Nicholai había burlado con facilidad a Carlos y a Mikhail, a decir verdad, había perdido demasiado tiempo con ellos jugando a ser el tipo bueno y preocupado de sus compañeros cuando la realidad era otra muy distinta.
La operación del UBCS había sido una farsa desde el inicio, Umbrella había mandado a esos hombres pare reunir datos de combate de sus armas biológicas. Habían llamado a la operación "perro guardián", y habían infiltrado 6 agentes en la ciudad, dos de ellos con el UBCS. Umbrella retiraría a los agentes cuando considerara que tenía los datos suficientes.
Era un trabajo arriesgado, pero la paga era muy buena, y eso era por el disco de información de un solo agente, ¿qué pasaría si una sola persona sobreviviera al incidente de la ciudad y casualmente tuviera los discos con la información de los demás? Obviamente que esa persona seria asquerosamente rica al salir de ahí, y era lo que Nicholai pensaba hacer, había conseguido más información de la que la empresa le había dado, conocía los nombres y las caras de los demás agentes, y también en donde debían de enviar sus informes y cuando debían hacerlo, si era rápido, los alcanzaría para eliminarlos.
Además, estaba el otro pequeño bono extra, la chica, Engel. Umbrella había sido muy cuidadosa en no revelar demasiado de ella, simplemente habían dejado muy en claro que era peligrosa, aun si no estaba armada. Lamentablemente no había podido averiguar por qué aquella chica era tan importante para la empresa, pero al menos le proporcionaron un retrato de ella, no sería tan complicado distinguirla si llegase a topársela de casualidad.
Regreso al tranvía para ver cómo se encontraban sus "camaradas", el juego se había puesto interesante ahora que había dos personas más en él, era satisfactorio ver como Mikhail perdía poco a poco su capacidad de razonamiento mientras moría lentamente por su herida.
Incluso podría ofrecerse a ir al hospital por insumos, tenía que llegar ahí de todas maneras, el Dr. Aquino, otro de los perros guardianes estaba ahí, trabajando en la vacuna contra el virus, otro pequeño extra a su trabajo, ¿cuánto pagaría Umbrella por la única muestra existente de la vacuna?
Para cuando llego al tranvía, Carlos ya se había marchado, Mikhail estaba tumbado en los asientos, sufría de delirios febriles, solo pudo decir entre gruñidos que Carlos se había marchado a buscar piezas de repuesto para el tranvía. Una fuerte explosión estremeció al tranvía e ilumino el cielo, si mal no recordaba en aquella dirección se encontraba la gasolinera, uno de los puntos marcados en los mapas que les habían proporcionado de la ciudad. No había certeza de que aquello lo hubiera provocado Carlos, pero podía apostar a que, si había sido él, y lo más probable es que fuera un trozo de carne chamuscada. Así que, si quería llegar al hospital lo más pronto posible, tendría que ser él en persona el que buscara los repuestos de aquel viejo trasto.
Reviso la estación, encontró una caja de fusibles y un bidón de casi 20 litros de combustible, lo suficiente para poner a andar aquel trasto. Aunque lamentablemente no contaba con ningún cable para reparar el faltante, y los fusibles no eran los indicados. Supuso que debería de volver al aparcamiento donde había encontrado a Mikhail, recordó haber visto una caja con piezas de maquinaria.
Bajo del tranvía, estaba comenzando a cansarse con ese ir y venir constante. Levanto la mirada, observo tres figuras que se aproximaban lentamente hasta ellos, cuando estuvieron lo suficientemente cerca, se percató de que Carlos había sobrevivido después de todo, y venía acompañado por dos mujeres, posiblemente de las que les había hablado. Noto la piel enrojecida de los tres y que estaban cubiertos de ceniza, no había estado tan errado al pensar que él había causado la explosión. Se aproximó a ellos, era tiempo de jugar al camarada preocupado.
- ¡Carlos! ¿Estas herido? ¿Alguno de ustedes lo está?
- No, estamos bien- respondió- la gasolinera exploto... Jill estuvo desorientada un minuto o dos...amm, esto... Jill Valentine, Zafiro Engel... él es el sargento Nicholai Ginovaef, UBCS.
- Solo llámenme Nicholai- dijo, pero ambas chicas solo se quedaron mirándolo con una expresión indescifrable.
Pudiera ser que a la señorita Valentine no le interesara hacer nuevos amigos, eso le agradaba, aunque no sabía por qué, llevaba una 357 en la mano, y una 9mm metida en la cinturilla de una falda bastante, bastante ajustada, por su parte la otra, llevaba una 9mm en su funda y una MP5 colgada de un hombro y vestía pantalones de camuflaje en un tono azul, ideal para infiltrarse en una zona urbana de noche, y una blusa bastante ceñida a su generoso busto. Además, se trataba de la misma chica que Umbrella quería encontrar a toda costa, y era más atractiva que en la foto que le habían proporcionado, ambas lo eran.
- Estamos en deuda por contarle a Carlos sobre la existencia de este tranvía – dijo con fingida amabilidad- acaso son de la policía
- Los policías están muertos- respondió Jill secamente
- Eso, o fueron inteligentes y huyeron antes de que esto se pusiera peor
- Ambas somos miembros de STARS, el Escuadrón de Tácticas Especiales y Rescates
- ¿Cómo está Mikhail? – pregunto Carlos tratando de cortar la creciente tensión
- Me temo que no muy bien, deberíamos marcharnos cuanto antes, Mikhail dijo que ibas por piezas de repuesto a la tienda de refacciones, encontraste algo
- Todo voló por los aires, o queda nada- respondió Carlos- supongo que ...
- ¿Conseguiste los explosivos? - pregunto Jill con seriedad, mirando fijamente a Nicholai- dónde están?
No había sido una pregunta hostil, o al menos había intentado que no sonara de ese modo. Lo último que Nicholai sabía de los STARS era que habían descubierto la verdadera naturaleza de las investigaciones de umbrela en la mansión Spencer. Por supuesto que nadie había creído en ellos, pero Umbrella llevaba tratando de deshacerse de ellos desde entonces, si los demás eran tan suspicaces como ella, entendía por qué demonios no lo habían logrado todavía.
- No, no encontré explosivos, solo cajas vacías – dijo con franqueza, mirando a Jill a los ojos, decidió presionar un poco más, para ver qué tan franca podría ser esa mujer – ¿hay algo que le preocupe señorita Valentine? Parece... tensa
- Creo que todos estamos algo tensos- balbuceo Carlos – pero lo importante es salir de aquí, Mikhail lo necesita
Nicholai le dirigió una mirada molesta a Carlos, como si lo pusiera furioso por haber llevado a aquella mujer tan desconfiada, después asintió.
- Bien, si te encargas de conseguir el cable, yo me hare cargo del fusible, hay una central eléctrica no muy lejos de aquí, y me pareció ver cables de batería en donde encontraos a Mikhail, nos veremos aquí en media hora, hayamos encontrado las cosas o no.- dijo, Carlos asintió- iré a echarle un vistazo a Mikhail. - agrego subiendo al tranvía.
Nicholai sonrió, Carlos iría a buscar el cable por orden suya, mientras que el solo tenía que regresar a la estación y buscar el fusible correcto en la caja. ¿Se preguntó qué pensarían de él? Era obvio que la mujer, Jill desconfiaba de él, pero solo por ser de Umbrella, en cambio la otra, Zafiro, no había dicho palabra alguna, pero se la había pasado escrutándolo con la mirada todo el tiempo, como si pudiera ver a través de sus intenciones. Les daría algo de tiempo, con suerte ambas serían tan ingenuas como para confiar en él, incluso podía ser que llegasen a caerse bien, y si no, mataría a Jill como lo haría con los demás, o podría usarla para convencer a Zafiro de acompañarlo, y después la mataría. Todo iba marchando bastante bien.
