Aclaro: los personajes utilizados no me pertenecen; la historia es completamente mia.
Bienvenidos
Veía las luces moverse tan rápido arriba de mí que comencé a marearme. Me dolía una gran parte de la espalda y podía jurar que no sentía mis piernas. Los espasmos recorrían mi cuerpo haciéndome sentir más dolor del que creía imposible, y mis pulmones parecían prepararse para lo que se venia, agarré tanto aire que estoy segura que el sonido que estoy por lanzar se escuchara en todo el hospital.
Grité
Grité como si mi vida dependiera de ello, aullé cuando la contracción me pego duro en el vientre haciendo que el dolor se expandiera por mi cuerpo. Apreté tanto los dientes que podía escucharlos hacer canciones con cada rechinido que daban. Con la mano derecha me aferré la otra que sostenía la mía, creo que la apreté tan fuerte que grité con compañía, a pesar del dolor mi mente estaba increíblemente lucida, sabía que me llevaban a la sala de parto, había pasado el jueves en el hospital y ya era hora, estaba tan emocionada pero tan asustada de no hacerlo bien.
Dolía solo pensar.
Entonces recordé lo que le había prometido a Youichi hacia unos meses atrás…no debía temer, yo era fuerte, ¡carajo que lo soy! Y aunque él este en Louisiana yo puedo esto por los dos, sé que el prometió que estaría aquí conmigo, pero no es el momento de pensar que no estará aquí, debo imaginar que él me ayudara con todo desde mi cabeza.
Escuchaba voces distantes de mi madre, mi padre y Suzuna, casi todas decían lo mismo y sinceramente ya me había hartado, lo necesitaba a él. Mi lado fuerte se vino abajo cuando una contracción mucho más fuerte que las demás me sacudió. El aire abandono mi cuerpo, sentía la cabeza taladrarme. Dolía mucho, pero entonces, mientras ese dolor irrumpía a través de la oscuridad hasta llegara mi, acudieron otros mucho más fuertes. Grité mientras intentaba aspirar aire y emerger de golpe hacia la blanca habitación. Entonces vi como el doctor acomodaba las cosas necesarias para el parto mientras hacia indicaciones a las enfermeras que corrían de un lado para otro. Sin embargo ya no escuchaba nada, sólo el fuerte latir de mi corazón ladrarme en los oídos con fuerza.
Solté aire cuando sentí que me desmayaría, intente relajarme como me decían las chicas de blanco que con pálidas caras me decían "Animo" entonces volvi a la realidad, aspire aire y note que mis piernas ya cian suspendidas en el cabestrillo y mi cuerpo entero estaba semi-recostado en la cama. Sentía el sudor correr por mi cara y el resto de mi cuerpo. Mordí mi labio entonces las puertas se cerraron.
Mas sin embargo volví a escuchar…escuché un disturbio muy fuerte fuera de la habitación y una luz me cegó casi por completo.
—Es hora, cuando te diga que pujes hazlo con todas tus fuerzas ¿de acuerdo? —me dijo con tranquilidad el doctor secando mi frente.
—O-ok—tartamudeé.
—Muy bien—apenas se alejo lo tome de la mano.
—Espere—jadee—no puedo, por favor ¡No puedo!
El doctor me miro contrariado.
Solté su mano y me aferre a los sujetadores a los lados de mi cama.
—Kami—susurré—Dame fuerzas.
—¡Maldición!—escuché una voz muy familiar para mi…demasiado, era suvoz—Descargare este maldito cartucho si no me deja entrar.
—¡Youichi!—grité.
¿Estoy delirando?
—Señora Hiruma—el doctor gritó—¡Es hora!
Tomé tanto aire que pensé mis pulmones explotarían. Pujé, mi vientre se tensó y apreté las sabanas, grité tanto que juro qué cuando esto termine mis cuerdas vocales necesitaran una operación porque seguro acabarían desechas.
—Va muy bien, aguante un poco.
¡Qué aguante! ¡No puedo, tengo que pujar!
El sudor me recorría y el pánico me hizo su presa.
—¡No puedo!
Entonces sentí un dolor punzante en el pecho.
—¡Maldita sea, sí puedes!
Gemi
¡Ya basta!
¡Estoy delirando otra vez!
