Un último pecado
Pasada la Luna de Miel, Twilight y Spike regresaron a su hogar en Ponivylle. Pero como la biblioteca ya no era un lugar adecuado para una pareja de casados, al poco tiempo construyeron una casa propia en los límites del pueblo, no muy lejos de Sweet Apple Acres. Solo una humilde mansión de dos pisos para la pareja de jóvenes Lords. También al poco tiempo el Director del Ministerio de Magia de Equestria, Blade Runner le había ofreció a Twilight un puesto en la escuela de Magia de la Princesa Celestia para Unicornios Dotados. Puesto que Twilight declinó, haciendo saber que tenía intenciones de abrir una escuela de magia propia en Ponyville. Con apoyo de la Princesa y del propio Ministro Blade Runner, Twilight pronto fundó su propia escuela de magia a la que decidió llamar "Space Oddyssey".
Aquella tarde Twilight se encontraba en su oficina. Una habitación amplia con un elegante escritorio de caoba tallado a mano, dos libreros a su espalda, dos sillas al frente y una ventana del lado derecho por donde se filtraban los rayos del sol. Además de sus títulos, tenía en la pared fotografías ampliadas de su boda, sus amigas las guardianas y otras más. De pronto tocaron a su puerta y entró su secretaria.
-Disculpe directora, pero llegó una carta de parte de la Señorita Rarity. Desea verla lo antes posible en su hogar. Dice que es muy importante-
-¿No dijo respecto a qué, Marcy?-
-No Madame. Solo que era de suma importancia-
-Ya veo. De acuerdo, si es tan importante iré de inmediato-
-No se olvide que a las cuatro y media se requiere de su presencia para la junta del presupuesto de la expansión de los laboratorios de química-
-Sí, gracias Marcy- dijo Twilight desapareciendo en una burbuja de magia.
Instantes después apareció frente a las puertas de la Boutique de Rarity, la cual se encontraba con el letrero de cerrado. Rodeó la casa para tocar la puerta trasera que conectaba a la casa.
-Rarity, soy Twilight. Recibí tu mensaje- gritó mientras tocaba la puerta.
-¡Ya voy!- se escuchó la voz de Rarity.
Abrió la puerta y tras los pertinentes saludos la invitó a pasar a su sala donde tenía preparado un juego de té con galletas.
-¿Dime Rarity, por qué querías verme? ¿Está todo bien?-
La que hasta ese momento había sido una alegre sonrisa en los labios de Rarity se volvió amarga con la pregunta de Twilight.
-¿Rarity?- preguntó preocupada Twilight al notar el cambio.
-No Twilight no todo está bien… Anoche terminé con mi novio- dijo muy triste.
-¡Ho Rarity cómo lo siento!... ¿Pero qué pasó? Se veían tan felices juntos-
En realidad Twilight solo decía aquello por ser cortés con su amiga. La verdad pensaba que aquello era un nuevo record. Hasta donde sabía, Rarity y el tipo no habían estado juntos ni tres semanas. De hecho Twilight ni siquiera lo había conocido. Sabía que era un alguna clase de excéntrico coleccionista de carrosas, pero hacia un tiempo ya que Rarity ni se molestaba en presentar a sus parejas a las chicas, mucho menos tratar de integrarlos a su círculo social.
-No éramos el uno para el otro. O mejor dicho: no era para mí- dijo melancólicamente.
Twilight guardó silencio. Realmente no quería hacer caso de lo que las malas lenguas hablaban de Rarity, pero se estaba haciendo cada vez más y más difícil no hacer caso a la idea…
-Rarity no te entiendo. Cuando éramos jóvenes siempre decías que querías casarte con algún corcel que fuera rico, fuerte y caballeroso. Y… Que me encadenen a la pared si miento, pero has conocido a muchos así. La verdad… No tengo idea de a qué es lo que te detiene para sentar cabeza-
-¿De verdad te parezco tan superficial?- preguntó Rarity, sin enojo alguno, más bien sintiendo lástima de sí misma.
-... No claro que no. Me refiero a que has estado con barios distinguidos y maravillosos caballeros. Como ese Teniente de la guardia real de hace unos años. O el cantante Ethernal Song. O ese corcel de los viñedos de Trotinheim que era muy culto y generoso. No entiendo Rarity. ¿Por qué los has dejado ir a todos? ¿Qué estás esperando encontrar?- explicó Twilight.