- No tenías por qué ser tan cortante- murmuro Zafiro caminando a su lado
Sabia porque Jill actuaba de esa manera, a pesar de la situación en la que estaban, no podían darse el lujo de bajar la guardia, ella aún tenía mucho que aprender de Jill, le habían advertido que la USS tenía órdenes de atraparla, y el hombre que había traicionado al equipo de Matt también sabía que Umbrella estaba pagando un alto precio por ella, no sabía con exactitud quien más lo sabía, y hasta averiguarlo, lo mejor es que empezara a dudar hasta de su sombra por el momento.
Además, no es como si ese tal Nicholai se viera del todo confiable. No podía asegurar por qué, pero no le daba muy buena espina, al menos había sido prudente en quedarse callada mientras estaban con él, o tal vez hubiera sido más cortante que Jill.
- No pude evitarlo- susurro Jill en un tono de voz muy bajo, tratando de que Carlos no las escuchara.
Carlos caminaba delante de ellas algo tenso por la situación que acababa de suceder en el tranvía, no podía culparlo por sentirse de ese modo, desde un principio se notaba que el todo lo que quería era ayudar, y salir de ahí. Quería ser uno de los chicos buenos en todo momento.
Inocente de ti
Suspiro, ella había pensado igual cuando llego a Raccoon la primera vez, no dudaba de nadie y pensaba que su padre estaba algo paranoico por dudar de las intenciones de cualquier persona nueva que se acercara a ella. Pero aquella burbuja de irrealidad se había desvanecido después de la mansión, entendió la constante lucha de su padre por mantenerla protegida. Entendió el alcance del poder de Umbrella, y era algo que la aterraba.
De estar sola me hubiera derrumbado, ¿cómo fue que Jill soporto todo este tiempo?
- ¡Eh! ¡Yo conozco a este tipo! - exclamo Carlos devolviéndola a la realidad- Creo que era Hennesy? No... Hennings – murmuro revisando el cadáver en una esquina, dejante de él había dos criaturas obscuras, muy similares a una cucaracha o una pulga con grandes garras. – lo conocí en la oficina de reclutamiento cuando me contrataron.
- Carlos, lamento lo de tu amigo... – murmuró Jill colocando una mano en su hombro – Pero tenemos que seguir...
- No, no era mi amigo- murmuro palpando las ropas del muerto en busca de munición – solo lo vi ese día, este sujeto era una especie de agente secreto, un antiguo militar o algo así, y estoy seguro de que no vino con nosotros a Raccoon City... eh, ¿qué es esto?!- exclamo sacando una pequeña agenda con tapas de cuero, se trataba de un diario del tamaño de un libro de bolsillo. Paso a las ultimas anotaciones – esto es de hace dos días... deberíamos de mostrárselo a Nicholai, tal vez sea importante, estoy seguro que como jefe de escuadra lo conocía
- ¿Si creemos que es importante no deberíamos de verlo nosotros? Quizá diga algo de Nicholai, o de Mikhail- protesto Jill
- Escucha, sé que Nicholai es un tipo distante y estirado pero el acaba de perder a toda su escuadra esta tarde, y lo más seguro es que fueran hombres que conocía de hace años, ¿por qué no le das una oportunidad?
Zafiro suspiro, que oportunidad les había dado Umbrella a los miembros del equipo Bravo que habían muerto por causa de sus experimentos, que oportunidad había tenido Joseph. Además, ya habían tenido suficiente de agentes encubiertos de Umbrella en el pasado, sobre todo ella.
- ¿Por qué no le echamos un ojo a eso mientras Jill consigue los cables? - dijo fingiendo una sonrisa- si dices que era una especie de agente de Umbrella y que estás seguro de que no vino a Raccoon con ustedes, me causa intriga saber qué es lo que pensó en sus últimas horas, a ustedes no?
Carlos la miro con algo de recelo, finalmente asintió permitiendo que la tensión se desvaneciera entre ellas, Jill suspiro y asintió también, avanzo por las sombras sin hacer ruido. Para tener aquel sigilo hacía falta un entrenamiento bastante riguroso. Y Jill era la clara muestra de lo riguroso que había sido el entrenamiento de los STARS.
- Bien Hennings, veamos que tienes que decirnos entonces- murmuro Carlos revisando las ultimas anotaciones.
Zafiro se colocó detrás de él leyendo las anotaciones del diario. Efectivamente Hennings era un agente infiltrado de Umbrella, había llegado a Raccoon poco después del primer brote en los bosques que rodean a la ciudad.
Me escogieron entre muchos para la operación Perro Guardián. Nos infiltraron en la ciudad justo después del primer escape de virus, por si acaso, pero no todo el mundo fue elegido para ser un «perro guardián». Me dijeron que estaba más «comprometido» que los demás, que yo no me derrumbaría si veía morir a otros. ¡Dos hurras para mí! Trabajé en un almacén durante dos semanas como especialista de inventarios a la espera de que ocurriera algo, aburrido como una ostra, y de repente, todo sucedió de golpe. No he dormido desde hace tres días, y todo el mundo sigue gritando hasta que los devoradores de carne los alcanzan y las víctimas mueren o también comienzan a comer.
He intentado contactar con algunos de los demás, con los infiltrados, pero no puedo encontrar a nadie. De todas maneras, sólo conozco a unos cuantos, a cuatro, en concreto, de los elegidos para convertirse en «perros guardianes»: a Terry Foster, a Martin, a ese ruso espeluznante y al doctor con gafas del hospital. A lo mejor están muertos ya, a lo mejor han conseguido escapar, a lo mejor todavía los tienen que enviar. No me importa. No he informado a la central desde anteayer, y por mí, Umbrella se puede ir a tomar por culo y acabar ardiendo en el infierno. Estoy seguro de que nos veremos allí.
He elegido apretar el gatillo yo mismo, pegarme un tiro en la cabeza para no volver hecho un zombi. Ojalá hubieran dejado que me ejecutaran. Me lo merecía. Nadie se merece esto. Lo siento. Si alguien encuentra este diario, por favor, que me crea.
El resto de las páginas estaba en blanco.
- Creo que... tenemos que volver- murmuro Zafiro, mientras Carlos examinaba el cadáver
¿Ese ruso espeluznante? ¿A cuántos rusos se podría referir? Estaba segura de que Nicholai les debía explicaciones de la operación "perro guardián", estaba segura de que era a aquella operación a la que Saine se había referido antes.
- ¿Qué sucede? - pregunto Jill repentinamente, traía varios cables de diferentes calibres en su mano
- Creo que te debo una disculpa- murmuro Carlos poniéndose de pie, sintiendo un nudo en el estómago, Nicholai había encontrado a Mikhail justo después de que alguien le pegara un tiro al jefe de pelotón. Curiosa coincidencia que no se había detenido a ver.
- ¿Por qué? ¿Qué sucede?
Carlos se guardó el diario en el bolsillo del chaleco de asalto mientras se ponía de pie, sujeto el rifle con tanta fuerza que sus manos temblaron un poco.
- Te contaremos en el camino – murmuro – regresemos, Nicholai debe de estar esperándonos ya, démonos prisa
Zafiro permaneció unos momentos de pie ante el cadáver, tal vez, pudieran atrapar a Nicholai con la guardia baja, hacerlo que confiara en ellas, y después...
