He regresado con otro capítulo para su disfrute. Estoy muy agradecida a todos ustedes por sus comentarios. Este fin de semana lo tengo complicado así que publico antes que me quede sin tiempo, capítulo recién sacado del horno. Que estén bien.

Capitulo 14. No aprisiones a un dragón furioso

Maynard despertó de golpe, se había quedado dormido debido al cansancio, todos los huesos le dolían, poco a poco se incorporó. Dentro de su cabeza podía escuchar la voz de Harriet pidiendo ayuda. Ella corría peligro y lo sabía. Se levantó desesperado, viendose atrapado entre los barrotes de aquella celda, pero los guardias del ejercito NEGRO estaban fuera de la celda y lo hicieron retroceder con un hechizo repelente.

- Eileen dijo que si daba mucha lata lo asustáramos. ¿Qué tal si usamos la maldición Cruciatus? – Dijo uno de los soldados con una carcajada perversa.

- Lo necesitamos vivo, ten cuidado y te pasas, Magurran. - Dijo otro de los soldados llamado Gleasson. Pero Magurran con una sonrisa psicotica se acercó al joven de ojos grises y lo hizo retroceder.

- Crucio - Con su varita hizo que Maynard se doblará del dolor. Maynard cerró sus ojos sin evitar dar alaridos de dolor, todos sus huesos le dolían, cada musculo, cada célula de su cuerpo y una fuerza en su interior iba creciendo, era la suma de sus sentimientos, veía pasar algunos recuerdos frente a sus ojos y lo último que vio fue a Harriet, estaba muriendo y no podría hacer nada. Aquella bestia estalló dentro de su pecho y por sus ojos salía disparada una extraña energía que lo quemaba. Cayó de rodillas.

Luego de un par de horas un sonido bastante fuerte hizo que Maynard despertara. Estaba en medio del camino de tierra, y detrás de él observó la pequeña fortaleza donde había estado apresado. El carruaje estaba desmoronado hecho cenizas. Un batir de alas se escuchaba proveniente de cielo, el chico alzó su mirada y un dragón plateado aterrizó a pocos metros cerca de él. Un Fénix sobrevolaba y podía distinguirlo por el fuego que salía de sus alas. Maynard estaba bastante aturdido y observó como el dragón lo seguía con la mirada.

El Dragón lanzó una bocanada de fuego al aire. Otro dragón negro, mucho más grande aterrizó. Maynard pudo reconocerlo bien, era el dragón que Florence lograba conjurar. Al estar acompañado se sentía salvado, no podía creerlo. Caminó hacía la pequeña fortaleza y descubrió todo revuelto en el piso, los solados destripados en el suelo. Aquello parecía que algo bastante enorme los había asesinado salvajemente. Maynard comenzó a recordar y se dio cuenta que el mismo había hecho aquello, una enorme fuerza dominaba su cuerpo y había destrozado aquel lugar, haciendo estallar en llamas todo a su paso. Pero en aquel instante, intentó sacar a relucir cualquier poder especial pero no pudo. Con bastante prudencia tomó una de las varitas del suelo y limpió la sangre con su túnica.

Cerca de allí escuchó el sonido del agua, al parecer estaba cerca de un arroyo cercano. Su túnica estaba destrozada y ensangrentada, pero no era su propia sangre. Al llegar al arroyo, se dio cuenta de su reflejo, parecía no reconocerse, pero era el mismo, tras beber algo de agua para calmar su sed, trató de limpiar sus heridas. El costado estaba mal curado y Maynard trató de encontrar algunas hierbas curativas.

- Mis conocimientos de pociones sirven al fin para salvar mi vida. - Se dijo Maynard a si mismo. Frente a él, el dragón plateado aterrizó y se sentó.

El dragón negro y el fénix habían desaparecido. Maynard constantemente escuchaba algunas voces en su cabeza, llenas de angustia y algo agonizantes. El dragón plata, algo inquieto comenzó a gruñir y a lanzar bocanadas de fuego. Bajó su cabeza y mostró su lomo, Maynard sabía instintivamente que aquel dragón estaba ofreciéndole su lomo para que él se montara.