-Yo… No lo sé Twilight. Te juro que no lo sé. Simplemente me estoy engañando- respondió muy angustiada, con lágrimas en los ojos.
-¿Qué quieres decir Rarity?-
-Una y otra vez me arriesgo a buscar el amor en compañía de un nuevo amante. Pero es inútil. No trato de encontrar amor, sino de huir. De refugiarme de él. De esconderme donde no me pueda encontrar-
-¿De qué estás hablando Rarity? No te entiendo- dijo muy confundida e impotente, Twilight.
-¿Tan difícil te es entenderlo Twilight?- inquirió Rarity.
-No es que me guste jugar o menospreciar los sentimientos de mis pretendientes. Pero es que de nada sirve. Por más que lo intento mi amor está en otra parte, un amor prohibido del que solo puedo escapar. Se burla de mí. Se burla de mí que hace tanto lo desprecié cuando debí aceptarlo como la bendición que era. ¡De haber adivinado entonces la miseria que me esperaba al negarlo!- gritaba llena de aflicción.
-¡Rarity no tengo idea de qué me hablas! Habla claro- la interrumpió Twilight.
-¡Es Spike Twilight!- gritó, derramando lágrimas.
La hechicera enmudeció un instante sin saber que decir, mirando a su afligida amiga con los ojos muy abiertos.
-¿Q-qué quieres decir Rarity?-
-Ho Twilight… ¡Lo lamento, lo lamento mucho, pero no puedo evitarlo!- continuó Rarity su llanto arrojando sus piernas delanteras al cuello de Twilight con intenciones de abrazarla, pero la hechicera rechazó el gesto.
-¡Rarity te digo que me hables claro! ¡De qué se trata todo esto?!- demandó.
-¡Tu esposo Twilight! ¡Amo a tu esposo! ¡El esposo que debió ser mío!- concluyó, tapándose la boca con ambas pezuñas y desviando la mirada.
Twilight enmudeció mirando a su amiga con incredulidad y asombro. Asombro que se contaminó de enojo rápidamente.
-¿Q-qué diantres se supone que significa eso Rarity!?- interrogó.
-Twilight por favor no te enojes. Spike es inocente, el no tiene la culpa de nada-
-¿Crees que no lo sé? Lo que pregunto es por qué hablas de él como que debería ser tu esposo y no el mío-
-Ho Twilight… Desde que tengo memoria siempre me han dicho que soy bonita, que soy inteligente, que soy graciosa. Siempre estuve colmada de halagos y elogios. Y siempre supe distinguir a los sinceros de los lambiscones y mentirosos. A los superficiales y a los convenencieros. Nunca en mi vida pude encontrar un amante sincero. Alguien que me apreciara por lo que era yo en mi interior y no solo por mi caparazón. Hasta que conocí a Spike…-
Rarity levitó cerca de ella un pañuelo y se secó las lágrimas.
-Cada gesto, cada favor, cada abrazo, cada cumplido, cada tarea; todo lo hacía con devoción, entrega y sinceridad sin esperar jamás nada a cambio. Altruismo y caballerosidad en su máxima expresión. Y todo porque estaba enamorado de mí. No de un modo superficial, ni materialista. El estaba en verdad perdida e incondicionalmente enamorado de mí- decía sonriéndole al techo, claramente recordando aquella época.
-Y yo… yo… Yo me enamoré de él también. No podía creerlo. Me había enamorado de un muchacho seis años menor que yo. ¡Y de un dragón! ¿Cuándo me iba a imaginar yo que encontraría a mi verdadero amor en un dragón?!-
Twilght permanecía en silencio sin saber bien que debía sentir.