¿Desde cuándo los agentes infiltrados de Umbrella son estúpidos... no aprendiste nada con Albert?
- Zaf?! ¡Date prisa! - exclamo Jill
- Lo siento... me distraje... – se disculpó andando para darle alcance a ambos
La radio en su cinturón emitió un pitido.
- "Reaper! ¡Aquí…Crux!... problemas en el Obelisco... USS... nos haremos cargo... sigue el plan! ¡Cambio y fuera!"
- ¿Qué sucede? - pregunto Jill
- Nada que no se pueda manejar... nosotros seguiremos con nuestro plan- murmuro pasando al lado de ella- ¡Salgamos de aquí!
Nicholai coloco el fusible adecuado de nuevo en el panel de control, regreso a la estación, planeando ocultarse, la mayoría de las ventanas estaban rotas, podría escuchar cualquier conversación que se desarrollara en el andén, tenía mucho interés en saber que tendría que decir Jill acerca de él, estaba seguro de que ambas STARS le darían consejos a Carlos acerca de Umbrella, no podía evitarlo, quería escuchar que clase de cháchara paranoica le darían ambas chicas.
Ya se reuniría con ellos cuando subieran al tranvía, les diría que solo estaba echando un vistazo al edificio y vería como se desarrollaría todo a partir de ahí. Podría viajar en grupo, usar de excusa que debían buscar un sitio para dormir, cooperar para buscar suministros, y después, siempre podría matarlos mientras duermen. O podría atraerlos al hospital y hacerlos que enfrentaran a los nuevos prototipos de Hunters que desarrollaban ahí. Por supuesto, siempre manteniendo su boleto de lotería premiado seguro.
Sonrió, la vida de los tres estaba en sus manos, era una sensación de poder demasiado placentera. Por primera vez se sintió libre de hacer lo que quería.
La puerta del callejón que llevaba al andén se abrió, Nicholai retrocedió unos pasos ocultándose en las sombras, los tres jóvenes quedaron a la vista, caminaban con sigilo revisando muy bien la zona, quizá se habían encontrado ya con el juguete de Umbrella, si eso era así, Nicholai no tendría remordimiento en hacerse a un lado para dejar que matara a las chicas, sería una lástima, la empresa pagaba ms por Zafiro si la entregaban con vida, pero el precio por ella muerta tampoco estaba tan mal.
- Despejado- dijo Zafiro, Nicholai sonrió, los escuchaba a la perfección.
- Ya debería de haber regresado, a menos que se haya encontrado con esas criaturas
La sonrisa de Nicholai se borró de inmediato, ¿estaban peinando la zona por él, que había cambiado? ¿Que estaba sucediendo?
- Acerquémonos a ambos lados como si no supiéramos nada y obliguémoslo a que nos dé el rifle, también lleva un cuchillo con el- murmuro Carlos
- Déjeme a mi hacer las preguntas- dijo Jill- creo que podré hacerle creer que sabemos todo de la operación perro guardián
- No se molestará en ocultar nada- sonrió Carlos- bien, hagámoslo así, mantengan las armas preparadas, por si tiene prepara alguna sorpresita
La furia que se apodero de Nicholai fue casi incontrolable, poco falto para lanzarse en contra de ellos y acribillarlos con el rifle, tuvo que hacer un enorme esfuerzo por controlarse, sabía que ellos estarían preparados para repeler su ataque, y aun así el deseo de dañarlos era más fuerte. Permaneció quieto en la obscuridad apretando los puños, mientras trataba con todas sus fuerzas no gritar de rabia. Observo como subían al tranvía, Zafiro se quedó atrás, bien podría dispararle en ese momento y dejar de tratar de entregarla con vida. La chica observo hacia el interior de la estación, era imposible que pudiera ver algo, dentro estaba completamente a obscuras. Creyó estar alucinando, pero no era así, los ojos azules de la chica emitieron un destello rojizo y dorado.
- Zaf?! ¿Qué sucede? - pregunto Jill asomándose
- No es nada... creí ver algo- murmuro
- ¿Estás loca? Ahí dentro no se puede ver nada- exclamo Jill- Sube ahora, tenemos que preparar el plan. Y controla ese destello en tus ojos... creí que podías hacerlo a voluntad. Carlos se asustará y tendrá muchas preguntas si ve eso ahora
- Lo sé, iré enseguida – murmuro sus ojos volvieron a la normalidad al tiempo que levantaba el arma justo a donde Nicholai se encontraba
¿Dispararía? ¿De verdad podía ver dentro de la estación? ¿Qué clase de cambio había sido ese? Ahora entendía por qué Umbrella ofrecía tanto por ella, y a que se refería cuando mencionaron que era peligrosa, la chica no era normal, y comenzaba a pensar que ni siquiera era humana.
Finalmente, bajo el arma y subió al tranvía. Nicholai permaneció quieto, apretando los dientes, sus planes se habían ido al demonio. Habían averiguado de la operación, sabían que les había mentido y que no era una persona de fiar. El sonido del tranvía encendiéndose momentos después lo devolvió a la realidad.
Eran sus planes, era su dinero, eran solo suyos, no dejaría que un trío de novatos los arruinara, encontraría un modo de hacerlos pagar. De eso estaba seguro. Los haría suplicar misericordia, y él se reiría a carcajadas mientras ellos gritaban de dolor.
Jill observaba las ruinas de la ciudad pasar lentamente mientras el tranvía avanzaba, pequeños incendios aquí y allá que nadie apagaría, cristales rotos, ventanas tapiadas con madera, escombros por doquier, y el trozo de luna que brillaba en el cielo iluminaba todo con su luz fría dándole un aspecto aún más lúgubre. Aquí y allá podía ver aquellas sombras tambalearse en cada rincón. Aquello días antes había sido su hogar, ahora no eran más que ruinas.
Carlos se encargaba de los mandos del tranvía, manteniendo la vista al frente.
- No vayas muy rápido-murmuro- si las vías están obstruidas y vamos muy rápido
- No había pensado en eso, gracias- respondió Carlos con gesto irritado.
Su sarcasmo merecía una contestación, pero la verdad era que estaba demasiado cansada para discutir con él en esos momentos, sentía el cuerpo magullado, era increíble todo lo que había pasado desde que se había despertado esa misma tarde.
Avanzaron lentamente por las vías, Jill deseaba con todas sus fuerzas tumbarse en los asientos del tranvía y descansar, pero estaba segura que de que Carlos también estaría agotado por todo lo que había pasado, lo mínimo que podía hacer era estar de pie acompañándolo unos momentos más.
Zaf estaba recargada en la puerta que comunicaba con el otro vagón, donde Mikhail descansaba, revisaba unos mapas guardaos en un PDA que llevaba en una riñonera, se preguntaba qué tan prevenida había llegado a la ciudad, y aun así las cosas se habían ido al trasto a las pocas horas.
Solo un poco más, y podremos abandonar este lugar de una vez por todas.
El tranvía se estremeció de un fuerte golpe, el sonido de cristales rotos provenientes del otro vagón las puso en alerta, Jill se preparó para ir a revisar, pero Zafiro le gano el paso al estar más cerca, observo a Carlos de reojo, el asintió con la cabeza.
