Disclaimer: Como ya sabrán, nada de esto me pertenece. Los personajes son creación de Rowling, yo sólo los tomo prestados.

N/A: Hola chic s, en verdad lamento mucho haber tardado tanto tiempo en actualizar, normalmente publico nuevo capítulo cada una o dos semanas, pero esta vez se me ha hecho imposible. El día 30 de agosto mi mamá enfermó y tuvo que ser hospitalizada, se intoxicó con un medicamento al que resultó ser alergica. Y al ser la hija mayor, me encargué de cuidarla. Por eso las dos últimas semanas no había tenido la oportunidad de acercarme siquiera a la computadora. Afortunadamente mi mamá ya esta bien y por fin les traigo el nuevo capítulo :D

Sin más, los dejo disfrutar de la lectura.

Capítulo 14. Malas noticias

Desde que despertó esa mañana tuvo un mal presentimiento. La atemorizante certeza de que algo importante pasaría. Y, desgraciadamente, en el transcurso del día pudo comprobarlo.

Sentado en la mesa de Gryffindor, justo frente a Hermione y a un lado de Ron, se encontraba Harry, bajo la apariencia de Daniel, lanzando miraditas nerviosas a sus amigos, sin decidirse a abordar el tema de los Slytherins. No sabía que hacer al respecto y creía que ellos podían aconsejarlo antes de tomar una desición definitiva y llamar a la Orden. Estaba tan perdido en sus pensamientos que no se enteró lo que decía su mejor amiga.

-¡Daniel!- la castaña chascó los dedos frente a su cara para llamar su atención- ¿Estás escuchandome?

-¿Eh? ¿Decías Mione?- pestañeó varias veces, confundido.

-Decía que tienes mala cara. ¿Pasa algo malo? Te ves preocupado.

-No,no, es sólo que...- pareció dudar unos segundos pero finalmente se decidió al percatarse de la mirada amenazante de Hermione- De hecho sí, sí pasa algo.

-¿Quieres contarnos?- más que una pregunta sonó como una orden.

-Ok. Miren, sé que esto va a sonar muy mal pero por favor déjenme hablar antes de que hagan cualquier comentario- Ron y Hermione se miraron extrañados y luego asintieron hacia su amigo- Bien. Ayer Zabini, Nott y Parkinson me acorralaron en un aula vacía- se inclinó y bajó la voz hasta convertirla en un susurro- Saben que no soy Daniel Evans... ellos saben quién soy realmente- la castaña ahogó una exclamación y el pelirrojo lo miró con los ojos desorbitados.

-¡¿Qué?!- la mayoría de los estudiantes en el comedor voltearon a la mesa de los leones provocando el sonrojo de Evans.

-Chicos, por favor, bajen la voz.

-Pero... Daniel- susurró Hermione angustiada- Esto no es malo, ¡es más que malo!

-¿Sabes lo que significa?- gruñó Ron- No te han quitado los ojos de encima desde que inicio el curso, te van a chantajear para no deletarte con quien-tú-sabes, si es que no lo han hecho ya.

-Ellos no me chantajearon Ron- contestó entornando los ojos.

-¿No te pidieron algo?- preguntó el pelirrojo, suspicaz.

-Bueno... si, pero no me chantajearon.

-¿Qué fue exactamente lo que te pidieron?- cuestionó la chica.

-Ellos sólo quieren que los ayude.

-¿Ayudar? ¿Ayudar a qué?

-A encontrar a Draco Malfoy- tanto Ron como Hermione quedaron mudos por la petición de los Slytherins- ¿Y bien?- preguntó el joven lobo al ver que sus amigos seguian en shock- ¿Qué piensan?

-No lo sé... No me parece que sea una buena idea. Es decir, no sabemos nada de ellos, ¿y si es una trampa? ¿Y si los envió quien-tú-sabes para capturarte?

-No Mione, a mi me parecieron honestos. Su preocupación era genuina.

-¿Honestos? ¿Lo dices en serio? Estamos hablando de SLYTHERINS, no puedes confiar en ellos.

-Ya habíamos hablado de esto Ron, el que sus padres sean mortífagos no significa que ellos también lo sean- habló tenso, apretando los dientes- Si fuera cierto lo que dicen, que Voldemort los envió para atraparme, ya habrían hecho algo. Tuvieron muchas oportunidades para atacarme y nunca lo hicieron.

-Pues yo no me fio de esas serpientes- replicó Ron mirándolo fijamente.

-¿Estás seguro?- murmuró la chica tratando de desviar la atención de Daniel antes de que comenzara una pelea entre sus dos amigos.

-Completamente- contestó el castaño sosteniendo la mirada del pelirrojo- Lo único que quieren es ayudar a su amigo- al final fue Weasley el que no pudo soportar la penetrante mirada de Daniel. El joven lobo soltó un suspiro cansado y se dirigió de nuevo a sus amigos, esta vez más calmado- Si los hace sentir más tranquilos, podemos vigilarlos para estar seguros.

-¿Nosotros?

-Claro, ¿quién más? Hermione tu puedes vigilar a Zabini y Ron...

-¡No, ni lo sueñes! No pienso seguir a ese... detestable chico.

-Te encargarás de Zabini y Ron de Parkinson- sentenció con un tono que no daba lugar a replicas.

-¿Y qué hay de Nott?- preguntó la castaña, resignada.

-Lo haré yo mismo.

-¿Por qué no le dices a Ginny que se encargue de él?- comentó Ron inseguro- Ya tienes suficiente trabajo para añadirle esto.

-Gracias, pero sabes que Ginny y yo no hablamos mucho desde que supo lo de mi herencia.

-Lo siento, no quise incomodarte. Sólo fue una sugerencia

-Descuida- hizo un ademán negativo, restándole importancia.

-¿Qué tal Luna?- sugirió Mione de repente y Daniel la miró confundido- Ella también sabe que no eres Daniel Evans y confías en ella.

-No es mala idea, la buscaré más tarde para preguntarle.

-Entonces está decidido- los chicos asintieron y Hermione tomó sus cosas para después ponerse de pie- Vamos chicos, o llegaremos tarde y McGonagall nos quitará puntos.

Las primeras clases de la mañana comenzaron sin ningún inconveniente, pronto llegó la hora de la comida y con ella apareció Hedwig. Daniel no se dio cuenta de que la lechuza había aterrizado frente a él hasta que el ave le dio un picotazo en la mano derecha, que en esos momentos sostenía un tenedor y jugueteaba con la comida en su plato.

-¡Hedwig!- exclamó entre molesto y sorprendido, sobándose la mano herida- ¿Qué haces aquí?- su familiar lo miró con reproche y él sólo entornó los ojos- Lo siento nena, me da gusto verte, en serio, pero no deberías estar aquí. Ya te lo había dicho, no puedes venir- rápidamente desató la nota que tenía atada a la pata al percatarse de que el ave estaba llamando mucho la atención.

Casi podía jurar que Hedwig era la única lechuza blanca en el castillo y esta era la segunda vez que el ave llegaba al comedor a entregarle correo, por lo que la gente empezaba a sospechar. Muchos de los presentes lo miraban fijamente tratando de averiguar si se trataba de la misma lechuza perteneciente a Harry Potter o era que Daniel Evans tenía una igual.