Avanzó lentamente y con algo de temor, tocó el lomo del dragón, sus escamas brillaban bajo la luz del sol. Con cuidado, se subió por el lomo del animal que permanecía quieto. Al terminar de sentarse y acomodarse en el lomo el dragón comenzó a batir sus alas, sus ojos grises parecían brillar, emprendió vuelo, dejando el pequeño arroyo atrás. Maynard se sujetó con todas sus fuerzas para no resbalarse del lomo del dragón. Veía a lo lejos el bosque terminando y vio como entraba a un pequeño pueblo, siguió hasta pasar un lago. El dragón plateado bajó su vuelo y voló al ras de la superficie de agua, Maynard podía ver su rostro reflejado en el agua. Hasta que una vez más el dragón siguió volando hacía un nuevo destino desconocido para él.

El fénix apareció, el dragón negro no volvió a mostrar su rastro. Maynard algo tranquilo suponía que el dragón negro había regresado con Florence, pero no tenía la certeza. Estuvo volando alrededor de dos horas y el fénix no se detenía. Bajó el vuelo, al acercarse a una zona poblada. Maynard se sentía extraño en aquel lugar, los nubarrones grises rodeaban la zona y todo parecía estar muerto. Pudo leer un cartel que decía: Cobham, condado de Surrey.

Al llegar al suelo, no pudo evitar toser ante la cantidad de gases que emanaba el suelo. Estos formaban una densa neblina a nivel del suelo. El dragón echó una bocanada de fuego y Maynard bajó de su lomo, intentó inspeccionar la zona, no había ningún ruido. El fénix pronto desapareció y así como el dragón plateado. Abandonado a su suerte y solo, Maynard se sentía extraño en, aquel pueblo fantasma que no mostraba señales de vida.

Comenzó a inspeccionar con más detalle la zona y se encontró con el pueblo abandonado y totalmente deteriorado. El olor de cuerpos en descomposición llegaba y se hacía fuerte a medida que avanzaba hasta el centro del poblado. Las voces en su cabeza sonaban más fuertes, pedían ayuda. Una casa pintada de azul saltaba a la vista, cerca de la entrada del pueblo. Aquellas vibraciones se hacían fuertes allí ¿Sería una trampa? Vio en la calle una carreta destrozada y el traje de los que habían sido algunos soldados del ejercito NEGRO. Al entrar a la casa las voces de su cabeza se callaron, no volvió a escuchar nada.

- Ya estoy muerta¿Por qué no puedo morir?- Maynard escucho aquella voz débil que susurraba. Los vidrios estaban empañados y Maynard sabía lo que ello significaba. Busco en todos los rincones, en el piso encontró un débil rastro de sangre. Lo siguió hasta llegar a la puerta del sótano. Abrió la puerta y todo olía a viejo. Las escaleras conducían a la oscuridad, una pequeña luz se filtraba a través de una pequeña ventana. Maynard escuchó una respiración.

- Se ha terminado mi tiempo para brillar… déjame cumplir mi último deseo. Quiero verle antes de morir. – Escuchó una voz delirante, era Harriet. Maynard intentó encontrarla y se tropezó con la chica. Harriet estaba demasiado débil.

- Se que soy una mentira, pero todo ha terminado. Estoy muerta, entonces ¿Por qué no puedo morir? Déjame morir…

- ¡Harriet! – Maynard la tomó en sus brazos. Subió por las escaleras del sótano y la sacó del encierro. Al verla en la claridad se horrorizó que Harriet parecía un espectro, su piel adoptaba un color grisáceo y pálido, sus ojos dilatados estaban más claros que nunca. De su boca salía sangre y su piel estaba fría, en su costado tenía la misma herida que le habían hecho a él.

- ¿Maynard¿Cómo llegaste a mi?

- No lo se. - Dijo Maynard acariciando su cabello. - Pero estás muy herida, debo hacer algo.

- Un dardo venenoso...

- Vas a estar bien...

- Malfoy, el no me deja morir. El viene por mi, el quiere que yo sea como él. Está esperando el momento. - Dijo Harriet con dificultad. - ¿Estaré ya muerta o eres tu otra alucinación?

- Harriet, quédate conmigo. - Maynard besó su frente tomándola en sus brazos con cuidado.

- La sangre de tu túnica. - Dijo Harriet algo triste. - ¿Qué te hicieron?

- No es mi sangre. Creo que me volví loco, creo que mi poder se salió de control. Asesiné a todos los soldados...

- Maynard... escúchame bien... este pueblo fue exterminado, creo que fui yo. - Dijo Harriet con lágrimas en los ojos.

- ¿Estás loca? Tu no hiciste esto.

- Fui yo... fui yo. - Harriet comenzaba a desvariar. - Yo asesiné a este pueblo inocente.

Maynard examinó a la chica y en su pierna vio la herida honda, un dardo estaba clavado, tenía triple veneno. Debía haber muerto hace algunas horas porque era muy potente. Maynard sentía que la chica se desvanecía entre sus brazos.

