Love / Death

Me levanté ojerosa donde casi no dormir, me vestí y fui donde estaba el resto para escuchar mi decisión. Estaban todos y por como lucían, creo que no fui la única que no durmió. Cuando entré todos me miraron, esperando una respuesta.

-Lo siento… No puedo. – esa fue mi respuesta. Todos me miraron entre ellos y se lamentaron de lo que había dicho. Edward me miró y no supo que decir, al escuchar mi respuesta su mundo se derrumbó y yo lo lamenté. No me dijo nada… solo miró el suelo y se arrodilló cubriéndose la cara, Carlisle lo observó y se le quebró el corazón al ver a Edward así. – Perdónenme. – di media vuelta y me fui a la habitación a ordenar mis cosas para irme de la casa. Pude sentir por primera vez a Edward llorar, tenía un desgarro en su voz, me dolió el alma, pero creo que era lo correcto a pesar de que él era mi todo. Desde que recordé mi pasado, sentí realmente mi sufrimiento, el sufrimiento que durante tanto tiempo no sentía, ese sufrimiento que mata.

Una vez que ordené mi maleta, la puse en mi auto y me fui de la casa, vi a René, Alice y a Rosalie mirándome por la ventana. Manejé sin rumbo como la última vez que recuerdo, no sabía dónde ir, pero creo que mi antigua casa era lo ideal asique me dirigí hacia allá. Estuve una hora más menos manejando y mientras lo hacía no dejaba de llorar, era tanta mi pena que no vi que me pasé a la otra línea de la calle en dirección contraria… donde casi un camión de carga me arrolla, solo sentí el sonido de la bocina y al percatarme de que el camión se dirigía hacia mí, giré el manubrio tan rápido como pude. Frené al seco el auto, mi adrenalina estaba por las nubes, cuando me vi en el espejo, tenía mis ojos completamente rojos, como nunca, me sequé las lágrimas pero seguía llorando.

Cuando llegué a mi casa, di un suspiro y entré a dejar mis maletas y subí a mi habitación. Me sentía sola, había silencio por todas partes, estaba ahí solo para esperar mi muerte. La casa estaba helada y el ambiente era frio como la muerte misma. Pasaron horas y yo seguía sin hacer nada, solo estaba ahí, sin ninguna compañía. Quería saber que estaba pasando en la casa de los Cullen, quería saber que pasaba con Edward. Comencé a cuestionarme… ¿Por qué le estaba haciendo esto a la persona que amaba con todo mi corazón? ¿Si Edward me amaba tanto como yo a él, porque no me detuvo y me hizo cambiar de opinión? Después de un rato me acordé que él me había dicho que fuera cual fuera mi decisión él la respetaría y lo hizo. Me paré del sillón y comencé a ver las fotos de mi padre, fui a mi habitación y encontré una caja de zapatos donde tenía cosas de mi madre y entre ellas una fotografía suya, era igual como en mi sueño, hermosa. Me acordé de todas las veces que estuve con Edward y lo feliz que era estando con él, las veces que estuvo conmigo apoyándome en todo, cuando me traía mi tonto desayuno a la cama ya que para él era la comida más importante del día, cuando estuvimos en el bosque viendo el lago en plena atardecer, la vez que perdí mi virginidad con él y después las 2 maravillosas veces que hicimos el amor. Cada vez que le decía "Te amo" era enserio y yo ahora lo estaba matando.

Después me acordé de una frase que me dijo mi mamá en mi sueño "sea lo que elijas, tu padre y yo estaremos orgullosos de ti", podía elegir entre la mortalidad o inmortalidad y ellos me apoyarían. Mi madre siempre me apoyaba en todo, ¿Por qué ahora tendría que ser distinto? si yo fuera un vampiro igual podría morir e igual me juntaría con ellos en un futuro lejano.

