían pasado. Después de la primera impresión me sonrió y me dijo "Me alegro de que mi hija no sea lo suficientemente tonta como para dejarte ir, se nota que la amas muchísimo y no hay nade mejor que tú para ella y para mi nieto". Pero el jefe Swan es otra cosa… no habíamos hablado, ni siquiera habíamos compartido el mismo metro cuadrado y he de decir, en mi defensa que, me da miedo ser golpeado por un tipo como él, pero sabía que en el fondo me lo merecía.
Con mi cabeza apoyada en el brazo bueno de Bella, contemplaba la expresión pacifica de su rostro y el acompasado ritmo de su respiración. Yo no era un hombre que creía mucho en la religión, pero le pedía, de todo corazón a Dios, que se recuperará rápido.
Estaba acariciando suavemente su rostro cuando sentí unos pasos cerca de mí, no quise voltearme porque todos en el hospital ya me conocían como el novio angustiado de la chica en coma y ya no tenía problemas con las enfermeras o con los médicos… y solamente habían pasado tres días.
Escuche un fuerte carraspeo y con pereza giré un poco mi rostro para ver de quién se podría tratar… y estaba frente a mí, nada más ni nada menos, que el padre de Bella, con aquellos fríos y serios ojos clavándome la mirada.
-Buenas tarde Jefe Swan-saludé ladeando la cabeza.
-Buenas chico – se removió un poco incómodo - ¿puedo hablar un momento contigo? Seré rápido.
Debe de haber visto algo en mi rostro que pudo indicarle mi acceso a su petición.
Lo seguí lentamente hasta el exterior del recinto, eso no podía ser nada bueno, podría querer golpearme o simplemente deshacerse de mí, sin testigos. Nos ubicamos en un café a unos cuantos metros del hospital, pedimos algo y nos quedamos en un incómodo silencio.
-Bien Jefe Swan – comencé rompiendo el silencio - ¿en qué puedo ayudarle?
Suspiró debatiéndose interiormente acerca de lo que debía decir primero, pero al poco tiempo su mirada chocolate – idéntica a la que tanto me gustaba – se clavo en la mía y vi la determinación de aquel hombre.
-Seré preciso… No sé qué es lo que realmente pasó esa noche, pero te quiero lo más lejos posible de mi hija y mi nieto – respiró un poco – ya la lastimaste demasiado.
Estaba completamente en shock… ¿quería que dejara a mi familia?
-No comprendo que es lo que quieren decir sus palabras, cuando habla de una separación.
-Quiero que te alejes del hospital, que dejes de ver a mi nieto. Es así de simple, mi hija tendrá paz mental y tú podrás hacer lo que quieras con tu vida.
-Lo siento jefe Swan, pero no me separaré de mi familia. Ellos son todo lo que tengo en el mundo, son lo que más amo y por ellos daría mi vida las veces que fuera necesario-mi respuesta sonó segura, concisa, y sobre todo certera, sentía ese cúmulo de sensaciones aflorar en cada centímetro de mi piel.
El rió con amargura, ante mi comentario.
-Claro… ¿y porque mi hija es la que está en esa cama?, menudo labor de cuidarla. Creo que una vez te dije que si mi pequeña sufría yo te mataría y paso tres años de su vida sufriendo por ti – iba a interrumpirlo pero no me dejó – sé que lo de ustedes fue un error, falta de comunicación, pero los años de sufrimiento y dolor de Bella, nadie se los devolverá. No sabes, muchacho, lo que es ver a la personita qué más quieres en el mundo sufrir y no poder hacer nada por evitarlo.
-Créame, lo sé… veo a mi hijo cada día más triste porque no puede ver a Bella, yo también conozco el dolor. Creí haberla perdido tres años y cuando por fin veo que los nuestro tendrá un buen final pasa esto. No sabe lo arrepentido que me siento de no haberla cuidado más, pero usted mejor que nadie sabe que ella es muy testaruda y no da su brazo a torcer con facilidad.
-Entiendo eso – asintió para sí mismo – pero eso no quita el que te quiera lejos de ella, no pienso permitir que sufra de nuevo.
Él era igual de terco que su hija… pero nadie va a ser que la pierda nuevamente.
-Con todo el respeto que usted se merece, solamente le diré una cosa… No me separaré de ella, es lo que más amo en el mundo entero, junto a mi hijo. Sé que usted busca protegerla y es lo mismo que yo espero. No puedo prometerle que no llorará o que no sufrirá, porque por desgracia, son cosas que suelen pasarnos en la vida, pero yo lucharé con todo lo que soy para verla sonreír lo que me quede de vida. No pido su aprobación ni nada por el estilo porque ella tiene la última palabra. Pero por mientras, no me despegaré de su lado hasta que ella me diga que me quiere lo más lejos posible y aún así no dejaría de buscarla, porque la amo y siempre lucharé por ella.