—Maldición Mamori, no viaje desde lejos para escucharte decir eso—sentí su mano atrapar la mía y entonces supe que no estaba loca—hazlo, dale vida a mis hijos—susurro contra mi oreja.
Entonces lo vi, vestido de blanco de pies a cabeza, sonriéndome como siempre, tomando mi mano con fuerza y extraña delicadeza, sonreí cuando me beso en la frente y limpio mi sudor. Ignoro a las enfermeras y subió a la cama acomodándose justo como él me acomodaba a mi cuando dormíamos juntos estos meses. Deje caer mi espalda en su torso y sonreí. En ese momento sentí una fuerza invadir mi cuerpo, me aferre a su mano y a la orden del doctor volví a concentrarme.
—Muy bien—grito el doctor—ahora ya veo que sí podrá—lo vi sonreírme y devolví el gesto.
—Vamos Mamori concéntrate—me susurró al oído para que sólo yo pudiera escucharlo.
Tome aire y cuando el doctor dio la señal, pujé, pujé tan fuerte que sentí mi cuerpo romperse, mis piernas resbalaban por el cabestrillo de no ser porque las enfermeras las habían tomado y regresado a su lugar, sentí entonces como poco a poco algo comenzaba a salir de mi…como alguien salía de mi.
Casi aullé de felicidad pero lo que aullaba era por dolor.
Me aferré al hombre que me sostenía con firmeza, gire mi rostro para poder verlo y enterré mi rostro en su cuello.
—¿Kami, puedo sentirlo—mordí su cuello—puedo sentir su pequeña cabeza
Él gruño y yo sonreí.
Apreté los dientes tratando de aguantar las ganas que tenia por seguir pujando, entonces después de la nueva señal del doctor pujé fuerte.
Entonces todo se volvió blanco.
Entonces soñé que estaba en un lugar delicioso…estaba flotando, sin duda alguna…estaba flotando, no sentía el dolor que se suponía me tenia atada al mundo…entonces creí que había muerto hasta que oí el sonido más feliz que mi mente podía conjurar, el más hermoso, el único que podía elevar mi espíritu.
Un llanto angelical.
Emergí de la blancura de aquel sueño y abrí los ojos, el fuerte agarre de unos brazos unidos a los míos, el palpitar de mi corazón, el rugir de mi cuerpo por el dolor que regreso, y un sonido que no olvidaría, la risa de él hombre que me había permitido tener la gran felicidad de mi vida.
—Buen trabajo—beso mi cabello—buen trabajo
Alce la mirada y frente a mi el doctor sonreía, colocando con suavidad un pequeño bulto en mi pecho, mi bebé.
Mi pequeño lloraba pero al acurrucarlo en mi pecho, para poco a poco.
—Hola, Taichí—sonreí acariciando su cabecita.
El doctor mi hizo una señal y la enfermera me quito a mi bebé.
—Hagan el adgar—dijo el hombre de blanco a una chica rubia y se volvió hacia mí—Viene otro más en camino—me guiño el ojo y volví a concentrarme.
Cerré los ojos.
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Vi una luz nívea deslumbrante al abrir los ojos. Estaba en una habitación desconocida de paredes blancas. Unas persianas cubrían la ventana que tenia a un lado. Las luces brillantes que tenia encima de la cabeza me deslumbraban, entonces noté cientos de rosas y globos rodeándome. Con la mirada recorrí el lugar…había mucho azul, parpadee un par de veces hasta lograr acostumbrarme, había rosas rojas y rosas, y uno que otro jazmín. Globos de tamaños pequeños y grandes flotaban hacia el techo con sus bellos colores azules y verdes, había también unos regalos y una gran cesta de mimbre que me encantó, vi con dificultad el reloj en la pared, entonces supe que era de noche aun.
Mi mirada siguió hasta la esquina contraria a mi cama, entonces sentí mis ojos llenarse de lagrimas. Ahí estaba él, vestido por primera vez de un impecable blanco que parecía un ángel rubio, contemplando dos cajas transparente sostenidas por un carrito, en cada caja pude notar sabanas y cobijas azules celestes. Él llevo su mano con cierto temblor al interior de la caja transparente entonces su dedo topo con algo y sonrió. Cerré los ojos y agudice mi oído.
