14. LA ÚLTIMA CARTA
Las ex Sailor Scouts comenzaron a inspeccionar las instalaciones de su nuevo escondite: al entrar vieron un ancho pasillo con una alfombra roja, las paredes estaban adornadas por retratos muy extraños y surrealistas; esta llevaba a una sala circular con cómodos sillones redondeados, estaba rodeada de cinco enormes puertas alrededor y en cuatro de ellas había un símbolo en cada una: un círculo con un rayo, uno con dos katanas cruzadas, otro con dos pistolas cruzadas y otro con la forma de una máscara con pico de ave. Las chicas inmediatamente reconocieron a quien pertenecía cada habitación. En medio de la sala circular había una plataforma color negro.
- ¿Qué les parece hasta ahora? –preguntó Mefistófeles entusiasmado.
- ¿Y qué hay dentro de las puertas? –preguntó Rei curiosa.
- Como diría Morfeo en Matrix: "Yo sólo les muestro las puertas, ustedes son las que deben atravesarlas" –Entonces las cuatro fueron a sus respectivos cuartos y, al prender las luces, se asombraron de lo que vieron.
El cuarto de Ami era amplio y alto, con grandes estantes repletos de libros de todos los géneros y temas; una mesa con instrumentos de laboratorio, repleta de tubos de ensayo, morteros, etc., para hacer toda clase de experimentos, algunos retorcidos; un guardarropas para guardar toda su ropa; una mesa para diseccionar cadáveres; una televisión de pantalla ancha de plasma para entretenerse; un baño personal; una computadora con tecnología de punta; una cama amplia y un bar para servirse cualquier tipo de licor. Lo más sobresaliente de ese cuarto era la temperatura del cuarto, que estaba a unos dos grados bajo cero, pues Mefistófeles le había concedido a Ami la habilidad de soportar las temperaturas más bajas a las que ningún mortal podría aguantar.
El de Rei también era amplio, con un perchero para colocar su armadura; tenía un cuarto para meditar frente al fuego; una cama con baño propio; un estante con vajilla tradicional japonesa y botellas de sake; una cocina propia; algunos estantes con libros; un sitio especial para entrenar y sillones en la sala de estar; también tenía un cuarto donde podría reparar, tanto sus armas como su armadura, en caso de que se dañaran y volver a llenar su carcaj de flechas.
El de Lita parecía un gimnasio, pues tenía varios aparatos para hacer ejercicio; una cocina donde podría preparar lo que quisiera; un altar donde podía colgar su armadura y hacerle reparaciones en caso de que se dañara. También tenía un generador de electricidad para recargarse de electricidad. También tenía un bar.
Y por último el de Mina tenía un estante con videojuegos, otros de arcadia, un librero repleto de mangas, una cancha privada de voleibol, baño, cama, computadora y un cuarto de tiro al blanco para poder practicar su puntería con cualquier arma; pero lo mejor es que, al abrir uno de los armarios, este estaba repleto de armas, desde pistolas hasta ametralladoras y también municiones de todos los tipos y calibres. También tenía un enorme congelador para poder guardar su suministro de carne, incluyendo la humana y un bar repleto de toda clase de alcohol. Mina puso los ojos mirando hacia arriba, abriendo mucho la boca, sacando la lengua, babeando y crispando los dedos.
Inmediatamente salieron de sus cuartos, para verse con Mefistófeles en el cuarto central.
- ¿Y bien…? –preguntó Mefistófeles con sumo interés.
- ¿Nos quisiste adelantar nuestro regalo de Navidad? –preguntó contenta Rei.
- Solamente me queda una duda –preguntó Ami señalando la quinta puerta -¿Y esa puerta sin símbolo?
- Esa está reservada para… ya saben quién –respondió Mefistófeles –Sólo hasta que ella sea parte de nuestro grupo.
Las chicas se quedaron en silencio, pues sabían que debían atraer a Serena a su grupo, tarde o temprano. Mefistófeles cambió de tema:
- ¿Por qué no vamos a ver el sótano? –y entonces ellas lo siguieron. Entre los cuartos de Lita y Rei había una puerta que resultó ser un ascensor; todos se metieron y bajaron al sótano, Mefistófeles prendió las luces y lo que vieron era una enorme sala de torturas con diversos aparatos e instrumentos, desde los más antiguos hasta lo más moderno.
- ¿Esto es en serio? –fue lo único que se le ocurrió preguntar a Lita -¿Una sala de torturas?
