¡Lectores! ¿Cómo están? Que tengan una linda mañana, tarde o noche. Aquí les tengo el decimo tercer capítulo de esta historia. Antes de empezar, para los que no les impresiona que estoy haciendo un fanfic basado en el anime, no es para ofender a nadie lo que les voy a decir: hago lo mejor que puedo y no me digan lo que tengo que hacer para que haya más seguidores, no sean duros conmigo.

Rosmir: Gracias por darle a esta historia como Favorito. Espero que te guste esta historia y las otras tres que tengo (una le falta completar el segundo capítulo).

Recuerden que Saint Seiya y sus personajes son de Masami Kurumada, mientras que Hatsumi de Ninfa y otros personajes que saldrán son de mi propiedad.

Y ahora... ¡Vamos con este capítulo!


En el capítulo anterior...

Los caballeros del zodiaco han aceptado el desafío de Ikki, el caballero de Fénix y los Caballeros Negros. Seiya viste su nueva armadura de Pegaso por la que Shiryu arriesgo su vida; Seiya derrota al Pegaso Negro, sin embargo, su rival consiguió herirle con sus Meteoros Negros y cae al fondo del valle. Mientras que Hyoga acabó con el Cisne Negro y ahora enfrentará al Fénix.


Capítulo 13

Las cadenas de la Amistad

Los dos caballeros estaban a punto de pelear, pero Ikki se sentía confiado en que ganaría y cuando vio unas partes de la armadura dorada, dijo:

- Ataca, Cisne.

Y Hyoga preparo su ataque: "El Polvo de Diamante" y en tanto se aproximó, Ikki se la devolvió atacando al Cisne, haciendo que cayera al piso.

- Ignorante, conozco todos tus técnicas y ya no te servirán contra mi.

Eso dejo boquiabierto al muchacho rubio y hubo un momento de silencio, solo se escuchaba una corriente de viento pasar, hasta que Ikki sin dejar de sonreír malévolamente rompió el silencio.

- Tu obsesión por el recuerdo de tu madre te ha vuelto un caballero muy imprudente, nunca podrás vencerme.

- Eso... es mentira ¿Cómo sabes que sueño sin cesar con mi madre?

Preguntó el Cisne tratando de fingir su sorpresa y se reincorporaba lentamente hasta estar de pie por completo.

- ¿Es que lees los pensamientos?

Preguntó el Cisne.

- Ignoras muchas cosas sobre mi: no solo poseo el poder de destruir los cuerpos, sino también sus espíritus. Al invocar el Puño Fantasma destruiré tus recuerdos y te volverás loco.

Y con eso Hyoga recibió la técnica cuando Ikki paso de lado de él, estaba inmóvil recordando aquella vez que fue a visitarla.


Flashback

Hyoga abrió la puerta de la habitación donde se encontraba ella, recostada en la cama y con un montón de rosas a su alrededor. El chico le puso una rosa roja en su cabello y se quedó a su lado por un momento, pero cuando se levantó la habitación se estaba derrumbando, al igual que el barco. El muchacho volteó a ver a su madre, pero vio que su rostro se deformo y con un ojo que se salió de la cuenca.

Fin de Flashback


El caballero del Cisne gritó de horror y se puso sus manos en la cabeza por aquella pesadilla, arrodillándose.

- ¿Ahora te das cuenta?

Preguntó Fénix soltando una carcajada, después Hyoga cabizbajo dijo:

- No me das miedo ¿crees haberme vuelto loco con tu poder diabólico? Al contrario ¡solo has conseguido agresividad por mis recuerdos! Ahora todas las vibras de mi cuerpo vibran de furia.

Eso no lo esperaba Fénix.

- Me has echo enojar de verdad ¡voy a eliminarte! Y nada me detendrá

Hyoga volvió a atacar a Ikki y su técnica lo arrastro, impactándolo contra una pared de piedra, congelándolo; el muchacho rubio estaba cansado, veía un poco borroso y cuando termino de atacar, cayó de rodillas y cuando alza su mirada se da cuenta de que solo esta la armadura, pero no Ikki. Él se acercó para ver, al escuchar pasos se giro hacia atrás y vio que ahí estaba Ikki.