—Hola—su voz tembló—yo…había esperado mucho este maldito día—suspiro—Realmente no se como hacer esto, debí haber acompañado a su madre a esas horripilantes clases de las que me hablo—sonrió—Pero será divertido aprender.
Abrí los ojos para enjuagar una lágrima que corrió traicionera por mi mejilla. Entonces con el rabillo del ojo note que el sostenía en sus brazos a ambos bebés…me estremecí por la alegría, calle para no perturbarlo.
—Ahora que los tengo en mis brazos…—bufo—no se que decir, sólo que ahora forman parte de mi y son la continuación de mi existencia—sonrió—Ahora que los tengo así, conmigo y los puedo sentir moverse en mis brazos, hacen que se me revuelva el estomago de forma agradable…es extraño, sólo una persona logro hacer que dijera esa palabra y es tu madre. La mujer por la cual competiremos por atención.
Mordí mi labio y ahogué un sollozo.
—Enanos, es difícil—suspiró—pero tengo que irme, mañana será un día de completa concentración y en un día más será el partido por el que tanto luché por conseguir—acaricio la matita de cabello negro de uno de los bebés—Pero cuando termine, prometo total atención, nos largaremos a casa y ahí conocerán a muchas personas; empezando por tu abuelo, él es un nombre muy bueno en el Shoji y es un buen conversador, después conocerán a la neurótica de su abuela, esa mujer parece que le falta un tornillo pero cuando les de comida se arrepentirán de haber pensado en eso, porque yo me arrepentí…un poco, sólo un poco.
Reí en mi mente por su comentario
—Tienen que saber—continuo—que tienen muchos tíos; uno de ellos tiene mi edad, pero es tan viejo que no creerán que en realidad estudio conmigo en la preparatoria, hace muchas cosas con sus manos, el jodido tío es dueño de una constructora y los llevara a ver los edificios que ha construido. Se llama Musashi—rió—el otro, es enorme, es un tipo que parece duro pero es tan blando como un flan, es chillón y muy tragón, come tanto que dudo les de una porción de su comida a ustedes. Es un grandulón amable que jugara con ustedes, se llama Kurita—inflo las mejillas y fijó ser Kurita—Otro de ellos y es al que verán con más frecuencia, es un jodido enano que tiene cara de niño perdido y camarón, pero que eso no les impida patearle el culo de vez en cuando…claro si es que pueden atraparlo, el chibi es rápido, se llama Sena—les giño el ojo y volvió a acariciar el cabello de los bebés en sus brazos
Acomodo la manta descubriendo un poco el rostro de ambos niños.
—Otros más los conocerán dentro de poco, y les juro que si alguna vez terminan alguna frace con MAX!—cerro los ojos—Matare a su tío Monta.—¿Desde cuando me volví tan jodido sentimentalista?—bufo—Como sea, aun no les hablo de una ultima persona, esa mujer gritona y bipolar, es castaña y tiene la piel más blanca que la nieve, sus ojos son azules como el cielo y les preparara mucha comida asquerosamente rica, esa mujer por la cual nos pelearemos por atención…su madre. La mujer que me volvió el idiota más feliz del mundo.
Me sonroje y mordí mi labio, su voz es tan grave y profunda que aunque intente hablar por lo bajo es imposible no escucharlo, yo en cambio estaba desmoronada en la cama por la gran felicidad de verlo tan vulnerable, como un cachorrito por sus hijos ante mi.
—Kuso—suspiro él, callé a mi atolondrada mente y me puse a escuchar—tengo que irme ya, nadie sabe que vine acá hoy. Pero me quedo con que hecho de que fui yo quien los vio y tomo en brazos por primera vez…tu madre se pondrá como una fiera cuando se enteré que ella no tuvo tal privilegio—rio y yo suspire bajito—Lo veré pronto enanos.
Con cuidado devolvió a los bebes a sus camas y deposito un suave beso para cada uno, se giro hacia mi y fingí dormir, creo que salió buen cuando me movió despacio. Abrí los ojos y sonreí.
—Hola—sonreí sentándome en la cama, aun mi cuerpo dolía como su acabara de correr un maratón—yo…
—No digas nada—se acerco y me estrecho en sus brazos.
Kami, me encanta que lo haga, me fascina estar entre sus brazos, aspirar su aroma mezclado entre menta, pólvora y café, su perfume pero sobretodo aspirar mi aroma favorito Hiruma Youichi. Me apreté a él rodeándolo con mis débiles brazos su cuello y bajándolo para besarlo.