-Pero yo… Tuve miedo. No tuve el valor. No pude aceptarlo. No pude entregarme a ello, arriesgarme a correr el riesgo. Me di la vuelta y pretendí que no era cierto. Que era un amor que en realidad yo no correspondía y al que terminé por cortarle las alas, pretendiendo que hacia lo correcto. Pero el tiempo pasó. Pasaron los años y por más que traté, por más pretendientes que tocaron a mi puerta, nunca me pude olvidar de él-
-Rarity…-
-Lo vi crecer, lo vi madurar y convertirse en un gran prospecto. Pero tenía miedo… Miedo de cómo reaccionarían mis padres. Miedo de lo que una relación así podría hacerle a mi reputación, más aún a mi carrera. Miedo a que a la larga no funcionaría… Y cundo por fin… Cuando estaba a punto de armarme de valor y luchar por él… ¡Tú te lo llevaste! Al principio pensé que era lo mejor. Que así sería más fácil para mí olvidarlo y que incluso si no era así, me bastaría con saber lo que él era feliz… ¡Pero solo empeoraron las cosas!-
Rarity lloraba. Lloraba afligida y en silencio.
-Tú no sabes lo que se siente. Ver a quien amas en brazos de alguien más y ser feliz. Tuve que estar ahí y sonreír pensando y sufriendo en silencio que esa podría… Esa debía haber sido yo. Yo debí darle a Spike su primer beso. Yo debí darle su primera cita. Yo debí haber tomado su primera vez. Su mano en matrimonio- Rarity miró a Twilight con los ojos más miserables que ella hubiera visto.
-¡Ayúdame Twilight! Te lo suplico ayúdame. Dime que me perdonas. Perdóname por haberte mentido. Perdóname por envidiarte tanto. Perdóname por añorar poseer el corazón que a ti te fue entregado. ¡Perdóname y ayúdame a exorcizar estos demonios, para que pueda seguir con mi vida! Ayúdame a poder estar en paz conmigo misma ¡Te lo suplico!- le rogó casi arrodillándose frente a ella.
Twilight miraba a Rarity anonadada. Estupefacta. Sin idea alguna de que debía decir. Pero si sabía muy bien que sentir y eso eventualmente le dio las palabras.
-Rarity… Déjame decirte que lamento mucho que hayas tenido que sufrir en silencio todos estos años desde que Spike y yo nos hicimos pareja. No imagino cual difícil debió ser para ti dejar ir a Spike y verlo feliz en brazos de alguien más. Y aprecio mucho que decidieras contarme todo esto…- musitó muy seriamente.
-Ho Twilight gracias, muchas gracias. Te prometo que…-
-Pero- la interrumpió severamente Twilight.
-No puedo creer… Que tengas el descaro de decir que deberías ser tú la esposa de Spike. Que deberías ser tú a quien le entregara su primera vez y su primer beso. ¡O decir siquiera que lo que sientes o sentiste por él es amor! ¡Amor como el que él y yo tenemos el uno por el otro!- gritó muy molesta.
-Cuando me enamoré de Spike… Fue una decisión muy difícil decidir amarlo. Tenía mucho que perder. Mi título, mi puesto como noble y aprendiz de la Princesa Celestia, a ustedes mi amigas y hasta mi familia. ¡Tenía las de perder a todo mi mundo, pero decidí arriesgarme! Porque así de fuerte era mi amor por Spike. Nunca miré atrás y no tendría por qué porque fue la mejor decisión que pude tomar en mi vida, aunque sabía que podía conducirme también a mil desgracias. ¿Pero tú? ¿Realmente crees que sentiste amor? ¡¿Crees que tienes siquiera un remoto entendimiento del significado de esa palabra! Si así fuera…-
Tilight sintió un cosquilleó en su cuerno y desvió la mirada mientras sus ojos y cuerno se iluminaron con magia.
-¡¿QUÉ!? ¡Estoy muy ocupada en este momento!- gritó iracunda como si hablara con alguien.
-D-directora, lo siento. Es que ya la esperábamos para la junta del presupuesto de los nuevos laboratorios ¿Recuerda?- se escuchó la voz de su secretaria.
Telecomunicación instantánea por enlace psíquico. Un hechizo patentado por la misma Twilight, claro.
-¡Pospónganla o empiecen sin mí! Ya me pondré al tanto después- respondió.
-Algunos maestros preguntan en qué se ha metido- replicó Marcy.
-Conéctame con ellos-
Hubo una pequeña pausa.
-Listo Madame-
-¡NO LES INCUMBE!- gritó, cortando el enlace después.
