Hans aún no terminaba de entender que había pasado. Recordaba los fríos labios de Elsa besandolo y como tímidamente le rodeaba el cuello. Al principio no supo como reaccionar o qué hacer, no lo esperaba. Mantuvieron los ojos bien abiertos, los de ella emanaban inseguridad y los de él confusión, incredulidad. Después se atrevió a tomar su cintura y corresponderle, viendo como ella se dejaba llevar, cerrando los ojos y volviéndose ligera. De poco a poco el beso se fue haciendo, bueno, un verdadero beso...y segundos más tarde, Elsa salió corriendo como una loca. No se disculpo, no se excuso, nada. Hans se quedó unos momentos intentando procesar lo sucedido, plantado dónde estaba y sin palabras. Reaccionó a medias, tomó su chaqueta y se lamentó por el sándwich desperdiciado, pero aún había vino. Con el recuerdo de ella besándolo dándole vueltas en la cabeza se encaminó a su cuarto, caminando como un muerto, tomó la sábana de Anna y se fue a lavarla.
Estando en las lavanderías se puso a reflexionar un poco más. Ella le había dicho que estaba enamorada ¿no? Luego lo besó...pronto llegó a la conclusión de que sí, ella se había enamorado de él.
Una tonta sonrisa se formó en sus labios.
-La bruja esta enamorada de mí- susurro restregando más la mancha de la sábana. Se sentía extrañamente feliz. Si,orgulloso e indestructible. Ella, la niñita que se creía la octava maravilla y se los hacía saber a todos, pero que a la vez tan mediocre como para asustarse por cualquier estupidez... Se había enamorado de él. No recordaba haberse sentido tan bien con una conquista. ¿Por qué? ¿sería porque con ella no tuvo que sacar sus encantos? ¿porque ella era una perra sin sentimientos? No lo entendía, pero le gustaba saberse amado por ella. Hubiera sido magnífico quedarse un poco más, sacarle el máximo provecho a la situación. Pero no se podía. Lo habían corrido y debía irse. Una lástima. Termino de lavar la prenda, la colgó y caminó hacía su recámara. No tenía ya mucho sentido ponerse a lamentar su triste situación, ya no podía hacer nada. No debía olvidar su plan inicial de conquistar a una princesa. Se detuvo en seco...y ¿si conquistaba a una reina? Elsa podría ir a Las Islas del Sur por cualquier motivo, diplomacia o negocios ¡y él podría desarrollar más esos sentimientos que le confesó! Entonces ¿qué debía hacer? Sonrió y dio media vuelta, decidido. ¡Aprovecharía hasta sus últimos minutos ahí!
Cada paso que daba le proporcionaba más seguridad ¿cómo pudo ser tan idiota? En cuánto ella salió corriendo él debió seguirla ¡no debió perder tiempo! Apresuro el paso y comenzó a correr. Con suerte aún podía encontrarla despierta.
Pero su camino fue detenido bruscamente por el impacto de un cuerpo. A él no le afectó mucho, pero su compañera no tuvo la misma suerte y la oyó quejarse al caer al suelo.
-¿Elsa?- llamó al reconocer la voz. Se agacho para quedar a su altura y le tomó la mano. Cuándo sus ojos encontraron los de ella los vio llenos de lágrimas.
Exagerada. Pensó.
Le tomó el mentón y la obligó a verlo.
-¿Qué te pasó? ¿qué te duele? ¿dónde te lastimaste?- la atrajo un poco más hacia sí- ¡lo siento! Iba tan distraído...
-No- interrumpió débilmente- no me lastimé.
-¿Entonces?- tal vez estaba llorando por él ¿por qué más? Iba corriendo hacia su cuarto, iba a buscarlo. Tal vez a pedirle una conversación o alguna disculpa, después de todo lo dejó ahí confundido después de declararsele y besarlo...eso no era importante, sólo le bastaba una pequeña conversación para hacerle creer que la amaba, qué también se había enamorado de ella durante ese tiempo ¡esa era su oportunidad!
-Es Anna...-la voz quebrada de ella lo sacó de sus pensamientos.
-¿Anna?- preguntó cofundido- ¿qué tiene?
-¡No está!
-¿No está?
Ella se cubrió los ojos y se echó a llorar.
-Desapareció- susurraba entre sollozos- se fue...¡o la secuestraron! ¡oh, Anna!