- ¡Mantenlo en marcha! - le dijo atravesando la puerta, Zafiro le daba la espalda
- Jill márchate de aquí!- le ordeno Zafiro de pie delante de ella
Aquella escena la dejo helada de terror, aquel monstruo, el Némesis las había encontrado, los fragmentos de cristal aun caían por sus prendas obscuras. Mikhail estaba en el suelo, recargado en la pared justo al lado de la puerta, y Zaf estaba delante de ella, era lo único que se interponía entre el Némesis y ella.
- Jill no escuchaste?! ¡Vete!- repitió Zafiro disparando con la MP5
- ¡Pero Zaf!- exclamo, el cargador se terminó en ese momento – no entiendes que también eres su presa
- ¡Prometí que te sacaría de aquí! Le prometí a Chris regresaría a Francia contigo- gruño- y por eso debes sobrevivir
- ¡Te matara también!
- ¡Que lo intente! - murmuro, sus ojos se tornaron de un color rojo brillante y sus pupilas se rasgaron tomando un aspecto de felino.
Se lanzó contra el Némesis el cual solo rugía de frustración, no dudaba que aquellos golpes que Zaf le plantaba eran fuertes, y sin embargo la criatura no se inmutaba en absoluto. Intento atrapar a Zafiro con sus enormes manos, pero la velocidad de esta era muy superior.
El Némesis atrapo a Zaf cuando esta intento plantarle una patada en el pecho, rugió con furia lanzándola hacia donde se encontraba Jill. Trato de atraparla en pleno vuelo, pero la fuerza con la que Zaf había sido lanzada las arrojo contra la puerta del tranvía, la cabeza de Zaf dio de lleno en contra del cristal, estrellándolo un poco.
- Valentine saca a tu compañera de aquí! - ordeno Mikhail
- ¡Pero ese monstruo…!
- Me encargare- dijo sosteniendo una granada de fragmentación RG34 en su mano, Jill sabía que en cuanto aquello golpeara al monstruo estallaría, pero debido a la poca distancia que había entre Mikhail y el, sería inevitable que el también fuera alcanzado por la explosión.
- Mikhail! ¡¿Estás loco?! ¡Seria suicidio!
- ¡Yo ya estoy muerto Valentine! ¡Ahora… márchense!
Jill se mordió el labio inferior, el monstruo acorto la distancia que los separaba a la mitad de un solo paso, tomo a Zafiro en sus brazos y la arrastro al siguiente vagón cerrando la puerta tras de sí.
- Mikhail – susurro
La explosión sacudió todo el tranvía, Carlos había dejado los mandos para ayudarlas, la velocidad a la que avanzaban aumento considerablemente. Carlos trataba de recuperar el control nuevamente. Jill sujeto a Zafiro para evitar que se golpeara más.
- ¡Tenemos problemas! - exclamo Carlos – cada vez ganamos ms velocidad y justo al frente hay una santa curva cerrada! - agrego- los mandos no responden... creo que tenemos que saltar!
- ¡No podemos saltar con Zaf inconsciente! - exclamo Jill
- ¡¿Que sugieres?!
Jill pensó rápidamente, dejo a Zaf recostada en el suelo y se aproximó a la consola de mandos buscando con rapidez, tomo su 9mm y golpeo el cristal que bloqueaba la palanca de freno de emergencia y tiro de ella con todas sus fuerzas.
El tranvía se sacudió de un lado otro, los frenos arrojaron chispas tratando de detener el pesado vehículo, pero aun así se descarrilo, avanzo por el asfalto golpeando coches y barricadas improvisadas.
- ¡Cúbrete! - exclamo Jill tomando a Zaf en sus brazos para protegerla, Calos se situó a su lado, cubriendo a ambas con su cuerpo. Si morían, al menos no sería en manos de ese monstruo.
Todo término rápidamente, el tranvía había chocado de lleno con una pared de ladrillo, derribando buena parte de esta e invadiendo un jardín.
- ¿Están bien? - pregunto Carlos
- Estamos vivos de milagro- susurro Jill – pero Zaf aún sigue inconsciente
- Que viajecito, he sentido crudas mejores que esto- murmuro
Jill se puso de pie, aproximándose a la parte frontal del tranvía, los cristales se habían estrellado un poco, pero no habían saltado sobre ellos, lo cual era una fortuna. Jill observo el jardín que habían invadido, y poco a poco levanto la mirada quedándose helada.
- Un ángel guardián nos vigila Carlos- murmuro
- Dile a tu ángel que nos saque de la ciudad entonces – respondió tomando a Zaf en su espalda
- Tal vez lo haga- murmuro señalando el exterior
La obscura silueta se recortaba en el cielo nublado, y en lo más alto brillaba una cara blanca con números romanos y unas elegantes manecillas que indicaban la media noche. Habían llegado a la torre del reloj de Saint Michael.
- Lamento decir esto, pero la puerta está demasiado golpeada y se niega a abrirse por completo
- Entonces abrámonos camino por nuestra cuenta – respondió Jill rompiendo la ventana de la puerta, retiro los cristales con cuidado para no herirse cuando salieran
- Iré primero- murmuró Carlos pasándole a Zafiro- así podre sostenerla cuando estemos fuera de aquí
- Bien – respondió Jill
Carlos salió con facilidad, Jill se colgó el subfusil de Zaf para poderla sacar por la ventana, cuando fue su turno cayo de pie sobre una pila de escombros. Permanecieron viendo unos momentos la enorme silueta de la torre.
- Solo hay que hacer sonar las campanas y largarnos de aquí – Carlos sonaba entusiasmado, Zaf se quejó un poco comenzando a removerse- hey, tranquila, estarás bien no te apures
- Espero que encontremos algo con que vendar su cabeza, esa herida debe de doler – murmuro Jill bajando al jardín
Atravesaron la zona con paso lento, buscando señal alguna de infectados. El graznido de varios cuervos le puso la piel de gallina a Jill.
- ¡No puede ser! Carlos corre! – exclamo echando a correr hacia las puertas principales de la torre, para su mala fortuna estaba cerrada
- ¡¿Y ahora qué?!
- Creo que puedo abrirla, ¡cúbreme! - murmuro metiendo su mano en su riñonera y sacando un juego de ganzúas
Demoro menos de lo esperado, abrió la puerta y tiro del brazo de Carlos para hacerlo entrar, cerró la puerta detrás de ellos, la puerta se estremeció con decenas de picoteos.
- ¡¿Que rayos era eso?! ¿Loros asesinos?
- Olvidas la parte de zombis- respondió Jill tratando de recobrar el aliento- un miembro de STARS fue asesinado por cuervos infectados en la mansión Spencer- susurro, Carlos no dijo nada más por temor a incomodarla
- ¡Ji...Jill! - susurro Zafiro aferrándose a los hombros de Carlos
- Zaf! ¿Estas bien? - le pregunto, Carlos la recostó en las elegantes escaleras de mármol verde que tenían justo enfrente- Zaf?
- Me duele horrible la cabeza – susurro abriendo los ojos lentamente
- Te pasaste de copas tal vez- respondió Jill tratando de sonar calmada, noto que los ojos de Zafiro aun eran de un tono dorado rojizo
- ¿Qué demonios pasa? - pregunto Carlos confuso- ya me había parecido ver algo así cuando las encontré en el almacén, pero creí que alucinaba por la explosión
- Carlos ... hay algo que deberías saber, realmente queríamos decírtelo, pero no estábamos seguras de sí podríamos confiar en tus compañeros... en especial en Nicholai
- Y creo que ya decidiste que si soy digno de confianza
- Lo siento tanto, pero de verdad es algo muy serio- respondió Jill intercambiando miradas con Zafiro – Carlos, Zaf está infectada con el virus que causo todo esto
- ¿Infectada? Pero eso...