- Ya te lo dije, conozco perfectamente todas tus técnicas.

Volvió a decir el peli azul.

- Es imposible, no puedes conocer este ataque. Nunca lo he usado contra ti.

Dijo Hyoga.

- El Cisne negro empleo su última fuerza para analizarte, pero murió y Ninfa negra me lo entregó para hacérmelo saber.

Éste le mostro el emblema del caballero muerto y el rubio recordó lo que paso.

- Así que te apoderaste de su experiencia.

Concluyó Hyoga.

- Al fin te enteras.

Le arrojo el emblema y el Cisne lo esquivo, pero...

- Ya no te puedes moverte, utilizando el poder del Puño Fantasma, he inmovilizado todos tus nervios, desde la cabeza hasta los pies. Y ahora, adiós Hyoga. Tu corazón dejara de latir... Para siempre.

Dijo Ikki en tanto se acercaba a su adversario y con su puño atravesó su armadura, hasta que llegara a su corazón y derramara sangre en tanto salía.

- Estúpido, y me acusaste de ensuciar tus preciosos recuerdos, nosotros los huérfanos no somos débiles y no los conservamos; has perdido porque tu espíritu se ha dejado llevar por las imágenes del pasado.

A Hyoga se le salieron las lagrimas y le rodaron por las mejillas, pensando en su madre, después le dijo:

- Ikki, aún no has ganado.

- ¿Qué?

Hyoga agarra parte del brazo de su enemigo.

- No te vas a ir así... Te voy a dejar sin brazo.

Le advirtió.

- No seas ridículo, no puedes hacerme esto. Suéltame, Hyoga.

Exigió el hombre peli azul.

- Me lo quedare como recuerdo.

Hyoga comenzó a utilizar su poder congelante en tanto el puño seguía encrustado en su corazón.

- En ese caso, solo me dejas una alternativa.

Con su mano libre iba a cortarse su brazo, pero se detuvo al ver al caballero del Cisne muerto.

- "Su corazón ha dejado de latir."

Dijo en mente Ikki y el caballero del Cisne cayo.

- "Tenía razón, ha conseguido inutilizar mi brazo. Te admiro Hyoga."

Agregó él y miro las piezas que tenía su contrincante.

- Tu me dejaste sin brazo y yo te dejo sin partes de la armadura.

Lo que Ikki no sabía es que en donde tenía la herida su caído contrincante había un crucifijo que lo protegió y solo se escuchó por última vez su campanilla.


En el lado de Hatsumi

- ¿Qué? "Parece que escuche una campanilla, pero tengo que salir de esta situación"

De pronto escuchó una voz:

- Vaya, parece que caíste rápidamente en el anzuelo. Que ingenua.

Entonces apareció detrás de una piedra gigante, una mujer de cabello castaño oscuro que hasta parecía negro, una armadura que era un poco opuesta: el de ella era un poco provocador por la falda y el pecho, lo diferente de la doble es que tenía la cara medio cubierta desde los ojos hasta la nariz.

- Ahora estas acabada y me llevare la parte que traes contigo.

Entonces chasqueo los dedos y las raíces estrujaron el cuello hasta dejarla sin aliento.

- "Seiya, Hyoga, Shun... Shiryu, perdónenme."

Con ese último pensamiento, queda inmóvil, sonando por última vez su campanilla mientras que la otra se rio por un momento.

- Faltan más piezas, será mejor ir tras los otros caballeros. Será muy divertido acabar con ellos, uno por uno.

Se dijo ella misma coquetamente en tanto cogió el brazo izquierdo que su "fallecida oponente" dejó y se fue del lugar, perdiéndose en la neblina. Entonces una silueta apareció en el lugar donde se encontraba la Ninfa negra momentos antes.

- "Tengo que salvarlos de ella. Chicos, resistan."

Dijo en mente y al correr, sonó un poco su campanilla.


En el lado de Shun

El muchacho peli verde se detuvo y volteo hacia atrás.

- "Me ha parecido escuchar una campanilla."

Dijo en mente y siguió con su camino.

Seiya seguía tratando de escalar, pero resbalo cuando una piedra cayó.