Le dio un trozo de comida y le acarició levemente las plumas del lomo antes de que su familiar saliera volando por donde vino. Desenrolló la nota y un desagradable escalofrío le recorrió la espina dorsal al leer las tres primeras palabras. Sus manos temblaron levemente al reconocer la letra de su padrino.

'Hoy es el día. Deséennos suerte'

Esa pequeña frase bastó para alterarlo por completo. Inmediatamente buscó a Remus en la mesa de los profesores pero el licántropo no estaba por ningún lado. Lo más probable es que se encontrara preparando la siguiente clase.

-Parece que viste un fantasma- Ron lo miró seriamente- ¿De quién es la nota?

-De Sirius...

-¿Qué dice?- preguntó Hermione, uniéndose a la conversación.

-Aquí no, vamos afuera- terminaron de comer y salieron del gran salón. Se detuvieron en un pasillo solitario y Daniel se aseguró que no hubiera moros en la costa antes de comenzar- ¿Recuerdan la misión que Voldemort encargó a Severus?- sus amigos asintieron, comprendiendo al instante de que se trataba todo.

-Oh...

-Ahora mismo están de camino a lo que podría ser una trampa mortal.

-No debes ser tan pesimista compañero.

-No soy pesimista, soy realista. Desde esta mañana no puedo dejar de pensar que algo pasará, tengo un mal presentimiento. Y ahora sé por qué- gruñó Evans irritado.

-No te preocupes, estoy segura que los dos regresarán sanos y salvos. Están perfectamente calificados para llevar a cabo esta misión. Por algo Snape ha sido un espía desde que todo esto comenzó y Sirius es uno de los mejores aurores- trató de animar la castaña.

-Tal vez tengas razón...- suspiró pesadamente. Si todo salía bien esta misma noche tendrían en sus manos el segundo horrocrux y la posibilidad de encontrar alguna pista para el siguiente. Rogaba a Merlín que así fuera porque de lo contrario... Mejor ni pensar en esa posibilidad.

Con este pensamieto se encaminaron a la última clase del día, DCAO con el profesor Lupin.

Remus estaba explicando algo sobre encantamientos defensivos, esto era importante y sería sumamente útil en batalla. Pero por más que intentaba concentrarse sus pensamientos volvían a su padrino y a su ex profesor de pociones.

'Yo tendría que haber ido con Severus, no, yo tendría que haber ido en lugar de Severus. Si algo les pasa no me lo perdonaré...'

Ron y Hermione podían notar la ansiedad de Daniel que parecía ausente de la clase, con la mirada fija en algún punto detrás de Remus y la mente a varios cientos de kilómetros de ahí.

-Esto empieza a preocuparme- susurró la chica al pelirrojo que asintió en acuerdo.

-Parece que explotará en cualquier momento- Ron señaló discretamente el pie de su amigo que golpeaba insistentemente el suelo, al mismo tiempo que los dedos de su mano izquierda hacian lo mismo en el pupitre- Es demasiada carga para una sola persona.

-Estoy segura que justo ahora está pensando en ir a buscar el mismo el anillo porque cree que esa es su responsabilidad- Hermione bufó exasperada- ¡Es tan testarudo! Cree que puede resolver todos los problemas del mundo y los toma como propios...

-Lo mejor que podemos hacer es apoyarlo, darle su espacio y permitir que sea él quien acuda a nosotros.

-Señor Weasley, señorita Granger, ¿tienen algo que compartir con la clase?- Remus llamó la atención de los chicos, sobresaltandolos al verse descubiertos.

-No señor- negó Ron frenéticamente.

-Lo siento señor- murmuró Hermione sonrojada.

Cuando terminó la clase Daniel se fue directamente a la torre de Gryffindor sin esperar a sus amigos. Se deshizo del uniforme y se recostó en la cama a esperar. Pero el tiempo pasaba y el joven lobo se angustiaba más a cada minuto. Su vista estaba fija en el dosel de su cama cuando la puerta de la habitación se abrió. No se molestó en mirar a sus amigos y se preparó para el más que probable sermón.

-¿Por qué no nos esperaste Harry?- la castaña se permitió llamarlo por su nombre en la seguridad de la alcoba- ¡Te estuvimos buscando por dos horas!

Estaba a punto de contestar con un ácido comentario cuando un gran orbe de luz plateada irrumpió en la habitación.

"Nos atraparon"

La voz resonó por todo el dormitorio helando la sangre de los Gryffindors al reconocer la voz de Snape. Harry se sentó y se quedó estático viendo como el patronus daba vueltas por todo el cuarto hasta desvanecerse. Una sensación fría lo recorrió de la cabeza a los pies y su corazón pareció saltarse un latido.

-Esto no puede estar pasando...- susurró Harry con voz ahogada aferrándose a las sábanas.

-No te preocupes, arreglaremos esto. Hay que llamar a Remus- Ron reaccionó rápidamente y salió corriendo en busca del profesor.

En menos de cinco minutos regresó Ron acompañado de un preocupado Remus. El licántropo se acercó a su cachorro que parecía al borde del colapso, aún en la misma posición, sentado al borde de la cama y con la mirada perdida.

-¿Cachorro?- llamó tentativamente.

-Lo sabía- susurró inaudiblemente- ¡Lo sabía!

-Tranquilo Chachorro.

-¡No me pidas que me tranquilice! ¡Sirius y Severus pueden morir por mi culpa!

-¿Por qué dices eso? ¡Por supuesto que no! Ellos estarán bien, lo prometo.

-No trates de hacerme sentir bien, sé lo que esto significa- apretó los puños con rabia- Y a menos que hagamos algo rápido, ellos morirán- se levantó bruscamente pero en seguida una punzada en la cicatriz lo hizo sostenerse de la pared.

-¿Harry? ¿Estás bien?

Tal vez fue esa la razón que lo llevó, inconscientemente, a buscar la conexión que tenía con Voldemort. Lentamente su mirada se fue perdiendo en la nada hasta que cerró sus ojos y todo se volvió negro.

-¡Harry!

Podía escuchar una lejana voz que arrastraba las palabras con un espeluznante siseo. Siguiendo a la voz llegó a una especie de puerta que no dudo en abrir, lo más silenciosamente que pudo, y se topó con una escena que lo hizo estremecerse de terror y le formó un nudo en el estómago.

Frente a él se encontraba su padrino, con claras muestras de tortura, a juzgar por el rictus de dolor que se formaba en su cara cada vez que su pecho se inflaba al inhalar. A un lado de Sirius se encontraba Severus con su característica máscara de frialdad puesta, aparentemente indiferente, pero su cuerpo denotaba la tensión que sentía.

"Mi señor... no soy merecedor de tan honroso privilegio" Fue consciente del destello de angustia que revelaban los ojos negros de su ex profesor.

Sus labios se movieron y dijo algo que no logró entender de inmediato hasta que Snape giró, encarando a Sirius, y un rayo rojo salió disparado de su varita, impactándose contra el pecho del animago.

