Holas de nuevo, estoy muy emocionada porque entre mis deberes y derechos, he visto las ultimas fotos de Alan Rickman como Snape, una inspiración adicional: cada dia se ve mejor, nadie mejor para hacer de Snape que él. Además he visto la foto de Snape como adolescente y aunque sea solo de perfil, me ha encantado. Tiene un aire de su hijo favorito: ¡Maynard!

Las cosas van bien por ahora, pero se pondrán un poco rudas poco a poco. Muchas cosas interesadas y pequeñas pistas de lo que se viene por ahí. ¡Disfrútenlo! Gracias por sus reviews, me hacen feliz y me ayudan a seguir escribiendo. Un beso a todos.

Capitulo 14. Un mal sueño.

Era una noche de Luna llena en aquel viejo depósito, quedaba en las afueras de Londres y era cuestión de vida o muerte. Florence avanzaba con pasos cortos entre las cajas y con la varita levantada al nivel de su cara. A su encuentro salió una cara muy conocida por ella, una de sus compañeras de Slythetin.

- Harrington, maldita Harrington. – Dijo Morgana Bellatrix con mucho enojo. - ¿Has venido a buscar tu muerte?

- No puedes matarme. – Dijo Florence afilando sus ojos grises. Con los años de práctica había aprendido a dominar sus poderes de magia sin varita. Un círculo de fuego las rodeó pronto.

- Supe que mi Señor Oscuro casi te manda al otro lado. Cuidado con lo que haces, Harrington. – Dijo Bellatrix. – Tu hija está infectada y con una sola orden caerá muerta sin más contemplaciones. Además tu hijo, pronto será de nosotros. No podrás evitarlo.

Pero Florence conjuró un hechizo muy poderoso sin decir palabra alguna, una soga de fuego ató a Bellatrix y lentamente la comenzó a asfixiar.

- Creo que la vida nos ha reunido hoy aquí. Dime todo lo que sabes acerca de las muertes extrañas. – Dijo Florence avanzando como una serpiente hacía su presa, avanzaba lentamente y a pesar de los años, seguía siendo la misma mujer peligrosa, con su cabello azabache y mortíferos ojos grises. Bellatrix intentó penetrar en la mente de Florence usando Legeremencia, pero ella estaba tan bien preparada que sus esfuerzos fueron inútiles.

- No lo sabrás nunca. Pensé que haber tenido dos hijos te habría vuelto más maternal y una persona sensible. – Dijo Bellatrix riendo. – Mátame entonces. El se enterará y te castigará.

- No te voy a matar porque eres más útil viva. Tu Señor ha muerto. – Dijo Florence mirándola fijamente, Bellatrix intentaba evadir su mirada penetrante, pero era imposible. Con mucho esfuerzo Florence logró entrar en la mente de Bellatrix y llevarse varios recuerdos, pero algo no la dejaba avanzar.

- ¡Pagarás por esto! mi nuevo Señor te hará pagar, porque él sigue vivo y entre nosotros. Aunque no lo puedas ver. El hasta ahora ha decidido que tú vivas, pero en el momento que te desee eliminar, lo hará. – Dijo Bellatrix.

- Que considerado es Malfoy después de la muerte. – Dijo Florence haciendo desaparecer las ataduras de fuego y devolviéndole a Bellatrix la varita. – Pero quiero una pelea justa. Ser madre me ha convertido en una mujer muy apasionada con lo que ama hacer, y limpiar la escoria del mundo mágico es algo que amo hacer.

- ¡Crucio! – Dijo Bellatrix. Florence cayó al suelo retorciéndose del dolor. Bella se reía con sorna hasta que Florence se quedó inmóvil, se levantó y con una mirada malevola devolvió el hechizo mucho más poderoso. Bellatrix cayó al suelo y rodó varios metros.

- ¿Por qué tu Señor no viene y me mata ahora mismo? – Preguntó Florence enloquecida lanzando otro rayo tras otro, Bellatrix tenía un hilo de sangre corriendo por su boca y la maldijo por lo bajo.

- Te arrepentirás, no importa que tan poderosa seas. Tu mayor debilidad, es que hay amor en tu corazón. Y eso te hará caer y suplicarme por misericordia. – Dijo Bella, pero una mano invisible la volvió a golpear en la cara, una y otra vez. Florence la comenzó a asfixiar poco a poco mientras que ella seguía dando vuelta alrededor de ella con una sonrisa de maldad: Florence Harrington no había cambiado en todos aquellos años. Bella trataba de defenderse pero era imposible y por fin su acechora se acercó hasta ella haciendo que se desplomara al suelo.

- No estás cooperando conmigo. – Dijo Florence con una sonrisa, aquella locura se había apoderado de ella antes. Asesinar, como instinto de supervivencia sin tener remordimientos.

- Tus hijos son nuestros… - Dijo Bellatrix. – Tus hijos son nuestros, perra desquiciada. Vas a vivir para ver a tus bastardos morir. Nos veremos en el Infierno.

- ¡Avada Kedavra! – Florence terminó su encuentro con Bellatrix de una manera determinante. El rayo verde impactó en el cuerpo de Bellatrix y esta quedó inmóvil. Florence se acercó y suspiró, se dijo así misma. – Eso ha sido muy fácil. Seguro es una trampa.

Florence Harrington seguía siendo una asesina a sangre fría con licencia para matar. No había miedo en sus ojos y asesinar era parte de su trabajo, sobretodo si quería llegar al fondo de todo el meollo.