-¿En qué estaba? ¡Ha sí! ¿Cómo tienes el descaro de llamar amor a lo que sientes o sentías por Spike? ¿Realmente llamas a eso amor? ¡Claro! Tanto lo querías que pisoteaste su corazón todas las veces que te pidió que tuvieran una cita o que fueras su novia. Tanto lo valorabas que no te importó nunca soñar despierta con cómo debía ser tu Príncipe azul en frente de él; o peor ¡Ponerte a hablar en su cara de tus maravillosas parejas con quienes no durabas ni cinco meses! Enfréntalo Rarity. No has sido capaz de encontrar el amor no porque este se haya quedado con Spike. ¡ES PORQUE TÚ NO SABES AMAR!- gritó furiosa.
-¡BASTA, BASTA POR FAVOR, BASTA!- lloró Rarití arrojándose al suelo tapándose los oídos.
Al ver a su amiga tirada en el piso llorando, por causa suya, intentó calmarse. Llenó sus pulmones de aire e intento calmar su furia. Rarity no se movió de su posición. Siguió llorando desconsolada.
-Rarity… La verdad no sé qué decir. No sé para qué podrías querer mi perdón de haberme ocultado que estabas enamorada de Spike, si de entre nosotras la única que ha salido lastimada de ello has sido tú misma. Con quien deberías disculparte es con esos corceles a quienes diste esperanzas e ilusiones que después les quitaste. Y en cuanto a Spike… Ambas sabemos que él te perdonara también. Lo hizo hace años. ¿Por qué no habría de hacerlo ahora? Pero yo… Te amo como a una hermana. Pero ya no eres bienvenida dentro de mi casa. Y tampoco quiero volver a verte cerca de Spike… De MÍ esposo- concluyó desapareciendo en un haz de luz.
Rarity se quedó en el suelo. Llorando, gimoteando durante horas. Cuando finalmente ya no pudo llorar más se puso de pie y recogió la bajilla temblorosamente con su magia. Camino a la cocina una tasa se cayó, rompiéndose en pedazos.
-Ups, torpe de mí- musitó Rarity recogiendo los trozos.
Llegó al lavadero donde depositó platos, solo para desplomarse de nuevo.
-¿Qué fue lo que hice? Ahora no solo he perdido al amor de mi vida. Perdí a mi mejor amiga- se lamentó.
-Twilight, estoy en casa- dijo Spike alegremente.
Peewee fue el primero en recibirlo.
-Hola amigo ¿Dónde está mi chica?-
El ave mágica carraspeó. Cualquier pensaría que Spike estaba loco hablando con aquél pájaro, pero ellos se entendían muy bien.
-¿Molesta? ¿Por qué?-
Peewee carraspeó un poco más.
-¿Cuando llegó así estaba? Bueno, al menos no fue por algo que tú o yo hicimos- bromeo Spike.
-Gracias amigo. Veré que sucede y después de daré de cenar- dijo Spike caminando rumbo al observatorio de la casa.
-¿Twilight estás aquí?- preguntó asomando la cabeza dentro de la gran habitación donde había un enorme telescopio y barios modelos del sistema solar, planos de los astros y las constelaciones, y por supuesto, decenas de libros.
-Hola mi amor- murmuró Twilight sentada en uno de los sillones sin mucho entusiasmo.
-¿Para algo mi reina?-
-Más o menos-
-¿De qué se trata?-
-Es sobre Rarity-
-Tuvieron… ¿Una pelea?- inquirió.
-No, solo… dijimos cosas-
-¿Qué clase de cosas?-
Twilight se incorporó en el sofá y miró a su esposo con triste expresión.
-Será mejor que te lo explique-
Más tarde un anonadado Spike y una muy molesta Twilight habían terminado de repasar los eventos de la tarde. La luz de la luna ya se filtraba por la apertura en el techo para el largo telescopio.
-¿No… no crees que fuiste algo dura con ella?- dijo Spike.
-¿¡Y por qué no?! Después de lo que te hizo. De cómo jugó con tus sentimientos. ¡¿Cómo se atreve a hacerse la víctima?!- dijo con indignación.
