Disclaimer: Ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.

14/21

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que bien :). Bueno yo más que feliz y es que cuando me conecté hoy y vi que me habían dejado tantos reviews me emocioné. De verdad, como ya les dije me malcrían demasiado. En fin, quería disculparme las altas horas y demora en subir este nuevo capítulo. Se me hizo tarde, prometo que no vuelve a pasar. Y como siempre quería realmente agradecerles por el apoyo y el ánimo que me dan, capítulo a capítulo. No saben lo feliz que me hacen. Saber que de alguna forma mi historia les interesa. Además de que sus comentarios me ayudan siempre, muchísimo. Es algo que realmente valoro y aprecio. Y obvio, el que se tomen la gran molestia de leer mi pequeño y humilde fic. El solo hecho es demasiado ya, para mi. Saben que los adoro, son los mejores. Ahora en cuanto a este capítulo me gustaría, de verdad, saber su opinión. Por lo que ya saben, si no es mucha molestia, me gustaría leer que les pareció. En fin, no los molesto más y los dejo para que lean ¡Gracias! ¡Los adoro! Nos vemos y besitos... Espero que les guste.


Rosa y celeste

XIV

"Tregua"

(Aprendiendo a besar)

—Entonces deja de mirarme la boca si no harás nada…

—Yo no…

—¡Bien! —exclamó, ya algo fastidiada— Eres un tonto… ¡Lo haré yo!

Y se inclinó levemente para hacerlo, sin embargo a centímetros de su boca se detuvo, contemplando fijamente los labios de Shikamaru, mientras él seguía con sus brazos a ambos lados de ella, cerrándole el paso.

Por su parte, el moreno la contemplaba en silencio. Admirando en la cercanía las delicadas facciones de la muchacha. Su nívea piel, sus profundos ojos azules, sus largas pestañas. Sus rosados labios carnosos.

—¿Qué sucedió? —preguntó en tono burlón— ¿No ibas a hacerlo? O acaso te arrepentiste…

—¡No! Tú cállate —respondió aún a centímetros de la boca del Nara. Parecía dudar, los labios le temblaban levemente. Sus manos a ambos lados de su cuerpo tembloroso. Temblor casi imperceptible— Yo…

—Como siempre, hablas mucho y actúas poco. Ino —murmuró él, sin apartar su rostro. Expectante a que ella hiciera el primer movimiento.

—Eso no es cierto —suspiró—, no sabes de que hablas.

—¡Tsk! Eres tan problemática… —replicó, también casi en un soplo a tan solo milímetros de la boca de ella. Ambos permanecían a solo un suspiro de distancia de besarse, intercambiando palabras. Sin embargo ninguno se atrevía a actuar. Porque lo cierto era que ninguno sabía besar. Jamás lo habían hecho.

—Tú lo eres… Se supone que el hombre debe dar el primer paso, no la mujer —rebatió ella, sosteniéndole la mirada más no atreviéndose a besarlo.

—No puedo creerlo, tienes miedo —lo cierto era que él también. Más su expresión no lo mostraba en lo más mínimo.

—¡No lo tengo!

—Si lo tienes…

—¡No! —y rápidamente se acercó, depositó un leve beso fugaz que resonó con un suave "chuik", y apartó su rostro. Completamente avergonzada. Había sido en tan solo milésimas de segundos y casi ni había sentido los labios de él.

—¿Qué fue eso? —la cuestionó, levemente sonrojado.

—¡¿Qué?! Un beso —replicó ella molesta. Él negó con la cabeza.

—No, eso fue más bien como una picadura de mosquito. Apenas si lo sentí —contestó, acercándose una vez más a ella. A su rostro. Quedando otra vez a milímetros de los labios de Ino.

La muchacha no objetó y desvió su mirada azul de los ojos de él, sus mejillas enrojecidas.

