Aclaraciones: esta historia está inspirada en un libro de mi mini biblioteca en ingles de Michelle Celmer. Nanny Next Door. Yo solo lo estoy traduciendo y claro poniéndolo con los personajes de KNB. (Están de locos los papeles impartidos a los personajes so no me maten onegai!)

Un súper saludo a mi sensual beta Desev (Nanami-chan) por vetear cada vez esta historia! Besos!

Av: Mpreg (chicos que quedan embarazados) y aunque sean hombres serán madres u.u

.

.

.

Capitulo 13

─ ¿Qué diablos estás haciendo?─ le preguntó Kuroko a Ryota pues estaba sentado en su cama con aparente mal humor en lugar de estar preparándose. ─Nos vamos en menos de una hora.

─Oh no, no voy a ir.─ dijo él, cruzando los brazos, desafiante.

─Es tan sólo dos días y podíamos usar este viaje como unas vacaciones.

─Me quedaré en casa yo solo.─ el rubio insistió. ─Soy lo suficientemente grande como para hacerlo.

─Buen intento. Te vienes con nosotros, a menos que, por supuesto, quieras quedarte con tu padre y la zor... su novia.─ dijo el ojiceleste rogando al cielo por paciencia.

Kise entrecerró los dorados ojos.

─Prefiero arrancarme los ojos con un tenedor.

─Entonces supongo que vas a venir con nosotros.─ Kise se levantó y berrinchudo pisoteó el suelo, algo que no había hecho desde que tenía seis años.

─ ¡Quiero quedarme aquí!

─Y la gente en el infierno quiere agua helada.─ el chibi miro fríamente al menor. ─ Espero que cuando vuelva a entrar estés listo, o de lo contrario no iras a ese concierto de OLDCODEX en dos semanas.

─Esto es una mierda.─ Ryota gritó mientras Kuroko regresó a su dormitorio para empacar la última de sus cosas tratando de calmar sus crispados nervios puesto que su hijo parecía estar en guerra en su habitación en lugar de estar empacando.

Él no tenía ni idea de por qué Kise estaba tan en contra de ir con ellos a casa de Atsushi. Sobre todo porque el hijo de Seijuurou, Daiki, estaría allí. ¿Qué adolescente no disfruta de pasar el rato en la playa durante dos días tomando el sol con un chico lindo? Y Tetsuya le había visto. Aomine Daiki realmente era muy atractivo.

A la edad de Ryota, Kuroko se habría emocionado. Por supuesto, al crecer en un pueblo cerca de las montañas, no exactamente tenía acceso al mar. Aunque si fue a muchos de los lagos. No es que su madre lo había llevado a uno. Tal vez cuando era pequeño, cuando su padre todavía estaba con ellos. Honestamente no lo recordaba. Fue la razón por la que siempre había tratado de hacer ese tipo de cosas con Ryota. Porque él pensó que su hijo disfrutaría de este viaje.

Ki-chan estaba en su sillita en el piso del dormitorio del peli celeste y él chilló felizmente cuando Kuroko volvió a entrar al dormitorio, "Al menos alguien está feliz de verme", murmuró Tetsuya, abriendo el cajón de su ropa interior. Se detuvo cuando se dio cuenta que su pijama de seda no estaba allí.

─Ryo.─ vocifero y el rubio asomó la cabeza por la puerta del dormitorio un segundo después, con el ceño fruncido.

─ ¿Qué?

─ ¿Has tomado prestada mi pijama de seda?─ Kise lo miro como si le hubiera salido otra cabeza.

─Mido 1,89… es imposible que me quede tu pijama…

─ ¿Lo has visto en alguna parte? ¿Se habrá mezclado con tu ropa?

El menor resopló.

─ No. Es probable que lo dejaras en la casa de Kagamicchi

Kuroko le disparó a su hijo una mirada de advertencia.

