—¿por qué lo preguntas?

—quiero saber… ella…

se estaciono, no podía conversar con algo así, conduciendo. Vio su auto un poco más allá estacionado y sonrió.

—mi auto esta allá…

se vio por aludida y miro hacia delante, sonriendo. Recordando el rayón horrible que le había hecho. Pero no, no debía distraerse de lo que quería preguntar. De lo que realmente quería saber. Podía ver la preocupación en el rostro del pelinegro, quien aun mantenía las manos firmes en el volante del auto, mirando hacia el frente. ¿debía meterse en ese asunto? Podía incluso ver sufrimiento en su mirada…

el dudaba en su interior si quería hablar de eso o no… lo había enterrado. Y quería que se quedara ahí, era… arrancar todos sus sentimientos…

por ella…

—Serendine… hablo conmigo antes que llegaras… me dijo… que te dijera que te mataría pero no sin antes hacerte sufrir.

Se lo dijo en seco, mirando hacia otro lado.

—si te soy sincera, por eso quería saber… —giro su mirada hacia el, quien para su sorpresa mantenía su mirada en ella, preocupado. No le gustaba ver esa expresión en él.

—no es algo que necesites saber… —encendió el auto una vez mas, el motor ronroneante vibraba suavemente en el interior del auto. Judar no avanzaba solo había encendido el auto.

Se mantuvo en silencio, un silencio que a pesar de la situación no le resultaba incomodo a ninguno de los dos, ella no presionaba a una respuesta, y él, tampoco tenia una real intención de dar una.

—esperare el momento que tu quieras contarme… —le sonrió.— espero eso si que lo hagas en su momento.

el evoco una burlesca sonrisa. Se conocía, y sabia que nunca llegaría ese momento; Ahora lo preocupaba mas el hecho de que Serendine la hubiese encontrado tan rápido. Había cosas que él también quería saber, y ella sería la única persona que sería capaz de responderle todas las preguntas que, necesitaba con desesperación, tener una respuesta.

No podía quedarse así.

Soltó el aire de sus pulmones y antes si quiera de tomar el freno de mano, sujeto la mano de kougyoku, sacándola de lugar, ella lo observo y le dio una sonrisa.

—¿pasa algo? No te molestare mas con ese tema… —ella le sujeto la mano y entrelazo sus dedos.

—si sales de mi vida, que sería lo mejor para ti… solo quiero que sepas… que no me molestas del todo... —dijo en un suspiro, avergonzado de lo que decía, pero lo vio necesario.

Ella se inclino y le beso la mejilla, y luego de eso se burlo de su nariz, que poco a poco estaba mas hinchada que antes. podía incluso ver sangre aun saliendo de un corte que le provoco, seguramente con el diamante del anillo.

—te lo lanzare en la cara en algún momento… —cambio su mano al freno de mano y lo soltó, para luego comenzar a moverse en el auto.

—¿y tu otro auto? Yo…

—tienes que volver por él… ese es tu problema.

4 horas estaban a total la distancia en la que estaban, el camino había sido largo, y estaba cansando, le palpitaba la herida de la nariz y lo único que pensaba era, llegar a su cama y abrazar a su gata, miro hacia el costado y kougyoku dormía en el asiento del copiloto.

Se estaciono en el aparcado de su casa, miro hacia adentro, la luces estaba apagadas ya. Hakuryuu los había convencido seguramente, de que solo habían salido. Tenia cosas que hablar con él, pero ya no podría hacerlo directamente.

Tenia que pensar en alguna y otra idea de cómo, sacarle información.

Camino hacia el otro lado del auto y abrió su puerta, kougyoku se movió, al sentir el frio entrar por la puerta.

—déjame aquí, estoy cómoda… —le dijo girándose, dándole la espalda.

—vieja bruja, vamos dentro… —la tomo sutilmente entre sus brazos y entro con ella a casa.

Esperaba ver lo peor al entrar, pero no fue así. le daba méritos a Hakuryuu; de verdad que no quería que le preguntara sobre Falan, o no se habría esmerado tanto en tener todo limpio.

Se quito los zapatos al entrar, y la dejo a ella de pie en la entrada, soñolienta, se rascaba uno de sus ojos, mientras Judar la ayudaba a sacarse su abrigo y chaleco, se sentó en el suelo intentando sacar sus zapatos medio dormida, y quejándose, eran unas botas y no lograba quitárselas. se recostó en el suelo y aun estaba enfadada por no poder quitárselas. Judar se agacho junto a ella y se las quito rápidamente, riendo y burlándose de lo inútil que era.

