CAPÍTULO 14: Tal vez así sea esa enfermedad que llaman "amor".

Por alguna razón mi corazón no dejaba de latir rápido cada vez que estaba con él.

Esa sensación por un lado me encantaba y por el otro la odiaba porque me hacía sentir débil... Tal vez así sea ese sentimiento que llaman "amor".

-¿Dios en algún momento dejarás de verme así China?

-Estoy inspeccionando cada parte de tu cara de niña para ver por que me gustas...

- ...

- ...

-...

-Nada. Definitivamente no encuentro ninguna razón... -respondí esperando que el cayera en mi juego y empezar a molestarlo.

-Yo tengo todas las razones para que me gustes China -comenzó a decir- como por ejemplo tus ojos, tu rostro, tu cabello -cuando dijo esto, mi rostro estaba hirviendo y yo sólo podía caer presa en su mirada- me gustan mucho los monos.

Pero en ese momento llegaban todos los demás así que tenía que fingir que no pasaba nada.

-¡Kagura -chan! -me saludó Soyo con energia.

-¡Soyo-chan! Por fin podremos comer juntas y estar todo el dia.

-Si pero si comemos juntas no podrás...

-¿Qué, no podré qué? -preguntaba sin entender ninguna de las señas y muecas que me hacía Soyo-chan.

-Buenos días -dijeron otros más que iban llegando entre ellos Takasugi, Zura, Shinpachi, Kyu-chan y Tae.

-¡Buenos días! -respondí sonriendo, voltee a ver al sádico y sólo me encontré con una cara molesta.

¿Ahora que le pasa?

-Takasugi... Buenos días. -de pronto le dijo. El otro sólo hizo un movimiento con la cabeza saludando.

-Hay algo que tengo que decirte así que escucha... - comenzó a hablar el sádico, interrumpi para evitar que diga tonterías que no le importaban a los demás, aunque fuera verdad, aunque verdaderamente ese estupido sádico me gustara tanto.

-Oye creo que te llaman afuera Shinsuke -le dije rápidamente.

Él caminó sin percatarse que era seguido por el sádico.

-Buenos días clase. -saludó la profesora Tsuki que acababa de entrar.

Y antes de que la clase respondiera el saludo, intervine sabiendo lo que tramaba el sadist, desde el día en el parque de diversiones hablaba de Takasugi, eso significaba que horita no traía nada bueno entre manos.

-¡Sensei! Okita se siente mal, creo que tiene diarrea.

-¿Okita es así? -preguntó la profesora Tsuki.

-Claro que no, esta idiota me...

-Creo que está tan mal que no puede decir nada coherente -rsspondi mientras ponía dos dedos en su boca, y con la otra mano le apretaba el estómago tan fuerte que simulaba dolerle.

-Idi...

-Yo me ofrezco para llevarlo a la enfermeria. -finalmente anuncié.

-Muy bien pero no demores Kagura-chan.

Caminé a la enfermería casi arrastrándolo y él protestando, vi que Shinsuke entró al salón justo cuando estábamos en la puerta de la enfermería así que ya podia regresar, estaba a punto de hacerlo cuando sentí una mano agarrando mi brazo y de un tiro me hizo entrar.

-Al parecer no hay nadie aquí. -dijo el sádico mientras revisaba cada una de las camas y movía las cortinas.

-Ya vamos al salón -le dije evitando mirarlo. Realmente mi corazón no dejaba de latir, tomé aire y tratando de mantenerme tranquila comencé a jugar con un hilo que colgaba de mi falda.

-Tú me trajiste a la enfermería así que me quedaré aquí.

Se dispuso a dormir con los brazos detrás de la cabeza se colocó su tapaojos habitual que le colgaba del cuello, en los ojos y comenzó a "dormir".

-Bueno yo si me voy. -anuncié, pero claro pensar que me dejaría ir era en vano.

-Debes acompañarme.

-no quiero.

-Pero si tú eres...

-¿Yo que?

-Tú eres... ya sabes.

Estas conmigo. -observé su expresión, tenía la cara ladeada levemente y evitando que lo viera, estaba rojo.

Verlo sonrojado era una de las cosas que me gustaba de él, pensé para mis adentros.