─ ¿Qué? Sólo decía…

Intento ocultar su relación de Ryota, pero todo se fue al caño cuando el menor entro a casa de Kagami y los encontró besándose en la cocina el día anterior. Kuroko pensó que el rubio podría molestarse, pero todo lo que hizo Ryota fue decir: "Ew okacchi, consigan una habitación", y se dirigió a la sala a jugar con Kiseki.

La verdad es que era un pequeño milagro que su hijo no hubiera visto nada antes. Desde la noche del sábado, cuando él y Kagami había hecho el amor, Tetsuya no había sido capaz de mantener sus manos fuera del pelirrojo. Fue vergonzoso, realmente, era así como estar completamente bajo su hechizo. Tal vez era hormonal, o su cuerpo estaba recuperando el tiempo perdido, pero no parecía tener suficiente de él. Hicieron el amor por las tardes después de que Kiseki tomara la sesta, y el mas bajo había empezado a llegar a una hora por la mañana más temprano, después de que Ryota se fuera a trabajar, despertando a Kagami de formas muy creativas. Incluso había iniciado la programación de la siesta de Kiseki, así que cuando Kagami hacia su parada en la casa el ya se había desocupado durmiendo al bebe. Era increíble lo que podían hacer en quince minutos, cuando está debidamente motivado.

Kuroko le había empezado a preocupar el hecho de que Kagami pudiera quejarse, pero hasta ahora no había dicho nada. El hecho de que él había estado tan nervioso por no poder complacerlo parecía ahora completamente ridículo.

Y mientras que Kuroko había pasado mucho tiempo desnudo en la casa del pelirrojo, tenía la certeza de que siempre llevaba su ropa interior a la casa.

─no lo deje en casa de Taiga.─ dijo Tetsuya.

Ryota se encogió de hombros, entre incrédulo e irritado aun.

─Lo que sea.─ dijo cuando se dirigía a su habitación y regreso unos minutos más tarde, el pijama en mano, hizo un pucherito que a Tetsuya le resulto adorable. ─Supongo que se mezclo con mi ropa.

Cuando Kuroko terminó de empacar, llevo su maleta y a Kiseki para la cocina. Escucho voces por la puerta lateral y se asomó. Taiga y Seijuurou estaban de pie en la entrada, por la parte trasera de la camioneta de Kuroko, al parecer discutiendo.

─ ¡Esta no es mi culpa!─ estaba diciendo Seiju.

─Bueno, si ellos no van a air, yo no debería de tener que ir tampoco.─ dijo Kagami.

─Vamos, Taiga. No seas así.

Uh-oh. Tal vez había obligado a Ryota a hacer una maleta para nada.

Dejando a Kiseki de forma segura en su asiento, Kuroko salió. Taiga y su hermano parecían estar en un punto muerto, y el pelirrojo menor estaba, obviamente, al borde de las lágrimas.

─Tetsuya.─ dijo el de ojos bicolores, claramente aliviado de verlo. ─ ¿Podrías hacerlo entrar en razón?

─ ¿Qué está pasando?─ Preguntó el doncel celeste.

─Él es un idiota, ¡eso es lo que pasa!─ ignorando el comentario de su gemelo, Kagami se volvió hacia Tetsu.

─Midorima tuvo que ir a un seminario de pediatras en Los Ángeles y Takao se fue con él. Y ahora Tatsuya no va, porque esta embarazado y anda de mal humor por las nauseas y obviamente Kiyoshi no lo dejara solo. Y la única razón por la que acepté ir es porque ellos iban.

Kuroko vio al pelirrojo mayor cruzarse de brazos y hacer un mini puchero, parecía de esos niños encaprichados de no ir a jugar solo porque sus amigos no lo acompañarían. Tenía que intervenir.

─Seijuurou, ¿podrías disculparnos un minuto?─ Dijo Tetsu, y señaló a Kagami en dirección a la casa. Cuando estaban en el interior, tomo aire para reprenderlo.

─ ¿Por qué no quieres ir?

─Mira, no es un secreto que no me gusta Atsushi. Desde un inicio yo no quería ir en este viaje, pero Seijuurou me hizo sentir culpable. Él lo hizo sonar como una gran cosa familiar debido a que Tatsuya y Takao iban a estar allí. Pero si ellos no tienen que ir, no creo que yo tenga que ir.