—no hagas ruidos no quiero despertar a nadie… tómame por el cuello, vamos a dormir.

Ella obedeció de mala gana, y el la tomo por debajo de sus piernas, camino con ella por la sala y subió las escaleras llegando a una amplia habitación, gris y una gran cama King con una hermosa gata durmiendo sobre ella.

El se acerco y la dejo sobre la cama, le lanzo una camiseta manga larga que seguramente le pertenecía a el, y ella se quito lo que llevaba y con eso su pantalón, se cambio rápidamente, el si quiera alcanzo a reaccionar, inmediatamente ella se cubrió con la frazada y se acomodo para dormir, dándole la espalda.

Volvió a suspirar, y saco algo de su closet cambiándose de ropa también. Se lanzo a la cama, y en el mismo momento la gata se recostó a su lado, entre medio de el y kougyoku. Quien ya estaba completamente dormida. Sentía su respiración relajada, durmiendo junto a el.

Habían pasado años desde la ultima vez que en su cama, había metido a una mujer.

La cama era enorme así que tenían ambos espacio suficiente para no tocarse. Aunque eso era lo de menos, tocarla era lo de menos, estaba seguro que si quisiera llegar mas allá, ahora. Ella no se quejaría.

Si quería tener sexo con ella, otra vez. No habría ningún problema… la observo dormida y se acomodo mirándola, pasando su brazo por debajo de su cabeza, y acariciando a melocotón con su otra mano. No podía apartar la mirada de ella, que estaba frente a él.

El quería otra vez, sin duda. Ella le gustaba… no podía quitarse de la cabeza justo ahora, aquellos momentos de la noche anterior, y como una leve molestia en su pantalón le comenzaba a molestar.

Gruño. De mala gana. Necesitaba pensar en otra cosa.

Acariciaba a melocotón mientras miraba a kougyoku dormir, hasta cerrar sus ojos y caer también profundamente dormido.

Entrada la noche, ella despertó. Se sobresalto al ver a Judar durmiendo frente a ella, y melocotón abrazando a su amo. Recordó los últimos momentos antes de dormirse. Se había colocando la camiseta y solo se quedo con eso. Acaricio a la hermosa gata, su pelaje era extremadamente hermoso, a pesar de que aun tenia uno que otro nudo en su lomo.

Suavemente se acerco al rostro de Judar que aun dormía, lo acaricio, sacando y moviendo con delicadeza cada cabello que cubría su rostro, su piel era suave para ser hombre, una sonrisa se formo en su rostro, pensando que seguramente cuidaba mucho su piel. Delicada miro el corte de su nariz, sintiendo algo de culpa por eso, pero no estaba realmente arrepentida. Se sentó en la cama, y miro la habitación, que era enorme, volvió dirigir la mirada hacia él, se inclino suavemente, para finalmente besarle de la misma manera, delicada y suavemente, esos labios que tanto le gustaban.

El no despertó, pero si lo vio mover suevamente sus labios. Le acaricio la frente y le beso ahí también. Se levanto intentando emitir la menor cantidad de ruido, no quería despertarlo. Pero tenia sed, mucha sed. Y necesitaba verle esa herida de su rostro. Y bueno, no conocía la casa como para buscar algo.

Iría a la cocina, que era el único lugar que conocía. Agradecía que la ropa de Judar era lo suficientemente larga para cubrirla incluso mas allá de su trasero.

Bajo las enormes escaleras, y llego al primer piso, fue a la cocina directamente a lo que parecía ser el refrigerador, lo abrió y se sirvió agua fría. Al cerrar, vio ahí tras la puerta, a un hombre.

De un susto tiro el vaso con agua, iba a gritar cuando... Esa persona se acerco rápidamente a ella, cubriéndole la boca, para que no gritara.

—no quise asustarla.

Lo vio mas cerca, era el hermano de Judal; Aladdin.

Se calmo y le hizo una seña para que la soltara, el aun la sujetaba por la cintura y su rostro.

—lo siento… —dijo el riendo, rascándose la cabeza.– no creí que la asustaría tanto.

—trátame de tú… —respondió avergonzada.—y no importa, ya debería estar acostumbrada… —se podía sentir la resignación en ella, lo que Aladdin entendió y no pudo evitar reír.

—seguro que desde que conoces a mi hermano, nada ha salido muy bien en tu vida —se cubría la boca, no quería parecer mal educado frente a ella. Al menos, no aun.