—Y supongo que tú eres experto —finalmente respondió, aún obviamente resentida por las palabras de él. Shikamaru no respondió, lo cierto era que él era tan inexperto como ella. Sin embargo quería volver a intentarlo, quería volver a sentirlo.

—Ciertamente eres problemática… —suspiró—, pero lo cierto es que no. Jamás besé a nadie.

Ella rápidamente volvió la cabeza hacia él y sus miradas se encontraron. Una vez más sus labios se encontraban a tan solo un suspiro de distancia y sin embargo nadie se atrevía a avanzar.

—¿Y con que derecho me criticas entonces?

—Ninguno, sólo creo que puedes hacerlo mejor —ella arrugó la nariz.

—Por supuesto que sí —él sonrió levemente.

—Entonces hazlo.

Y con las palabras de él como impulso la chica una vez más se inclinó sobre el moreno, uniendo tímidamente sus labios con los de él en un suave beso que duró ciertamente más que el anterior.

—Ese me gustó más —dijo en un casi susurro el chico al separarse. Entonces fue él, esta vez, el que se inclinó sobre ella y la besó. Rozando lenta y suavemente sus labios contra los de la rubia. Mientras su mano (la cual se encontraba apoyada contra la pared) viajaba hasta la mejilla de Ino. Haciendo que la chica se estremeciera ante el contacto, más no replicara.

—Shika… —murmuró contra los labios de él.

—Shhh —la miró a los ojos y volvió a besarla. Simplemente moviendo sus labios contra los de ella. De forma suave y pausada.

Su corazón latía con violencia, podía sentir sus palpitaciones resonarles en todo el cuerpo. Las manos le temblaban ligeramente mientras acariciaba la aterciopelada piel de la muchacha. Jamás se había sentido así. Jamás hubiera imaginado que su plan podría siquiera resultar en algo similar. Sin embargo no se que quejaba, a pesar de que aún se sentía incómodo con la situación. Era agradable, era dulce. Besarla, sus labios eran tan suaves.

Mientras que ella respondía dudosa, y al parecer no era la única pues los movimientos de su compañero también parecían nerviosos. Sin embargo la sensación era, para ella indescriptible. Sentir el aroma de él, la cercanía. Los labios rozándole la boca con cautela. Era obvio que Shikamaru también estaba dudoso en cuanto a su proceder, sin embargo lo sentía ahora menos tenso. Más relajado.

—¿Ves? Ya no me ignoras… —dijo de repente en un suspiro, entre un beso y otro. Sin embargo aún no habían pasado del simple roce de labios.

—Es difícil —respondió con una sonrisa, era inexplicable pero en ese momento nada parecía ser capaz de detenerlo. Ni siquiera sabía porque lo hacía. Y jamás se le hubiera ocurrido pensar en las consecuencias.

Y una vez más volvió a besarla, un beso fugaz. Pero se sentía curioso, y a pesar de su inexperiencia, quería probar más. Intentar más. Saborear más de ella. Pero no sabía como hacerlo, sin que ella se sintiera ofendida. O forzada.

Entonces dudoso comenzó a descender su mano hasta el cuello de ella, tomándola por la nuca gentilmente. Sin ejercer ningún tipo de presión. Y continuó besándola, hasta que los labios de ella se encontraron partidos y aprovechando la oportunidad introdujo cautelosamente su lengua. Sin embargo a Ino no pareció molestarle la cual, a pesar de haber respondido con algo de torpeza, separó más sus labios y permitió a él completo acceso. Completo permiso para profundizar el beso. El cual empezó como una simple caricia de lenguas y comenzó a intensificarse, poco a poco. Habiendo en cada movimiento más pasión. Curiosidad y voracidad.

—Ino —murmuró contra los labios de ella, empezando a sentirse incapaz de contenerse. Simplemente adoraba devorarla de aquella forma.

Lentamente deslizó sus manos del cuello de ella hasta la cintura, por donde la sujetó y lentamente la trajo hasta él haciendo que sus cuerpos se pegaran e instintivamente Ino le rodeara el cuello con los brazos.