─Esto obviamente significa mucho para tu hermano.

─ lo superará…- chillo tozudo.

─ ¿No te importa lastimar sus sentimientos? Está a punto de llorar. No me parece que sea el tipo de personas que lloran a menos que este demasiado afectado.

Kagami frunció el ceño y cruzó los brazos sobre el pecho.

─Si quiere llorar que lo haga, esta vez no cederé.─ el pelirrojo no daría marcha atrás. Kuroko entrecerró los ojos.

─ ¿Entonces lo harias por mí?─ dijo él, desplegando sus brazos y rodeando el cuello del alto, apretándose contra él de una manera que el chibi sabía que iba a volverlo loco. ─Piensa en la diversión que podríamos tener.

Kuroko vio una chispa ardiente en los ojos borgoñas del pelirrojo cuando este lo rodeo con sus brazos tomándolo por la cintura. Dedicándole un sonrisa sensual.

─¿Qué tienes en mente?

─Creo que podríamos ser creativos. Y menos gente allí significa más tiempo a solas.─ Kuroko podía asegurar que sus palabras estaban causando cierto efecto en el de ojos rojos.

─Sigue hablando.

─Yo realmente he estado esperando esto…─ dijo Tetsuya, levantándose de puntillas para dar a sus labios un mordisco suave. ─Bastante… ¿por favor?

─Ugh…─ murmuro Ryota detrás de ellos. Kuroko se volvió a ver a los pies de su hijo en la puerta de la cocina, su bolso de lana de peluche en el suelo a su lado. ─Así que, ¿vamos o no?

Kuroko miró a Kagami. Con esos ojos azules. Tan grandes.

─ ¿Vamos?

─Sí, vamos.─ Kagami suspiró y meneó la cabeza, como si no pudiera creer lo que había dicho.

─Kagamicchi.─ dijo Kise, sacudiendo la cabeza con tristeza y misterio en la voz. ─Has quedado atrapado en el vórtice Tetsuya, ahora cada vez que quiera algo te vera con esos ojos, y estarás consciente de lo que hace, pero aun así no podrás negarle lo que quiere.

El rubio desato al bebe de la silla en donde estaba y cargándolo se dirigió hacia afuera, murmurando algo como que desearía que Yukio fuera con ellos o algo así.

─Tiene razón.─ susurro Kagami. ─Me ha atrapado con sus ojos, y no quiero escapar.

…Nanny Next Door…

─ ¿Qué pasa con esos dos?─ Seijuurou se inclinó hacia delante y le susurró a Kuroko desde el asiento del banco central donde estaba sentado con Kiseki.

El peli celeste miró a la parte trasera de la furgoneta, donde Ryota estaba encorvado en el rincón junto a la ventana, su lápiz delineador de ojos negro intensificaba el ceño que había usado desde que se fueron, el iPod a todo volumen. Aomine ocupó el extremo opuesto, la gorra de los Heat calada hasta los ojos, los brazos cruzados sobre su pecho, su música igual de alto.

─No sé.─ susurró él, aunque dudaba que pudieran oírlo. Probablemente no escucharían una explosión nuclear. ─ ¿Es que no se gustan el uno al otro?

Seiju se encogió de hombros.

─No tengo ni idea de que pudo haber pasado. Ellos trabajan juntos todos los días y Daiki no ha mencionado que no se llevan bien. Por supuesto, Daiki no dice mucho acerca de nada. Él ya había tenía una novia durante tres meses y la había terminado antes de escuchar una palabra al respecto.

─Por supuesto que se gustan.─ dijo Kagami desde el asiento del conductor, sin siquiera molestarse en bajar la voz. ─Es por eso que están actuando como si no lo hacen. Yo ni siquiera tengo hijos y sé que cuando dos adolecentes dicen odiarse o no aguantarse el uno al otro es porque en verdad se gustan.

─No es como si tuvieran doce años.─ dijo Kuroko.