- No se infectó hace poco... ella está infectada desde que era una niña, su abuelo le inoculo el virus tratando de salvarla
- Mi cuerpo se adaptó al virus, y me brindo una especie de poderes, con este bello efecto secundario- respondió Zafiro, cerró los ojos un momento, cuando volvió a abrirlos eran de nuevo de aquel tono azul como mar del Caribe. - Umbrella me está buscando, por ello tampoco puedo revelar esta habilidad con facilidad... y debo tener cuidado en quien confío, tampoco puedo decirle a medio mundo que soy un monstruo
- Tú no eres como esas cosas de afuera...- murmuro Carlos, si bien la noticia lo había tomado por sorpresa, no le costó entender que Zaf no era peligrosa realmente, a menos que fueras su enemigo. - que tal te sientes ahora?
- Me siento mareada – murmuro- es normal supongo
- Después de semejante golpe, sí, creo que es normal
Jill observo la estancia, le recordaba un poco a la mansión Spencer, la enorme escalera que subía al rellano de la segunda planta con ventanales de colores, había una puerta de madera a cada lado de donde se encontraban, 5 mesas de madera, y lo más desagradable, 5 cadáveres, un infectado y 4 con ropas militares, 3 de ellos medio devorados y el ultimo con un tiro en la cabeza. Suspiro, no es que de verdad hubiera pensado que la torre sería un santuario impenetrable y más por estar tan lejos del centro de la ciudad, pero se dio cuenta que de verdad lo había esperado.
Se aproximó a Zafiro para revisar su frente mientras Carlos recorría la estancia, tenía que hacerse a la idea de que a donde quiera que fuera, aquella escena se repetiría. Zafiro la miro directamente a los ojos, tratando de darle ánimos únicamente con la mirada. Sonrió de medio lado y levanto el rostro, observo a Carlos pasearse en medio de los cuerpos, pudiera ser que los conociera, aunque fuera de vista. Observo como tomo las asas de una bolsa de lona situada entre dos cadáveres, comenzó a arrastrarla dejando un rastro de sangre en las baldosas blancas del piso, parecía pesada, y podía escuchar el sonido del metal chocando.
- ¿Es lo que creo que es? – pregunto acercándose a Carlos para ayudarlo a tirar de la bolsa y subirla a una de las mesas.
Comenzaron a vaciar el contenido, la alegría que los invadió fue inevitable, era como ser un niño y despertarse la mañana de navidad solo para ver el montón de regalos bajo el árbol. En esos momentos ambos se sentían exactamente igual al ver el armamento.
Media docena de granadas de mano como la que había usado Mikhail, 8 cargadores de 30 proyectiles para el M16 de Carlos, 3 cargadores de 30 tiros para la MP5 de Zaf, y algo que jamás había soñado tener, un lanzagranadas M79 y un puñado de proyectiles de 40mm. Carlos tomo uno de los proyectiles del lanzagranadas, analizándolo con cuidado mientras soltaba un silbido.
- Granadas de metralla, estos mandarían a volar a cualquier cosa bastante lejos de aquí, incluido a un ex novio molesto, o a ese espantajo de Némesis... ¿quiere llevarlo usted mi lady? ¿O tu Zaf?
- Estás loco, con este dolor de cabeza te dispararía por accidente – bromeo Zafiro - Jill es mejor con ese tipo de armas que yo, pero ese par de cargadores para mi MP5 me caerían de maravilla
Jill sonrió de medio lado mientras tomaba el lanzagranadas, sabía que Zaf se lo dejaba solo porque de ese modo ella se sentiría ligeramente más segura, Zaf tenía los poderes que le brindaba el virus, y ella ahora tenía una buena arma de alto calibre para hacerle frente a aquel que trataba de exterminarlas.
- Ya que insisten, me lo llevare yo entonces – respondió con una amplia sonrisa – ¿que hay de ellos? ¿Los conocías?
- Todos son soldados del UBCS, los había visto en la oficina un par de veces, pero no los conocía- respondió – estoy seguro que no sabían ni donde se metían al aceptar trabajar para Umbrella
- ¿Nadie jamás sabe dónde se mete cuando acepta trabajar para Umbrella- murmuro Zaf- y bien? Busquemos que botón debemos pulsar para poner a sonar esas campanas y largarnos de aquí... y no morir en el intento
- Vamos arriba entonces- respondió Jill
Todo estaba por acabar, al fin saldrían de ahí.
Zafiro subió detrás de ellos, de verdad se sentía mareada por el golpe que había recibido, pero lamentablemente no habían encontrado insumos médicos para vendarle la cabeza y hacer un poco de presión. Pero un dolor de cabeza era lo que menos le importaba en esos momentos, solo quería poner a sonar esas campanas y largarse de ahí, le había dado instrucciones a Matt por medio de la radio, y esperaba que las hubiera recibido sin que alguien más las haya interceptado.
Percibió de reojo la sombra delante de ellos, Carlos levanto su ametralladora, el corredor estaba vacío.
- ¿Qué pasa? - pregunto Jill
- Nada, creí ver una sombra ...- respondió este extrañado
- ¡Demonios! - chasqueo Zafiro, Jill la observo de reojo- No mires ahora, pero creo que hay algo en el techo
- ¿En el techo? - murmuro Jill levantando la mirada- Mierda!- exclamo levantando la colt y disparando tres veces seguidas.
La obscura silueta cayo delante de ellas retorciendo sus múltiples patas mientras los chorros de sangre salían por los agujeros de las balas. Una araña, una maldita araña más grande que un perro, con sus peludas patas y su rechoncho cuerpo. Zaf sintió como se le erizaba el vello de la nuca. Lamentablemente no tenía un periódico de ese tamaño para aplastarla.
- Lo lamento, pero odio a las arañas- murmuro Jill apuntándole aun al cadáver de la horrible criatura
- ¿Habían visto algo como esto?
- Sí, ¡pero estaba muerta- respondió Zafiro- también era más grande ... pero... puaj!
- ¡Si cuando miden 2 centímetros son horribles... ahora con ese tamaño... a que científico loco de Umbrella se le ocurrió hacer pruebas con arañas!
- No creo que una mariposa se hubiera visto peligrosa – respondió Carlos
- Pero... ve ese cuerpo rechoncho y esas peludas patas- se quejó Jill estremeciéndose- suficiente, quemémosla y arrojémosla al rio
- No tenemos tiempo, hay que hacer sonar unas campanas- murmuro Zafiro rodeando el cadáver de la araña tratando de no estremecerse.
Afortunadamente para ellos no había más arañas en el resto de la balconada, pero la inmensa cantidad de telarañas los inquietaba, incluso le causaba escalofríos a Zafiro si alguna hebra llegaba a rozarle los brazos.
Salieron a una cornisa en el exterior de la torre con un par de focos apagados y macetas con plantas marchitas, el aire frio soplaba ligeramente cargado con el aroma de la lluvia que se avecinaba, las nubes en el cielo revoloteaban llevadas por las corrientes. Se veía una abertura como de una puerta un piso más arriba, pero no había modo de llegar a ella
- ¿Y ahora qué? - pregunto Carlos asomándose por la cornisa, puso observar el tranvía destrozado que aun arrojaba algo de humo
- Vigilen que los cuervos no regresen- murmuro Jill inspeccionando una placa de metal incrustada en la pared
- ¿Qué es eso? - pregunto Carlos observando como Jill metía la mano a su riñonera sacando un pañuelo envuelto
Zafiro se recargo en la cornisa observando el paisaje que se extendía ante ellos, el muro destrozado, la ciudad iluminada con diversos incendios, las sombras de los infectados tambaleándose aquí y allá.