—¡no! —se cubrió la boca por haber gritado.— él… me ha ayudado mucho.

—y tú mucho a él… aunque no lo creas… —le sonrió dulcemente Aladdin.— ¡y estoy muy feliz de al fin poder verla!

Se sonrojo al ver, y oigo a Aladdin, era muy tierno y tan guapo como lo era su hermano, pero de manera diferente. Lo observo un poco más. ¿qué edad debería tener? No estaba segura y no estaba dispuesta a preguntarle.

—mi hermano también me conto sobre… lo que paso con su prometido

se quedo en blanco, creía que ya estaba mas o menos superado ese asunto, pero oírlo de alguien completamente ajeno, la hacia sentir aun muy mal.

—he estado averiguando sobre lo ocurrido…

—¿qué es lo que hacen tu y Judar? ¿Hakuryuu también?

Aladdin se vio sobresaltado, no esperaba esa pregunta.

—¿es que el idiota de Judar no te ha contado nada? De verdad que se ha encargado de mantenerte al margen.

—cuéntame tú… —se le acerco, quizás si no podía convencer a Judar, pero podía convencer a su pequeño hermano.

—lo único que te puedo decir, sin tener que meterme en problemas… otra vez —dijo por lo bajo, colocándose nervioso de lo cerca que estaba ella de él.

—¿otra vez? —se rio, le parecía gracioso.

—si, si, otra vez… somos algo así… como espías… intentamos que no pasen cosas malas y atrapamos a los que creemos que son malos…

—los que creen… ¿son como hackers? —murmuro para si misma kougyoku.— ¿qué sabes de Alibaba?

—cayo en una trampa estúpida —giro los ojos Aladdin.

—trampa estúpida… —kougyoku intentaba procesar la información.

—él es mu ingenuo..

—lo es… es una buena persona… yo… —tenia otra vez, ganas de llorar.

—señorita kougyoku —la tomo de las manos, no quería verla sentirse mal.

Ella se mordió el labio, y le sonrió. No podía permitirse que un niño, se preocupara de ella.

En algún momento, eso tenia que dejar de doler. Habían cosas peores, de las cuales seguramente sabia que vendrían, ahora ella quería…

Tenia que arreglar lo de Alibaba… y proteger a…

—estoy bien… una consulta… ¿tienes algo para las heridas? Judal tiene un corte en la nariz y no se lo ha visto… también unas medicinas… aun tiene la herida de bala en su pierna… —intento cambiar el tema, mientras veía que él aun le sujetaba las manos.

—¿mi hermano tiene una herida en su rostro? —le arqueo una ceja.

—si —se acerco a él y le dijo en el oído.— lo golpee muy fuerte y le hice una herida en la nariz

Aladdin se sorprendió, y ya no pudo parar de reír, se sujetaba el abdomen riendo, mientras se apoyaba en el mesón de la cocina.

—¿mi hermano tiene una herida por tu culpa? —intentaba no reír, peor no podía.— tengo que verlo cuando despierte…

—fue un accidente…

el rostro de Aladdin se torno serio, aunque también parecía sereno, se veía realmente atractivo, mirándola. Kougyoku se sorprendió, era diferente a lo que le había mostrado hasta ahora. Su aparecía era completamente diferente, en este momento.

Su esencia y su presencia también.

—mi hermano no comete errores… ni tiene accidentes. —le dijo en seco.

—yo…

y ahí, estaba ella. De nuevo sin saber que decir, últimamente la elocuencia no era su fuerte, menos con esta gente.

—debe bajar la guardia contigo… pero él, no tiene accidentes. —luego de eso le sonrió.— así que confía en él.

—lo hago… también en ti.

—si… ahora —Aladdin camino hacia lo que era el refrigerador.— también venia por agua…

—si… luego quisiera que me contaras unas cosas —asintió con gratitud, y camino nuevamente por las escaleras, en dirección a la habitación donde había estado durmiendo, no sin antes buscar algo para curarle luego el rostro a Judar.

Judar dormía tranquilamente, y se acostó junto a él, algo mas cerca de lo que estaban antes, se acomodo precisamente junto a la gata, cruzo su brazo por debajo de su brazo, e intento abrazarlo. Inmediatamente sintió, como el correspondió su abrazo.

—¿dónde te fuiste? —lo pudo oír diciéndole en un murmullo, aun con sus ojos cerrados.