─Él tiene razón.─ le dijo el pelirrojo menor. ─ Los niños de esa edad es que actúan así, nuestros hijos ya están bastante crecidos para eso.

Kagami se encogió de hombros.

─Lo que tú digas.

Seijuurou le dio a su hombro un empujón juguetón.

─Confía en nosotros en esto. Somos madres, sabemos sobre nuestros niños.

─¿Dónde vamos ahora?─ Preguntó el conductor.

─Sigue por esta carretera a través de la ciudad.─ dijo el pelirrojo menor. ─La casa de Atsushi se encuentra al sur de la ciudad.

Kagami conducía por las calles menos congestionadas de lo que parecía ser una ciudad turística de moda, hasta que llegaron a la cala. A pesar de que eran casi las ocho, la gente todavía ocupaban una larga extensión de la playa privada. Un surtido de canoas y veleros salpicado del agua azul clara. La única cosa más azul que el agua era la paleta de cielo despejado. No podrían haber pedido un día más perfecto para comenzar sus vacaciones.

Al llegar al extremo de la ciudad, siguieron el camino hacia el sur, la conducción paralela a la costa durante varios minutos y luego apagado en una calle residencial estrecho.

─Es la última casa a la derecha.─ dijo el de ojos bicolores.

Pasaron varias casas de tamaño medio y una fila de condominios de lujo, pero cuando vio Kuroko el blanco en expansión, la hermosa casa blanca, con un amplio patio y la playa a solo unos pasos, junto a un pequeño muelle con un yate realmente quedo sorprendido y maravillado.

─ ¿No es hermoso? ─ pregunto un entusiasmado Seijuurou. ─Pertenece a los padres de Atsushi. Ha estado en su familia desde antes del nacimiento de él.

─ ¿Cómo es de grande?─ pregunto Kuroko igual de emocionado.

─Tres mil quinientos metros cuadrados. Seis dormitorios, tres baños. Y lo que me gusta es que no tienen un solo televisor en la casa.

Kagami miró por el espejo retrovisor a los chicos que seguían ignorándose.

─Eso solo hará que lo pasemos mejor.- comento con ironia que fue inadvertida por todos en el auto.

Se detuvo alrededor de la parte delantera de la casa, tirando para arriba delante de un porche que se extendió por toda la longitud de la casa. Más allá de la casa del paisaje sumergido a una amplia franja de playa privada con una vista impresionante de toda la cala.

La puerta se abrió y un hombre alto y de buenas proporciones, que asumió Kuroko era Murasakibara Atsushi, salió al porche. Los ojos del pelirrojo chibi se iluminaron y saltó de la furgoneta antes de ser incluso apagada. La sonrisa de del pelila dijo que estaba tan feliz de verlo como el pelirrojo más bajo estaba feliz de estar allí. Se encontraron en la parte inferior de los escalones del porche y Seijuurou se lanzó en sus brazos. Estaban claramente locos el uno por otro, lo que no parecía ir bien para Kagami, si el ceño fruncido que llevaba era una indicación. Kuroko esperaba que, al menos, fuera civilizado.

─Voy por Kiseki.─ dijo con un bufido, y Tetsuya salió a estirar las piernas, respirando el aire salado del océano.

Daiki y Ryota salieron cuando Seijuurou y Murasakibara se acercaron a la camioneta.

─Oi, Atsushi.─ Exclamo Aomine, hablando por primera vez desde que salieron de la casa. El gigante le saludó con un complicado saludo de manos y Daiki en realidad sonrió. ─No está mal.

─Te dije que lo conseguiría.─ dijo Murasakibara.

─Tetsuya, este es Atsushi.─ dijo el Kagami menor prácticamente brillante, se veía tan feliz.

─Tetsuya─ dijo con una sonrisa cálida el alto al llegar a estrecharle la mano. ─Es maravilloso conocerte al fin.

Él era muy atractivo, ms de lo que Tetsuya hubiera esperado.

─Igualmente. Tienes una hermosa casa.