-Y ponerse a decir que todo lo que tú me has dado debió ser de ella, que lo rechazó aún cuando tú se lo ofreciste cientos de veces. Ella que nunca tuvo el valor ni para abrir la boca y decir lo que sentía, a la hora que se le ocurrió sentirlo. ¡Es una hipócrita, sin derecho a quejarse!-
-Twilight tienes que calmarte. Tú no eres así- dijo serenamente Spike.
-Pero Rarity… ¡Ella no se merece…-
-Rarity es mi amiga. Es tú amiga. Y aunque no me hace más feliz que a ti esta situación, no la podemos dejar así-
-¿Y por qué no?-
-Porque ella te buscó para darle solución y salvar su amistad. Más tú en medio de tu ira rechazaste esa oportunidad- explicó con calma.
Twilight dejó a las palabras de su esposo resonar. Y aunque seguía y probablemente seguiría molesta con su amiga un tiempo más, sabía que era cierto. Twi solo había empeorado las cosas.
-Ella se lo buscó-
-Quizás. Pero es nuestra amiga. No podemos dejarla así-
-¡Dime por qué no!- gritó.
-Siempre fuiste honesto, trabajador, acomedido, generoso y jamás le pediste nada a cambio. Ella fue una tonta al jamás notar cual afortunada era de tenerte junto a él. ¿Y por qué te rechazó? Porque no eras rico, ni influyente, ni poderoso o qué sé yo. Y claro, porque eras un dragón. Su corazón te aceptaba, pero su superficial y materialista cabeza no paraba de protestar. Y…-
-¡Twilight ya basta!- gritó Spike.
Twilight enmudeció al instante mirando sorprendida a su esposo. Y con orejas caídas al sentirse vagamente ofendida.
-Ahora yo tengo una razón para estar enojado con Rarity- dijo acercándose a su esposa para abrazarla cariñosamente.
-Esta es la primera vez que te grito desde el incidente con la mantícora- le susurró al oído.
Twilight devolvió con fuerza el abrazo y escondió su rostro el pecho del dragón.
-Y como aquella vez la culpa es mía ¿No?- preguntó avergonzada.
Spike no respondió y se limitó a acariciar sus cabellos.
-No convirtamos las penas de Rarity en nuestras mi reina. Esto no cambiará nada entre nosotros. Solo te pido que trates de entenderla. Ella no es como tú o como yo. Ella fue criada con ideas de que a veces es más importante lo que piensen los demás que lo que piensas de ti mismo. Y por desgracia tampoco nació con un valor como el tuyo. Cúlpala por habernos mentido si quieres. Pero no la odies por tener miedo, ni tampoco por haberme rechazado en aquellos años. Que si me hubiera aceptado, quizás tú y yo nunca nos habríamos unido de esta manera- explicó cálidamente tomando sus cascos entre sus manos.
Twilight sonrió y beso al dragón en los labios.
-Ho mi amor. Con cada año devoro más y más libros. Pero pareciera que quien se vuelve más sabio eres tú-
-Creo que sabes lo que hay que hacer-
-N-no sé si estoy lista para ir a verla tan pronto- confesó insegura.
-Muy bien. Iré yo-
-¿Estás seguro?-
-Yo soy la causa de su sufrimiento. Además, ambos sabemos lo melodramática que es Rarity. Después de su desfavorable encuentro es capaz de llorar hasta deshidratarse- dijo caminando hacia la puerta.
Twilight lo siguió no muy convencida.
-Twilight… si no te gusta la idea de que vaya a ver a Rarity. Solo dímelo y me quedaré-
Twilight bajó las orejas y desvió la mirada.
-Sabes que no haría nada que pudiera lastimarte- dijo acariciando su mejilla derecha con su mano.
-Lo sé Spike. Es verdad, no estoy muy cómoda de que vayas tu solo a verla. Pero no te lo voy a impedir. Después de todo es esta clase de generosidad tuya una de las cosas que más amo te amo. Así que ve… Estoy segura de que te necesita- dijo sonriendo.
Spike devolvió la sonrisa y le dio un beso antes de marcharse.
-Volveré pronto-
Rarity estaba tirada en su cama, con una bata de noche color rosa pastel. No había parado de llorar desde que Twilight se marchó. Spike llegó a su caza rápidamente y pronto se acercó a tocar la puerta. Rarity en su angustia logró escuchar el toque y asomó la cabeza por la ventana.
