* Lety bl Así tenía que quedar, ahora será el momento decisivo.
* Angii Jimenez Te volví loca, Klaine forever! Después de haberlo ignorado de esa forma, ir a la escuela era lo mínimo que podía hacer Blaine. Gracias! Besos
* Giulyy CrissColfer Sí, lo sé... Me amas como yo te amo a ti :) Ahora sí, ha llegado la hora de la verdad. Mañana el epílogo ;) Te adoro
* Zoe Ayelen El final ha llegado. Me alegra haberte capturado con esta historia, te invito a que leas mis otros fics ;)
* Gabriela Marin Como siempre apoyando todo lo que publico, muchas gracias. Lista para el final?
* Soledad Rodriguez También voy a extrañar mucho escribir este fic. Me emocionó mucho hacerlo :') Gracias por el apoyo siempre.
* robinnxc Oh no, no mueras, sólo de amor por Klaine :) Blaine se dejó llevar al ignorar a Kurt así, pero ahora hizo lo correcto y está ahí para tratar de arreglar las cosas. Lindo día! Disfruta del final de este fic.
* Moontsee VR Sí, aunque el momento fue breve, fue especial para ellos. Ahora la carta sin fin ha sido leída y Kurt tiene mucho en qué pensar. Y finalmente a Blaine le importa más Kurt que las apariencias, más que todo y está dispuesto a arreglar las cosas que hizo mal. Inmensamente gracias por el apoyo, por tus reviews, por envolverte tanto en esta historia y motivarme a seguir escribiendo. Un mega abrazo del porte del mundo.
* brendaledesma33 Van a decirse todo lo que llevaban guardado. Esta es la última oportunidad de Blaine. Gracias a ti por el apoyo! También voy a extrañar este fic. Besos
* jeny Llegamos al final y ahora todo se va a definir. Gracias por ser una fiel lectora y dejar siempre tus reviews :) Abrazo gigante.
CAPÍTULO 14
"El Encuentro"
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Kurt se dio la vuelta para quedar de frente a Blaine - ¿Para qué viniste? – sus ojos, su rostro y su voz reflejaban su enojo.
- Tenía que venir a verte antes de que te fueras.
- ¿Con qué objetivo Devon?
- Para hablar contigo – dijo nervioso el ojimiel.
- ¿Hablar? ¿Ahora quieres hablar? Me diste esa carta y luego me ignoraste, dos meses Devon, me estuviste ignorando durante dos meses.
- Lo lamento tanto Kurt.
- ¿Lo lamentas? Soy yo quien lo lamenta. Sabías el lío que era mi vida y sin embargo me atreví a confiar en ti, a creer que eras diferente.
- Sé que lo arruiné Kurt, fui un completo idiota, ahora me doy cuenta, pero es que tenía tanto miedo – dijo con la voz cortada.
- ¿Miedo? ¿Miedo de qué? – preguntó molesto el ojiazul.
Blaine lo miró fijamente a los ojos – de que la gente supiera que soy gay, siempre luché contra eso, siempre traté de ocultar quien era por temor al qué dirán, al rechazo, pero ya no me importa lo que otros piensen, te amo, eres la persona que he esperado desde siempre y con la que quiero compartir toda mi vida.
Y darme cuenta de eso me aterraba más porque pensaba que tal vez no me amaras, no creía que pudieras hacerlo por lo horrible de mi apariencia, pero tú no eres así y fui muy idiota al no darme cuenta antes.
El gesto de Kurt cambió al igual que su mirada, ya no lucía enojado, ahora revelaba una mezcla de sentimientos y emociones.
- La primera vez que me viste, miraste mi rostro sin hacer ningún gesto, no me despreciaste ni te intimidaste y me dijiste que habías visto cosas horribles y que yo no lo era – respiró y tragó saliva con dificultad – Kurt, cuando estoy contigo no me importa como luzco porque me haces sentir vivo, porque me miras de una forma tan especial que no me siento feo.