─Y este es Ryota, el hijo de Tetsu.─ le indico su pareja.

─Hola, Ryota. Gusto en conocerte. Tengo dos hijas que están a la vuelta de tu edad. Quince, ¿verdad?─ Si Atsushi se sorprendió por su apariencia, no lo demostró. Ryota asintió.

─ ¿Están aquí?─ pregunto con interés puesto que así no se aburriría, sin percatarse de la dura mirada que le dedico el moreno de ojos eléctricos.

─Desafortunadamente, no. Viven en Los Ángeles con su madre. Tendremos que reunirnos en otra ocasión cuando estén de visita.

Kise asintió.

─Cool.

Kagami salió de la furgoneta sosteniendo al pequeño Kiseki, quien intentaba meter sus deditos en la boca del adulto.

─Hola, Taiga.─ dijo Atsushi.

El pelirrojo cortésmente le estrechó la mano, pero había tensión obvia entre ellos.

─Y este debe ser Sekichin─ dijo el pelilila, tomando puño pegajoso del bebe y sacudiéndola.

Él parecía tan agradable, Kuroko no pudo evitar preguntarse por qué a Taiga no le agradaba él. Porque le quedaba claro en la manera en que el grandote miraba a Seiju, él lo adoraba.

─Yo no estaba seguro de si alguien tendría hambre, así que compre algunas salchichas.─ dijo el anfitrión. ─Pensé que podríamos hacer una hoguera.

Kuroko no había asado salchichas en el fuego desde un campamento de verano cuando tenía ocho años.

─Eso suena divertido.─ dijo el pelirrojo menor, sonriéndole.

─ ¿Puedo ayudarte con las bolsas?.─ le preguntó a su cuñado.

─Claro.─ Kagami le entrego a Kiseki a Kuroko.

─Vamos, les voy a dar un recorrido por la casa.─ dijo muy animado el doncel pelirrojo, entrelazando sus brazos con los de Kise y Kuroko y llevándolos casi a rastras al interior de la casa.

A pesar de que era enorme, la casa tenía un marcado carácter acogedor. Decorado en una mezcolanza de estilos de los muebles de una docena de épocas diferentes, que poseía una calidad ligeramente confusa pero atractivo. Cómodo, pero funcional. Justo lo que cabe esperar de una casa de verano.

─Esto es realmente agradable.─ murmuro el peli azul.

─Les voy a mostrar dónde van a dormir.─ dijo el Kagami menor llevándolos por una escalera poco chirriante al segundo nivel. ─Sólo la habitación principal tiene su propio baño, así que todos aquí tendrán que compartir.─ Él hizo un gesto en un dormitorio que claramente moderno y sofisticado y dijo a Kise. ─Esta será su habitación. Es el lugar donde las chicas suelen quedarse. Tetsuya, tú y Taiga tienen el dormitorio en la parte final de la sala.

¿Él y Taiga?

-¿Taiga y yo estamos compartiendo una habitación?-

Seijuurou parpadeó confundido.

─Sí, pensé...

¿Estaban durmiendo juntos? Sí, pero no con su hijo por el pasillo.

Ryota, sin embargo, parecía saber exactamente lo que estaba pasando.

─Okachi está bien.─ dijo él. ─No me importa si ustedes comparten una habitación.

─Ryota…

─ ¿Crees que no sé lo que pasa en la casa de Kagamicchi cada noche?

Ingenuamente, no había esperado eso. Si su propia madre habría compartido una habitación con un hombre después del divorcio, Kuroko se habría horrorizado. Por supuesto, su madre no había sido lo bastante estable hasta la fecha. La mayoría de los días, ella ni siquiera podía levantarse de la cama.

Pero Tetsuya no quería que Kise sintiera que tenía que aceptarlo si lo hacía sentirse incómodo.

─Cariño, ¿estás seguro que estás bien? Porque no voy a estar molesto si no lo estas.

─Está totalmente bien.─ dijo el rubio. ─Voy a ir abajo y agarrare mi bolso.