- ¿Por qué mataste a Bellatrix? – Preguntó Severus Snape. – Te acabas de delatar y…

- No me importa. – Dijo Florence. – Averigüé lo que necesitaba y no me era muy útil, además Bella no me iba a dejar ir tan fácil. Tengo algunos de sus recuerdos.

-¿Recuerdos falsos? – Bullstrode quería saber toda la información del asunto. - ¿Qué viste?

- Cosas terribles. – Dijo Harrington estremeciendo la sala donde estaban reunidos. Cerró sus ojos para recordar mejor aquel recuerdo…

Florence vio frente a ella, a una joven bruja no mayor de 16 años. Era de pequeña estatura, su cabello era rojo como el fuego y estaba cubierta por una capa de viaje blanca, Bellatrix iba a su lado hablándole sobre los hechizos que debería aprender si quería pasar una prueba:

- Escucha bien. – Dijo Bellatrix mientras frente a ella la joven pelirroja observaba de una manera perdida. – Vas a tomar todo lo que sabes y practicarás magia negra, te necesitamos ahora. Ya pronto seguirás nuestras misiones, tu desde Hogwarts nos traerás hasta donde Él esté. Lo seducirás y le robarás su poder. Necesitamos que hagas algunos sacrificios y hoy has firmado con tu sangre

La bruja pelirroja asentia y sus ojos verdes estaban perdidos entre la indiferencia y el miedo. Manley Malfoy se reunió con ellas posteriormente acariciando levemente a la joven bruja pelirroja, pero algo más había. Estaban en el callejón Knockturn y la nieve caía copiosamente. Manley tocó a la pequeña con sus manos en el hombro y ella cayó al suelo debilmente, Manley y Bella marcharon con capuchas puestas y la dejaron allí sola. Ellos se iban alejando y ella despertaba lentamente, de pronto todo desapareció. Todo quedó en oscuridad y repente la chica gritó a lo lejos mientras lloraba: "No quiero volver a Hogwarts, no quiero".

- ¿Hogwarts? – Snape se sobresaltó. La descripción de la joven se ajustaba mucho a la de la señorita Potter. – Entonces sabrás que sospecho que esto tiene relación con la chica Potter.

- Es probable, pero no sabemos si esta visión es cierta o un anzuelo que debemos morder. – Dijo Florence.

- ¿Qué puede significar eso? – Preguntó Bullstrode.

- No lo se. – Dijo Florence cerrando sus ojos e intentando recordar más. – Si esto es un recuerdo verdadero, deberíamos ir a preguntarle a la hija de Harry. Quizás ella sepa algo o recuerde algo.

- Hay algo que no encaja. ¿Por qué la señorita Potter se uniría a esta gente? – Se preguntó Snape sin tener una respuesta clara.

- Su mirada era perdida, puedo asumir que estaba bajo la maldición Imperio. – Dijo Florence. – Creo que debo ir a hablar con Harry Potter urgentemente.

¿Realmente Harriet estaba muerta como creía? No se podía mover y sentía que estaba empapada. En su mente todavía quedaba el pensamiento que no quería morir ahogado como su cuerpo. Antes de ahogarse junto a Maynard, había observado como el cielo sobre ella caía. Iba cayendo, sin realmente tocarla. No podia huir y lo sabía

It's time for the crying to stop
Cause I love you
It's time for you to grow up
I want you
And I need you

There's a hole in your soul
Where your heart used to
be
All the doors are locked
And you can't find the key
There's fish in the sky
And there's birds in the sea
Cause you want me
And you need me

Screaming from a voice inside
Running but you cannot find
A place
To hide
From the bad dream

The bad, bad
Bad, bad
Bad, bad
Dream ()

- ¡Es una pesadilla! – Escuchó una voz de su interior. Harriet despertó en su dormitorio en las mazmorras, estaba algo sobresaltada, aquella pesadilla era demasiado vergonzosa y horrible. Estaba bañada en sudor frío y comprobó que eran las 5 de la mañana, fue hacía el baño a lavarse la cara y al mirarse al espejo notó en su cuello un moretón, era típico de las chicas que se besaban a escondidas con los chicos.

- ¿Qué se supone que sea esto? Me estoy volviendo loca. – Dijo Harriet comprobando el moretón seguía allí. Aun en su cabeza escuchaba las palabras de Maynard, luego recordó las palabras de Eileen en su encuentro de ayer ¿Había sucedido realmente todo eso? Fue a su cama y se quedó allí hasta la hora del desayuno. Esa mañana Hillary y Cassandra estaban muy calladas, Eloise se fue por su cuenta y las tres fueron juntas hasta el Gran Salón. Todos estaban en silencio, algo muy anormal para aquella época.

- Harriet, creo que tienes un problema. ¿Estás bien? – Preguntó Hillary. – Es con respecto a lo ocurrido ayer. ¿Qué te pasó en Hogsmeade?

- Me encontré a Maynard y… - Dijo Harriet obviando el hecho de que se había encontrado a Eileen.

- ¿El te hizo eso? – Preguntó Cassie señalando el cuello de Harriet.

- Dios mío, Harriet. – Hilary se tapó la boca en gesto de sorpresa.

- No, eso fue por mi pesadilla de anoche. Tuve una pesadilla, claramente era una pesadilla y esta mañana amaneció esto en mi cuello.

- Toma mi bufanda. – Dijo Hilary algo preocupada. – Vamos al baño a maquillarte.