-¿¡Spike?!- gritó con enormes ojos llenos de ilusión.
-Rarity yo…-
-¡SPIKE!- gritó feliz de la vida la modista saltando por la ventana.
Spike aterrado de lo que podría pasarle, no dudo en salir volando en su auxilio, atrapándola a media caída.
-¿Rarity, pero qué pasa con…- sus labios no terminaron la frase, pues los labios de la modista se posaron firmemente sobre los suyos.
Fue un beso rápido y sin mucha ceremonia, pero duró lo suficiente para que el dragón pudiera detallar los suaves labios de la diseñadora, como intoxicarse en el perfume de miel y flores de naranjo que siempre usaba.
-¡Mi amado Spike! Mi caballero, mi Príncipe en morada armadura- deliraba ella abrazada del cuello del dragón.
-¿¡Rarity qué pasa contigo?!- gritó Spike que ya había descendido al suelo.
-Pronto Spike, vuela. Llévanos lejos. Llévanos lejos a donde no haya nadie que nos diga que hacemos mal y que no-
-¿De qué me hablas Rarity?-
-Vamos Spike tu sabes- dijo removiéndose las manchas de maquillaje por sus lágrimas.
-Volemos juntos hacia el atardecer. Hacia el cielo infinito donde encontraremos una tierra preciosa donde podremos estar siempre juntos. Como siempre ocurre en mis sueños- dijo frotando su rostro contra la base del cuello de él.
Spike comprendió entonces que estaba pasando.
-Rarity esto no es un sueño. Esto está pasando-
-¿D-de qué hablas cariño? Si no es un sueño ¿por qué otra razón ibas a visitarme justo luego de mi pelea con Twilight y besarme?- dijo acercándose a su rostro para otro beso.
-¿Si esto fuera un sueño tendrías unas manchas horribles de maquillaje escurrido de tu llanto?-
Rarity se miró los cascos manchados de aquella tonalidad azul, propia de la sombra que siempre usaba.
-Ho cielos… ¡Ho bendita Celestia! Spike, lo lamento, yo pensé que…- sus palabras se atascaron en su garganta. No sabía que más decir.
-Rarity… ¿Podemos pasar por favor?-
Como Rarity no había sacado sus llaves cuando saltó por la ventana, hubo que entrar a la casa por la misma ventana.
-S-supongo que ya lo sabes todo-
-No, solo sé lo que Twilight me contó- respondió seriamente.
-Entonces…-
-Quiero tu versión de la historia. Y por favor no guardes nada. Te prometo que no me enfadaré contigo-
Rarity aspiró una gran bocanada de aire.
-Muy bien Spike… Esta es la historia de cómo me enamoré de ti-
Un par de horas y dos cajas de pañuelos después Rarity había terminado su relato. Se encontraba aún gimoteando por su pena entre los brazos del dragón, con la cabeza reposando en su pecho, desenado con todas sus fuerzas poder quedarse así para siempre.
-Y bueno… esa es la historia- concluyó.
-Has sufrido bastante-
-Me lo tenía merecido por todo el sufrimiento que yo te hice a ti-
Spike guardó silencio.
-¿Podrás perdonarme Spike?- suplicó alzando la cabeza.
-Tú sabes que sí- respondió besándola en la frente.
Rarity saboreó el tacto de los labios del dragón solo para que nuevas lágrimas salieran de sus ojos.
-Fui tan estúpida. He sido tan estúpida. Tú eras el indicado, siempre lo fuiste. Pero estaba demasiado ciega y asustada para darme cuenta. Y ahora aún en momentos como este en que no podrías estar más cerca de mí, estás tan fuera de mi alcance…-
-Hush Rarity. Ya no te martirices. Déjalo ir. Es tiempo de que dejes esas ideas ir. Es tiempo de que me dejes a mí ir. De que el amor está ahí afuera esperando a que lo encuentres- le habló dulcemente.
-Lo he buscado mucho tiempo Spike. Es inútil para mí. Twilight tiene razón, mi verdadero problema es que no sabe amar- se lamentó, muy acongojada.