─Lo siento mucho por eso.─ dijo el pelirrojo cuando estaba de vuelta abajo. ─Yo no se en que estaba pensando.

─Está bien.

─Él es un gran chico.

─Él definitivamente tiene sus momentos.─ Kuroko sonrió.

Kagami menor le mostró a la habitación que él y Taiga estarían compartiendo. Era pequeña pero acogedora, con muebles antiguos y puertas francesas que llevaba a un balcón con vistas al océano. Había incluso una vieja cuna portátil con un móvil instalada en la esquina para Kiseki.

─Esto es hermoso.─ susurro Kuroko. Puso al bebé en la cuna y él chilló emocionada cuando vio el móvil, pateando sus piernas, antes de rodarse sobre su vientre y empujando a sí mismo en sus brazos.

─ ¡Hey! Mira eso.─ dijo el pelirrojo.

─El comenzó a hacer eso la semana pasada. Tendrías que haber visto lo emocionado que Taiga estaba la primera vez que lo vio. Tú habrías pensado que era el primer bebé en la historia en darse la vuelta por sí mismo.

Seijuurou se puso en cuclillas al lado de la cuna.

─Parece que lo ama. Es difícil imaginar que podía renunciar a él en este momento.

─Lo sé.─ Pero en cuanto a Kuroko, sabía que todavía estaba buscando a la familia de Ki-chan.

Lo que realmente esperaba era que algún día él y Ryota y Kagami y Kiseki pudieran ser una familia. Pero Kuroko sabía que iba a pasar mucho tiempo antes de que Kagami estuviera listo para eso. Kuroko podía esperar. Esta vez, él estaba decidido a no apresurar las cosas.

─Entonces, ¿qué piensas de Atsushi?─ preguntó su amigo, tirando del bebe a sus pies.

─Parece muy bueno. Y es obvio que él está loco por ti.

─Me he divorciado desde hace diecisiete años, y Atsushi es el primer hombre con el que he considerado seriamente pasar el resto de mi vida. La verdad es que siempre he sido una especie de imán para imbéciles. Y Tai lo sabe. Pero Atsushi es diferente. Él es... increíble. Sólo deseo que Taiga pueda verlo.

─Estoy seguro de que lo hará una vez que llegue a conocerlo.

─Espero que este fin de semana no sea una mala idea. Ah, por cierto.─ Él dio a Kuroko un abrazo rápido y firme. ─Gracias por lo de hablar con Taiga sobre venir. No sé lo que tuviste que prometerle, pero espero que no sea una dificultad para ti.

Kuroko no podía luchar contra la sonrisa traviesa de sus labios.

─Oh, no lo será.─ El pelirrojo se echó a reír.

─ ¿Por qué tengo la sensación de que si les hubiera puesto en habitaciones separadas, habrían terminado juntos de todos modos?

─ ¿Qué es eso de habitaciones separadas?─ Preguntó el tigre, apareciendo en la puerta con su equipaje.

─Sólo estaba diciendo.─ el hermano menor miró de Kagami a Kuroko y negó con la cabeza. ─No importa. Voy a ir a buscar a Atsushi.

Cuando él se fue, Kagami dejo las bolsas en el suelo por el armario.

─ ¿Por lo tanto, estamos compartiendo una habitación?-

─Si eso está bien.

─Tu sabes que está bien conmigo, pero ¿cómo va a sentirse Ryota al respecto?

Le encantaba que le importara lo suficiente como para preocuparse por los sentimientos de su hijo.

─ Él dice que está bien con él.

─Bueno.─ Una sonrisa socarrona levantó las comisuras de sus labios mientras cerraba la puerta del dormitorio. ─He estado esperando a pasar la noche contigo otra vez.

─Yo también.─ Ellos sólo pasaron la noche juntos aquella vez, pero había sido tan agradable el dormir acurrucado contra Kagami y despertar en sus brazos.

El pelirrojo mayor se dirigió hacia Kuroko, dándole el aspecto que tenía generalmente justo antes de que sus ropas empezaran a volar.