Sintió como si le hubieran lanzado a él la maldición y sus ojos quedaron en blanco mientras escuchaba en su mente los gritos agónicos de su padrino.

-Ya está volviendo- escuchó la voz de Hermione.

-¿Qué sucedió?- preguntó cuando salió del trance. Lupin lo ayudó a sentarse.

-Creo que entraste en la mente de quien-tú-sabes- murmuró Remus con la angustia pintada en la cara. Al ver que su cachorro estaba bien se levantó y se dirigió a los otros chicos- Ron, ve a mi despacho y desde ahí llama a tus padres y a tus hermanos. Hermione, avisa a la profesora McGonagall y que ella informe a los demás- los chicos asintieron y salieron a hacer lo que les pidió- Vamos Cachorro, nosotros iremos a ver a Dumbledore, tal vez él pueda ayudarnos- aún aturdido, Harry sólo atinó a asentir y salió junto a Remus con dirección a la oficina del director.

ooo

Fue el último en presentarse en aquel salón que tanto le repugnaba. Cuando entró pudo notar que todos los aliados del Seños Oscuro estaban presentes, algo raro pues usualmente la mayoría se encontraba fuera cumpliendo las misiones que el Señor Tenebroso les mandaba. Tuvo la sospecha de que algo grave estaba a punto de pasar y no tenía idea de que podía ser.

Se precipitó al centro de la habitación, donde los mortífagos se apilaban al rededor de la imponente figura de su señor que en esos momentos se encontraba interrogando a Nott.

-¿A quién hasss traído Damien?- preguntó el Lord, mirando inquisitivamente al hombre que Nott mantenía postrado a sus pies y con las manos atadas a la espalda.

-Un imbécil de la Orden, Milord. Lo encontramos con Snape cuando fuimos a cerciorarnos que hiciera lo que usted le mandó.

-Me pregunto... ¿a quién habrá enviado el viejo esta vezzz?- se inclinó sobre el "invitado" de Damien y tomándolo de los cabellos lo obligó a levantar la vista del suelo- Vaya, vaya. Que... oportuno- una retorcida sonrisa adornó los que aparentemente eran sus labios- Sssirius Black, ¿a qué sse debe tan agradable sopressa?

Sirius lo fulminó con la mirada, sus ojos relampagueantes de odio y su boca torcida en una mueca de desprecio.

-Qué lástima que yo no pueda decir lo mismo, Voldemort- escupió su nombre con desdén. Severus se sorprendió de la osadía del animago y desde su posición vio como el mago oscuro le volteaba la cara con una sonora bofetada.

-¡¿Cómo te atrevesss a decir mi nombre?!- vociferó, haciendo estremecer a todos sus lacayos, más no a Sirius que lo miró con sorna- Tú, remedo de mago, no eress más que un traidor... la oveja negra de la familia, vergüenza de tuss padress y deshonra de los Black...- Sirius rechinó los dientes y sonrió forzadamente.

-Tus palabras no me afectan- Voldemort lo tomó cruelmente de la barbilla y clavó las uñas en la piel.

-No tengo humor de lidiar con bassura como tú, assí que acabemoss con essto- lo miró con ojos acerados- ¿Qué busscabas en essa cabaña Ssirius Black?

-Lo mismo que Snape- Voldemort alzó su varita y la enterró en su costado- ¡Argh!- soltó una exclamación y Severus pudo notar una rasgadura en su túnica y como esta se manchaba de rojo carmesí.

-Tsk, tsk, tsk... Intentémosslo otra vezzz. ¿Por qué te interessa tanto ese artefacto?

-Supuse que... si se tomaban tantas molestias... para proteger esa pocilga, tendría que ser algo valioso- el Lord lo tomó ahora por el cuello y lo miró directamente a los ojos, tratando de entrar en su mente pero sin lograrlo. Enterró más su varita hasta atravesar el costado de Sirius- ¡Aah...!- de su boca brotó un chorro de sangre que amenazaba con ahogarlo.

Severus jadeó llevandose inconscientemente una mano a su propio costado. ¿Qué mierda estaba haciendo Black? Si seguía con ese estúpido juego sólo lograría que lo asesinaran. Una pesada piedra se instaló en su estómago y disimuladamente echó un vistazo al rededor, haciendo un cálculo de cuantos mortífagos había en el salón.

-¿Qué es lo que sabesss?

-T-todo... o tal vez... nada- su tono burlón encrespó al Señor de las Tinieblas que furioso lanzó un hechizo no verbal y de la nada aparecieron lenguas de fuego que aprisionaron su cuerpo, haciendolo gritar hasta desgarrarse la garganta- ¡Aaaaa!

Las llamas le abrasaban, calcinando y abriendo la piel, provocando un dolor tan intenso que casi lo hace suplicar al despreciable ser que lo miraba con el más absoluto de los desprecios. Se mordió la lengua hasta hacerla sangrar. No cedería, ¡por Merlín que no lo haría!

-¿QUÉ ES LO QUE SABESS BLACK?- gritó colérico.

-¡Púdrete... bastardo!- el Lord estrelló su cabeza contra el suelo, dejando semi inconsciente al animago.

-¡Asquerossa sabandija!- se limpió la sangre de Black con un gesto de repugnancia- ¿DÓNDE ESTÁ SEVERUS?

-Aquí estoy mi señor- se abrió paso entre los mortífagos y se colocó delante de Nott, justo un paso detrás de Sirius.

-¿Qué hacíasss con un maldito auror?- lo penetró con sus afilados ojos rojos- ¿Acasso pensabasss traicionarme Severusss?- siseó peligrosamente.

-Claro que no mi señor, esto es un terrible malentendido- tragó saliva mirando por el rabillo del ojo a Sirius.

-¡EXIJO UNA EXPLICACIÓN!- exclamó sobresaltando al pocionista.

-Desde hace días tenía la sospecha de que alguien me vigilaba, pero como no había podido comprobarlo no le di importancia, algo estúpido de mi parte- bajó la vista avergonzado- Hoy, cuando llegué a las afueras del bosque no me percaté de que alguien me seguía- murmuró falsamente contrito- Fue hasta que entré a la cabaña y encontré el anillo, cuando Black se me lanzó encima para quitarmelo, que me enteré de su presencia.

-¡ERES UN INEPTO!- bramó levantando su mano hacia Severus. El pocionista cayó sobre sus rodillas ahogando un gemido de dolor.

-Lo... lamento mi señor... cometí un grave error...- lentamente se puso de pie- Afortunadamente Nott y Bella llegaron justo a tiempo para ayudarme.

-Todo essto me parece muy sospechosso- estrechó los ojos con recelo- Te di esta oportunidad para probar que no erass igual a Luciusss, que tu si me erasss fiel...

-Lo soy Milord, soy su fiel seguidor y le sirvo a usted únicamente.

-¿Estás seguro Severusss?

-Completamente mi señor, se lo aseguro.

-Está bien- aceptó con una enigmática sonrisa que hizo estremecer a Snape.

-¿Quiere que lo lleve a los calabozos, mi señor?- preguntó Nott, tomando a Sirius de la túnica y haciendolo incorporarse. El Lord Oscuro asintió.