Cerré los ojos y me dedique a disfrutar, olvide el dolor de hace unas horas, olvide que estaba en un hospital, casi olvido que acababa de ser madre, pero eso era imposible. Sonreí y lo mire cuando rompi el beso, él me miro extrañado y sólo me mordí el labio.
—Te amo—suspire y volví a besarlo.
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—Buenos días, señora Hiruma—me despertó una joven enfermera esa mañana—Es hora de alimentar a los bebés. Le recomiendo que separara sus horas de comida, así le será más fácil el cuidarlos.
—Gracias—sonreí—¿Dónde están mis padres y mi amiga? Ayer no los vi—la chica me sonrió.
—Ayer un hombre vestido completamente de blanco y cubre bocas llego a la sala de espera donde se encontraban ellos y les dijo que la habían llevado a otro hospital…Pero llegaron de nuevo acá hoy en la madrugada, hace unas horas—sonrió nerviosa—parecían muy confundidos. Incluso yo lo estaba.
Por supuesto…
—¿Quiere que los llame?
—Por favor.
Querías estar solo con los chicos no…Youichi
La enfermera me acomodo una especie de almohada grande y esponjosa en las piernas y con cuidado acostó en ella a mis pequeños. Con cuidado quito las sabanas y me ayudo para acomodarme mejor en la cama, después que anotara lo que pedía para mi desayuno salió por la puerta esquivando los presentes para ir a llamar a mi familia. Fue ahí que los pude apreciar correctamente, pequeños y de piel blanca como la mía, su cabello era apenas una motita espumosa negra y jugueteaban con sus deditos engarruñados, suspire y los bese a ambos, llene sus caritas de besos.
Entonces note que eran idénticos, salvo que uno de ellos tenía un pequeño lunar cerca de su ojo izquierdo…si lo maquillaba poco y lo cubría no habría manera de diferenciarlos. Taichí, mi bebé mayor era el portador de dicha marca.
—Taichí—tome a mi primer bebé, el mayor.—mi amor, despierta.
Acaricie su cabello con cuidado, no me había cortado las uñas y no quería rasguñarlo, lo acomode en mi pecho y comencé a jugar con su carita hasta que abrió los ojos.
—Oh mi Dios—sonreí—Eres una copia exacta de tu padre.
Reí y mi pequeño Thai estornudo.
—Hora de comer mi amor—apenas lo acomode se prendió a mi pecho, emitiendo pequeños gruñidos que me hacían reír. La sensación de su pequeña boquita succionando mi pecho mi leche materna fue…indescriptible. Luche por no llorar…y no reír, me hacia cosquillas.
Escuche la puerta abrirse, pero no levante la mirada, estaba embobada con mi precioso bebé pelinegro.
—Mamori, cariño—mi madre grito y me abrazo con fuerza, para mi suerte y gracias al descanso ya estaba mejor en cuanto al dolor…¿Por qué diablos dije que no a la anestesia? ¿Qué pretendía al actuar como una chica fuerte? No lo sé, pero da igual—Perdona, ¿Cómo te sientes?
—Mamo-nee—grito Suzuna—¡Estoy tan feliz por ti!
—Muchachas tranquilas—mi padre me sonrió acariciando mi cabello—No quiero que sus gritos hagan llorar a mis nietos—me beso la frente y me guiño el ojo.
Reímos juntos.
—Que hermosos son—mi madre tomo a Daichi en sus brazos—Me llevaré este a casa.
—Que ni se te ocurra—besé a Thai—son míos.
—Ya lo veremos jovencita—respondió mi madre
—Si claro—Suzuna resopló.
—Mujeres gritonas—Daichi comenzó a llorar—miren lo que lograron.
Volvimos a reír, mientras mi padre le quitaba a Daichi a mi madre fingiendo molestia.
—Te salvare de estas mujeres gritonas.
—Ya veras cuando lleguemos a casa cariño, no cocinare nada para ti.
—Puedo vivir de tostadas y sushi.
—¡Desprecias mi deliciosa comida!
—Por mi nieto sí.
—¡Estoy indignada!
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—Oh Kami—suspire apenas pase la puerta—¡Cuánto extrañaba mi casa!