- ¿Te parece poco? –preguntó Mefistófeles cortante.
- No es por eso –respondió Lita un tanto perpleja -¿Pero para qué la vamos a necesitar?
- No necesariamente –respondió él –También pueden guardar algunas cosas preciadas allí –Y señaló una enorme bóveda que estaba ahí mismo.
- ¿Y cuál es la combinación? –preguntó Mina.
- En eso ustedes tendrán que ponerse de acuerdo para poder abrirla entre las cuatro –explicó Mefistófeles –Ahora volvamos a la sala central, porque tengo algunas cosas que discutir con ustedes. Y si quieren, ya pueden volver a transformarse de nuevo.
Ellas presionaron el botón blanco de sus relojes y volvieron a ser las mismas de antes. Luego subieron todos a la sala central.
Las cosas se habían vuelto desastrosas para las familias de las Sailor Scouts: el matrimonio Mizuno se había vuelto a reunir, ahora que la doctora ya no ejercía en el hospital y que su esposo estaba de nuevo con ella, pero hubieran deseado que la reunión se hubiera dado en otras circunstancias. Estaban abrazados sentados en la cama de Ami, y ella comenzó a llorar en los brazos de su marido, tratando de recuperarse de la impresión de la nueva apariencia de Ami; ambos contemplaron la pluma de transformación con el símbolo de Mercurio, que ahora le pertenecía a la doctora.
También el matrimonio Aino la estaba pasando terrible, en especial la señora Aino, quien se vio obligada a enfrentarse a su propia hija, pero también aún seguía asimilando todos los secretos revelados sobre ella. Comenzó a hurgar en la habitación de Mina y descubrió otro traje de Sailor V, así como el antifaz; una pelota de voleibol, un micrófono… De repente, ella se desplomó sobre la cama de Mina y estalló en llanto; su esposo la oyó, entró al cuarto, lentamente fue hacia ella y se sentó en la cama a su lado, ella inmediatamente lo abrazó y al hacerlo se le cayó la pluma de transformación de Mina sin darse cuenta.
Los abuelos de Lita comenzaron a empacar sus cosas, pues ya habían hecho los trámites necesarios para "desaparecer" y adquirir una nueva identidad, como se los había prometido Michiru. Se detuvieron para descansar y empezaron a tener recuerdos de su nieta y cuando la acompañaron en el funeral de sus padres, muertos en un accidente aéreo; también cuando estuvieron en contacto constante con ella, viéndola crecer y desarrollarse. Ambos estallaron en llanto por la pérdida de su nieta.
El abuelo de Rei y Nicolás establecieron un templo en las afueras de Tokio, lejos del tumulto; había mucho silencio y el ambiente se sentía pesado y sombrío, a diferencia del templo Hikawa, que desbordaba un encanto y un aura sin igual, pero ahora debían adaptarse a su nueva vida, sin Rei. En una ocasión el abuelo le dijo a Nicolás que se fuera pues ya no tenía nada qué hacer allí, pero él siguió a su lado, pues él lo había tratado como a un padre.
La familia Tsukino se hallaba en un estado de depresión y angustia; Serena aún no recuperaba el conocimiento después de que Ami se uniera a al bando y no sabían si despertaría o no. Los padres de Serena y su hermano se turnaban para saber cómo estaba ella, tratando de ver si comía algo, pero no llegó a probar ni un bocado. Las horas pasaban como si fueran días y no daba señales de reaccionar.
En un descuido de la familia Tsukino, Luna entró por la ventana del cuarto de Serena para saber cómo estaba, pero al verla en ese estado sintió como la invadía la desesperanza. Sin ánimos de darse por vencida, Luna intentó desesperadamente hacerla reaccionar.
- ¡Serena, por favor, tienes que despertar! –exclamó Luna tratando inútilmente que tan siquiera hablara -¡Recuerda que eres la futura reina de Tokio de Cristal! ¡No te rindas! ¡Por favor reacciona…!
- ¡¿NO CREES QUE TUVO SUFICIENTE DE TODO ESTE ASUNTO?! –Luna se sobresaltó al escuchar una voz potente: era el señor Tsukino encolerizado; su esposa y su hijo se espantaron ante la reacción del jefe de familia. Luna se apresuró a responder:
- ¡Señor Tsukino, entiendo que sea un momento delicado, pero Serena debe entender que el futuro de Tokio está pendiendo de un hilo…!