-Pero antesss... te daré el placer de ser tu quien le dess la bienvenida, querido amigo- se dirigió al pocionista y Severus dejó de respirar por un segundo.

-Mi señor... no soy merecedor de tan honroso privilegio.

-No seass modesto Severusss, adelante. Complace a tu amo...

El pocionista se paró frente a Nott que a su vez tenía a Sirius, justo al centro del salón y rodeado de todos los mortífagos. Sus ojos, negros como la obsidiana, buscaron los grises del animago y por un momento tan sólo se observaron, olvidándose de la audiencia a la espera de la tortura.

Sirius tenía la vista borrosa pero pudo distinguir la incertidumbre en la mirada de Snape y para desconcierto del mismo, sonrió levemente. Una extraña sensación de alivio lo invadió al saberse el causante de derribar aquella máscara de indiferencia, esa impasibilidad del ex Slytherin que lo caracterizaba desde que lo conoció. Porque era excesivamente satisfactorio ser el responsable de provocar esas reacciones al siempre frío Severus Snape.

Sonrió al pensar que dudaba. Dudaba porque sabía que en el fondo le tenía, si no cariño, al menos un poco de aprecio. Algo que él mismo había desarrollado en el poco tiempo que habían convivido. Habían aprendido a trabajar juntos y habían llegado a conocerse bastante, a pesar de nunca hablar más de lo estrictamente necesario.

Era una especie de ¿amistad?, de esas donde no hacen falta las palabras para comunicarse.

Y por un motivo que desconocía, o que más bien no se atrevía a reconocer, le encantaba haber llegado a ese grado de confianza con su antiguo enemigo.

-¿Qué esperasss Severusss?- apremió el Lord Oscuro.

'No puedo hacerlo.'

Eso era lo que podía leer en la profunda mirada del hombre que hace más de veinte años se había convertido en el objeto de su atención y sus deseos.

Entonces, y con esa media sonrisa que no tenía nada que ver con el dolor que desgarraba su cuerpo, abrió la boca y sin emitir sonido alguno movió los labios y susurró, con los ojos extrañamente brillantes: 'Hazlo'

Severus abrió la boca pero ningún sonido salió de sus labios. Tragó saliva y lentamente levantó su varita. Apuntó al padrino del niño-que-vivió y con voz baja, pero firme, murmuró la terrible maldición.

-Crucio...

ooo

Desde su habitación pudo escuchar el caracteristico estallido de la chimenea y varios sonidos de aparición. Levantó la vista del libro que estaba leyendo y descubrió a su padre mirándolo a su vez. Intercambiaron una mirada preocupada cuando llegaron hasta sus oídos los gritos de abajo.

Antes de que pudieran decir nada alguien llamó a la puerta. Draco se levantó de su asiento y le dio paso a un serio Remus Lupin.

-Hola Remus- saludó Draco. Lucius inmediatamente se puso de pie y se acercó al castaño.

-Remus, ¿sucede algo? No nos avisaron que tendrían una reunión.

-Lucius, Draco, por favor acompañenme. Surgió un problema y necesitamos de su ayuda.

-Claro, vamos- los rubios asintieron y salieron detrás de Lupin.

Mientras bajaban por la escalera podían escuchar gritos e improperios, todo indicaba que estaban en medio de una discusión. Cuando alcanzaron la cocina descubrieron a todos los miembros de la orden sentados al rededor de la mesa, enfrentando a Harry que estaba sentado en el extremo opuesto a la puerta.

Remus les indicó que tomaran asiento junto a él y trató de hacerse oír en medio del alboroto para explicarles la situación rápidamente.

-¡No puedes tomar estás decisiones tu solo Potter!- gritó Moody furioso.

-¡No lo hice! Hablé con Severus, me ofrecí a acompañarlo pero se negó, entonces Sirius sugirió que el podía hacerlo y todos estuvimos de acuerdo.

-¿Todos?- interrogó Kingsley con cara de pocos amigos- ¿Te refieres a ti, Sirius, Remus y Severus? ¿Y nosotros qué? ¡También somos parte de la Orden!

-Nosotros también lo sabíamos- hablaron Fred y George.

-También nosotros- apoyaron Bill, Charlie y Hermione- Todos estuvimos de acuerdo.

-No debiste tomar esa desición sin consultarnos antes Potter, no puedes tomarte las cosas a la ligera- desaprobó McGonagall.

-Harry es el líder de la Orden, no tiene que pedir permiso de nadie para tomar una decisión- alegó Ron, obteniendo una mirada asesina de su madre.

-¿Usted cree que yo arriesgaría a Sirius y a Severus deliberadamente?- exclamó Harry indignado.

-Por supuesto que no, pero fue muy irresponsable de tu parte mandarlos a una misión tan peligrosa sin un plan.

-Considero que Severus y Black son lo suficientemente mayores para tomar sus propias desiciones. Si aceptaron la misión fue porque así lo quisieron ellos- habló Lucius ganándose una mirada helada de la profesora.

-¿Y cómo podrían negarse si Albus no nos dio otra alternativa?- replicó Moody- Nunca debió ceder su puesto, al menos debió darselo a alguien más responsable.

-Harry es responsable, todos fuimos testigos de su buen liderazgo el día del ataque a Upper Flagley- objetó Charlie.

-¿Y qué me dicen de Lincolnshire?- habló Hestia Jones- Llegamos tarde y no pudimos hacer nada.

-¡Eso no fue culpa de Harry!- replicó Hermione.

-Nadie se enteró, ni siquiera ustedes- defendió Bill.

-Señores por favor, es una gran responsabilidad para un chico, no podemos culpar a Harry por tomar una mala decisión- Arthur quiso ayudar pero su comentario sólo provocó que Harry se sintiera peor.

-¿Y se puede saber de que se trata esta misión?- preguntó Tonks llamando la atención de todos los presentes.

-Teníamos una pista- murmuró el ojiverde mortificado- Lo único que tenían que hacer era conseguir un objeto y salir de ahí, pero todo fue una trampa...

-¡Pues claro que era una trampa!- gruñó Diggle desde su rincón y Hestia asintió en acuerdo- ¿Pero como podías saberlo si sólo eres un niño jugando a ser el líder?

-Te prohibo que le hables así a Harry, Diggle- advirtió Remus, poniéndose de pie.

-Dedalus tiene razón Remus- Kingsley miró a Harry con reproche- No puedes ocultarnos información Potter, no trates de hacerte el héroe, esto no es un juego. Las vidas de dos personas están en peligro por tu insensatez.

-Por esta razón es que un niño no debe estar al mando- sentenció Moody.

Harry guardó silencio, tragándose las replicas que pugnaban por abandonar sus labios. Sus ojos escocían por las lágrimas contenidas, lágrimas de rabia e impotencia. Porque sabía que ellos tenían razón. No era un buen líder. Sirius y Severus estaban en peligro. Y todo era su culpa.

Se levantó silenciosamente y se encaminó a la puerta bajo las miradas reprobadoras de los mayores y las comprensivas de sus amigos.