- Todo esto es muy extraño. – Dijo Cassie. En el baño Harriet se sujetó el cabello en una coleta. Hillary tomó su estuche de maquillaje y la llenó de corrector de piel, base de maquillaje y panqué. Para no hacer notorio el maquillaje del cuello, también le maquilló a Harriet el resto de la cara.

- Tienes algunas ojeras, no te ves muy bien. Este maquillaje no te hará lucir tan pálida. – Dijo Hillary.

- ¿Estás segura que esto se verá bien? Es como una mascara extraña. – Dijo Harriet algo preocupada.

- ¡Qué linda te ves! – Dijo Cassie.

- Si, se verá bien. – Dijo Hillary. - ¿Estás segura que nadie te hizo esto?

- Bien, prométanme que no le dirán a nadie.

- Yo sabía. – Dijo Hillary. – ¡Te acostaste con Maynard en la casa de los gritos, fue un encuentro carnal, apasionado e irracional!

- No le diremos a nadie, tonta. – Dijo Cassie sujetando el delineador y mascara de pestañas.

- No, no… no fue así. – Dijo Harriet. – Escuchen con atención, ayer me encontré en Hogsmeade a Eileen Snape en la dirección de la carta que me llegó, fui por curiosidad. Ella me amenazó con que debería unirme a su bando y solo así conseguiré la inmortalidad, era extraño y luego me conseguí a Maynard.

- ¿Entonces entre el miedo de las amenazas se besaron apasionadamente? – Preguntó Hillary mientras le aplicaba un poco de corrector de ojeras y polvo en la nariz.

- ¡NO! – Dijo Harriet con impaciencia. – Luego de que le comenté lo sucedido, regresamos al Castillo porque era tarde y ocurrió el incidente con Cassie. Me acosté a dormir y tuve un sueño extraño. – Harriet se coloró hasta las orejas. – Maynard y yo, en el sueño estábamos en la cama y el luego de tener relaciones conmigo, me intentó asfixiar. Luego todo se inundó en sangre y desperté.

Hillary y Cassie se miraron una a la otra sin saber que decir, Cassie abrió la boca para decir algo y no supo que agregar. Hillary suspiró.

- ¿Entonces luego apareció ese moretón allí? – Hillary tomó su polvo y seguía maquillando a su amiga.

- Pues… si.

- Eso no es una buena señal. – Dijo Cassie. - ¿No estará alguien penetrando a tu mente? ¿No será esto obra de Maynard? El Profesor Snape fue un servidor del lado oscuro y quizás sea su hijo practicando hechizos de magia oscura.

- Deberíamos preguntarle a alguien que sepa. – Dijo Hillary.

- Que vergüenza contar mi sueño. – Dijo Harriet mirándose al espejo del baño, su amiga había hecho un buen trabajo. No le había quedado rastro del moretón ni de sus ojeras. Hasta podía decir que lucia bonita. – Gracias Hillary.

- ¿Maynard habrá soñado lo mismo? – Se preguntó Cassie y las chicas se quedaron calladas.

- Tengo un presentimiento, algo no muy bueno viene por mi. – Dijo Harriet.

Aquel domingo parecía un dia tranquilo. Luego de que toda la mañana lloviera incesantemente, las chicas regresaron al Gran Salón y un silencio inundaba todo, de fondo solo se escuchaba la lluvia. Al entrar con sus amigas todos la miraban, mientras en un rincón observó a su hermano Rowen llorando junto a Ted. Harriet se acercó a su hermano y primo.

- ¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué lloran ustedes? – Dijo Harriet presintiendo algo muy malo.

- Hermana. – Dijo Rowen con un par de lágrimas bajando por sus mejillas. – Nuestro Abuelo está muerto.

- ¿De que hablas? – Harriet estaba confundida entre los sollozos de Ted y las palabras de su hermano.

- El Profesor Oddbrown nos dijo hace un rato. Todos lo saben, el abuelo ha muerto, alguien lo asesinó. – Dijo Rowen mientras abrazaba a Harriet y ella no podía creerlo. Hilary y Cassandra se miraron con cara de impotencia y tristeza.

- El Ministro de Magia ha muerto. – Dijo Ted secando sus lágrimas. En el mundo mágico esto causó conmoción y más tristeza de la que siempre había por las continuas muertes. Harriet fue consolada por sus amigas, hasta Eloise se acercó a darle una palabra de aliento y mientras lloraba, se acordó de las palabras de Eileen.

"Si no regresas a nosotros, nos llevaremos lo que te pertenece poco a poco..."

- ¡NOOO! – Harriet gritó desesperada. - ¿Por qué tenían que llevárselo a él?

- Calma chiquita, todo va a estar bien. – Dijo Cassie abrazándola y Hillary no sabía que decir. Aquello era como una pesadilla.

Aquella semana fue algo difícil y Harriet apenas pudo concentrarse en sus clases y estudiar para los TIMOS, el juego de Quidditch y ser prefecta además, todo se le venía encima, el remordimiento de aquellas palabras dichas por Eileen y las pesadillas continuaban, una y otra vez, ella era perseguida en el bosque hasta llegar a la cabaña. El juego fue suspendido para una semana después y las medidas de seguridad en Hogwarts aumentaron. Si habían asesinado al Ministro de Magia, entonces podrían asesinar a cualquiera. Arthur Weasley había sido encontrado en su oficina desangrado y boca abajo. Ginny Weasley al enterarse de lo sucedido perdió al hijo que estaba esperando de la impresión y Harry tuvo que abandonar temporalmente la liga de Quidditch para cuidar de su esposa y sus hijos. Harriet no se atrevió a comentarle a Rowen sobre la amenaza que había recibido y sus amigas estaban muy preocupadas por ella.