La sensación era simplemente placentera, catártica. Con cada roce, beso, se sentía perder aún más. Ya no sentía dudas, su actuar no era nervioso ni torpe sino ávido. Implacable.

Mientras su corazón seguía golpeando ferozmente contra su pecho, y su respiración se hacía a cada segundo más aguda y agitada. Apenas si podía suspirar entre beso y beso.

Se sintió deseoso y lentamente comenzó a mordisquear el labio inferior de ella. Ante esto Ino gimió, suavemente. Y se detuvo. Avergonzada.

—Lo siento… —murmuró, completamente abochornada por haber dejado escapar aquella manifestación de placer.

—No importa —le respondió besándola suavemente en los labios con intenciones de borrar la vergüenza que sentía— me gusta que hagas eso.

Y ante esto Ino no pudo contenerse y se volvió a lanzar sobre él, con más ímpetu y deseo. Aquello era sencillamente indescriptible. Delicioso. Inexplicable. Cada sensación que sentía era como si enviara una descarga a todo su cuerpo. Provocándole estremecimiento, aunque agradable. Como si la hiciera temblar de emoción. Como si estuviera embriagada de una sensación invisible que la hacía sentir indestructible. Se sentía, en esos momentos, deseada. Anhelada. Sensual. Feliz.

En esos momentos la puerta se abrió en un sonido casi imperceptible. Sakura y Chouji se asomaron, hacía ya más de media hora que Shikamaru e Ino se encontraban allí. Sin embargo la escena que vieron los descolocó por completo, jamás lo hubieran imaginado. Tal pasión, tal deseo entre ambos. La rubia se encontraba contra la pared mientras que el chico se encontraba pegado a ella. Besándola con tal intensidad, como si en tal acto quisieran comerse. Y ninguno parecía darse cuenta de que los estaban observando.

Entonces cerraron la puerta y regresaron al comedor.

—¿Y? —preguntó Naruto extrañado, viendo la expresión de sus dos amigos quienes acababan de regresar.

—No creo que vayan a volver pronto… —fue todo lo que respondió Sakura. Los dos la miraron extrañados.

Mientras la joven pareja seguía explorando el uno del otro. En cada beso se sentían encender más y más.

Shikamaru ahora le besaba el cuello, hambriento sin embargo dudoso. Ya que era la primera vez que lo hacía y tenía miedo de hacerlo con demasiadas fuerzas. Sin embargo Ino no parecía tener intenciones de apartarlo ya que simplemente ladeaba la cabeza permitiéndole mejor acceso a su piel, totalmente expuesta.

Pero tenía miedo de tocarla, tenía dudas. No quería ser demasiado atrevido. No quería que Ino creyera que le estaba faltando al respeto por lo que cada vez que pasaba su mano por el cuerpo de ella evitaba particularmente las zonas íntimas.

Sin embargo le era difícil controlarse, más aún ahora que ella se encontraba sentada sobre el regazo de Shikamaru. De frente a él con ambas piernas abiertas, una a cada lado de las piernas del chico.

Ciertamente la situación se había tornado más intensa. Sin embargo no trascendía de aquello, de los roces inocentes de labios. Las caricias que él le profería en la espalda de ella. Los besos castos. Los pequeños mordiscos. Lo cierto era que ambos lo estaban disfrutando, encontraban la experiencia verdaderamente excitante.

Y aunque al principio se habían sentido inseguros y temerosos, ahora todo temor había desaparecido y ambos se sentían animados y deseosos. Se deleitaban con cada mimo, cada frote de pieles, cada abrazo y caricia furtiva.

Y aunque Shikamaru sabía que aquello seguramente sería problemático al día siguiente. Aunque estaba seguro de que lo que estaban haciendo no era lo mejor. No era lo correcto. No se detenía, después de todo. El daño ya estaba hecho.

Y aparentemente, Ino pensaba lo mismo.