-Lamento mucho haber causado tantos problemas, mañana mismo tendrán mi renuncia- y sin más salió de la habitación.

-Cachorro...

-Harry, espera- Ron trató de seguir a su amigo pero su madre lo detuvo.

Al ver marchar a Potter, Draco se puso de pie bruscamente, consiguiendo que le prestaran atención. Frunció el ceño y les dirigió una mirada helada a todos los que habían desaprobado el proceder del Gryffindor.

-Antes de culpar a alguien por lo que pasa, piensen un poco en el grado de responsabilidad que tiene cada uno de ustedes en los sucesos- su tono era severo y seco- Puede que Potter no haya tomado la mejor desición, pero al menos está haciendo algo. Porque díganme, ¿qué hacen ustedes? ¿Esperar a que haya un nuevo ataque? ¿Sentarse y ver como ese niño irresponsable acaba con Voldemort?- siseó mordaz- No vengan ahora a condenar a la única persona que tiene el valor de sacrificarse para salvarnos.

Con una última mirada de desprecio salió detrás de Potter dejando estupefactos a todos los miembros de la orden y a su padre.

Valiendose de su olfato siguió el rastro del Gryffindor y subió hasta al ático. Vaciló un momento antes de entrar. Se sentía muy apenado por el terrible episodio que el moreno tuvo que presenciar, pero igualmente estaba muy agradecido por el apoyo que Potter le había dado y quería corresponder el gesto. Finalmente se decidió a abrir la puerta sin molestarse en llamar. Entró y descubrió al ojiverde sentado en el alféizar de la ventana y con la mirada perdida.

-¿También vienes a restregarme en la cara lo estúpido que fui?- Harry no tuvo que voltear para saber quién había irrumpido en su refugio. El aroma del rubio era inconfundible. Aspiró disimuladamente y llenó sus pulmones con la dulce fragancia de Malfoy.

-No soy nadie para juzgarte Potter- se acercó lentamente y se sentó en un viejo taburete.

-¿Qué haces aquí Malfoy?

-¿Te encuentras bien?

-No tienes que fingir que te importa.

-No estuvo bien la forma en que te trataron- Draco siguió hablando, ignorando el ácido comentario.

-Ellos tienen razón- susurró apesadumbrado.

-No es verdad- replicó Draco firmemente.

-Yo soy el único culpable.

-No seas ridículo

-Si yo no le hubiera pedido a Severus que siguiera con su papel de espía...

-Severus es un adulto que sabe lo que hace- Harry negó mortificado.

-Yo lo presioné, él quería apartarse de todo esto y yo lo obligué a quedarse- apretó sus puños y cerró los ojos con una mueca de dolor.

-Te puedo asegurar que si Severus aceptó fue porque él así lo quiso.

-Nunca debí permitir que fueran allá, debí imaginar que algo así pasaría...

-¿Cómo podías saberlo?- trató de hacer entrar en razón al moreno.

-Porque era obvio, ¡porque siempre pasa lo mismo!- finalmente giró para encarar a Malfoy y el rubio se topó con unos atormentados ojos verdes- En quinto año, cuando ocurrió el ataque en el Ministerio... Esa noche yo y mis amigos estuvimos ahí porque Voldemort manipuló mi mente y me hizo creer que tenía a Sirius.

-Pero, ¿cómo fue que Voldemort pudo entrar en tu mente si tu estabas en el colegio?- preguntó Draco confundido.

-Es por la cicatriz- se levantó el flequillo y mostró el imperceptible rayo que adornaba su frente- Gracias a esto puedo entrar en su mente, ver lo que hace, percibir lo que siente... pero funciona en ambos sentidos- el resentimiento era evidente en el tono de Potter.

-¿Qué fue lo que viste esa noche?- preguntó suavemente.

-Me envió imagenes de Sirius siendo torturado. Yo... debí darme cuenta que no era real... pero estaba tan asustado- confesó, sintiendo la imperiosa necesidad de sacar el cúmulo de emociones que lo embargaba en aquel momento- Sólo de pensar lo que podría hacerle... Hermione me lo advirtió pero yo no la escuché. Escapamos de Umbridge y del colegio, viajamos hasta Londres y nos introdujimos en el Ministerio. Fue hasta que apareció tu padre que me di cuenta que todo era una trampa. Los mortífagos nos acorralaron pero Severus ya había informado a la Orden y pronto llegaron para rescatarnos. Cuando Sirius llegó me pidió que me fuera, que él se haría cargo, pero de nuevo no hice caso. Luchamos lado a lado hasta que en un descuido, ni si quiera me di cuenta en que momento fue, Bellatrix lo atacó con la maldición asesina y cayó a través del Velo de la Muerte...- Harry se estremeció con el recuerdo.

-Pero...

-No entiendo muy bien cómo pasó- contestó adivinando la pregunta no formulada del rubio- Todo esta muy borroso, al parecer Sirius logró esquivar el rayo pero cayó a través del velo y un segundo después estaba inconsciente en el suelo. Todo pareció detenerse en ese mismo instante, me aterroricé y lo único que pude hacer fue seguir a Bellatrix para hacerla pagar- los ojos de Harry se ensombrecieron por un momento- Nadie sobrivive a eso, si atraviesas el velo, te mueres... o eso es lo que nos dijo Dumbledore. Pero, afortunada e inexplicablemente, Sirius lo hizo. Sin embargo cayó en una especie de sueño del que no pudimos despertarlo sino hasta varios días después.

-No lo sabía...

-Arriesgué a mis amigos, a Sirius, a Remus, a la Orden. Por mi estupidez casi pierdo a mi padrino, a mi familia... Sé que a veces soy muy insensato y trató de evitarlo, lo juro, pero... Voldemort me ha arrebatado todo, a mis padres, mi hogar, mi vida... tengo tanto miedo de perder lo único que me queda que hago cosas imprudentes y solo empeoro la situación.

El Gryffindor se veía tan consternado, tan perdido, que por un momento a Draco le pareció ver a aquel niño que un día se encontró en la tienda de Madame Malkin, en el callejón Diagon hace seis años. En ese instante Potter era el mismo niño, asustado e inseguro en un mundo desconocido para él, que en aquel entonces. Su corazón dio un vuelco al mirar las angustiadas esmeraldas que el moreno tenía por ojos.

-No eres un dios Potter, aunque seas el elegido sigues siendo humano... errar es de humanos.

-¡Yo no puedo darme el lujo de equivocarme, la vida de muchas personas está en mis manos!

-Escúchame bien Potter- se levantó y lo tomó por los hombros sacudiendolo un poco- Todos toman decisiones que nos afectan a todos. Tú tomaste una decisión. Tal vez fue un error, o tal vez no, la cuestión aquí es que vas a hacer para remediarlo.

Harry quedó prendado de los profundos ojos grises que parecían querer traspasarle el alma. Podía sentir el calor de las manos de Malfoy a través de la tela de su camisa y un ligero cosquilleo nació en la boca de su estómago. Se dio cuenta que tenía la cara del rubio a escasos centímetros y no pudo evitar que su mirada se posara en los finos labios rosados, que en ese momento estaban entreabiertos. Vagamente se preguntó si serían tan suaves como se veían. Se sobresaltó al percatarse de lo que estaba haciendo y desvió la vista, avergonzado. Por su actitud anterior y el rumbo que estaban tomando sus pensamientos.