Comencé a extrañar a Edward y a mi familia adoptiva, René, Rosalie, Carlisle, Emmett, Jasper y sobre todo a Alice con su espontaneidad y alegría. Ya era tarde, pero eso no me detuvo para ir en busca de mi amor. Salí corriendo de la casa con una sonrisa prácticamente de oreja a oreja, me subí al auto y manejé rumbo a casa de los Cullen, mi verdadera casa. Al llegar Carlisle me abrió la puerta.

-Bella, pasa… ¿Qué pasó?

-Carlisle… necesito hablar con Edward, es urgente.

-Está en su habitación con Emmett y Jasper. Ellos dos trataron de controlarlo.

-¿Controlarlo? – dije media rara.

-Cuando te fuiste, Edward se había ido. Quería morir Bella. Emmett y Jasper lo siguieron y lo trajeron aquí de nuevo.

Quedé anonadada. - Carlisle necesito urgente hablar con él.

-Ve, Bella, ya sabes dónde está.

Fui corriendo a su habitación y entré de un portazo. – Edward… – vi la cara de Edward lleno de sangre por sus lágrimas, Jasper y Emmett a su lado consolándolo. Fue como si me hubieran leído la mente cuando se levantaron y se fueron. Edward se levantó del suelo y me miró con esos ojos celestes que tanto amaba.

-Bella… ¿Qué pasa? – me dijo llorando. Cerré la puerta y fui hacia él dándole un beso.

-Perdóname, Edward, perdóname. Estoy aquí. – lo abracé lo más fuerte que pude, no me importó su sangre. – regresé para quedarme amor, perdóname por haberte hecho sufrir.

-¿Regresaste…para quedarte? – me dijo casi sin aliento.

- Sí, mi amor, perdóname. – Edward me abrazó y siguió llorando en mis brazos.

-Mi amor… - me dijo sollozando.

-Perdóname, no sabía lo que hacía. – comencé a llorar sobre su pecho. – estoy aquí por ti. – me soltó y posó sus manos ensangrentadas en mi rostro, me dibujó una gran sonrisa y me besó con sus labios que también estaban ensangrentados.

-Te amo, Bella. Siempre te amaré y solo a ti.

Le di una gran sonrisa. – Hay que decirles a todos sobre mi nueva decisión. – besó mi frente y me agarró de la mano. Íbamos a camino a la puerta a contarles a todos y yo iba a pedirles disculpas por la preocupación que había causado… fue cuando sentí un gran peso sobre mi pecho. Me asfixiaba, trataba de respirar, pero el aire me quemaba, caí hacía atrás, Edward me sujetó y comenzó a gritar el nombre de Carlisle. Sentí que ahora si era mi final. No sentí nada más. Todo era oscuro.

Carlisle entró a la habitación y no fue el único que entró… todos estaban ahí.

-Su corazón, no responde Edward. – comenzó a hacerle respiración cardiopulmonar

-Transfórmala.

-No puedo, ella no quería…

-Vino a mí para decirme que sí, que se había arrepentido.

- A esta altura no creo que…

Edward empujó a Carlisle de manera desesperada y se abalanzó sobre mí, tomando mi brazo, le dio un mordisco y después mordió el suyo poniéndome su sangre en mi boca. – traga, por favor, Bella, traga.

-Edward… - todos estaban ahí observando si ocurría un milagro.

Sentí el sabor a sangre en mi boca, sentía el veneno y la sangre recorrer mis venas y arterias por todo mi cuerpo, cada célula de mi cuerpo ahora tenía veneno, mi corazón no latía, pero aun así seguía sintiendo el efecto del veneno en mí. Podía sentirme cada vez mejor y con mucha fuerza.

-¿Habrá funcionado?

-No lo sé, Edward, es de esperar que sí.

Habrá pasado unos minutos cuando comencé a moverme un poco. Abrí mis ojos y vi la sonrisa de Edward y se la devolví también con otra sonrisa.

-Bienvenida.