—¿estas despierto? Solo fui por agua… —le dijo con sorpresa.

—no te vayas… nunca…

melocotón se corrió sobre la cabeza de ellos, al sentir que Judar se movía, de mala gana. Se acerco a ella. Y la abrazo con mas fuerza.

—tardaste… sere…

le dijo una ves más.

Lo oyó, no podía quejarse. ¿le dolía, le molestaba? No sabia como sentirse sobre eso…

—Judar… —lo abrazo aun mas fuerte. No importaba, ella quería aferrarse a él.

lo quería proteger de todo eso, de esa mujer…

—vieja bruja… ya duerme.

sintió como el, enterró sus dedos en su cabello y lo acaricio hasta que ella, al fin; Quedo profundamente dormida. Ese era el lugar, mas seguro que había conocido hasta ahora. Más que el de su propio hermano mayor.

—acosadora, vieja bruja

dijo Judar, despertando. Pero ella no reacciono. lo abrazaba y dormía en su pecho. Despertar con ella de verdad, lo ponía de buen humor.

—no quiero despertar —le dijo hundiéndose aun más en su pecho.

—me voy a levantar… —le susurro en su oído, sonriéndole. Sonaba divertido.

Ella se negó intentando aferrarse aun más, pero finalmente no pudo contra él, era mucho más fuerte de lo que aparentaba. Lo miro recostada, haciéndole un puchero y se dio vuelta cubriéndose con la manta.

—sigue durmiendo, yo debo trabajar.

lo vio salir de la habitación. Había dormido tan bien, que no quería despertar ni que se moviera, aun estaba enfadada en la enorme cama, se cubrió con las mantas, disfrutando del aroma, y bueno de él.

miro hacia el lado y vio a la pequeña gata que saltaba a la cama, se acerco a ella y jugo con ella un momento, hasta que se recostó sobre ella a dormir.

.-.-.-.-.

Judal/Kouha:

—¿dónde esta kougyoku?

Fue lo primero que oyó al despertar, era Kouha. Quien aun sonaba amenazador como de costumbre. Rio un momento y paso por su lado ignorándolo.

—oh vamos, si ya no te odio —le dijo este sonriendo.— solo quiero saber donde esta

—esta durmiendo aun… —abrió el refrigerador y saco una caja de leche, tomo un vaso de sobre y se sirvió mientras lo miraba.

—volvieron tarde

—si… —cerro los ojos un momento mientras bebía.

—¿mi hermana se enojo por algo y salió huyendo? Suele hacerlo como te diste cuenta

—tal cual… —dijo amargamente. Recordando el golpe de la nariz.

—lo note, por tu corte en la nariz —camino acercándose a el, y burlarse de mejor manera.— te dio duro.

Gruño molesto, pero luego rio. No era de aquellos que le pasaran estas cosas.

Era extraño, si quiera que le pasaran cosas así de idiotas.

No creía ser tan… tan, idiota.

—ahora dime… ¿les soy de ayuda en algo? —les dijo Kouha, relajado. Estaba dispuesto a ayudarlos. Ya no se negaría mas a la situación, luego de ver que su hermana estaba hundida hasta el cuello, y ver a su primo completamente involucrado en algo…

algo extraño… pero quería ayudarles.

—a ti también te quieren matar…

Kouha se sorprendió a las palabras de Judal.

—¿de que estas hablando?

—serias de mucha ayuda, ahora que lo pienso… pero no tienes la habilidad ni el entrenamiento…

Kouha asintió, estaba dispuesto. Aunque no sabia que tan bien, ni como terminarían las cosas, un escalofríos recorrió su cuerpo una vez haber dicho eso. Se había arrepentido.

¿estaba seguro de hacer esto? Si… si querían matarlo… ¿por qué no lo habían hecho en esa ocasión cuando lo vieron? Si no que… buscaban precisamente a kougyoku.

Debía averiguar eso…

—no creo que sea buena idea… —finalmente dijo Judal. Caminando hacia uno de sus ordenadores portátiles sobre la mesa de la sala.

—¿por? Quiero ayudar

—por que te quieren matar… —como una idea que se le cruzo rápidamente en su mente, al momento de abrir la computadora. Ese momento en el cual una brillante idea se le había aparecido en su mente. Sonrió y lo miro. Otra vez, sintió miedo a la situación, Kouha.

—¿puedo ser de ayuda? Supongo… me miras de manera extraña… —miro de costado, dudando si aun quedarse ahí, o si mejor seria huir.