—Oh vamos Mamo-nee—bufo Suzuna que traía varios regalos en sus brazos—Sólo estuviste ahí hasta esta mañana. Deberías haberte quedado ahí hasta más rato.
—Ya estoy mejor, estuve dos días enteros ahí—comente—Mi cuerpo esta bien, mis bebés también, además quería llegar a casa, subir a mi habitación ponerme una camisa de Youichi y sentarme en la sala a ver el Super Bowl—suspire—es la primera vez que lo veré en casa y no desde la banca.
—Perdona, aunque tienes razón.
—Sí, además—continúe—Podemos estrenar algunos regalos para los bebés ¿No crees?
—¡Genial!—abrí los ojos y le pedí guardara silencio—lo siento, deben dormir.
Sonreí.
—Vamos hay más cosas que bajar del auto además mamá y papá no tardaran en llegar con las botanas para el partido.
Encendí el televisor que transmitía la previa al partido más esperado del año. Subí un poco el volumen y después de dejar a los bebes acostaditos en su portabebés azul y verde arropados cerca de una fuente de calor, salimos a la cochera para meter los regalos restantes. Metimos a casa siete globos de helio con lindos dibujos y colores azules metálicos combinados haciendo ver el globo increíble. Diez regalos que nos enviaron las amigas de mi madre y mis tías desde Japón. Me entusiasme y me recordé abrirlos cuando mis padres llegaran.
Suzuna metió unas cajas que mis padres habían traído para nosotros y yo me encargue de la linda cesta de mimbre que estaba decorada con unos finos listones que además amarraban unos globos azules, la cesta era hermosa y perfecta para un día de campo, estaba grande y pesada…la curiosidad por saber que había en su interior creció.
Acomodamos los regalos en la sala y después subimos para arreglar la habitación para los niños, estaba perfecta. Azul y muy amplia. Dos cunas adornaban las esquinas y una caja de juguetes en espera de ser llenada entre ambas, habíamos pegado unos balones de americano en el techo que en la oscuridad brillaban en colores azules y rojos, el piso estaba alfombrado en la zona de las camas, había incluido también una mesa espaciosa que era también un guardarropa y coloque ahí varios juguetes y una lámpara. Dejamos algunas cosas como ropa y sabanas. Acomodamos las cunas y después bajamos a la sala.
Después de un rato mis padres llegaron, acomodamos todo y nos dispusimos a abrir los regalos que habían recibido mis pequeños, en su mayoría ropa y calzado, algunas sabanas de hermosos tejidos y estampados junto con juguetes y unos pendientes para mi. Charlamos sobre todo, Sena estaba en Louisiana como comentarista especial y Suzuna no podía irradiar más orgullo, habíamos quedado también que después de la gran fiesta del futbol viajaríamos por unas vacaciones reparadoras a Japón, charlamos de todo un poco y nos divertimos. Luego de alimentar a mis bebés, los deje bajo el cuidado de mi madre y Suzuna, subí a mi habitación y tome mi celular, tenia varios mensajes de mis amigos desde Japón, lo deje en la cómoda y me fui a dar un buen y urgido baño.
Dentro en la ducha atendí a mi cuerpo como se merecía, se sentía extraño tocar mi vientre y ahora plano. Sentía las molestias de los músculos cansados pero en sí nada fuera de lo normal, termine mi ducha y sequé mi cuerpo, cepille mi cabello, corrí al armario tome ropa interior limpia, unos pants holgados negros una camisa de Youichi y mis pantuflas.
Tome calor del sistema de calefacción, pero una parte de mi tenia frio…tomé el celular y con mis labios temblando marque su numero…
—¿Hun?
—Hola…—tartamudee, vaya aun puedo comportarme como colegiala enamorada—Yo…Youichi, yo
—Creí que habías dicho que no necesitaba suerte para ganar—me corto.
—Y es verdad, no la necesitas—respondí—Sé que ganaras.
—Ve a cuidar de los enanos—estaba a punto de colgar.
—¡Espera!—lo escuche gruñir—Promete que no harás algo estúpido.
—Como si fuera a aceptar.
—Por mi—gemí—por favor. No hagas nada estúpido.
—Lo tendré en cuenta.
Sonreí
—Te amo…es decir…los tres, te amamos.
