Sobrevivientes
Al día siguiente Bulma se levantó tarde.
- Buenos días, querida.
- Hola, mamá ¿Y papá?
- Oh, él tuvo otra reunión temprano… de vez en cuando deberías acompañarlo.
- Mamá, tengo otros asuntos que atender por ahora…
- Pero podrías conocer un hombre guapo con el cual darme nietos de una buena vez.
- Por el momento tendrás que aguantarte - dijo sentándose por fin a la mesa y bebiendo un poco de café.
- Está bien hija, pero recuerda que el tiempo pasa…
- Ay, mamá ¿por qué me lo recuerdas? A propósito de tiempo, hace unos días que no veo a Vegeta ¿lo has visto?
- Tienes razón, ¿para que buscar fuera?- dijo dando un saltito - tenemos un candidato aquí mismo…
- Te recuerdo que yo amo a Yamcha.
- Pero…
- No lo vuelvas a decir – le replicó ella enojada y levantando una ceja.
- Bueno, hijita. Al joven Vegeta lo vi esta mañana… creo que iba camino de las montañas del Sur. Aunque ahora que lo pienso lo he estado viendo rondando los jardines por las mañanas, antes de irse… ¡se ve tan guapo cuando hace ejercicio!
- Y ¿a qué hora ocurre eso que nunca lo veo?
- Mmmm - dijo poniéndose un dedo en su mejilla - como a eso de las 6
- Está de atar. Cree que va a derrotar a Gokú.
- ¿?
-Olvídalo, mamá. Estaré fuera hoy por las mañana, saldré de compras. Nos vemos más tarde.
Bulma salió y se perdió por entre las tiendas, aunque lo que ella realmente estaba buscando no eran trapos, sino que unas piezas electrónicas que no pudo conseguir por correo.
Más tarde, ese mismo día, Vegeta terminaba de practicar sus técnicas en las montañas y decidió que lo mejor sería volver a comer algo, no tenía ánimo de cazar y estaba algo exhausto. Tampoco había estado durmiendo muy bien últimamente.
De vuelta en casa, Bulma dejó las bolsas en la sala y se dirigió a la cocina por un vaso de agua. De reojo vio una luz roja en la base de la pantalla del comunicador, eso significaba un mensaje sin leer. Apretó el botón con desgano y el aparato comenzó a reproducir la llamada perdida. Apareció el siempre sonriente rostro de su madre
" Holaaaaa. Querida, tu padre y yo tuvimos que viajar a la Capital del Norte a visitar a tu hermana Tights, que está con gripe y quería que la viniéramos a cuidar. Tu padre aprovechará el viaje para hacer unos negocios acá, dice qué él te mandará la información luego. Tu hermana te envía saludos y dice que no te metas en tantos problemas. Por favor cuida de los "Namikas" y no dejes de alimentar al joven Vegeta. Quedas a cargo. Te quiero. Adiós."
- Tsk. Lo que faltaba.
Bulma se volvió sorprendida. Ahí en la puerta estaba Vegeta apoyado en el umbral con los brazos cruzados y sus ojos cerrados.
- Era una llamada para mí ¿no te han enseñado que es de mala educación espiar las conversaciones ajenas?
- Yo solo venía por algo de comer y no tuve opción… ¿Así que tienes una hermana? ¿Y es tan vulgar como tú?
- Eso no es de tu incumbencia… Ahora tengo que ver cómo te alimento ¡SACO SIN FONDO! – dijo mostrándole la lengua
- ¡Humana estúpida, no sabrías como alimentarme AUNQUE TE DIERA UN MANUAL CON LAS INSTRUCCIONES!
- Si tuviera un manual de cómo tratarte CRÉEME QUE SERÍA MUCHO MÁS FÁCIL MI VIDA.
- DEBERÍAS SER FELIZ SOLO CON ATENDERME, ES UNA GRAN OPORTUNIDAD LA QUE SE TE OFRECE. NUNCA EN TU VIDA TENDRÁS MAYOR HONOR.