—puedes ayudarme en algo… le diré a Hakuryuu que te entrene… pero a cambio… me tendrás que hacer un favor… un enorme favor…

—bien… lo haré.

.-.-.-.-.

Hakuryuu:

Hakuryuu manejaba su moto a toda velocidad, los paisajes se reflejaban tan rápido sobre el reflejo del parabrisas del casco del mismo, que solo se podía ver una línea de colores, a lo lejos solo se divisaba la gran carretera que surcaba a gran velocidad.

Una vez llegada a su destino, parqueo la moto en una pequeña cafetería de una carretera, algo cutre. Era mas bien algo más parecido un sucio bar de camionero. No podía imaginar que lo hayan citado aquí, inclusive tan temprano. Miro con atención todo el lugar, solo le había llegado un mensaje, sin remitente… no sabia a quien buscaba.

Quizás había sido un error venir.

Era aun muy temprano, el sol apenas y se estaba posando sobre el cielo, y el frío calaba los huesos.

Se sentó en una de las banquetas que daba a la ventana, haciendo una pequeña seña para que le trajeran un café, luego miro con atención su moto parqueada afuera. No sabia que esperar, ni a quien esperaba. Pero el mensaje decía claro, esta dirección… y…

Miro su reloj de muñeca: la hora. Era la hora exacta que le habían dicho. Concentrando mirando hacia el horizonte, viendo como unas pequeñas gotas de lluvia comenzaban a caer sobre el pavimento frío y seco, manchando poco a poco este, y con el, el frio viento que golpeaba con ellas la ventana con las gotas.

—muy frio ¿no?

La voz de una mujer, una mujer que conocía. Muy bien, de hecho mas que bien.

—así que si habías sido tú… creí incluso… que seria tu esposo, Falan… —le menciono Hakuryuu, sin dejar observar las gotas de lluvia que cada vez golpeaban mas fuerte contra la ventana.

—Wahid no me pone real atención, desde que murió nuestro hijo —dijo con un desde de amargura en su voz, y se sentó frente a él. —últimamente no hemos tenido los mejores encuentros…pero, no te considero un enemigo.

—¿y Judal si? —dijo con rabia.

—no él tampoco, de hecho me agrada… —sonrió.

—no puedo creer eso, después de todo lo que has hecho —giro su mirada a ella, molesto.

—yo solo cumplía con mi trabajo…

—y ahora me vendrás con que estas arrepentida.

un silencio los envolvió. El sonido de las gotas golpeando la ventana cada vez se hacia mas fuerte. El café llego justo en el momento preciso, rompiendo un poco la tención que los había envuelto. Falan cerro los ojos, intentando buscar en su interior una respuesta que pudiese satisfacer a el hombre frente a ella.

—yo también he sufrido Hakuryuu, al igual que tu, perdí a mi familia… por decisiones de esa bruja y de tus padres…

—no metas a mis padres en esto… no metas a mi familia…

—¿a tus dos familias? Por que ambas están metidas mas de lo que crees… —le sonrió, algo mas perversa de lo que esperaba.

Un gran suspiro se escapo de Hakuryuu, intentando controlarse.

—para que me citaste…

—tengo dos datos para ti… —le dice divertida, en ese mismo momento le habían traído comida.

—¿dos? Me dijiste que sabias de mi hermana…

—averigüe por ahí… sobre unos hombres que tiene quizás, la ubicación de ella… es la hija de la jefa, así que su seguridad es máxima. Itnam y Seta seguramente podrían darte mas información… seguiré averiguando de todas maneras…

—comprendo… —dijo con atención. Anotando en su celular, lo que seguramente eran los nombres.

—lo otro… le interesara a Judal… Serendine… últimamente se ha visto muy cercana a la bruja… así que debe estar trabajando en parte para ellos…

—por venganza…

—ella es la viuda de Barbarrosa en este momento… tiene mucha influencia —llevo su pan a la boca y mastico parte del, se lo habían traído hacia unos momentos antes.

Hakuryuu finalmente le sonrió. Sabia que no podía confiar en ella, pero en el fondo de él, compartían algo en común, la perdida de un ser querido a causa de la misma persona. Verla ahí, comiendo frente a el tan tranquila, lo hizo cuestionarse mucha situaciones.

—¿tu marido aun trabaja para la organización?

Falan lo miro exaltada, pero luego le brindo una dulce sonrisa.

—vigila a la chica Ren… ¿es importante para tu amigo?