- ¡¿SABES QUÉ?! –rugió el señor Tsukino -¡NO ME INTERESA LO QUE PASE CON TOKIO EN EL FUTURO! ¡TÚ Y TU AMIGO FELINO LES PUSIERON A LAS CHICAS UNA CARGA PESADA QUE NO SE MERECÍAN! ¡¿POR QUÉ NO LAS DEJARON SER CHICAS NORMALES?!
De repente, él cayó de rodillas en el suelo y estalló en llanto. Su esposa y su hijo se le acercaron para abrazarlo.
- Señor Tsukino… -Luna quiso acercarse a él, pero la señora Tsukino, con lágrimas en los ojos, dijo en voz baja:
- Vete.
- ¿Qué dice? –preguntó Luna incrédula.
- Ya no queremos que te sigas inmiscuyendo en la vida de Serena… Sólo, por favor, vete –ella levantó la cabeza, miró fijamente a Luna con lágrimas en los ojos y le suplicó de manera tajante –Sólo… por favor… vete de aquí y no regreses. Ya no eres bienvenida a esta casa.
Luna se quedó helada al oír esas palabras, que fueron como un balde de agua helada sobre ella. Poco a poco fue retrocediendo y finalmente se marchó por la ventana del cuarto. Siguió caminando, llorando amargamente, sin saber hacia dónde ir, entonces decidió ir al apartamento de Darien, pues la casa de las Outer Sailor Senshies quedaba demasiado lejos.
En la puerta del apartamento alguien tocó la puerta y Darien fue a abrir.
- ¡Ya voy! –abrió la puerta y se encontró con la gata negra.
- ¡Luna! ¿Qué haces aquí?
- ¿Puedo pasar? –preguntó Luna sin emoción.
- Claro –Darien dejó pasar a Luna, y luego éste le preguntó:
- ¿Qué pasó? ¿No deberías estar con Serena?
- Su familia me echó de la casa. Ya no quieren que me meta en la vida de Serena –dijo la gata con amargura.
- ¡¿Qué dices?! –él se desconcertó al oír eso. Luego le preguntó.
- Dime una cosa –dijo de repente Luna -¿Tú no te sientes tentado de hacer lo mismo que las familias?
- Claro que no –respondió Darien con firmeza –Quiero que las chicas vuelvan a ser las mismas de antes. Que vuelvan a ser las Sailor Scouts.
- Admiro mucho tu determinación –dijo Luna con tristeza –Es algo que todos quisiéramos tener en estos momentos de angustia. Sin embargo…
- ¿Qué sucede? –preguntó él.
- Me sigue preocupando Serena; desde que regresamos de allá, no ha reaccionado ni dicho una sola palabra. Y temo que en cualquier momento las chicas puedan atraerla cuando más vulnerable esté.
- Mañana iré personalmente a verla a su casa. Tengo que pensar bien qué decirle.
- Gracias, Darien –Luna se sintió tranquila y luego le preguntó -¿Te molestaría si me quedo aquí?
- No hay problema. Quédate el tiempo que necesites.
Luego ambos se fueron a dormir a la cama, tratando de no pensar por el momento en esos momentos tan angustiantes.
En el castillo-escondite, las ex Sailor Scouts estaban discutiendo con Mefistófeles algunos asuntos pendientes en la sala central.
- Mina, Rei y Ami ¿Ya pensaron algún sobrenombre qué quieran usar para sus nuevas identidades?
- Yo tengo una sugerencia –intervino Rei –DARKBLAZE TOMOE –Todos se le quedaron viendo un tanto extrañados, y después explicó armándose de paciencia –El nombre Tomoe por la legendaria heroína samurái Tomoe Gozen, y lo de Darkblaze… pues ya tendrán una idea.
Las demás no dijeron nada al respecto y Rei se conformó con eso. Luego Mefistófeles se dirigió a Ami y a Mina.
- ¿Y bien? ¿Ustedes ya pensaron en algún sobrenombre cada una?
- Ehhh… No –respondió Mina nerviosa.
- Yo tampoco –le siguió Ami.
- Ok, luego checamos ese asunto –luego Mefistófeles pasó a otro asunto –Ahora, ¿Han pensado en algún nombre en conjunto?
- Pues… -sugirió Ami –se me acaban de ocurrir dos nombres: "Los ángeles del infierno" o "Los ángeles de la muerte". Aunque esas son mis opciones; no sé qué opinen las demás.
- Yo sugeriría "Rebeldes con causa" –dijo Mina.