El castaño se fue acercando a él – porque no lo eres Devon – le sonrió y sus ojos se llenaron de amor. Quedó a escasos centímetros del ojimiel y lo contempló con dulzura, luego le quitó la capucha y le empezó a acariciar la cabeza calva y fue descendiendo por el rostro, sus dedos recorrían con amor cada llaga, cada cicatriz o cortada que Blaine tenía.
Todos empezaron a murmurar más alto, por unos segundos Blaine miró hacia los lados y observó la forma en que todos los veían y hablaban, pero regresó su mirada al frente para encontrarse con los ojos azules más hermosos que había contemplado en su vida, unos ojos que lo miraban con ternura y adoración.
- ¿Estás totalmente seguro de que ya no te importa que los demás sepan que eres gay? – preguntó el castaño con algo de duda – Me tiene sin cuidado lo que piensen, este soy yo y no voy a cambiar ni seguir ocultando lo que soy – contestó el ojimiel y le sonrió, Kurt le devolvió la sonrisa para luego atraerlo hacia sus labios y besarlo con todo el amor que sentía por él.
En ese momento el tiempo se detuvo, dejaron de escuchar a quienes estaban a su alrededor murmurando, sólo ellos dos existían, perdiéndose en el mar de sensaciones que los inundaron hasta que se separaron.
Se escuchó en el altavoz "Los alumnos que viajan a París deben embarcarse al autobús de inmediato".
Blaine miró a Kurt, acarició su rostro y suspiró – ve, tienes que embarcarte, has soñado con ese viaje siempre y trabajaste mucho para reunir el dinero, te lo mereces.
Kurt lo abrazó con fuerza y Blaine le devolvió el abrazo. Ahí estaban, en medio del pasillo de la escuela abrazados con los ojos cerrados, sintiendo el corazón del otro palpitar contra sus respectivos pechos. Un hormigueo empezó a recorrer el brazo del ojimiel, lo apartó de Kurt y observó como la última rosa aparecía, cerró los ojos, llevó su brazo hacia el ojiazul y lo cubrió con él.
- Tranquilo Kurt, nada va a cambiar – dijo depositando un beso sobre su frente – todo seguirá exactamente igual cuando regreses, te lo prometo.
El ojiazul recorría la espalda de Blaine con sus manos de arriba hacia abajo y por segundos se aferraba más a él hasta que se soltaron.
"Último llamado para los alumnos que viajan a París. El autobús partirá en pocos minutos hacia el aeropuerto" – retumbó en el altavoz.
- Ve Kurt, anda, es lo que estabas deseando tanto, cuando regreses estaré aquí esperándote.
El castaño asintió y volvió a acariciar el rostro de Blaine antes de ir a coger su maleta que estaba arrimada en la pared. Avanzó hacia la puerta mientras el ojimiel lo observaba con nostalgia y a la vez alegría al saber que la persona a la que amaba iba a cumplir uno de sus sueños.
Kurt se dio la vuelta para ver por última vez, antes de irse en ese largo viaje, al chico que hacía acelerar su corazón – DEVON – gritó y el ojimiel hizo un gesto – TE AMO.
Blaine sintió que el corazón se le quería salir del pecho y sonrió como no lo había hecho en tiempo. Se quedó ahí viendo a Kurt cruzar la puerta y luego se dio la vuelta y caminó por el pasillo para dirigirse a la salida. Las personas lo seguían mirando y hablando de él, pero ya no le interesaba, lo único que le importaba era que Kurt lo amaba, la sonrisa que llevaba dibujada en su rostro y el brillo de sus ojos lo decían todo.
Conforme avanzaba a la salida empezó a sentirse mareado, en su cabeza la voz de Kurt retumbaba "Te Amo". Llegó con dificultad a la puerta, salió de la escuela y se arrimó a la pared, el rostro de Santana apareció frente a él. Blaine cerró con fuerza los ojos y permaneció ahí hasta que el mareo se le quitó. Frotó sus manos por su rostro unos segundos y cuando las bajó se dio cuenta de que ya no tenía las cicatrices ni los tatuajes, se miró en el espejo de un auto y todo había desaparecido, lucía como el Blaine de antes.