En el profeta apareció una reseña sobre el ministro de Magia muerto, Arthur Weasley que había sido muy querido por todos y tuvo la oportunidad de ser ministro de magia tres veces durante los últimos 22 años y siempre se preocupaba por las personas. El Profeta se encargó de hacer una entrega detallada sobre el padre cariñoso y el abuelo consentidor que era. El luto envolvió a la Familia Weasley y la Familia Potter.

Pero Florence Harrington no le importó interrumpir el duelo de la familia Potter y varios días después del funeral, decidió visitar a Harry sin avisar. Harry la recibió muy apesumbrado, su casa estaba muy callada. Ginny y los niños habían ido a quedarse con Molly, la madre de Ginny para acompañarle en este momento difícil. Sin dar vueltas y yendo al grano Florence reveló el motivo de su visita.

- Hola Harry. Necesito hablar con tu hija Harriet. – Dijo Florence reunida en el salón de visitas de los Potter. – Estamos investigando muchos casos y quiero tomar previsiones con tu hija, ya que de ser ciertas mis sospechas, ella estaría en grave peligro.

- ¿A que viene esto?. – Dijo Harry Potter dudando. – He escuchado muchos rumores. Se que viste muchas cosas en los recuerdos de Bellatrix antes de asesinarla. Podría ser una visión o recuerdo falso para despistar. ¿Por qué mi hija? No quiero asustarla con visiones falsas, mucho menos luego de la muerte de su abuelo, ella está muy dolida. En sus lechuzas puedo percibir su devastación.

-¿Harriet tiene alguna cualidad especial? – Preguntó Florence. - ¿Por qué ellos la querrían?

- No, ella es una chica normal. Harriet está bien, está muy bien vigilada en Hogwarts. Está el profesor Oddbrown y tu propio marido, Snape. Si algo malo pasara, ya lo habrían dicho.

- Severus dijo que Harriet había llorado antes de la muerte de su abuelo y notó algo extraño en su mirada. – Dijo Florence explicándole. – Cerciórate que nada pasa con ella.

- ¿Insinuas que mi hija sabia que su abuelo moriría? - Preguntó Harry dolido.

- No Harry. – Dijo Florence. – Creo que Harriet le ocurre algo y lo puede estar ocultando.

- Bien, la visitaré este sábado, Rowen me dijo que jugaría para Slytherin como cazadora. Debo ir a apoyarla, junto a Rowen. Les ha dolido mucho todo esto y no es para menos. – Dijo Harry. – Por favor, no te le acerques a ella ni a Rowen.

- ¿Por qué temes que yo hable con ella? – Florence presentía el miedo en la voz de Harry. Se levantó de su asiento y Harry observó hacía arriba la alta figura de Florence con algo de temor, sus ojos tormentosos y su cabello lucían extrañamente amenazantes.

- Ella no sabe que tú estás viva y que fue gracias a mi ayuda. – Dijo Harry algo avergonzado. – No sabe de nuestro acuerdo ni que yo fui quién te salvó de ir a Asacaban.

- Oh. No quieres que yo la examine solo porque tienes miedo que tus hijos descubran que eres un sobornador y un corrupto cualquiera en la sociedad mágica. – Florence lo miró detenidamente. - Que influencias a la gente en el ministerio Harry y que le debías un favor a una asesina. ¡Por favor! No hay tiempo para esas contemplaciones. Hay cosas más importantes que esas y entre esas cosas incluyo la vida de tu hija.

- Este no es un buen momento, entiéndelo Florence. – Dijo Harry. – Los chicos perdieron a su abuelo y Ginny está deprimida. No ha hablado en toda la semana y todo este dolor la hizo perder su embarazo. No quiero más dolor.

- ¡No eres el Harry que yo conocí! El que derrotó al Señor Oscuro. ¡Cobarde! Mis hijos ya saben mi pasado, saben todo lo que hice y tú te preocupas por una estupidez como esa.– Dijo Florence dirigiéndose a la chimenea. – Quiero que vayas a ver a Harriet y me digas que todo está bien. Es importante para nuestra investigación, estamos atando cabos sueltos.

- ¿Por qué tienes esas ojeras tan horribles? – Preguntó Marion Taylor en clases de Transformaciones.

- No dormí anoche. – Dijo Harriet con una apariencia deplorable que no se podía ocultar ni con maquillaje.

- ¿Porqué? – Jack Marshall estaba muy preocupado por la apariencia cansada y desgastada de Harriet.

- He tenido muchas pesadillas, me aterrorizan tanto que prefiero no dormir. – Dijo Harriet con una mirada indiferente. Pero cinco minutos más tarde Harriet cayó dormida en su pupitre en plena clase. Hillary y Cassie hicieron un esfuerzo por despertar a Harriet, ella logró despertarse pero lucía demasiado cansada. Sabía que no la estaba pasando bien, pero ella no se mostró muy vulnerable luego de haber pasado un par de días desde la muerte de su abuelo. El juego de Quidditch sería el sábado y por órdenes de Jenkins, se le había mandado reposo. Luego de almuerzo subió al dormitorio y se acostó a dormir y por primera vez en mucho tiempo pudo dormir sin sufrir de pesadillas. Estas pesadillas se habían repetido caso todos los dias y Harriet sentía que eran reales y amanecía asustada, intentó librarse de ello no durmiendo, pero fue peor, esa tarde del miércoles no aguantó más y cayó profundamente dormida hasta despertar el viernes en la mañana bastante descansada. Ni una sola pesadilla, se sentía algo mejor y sus amigas se alegraron mucho por ella. Pero más arriba en el Castillo, la Torre de Gryffindor había una alegría por el partido que se acercaba.