Volvió a soltar un sollozo y se abrazó a sí misma. Perdiendo ya por completo la compostura que había mantenido por largos minutos ¡estaba tan asustada! ¿Qué haría si algo malo le pasaba a su hermanita?
-Espera ¿qué?- Hans no terminaba de entender, se levantó y observó a la reina. Ésta se mantenía incada y sofocaba su llanto con las manos.
¿Había oído bien? ¿Anna estaba perdida? ¿cómo era eso posible? Ese día estaban pasándole muchas cosas buenas...si esa muchacha no volvía él podría convertirse en el consuelo de la mujer frente a él ¡todo un mundo de posibilidades! Pero si de alguna u otra manera ella en lugar de buscar su consuelo lo alejaba aún más...¡no podía pensar con la chilladera!
-Elsa, basta- ordenó aclarando sus ideas- ¿ya la buscaste con Kristoff?
Obtuvo por respuesta más sollozos, exasperandolo.
-¿Majestad...?
-Ya- dijo de repente alzando la vista-...y en la cocina, en el baño ¡hasta en la recámara de nuestros padres! La hemos buscado por todas partes, pero...- un quejido la silencio.
-¿Hace cuánto desapareció?
-No lo sé. Fui a buscarla apenas abandoné las caballerizas y no estaba.
-¿No preguntó si...?
-Le pregunté a su doncella, a Gerda, a Kai. Nadie la vio después de la mañana o después de nuestra discusión.
Pasó el brazo por sus ojos y se limpió las lágrimas.
-Kristoff simplemente no la vio en todo el día- completó, haciendo ademán de levantarse.
Hans le ofreció la mano y la ayudó a quedar de pie, ella agradeció y cerró los ojos.
-Iba a buscarte para preguntarte a ti- concluyó- pero sé que es inútil, ya mencionaste que no la viste después de que ella saliera de mi despacho.
-¿Ya mandó que la buscarán...?
-¿Afuera?- él asintió- ya, la han estado buscando en los jardines e iba a organizar un escuadrón para que vaya a buscarla en el pueblo. Pero...
-Si lleva ya varias horas que salió de aquí será medio imposible encontrarla- susurró pensativo.
-Exacto- concordo ella volviendo a llorar.
-Cálmese- pidió en tono bajo y tranquilizador- conociendo a Anna seguramente está por ahí, paseando...
-¿Tan tarde? ¿tantas horas?- protestó ella.
-Y si alguien intentó secuestrarla- continuó, ignorandola- acabó muy mal, sólo recuerde lo que me hizo.
Elsa parecía no entender razón, negaba con la cabeza y lloraba sin parar. Él se atrevió a acercarsele un poco y le tomo suavemente una mano, apartándola de su rostro. Ella no puso resistencia.
-Si te pones mal sólo harás más difícil todo- susurró clavando sus ojos verdes en los azules de ella- no hagas conclusiones apresuradas e ilusas. Nadie sabe que pasó. Puede que justo ahora llegue a contarte una gran anécdota.
-Pero...
-Pero estamos hablando de Anna ¿lo olvidas? La misma que fue a buscarte sin importar el peligro que corría, la misma que con su último suspiro salvó tu vida, la que lanza las cabezas de mármol como si se tratasen de una pluma ¡la que me tiró de un barco con sólo un puñetazo! La chica más fuerte, valiente y decidida de Arendell.
Ella calmó un poco su llanto y asintio, digeriendo su mirada hacía él. Hans, casi como un reflejo, la atrajo hacía sí y la pegó a su pecho en un abrazo consolador. En ese momento, cuándo ella dejaba toda su fortaleza de lado y se deja cuidar, supo que enamorarla sería mucho más sencillo de lo que llegó a pensar. Después de todo la reina jamás dejaría de ser la ñiña que necesitó amor, comprensión y protección. Y él se encargaria de eso.
Ya sé, prometí que actualizaria pronto y me tardé una eternidad. Mi tonta justificación es el excexcede tarea, falta de inspiración y blaba. Y aunque el capítulo es cortito, entre mañana y pasado tendrán nuevo capítulo...*eso espero :v
PERO tranquis, que ésta historia tiene que estar terminada antes de que salga el corto de Frozen... Y la secuela de este fic antes de que salga Frozen 2 (porque sí, planeo una secuela xD)