- JA, HONOR. ¿HONOR? - le gritó en su cara - ¿LLENAR UN AGUJERO NEGRO PEGADO A UN IDIOTA ENGREÍDO? CRÉEME QUE HONOR ES UNA PALABRA MUY LEJANA A LA QUE TENGO EN MENTE.
- ¿EN SERIO? … tienes razón en lo que a comida y atención se refiere…- hizo una pausa y luego gritó casi en el oído de Bulma - NO LE LLEGARÍAS NI A LOS TALONES A LA DEMENTE DE TU MADRE, HUMANA
- ARGGGG - Bulma no aguantó. Necesitaba tranquilizarse. Se dio cuenta que quisiera o no ella era la culpable de lo que le pasaba así que ideó un plan. "A gritos no conseguiré nada con este extraterrestre arrogante"
Respiró profundo mientras cerraba sus ojos un momento. Luego cambió su tono de voz a uno más suave, pero en su mente no estaba quedarse con todo el trabajo.
- Desde ahora y hasta que vuelvan mis padres viviremos de comida a domicilio. La ropa la recogeré y la lavaré yo. Y tú, te encargaras de ordenar tu habitación, de sacar tu basura y tu ropa sucia.
- ¿Q-Qué dijiste? - se descolocó por un segundo para luego poner su mirada asesina - Ni lo pienses. No son labores dignas de mi persona - terminó diciendo con pose altanera, de brazos cruzados.
- Lo siento, príncipe, pero ahora estamos los dos fregados, así que o ayudas o te quedas con la mierda hasta el cuello.
Vegeta evaluó la situación…solo por unos segundos.
- Hmn, está bien. Pero no te ayudaré con nada más ¡recuerda que soy tu huésped!
- Lo sé pero no puedo hacerlo de otra manera…
Vegeta se calmó también y la miro sintiendo algo que no reconocía. ¿Empatía? No, sólo quizás era lástima lo que sentía por ella.
- Se supone que ustedes tienen mucho dinero y poder en este planeta… ¿por qué no tienen servidumbre?- dijo acercando una silla y tomando asiento.
- Porque a mis padres les gusta hacer las cosas por si mismos ¿comprendes?
- Supongo que sí, pero es algo estúpido…
- Hay robots que se encargan de mantener el aseo en general - dijo tomando asiento también y comenzando a contar con sus dedos haciendo memoria - de mantener la comida caliente o fría para las fiestas, para atender como camareros… Podría reprogramar algunos robots para que nos ayuden… pero la mayoría solo expende cosas, así que tendré que trabajar ahora en la noche si quiero tenerlos listos para que den de comer a los animales y rieguen el jardín de mi madre.
- ¿Sabes de eso? - dijo incrédulo, levantando una ceja mientras la observaba.
- ¡Claro! Quién crees que inventó el radar del dragón e hizo la mitad de la configuración de la nave que nos llevó a Namekusei?- Dijo con una sonrisa llena de orgullo
Vegeta no podía creer lo que oía, el siempre creyó que el inventor era solo el anciano. Es más, él pensaba que el trabajo de Bulma era solo de cálculos e ingreso de fórmulas a los computadores. Entonces recordó una conversación que tuvo con el padre de Bulma, en la biblioteca la noche que aprendió a leer los caracteres terrícolas "el anciano me comentó que su hija era muy inteligente y que hacía grandes invenciones todo el tiempo, pero creo que en ese momento no le di importancia… creí que solo lo decía para impresionarme"
- ¿Qué dices? ¿Crees que podrás aguantar estar sin los cuidados de mi madre por unos días?
- Yo no necesito que nadie me cuide.
- Pero no dijiste hace poco…
- Yo dije ATENCIONES, y a ver si pones un poco de eso a lo que digo… por esta vez creo que puedo cooperar contigo. Pero ni creas que se repetirá…
- Bueno, ya que estamos de acuerdo ¿qué te parece pedir pizza?… tú aun no la pruebas, creo que podría gustarte - Le guiñó un ojo y se levantó en dirección al teléfono.
"No solo es vulgar y escandalosa… sino también inteligente…" Con estos pensamientos se retiró también, pero en dirección a su cuarto, esperaría allí a que llegase la comida.
