Siempre quise escribir algo de Shion, creo que es un personaje muy bonito y con Yuzuriha… que la misma se le ofreció y entonces todo enloqueció. Por eso quise hacer este breve fic dedicado a los pocos fans que tiene la pareja, además se ven hermoso juntos. A preservar la especie…
Hierro, es el metal de Aries y como ya use el planeta, me quedaba como un elemento.
Parejas: Shion x Yuzuriha
Advertencias: Ligero hentai
-o-
Hierro
Las personas nacidas bajo el signo de Aries son dinámicas y tienen una gran fuerza vital. Suelen ser dominantes, tienen tendencia a dirigir a los demás, son sinceros, optimistas y adoran la acción.
Shion era eso y hasta un poco más. Al contrario de su alumno, él si se identificaba con su agresivo signo. Poder de liderazgo, hacerse valer y el respeto eran cualidades muy marcadas en él. Tan marcadas que causaban admiración.
Cuando ingresó al Santuario pudiera pensarse que no tenía ni fuerza para hacer las cosas porque era muy noble. Con el paso de los días demostró lo contrario. Dinámico y proactivo.
Además solía tener buenas relaciones con los demás pese a su explosivo carácter. Doko lo conocía bien, mejor no hacerlo enfurecer que se le olvidaba donde estaba.
A diferencia de muchos caballeros, él tuvo una infancia mucho más familiar, no se separó tan joven de su pueblo y logró tener más amigos. Amigos de los cuales algunos no volvió a ver, como a Yuzuriha. Con la que no sólo creo lazos de amistad, si no de afecto y la recordaba como la que un día fue su mujer, la única.
Porque Shion no estaba interesado en mujeres, ni las de su pueblo ni las otras. Él estaba enfocado en su entrenamiento, en su misión y en que un día sería Patriarca porque así se lo decía su carta astral.
Hubiera deseado volver a encontrarla, pero ella desapareció. A veces ha tenido sueños con ella, donde vaga por pueblos lejanos en compañía de una niña, una niña idéntica a él con el color de cabello de ella. Esos sueños lo atormentan. ¿Pudiera ser que aquella vez ella…? Serás idiota, se decía.
Y es que cuando aceptó la propuesta de Yuzuriha hace tantos años, no pensó en las consecuencias. Era joven y a ella lo amaba. Aquel sentimiento se lo guardó y hasta lo rechazó muchas veces para poder enfrentar sus papel. Por eso los sueños lo condenaban.
Yuzuriha se ofreció una noche. Entró a su habitación cuando fue a Jamir por unas herramientas. Se quitó las vendas despacio como un espectáculo con la luz de la luna alumbrando su silueta. Sus pechos quedaron al aire y Shion sólo pudo observar como idiota, porque no tenía idea de que hacer. Al verla desnuda fue una visión. Aunque su cuerpo reaccionó ante ella, su cabeza estaba en quién sabe dónde.
Sólo se dejó guiar, toda la noche. Hizo el amor con ella tantas veces que no recuerda, hasta el amanecer, entre breves descansos para recomponerse y beber agua. Yuzuriha dejo de ser virgen en sus brazos y él intentaba no llamar aquello un pacto carnal. Lo cierto es que era su mujer, ella lo susurraba a su oído cada vez que la embestía. "Soy tu mujer, Shion, soy tu mujer" Parecía muy complacida de ese hecho.
Aun después de tantos años, no olvida su voz, los gemidos. La forma de pedir que la tomara, que la llenara de su semilla.
― Hazme un hijo… sólo así tendré algo permanente de ti.
La mente de Shion estaba bloqueada o trastornada, quizá estaba tratando de no reaccionar por miedo a salir huyendo. Su cuerpo tomó el control y se encontró siendo tan bestia como lo era en la batalla. Cada vez que Yuzuriha decía algo ardiente, lo hacía más duro, cosa que a ella le gustaba. Gritaba bajito y gemía como una gata. Entre sus ruiditos, le profesaba amor. Él sólo podía besarla sin dejar de salir de su cuerpo.
A la mañana siguiente, quiso abrazarla y atraerla a su cuerpo, pero ella desapareció. Ni siquiera dejo una nota, no había nada, se marchó y jamás la volvió a ver.
A veces cree que sigue con vida, otras piensa que tiene descendencia. Incluso al ver a Mu se preguntó si no sería su tataranieto o incluso Kiki podría ser un pariente. Nadie le dio información sobre Yuzuriha, fue como si la tierra se la tragase. Ni con su poder de sumo pontífice pudo hacer que ella se quedara, ni con el poder del Patriarca la encontró.
-o-
Gracias…
Esta fue la última entrega de las SInastrias. Sé que muchos no dejaron comentarios, pero le dieron FAV y siguieron la historia. Los invito a dejarme alguna opinión es importante, no sólo para saber en qué mejorar sino también para seguir escribiendo.
Un abrazo a cada uno que leyó la historia y la ha seguido. Espero quedaran satisfechos como yo al escribirla.
Hasta pronto.