Nadie tuvo el valor de oponerse a Umbrella cuando aún había tiempo, y ahora ellos han destrozado sus vidas, acabaron con la ciudad, y asesinaron a todos, y, aun así, Umbrella aprovecho el accidente para recabar datos de combate...
Hizo una mueca de asco, tan solo quería largarse de ahí para planear su siguiente movimiento en contra de Spencer. Percibió un grupo de sombras acercándose peligrosamente rápido hacia ellos.
- ¡Al suelo! - exclamo lanzándose contra Carlos y Jill
El cuervo pasó a escasos centímetros de ellos, graznando de frustración. Zafiro se puso de pie de un salto sacando el cuchillo de combate oculto en una de sus botas.
- Ahora si ya me cansaron- murmuro, sus ojos cambiaron de tonalidad nuevamente
Uno a uno los cuervos se lanzaron contra ella con la intención de perforar su piel y comer carne fresca, salto sobre la balaustrada manteniendo el equilibrio mientras derribaba a todos los cuervos que se aproximaban a ella. Los enormes cuerpos sin vida cayeron delante de Carlos y de Jill.
- Ay virgencita, de verdad que las habilidades que le dio ese virus son aterradoras...
- Pero útiles de vez en cuando – murmuro Jill levantando la cabeza
- Despejado- comunico Zafiro sentada en la balaustrada, el cuchillo estaba completamente lleno de sangre, incluso su blusa blanca tenía algunas gotitas que habían salpicado.
Sintió una punzada en la cabeza, sus ojos regresaron a la normalidad repentinamente, y comenzó a tambalearse.
- Hey! Relájate- exclamo Carlos poniéndose de pie para sujetarla- te esforzaste de mas
- Estoy bien- murmuro
Jill la observo para asegurarse de que se encontraba bien y continúo analizando la placa de metal, saco una de sus ganzúas y se puso manos a la obra.
Demoro poco tiempo, un clic metálico se alcanzó a escuchar, momentos antes de que una escalera de aluminio descendiera desde el hueco en la parte superior.
- Yo iré, quédense aquí y vigilen el área- murmuro Jill – No permitas que Zaf se desmaye
Jill subió con agilidad la escalerilla de aluminio, Zafiro cerró los ojos un momento, saldrían de ahí pronto, le daría la orden a Matt de abandonar la ciudad antes de que el helicóptero llegara, si estaban cerca podrían sacar al equipo Crux también. Las punzadas en su cabeza disminuyeron poco a poco. Abrió lentamente los ojos, Carlos aun la sostenía, Jill estaba de pie delante de ellos, con un semblante serio, entonces cayó en cuenta de que las campanas no estaban sonando.
- ¿Que sucedió? - pregunto Zaf
- Falta un engranaje en el mecanismo que hace sonar las campanas – murmuro Jill
- ¿Falta un engranaje? Iré arriba y las hare sonar por mi cuenta
- Analice el mecanismo, no hay otro modo de hacerlas sonar
- ¡No creo que haya una tienda de refacciones cerca de aquí! - protesto Zafiro
- No, pero estoy segura que el engranaje está en la torre – murmuro- encontré esto pegado al mecanismo – agrego mostrándoles una postal con tres pinturas, en la parte de atrás ponía La Torre del Reloj de Saint Michael. Raccoon City. y en la parte de enfrente, en la esquina superior estaba escrita una frase «Entrégale tu alma a la diosa. Pon las manos juntas para rezar ante ella.»
- Entonces la pieza que falta esta donde se encuentran estas pinturas, ¿y que esperamos para buscarlas? - exclamo Carlos, noto la seriedad de ambas chicas- que sucede? ¿Acaso les preocupa la parte de rezar? ¿O la de entregar el alma a la diosa? Sea lo que sea que signifique
- Carlos... Si encontramos estas pinturas, estoy segura de que el engranaje no estará a la vista, resolvimos varios de estos acertijos en la mansión Spencer
- Soy malo con los acertijos- murmuro Carlos
- Eso es lo de menos- respondió Zaf- pero deberías saber que muchos de esos acertijos trataron de matarnos.
Jill estaba por rendirse con todo eso de la búsqueda del engranaje, habían recorrido toda la torre de un lado a otro, se habían topado con más cadáveres, y habían terminado de crear algunos nuevos que entraron por una ventana rota cerca de la capilla. Habían encontrado otra de esas monstruosas arañas en un pasillo contiguo a la biblioteca.
Ambas aprovecharon ese tiempo para contrale a Carlos acerca de su desastrosa misión y el por qué de su odio a Umbrella, Jill se sorprendió por lo sincera que estaba siendo con alguien ajeno al caso de los STARS, quizá era porque deseaba desesperadamente que alguien le creyera, alguien que no fuera un superviviente de STARS.
Llegaron a una habitación con tres estatuas de mujeres justo delante de ellos, al lado de la puerta había dos cuerpos, una pareja abrazándose el uno al otro, Jill no pudo evitar sentir un retorcijón en el estómago.
- Jill- murmuro Zafiro- creo que... encontramos lo que buscamos- agrego señalando la pared
Las tres pinturas con los relojes octagonales estaban en la pared que Zafiro señalaba.
- Parece todo normal- murmuro Carlos revisando la estancia
- También lo parecía una habitación que casi nos aplasta - murmuro Zafiro recargada en la puerta- me quedare aquí, y me asegurare de que esta puerta no se cierre.
Jill asintió y analizo con detenimiento las pinturas rodeadas por un enorme marco dorado, una muchacha en una colina, una mujer bailando, pero la más inquietarte era la última de ellas, una mujer con un vestido de fiesta ceñido y en una pose seductora, pero con el rostro desnudo de una calavera. Cada pintura estaba señalada como las diosas del pasado, presente y futuro, y los tres cuadros tenían un reloj, las diosas del pasado y futuro indicaban la media noche, mientras que la del presente indicaba las 5 en punto.
Debajo de los cuadros había 3 cuencos, Jill coloco su mano en el cuenco de la diosa del presente, las manecillas del reloj comenzaron a girar cuando el cuenco se hundió ligeramente bajo el peso de sus dedos.
Retiro la mano inmediatamente revisando la habitación, temía haber puesto en marcha alguna trampa, pero todo parecía normal. Ninguna pared se abrió, no entraron cuervos volando y graznando, y tampoco se había liberado gas venenoso.
- La postal decía algo de juntar las manos y rezar a la diosa, ¿crees que todos deberían de marcar la media noche? ¿O que deberían de estar acomodadas en forma lineal literalmente? - pregunto Carlos colocando su mano en el cuenco de la diosa del futuro, nuevamente las manecillas del reloj de la diosa del presente comenzaron a girar.
- Parece que todos deben marcar las 12 en punto – murmuro Jill pensativa revisando toda la estancia, la otra parte del rompecabezas debería estar por ahí, en algún lado.
Fijo su vista en las 3 estatuas que estaban a su derecha, cada una sostenía una piedra del tamaño de un puño entre sus manos, una de cristal, una de ámbar y una de obsidiana u ónix, no estaba segura. Pudo notar el peso distinto de las tres piedras. Tal vez el color fuera simbólico y representaba a las 3 diosas, o tal vez simplemente era un problema matemático, como fuera, no demoraría en encontrar las posibles combinaciones.