- Creo que me parece mejor "Los ángeles de la muerte" –respondió Rei.
- Segunda –respondió Lita decidida.
- A mí me parece que es un nombre de lo más apropiado –intervino Mefistófeles.
- Entonces ya está decidido –dijo Ami al ver que la mayoría ya tomó su decisión –Seremos conocidas como "Los ángeles de la muerte" –luego volteó a ver a Mina -¿Qué opinas?
- A mí me gustaba más el mío –gruñó Mina disgustada y cruzada de brazos.
- Lo siento, Mina, la mayoría decidió –dijo Lita ante la actitud berrinchuda de su amiga.
- De acuerdo –Mefistófeles pasó a otro punto –Hay que buscar la forma de atraer a Serena Tsukino a nuestro grupo. ¿Qué se les ocurre que podamos hacer para que aparezcan las Sailor Scouts?
- Podríamos atacar algún sitio de importancia –sugirió Mina.
- O secuestrar a alguien cercano a ella –intervino Rei.
- O podríamos hacer ambas cosas –dijo Lita.
- Estoy más de acuerdo con Lita –dijo Ami –podríamos secuestrar a alguien que sea de suma importancia para ella y a la vez darle a escoger: o la persona que ama o la gente inocente.
- Pero también evitar que las otras Sailor Scouts intervengan en esto o el plan se arruinará –apuntó Mefistófeles.
- De acuerdo, ¿Pero a quién podemos utilizar como señuelo? –cuestionó Mina.
- Se me ocurre alguien –dijo Rei y de repente, la fogata del centro de la sala hizo aparecer una imagen conocida; todos sabían de quién se trataba.
- ¿Darien? –preguntó Lita.
- Me parece perfecto –dijo Ami satisfecha –Y creo saber qué lugar podríamos usar para atraerla: la preparatoria.
- ¿Por qué específicamente ahí? –preguntó Mina queriendo ver las intenciones de Ami.
- Porque le daremos a Serena una alternativa: que asesine a los alumnos de la preparatoria para poder salvarlo –explicó Ami con tono malévolo –o rescatar a los alumnos y que ella lo asesine. Además –Ami se levantó, caminó hacia la fogata, la miró fijamente y su rostro adquirió un aspecto sombrío –también tengo una cuenta pendiente qué saldar con ciertos alumnos.
Las chicas se quedaron calladas, pero les agradaba la idea de involucrar a alguien cercano a Serena para poder atraerla y unirla al equipo.
- Oigan –dijo Mina bostezando –¿Podríamos hacerlo mañana? Creo que hoy tuvimos suficiente trabajo. Esa misión contra los narcotraficantes fue muy agotadora.
- Oh, si –afirmó Rei –no pensé que fuera tan difícil poder neutralizar a toda una organización bien armada y con varios kilos de droga.
- Pero al menos nos quedamos con algo del dinero… -Lita sacó unos fajos de billetes debajo de su blusa y las demás se sorprendieron.
- ¿Cuánto habrá allí? –preguntó Ami al ver el dinero que tenía Lita consigo.
- Hay como unos 50 mil yenes en efectivo –calculó Mefistófeles.
- Entonces tocarán 10 mil a cada uno –calculó Mina.
- ¡Espera un momento! –se apresuró a decir Rei –Creo que Ami todavía no puede tener parte de este dinero todavía, ya que aún no ha hecho nada para merecerlo… -pero en ese momento, Lita sintió que el dinero le pesaba menos, volvió a contarlo y notó que faltaban billetes.
- ¿Pero qué…? –preguntó perpleja Lita, y las tres se quedaron anonadadas al ver que faltaba dinero, pero luego vieron que Mefistófeles y Ami se repartieron unos fajos de billetes.
- ¡¿Qué están haciendo?! –protestó enojada Mina al verlos repartiéndose el dinero.
- Lo siento –dijo Mefistófeles –pero yo soy el que se encargará de repartir el dinero, ya que ustedes no aún no tienen la madurez suficiente como para manejarlo apropiadamente.
Las tres se quedaron mirando a los dos fijamente y, para evitar una pelea innecesaria, se fueron cada quien a sus cuartos para tratar de descansar.
- ¡Esperen un momento! –exclamó Ami y todas se regresaron al cuarto central –Acabo de recordar algo.
Sin previo aviso, Ami le dio una patada en el estómago a Lita, un puñetazo en el rostro a Mina y agarró de un brazo a Rei, lanzándola al suelo. Todo sucedió tan rápido que no pudieron preverlo.