-Yo... tienes razón, en lugar de estar aquí lamentandome debería estar planeando un rescate- Draco le sonrió tímidamente.

-Por supuesto. Cuentas conmigo y con mi padre para lo que sea- Harry sólo pudo asentir, cohibido por la cercanía del ojigris.

El menor de los Malfoy se separó del moreno y al ver que este no tenía intención de levantarse se dirigió a la salida más sosegado de lo que había llegado. Contento por haber logrado hacer reaccionar a Potter e impedir que los injustos comentarios de un par de aurores lo hicieran sentir culpable.

Harry reaccionó antes de que Draco saliera y haciendo caso a su ya conocido instinto lo llamó.

-Malfoy

-¿Si?

-¿Extrañas a tus amigos?- no estaba seguro de dónde vino eso pero de alguna manera sabía que estaba tomando la dirección correcta.

La repentina pregunta provocó que Draco se girara y lo observara detenidamente, tratando de discernir si había escuchado bien o su mente le había jugado una broma. ¿Por qué Potter le preguntaría por sus amigos?

-¿Perdón?

-Estoy pegruntando si echas de menos a tus amigos- repitió- A Parkinson, Nott y Zabini...

-Pues si...- respondió vacilante sin saber si era la respuesta que Potter esperaba oír- Hace más de tres meses que no sé nada de ellos.

-¿Y realmente son tus amigos?

-¿A qué viene todo esto?- interrogó el rubio frunciendo el ceño.

-Contestame por favor, ¿confías en ellos?

-Absolutamente- contestó de inmediato y sin dudar- Les confiaría hasta mi vida.

-Muy bien- murmuró pensativo, regresando su vista a la ventana- Gracias Malfoy.

-¿Por qué me preguntas eso?- al no recibir respuesta regresó sobre sus pasos y se plantó frente a Potter- ¿Por qué estás interesado en la relación que tengo con mis amigos?

-Porque están preocupados por ti- contestó simplemente, encogiéndose de hombros.

-¿Ellos te buscaron?- el ojiverde pudo notar la sorpresa en la voz de Malfoy. Asintió- ¿Qué te dijeron?

-Me pidieron que los ayudara a encontrarte y trataron de convencerme mencionando los beneficios de tener a tres Slytherins como aliados- sonrió divertido al recordar el sutil chantaje en los argumentos de las serpientes.

-¿Estás... estás hablando en serio?- preguntó temeroso.

-¿Por qué iba a mentirte?

-No lo sé, pero me parece increíble que Theo, Pansy y Blaise no se hayan olvidado de mi después de tanto tiempo.

-Incluso me dijeron que planeaban rescatarte para huir juntos- el rubio se conmovió y sus ojos se tornaron sospechosamente brillantes- Dime Malfoy, ¿te gustaría verlos?

-Claro que sí...- contestó automáticamente, sin poder contenerse- Pero entiendo que...

-Entonces ayudame a averiguar que es lo que quieren de ti- cortó Harry y Draco abrió mucho los ojos.

-¿Qué? Pero, ¿cómo?

-Envíales una carta, diles que estás bien pero no les digas donde o con quien estás. Investiga si estarían dispuestos a unirsenos o sólo fue una estrategia para convencerme.

-¿Y si no fuera así? ¿Qué pasará si quieren unirse a la Orden?

-Entonces podrás verlos y les daremos protección, al igual que a tu familia- una deslumbrante sonrisa se extendió en la cara de Draco. El rubio hizo el amago de abrazarlo pero se contuvo al ver el intenso sonrojo del ojiverde.

-Muchas gracias Potter, escribiré la carta lo antes posible para que puedas enviarla- el ojiverde asintió, restándole importancia.

-¿Tienes matalobos para esta noche?- cambió abruptamente de tema, tratando de alejar el sonrojo de su cara. Realmente había deseado que Malfoy lo abrazara.

-Si, Severus me dio la dosis de este mes hace unos días.

-Genial porque hoy trabajaremos hasta tarde.

Con ánimos renovados regresó a la reunión junto a Malfoy y, sacando a relucir su vena Slytherin que muy pocas veces se manisfestaba, calló las protestas y amenazó a los mayores, dejando bien claro quien estaba al mando.

ooo

Después de la reunión se organizaron varios grupos con tareas específicas cada uno. Como Moody era el mejor rastreador que tenían se acordó que él, junto a Kingsley, estarían a cargo de investigar el paradero de Sirius y Severus, ya que si habían descubierto al pocionista no era del todo seguro que los hubieran llevado al cuartel de los mortífagos.

Lucius se ofreció a ayudar, alegando que quería contribuir para salvar a su amigo. Al principio todos se opusieron, pero después de que el Malfoy mayor argumentara que era un excelente rastreador y conocía lugares donde obtener información terminaron cediendo. Y como no podía ser de otra manera, se asignó a Remus como compañero del rubio.

Inmediatamente, al día siguiente, se aventuraron al bajo mundo y juntos buscaron a un antiguo contacto de Lucius, un hombre que era capaz de vender a su propia madre por unos cuantos galeones. El hombre era dueño de una vieja taberna donde solían reunirse, y en algunas ocasiones hospedarse, los criminales más buscados en todo Reino Unido, tanto del mundo mágico como muggle.

Por esta razón ahora se encontraban en un remoto lugar al norte de Inglaterra, escondidos en la espesura del bosque y detrás de una pequeña colina, a la espera de que llegaran los mortífagos que supuestamente se reunirían ahí. Pero la noche había caído y no había señales de los seguidores del Señor Oscuro.

Remus, siendo más experimentado en temas de supervivencia, encendió una pequeña fogata de estrella, ya que esta producía poco humo, de esta forma podían calentarse sin revelar su ubicación.

Cuando llegó de su ronda, Lucius se aproximó a Remus y se sentó cerca de él junto al fuego.

-¿Cómo estás?- preguntó el rubio después de un rato.

-Yo podría preguntar lo mismo.

-No voy a negar que estoy preocupado, pero confío en las habilidades de Severus y estoy seguro que pronto estarán de regreso y con el horrocrux.

-Yo también confío en Sirius pero... no creo que pueda soportar otra tortura igual a la de anoche- dijo Remus recordando lo que Harry les había contado, la visión donde Severus torturaba a su amigo.

-Sabes que Severus no tuvo opción, tenía que hacerlo.

-Lo sé- Remus frunció el ceño- Pero eso no significa que me agrade.

-Hay ocasiones en que tenemos que hacer cosas que no nos agradan pero que son necesarias, para sobrevivir

-También lo sé

-Yo mismo he hecho cosas de las que no estoy orgulloso, y otras más de las que me arrepiento profundamente- le dirigió una intensa mirada al licántropo y le tomó una mano entre las suyas- Remus...

-No Lucius- rápidamente se zafó del agarre- Por favor, no lo hagas, lo único que consigues es lastimarnos más.