─Así que, ¿qué quieres que haga?─ Kuroko lo detuvo con una mano en el pecho.

─Creo que se supone que debemos estar abajo para la hoguera.─ Kagami suspiró y se dejó caer en la cama, lo que hizo un fuerte chirrido.

─De ninguna manera.─ dijo, saltando en la cama un par de veces. Esta gimió bajo su peso. ─ ¿Es esto una broma cruel?

─Es un poco ruidoso. Estoy seguro de que podemos encontrar algo mejor.

Hubo un suave golpe en la puerta y Kagami se levantó para abrirla. Ryota estaba al otro lado, mirando cauteloso, como si tuviera miedo de que pudiera ver algo asqueroso.

─Seiju dijo que te dijera que bajaran. Están comenzando a encender el fuego. Y él dijo que deberían traer un suéter porque hace frío por la noche.

─Dile que vamos a estar abajo. Sólo tengo que cambiar a Ki-chan.─ dijo Kuroko.

Kise los dejó solo y el peli celeste recogió a Kiseki del corralito y lo acostó en la cama para cambiarlo.

─Por cierto.─ dijo Kagami. ─Cuando estábamos llevando las bolsas, le pregunte a Daiki que era lo que pasaba entre él y Ryota.

─ ¿Qué dijo?

─Él se encogió de hombros y dijo:" Nada. "

─Así que no se llevan bien.─ susurro el bajito.

─No, eso significa que ellos se atraen.─ Kuroko frunció el ceño por lo dicho por Kagami.

─Eso no tiene sentido.

─Tiene mucho sentido.

─ ¿Y tú eres la experto en relaciones?─ pregunto notando como el pelirrojo solo se limitaba a sonreír.

─Ya lo verás.

…Nanny Next Door…

Habían pasado la última hora y media, acurrucados en una tumbona bajo una manta junto al fuego, y Kuroko había tenido un caso severo de manos errantes. Cada vez que Kagami había bajado la guardia, una de sus traviesas y finas manos se arrastraba por su muslo o se escondía bajo su sudadera. Se sentó allí en un estado constante de semi excitación, contando los minutos hasta que pudieran estar solos.

A las once y media Taiga estaba en agonía. Hizo una producción de bostezo y dijo el famoso: "Estoy agotado".

─Se está haciendo tarde.─ dijo Seijuuro.

Kuroko no pudo bajar del regazo del Policía con más rapidez porque sería imposible. El debió haber estado tan ansioso por ir arriba como lo estaba Kagami, pero al igual que él, Kuroko probablemente no había querido ser grosero.

─Voy a poner a Kiseki a la cama.─ dijo el doncel celeste y levantó a Ki-chan desde su asiento inflable, donde había estado durmiendo profundamente desde las diez.

Kagami se quedó atrás para ayudar a apagar el fuego, entonces, Daiki y Murasakibara llevaron las sillas hasta el porche, mientras que Ryota y Seijuurou se llevaron las tazas de chocolate caliente y pinchos de malvaviscos pegajosos.

Cuando todo fue limpiado, y todas las puertas cerradas, él dio las buenas noches y se dirigió hacia las escaleras. La puerta del dormitorio estaba cerrada, así que él llamó suavemente.

─Entra.─ dijo el peli celeste en un susurro. Kagami abrió la puerta para encontrar la habitación oscura y a Kuroko ya en la cama. Metió la mano para encender una lámpara, pero él susurró. ─No lo hagas. Es posible que despierte. Él es inquieto.

Cerró la puerta tan silenciosamente como le era posible y camino de puntillas al lado de la cama.

─ ¿Estás desnudo ahí abajo?

El pequeño ninfo celeste sonrió y levantó las sábanas para mostrarse tal y como dios lo había traído al mundo. Oh, sí.

Taiga derramó su ropa y se subió a su lado, haciendo una mueca cuando la cama crujió bajo su peso. Hombre, eso había sonado fuerte.