- ¡¿POR QUÉ HICISTE ESO, AMI?! –rugió furiosa Lita mientras se recuperaba de la patada. Ami se le acercó a la cara y la miró directo a los ojos.
- Fue por haberme engañado –dijo Ami con voz gélida.
- ¡¿De qué hablas?! –exclamó Mina confundida sobándose la cara.
- Sobre lo de Mercurius –explicó Ami enojada–Me mintieron diciéndome que él era como Albert Einstein de joven; pero en vez de eso, parecía el hermano gemelo de Kelvin con los pelos de punta. Por eso –Luego Ami se retiró a su habitación dejando a sus amigas adoloridas por los golpes.
Sin embargo, Ami aún no podía dejar de recordar el encuentro con su madre, que terminó en una declaración de guerra por parte de ella hacia su hija; se dirigió al bar, sacó un vaso de la alacena, sacó una botella de vodka, se sirvió y al beber, de repente sintió un ligero ardor en la garganta, pues nunca antes había probado alcohol en su vida y al terminar el primer trago, se sirvió otro y otro, hasta que la botella quedó vacía y Ami quedó tirada en el suelo, borracha.
A la mañana siguiente, los Tsukino comenzaron a hacer las maletas, empacaron todas sus pertenencias y mientras lo hacían, alguien timbró.
- Sammy ¿podrías ver quién timbra, por favor? –pidió la señora Tsukino.
- En seguida, mamá –Sammy corrió hasta la puerta, la abrió y vio que era Darien.
- Hola, Sammy –le saludó Darien amistosamente.
- ¡Hola, Darien! –Sammy le devolvió el saludo -¿Vienes a ver a Serena?
- ¿Puedo, o… están muy ocupados? –preguntó Darien con timidez.
- Espera –Sammy le gritó a su padre –¡Oye, papá, es Darien! ¡Pregunta que si puede entrar a ver a Serena!
- ¡Dile que puede pasar, que ella está en su habitación! –exclamó el señor Tsukino desde la cocina.
- Adelante –dijo Sammy –Aunque… no sé si te vaya a responder.
- Voy a intentarlo –dijo Darien con decisión, entró a la casa, subió por las escaleras y llegó al cuarto de Serena.
- ¿Serena? –Darien tocó la puerta, pero nadie respondió, volvió a tocar y nada. Entonces movió la manija de la puerta y se alegró de que estuviera abierta.
Entró a la habitación, la cual estaba oscura; prendió la luz, y vio que Serena estaba recostada en su cama, con el pijama puesto; su rostro parecía pálido y demacrado, sus ojos no tenían esa chispa que los caracterizaban, se veían vacíos, sin emoción y con unas ojeras profundas. Darien se sintió inquieto ante el aspecto demacrado de la rubia.
Él se sentó a un lado de Serena y comenzó a hablarle despacio:
- ¿Serena? Soy yo, Darien, ¿me recuerdas? –pero Serena no respondió. La tomó de la mano para ver si aún estaba viva, y al confirmarlo, siguió hablándole, pero no respondió a ninguna de las palabras de él.
- Serena… -los ojos de Darien comenzaron a derramar unas lágrimas y dijo –Estoy aquí y te juro que no te abandonaré jamás. ¡Pero por favor despierta! Yo… ¡Te necesito! ¡Tú le diste sentido a mi vida como nunca antes! –Agarró la mano de Serena con mucha fuerza y soltó unas lágrimas.
Repentinamente, la otra mano de Serena comenzó a moverse ligeramente y empezó a murmurar en voz muy baja:
- Darien… Darien… Darien…
- ¿Serena? –preguntó incrédulo él.
- Mamá… Papá… Chicas… Luna…
- ¡Vengan rápido! –exclamó Darien -¡Serena está recuperando el conocimiento! –Al oír esto, los Tsukino dejaron de hacer lo que estaban haciendo y corrieron a la habitación de Serena; ahí la vieron y se le acercaron.
- ¡Serena! ¿me reconoces? –preguntó angustiada la señora Tsukino.
- Ma… ¿Mamá? –tartamudeó Serena, tratando de recobrar la consciencia.
- ¡Serena! –la señora Tsukino abrazó a su hija, así como el señor Tsukino y Sammy.
- ¡Qué bueno que regresaste! –exclamó alegre el señor Tsukino.
- ¿Qué pasó? –dijo Serena incorporándose y llevándose una mano a la cabeza.