- No llegué aquí por coincidencia. – Dijo Maynard arropando a la chica. – Hay algo que deba poder hacer.

Maynard acariciaba el rostro de Harriet que aun deliraba, batallaba entre la vida y al muerte. Afuera se escuchó un sonido, eran pasos. Maynard sin pensarlo corrió, podría ser ayuda o ser nuevos neomortífagos, con suerte los asesinaría como había hecho anteriormente, no tenía miedo, debía proteger a Harriet. Al salir a la calle no vio a nadie, los sonidos eran lejanos, sus sentidos se habían agudizado, podía sentir cada hoja que se movía y sentir el suave viento que pegaba contra su rostro. Sabía que alguien venía hacía el pueblo y estaba a una distancia considerable. Corrió como nunca, buscaría a quienes lo podían acechar. Sentía como se acercaba y los pasos forasteros se detenían, el se ocultó entre los arbustos.

- Hay algo que se acerca a nosotros. – Dijo Dylan Patrick apuntando hacía los arbustos, luego de caminar algunos pasos.

- La señal provino de aquí. No se podría haber equivocado. – Dijo un mago joven y delgado llamado Andrew, el tercero de los magos era oscuro de piel y permanecía en silencio.

- Nos va a atacar. – Dijo de repente el mago de piel oscura llamado Johnson. Los arbustos se movían y los tres prepararon sus varitas. Entre los arbustos apareció una mancha que se movía rápidamente. Los tres magos quedaron paralizados por una fuerza extraña que actuaba sobre ellos. Maynard Snape había aparecido frente a ellos.

- El hijo de Snape, madre santa. El hijo de Snape. - Repetía asombrado Andrew. - Está herido.

- Ayuda… Ella necesita ayuda. – Dijo Maynard cayendo exhausto de rodillas.

- ¡Snape! Ha de saber que nos has dado un susto. Tu padre nos ha enviado, somos de la Orden del Fénix ¿Quién necesita ayuda?

- Harriet Potter, está muriendo. – Dijo Maynard.

- Llévanos a ella.

Maynard recuperó las fuerzas, luego que uno de los magos le ofreciera una barra de chocolate para recuperar las energías. Caminaron hasta la casa de azul, los magos apenas pisaban el pueblo de Cobham.

- Cerca de este lugar fue donde asesinaron a Southfield. Pareciera que algo hubiese arrasado todo. Todo está muerto. – Dijo Dylan con semblante grave.

- Alguien le hizo daño a Harriet. – Dijo Maynard. – No sé cómo escapé de ellos. Algo extraño ocurrió.

- Tranquilo muchacho. Todo estará bien. – Dijo el mago de color llamado Johnson. – Los llevaremos de aquí apenas podamos salir. Aun son menores de edad por lo que no podremos aparecernos.

- Harriet está adentro, la acabo de encontrar. No sé cómo, pero la encontré. – Dijo Maynard algo confuso. Los tres magos se miraron entre si. Patrick examinó a Maynard, mientras que Andrew entró a ver a Harriet, luego de unos minutos.

- Ella va a morir. El veneno es muy fuerte. – Dijo Andrew algo apesumbrado. – Es la hija de Harry Potter.

- Tienen que salvarla. – Dijo Maynard casi histérico. – Ella me habló sobre alguien que no la dejaba morir, yo vi muchas cosas... había un fénix y un dragón. Yo vine hasta aquí guiado por ellos.

- ¡Potter no es la única que delira! – Dijo Andrew. - ¿Qué crees que podamos hacer Snape?

- Curarla. Extraer el veneno con cuidado y aplicar alguna poción curativa. Ustedes son los adultos.

- Vinimos a rescatarlos, no estamos preparados. Necesitamos a un maestro de pociones y tenemos los implementos mínimos. – Dijo Dylan.

- Entonces yo lo haré. Soy el mejor maestro de pociones de Hogwarts, luego de mi padre. Así que deben ayudarme. No quiero sonar arrogante, pero no quiero que nadie muera. - Dijo Maynard.

- ¿Qué podemos hacer ?

- La poción de los desesperados. Es la única forma. Necesito un bezoar.

- Tenemos uno con nosotros. – Dijo Dylan Patrick revisando un saco que llevaban encima. – Tenemos provisiones para dos días y algo de agua. También una carpa.

- Será más seguro usar la casa como refugio. Quién haya estado y destruido este lugar puede volver. - Dijo Andrew algo temeroso.