—Je!—rió—Ya lo sé. Y lo tengo en mente.
—Te estaré viendo.
—Va.
Colgué y baje más fresca y tranquila a disfrutar del partido con mi nueva familia.
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Resultaba difícil no hacer tanto ruido cuando una jugada interesante o de peligro era marcada a favor o en contra del equipo de mi esposo, pero era gracioso ver nuestras caras cuando los bebés se movía un poco. Habíamos quedado que el que despertara a los bebés los cuidaría hasta hacerlos dormir otra vez.
Era divertido ver las caras de pánico—mis niños no eran muy tranquilos que digamos—era bueno saber que sus pulmones están muy saludables pues sus gritos y llantos eran los suficientemente buenos como para competir contra el ladrido de Cerberos y lejos de molestarme me divertía a lo grande.
El partido estaba ya en su clímax cuando una jugada hizo que mi corazón se parara, la ofensiva dejo un hueco…un maldito terrible hueco que aprovecho la defensa acorralando a Youichi quien al ser pillado lanzo el balón lo más alto posible…pero muy tarde, tres jugadores habían caído sobre su pierna derecha y parte del torso, sabia a ciencia cierta que el estaba acostumbrado a esas jugaras pero me quede sin aire cuando vi que lo sacaban del campo en camilla. Y los auxiliares corrían sin control.
—Youichi…—gemí.
La sala estaba en total silencio, nadie hablo después de mí. Solo la única cosa que perturbaba el incomodo silencio eran las palabras del comentarista, que necesitaba saber la gravedad para darla a conocer. Casi quería meterme y hacerlo yo misma, necesitaba saber que él estaba bien. Entonces hubo un momento de silencio…incluso el estadio entero parecía petrificado, las cámaras no enfocaban nada que no fuera el campo y eso me perturbaba más.
—No informa nuestro compañero Jackson quien se encuentra a nivel de cancha que el quarterback más valioso de la NFL se encuentra aturdido por el golpe—sentí el aire regresar a mi cuerpo y la sala se libero de la tensión.
—Así es Matt, Youichi de Pittsburgh sólo sufrió un golpe en la pierna izquierda que esta dando problemas para su rodilla, sin embargo el mismo jugador planea volver al campo y terminar se sentenciar el partido.
¿Qué él que?
—Pues parece que el técnico niega su entrada al partido ya mandado calentar al novato Charles Grey, sabemos que este partido esta sentenciado para los 49ers pero nada esta escrito aun, esto no se acaba hasta que se acaba y sin el principal pulmón de los Acereros los 49ers están en ventaja…
—Es increíble la resistencia de este hombre, y ahí lo vemos arrojar el casco furioso, no quiere quedarse afuera del super Bowl…
—¡Y quien querría perderse algo como esto!
—Sólo los 49ers no quieren a este Demonio en la cancha.
—Matt, por increíble que suene y a pesar de la riesgosa lesión que puede generarse en la rodilla, el numero 1 va a volver a la cancha. Ya esta hablando con el arbitro
—pues que se decidan, el publico esta ansioso.
—Esta decidido, no le importa el dolor de su pierna derecha, él vuelve al campo.
—Jackson te dejo para que la gente en casa escuche esta increíble ovación del público por su capitán…
—Así es Matt, los Steelers están dominando en la cancha y en las gradas….
Todos volvimos a respirar
—Juro que cuando regrese, lo matare yo misma.
Sin proponérmelo logre que volviéramos a sonreír.
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—Cariño, ya es hora de ir a casa, promete que irán pronto.
—Lo prometo mama…arrastraré a Youichi ahí de ser necesario.
—Por favor cariño—sonrió—cuídalos
Me guiño el ojo y se fueron acompañados por Suzuna que al parecer había peleado con Sena y no tenia ganas de verlo, en lo personal creo que no quiere verlo para no sucumbir ante su mirada de cachorrito tierno.
Youichi regreso ayer del Louisiana y ya tenia todo listo para irnos a Japón por nuestras vacaciones pero ahora debía esperar unos días y cuidar de tres niños en lugar de tres…
Que la locura comience.
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Notas del autor:
Bueno no tengo mucho que decir…después editare, ando muy ocupada, pero ya saben que ¡Los amo!
Comenten go go go go!
Kyrie HawkTem