Media hora después Bulma lo llamo desde la sala
- VEGETA, LA PIZZA YA LLEGOOOO
El saltó en su cama
- Maldita escandalosa… ¿para qué demonios tienen comunicadores si ella no los usa?
Bajó a la sala donde ella lo esperaba sentada en el sofá indicándole que se sentara al lado de ella. Vegeta pasó de largo y se sentó en uno de los sillones. Tomó un trozo de pizza y le pareció que era delicioso, por lo que prosiguió a engullir el resto.
- ¡Vaya, menos mal que pedí 20!
Vegeta detuvo su labor para responder
- Debiste pedir más.
- No me digas que no alcanza…
- Supongo que tendré que conformarme…
Ella se animó a preguntarle algo que desde niña le llamaba mucho la atención
- Oye, ¿Porqué comen tanto los saiyajin?
El hizo una pausa para tragar, tomó un sorbo de su vaso y respondió
- Bueno, no es un secreto… Necesitamos consumir al día por lo menos 3 veces nuestro peso, para compensar la energía que gastamos en batalla…
- Pero ahora no estás combatiendo
- No, pero nuestro cuerpo lo exige. Tenemos un metabolismo distinto al de ustedes. Si no consumimos lo suficiente nuestro cuerpo pierde primero la masa muscular y luego la capacidad de utilizar ki… ¿no se lo preguntaste a Kakaroto?
- ¿A Gokú? Sí. Pero me dijo que no sabía, que solo sentía mucha hambre, sobre todo después de pelear… además cuando lo hice él no sabía que era saiyajin."Parece que es más fácil sacarle conversación cuando está comiendo…"
Vegeta se quedó en silencio, luego agregó más para él mismo que para conversar.
- Ese inútil de Kakaroto…
- Vegeta…
- ¿Mhn?
- ¿Aún quieres destruirnos?
Vegeta miró serio a Bulma. Ella lo miraba con esos ojos llenos de curiosidad, como quien le pregunta algo a un amigo. Le mantuvo la mirada mientras evaluaba su respuesta. Acto seguido cerró sus ojos y se recostó hacia atrás en el sillón.
"No voy a destruir… los… solo quiero ver a Kakaroto convertirse en súper saiyajin y luego demostrarle que yo soy aun mas fuerte… quiero sacarle el secreto de su transformación a golpes…"
- No es personal, terrícola… ya sabes que quiero vengarme de ese idiota por robarme lo que era mío por derecho… y si en el proceso salen perjudicados…
Ella lo miraba atentamente. Algo muy adentro le decía que él ya no pensaba en matarlos… lo pudo ver en aquellos ojos oscuros, en los que ya más de alguna vez vio un atisbo de humanidad. "Sé muy bien que no nos harás daño… Vegeta ¿Cómo decirte que me gustaría que te unieras a los que defienden la Tierra? Ahí sí que nos aniquila, o me gritará estúpida… y se irá por lo que queda de tiempo…"
- Comprendo… pero si las cosas no resultan como lo tenías planeado, no dudes en volver a mi casa… - sugirió ella dejando de mirarlo para beber su refresco.
Los ojos de Vegeta se abrieron en sorpresa, solo unas milésimas de segundo. Luego consideró la oferta. "¿Me está ofreciendo su hogar? Después de como la he tratado… Creí que habías aprendido la lección. Muy genio serás pero hay cosas que se te escapan… ". Él estaba seguro de que derrotaría a Gokú. "Pero y si no… preferiría estar muerto, no podría vivir con tal humillación…"
El optó por no responder, dándola por su lado. Siguieron comiendo en silencio.
Cuando Vegeta terminó se puso de pie y emprendió camino a su habitación, pero antes de retirarse dijo
- Recuerda que debes reprogramar los robots… no te desveles aquí.
Bulma lo quedó mirando mientras se alejaba. Dejó la sala, fue por sus herramientas a su laboratorio y volvió. Agarró unos de los robots para reprogramar sus funciones. Una vez listo llamó a otro e hizo lo mismo. No le tomó más de media hora hacerlo. Lo que no sabía era que un saiyajin la miraba sentado desde los peldaños de la escalera…