- Tienen razón, el ejército negro puede volver. Ellos nos necesitan desesperadamente y pronto Malfoy vendrá por nosotros.

- Entremos a la casa. Este pueblo maldito fue exterminado y no quiero terminar aquí. – Dijo Andrew. – Hagamos la poción lo más rápido posible y vayámonos cuanto antes de aquí.

Maynard entró a la casa y fue a la cocina, tomó una enorme olla muggle. Andrew hizo un buen fuego.

- Aguamenti – Dijo Patrick. La gran olla se llenó y el agua comentó a calentarse, era aquel un caldero bastante improvisado.

- Nunca escuché de calentar un bezoar para salvar la vida de alguien. – Dijo Dylan.

- Entonces nunca estudiaste artes oscuras. Bien por ti. – Dijo Maynard con un semblante oscuro. – Es más que calentar un bezoar en agua caliente, es preparar una poción y necesitaré conjurar algunas cosas y sangre.

- ¿Artes oscuras?

- Estamos desesperados. Nunca he practicado ninguna maldición de… - Maynard dijo. Johnson llegó a la cocina algo calmado.

- La chica quedó dormida, pero está bien, respira regularmente. Pero no durará mucho. Voy a poner algunos hechizos protectores a esta casa, llevaré a la chica a una de las alcobas para que pueda estar cómoda.

- Bien. - Dijo Dylan.

Andrew y Dylan ayudaron a Maynard, mientras Johnson vigilaba a la chica susurrar cosas espeluzantes. Maynard en la cocina miraba fuera de la ventana y veía nubarrones grises acercarse, pasó su mirada a la enorme olla y recordaba sus viejas incursiones llenas de curiosidad en los libros de artes oscura de su padre, estaban ocultos pero el logró ojearlos los suficiente. No amaba las artes oscuras, no se había atrevido a practicarlas pero una página de aquel libro viejo le había llamado la atención, su padre le había contado que había hecho aquella poción para alguien desesperado por salvar a una vida humana.

- Venti adversi – repetía Maynard con la varita que había tomado de uno de los soldados muertos.

- Parece sencillo. - Dijo Andrew, pero Maynard tomó un pequeño cuchillo, respirando profundo lo hundió en su piel y un pedazo de su propia carne cayó en sus manos. Maynard con un gesto de dolor arrojó aquel pedazo de su humanidad a aquella olla hirviente, mientras Andrews y Dylan miraban horrorizados.

- Es un sacrificio, tanto para quien desea curar y quien debe ser curado. Se renace a través del dolor. - Dijo Maynard. - Es la última alternativa para quien agoniza y no tiene otra esperanza.

- Artes oscuras... son despreciables. - Dijo Dylan. - Debemos extraer el veneno de la pierna de la joven Potter. Pero debemos tener cuidado.

- Yo puedo hacerlo. - Dijo Johnson. - Pero necesito concentración.

Johnson se dirigió hasta donde Harriet se encontraba, era alrededor de las tres de la tarde pero estaba bastante oscuro. Harriet tenía sus ojos abiertos, lágrimas salian de ellos, el dolor la consumía, Johnson sudaba frío, pero Dylan y Andrew le dieron animos. Con mucho cuidado Johnson vio la herida profunda, respirando lentamente miró haciendo calculos. Sin aviso y rapidamente extendió su varita y el dardo salió disparado hacía el otro lado de la habitación, el veneno es esparció en el suelo y Harriet dio un grito de horror espantoso, le dolía demasiado.

- Matenme, no me dejen sufrir este dolor. Matenme. - Gritaba Harriet cegada por el dolor. Maynard llegó a la habitación y se acercó a Harriet, intentó calmarla pero era imposible.

- Faltan tres horas para que la poción esté lista. - Dijo Maynard. Andrew, Dylan y Jonhson suspiraron algo angustiados, la noche pronto caería y el encantamiento Fidelio envolvía a aquella casa que aun estaba en pie en aquel pueblo maldito.

A las seis de la tarde, Maynard observaba la poción escarlata, hervia pero no se evaporaba, burbujeaba. A su alrededor habían porta retratos de los antiguos moradores de la casa, eran muggles y era una pareja joven, estaban esperando un hijo. Al lado de la habitación donde Harriet estaba, había un cuarto donde había una cuna y todo decorado para el recibimiento de un niño.

- Asesinos – Dijo Maynard refiriendose a los neomortifagos.

-¿Asesinos? Pero tu también eres uno de ellos... tu también has matado. - Escuchaba una voz en su cabeza.