- Te desmayaste y estuviste inconsciente durante varias horas –explicó Sammy.
- ¿Dónde está Luna? –preguntó Serena, volteando a ver a todas partes. Todos se quedaron callados, mirándose unos a otros, sin atreverse a decirle lo que le pasó a la gata negra.
- ¿Qué pasó con Luna? –volvió a preguntar ella, con un tono de suspicacia e impaciencia, mirando fijamente a sus padres.
- Verás, Serena… -el señor Tsukino comenzó a hablar nerviosamente –Mientras tú estabas inconsciente… tuvimos una pelea con ella… y le dijimos que se fuera.
- ¡¿QUE HICIERON QUÉ?! –exclamó perpleja ella; sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
- ¡No te preocupes! –se apresuró a decir Darien –Ella está viviendo en mi apartamento en estos momentos.
- ¿Cómo pudieron? –preguntó Serena desconcertada, apretando los puños –Ella era mi amiga también… ¡¿POR QUÉ LO HICIERON?! –rugió ella.
- ¡Lo hicimos por tu bien! –exclamó angustiada la señora Tsukino -¡Ella solamente les dio a las chicas y a ti una carga que no se merecían!
- ¡USTEDES NO PUEDEN DECIDIR SOBRE MI VIDA SIEMPRE! –rugió ella, arremetiendo contra sus padres -¡ESO YO YA LO ACEPTÉ DESDE QUE ME DÍ CUENTA DE QUIEN ERA REALMENTE Y CUÁL ES MI DESTINO!
- ¡¿Y REALMENTE CREES QUE ESE ES TU DESTINO?! –exclamó exasperado Sammy -¡¿NO CREES QUE ESO SUENA MÁS A UN CUENTO DE HADAS BARATO?! ¡SERENA, DESPIERTA YA! ¡LO QUE DICES NO TIENE SENTIDO!
El ambiente se puso más y más tenso y Darien no pudo decir nada al respecto.
- ¡Serena, sabes que nos preocupamos mucho por ti! –explicó angustiado el señor Tsukino -¡Cuando supimos de todas esas batallas que tuvieron tú y las demás…! ¡Creí que te perderíamos para siempre! ¡¿No puedes comprender eso?!
- ¡Esa decisión solamente me correspondía a mí, no a ustedes! –exclamó Serena irritada -¡Esa es una de las razones por las que no podía decirles quién era en realidad!
- ¡Por favor, cálmense— pero Darien no pudo alcanzar a decir algo más, pues una explosión derribó una de las paredes del cuarto de Serena, lanzando trozos por todas partes; quedaron desmayados por la intensidad de la explosión. Hubo una enorme nube de humo y, cuando se dispersó, se veía un enorme agujero en la pared.
Serena se levantó, miró asustada el agujero en la pared, y vio si todos estaban bien, pero notó que alguien faltaba.
- ¡Darien! –exclamó ella buscando a su alrededor -¿Dónde estás?
- ¿Qué pasó? –se incorporó Sammy recobrando el sentido.
- ¡DARIEN NO ESTÁ! –exclamó Serena alarmada.
- ¡¿Qué dices?! –exclamó desconcertada su madre. Al incorporarse, el señor Tsukino notó algo extraño cerca de él: una cajita pequeña de cartón; la agarró, la abrió y era una memoria USB.
- ¡Necesitamos una computadora! –exclamó Sammy y todos fueron al cuarto de los señores Tsukino, encendieron la laptop, insertaron la memoria y había un video; lo abrieron y quien estaba en el video era su ex amiga Ami, quien estaba transformada en su alter ego maligno.
- Hola Serena –habló Ami con tono gélido –Si estás viendo este video, significa que tu querido Darien está en nuestras manos ahora. Si quieres volver a verlo vivo, tienes dos opciones: asesina a todos los alumnos de la preparatoria y lo dejamos con vida, o mata a Darien y salvas a los alumnos de la preparatoria. ¡Tienes hasta la medianoche para decidir! –Luego apareció Lita, también transformada:
- ¡Ni se te ocurra recurrir a las Outer Sailor Senshies! ¡Si ellas aparecen, entonces nos aseguraremos de que los rehenes mueran! Preséntate sola –Luego la transmisión se detuvo.
Serena se halló en una encrucijada: No quería arriesgar la vida de Darien, pero tampoco quería unirse a ellas, volviéndose un ser maligno. ¿Qué es lo que va a hacer Serena?