::::::::
- Devon! Devon! – Kurt salió corriendo de la escuela y mirando hacia todos lados para encontrarlo. Al escucharlo, el ojimiel volteó y se le acercó. Al darse Kurt la vuelta se topó con Blaine y se sorprendió – Hola! Disculpa, no quiero ser grosero pero estoy buscando a alguien.
El castaño empezó a correr por las calles y Blaine lo perseguía – sí, entiendo – le respondió.
- Gracias – dijo Kurt – algún día me contarás qué te pasó.
- Conocí a alguien – respondió Blaine.
- Ah! Genial! – dijo sin darle importancia.
- Es alguien igual a ti, alguien que me mostró que el amor te cambia. ¿Kurt, crees que el amor puede cambiar a una persona?
- Devon! ¿Dónde estás? – seguía corriendo y buscando en los alrededores – Claro – le contestó a Blaine.
- Entonces creerás lo que te voy a contar – dijo el pelinegro casi desesperado porque Kurt no le prestaba mucha atención – se trata de un chico, un chico que se veía muy bien por fuera, pero que por dentro era horrible y le lanzaron un hechizo que hizo que fuera visible toda la fealdad de su corazón reflejada en su físico, y debía encontrar el amor verdadero para ser liberado. Al comienzo él no creía que fuera posible, pero al final el amor llegó a su vida y lo transformó haciendo que el hechizo se rompiera.
El ojiazul se detuvo al darse cuenta de que Devon no estaba por ninguna parte, se volteó y miró a Blaine algo molesto porque no dejaba de perseguirlo – todos conocen esa historia, es un clásico – le dijo con una mueca y sacó su celular.
- ¿Qué tal si fuese tu historia Kurt? ¿Qué dirías si todo eso fuera real? Si amaras con tal fuerza a alguien que pudieras transformarlo.
El castaño hizo un gesto de desesperación y marcó – vamos Devon contesta – escuchó un celular sonar cerca, giró y empezó a buscar de donde venía el sonido.
- Kurt – dijo Blaine y cuando éste volteó le mostró su celular. El ojiazul no podía creer que lo que estaba pasando, no entendía cómo era posible que él estuviese marcándole a Devon y el celular de Blaine fuera el que sonase. Cortó la llamada y el celular dejó de sonar.
Kurt lo miró asustado y Blaine fijo su mirada en esos hermosos ojos - ¿Imaginas tanto amor?
El ojiazul soltó el aire retenido y trataba de asimilar todo. Sólo había una persona que podría decirle esa frase…
- ¿Puedes imaginarlo Kurt?
- Sí – respondió con un suspiro. Blaine le sonrió y se acercó a él. Lo primero que Kurt hizo fue mirarlo a los ojos y se dio cuenta de que eran aquellos ojos miel y verdes que le encantaban y que ahora reflejaban amor, todo el amor que Blaine sentía por él.
Cuando el moreno acarició su rostro, volvió a sentir aquella corriente que lo recorrió minutos atrás en el pasillo de la escuela cuando Devon hizo exactamente lo mismo - ¿Eres tú? ¿Realmente eres tú? – preguntó Kurt entre asombro y confusión – Blaine asintió con la cabeza y luego lo besó.
Los dos se perdieron en el mismo mar de sensaciones de antes, sus labios, su sabor, la forma en que sus corazones se aceleraron – sí, eres tú – dijo el ojiazul al separarse – pero, me mentiste, eres Blaine y entonces Devon…
- No te mentí, Devon es mi segundo nombre.
Ambos se miraron, Kurt le sonrió – Blaine Devon Anderson, te amo, te amo con cada fibra de mi ser – lo abrazó con todas sus fuerzas y se fundieron en un gran beso.
~ FIN ~