Mientras tanto

- "Pobre Shiryu, tenía que darle esta campanilla, pero no crea que vuelva a verlo. Que aburrido." ¡Eso es! Voy a ver los combates, así me distraeré un poco y además aprenderé a pelear.

Dijo Kiki al ocurrirle aquella idea, se levantó y se encamino a ver si encontraba alguna pelea, pero se detuvo.

- "Oigo pasos."

Se dijo en mente y se puso en guardia aunque no podía ver por las nubes que cubrían el camino donde él cree que escuchaba.

- "Veré quien es."

Entonces canalizo su energía en sus manos para despejar el camino y cuando lo hizo, vio a alguien conocido lo que lo dejó sorprendido.

- Es Shiryu.

Dijo él al poner una de sus manos en sus manos para verificar que no estaba soñando. Shiryu se río por eso.

- Tranquilo, no soy un fantasma. Mira mis pies, las muevo como tu.

Contestó el Dragón y el niño saltó de alegría al ver que lo que dijo era verdad.

- Sé que también estas sorprendido, yo tampoco creí que seria capaz de regresar de mi viaje al mundo de las tinieblas. Y todo se lo debo gracias a tu maestro.

Dijo el muchacho peli negro.

- Y veo que también ha arreglado tu armadura.

Agregó el niño pelirrojo con una sonrisa.

- Nunca me he sentido mejor.

Comentó Shiryu.

- ¿Tú también vas a pelear pronto? Habías perdido mucha sangre, recuerda lo que te dijo mi maestro: que la más mínima herida que te hicieras, ya no tendrías la posibilidad de salvarte.

Informó el niño.

- Si, lo sé. Pero estoy seguro de que Seiya y los demás me están esperando con impaciencia.

Él miraba hacia adelante y Kiki estira su mano, sonando la campanilla lo que llamó la atención a Shiryu y voltea hacia atrás.

- Seiya me pidió que te diera esto en el momento en que te viera.

Comentó Kiki llevándose una mano detrás de su cabeza y Shiryu sonrió por haber recordado que él fuera al combate.


Volviendo con Seiya

El muchacho hacía todo lo posible para subir, pero volvió a resbalar, sonando la campanilla y eso lo escuchó Shun, sin ver nada hasta el momento, pero de pronto en frente de su vista vio algo que le llamó la atención y se acercó para ver lo que estaba en el suelo.

- Esta es la armadura de Pegaso, Shiryu consiguió regresar, pero ¿Dónde esta Seiya?

Su respuesta fue un sonido conocido, se levantó y vio hacia abajo...

- Fragmentos de la armadura dorada.

De nuevo la campanilla y vio que un poco más abajo del valle ahí estaba él.

- Seiya, pero ¿qué le pasa a su piel? Aun sigue vivo ¡Seiya! ¿te encuentras bien?

Preguntó el muchacho peli verde, pero Pegaso no respondió aunque escuchó que lo llamaban por su nombre y una voz que le decía:

- "Seiya el cosmos. Enciende tu cosmos."

Dijo la voz de Marín, su maestra.

- Cos...mos

Repitió él.

- "Si. Debes encender tu cosmos para que brille y estalle y para que cada uno de tus golpes formen una estrella. Seiya, estalla."

Aconsejó la mujer caballero de Águila y se acordó porque estaban en aquel lugar.

- "Debo... aferrarme a la vida"

Pensó el muchacho al extender una de sus manos para escalar, en tanto Shun lo animaba a que siguiera adelante.

- Me parece que Seiya esta herido de gravedad.

Entonces el caballero de Andrómeda decidió ayudarlo con una de sus cadenas que sujeto una de las muñecas del muchacho peli castaño y entonces lo subió con todas sus fuerzas.

- "Tiene muy mal aspecto ¿qué monstruo le pudo haber dejado así?"

Se preguntó en mente, pero de repente volteó su cabeza hacia atrás y vio que algo se acercaba para hacerle daño y él puso en frente su brazo libre, lo que le sostuvo su muñeca era una cadena negra, significando que ahí estaba el caballero de Andrómeda negro.

- Pobre tonto, pierdes el tiempo en intentar salvarlo.

Comentó el impostor arrogante.