—no… bueno en realidad no lo sé —rio un momento, pensando en la situación.— puede ser…

—tiene el ojo en ella… por dos motivos… te lo informo solo por que me agradas y a Judal le tengo mucho cariño aun… —bebía de su café, mientras Hakuryuu también llevaba la taza a su boca.

—¿qué harás en la tarde?

—deberías regresar a tu trabajo

—no tengo ganas… de ver a Wahid… —miro hacia fuera, la lluvia era intensa ya a este momento. En el fondo, la lluvia demostraba lo que era en su interior, una tormenta.

Dar información a Hakuryuu, era lo único que en este momento. La hacia sentir feliz.

.-.-.-.-.-.-.-.

Aladdin:

En el momento que vio a su hermano bajar por las escaleras, él salió por la puerta sin que nadie se percatara. En ese mismo instante se dio cuenta que la motocicleta de Hakuryuu, ya no estaba junto a la de él, como lo había dejado. Llevo su mano a su mentón, y se quedo pensando un momento, saliendo de la vista de las cámaras de seguridad del lugar.

—¿dónde podrá haber ido?

Se dijo a si mismo, esto cambiaba sus planes para hoy. Quería averiguar algo más, sobre lo ocurrido con la señorita kougyoku. Pero, esto en su instinto, le decía, que sería mas interesante.

Sin que Hakuryuu lo supiera, había probando uno de sus inventos de GPS en la moto de él, quería saber si funcionaba, y ahora este era el momento preciso para usarlo.

Saco su teléfono celular de su abrigo, y lo encendió, buscando con él rápidamente la ubicación de su amigo. Lo que vio le resulto curioso, una sonrisa se formo en sus labios, y camino hasta su motocicleta, tomo su casco y se lo coloco; guardo su teléfono en el bolsillo y se subió sobre ella, sacándola sin encenderla, seguramente su hermano podría oírlo.

Cuando al fin logro salir, la encendió y condujo lo mas rápido posible de ahí. Sabia donde se encontraba su amigo, o mejor dicho su hermano, y aunque era extraño, también esperaba ver algo que lo pudiese emocionar. Tenia todo el día para hacer de las suyas.

Una vez llegado, vio la moto de Hakuryuu parqueada, asumió que aquí estaba, decidió que lo mejor era dejar su vehículo en la parte trasera. La lluvia era terrible, y ya estaba completamente empapado, pero no debería entrar, miro por la ventana. Lo que vio, era sorprendente

¿Hakuryuu hablaba con el enemigo? Nunca sintió a esa mujer como un enemigo, de hecho… Judar también le decía que no era, pero después de aquello… su hermano mayor quería acabar con ella, y verla con Hakuryuu le provocaba muchos sentimientos contradictorios.

No sabia que pensar. Ni que hacer, miro su teléfono y estuvo a punto de llamar a su hermano, y contarle lo que acababa de ver. Tontamente mando un mensaje…

Aladdin [09:03am] : hermano, me siento mal… necesito hablar…

Una vez enviado se arrepintió, sentía que aun le faltaba mucha madurez para enfrentar situaciones así. volvió a mirar hacia dentro, e incluso veía sonreír a su amigo, con alguien que no, que no.

Movió su cabeza bruscamente, quería borrarse esa imagen de la cabeza, no quería pensar que su amigo fuese un traidor. Le temblaban las manos, y camino hacia donde dejo su motocicleta, no estaba en condiciones de manejar con tantos..

No había sido quizá, la mejor opción.

Su celular vibro, un mensaje tenia de vuelta. El mensaje que vio ahí, lo saco aun mas de si mismo. Comenzó a reír, quizás esto había sido algo bueno.

Hermano [09:33am] ¿Aladdin? Judal ya no usa este numero… ¿Estas bien? ¿necesitas hablar?

Había olvidado por completo, que la señorita kougyoku tenia el teléfono de su hermano. Sentía que estaba haciendo algo mal, algo que no debía, pero respondió.

Aladdin [09:34am]: ¿podemos juntarnos?

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Pd: disculpen los errores! Gracias por los comentarios 3

Bluekirito: y si a mi también me cae mal Serendine, pero le estoy dando oportunidad a varios personajes de aparición xD y bueno espero este te guste con Aladdin xD

Y amo escribir jukou Dx….

Kouha mocosa, iba con algo me desvie del camino y no se como termine aquí… tasketeeee….

Sasha minari17: gracias por el comentario, y que bueno que te gustara!