Rowen había dado su mejor cara para apoyar a su hermana en el partido de Slytherin vs. Gryffindor. Ted también se unió a la causa en secreto y realizaron una pancarta para apoyarla. Aquellos días habían sido difíciles, pero tan solo a dos semanas de la muerte de su abuelo Arthur, debían armarse de valor y continuar. Rowen trataba mucho de no pensar en el miedo que le invadía pensando en que la muerte les rodeaba y que en cualquier momento podría perder a alguno de sus seres queridos, ahora le había tocado probar el dolor y este había sido muy amargo. Ted por otra parte no se mostró tan interesado en las clases y le gustaba estar sentado solo en la Sala común frente a la chimenea.

Maynard Snape regresaba de la Biblioteca y de un paseo con Martha, estaba un poco angustiado por las cosas que vendrían dentro de poco. Martha era una chica muy decidida y sin inhibiciones al mostrar su sexualidad abiertamente. Era como una bomba que no podía manejar, aquel paseo había significado más aprender de la anatomía de Martha que hablar sobre el clima. Pero al segundo siguiente el miedo se desvaneció porque aquel pequeño león que habitaba dentro de él había comenzado a ronronear y deseaba a Martha Macinsale, como cualquier hombre podría desear a una mujer atractiva.

- ¡Maldición! Severus tenía razón. – Dijo Maynard sentándose al lado de Ted quién estaba algo distraído. Maynard sabía que las cosas con ella iban demasiado rápido y ahora que se encontraba solo y en posesión de sus cinco sentidos, sabía que muy pronto la chica le pediría algo más, aparte de los habituales apasionados besos y caricias tiernas. Se aborrecía por haber caído en aquel círculo vicioso y de enamorarse perdidamente. De repente sintió una extraña empatía con Dan Henriquez, ya que sintió que no estaba preparado para ir a un siguiente nivel en su relación con Martha, oh si, la amaba pero sabía que debía ir con calma.

- ¿Dijiste algo? – Ted se dio cuenta de su presencia y Maynard lo miró.

- Estoy algo preocupado, Weasley. – Dijo Maynard. – Se que no somos muy amigos, pero…

- Siéntete libre de contarme lo que sea que te perturbe. – Dijo Ted. – Yo también estoy preocupado y algo triste. Tus problemas me distraerán de los míos.

- Es sobre Martha. – Dijo Maynard. – Estoy un poco confundido, es que todo va muy rápido.

- Oh, vaya. No soy amante de los rumores, pero he oído unos cuantos. Sobre su temperamento acelerado para ciertas cosas. – Dijo Ted. - ¿Te sientes presionado?

- Cielos, no tienes idea. – Dijo Maynard con las manos sudorosas. – Yo… quiero estar con ella pero ir con calma, ¿entiendes?

- Nunca he tenido novia. Pero si te puedo entender. – Dijo Ted comprensivo. – Las chicas son un misterio. Siempre se lo digo a Harriet y ella me sonríe dulcemente.

¿Harriet? Maynard estaba algo de acuerdo con Ted, las mujeres eran desconcertantes y si… Harriet tenía una dulce sonrisa, y como ella casi no sonreía frente a él tenía que hacerla reír con sus chistes estúpidos.

- Si, mi padre me ha dicho que tenga cuidado, porque las mujeres quitan mucha concentración y además te hacen débil. – Dijo Maynard, Ted se sonrió al imaginar a Papá Snape dando consejos. - ¿Qué pistas te ha dado Harriet para saber como opera la mente femenina? ¿Algo util?

- No, no te ofendas. – Dijo Ted. - Pero mi prima Harriet piensa muy diferente a tu novia, no creo que sea muy útil. Siempre me dice que algún día conseguirá el amor de un príncipe azul que aun no ha conocido. Dice que casi todos los chicos de Hogwarts son patanes y no se saben comportar.

- Ah, Potter… - Dijo Maynard sin saber que decir. - ¿Por qué estabas preocupado tu?

- Por lo sucedido con mi abuelo- Dijo Ted recordando- tengo miedo de perder a mis primos, a mis padres o a alguien más que quiera. Esto que está pasando no es normal y nadie sabe como detenerlo.

- Lo siento. – Dijo Maynard. – En mi familia ha habido también muchas muertes. Mis abuelos paternos murieron asesinados y mi hermana mayor Ariadne también.

Ted desvió la mirada recelosa hacía su primo Rowen que acababa de llegar a la sala. Este avanzó y saludó a los dos Gryffindor.

- Mañana le voy a mostrar apoyo a mi hermana. No me importa que yo sea de Gryffindor. Ella necesita nuestro apoyo. – Dijo Rowen decidido.

- Estoy contigo. – Dijo Ted.

- Yo también voy por Slytherin. – Dijo Maynard con una sonrisa.

- ¡Seguro! A escondidas de Martha y para que tu padre esté orgulloso. – Dijo Rowen malhumorado. Maynard se levantó, pronto le tocaría vigilar el pasillo como prefecto y haciendo brillar su insignia se fue de la Sala Común.