Intentaron por algunos minutos cambiando las piedras de lugar, dieron con la combinación tal vez por suerte, el reloj de la diosa del presente marco la media noche, después las manecillas comenzaron a girar como locas.
- ¡¿Hicieron saltar una trampa?!- pregunto Zafiro aun sin moverse de la puerta
- No llorona- respondió Jill al ver como el reloj de la diosa del presente era empujado hacia adelante, dejando a la vista un hueco con un engranaje dorado – simplemente encontramos lo que buscamos- agregó sacando el engranaje
- ¿Quién demonios metió eso ahí? ¿Qué sentido tiene? - pregunto Carlos
- Cuando se trata de Umbrella... nada tiene sentido Carlos – respondió Jill- suficiente, no sé ustedes, pero quiero largarme de aquí ya, así que propongo que subamos y pongamos a sonar esas campanas.
Zafiro se apoyó en la balaustrada mirando hacia el patio vacío de la torre del reloj mientras Jill desaparecía nuevamente por el hueco al término de la escalerilla, no quería hacerse ilusiones de nuevo. Entonces cayó en cuenta, serian hombres de Umbrella quienes irían a rescatarlos. Posiblemente con órdenes de capturarla si la veían.
- Necesito un buena ducha caliente- murmuro Carlos
- Carlos... cuidarías de Jill cuando venga el helicóptero? – pregunto Zafiro sin mirarlo
- Hey! ¿Que dices? Hasta parece que quieres quedarte aquí
- No quiero quedarme aquí, pero... serán los hombres de Umbrella quienes vengan en esos helicópteros, posiblemente sepan quién soy, y tengan ordenes de capturarme
- No lo permitiría – le respondió Carlos – no peritaría que nadie las lastimara, ni a ti, ni a Jill
Sonrió de medio lado, estaba por decir algo mas, pero el primer repiqueteo de las campanas la saco de sus pensamientos, a este le siguió otro, y otro más, Carlos miro hacia arriba, la pesadilla estaba por acabar.
- Podríamos usar esas luces para ayudar al piloto – Carlos señalo las grandes linternas apagadas y la caja de mandos. Mientras se aproximaba a ellas.
La puerta que llevaba de regreso al interior de la torre se abrió, dando paso al enorme cuerpo de Némesis, cubierto por su gabardina negra.
- Stars – gruño fijando su vista en Zafiro, Jill estaba a media escalera
Avanzo a grandes pasos, ni siquiera le prestó atención a el que estaba justo a su lado, su objetivo eran ambas chicas, noto el cambio de coloración en los ojos de Zafiro, estaba más que dispuesta a pelear con aquel monstruo. Tenía que hacer algo o ambas correrían peligro, ese monstruo las mataría si no lo detenía, pero ¿cómo?
Acciono los interruptores de las luces, afortunadamente una de ellas apuntaba directamente la cara del monstruo, el cual trato de cubrir sus mutados ojos, con sus enormes manos mientras retrocedía un par de pasos, Carlos se abalanzó contra el llevándolo al borde de la cornisa. La balaustrada se rompió bajo su peso, dejando caer al monstruo hacia el vacío.
- ¡Oh Carlos! - exclamo Jill aproximándose a él a grandes zancadas- gracias! de verdad muchas gracias! - exclamo abrazándolo - Ese monstruo nos hubiera matado si tu no lo hubieras encandilado para distraerlo.
- De verdad gracias- murmuro Zafiro apenada
- Te dije que no dejaría que nada les pasara- respondió mirándolas a ambas.
Observo sus juveniles rostros, de verdad que eran bastante atractivas y no solo en el sentido físico, además estaba seguro de que no pasarían de 25 años, ninguna de las dos. Aunque realmente no tenía mucha experiencia en eso de calcular las edades de una chica, apenas y era un mercenario de 21 años, no era como si hubiera tenido mucho tiempo antes de andar ligando y conociendo otras chicas.
El chasquido de los dedos de Jill lo devolvió a la realidad, ambas lo miraban de manera divertida.
- ¿Estas bien? Parecía que desvariabas- se burló Zafiro
- Bajemos al patio antes de que Némesis regrese, si una granada en la cara no lo mato, mucho menos lo hará una caída
Carlos asintió y sujeto con fuerza su M16, ya era hora de salir de la ciudad de los muertos.
Zafiro caminaba detrás de ellos, pensativa. Rozo su radio con los dedos, dudando en si contactar a Matt o no ¿qué le diría? Que se marchaba de la ciudad sin ellos? Se debatía con ella misma, ni siquiera sabía que era lo correcto en esos momentos.
- Zaf?! ¡¿También tu estas desvariando?!- pregunto Jill
- ¿Ah? ¿Qué?
- Decía que deberíamos darles nombres falsos a los que vengan por nosotros, decirles que Carlos nos encontró poco después de que su jefe de pelotón sucumbiera a los zombis y nos trajo aquí para ser evacuadas, fin de la historia, entre más ignorantes parezcamos ser menos preguntas nos harán... y crucemos los dedos por que no tengan una foto de nosotros cerca
- Y eso es lo que me temo- suspiro Zafiro descolgando la radio de su cinturón pulsando el botón comunicador – Líder Crux, misión cumplida, abandonen la ciudad cuanto antes – dijo con tono firme – Escapare con el objetivo desde el obelisco...
- "...ecibido...erte Reaper" – respondió casi de inmediato
- Marchémonos de aquí- murmuro Zafiro colgando el radio en su cinturón de nueva cuenta
Jill asintió y abrió las puertas de la torre del reloj, el sonido del motor del helicóptero que se acercaba era cada vez más fuerte. Zafiro camino lentamente detrás de ellos, permaneció de pie delante de las puertas dobles de la entrada a la torre mientras veía a Jill y Carlos agitarlos brazos y hacerle señas al helicóptero.
- Termino – susurro cerrando los ojos
Escucho el silbido de algo cortando el aire a gran velocidad, abrió los ojos mirando en dirección al helicóptero, un misil tierra-aire de corto alcance. Había dado de lleno en la cabina de la aeronave la cual había comenzado a girar sin control, dirigiéndose precisamente en contra de la torre. Zafiro salto a un lado justo antes de que una lluvia de roca y escombro se derrumbara donde momentos antes había estado.
Alzo a vista para ver de dónde había venido el disparo, Némesis estaba de pie en un tejado adyacente con su bazuca en sus enormes manos. Parecía que ese maldito no les dejaría escapar tan fácil.
Jill, Carlos...
Los vio ocultos detrás de la fuente, Carlos trataba de sacar a Jill de ahí antes de que el monstruo la viera, una nueva explosión proveniente de los restos del helicóptero lanzó escombros por los aires, un trozo de roca bastante grande golpeo el costado de Carlos, y un gran trozo del techo se desmorono encima de ella, los trozos de metal caliente y roca golpearon su cuerpo mientras trataba de salir de ahí para evitar quedar aplastada. Un enorme trozo de roca la derribo y dejo atrapado su tobillo entre los escombros, el metal recalentado de los restos de la aeronave se habían vuelto peligrosas armas mortales, que llovían alrededor de ella. Pero lo peor era el ardiente trozo de viga metálica que había rasgado su pierna dejando una herida bastante profunda que no paraba de sangrar.