Se me quedo vendo unos minutos, como si buscase algo más para decirme... pero al parecer falló. Suspiró unas cuantas veces antes de sonreír un poco.
-Bien muchacho, has dicho todo lo que necesitaba oír de ti. Eres un buen tipo y sé que mi Bells no estará en mejores manos que las tuyas, pero debes jurarme que la cuidarás más que a tu vida y por nada del mundo la dejes escapar.
Desconcertado como estaba solamente pude asentir ante la sonora carcajada del jefe Swan, por otro lado estaba realmente tranquilo de que él aprobaba nuestra no-relación…
Fin Flash Back
Ahora pasamos horas completas hablando de diversas cosas, desde autos hasta el cuidado de niños. Es realmente sorprendente todo lo que ese hombre sabe.
Eddie ha estado muy triste desde que Bella esta inconsciente. No sonríe tan a menudo como antes, no conversa conmigo solo se acurruca a mi lado mirando hacia la nada, cuando habla en sueños solamente llama a su mami diciéndole que la extraña mucho, es realmente sobrecogedor verlo tan pequeñito y tan triste, así que decidí que esta noche dormiríamos los tres juntos, traería a Eddie a dormir con Bella para que volviera algo de alegría a sus ojos.
Hace unas cuantas horas le quitaron la medicación ya que su cuerpo estaba reaccionando favorablemente en la recuperación, los huesos estaban casi soldados en su totalidad y la lesión de su cuello no tenía ninguna gravedad. Según los médicos, una vez que despertara debería seguir unos días en observación para descartar alguna lesión neurológica que no se haya podido observar.
Entrada la tarde, volví a casa para buscar a mi pequeño junto con una pequeña mochila para que no le faltara nada. Había hablado con mi padre y me había autorizado a llevar a Eddie porque podría ser beneficioso para la recuperación de la conciencia de Bella.
Una vez en la entrada del hospital comencé a explicarle a Eddie lo que sucedía.
-Hijo – murmuré bajando a su altura – ahora vamos a ver a mami.
Solo con decir que la veríamos, sus ojos volvieron a brillar tenuemente, eso me gustaba. Él era demasiado pequeño para tener tanta tristeza en su pequeño corazoncito.
-¿De veda? – preguntó ilusionado.
-Sí, pero mami esta dormidita en su cuarto, así que no la despertaremos ¿entendido?
Asintió mientras comenzábamos nuevamente a caminar por los ya conocidos pasillos de aquel lugar. Después de saludar a varias enfermeras ya conocidas y de despedir a los padres de Bella para que se fueran a descansar, por fin tuvimos un momento para nosotros.
Eddie miraba a Bella como si no la hubiese visto en años, pero se estaba aguantando las ganas de hablarle porque la creía dormida, esa historia era mucho mejor para él que saber lo que estaba pasando realmente.
Mientras Eddie se cambiaba su pijama en el baño, por si entraba alguien ajeno a nuestra pequeña familia, yo no me pude resistir el impulso de besar esos – ahora – fríos labios, tal cual lo hacia todos los días. Acaricie su cabello y su rostro que ya no tenía marcas del accidente.
-Bella – susurré cerca de su oído – por favor despierta pronto. Te necesito tanto, te necesitamos muchísimo mi amor.
Después de unos cuantos minutos, Eddie y yo estábamos listos para dormir juntos en el sillón junto a la cama, pero se me ocurrió una mejor idea. Teniendo cuidado de no lastimar su brazo accidentado, acosté a un durmiente Eddie sobre el pecho de ella, así ellos estaba más cerca. Admiré la escena embelesado por la dulzura de todo el momento, y no me pude resistir a registrarlo con la cámara de mi teléfono para que en un futuro vieran lo conectados que estaban entre sí. Con cuidado los cubrí a ambos con algunas mantas extras para que no pasaran frío, y volví a mí improvisada cama para dormir un poco más tranquilo, seguro de saber que en unas cuantas horas más mi Bells volvería a abrir sus ojos, ella volvería a mí.
PERDOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOON!
Se que en los Review's que devolví la semana pasada dije que subiría ese fin de semana, pero la universidad me ha absorbido todo mi tiempito y de verdad emocionalmente no me he sentido del todo bien como para escribir, pero la vida es una sola y es bastante corta como para pasarla triste por alguno que otro problema.
En fiiin! mil gracias por los review's no saben lo feliiiiz que me hacen cada vez que recibo un mail con sus comentarios... Pasando a otro tema!
VIERON LAS FOTOS DE ROBSTEN EN BRASIL? Esos no pueden negar su amor... les brota por los poros.
He Decidido abrir la inscripción para TEAM EDDIE! así que espero sus inscripciones, el beneficio será aparecer siempre en las notas al final del capitulo
Bueno... Me voy a ver la final de CALLE 7 xD VAMOS JUAN PEDROOOOOO! (lo siento me salio el lado FANS!)
Miles de besos para cada una de ustedes
Las adoro
Rommita!