-Soy tu novia, ¿eso quieres decir no?

-Tú lo dijiste.

-Entonces no lo soy ¿no?. -grité fuerte en su oído.

-Eres mi novia -gritó volteando la cara en mi dirección sin percatarse de la distancia, se habia acercado tanto que nuestros rostros quedaron a centímetros, el uno del otro.

El rostro me quemaba, sentí su respiración cerca y de pronto el agarre de su mano, lentamente iba subiendo por mi brazo casi sin tocarlo, era mas bien un roce de sus dedos que hacía estremecer todo mi cuerpo.

Esto debe ser lo que dice Gin-chan, el revoloteo prohibido de hormonas en la adolescencia, demonios.

Definitivamente Gin-chan no debía enseñar educación sexual.

Esto era como si una fuerza más allá de mi voluntad me arrastrara a acercarme más a él. Romper la distancia y asegurarme que esto era real.

Era inevitable y como tan inevitable que era, nos besamos. Primero lentamente pero como si necesitara mas, él profundizó el beso, sus labios estaban secos pero sabían bien. Demasiado bien. De pronto ese beso se convirtió en algo más, sus manos dejaron las mías y se levantaron con dirección a mi cintura.

-Kagura, me gustas tanto maldita sea. -escuché su susurro.

Las caricias seguían lentas en mi cintura, sentia como si él se estuviera reprimiendo y yo, yo sólo me dejaba llevar. No se que me pasaba, nunca había pensado en un chico de la forma en que pensaba en él y menos en tener contacto así.

Pero con sólo estar a su lado, todos mis pensamientos se derrumbaban. Traté de seguir su juego de besos y caricias me acerqué a su camiseta, esa que tenía una S en el medio y levantandola un poco él se movió y pude sentir su abdomen, caliente y plano. Eso hizo algo en él pude percibirlo, el beso se hizo más rápido y sólo nos separabamos unos minutos para tomar aire y besarnos otra vez.

Y cuando vi su mano acercarse a mi cuerpo, detuve el contacto de pronto. Alguien tocaba la puerta. Me puso un dedo en la boca como indicando que no hiciera ningún ruido y abrió la ventana.

-Vamos por aquí, Kagura. Abrirán la puerta -susurró.

Yo sólo asenti y saltamos, él primero y luego yo pero como no calculé bien por saltar rápido caí encima de él y claro todo sería muy romántico si obviara un detalle, con una mano que estaba apoyada en él sentí un bulto y cuando vi que era. Le tiré un puñetazo.

-¡Eso es tu culpa! -gritó levemente rojo.

No sabía que responder así que callé y mis ojos de un momento a otro se llenaron de lágrimas.

-Yo no soy así, esto lo causas tú. -dije a punto de llorar.

-Oye... -me tomó en un abrazo y sin soltarme me hizo mirarlo- Esta bien es mi culpa y si no quieres... No lo volveré a hacer, pero no llores.

Que te ves más fea -agregó.

-Idiota siempre tienes que decir una barbaridad.

Nos comenzamos a reír tan alto que era extraño que nadie nos hubiera gritado. Me acomodé en sus brazos y dejé de preocuparme por todo, él se apoyó en el árbol y nos quedamos dormidos.

Esa vez no importaba ni lo que había pasado, ni si nos vieran, deje que mi mente descansara y dejara de pensar en el semestre que estaba a punto de terminar, en lo rápido que pasaban los días, en la elección de Universidad e incluso en la visita del calvito que tendría mañana.

Todo estaba bien, y seguiría estandolo si en mi vida habían momentos como esos.

Junto a él, junto a mi familia, junto a mis amigos, todo estaba muy bien.

Pero la vida es una serie de momentos, y la felicidad son sólo instantes de diferentes duraciones y este era un momento de esos, felicidad.

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Gracias por leer y siento haber demorado tanto, espero lo disfruten!

Ando aprovechando que no tengo tarea para actualizar, aprecio con todo mi cora cada uno de sus reviews y sus lecturas *-* y sus consejos en el anterior capi, gracias por todas las perspectivas a veces solamente existen personas que no son buenas pero felizmente existen también personas maravillosas como ustedes!

Gracias por todo en serio!