Némesis salto del tejado cayendo justo delante de ella, dándole la espalda, trato de mover su tobillo atrapado, mas era inútil. Escuchaba el rugido del monstruo, comenzó a avanzar lentamente, ignorándola, iba detrás de Jill. Carlos comenzó a disparar en contra de él, tratando de llamar su atención y darle a Jill tiempo de escapar. Némesis por fin centro su atención en él, levantando su lanzacohetes. Carlos sabía que moriría si esa cosa disparaba, sin embargo, no se detuvo. Fue entonces que ocurrió, u disparo en un millón. Se escuchó el sonido metálico de la bala golpear en contra de la mortal arma del monstruo, la cual salto hecha pedazos lanzando a Némesis hacia atrás.
El rifle se quedó sin balas, pudo observar como Carlos intentaba meter un nuevo cargador antes de quedarse inconsciente.
Jill solo pudo ver como Carlos se desplomaba inconsciente, suprimió todos sus deseos de ir en su ayuda, estaba segura de aquello no detendría al monstruo, de ser así, quería asegurarse que solo se fijara en ella, el lanzagranadas apenas y pesaba en sus manos, observo el jardín ocultándose detrás de un seto de arbustos, Zaf estaba atrapada en los escombros que habían caído a causa del helicóptero, podría apostar a que una vez que Némesis acabara con ella, iría tras Zaf.
Némesis se puso de pie con las prendas del hombro derecho ardiendo en llamas, Jill no se lo pensó dos veces, levanto el lanzagranadas y disparo. La granada cargada de metrallas de metal exploto a los pies del monstruo, el cual solo comenzó a aullar y se lanzó contra ella.
Jill lo esquivo apenas, entro en un estrecho pasillo formado por los setos y la pared occidental del jardín, aun intacta, se sorprendió delo rápido que era el monstruo, escucho como entraba al pasillo justo cuando ella llegaba al final de este, fue entonces que algo la golpeo en el hombro derecho, algo sólido y viscoso se enterró en su carne, la herida picaba como si el veneno de miles de avispas entrara en su cuerpo. Fue entonces que cayó en cuenta que uno de los tentáculos del monstruo había perforado su carne.
Recargo el lanzagranadas, tambaleante, apunto con dificultad y disparo, la granada golpeo de lleno el costado del Tyrant a la altura de los riñones. Restos de carne y metal salieron despedidos por todos lados. El monstruo cayó al piso de rodillas, antes de desplomarse como un enorme trozo de carne.
Jill trato de recargar el arma mientras temblaba sin control, la granada resbalo de sus dedos rodando a los pies del derribado Tyrant, el monstruo comenzó a moverse, la mataría, la atraparía y la destrozaría con esas enormes manos. Estaba acabada. Némesis se incorporó un poco, justo antes de ser derribado nuevamente. Zafiro estaba de pie, sobre la espalda de aquel enorme ser. Tomo la granada que se le había resbalado en su mano, y se la lanzo de regreso.
Pudo observar su rostro inexpresivo, Zafiro estaba llevando su cuerpo al límite al usar de esa manera el virus. Se llevó la mano a su hombro sangrante, no moriría sin presentar batalla. Abrió la recamara del lanzagranadas y recargo el arma. Némesis se había incorporado y había centrado su atención en Zafiro, la cual contenía sus golpes con aparente facilidad.
- ¡Dispara! - exclamo – es la única oportunidad que tienes Jill, Dispara!
Dudo unos instantes, si disparaba en ese momento Zafiro también seria herida por la metralla que se dispersaría, ella la miro a los ojos, lo sabía, y estaba dispuesta a salir herida también, con tal de acabar con ello de una vez. Levanto el arma y disparo a la espalda del monstruo, a la altura de los riñones. Némesis trastabillo un poco, aquello hubiera sido una herida mortal en cualquier ser humano, pero parecía que no era así para el asesino de STARS.
El monstruo comenzó a alejarse cojeando lentamente. Incluso ignorando a Zafiro la cual sangraba del costado izquierdo. Jill coloco la penúltima granada que le quedaba y disparo contra la espalda baja de Némesis. La carne de muslo salió desgarrada por las miles de bolitas de metal, mientras continuaba avanzando lentamente para alejarse de ahí.
Jill tomo la Colt en sus manos, y observo su hombro sangrante, sabía que estaba infectada, y lo mejor era terminar con ello cuanto antes, recordó a Carlos, se había arriesgado para salvarla, al menos debía asegurarse que estaba bien, era lo mínimo que le debía. Y Zaf, había resultado herida por la metralla de la granada, la observo de rodillas en el piso, sujetándose un costado.
- Estoy bien...- dijo tratando de sonar tranquila- pero... Carlos
Jill asintió y se acercó tambaleante a Carlos, todo se volvió negro repentinamente.
- Jill! – exclamo tratando de ponerse de pie
El dolor de su pierna y el de su costado era demasiado para ella, incluso con el virus activo en su cuerpo, ¿cuanto tardarían esas heridas en sanar? ¿Un par de días? ¿Semanas? Eso era lo que menos importaba. Ahogo un grito de dolor cuando se puso de pie, sus heridas no eran mortales, estaría bien. Se tambaleo tratando de alcanzar a Jill, cayendo de rodillas nuevamente.
Se había lastimado más la pierna cuando salió de debajo de los escombros al ver como Jill era herida por Némesis. El virus la había hecho liberar una gran cantidad de energía, y había derribado al monstruo de nuevo antes de que se incorporara, le había dado tiempo a Jill de disparar en su contra, ella sabía que la metralla la alcanzaría también, pero le restó importancia. La herida no era grave, o eso esperaba realmente. Estiro su mano tratando de alcanzar a Jill antes de que la obscuridad de la inconsciencia la invadiera.
- Jill – susurro
Carlos recupero la conciencia de golpe, el dolor de las costillas lo estaba matando, aquel trozo de roca quizá le había fisurado o fracturado una costilla, quizá incluso fueran dos. Pero no le importaba, tenía que ayudar a Jill y a Zafiro, si es que no era demasiado tarde aún.
No veía al monstruo por ningún lado, observo el cuerpo de ambas chicas a unos metros de él, se levantó de golpe, apretando los dientes para soportar el dolor. Jill tenía una herida bastante fea en el hombro que no dejaba de sangrar. Zaf estaba a unos metros tumbada boca abajo sobre un pequeño charco de sangre que salía de su pierna y su costado. Temía lo peor para ambas, noto que Jill respiraba aun, estaba demasiado pálida, pero aun respiraba. Se aproximó Zafiro buscando su pulso. De verdad que ambas eran chicas con suerte. Zafiro se quejó un poco y abrió los ojos lentamente.
- Carlos? – susurro- ...Jill...Jill... – agrego tratando de levantarse, se tumbó en el piso gritando de dolor
- Jill aún está con vida, pero no deberías esforzarte tú tampoco... necesitamos un lugar seguro para descansar – murmuro- parece que la capilla aún está intacta... pero... no creo que puedas ponerte de pie
- Tampoco lo creo- susurro apretando los dientes – llévate a Jill, asegúrate que está a salvo...
- ¿Y qué hay de ti?
- Estaré bien- murmuro tomando su 9mm – mientras no me desmaye de nuevo
- Volveré por ti en cuanto ponga a Jill a resguardo ¿vale? Zaf... resiste un poco ¿quieres?
Zafiro observo a Carlos marcharse en dirección a la capilla de la torre llevando a Jill con él, permaneció tumbada en el piso mirando el cielo nublado, una gota de lluvia cayó en su rostro, seguida de otra y otra más. Llevo su mano libre a su cintura descolgando el radio.
- Líder Crux... el escape fracaso- susurro conteniendo el dolor – la torre está parcialmente destruida... – no pudo evitar gritar de dolor- Matt... ayúdame- susurro antes de desmayarse de nuevo.