- Era diferente, ellos eran malos. además no quise... perdí el control.

- Eres un asesino, quieras o no... asesino...

- Basta ya. No soy un asesino. - Maynard gritó dandose cuenta que estaba solo en la habitación de aquel bebé que nunca logró nacer. Una hora después en las afueras de la casa había una densa neblina, estaba todo oscuro.

- Es hora. - Dijo Andrew, mientras Maynard asentía.

- Voy a necesitar que me ayuden, necesito que me ayuden a desnudar a Potter. - Dijo Maynard temblando ligeramente ante aquella petición. - La poción debe hacer contacto con todo su cuerpo.

- ¿Desnudarla? - Andrew abrió los ojos. - ¿Es necesario?

- ¿Necesita ayuda en desnudar a una mujer señor Snape? - Preguntó Johnson suspicaz. Maynard no vacilaba.

- Ella es mi amiga, necesito que esto funcione. - Dijo Maynard. Harriet miraba débilmente sin saber donde estaba. Dylan sujetó a la chica, mientras Andrew abandonaba la sala. Johnson hizo lo mismo. Dylan llevó a Harriet a la bañera del baño, quedaba poco de su túnica destrozada y la ayudó a quitar. Maynard buscó la poción desde la cocina, estaba algo inseguro si aquello funcionaría. Dylan abandonó el baño dejando a la chica sola, Johnson y Andrew se miraron entre si.

Harriet Potter estaba desnuda en la bañera esperando el momento, esta vez respiraba profundo, gemía de dolor. Había muchos rasguños en sus brazos y una cicatriz en su costado. En una de sus piernas, había una herida honda, que se pudría lentamente y que parecía estar infectada. Respiraba con dificultad y cerró los ojos humedecidos por las lágrimas. Le dolía todo, la piel enrojecida la sentía al rojo vivo y sus labios sangraban. Maynard Snape sostenía una cacerola humeante, un líquido hirviente y con mucho valor, se acercó a ella.

- Hazlo, hazlo o será peor. – Dijo Harriet jadeante sin fuerzas. –No me dejes agonizando en este dolor. ¡Hazlo!

- Lo siento. – Dijo Maynard fríamente conteniendo el aliento. Vertiendo sobre Harriet el líquido viscoso y caliente. Harriet gritó del dolor con mucha intensidad. Maynard arrojó la cacerola a un lado y retrocedió, sentándose en el inodoro algo asustado. Harriet lloraba intensamente sin consuelo. Cada poro de su piel ardía en llamas, estaba siendo quemada viva por aquel líquido.

- Todo va a estar bien, todo va a estar bien. – Dijo Maynard cerrando sus ojos y dándose cuenta que Harriet no volvió a gritar más, de repente se había calmado y el vapor seguía saliendo de la bañera donde ella se encontraba. No tuvo el valor para asomarse, su corazón palpitaba a mil por hora. Su padre había realizado aquello algunas veces, pero él nunca había tenido que presenciar aquella medida tan desesperada para salvar una vida. Harriet ya debía estar muerta, pero había sobrevivido agonizante oculta en el sótano de aquella casa, en aquel pueblo fantasma donde todos habían muerto calcinados.

- ¡No debiste sobrevivir y lo hiciste! – Dijo Maynard abriendo sus ojos de nuevo. – Tienes mucha suerte últimamente. Harriet, di algo.

- ¿Dónde estoy? – Preguntó Harriet hundida en la bañera. Su voz sonaba algo débil, pero sin dolor.

- En lo que una vez fue el pueblo de Cobham, condado de Surrey. – Dijo Maynard. La puerta del baño se abrió y tres magos se asomaron preocupados.

- Escuchamos gritos. – Dijo un joven mago temblando de miedo. - ¿Cómo se encuentra la chica?

- Aparentemente bien. – Dijo Maynard. – Aun no he visto si sus heridas sanaron.

Maynard se aproximó hasta la bañera y sin mirar a su ocupante cerró las cortinas, abriendo la regadera. Aun respiraba algo asustado, agitado. Los magos se miraban entre si.

- Ha sido muy arriesgado Snape. – Dijo Johnson, un mago de color bastante alto y elegante. – Pero has salvado a la chica.

- ¿Cómo sucedió esto? – Preguntó otro de los magos sin dejar de mostrar su asombro. – Pensé que la joven Potter iba a morir.

- No lo se. – Dijo Maynard avanzando hacía los magos. – Mañana podremos irnos. Harriet, debes bañarte y enjuagarte piel, luego vístete. Te esperaré en la habitación para examinar las heridas.