Así llegó el día Sábado, aquella mañana todos se preparaban para el partido de Slytherin vs. Gryffindor. A excepción de Ted, Rowen y Maynard, nadie sabía que Harriet jugaría para Slytherin quién era la nueva integrante del equipo de Quidditch.

En los pasillos la gente felicitaba y se burlaba de Dan Henriquez, quién aun no había podido superar el rompimiento con Martha, más aun cuando la misma Martha se besaba grotescamente frente a Dan para hacerlo sufrir más (cosa que le incomodaba mucho a Maynard).

- Es una perra, Martha Macinsale es una perra. – Dijo Eloise vestida de color verde junto a Hilary que llevaba una serpiente gigante que brillaba. Cassie solo añadió:

- Vamos, déjala en paz. – Dijo Cassie tomándola del brazo y avanzando hacía el estadio. Harriet llegó por su cuenta y se reunió con el equipo en la banca, todos los chicos se estaban a medio vestir y Harriet pareció incomodarle un poco esto. Christian Valdemarr corría de un lado a otro sin camisa, Jenkins le gritaba a todo el mundo en calzoncillos jugaría como guardián y eso lo tenía nervioso, mientras Marion Taylor y Anthony Wagner comentaban por lo bajo mientras hacían el mantenimiento a sus escobas, ellos eran los golpeadores. Ernie Dogget y Dawson Owens jugaban a lanzarse la ropa, eran los dos cazadores que estaban listos desde temprano y contribuían al desorden. Harriet se cambió rápidamente y todos los del equipo le aplaudieron y dieron ánimos.

- Potter, bienvenida oficialmente al equipo. Este será tu primer juego con nosotros – Dijo Jenkins tomando la escoba en su mano. – Las reglas entre nosotros son simple, a jugar rudo y si alguien te critica le escupes en la cara. ¡Argg!

- Linda, por favor no hagas eso. – Dijo Christian Valdemarr abrazándola. Harriet sentía que iba a vomitar. ¿Quién le había dicho que el Quidditch era para ella? Se sentía mareada y estaba a punto de renunciar cuando los mandaron a llamar.

En el estadio en la banca de profesores, estaban algunos invitados, Harry Potter había venido a ver a jugar a su hija, todos pensaron que iba a alentar su viejo equipo de Gryffindor, pero no fue precisamente así. Los Profesores estaban muy atentos y los estudiantes muy entusiasmados, aquel día era para olvidar momentáneamente las dificultades que todos atravesaban.

El comentarista del juego, era un chico de séptimo año llamado Steve Hans, de Hufflepuff. Otro admirador de Martha Macinsale, quién esta mañana solo sabía dedicarle piropos a la chica a pesar de las constantes malas caras de Maynard (nadie se iba a meter con su novia).

- ¿Por qué nunca quedaste en el equipo de Gryffindor? – Preguntó Martha a Maynard. – Me siento extraña estando sentada en las gradas y no tener a mi novio jugando allá. Si gana Gryffindor, yo iba a salir a besarte apasionadamente para que todos nos vieran.

- El Quidditch es para mirarlo. – Dijo Maynard de malas pulgas. - Supongo que lo heredé de mi padre. Mi madre montaba la escoba para ser la buscadora y mi padre la veía desde las gradas. Yo veo desde las gradas.

- Mira, allí vienen los equipos. – Dijo Martha emocionada sin prestarle atención a Maynard.

Los Slytherin rápidamente se alinearon en el centro del estadio, todos los hinchas vestidos de verde vitorearon al ver al equipo completo y alzaban pancartas de apoyo. Todos en la casa de la serpiente sabían que Harriet estaba en el equipo. Los demás fanáticos se quedaron perplejos al ver que Slytherin no se retiraría ni sería descalificado.

- Harriet en la escoba, ¿Desde cuando? – Preguntó Martha casi enojada de un grito. Más arriba las chicas de Slytherin alzaron una pancarta mágica que decía "Macinsale apesta"

- Si estuvieras atenta a algo más que ligar con todo lo que respire, lo sabrías muy bien, Macinsale. – Dijo Hillary gritándole.

- ¡Slytherin! ¡Slytherin! – Gritaban todos los alumnos de la casa de la serpiente. Severus Snape se sentó al lado de Minerva Mc Gonagall muy complacido.

- Veo que han regresado con más fuerza y apoyo. – Dijo Mc Gonagall sin estar muy convencida.

- Si, la hija de Potter es la nueva integrante. Veremos que tal se desempeña. – Dijo Snape muy orgulloso, miró momentáneamente a Harry Potter con una sonrisa de maldad, este el sonrió de vuelta, a Harry no le importaba que su hija fuera la cazadora de Slytherin. Mientras que Rowen y Ted alzaban en sus manos pancartas en apoyo a Harriet, Daeva Malfoy les dirigió la palabra:

- ¿Por qué ustedes apoyan a Slytherin? – Preguntaba Daeva sin creerlo, su rizada cabellera rubia brillaba bajo el sol y sus ojos azules parecidos a los de su prima Martha Macinsale se mostraban curiosos.

- Porque ella es mi hermana. – Dijo Rowen muy emocionado. – Su victoria es mi victoria.

El profesor Krum puso a rodar la quaffle y los cazadores de Gryffindor salieron tras ella, Dogget y Owens fueron tras ellos y Harriet se desapareció.