- ¿Qué?

Dijo Shun.

- Esta contagiado por el Meteoro Negro.

Respondió Andrómeda negro.

- ¿"El Meteoro Negro"?

Repitió el muchacho peli verde.

- También se le llama La Muerte Purpura, donde golpee el Meteoro Negro, aparece una mancha purpura que se va agrandando hasta cubrir todo el cuerpo y cuando llegue ese momento, es hora de morir.

Explicó el caballero negro, lo que no le gustó al verdadero Andrómeda.

- La mayor parte de su cuerpo ya esta manchado, no creo que viva más en un par de horas. Ya esta más cerca del otro mundo que en este, olvídate de él y ven a pelear conmigo.

Pidió el contrincante.

- Veremos cual de las dos cadenas de Andrómeda es más poderosa, aunque parece que sigues insistiendo.

Entonces Andrómeda Negro jaló su cadena, causando que la cadena del chico peli verde fuera extendiendo y Seiya se le resbalaba, pero él la detuvo sosteniéndola con la fuerza de su mano.

- Acabare contigo.

Y con eso, el impostor jaló hacia su lado la cadena y la mano derecha de Shun comenzó a sangrar debido a la presión de su propia arma, lo que comenzó a causar dolor.

- "Si lo abandono ahora, esta perdido. Debo seguir con él."

Decidió el verdadero Andrómeda.

- ¿No puedes? Acabo de decirte que no vale la pena, pero ya que tu insistes ¡adelante!

Entonces la cadena cuadrada negra se dirigió al pobre muchacho peli verde, multiplicándose e hiriendo su cuerpo y él gritaba de dolor más con su mano que estaba sangrando cada vez más por su cadena que se resbalaba más.

- Que terco eres, para que veas como me conmueves ¡toma!

Exclamó el malvado volviendo a lanzar su cadena negra y lastimando a Shun, su mano derramando más el liquido rojo hasta formar un pequeño charco en el suelo, pero éste se rehusaba a rendirse.

- Suelta a Seiya

Ordenó el doble.

- Si yo estuviera en su lugar, lo olvidaría.

Dijo al aparecer el Dragón Negro al aterrizar del barranco.

- Hola, Dragón Negro.

Saludó el caballero de la cadena sin soltarla.

- Me envía el Fénix por si me necesitas.

Comentó el hombre de cabello largo y en cuanto vio la persistencia del verdadero Andrómeda, le dijo a su compañero:

- Acaba con él, no vale la pena perder más tiempo.

- Tienes razón, esto me esta comenzando a aburrirme.

Concuerdo el malvado Andrómeda y la cadena se volvió a multiplicar para ser lanzadas hasta convertirse en serpientes que comenzaron a envolverse en el pobre de Shun.

- Como notaras, son serpientes que están sedientas de sangre y solo tienen una manera de seguir viviendo: quitándole la vida a su victima.

Soltó una risa arrogante y Dragón negro lo observaba con los brazos cruzados, entre tanto Shun agonizando y Seiya cada vez más cerca del abismo.

- Tu te lo has buscado, para que veas que no es bueno tener corazón.

Las serpientes cada vez más le seguían haciendo daño, pero el caballero de Pegaso aunque no pudiera hablar físicamente, le habló en mente al muchacho peli verde:

- "Shun... Shun."

- "Seiya, aún estas vivo. Todavía hay esperanza."

Le aseguró Shun.

- "Por favor, suelta la cadena, abandonadme a mi destino por favor."

Pidió el chico peli castaño.

- "Deja de decir tonterías."

Protestó Shun.

- "Tienes que vivir, olvídate de mi. Es necesario que elimines a ese monstruo."

Volvió a pedir el caballero de Pegaso.

- "No puedo abandonarte y menos cuando ha sido mi propio hermano quien a encadenado esta batalla."

Trató de razonar a Seiya, pero él exigió:

- "Suéltame, debes de recuperar las piezas de la armadura dorada, los caballeros negros no deben de tenerla; hare una cosa que es mejor para los dos: me soltare. Recupera la armadura dorada. Deprisa."

- "¡Seiya!"

- "Adiós, amigo."

Se despidió Pegaso.