-Si te duele tanto como a mi, entonces, ¿para que negarnos una oportunidad?

-Porque ha pasado demasiado tiempo y hemos cambiado. Hemos hecho cosas- usó las palabras del rubio en su contra- Cosas que nos lastimaron, a ambos- se levantó, alejándose de Lucius- Tenemos nuestras vidas hechas, no puedes ignorar veinticuatro años y hacer como si nunca hubiera pasado nada. ¡Por Merlín Lucius, tienes una esposa!

-A la cual no amo- replicó con firmeza y se acercó de nuevo al castaño- A la que nunca pude amar. Porque tu recuerdo me lo impedía, porque a la única persona que quería junto a mi era a ti- suavemente atrajo a Remus hasta pegarlo a su cuerpo. Pasó una mano por su cintura y con la otra acarició su labio inferior con el pulgar- Eran tus labios los que ansiaba besar, tu cuerpo el que anhelaba junto al mío, eran tus ojos los que deseaba ver cada mañana al despertar...

-Lucius...- suspiró cerrando los ojos, dejandose envolver por el aroma de su pareja, disfrutando de la cercanía y del calor que despedía el cuerpo ajeno y que empezaba quemarlo.

-Nunca dejé de amarte Remus- el licántropo sintió como su corazón daba un vuelco y abrió los ojos con asombro- Y sé que tú tampoco lo hiciste.

-Yo nunca dije que te amaba- protestó débilmente, apoyando las palmas en el pecho del rubio.

-No fue necesario, no lo es- la determinación de Remus comenzaba a flaquear, sobre todo sintiendo el cálido aliento del hombre que se adueñó de su corazón a la tierna edad de once años.

-¿Qué le dirás a tu hijo cuando se entere que abandonaste a su madre por otra persona? ¿Por un hombre que además es un licántropo?- Lucius le regaló una cálida sonrisa que derribó la última barrera de Remus.

-Tal vez se moleste pero terminará aceptándolo, cuando se de cuenta que nos amamos. Además te recuerdo que mi hijo es también un hombre lobo. Se alegrará por nosotros, te lo aseguro.

-No quiero ser el causante de destrozar tu matrimonio.

-Mi matrimonio es una farsa, un mero contrato.

-No creo que tu esposa lo tome bien.

-Hablaré con ella.

-Pero...

-Ya no te quedan más excusas... gatito- acarició la mejilla de Remus y este sonrió al escuchar el apelativo que Lucius solía usar cuando se veían en el colegio.

Lentamente Lucius se fue acercando al castaño, dándole oportunidad de apartarse si así lo quería, pero Remus ya no podía, no quería parar. No cuando su corazón latía desbocado en su pecho y sus rodillas temblaban mientras Lucius posaba sus labios sobre los suyos en un tierno y anhelado beso.

Luces blancas y brillantes estallaron detrás de sus ojos y todo a su alrededor despareció en el mismo segundo en que sus bocas se unieron. Poco a poco Malfoy fue profundisando el contacto, moviendo sus labios contra los del licántropo, marcando un ritmo lento y sensual, incitándolo. Con su lengua repasó el labio inferior de Lupin, mordiendolo suavemente, pidiendo permiso para adentrarse y probar el manjar que la boca de su amado le ofrecía. Remus pasó las manos por detrás de su cuello y Lucius lo afianzó de las caderas, pegándolo más a su cuerpo en un posesivo abrazo, queriendo fundirse con él.

Cuando finalmente sus lenguas se rozaron una descarga de electricidad los recorrió por completo e hizo que Remus soltara un pequeño gemido, ahogado rápidamente por la boca del rubio.

Pero al mismo tiempo el licántropo pudo escuchar el sonido característico de la aparición, seguido de muchos más y se congeló en los brazos de Lucius.

-¿Remus?- preguntó Malfoy confundido, observando cómo su amado se apartaba de él con brusquedad y apagaba el fuego.

-Shhh- llevó un dedo a sus labios para indicar que guardara silencio- Llegaron- Lupin se acercó al lugar de donde provino el ruido y se agazapó detrás de un árbol.

Un segundo después Lucius se posicionó a su lado y ambos fueron testigos de como un vasto grupo de hombres arrivaba al lugar. Todos vestidos de negro y con la capucha de la túnica puesta para ocultar sus rostros.

Trataron de acercarse para escuchar mejor lo que decían pero al parecer habían lanzado un hechizo muffliato porque no lograban entender nada, aún estando a poco más de cuatro metros de distancia. Luego de aproximadamente media hora en la que no se enteraron de lo que sucedía, todos los hombres comenzaron a colocarse máscaras blancas en forma de calavera. Uno de ellos apuntó su varita al cielo y murmuró un hechizo, iluminando todo con un resplandor verde que dio paso a la temible marca tenebrosa. Y cómo si hubiera sido una señal, destellos verdes comenzaron a verse por todas partes en el cielo, algunos más alejados que otros, como si muchas personas estuvieran invocando la marca al mismo tiempo.

-Esto no está bien- murmuró el rubio preocupado.

-¿Qué está pasando Lucius?

-No es una simple reunión- le hizo una seña a su compañero y regresaron a su refugio inicial- Están planeando un ataque.

-¡Hay que avisar a la Orden!- contestó Remus sacando su varita al instante.

-Espera- los ojos castaños lo miraron con confusión e inquietud- hay algo que no cuadra en todo esto, algo no está bien- el ojigris frunció el ceño.

-¿Qué quieres decir...?

-Esto podría ser un ataque masivo...

ooo

Abrió los ojos y parpadeó tratando de adaptarse a la oscuridad que lo rodeaba. Al parecer se encontraba en una especie de mazmorra pues logró distinguir una reja frente a él. Estaba adolorido y cada músculo de su cuerpo se quejaba por la posición en que se encontraba. Trató de incorporarse pero en cuanto se movió un latigazo de dolor en las costillas lo devolvió al suelo y ahogó un grito. Sintió una cálida humedad y llevó su mano hasta el costado izquierdo, descubriendo una herida profunda que se había abierto con el brusco movimiento. Hizo un nuevo intento, esta vez más lentamente, y apoyándose en la pared logró sentarse.

Lo último que recordaba era haber encontrado el anillo de los Gaunt y después... Los recuerdos llegaron a su mente en torrente y el miedo se apoderó de él. Ahora recordaba. Los mortífagos, Nott, Voldemort, Snape...

'Esto no puede estar pasando'

La misión se había ido a la mierda. Habían perdido el horrocrux, los mortífagos lo habían capturado y Snape había quedado al descubierto. Bueno, no del todo. Al evocar al pocionista se preguntó si estaría bien. Esperaba que si, de lo contrario de nada habría servido la tortura a la que lo sometió.

Tan perdido estaba en sus pensamientos que no se percató de la sombra que apareció fuera de su celda, ni del chirrido de la puerta al abrirse. Fue hasta que una mano se posó en su hombro que fue consciente que no estaba solo.

-¡Argh!- se encogió al sentir el dolor punzante en su hombro, probablemente dislocado.