- Al parecer, la cazadora novata de Slytherin es solo una cabeza para llenar el espacio legal de un jugador integro. Vaya desperdicio, Harriet Potter. – Dijo Hans comentando el partido. Los Slytherin lo abuchearon, pero al siguiente instante vieron a Dogget anotando un punto y al guardián de Gryffindor distraído. Harriet apareció en escena dando vueltas como loca alrededor de los postes de gol donde el Gryffindor Charlie Holmes defendía.

- ¿Qué crees que haces Potter? – Preguntó Holmes, mientras la golpeadora Nicole Osborne lanzaba una bludger hacía Harriet, pero ella estaba tan cerca del guardián que falló y le pegó a Charlie Holmes en el pecho, haciendo que se echara hacía atrás y perdiera el equilibrio. Harriet recibió la Quaffle anotando 10 puntos más, luego Owens volvió a anotar otro punto. Christian Valdemarr buscaba la Snitch sin éxito.

- Vaya que Potter juega sucio. – Dijo Hans de nuevo. Haciendo que Hillary avanzara hasta donde el estaba, golpeándolo en la cabeza y tomando el megáfono.

- Vas bien Harriet, demuéstrale a esos gatitos quién eres. ¡Arriba Slytherin! – Dijo Hillary y los hinchas volvieron a gritar.

- ¡ARRIBA SLYTHERIN!

Harriet sentía como la emoción se apoderaba de ella pero eso no le permitió desconcentrarse de su objetivo, estar arriba de una escoba en el partido se sentía muy bien y consideraba que era el mejor castigo que el Profesor Snape le podría haber mandado. Momentáneamente se dio cuenta de alguien que tenía clavada su mirada en ella: Maynard Snape y le sonreía cómplicemente, pero a su lado Martha estaba molesta porque Slytherin fuese ganando. Luego de que Harriet pudiese anotar tres goles más orgullosa, que Jenkins desviara 5 intentos de gol y que Dogget hiciera piruetas para distraer, Christian Valdemarr tomó la snitch.

- ¡Slytherin gana! – Dijo Krum. – El partido he terminado.

Los hinchas vestidos de verde saltaban de alegría, ahora Slytherin iba de segundo, Ravenclaw de tercero y Gryffindor de último lugar. Ahora Huflepuff veía amenazado su primer lugar en el Torneo.

- ¡No puede ser! Gryffindor inútiles. – Dijo Martha enloquecida y toda la barra derrotada de Gryffindor la miró con odio. Hillary que vio la escena le lanzó una bomba fétida (comprada en la Tienda de Sortilegios Weasley). La Pobre Martha literalmente apestaba.

Christian abrazó a todos los del equipo y cuando llegó frente a Harriet, sin avisar la besó apasionadamente frente a todos en pleno estadio. Todos observaron conmocionados y al separarse Harriet lo miró y sin avisar le dio una bofetada.

- ¿Estás loco Christian? – Dijo Harriet volteándose algo molesta. – Mi padre me está viendo.

Maynard dio una pequeña sonrisita por la bofetada que recibió Christian mientras Martha se sentía envidiosa de no ser el centro de atención y además oler mal.

Después del alboroto, Harry Potter llamó a su hija a solas para hablar mientras daban un paseo, su hija aun vestida con las túnicas de Quidditch lo acompañó.

- Hija, cada día estás más hermosa. – Dijo Harry besándola en la frente. – Tanto es así que tengo que cuidarme de esos chicos atrevidos que te besan en el partido.

-¡Qué vergüenza! – Dijo Harriet colorándose las mejillas. – Papá disculpa, es que…

- ¡Tranquila Harriet! – Dijo Harry con una sonrisa tranquilizadora. – No estoy molesto por eso, ustedes son jóvenes y se como son las cosas. Tu y madre y yo teníamos tu edad cuando empezamos a salir y ambos estábamos en el equipo de Quidditch de Gryffindor. Felicidades por su victoria, aun te hace falta mejorar tu desempeño en la escoba.

- Si, todo fue rápido. – Dijo Harriet sonriendo.

- Snape pensó que me molestaría porque tú estuvieras en el equipo de Quidditch de Slytherin. Pero de verdad estoy orgulloso. Ha sido una alegría entre toda esta tristeza en la que estamos

- Gracias Papá. – Dijo Harriet abrazándolo.

- Hija, estuve hablando con Rowen antes del partido. ¿Cómo has estado tú?

- Bien, en lo que ase puede. Tratando de dejar muchas cosas atrás para poder ver hacia delante y no es tan fácil. – Dijo Harriet. - ¿Cómo sigue mamá?

- No muy bien, ayer regresó a casa con Greg y Myriad. Está muy triste por haber perdido al bebé y no tiene consuelo. Tu abuela Molly necesita mucho cariño, Ron y Hermione están quedándose con ella.

- Papá, lo siento. – Dijo Harriet.

- Pero he venido a saber de ti, ¿nada te ha molestado? ¿Todo bien?

- Si, todo está bien. Nada extraño. – Dijo Harriet mintiendo. Estaba asustada al escuchar dentro de su propia cabeza las amenazas que Eileen Snape le había hecho. – Estuve un poco exhausta por todas las cosas que había por hacer, pero he podido descansar estos dias para jugar bien Quidditch.

- Si, es muy necesario. Pues, quiero que estés atenta ante cualquier cosa irregular que suceda aquí o cualquier lado. – Dijo Harry besando de nuevo su frente. – Me ha encantado verte princesa, debo irme a cuidar a tu madre. La próxima semana empezará a trabajar de nuevo.