- ¡No lo hagas!

Grito Shun, pero ya era demasiado tarde, Seiya con su mano libre cortó la cadena que lo sostenía y resbalo hacia el abismo, hasta que ya no se viera más. El chico peli verde gritó por ultima vez el nombre del caballero.

- No llores, no es para tanto. Enseguida te vas a reunir con tu amigo.

Justo cuando iba a seguir torturándolo, Shun se volteó hacia su enemigo enfurecido y de pronto las serpientes cayeron al suelo descuartizadas porque el muchacho se libero de estas usando su fuerza, para volver a la forma de cadena.

- ¿Qué es esto?

Se preguntó Andrómeda negro sorprendido.

- Has cantado victoria demasiado pronto, ahora comprobaras el poder de mi cadena. Tu última hora ha llegado.

Dijo el verdadero Andrómeda y eso dejó desconcertado al contrincante.

- Has conseguido enfurecerme y eso es un error.

Andrómeda lo atacó con su misma técnica, pero Shun lanzó sus cadenas.

- ¡Cadena Nebular!

Estas destrozaron el arma negra e hirieron de gravedad a Andrómeda negro, dejando caer su parte que llevaba consigo.

- Felicidades Andrómeda, has recuperado el peto de la armadura dorada que guardaba tu doble.

Dijo Dragón negro, pero el chico peli verde se puso en guardia.

- Además del peto, también tienes posesión de la pierna izquierda y Seiya, que ya sea al fondo del precipicio, tiene dos partes más; si eres capaz de hacerlo, entonces tendrás seis piezas de la armadura... Claro que para eso, tendrás que vencerme, sino seré yo quien posea las seis partes de nueve de la armadura.

Al retar a Shun, se río pero se detuvo cuando escuchó una voz:

- ¿Puedo unirme a la fiesta?

Shun también la escuchó y al voltear, no era nada más ni nada menos que el caballero faltante.

- ¡¿Quién eres?!

Interrogo Dragón negro.

- ¡Shiryu!

Exclamó el joven Andrómeda y se aproximo a él, sin creer lo que veía sus ojos.

- Oye, yo me encargare del Dragón. Tu ocúpate de rescatar a Seiya.

Ordenó Shiryu.

- Si, iré enseguida.

Obedeció el muchacho.

- ¡No lo permitiré!

Dijo el Dragón impostor para derribar a Shun, pero Shiryu lo detuvo a tiempo y se alejó un poco de ellos.

- Ve junto a Seiya, deprisa.

Exigió el muchacho peli negro y Shun se fue inmediatamente.

- Son unos tontos.

Comentó burlonamente Dragón negro, pero Shiryu se preparó para pelear sin hacerle caso a su enemigo.

- ¿Por qué se empeñan en salvar a alguien que no tiene la más mínima posibilidad?

Preguntó el impostor.

- Vamos a hacer todo lo posible por salvar a nuestro amigo, aunque no creo que comprendas eso, Dragón negro.

Respondió Shiryu sonriendo un poco. Shun entrelazó su cadena en una de las piedras grandes y bajo con cuidado.

- ¿La amista? ¡Ha! Yo no creo en esas cosas, por culpa de esa famosa "amistad", tu vas a perder la vida ¡prepárate!

Dragón negro se lanzó hacia su contrincante y Shiryu le respondió, ambos bloqueando cada ataque que le hacían al otro hasta separarse.

- Solo era un pequeño aviso, ahora conocerás mi verdadero poder.

Comentó el caballero negro.

- Por fin veremos cual de los dragones es más poderoso ¡pelea!

Dijo por último Shiryu para estar en posición de ataque. Ambos se quedaron en silencio a ver quien atacaba primero. Una gran batalla entre dragones esta a punto de comenzar.


Hasta aquí el capítulo del día de hoy. Espero que les haya gustado. En la parte del combate de Shun con Andrómeda negro me dolió mucho por la "tortura", hasta a mi me dolería. Les tendré una sorpresa para después, ya lo verán.

Denle a esta historia como su favorita y síganla, también denle un review, pero no sean tan duros solo porque este narrando el anime (sean considerados y no traten de subestimarme).

¡Hasta el próximo capítulo!