-Black, soy yo. ¿Estás bien?- entre la bruma del dolor el animago escuchó que alguien lo llamaba. La voz sonaba preocupada y lo hizo levantar la vista para encontrarse con unos profundos ojos negros.

-¡Snape!- exclamó con absoluta sorpresa- ¿Qué haces aquí?

-Vine por ti- el pocionista se inclinó y comenzó a examinarlo.

-¿Tú viniste a qué?

-¿Qué no es obvio?- gruñó mientras que, ayudado de su varita, cerraba la herida sangrante del animago- Voy a sacarte de aquí.

-¡No!- Severus detuvo su tarea y le miró incrédulo- No lo hagas, por favor.

-¿Estás demente? ¿Por qué me pides eso?

-Si lo haces Voldemort se dará cuenta de quién es el verdadero espía.

-No importa- sacó de su bolsillo un víal que ofreció al animago- Voy a sacarte de aquí y nos iremos cuanto antes.

-¡Echarás todo a perder!- exclamó rechazando la poción.

-¿No lo entiendes?- Severus entrecerró los ojos y lo miró severamente- Él lo sabe, siempre lo supo. Todo fue planeado, una trampa para atraparnos. No podemos hacer nada ya, más que irnos para salvar nuestras vidas- volvió a colocar el víal en la mano del animago y este lo miró reticente.

-¿Y el horrocrux?

-Lo perdimos- contestó secamente.

-¿Dónde está?

-¿Importa?- Sirius lo fulminó con la mirada- Después tendremos oportunidad de recuperarlo. Tenemos que irnos.

-¿Dónde está?- repitió remarcando cada sílaba.

-No lo sé, pero lo guardó aquí, en la mansión.

-Entonces aún tenemos esperanza. Tenemos que encontrarlo, no podemos irnos sin el- Severus lo miró exasperado.

-Lo que tenemos que hacer es aprovechar que no hay nadie vigilando- siseó en un tono peligrosamente bajo.

-¿Dónde están todos?- vio como la boca de Snape se contraía hasta formar una delgada línea.

-Habrá un ataque masivo en todo el país... o tal vez en el continente, no estoy seguro. El Lord ha ganado fuertes aliados en Albania, Bulgaría, Rumania y Eslovaquia en el último mes- los ojos del animago se dilataron con horror.

-¿Harry y Remus lo saben?- Severus pasó una mano de Sirius por sus hombros y lo ayudó a levantarse.

-No, les avisaremos en cuanto hayamos salido.

-Pero...

-¡Ya basta Black! No podemos quedarnos más tiempo, en cualquier momento puede llegar alguien y descubrirnos.

-Como siempre tieness razón, Severusss...

Pararon en seco al escuchar la siseante voz. Frente a ellos se encontraba nada más y nada menos que Lord Voldemort mirandolos divertido.

-Mi señor- fue lo único que Severus pudo decir, pues un nudo se formó en su garganta impidiendole hablar.

Las piernas de Sirius flaquearon y tuvo que sostenerse de Severus para no caer. Un sudor frío le recorrió la espina y su corazón comenzó a latir frenéticamente en su pecho.

-¿Acassso ya se van?- dio un paso dentro de la celda obstruyendo la salida- Es de mala educación irsse sin desspedirssse, Severusss... En esspecial cuando eress el invitado de honor.

Severus pareció reaccionar con esas palabras. Llevó su mano libre al bolsillo de su pantalón y sacó una moneda.

Al mismo tiempo Nagini apareció a un lado de su amo y se irguió amenazante contra los pelinegros.

-¡Mátalos Nagini!

Todo fue demasiado rápido. Severus activo el traslador en el mismo instante en que la serpiente se lanzó contra ellos. Un grito desgarrador se escuchó al tiempo en que desaparecían.

Un segundo después sólo estaban Voldemort y Nagini en la habitación.

Continuará...


Contestando a sus reviews...

Sther- asr: ¡Hola! Qué bueno que te haya gustado la escena de Sirius y Severus :D Sobre Harry, bueno... amo a este gryffindor con todo mi corazón, pero seamos honestas, Harry nunca ha sido muy listo para estas cosas del amor jejeje Y por último Remus. No te preocupes, cada vez está más cerca de rendirse a los encantos de Lucius :3. ¡Espero que te guste mucho este capítulo! :)

Sachacaro: ¡Hola! Jajajaja, descuida Sirius y Severus tendrán mucho "sexo fogoso" :D Pero, vamos por partes ;) ¡Espero que te guste el capítulo!

AstridRedHair86: ¡Hola! Espero que el infarto no haya sido fulminante jejeje ;) pero me alegra que te haya gustado el capítulo anterior. Estoy completamente de acuerdo contigo sobre la lealtad que muestran los Slytherins hacia Draco, por eso los amo :3 Sobre el niño misterioso, que por cierto se llama David Johns (jejeje hasta ahora me di cuenta de la desafortunada combinación que forman el nombre y el apellido XD) ¿todavía no adivinas de qué va el asunto? Jejeje espero que tardes en descubrirlo, me gustaría que fuera una sorpresa para el final. Y por último, no por eso menos importante: Sirius y Severus. Te confieso que desde abril tengo dos fics incompletos de esta pareja, específicamente dos one-shots (aún no me atrevo a hacer una historia enteramente de ellos). Uno está terminado hasta la mitad y el otro sigue siendo un borrador, apenas tengo escritas varias frases. Prometo que me pondré a ello para terminar al menos uno ;) ¡Ojalá que te guste mucho este capítulo!

Hikari1992: ¡Hola! Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior y espero que este también te agrade :D

Jess Granger s: ¡Hola! Tienes razón sería una linda historia sin esa "arpía desalmada" jejeje, muy pronto ya lo verás. Espero que te guste la actualización :D

AnataYume: ¡Hola! Que bueno que te gusto el momento Sirius/Severus :) Ojalá que también te guste mucho el nuevo capítulo :D

Rebe Marauder: ¡Hola! Espero que te guste el capítulo y no te preocupes Sirius estará bien en manos de nuestro querido Severus :D

Bonnibell Snape: ¡Hola! Me da mucho que gusto que te encante el fic jejeje ;) Sobre los errores de ortografía, ¡juro que reviso cada capítulo antes de publicarlo! Pero bueno, teniendo en cuenta que la única hora del día en que puedo publicar es de madrugada, entiendase entre 3-6 de la mañana, es comprensible que se me escapen algunas faltas, mi cerebro sigue dormido jejeje XD Por lo que te pido una disculpa, prometo poner más atención. ¡Espero que te guste la actualización!

Ryogana: ¡Muchas gracias! Espero que este capítulo también te guste :D

LizShawol: ¡Hola, y muchas gracias! Que bueno que la historia te parezca interesante. Igualmente espero que te guste mucho este capítulo :D

Bueno, creo que no tengo nada más que decir por hoy. Tan sólo agradecer por sus lindas palabras de apoyo 💗💗💗 Por favor sigan dejando su opinión en un pequeño review, así me ayudan a saber si la historia va bien encaminada :D

¡Muchas gracias y hasta el próximo capítulo!

Madame Potter-Malfoy