- Bien, Papá, antes de que te vayas. – Preguntó Harriet. – ¿No te molestaría que yo comenzara a salir con ese chico Christian?

- No Harriet, ningún chico merece a una princesa como lo es mi hija. Pero si es lo que deseas, adelante. – Dijo Harry. – Ten mucho cuidado, tú ya lo debes saber mejor que yo.

- Si. – Dijo Harriet con una sonrisa. – El me pidió salir luego cuando fuimos a dejar nuestras escobas, dijo que sabía todo lo que estoy sufriendo pero que quería ganarse mi corazón.

Harriet se despidió de su padre y fue a la Sala Común de Slytherin. Allí la fiesta siguió hasta la noche, donde todos fueron a dormir y Harriet disfrutó aquella noche libre de pesadillas.

- Christian Valdemarr tiene novia. – Dijo Corina Patil a Ally en el desayuno. - ¿No supiste?

- No, cuéntame. – Dijo Ally emocionada. – ¿Es una chica de Beauxbatons? Siempre sus novias son de allí.

- NO, ¿A que no adivinas? – Dijo Corina. Las chicas de Hufflepuff desayunaban y miraban a Corina. - ¡Harriet Potter es su NOVIA!

- ¿En serio? – Ally se mostró muy contenta. – Entonces ese beso luego del partido no fue solo impulsivo y carente de significado. Es fabuloso, yo sabía que se gustaban… aunque Harriet nunca había querido hablar del tema abiertamente.

- Que gusto tan pobre tiene Valdemarr. – Dijo Martha Macinsale tratando de esparcir cizaña.

- Harriet es fabulosa, tiene una piel fresca y radiante. – Dijo Corina. – Aunque hay chicas más bonitas, ella fue la escogida para conquistar su corazón. Son la nueva pareja del momento.

- ¿Bromeas? Últimamente tiene ojeras y se ve desgastada. – Dijo Martha casi escupiendo.

- Estás celosa que Maynard le diera sonrisitas a Harriet en el partido. – Dijo Corina. – Son tan buenos amigos y esas miradas eran realmente poderosas.

Las chicas rieron y Martha estaba algo ofendida y enojada.

- Maynard no miraría a Harriet ni para… Un momento… ¿La pareja del momento no éramos Maynard y yo? – Preguntó Martha preocupada.

- Eso ya pasó de moda, eso fue hace un mes lo de ustedes. – Dijo Ally. – Mira, hablando de los reyes de Roma. Allí vienen

Harriet entró con Christian Valdemarr de la mano, se veía feliz y algunas chicas la miraban con envidia y otras muy interesadas en los chismes. Todos sentían curiosidad por saber, pero había alguien que no estaba enterado de la situación aun: Maynard Snape quién venía entrando en ese momento, sin fijarse en nada se sentó con los Gryffindor y entabló una amena conversación con Sean y Charlie, pero ellos estaban distraídos viendo a Harriet y a Christian.

- ¿Qué tanto miran a al mesa de Slytherin? – Preguntó Maynard sin entender.

- Mi hermana Harriet tiene novio. Ese buscador Valdemarr, el idiota que la besó ayer en el partido. – Dijo Rowen con cara de pocos amigos. – No me cae bien ese idiota.

- A mi tampoco. – Dijo Maynard. Por primera vez estaba de acuerdo con Rowen y hasta sintió empatía por el.

- No se ven nada mal. – Dijo Charlie. – No me había fijado que tu hermana es bastante agradable y guapa.

- Cuidado con lo que dices de mi hermana. – Dijo Rowen.

- ¡Vamos Charlie! Tú decías anoche que estaba deliciosa. – Dijo Sean. – Hasta dijiste que si no fuera la hermana de Rowen, le pedirías para salir. Es así misteriosa, deliciosa y…

- Momento, ¿desde cuando mi hermana le gusta a los hombres? – Rowen no entendía. – Señores, es mi hermana. La misma que chillaba y me acusaba con mis padres, ella es una niña aun.

- Rowen, ella es tu hermana gemela. Tiene la misma edad que tu, está grande… tiene 15 años. – Dijo Maynard sin darle mucha importancia.

- Yo soy mayor que ella por cuatro minutos. – Dijo Rowen presentado eso como un argumento para darse la razón.

FIN DEL CAPITULO

() Es una de las canciones favoritas que definen las cosas entre Harriet y Maynard, se llama Badream de un grupo canadiense llamado Jakalope. Es pop industrial, ¡lo recomiendo! (junto a las canciones Feel it y Pretty Life).

Vick Black: ¿Quién no se ha rodeado por la oscuridad en esta historia? Obviamente hay muchas cosas que aun no sabemos. Pero por ahí vienen las cosas. ¿Quién juega con Harriet? Habría que preguntarle a Maynard que opina respecto a los sueños de Harriet. Voy a preguntarselo y luego te digo. Saludos. Me has hecho muchas preguntas claves, a su momento lo sabrás pequeña. Saludos hermanita.

Lia Du Black: Si un psiquiatra viera a Harriet y sus síntomas, probablemente diría que sufre de un desorden bipolar, si la viera su madre (Ginny) diría que está poseída por el Señor Oscuro. Pero ¿Pero será eso cierto? ¿No será una broma o un engaño? ¿No será ella misma? ¿O hay cosas que aun no sabemos? Ya pronto lo sabrás, saludos y besos para ti. Martha, Martha… ella es demasiado adorable para dejarla ir, ¿no crees? Jajajajaja.