Harriet no respondió, pero la regadera seguía sonando. El sonido del agua quedó atrás cuando los tres magos y Maynard abandonaron el baño.

- Ella no se encuentra bien. – Dijo Dylan. – Nosotros haremos guardia en la entrada de esta casa. No sabemos si algo o alguien aun andan rondando por allí, esta noche será larga. Snape, creo que ahora que el peligro ha pasado para la joven Potter, puedes ocuparte de ella. No abandones esta habitación y cuida de ella.

- Si. – Dijo Johnson. – Aun debemos preparar la jornada de mañana. Partiremos temprano antes del amanecer. Corremos peligro si permanecemos aquí.

- Bien. – Dijo Maynard, el peligro había pasado. Cerró las ventanas y cortinas. Los tres magos salieron de la habitación, cerrando la puerta. Maynard se sentó a esperar en uno de los sillones. Luego de aproximadamente media hora escuchó como la puerta del baño se abría. La regadera se había detenido unos minutos antes. Una chica de cabello húmedo y rostro asombrado se asomaba envuelta en su túnica rota y dañada. Al mirarla a los ojos, se sintió aliviado.

- ¿Todo bien? – Preguntó Maynard mirando sus ojos.

- No lo se. – Dijo Harriet avanzando descalza hasta acercarse al joven Snape. Estaba reducida y sus ojos se observaban algo hundidos llenos de tristeza. El verde de sus ojos lucía algo apagado.

- ¿Qué ocurre? – Maynard sabía que algo atormentaba a la chica, lo sentía.

- El quiere que yo sea como él. Quiere que deje de sentir, me está haciendo como él y no se si pueda evitarlo. Extirpó mis deseos maternales, me quitó a mis hermanos y a mi abuelo. Me separó de mis padres y sigue tras de mi. ¿Por qué yo?

- Eso es algo que pronto deberíamos saber. – Dijo Maynard. – Algo oscuro se ciñe sobre nosotros sin duda. Debemos ser fuertes.

- Vi como todos murieron. – Harriet recordaba con repugnancia los hechos de la tarde anterior. - Era una lluvia, de color rojo fuego, casi naranja, el humo salía de sus poros. Los vapores ahogaron a los que se refugiaron bajo techo y todos murieron calcinados, con las pieles al rojo vivo y deformados. Gritaban del dolor por aquella lluvia asesina y antes de huir. Pero yo no sentía nada, y la lluvia no me lastimó. ¿Por qué¿Hay una maldición sobre mí? Estaba allí parada en medio del camino, siendo mojada por la lluvia asesina, sin perecer. Uno de ellos conjuró una docena de dardos venenosos. La lluvia no me hizo daño, pero los dardos me debilitaron, me volvieron fría y me causaron delirios. Vi muchas cosas, hasta que decidí ocultarme en aquel sótano. ¿Cómo me curaste?

- Un bezoar pulverizado en agua hirviente. Simple pero doloroso, con un resultado satisfactorio. – Dijo Maynard respirando profundamente. – Mi padre ha recurrido a esas medidas para salvar a algunas personas, no muy buenas personas, pero eso es parte del pasado.

- Sentí mi cuerpo en llamas y desde sentir la poción hirviente, no sentí más dolor. Pero ahora no siento mi cuerpo¿estoy realmente viva? - Dijo Harriet sentándose en otro sillón frente a Maynard. Con su varita, Maynard prendió el fuego de la chimenea ya que comenzaba a hacer algo de frío. Harriet tenía una mirada perdida.

- Estás viva. – Dijo Maynard. – Pasará algo de tiempo hasta que vuelvas a estar en dominio de tus sentidos. No puedo creer que estés viva. Pensé que no volvería a verte – Dijo Maynard con voz de alivio. - ¿Cómo hiciste para no morir?

- No lo se… - Dijo Harriet, mientras su cabello goteaba agua y sus manos pálidas frías se sujetaban al sillón.

- Déjame verte. – Dijo Maynard. – Debo ver tus heridas.

Harriet se levantó de nuevo lentamente, avanzaba poco a poco. Alzó un poco su túnica y le mostró a Maynard su pierna, algo herida pero lucía mejor que momentos antes. Tardaría unos días en sanar completo, pero ya el peligro había pasado. Maynard se acercó y se arrodilló, miró detenidamente su pierna, y aun asombrado por el poder de aquella poción sencilla y drástica que su padre le había enseñado y que nunca había utilizado hasta aquella noche. Aproximó sus manos y tocó la superficie de su piel, comprobando que el ligero hematoma que rodeaba la pierna de Harriet sanaría pronto.