─Tendremos que hacer algo que no requiera de mucho movimiento.─ dijo Tetsu con una sonrisa que dijo que ya tenía algo en mente. Él se sentó con cuidado, tratando de hacer el menor ruido posible, y pasó una pierna por encima de Kagami, a horcajadas sobre sus muslos. Estaba a punto de preguntarle cómo pensó que ésta sería una alternativa más tranquila, pero luego el celeste lo besó. Su boca, la barbilla, el costado de su cuello. Entonces este comenzó a trabajar a su manera más bajo. Por su pecho, luego su estómago jugando un rato con su lengua alrededor del ombligo del más alto, hasta que quedó claro a dónde iba con esto.

El peli celeste rodeó su mano alrededor de su erección, inclinándose, y sintió el calor de su aliento, dispuesto a tragarse el rígido falo... entonces Kiseki se puso a llorar.

Maldición.

─Voy a tratar de darle su botella.─ dijo Kuroko, arrastrándose de la cama y caminando a la cuna, tratando de mecer a Kiseki para que se durmiera, mientras él yacía allí en agonía. Después de un minuto el bebe se calmó, y Tetsuya se arrastró de vuelta a la cama, pero el segundo en el que se apoyó en el colchón, y crujió, el bebé se despertó de golpe otra vez.

Kuroko suspiró y se dejó caer en la derrota.

─ ¿Por qué tengo la sensación de que no va a dejar de llorar toda la noche?

─Está en un lugar extraño, en una cama desconocida. Yo creo que deberíamos haber esperado esto.─ Kagami agarró sus bóxers del suelo y se los puso. Kiseki aún no estaba histérico en toda la regla, pero si él lo dejaba ir tan lejos se despertaría toda la casa. ─Dámelo un rato.

Kuroko levantó al bebé de la cuna y le dio al pelirrojo.

─Hey, munchkin.─ dijo, colocándolo con la espalda del bebe contra su pecho y este se calmó enseguida. Tenía la sensación de que pasarían más o menos pegados como eso para el resto de la noche.

Kuroko se puso unos bóxers y la sudadera de Kagami, para luego meterse en la cama, acostado de lado frente a su pareja.

─ ¿Tal vez mañana?─ Kagami se acercó y le tomó la mano.

─Estoy seguro de que podemos resolver algo.─ dijo el de cabello bicolor para depositar un beso en el dorso de la blanquecina mano.

─Además, no es como si no pudiéramos hacer el amor mañana.

─Dos veces.

─Yo quería un montón de diversión para esta noche.─ dijo derrotado el peli azul.

─ ¿Estas tentándome?

─Eso también.─ Kuroko sonrió ─ Pero me refería en general. Pasar el rato con Seiju y Murasakibara. Él es un gran tipo.

─Hmm.─ Kagami gruño.

─Yo no entiendo por qué no te cae bien. Al menos debes tratar por el amor que le tienes a Seijuurou. Él está loco por su novio.

─Yo no confío en él. Él es demasiado agradable. Al igual que Aomine. Si hubieras visto en que mal estado termino mi hermano…

─Ese fue un largo tiempo atrás. Y el hecho de que tu hermano no ha tenido una relación seria desde que el divorcio es una muy buena señal de que no se va a dejar engatusar por cualquiera.

Kuroko tenía un punto, pero cada uno de los instintos de Kagami le decía que tenía que proteger a su hermano. Así que eso era lo que pensaba hacer.

.

.

.

.

Kyaaaaaaa aki un nuevo cap! Perdonen por subirlo hasta hoy… ando viendo unos apartamentos porque voy a mudarme a vivir sola y pues es en otra ciudad, por ello no había podido subir nada porque no tenia wi-fi cerca y ahora le estoy robando a un tipo del depa XD! Espero que este cap les haya gustado! Saludos a mi hermosa y sensual beta Desev por siempre brindarme su apoyo y hacerme notar mis fallotas O.o, un saludo a todos ustedes por leer este fic y bueno… me voy antes de que me descubran robando internet -_- cuídense todos y feliz año nuevo anticipado! Pásenlo súper bien y disfruten de su momento!

Besos, Nagashi.