- Esto ha sido asombroso. – Dijo Maynard mirándola arrodillado. - ¿Y tu costado?

Harriet dejó caer la túnica y desabotono lentamente la parte de arriba, con mucho cuidado dejó abierto solo un lugar donde Maynard podía apreciar la cicatriz que tenía en su costado.

- Te quedará una cicatriz en las costillas. Como a mí. – Dijo Maynard observando la herida que había cerrado bastante, pero aun le faltaba sanar y evidentemente una cicatriz quedaría. Asombrosamente, los rasguños de sus brazos y cara, habían desaparecido. Se levantó a observarla detenidamente y apenas quedaban unas pequeñas marcas que mejorarían con el tiempo.

- Gracias… - Dijo Harriet suspirando algo tensa.

- Es impresionante. – Maynard observaba con atención sus manos y sus brazos. Al tocarla nuevamente, sintió un impulso eléctrico entre él y su piel. Harriet algo perturbada aun se abrazó al joven Snape, permanecieron unidos alrededor de cinco minutos.

- Algo o alguien quiere que aun sigamos vivos. – Dijo Harriet mirándolo a los ojos. – Hemos tenido suerte, no lo hubiéramos logrado solos. Tengo miedo aun¿Volveré a sentir? Quiero dejar este frío atrás y que el sol vuelva a calentarme la espalda. Quiero sentir y vivir… siento que mi alma está congelándose cada día y que hoy debí haber muerto, hemos desafiado a la muerte.

- Quizás hemos cambiado el rumbo de la historia. – Dijo Maynard mirándola de nuevo. – Pero debemos hacerlo, mientras seamos libre de hacerlo. Mañana regresaremos a Londres, iremos en escoba. Seremos discretos para evitar que nos perciban. – Dijo Maynard explicándole, pero notaba que aun estaba a una corta distancia de la chica. Harriet tenía una mirada sombría.

- Volveremos a Hogwarts… nadie creerá que aun estamos vivos. Yo pensé ayer que iba a morir, que más nunca vería a mis padres, a Rowen, a mis amigas… a ti. Maldita sea, mientras agonizaba en la oscuridad pedí un ultimo deseo. – Harriet estaba temblando frente a él.

- ¿Cuál deseo? – Maynard la seguía de cerca, no podía alejarse ni acercarse más.

- Verte por última vez. Para sentirte. Para caer en tus brazos una vez más. – Dijo Harriet precipitándose un poco sobre él. Nunca habían estado tan cerca de besarse como aquella vez y aunque ya antes lo habían hecho, Maynard parecía dispuesto a prolongar el juego el mayor tiempo posible.

- Nuestra situación ha quedado intacta. – Dijo Maynard. – Quiero que sea así…

- Nosotros… ¿existe un nosotros? – Dijo Harriet, sus ojos comenzaban a perder la tristeza y un brillo reemplazaba.

- Aquí estamos una vez más, pero no será la última vez que nos veamos. – Dijo Maynard respirando sobre ella, percibiendo su aroma húmedo ya que aun su cabello escurría agua de la regadera y sus manos estaban frías, tomándolas lentamente.

- ¿Y si esta fuera la última vez? quiero que te quedes conmigo hasta el final. – Dijo Harriet a punto de sucumbir en la boca del joven Snape.

- Voy a quedarme contigo. Hasta el final. – Dijo Maynard inmóvil.

- Quiero comprobarlo Maynard, quiero saber si aun puedo sentir, quiero despertar de esta pesadilla a tu lado – Dijo Harriet suspirando - ¿Podrías ayudarme?.

FIN DEL CAPITULO

El próximo capitulo se llama "Clase de Anatomía: Parte II", es la versión de lo ocurrido después del capitulo 1,Siente. Espero que les haya gustado.

Lyla:Ah, si. Ya pisamos el famoso capítulo 1, de atrás pa'alante. Eileen ha cambiado mucho de lo que sus padres creían, ya no es una chica mediocre en la magia y eso tiene una buena razón, lo ha hecho por estar al lado de Malfoy. Si, Eileen como una Snape es un personaje imcomprendido, ya veremos si la historia la perdonará ya que ella es una victima de ella misma o la condenarán sin piedad por sus actos. Malfoy es muy astuto para habersela ganado, pero no termina aqui. Christian es medio pelele, pero considerando que estaba bajo los efectos del ponche adulterado u.u, el en realidad quería mucho a Harriet, solo que nunca supo como separarse de la apuesta que hizo a luchar por ella y no lastimarla, Harriet en cambio con él aprendió como podría enfriarse un corazón en total indiferencia. Respecto a Martha, te diré que pasó como primicia: Es tan egocentrica que cuando Eileen dijo "Solo vengo a buscar a mi hermano y a SU NOVIA" (refiriendose ironicamente a Harriet), Martha creyó que era con ella y no pensó dos veces para ocultarse y salvarse de lo peor. Pobre niña, hospitalizada? Espero que te mejores y ya estés mejor. Saludos a ti y a Pepe entonces. :P

Lupin-Tonks: Los neomortífagos andan algo tensos por cumplir las ordenes de Malfoy, quien no debe estar muy contento. Nuestros chicos van a tener que aprender muchas más cosas a los golpes y con tragedias, ya que la vida no es tan suave como aprender hechizos en un Colegio, al menos para ellos. Ya verás lo que ocurre... muchos enredos, situaciones y por supuesto SORPRESAS. Severus se ha vuelto más sentimental, pero nada cursi (que me muero con un Snape out of character), sino simplemente que con respecto a muchos años atrás ahora él tiene a tres personas a quién ama incondicionalmente: Florence, a Maynard (aunque no le guste demostrarle su cariño al chico) y aunque no lo creas a Eileen, porque de cierto modo Eileen le recuerda fisicamente y psicologiamente a él mismo, un padre ama a sus hijos sin importar que. Y debido a que Snape tuvo muchas carencias en su infancia, no puede evitar perdonar y querer a sus hijos, aunque no va andar llorandole a Eileen, sino que debe guardar sus sentimientos y enfrentarle como si fuera otro neomortifago más cuando le corresponde, en ese aspecto el sigue siendo severo. Sobre Eileen, toda esta lucha es por la fascinación que siente por Malfoy, pero hay algo más. Florence y Severus han estado alejados y ya explicaré porque (dígamos que Florence se mantiene informada con el dragón negro de lo que pasa lejos de ella).

Kathy Prince: Vaya! Estoy empezando a sentir que todos los que no nos gustó el septimo libro nos refugiamos en fics con más sentido que esa estafa de libro. Muchas gracias Kathy, me anima mucho saber que te gustan mis historias (al menos de esta saga), fino que me dejarás tu opinión, la comunicación con los lectores es un buen paso para mejorar o saber la percepción de la historia. Oh, sobre Rowling, creo que es un caso perdido, luego ha venido su decadencia inventado personajes gays en la saga, subastando libros que no va a publicar, demandando a quien mencione a Harry Potter, etc... en fin. Snape, el grandioso Snape de libros anteriores no pudo haber amado a LILY y luego morir como un idiota picado por una culebrita venenosa, EL, el mejor maestro de pociones quién en el primer libro dijo que con las pociones podría detener la muerte. NO ME JODAN... Rowling simplemente odiaba a Snape y se le volteó ya que hay muchos fans de Snape que si lo quieren. Seguiré publicando capitulos, queda un buen tajo de historia y espero que me quede bien, no sea que me pique un mosquito como a Rowling y empiece a destrozar la historia, tengo Fe que eso no pasará (Bueno, yo no recibo dinero por escribir así que seré más dificil de corromper y comprar, solo escribo porque me gusta). Maynard... Harriet... muchas cosas estarán en sus manos, pero de todas formas quedan muchos papeles por interpretarse en esta guerra. Un saludo y ya vendrán más explicaciones sobre lo sucedido. Eileen recibirá justamente lo que merece como ser humano. Es un placer escribir. Un saludo para ti :P

Lara Evans: De la que se salvó, aunque ahora sabemos que Malfoy le interesa mantener vivos a los dos chicos. Maynard ha logrado librarse a tiempo para ir a rescatar a Harriet. Ambos se necesitan y complementan. Eileen me ha sorprendido bastante, sabe jugar muy bien su papel. Ya Severus tendrá chance de cobrarselas y aprender, el aunque no lo demuestre siente mucha frustración al tener que combatir a su propia hija, pero no tiene otra salida. Lo que no te mata te hace fuerte, y Snape es muy fuerte como parar morir ahora (ni siquiera picado por una serpiente, jajajaja risa sarcastica). Manley es un cerebro malvado, tu lo has dicho, pero tiene sus puntos débiles, queda de nuestros protagonistas como explotar sus puntos debiles y derrotarle. En la unión está la fuerza. Saludos para ti :)