-No digas eso Rarity. Estoy seguro de que Twilight no lo dijo en verdad. Habló sin pensar, como hace siempre que pierde los estribos, ya la conoces-
-¿Pero entonces por qué no he podido encontrar a nadie realmente especial?-
-Quizás sea hora de que lo busques en un lugar diferente. Tal como yo fui alguien diferente-
Hubo otro momento de silencio.
-Quizás sea lo mejor-
-Pero no creo que sea posible. No así nada más-
-¿Por qué no?-
-Porque antes de poder seguir adelante tengo que liberarme de ti. Pero no puedo. He sido tu esclava por años Spike. No puedes simplemente decirme que soy libre e irme caminando así nada más-
Spike estaba confundido, igual que lleno de lástima por la alguna vez rozagante de autoconfianza unicornio en sus brazos.
-¿Y cómo podría liberarte Rarity?- se atrevió a preguntar.
Rarity se mordió el labio inferior y levantó la vista hacia Spike.
-Dándome aquello con lo que he soñado por todos estos años…-
Spike esperó pacientemente ese algo, con un muy mal presentimiento. Una casi seguridad de que no le iba a gustar lo que pasaría.
-Spike… Te los suplico. Hazme libre. Hazme el amor-
La bolsa de fuego de Spike se sintió fría. Su sangre se volvió espesa y sus pulmones arenosos. Nunca se había arrepentido tanto tener la razón.
-Spike por favor… No me odies. Lo lamento. Fue estúpido ya lo sé. no tienes que hacer nada. Este problema es mío, tu ya has sufrido bastante por mi culpa- se disculpó frenética la modista.
Spike trataba de recobrar el habla, hasta que una tercera voz lo sacó de su trance a él y a Rarity de su cadena de disculpas.
-Deberías hacerlo- dijo una voz muy bien conocida en la puerta de la habitación.
-¡Twilight!- gritó Rarity asustada.
-Esto no es… Nosotros no… ¡No te enojes con Spike, toda la culpa es mía!-
-Basta Rarity. Sé lo que pasa y creo que tienes razón- dijo serenamente.
-¿Tú qué?- inquirió Spike.
-Debes… Acostarte con ella- dijo desviando la mirada.
Spike se separó de Rarity y camino hacia su esposa, guiándola hacia la puerta para que ambos salieran de la habitación.
-Discúlpanos un momento- dijo mirando a Rarity antes de cerrar la puerta.
Ella solo balbuceó un "De acuerdo". Apenas cerró la puerta, Spike se vio envuelto en un abrazo de Twilight.
-Lo lamento mi amor. Sabía que no me traicionarías nunca. Pero estabas tardando demasiado y comencé a hacerme ideas. Pronto estaba temiendo lo peor y vine ver qué pasaba, y cuando usé visión de rayos X y ví que ambos estaban en la habitación de Rarity…- dijo Twilight muy nerviosa y apenada.
-No te disculpes, te entiendo. ¿Pero qué demonios fue eso de que debería acostarme con ella?- dijo Spike, separándose del abrazo.
-Spike, para bien o para mal, Rarity ha fantaseado contigo por lo menos durante la última década. ¿No lo entiendes? Todos esos corceles los eligió porque había algo en ellos que le recordaban a ti. Siempre has sido tú. Si quieres liberarla. Permitirle que cierre este capítulo de su vida y pueda seguir adelante… tienes que darle aunque sea una probada de aquello que siempre estuvo buscando. Tienes que entregártele al menos una vez. Entonces y solo entonces podrá ser libre- dijo Twilight.
-¡Es una locura! ¿Has olvidado que es a ti a quien amo? ¿Qué eres mi esposa?- respondió, casi regañándola.
-No y me honra que seas tan leal. Pero por el bien de Rarity esto es algo que debes hacer-
-¿Y qué hay de ti? ¿Qué hay de nosotros? ¿Cómo… Aunque me des permiso, esto es infidelidad-
-¿La amas más que a mí?-
-¡NO NO SEAS IDIOTA!-
Twilight en vez de ofenderse sonrió y abrazó de nuevo a su esposo, escondiendo su rostro en su pecho.
-Entonces no es infidelidad. Spike escúchame. Es verdad, me juraste lealtad a mí y solo a mí. Pero esto es algo que yo te estoy permitiendo. Algo que sé no echará a perder nuestra relación, porque comparado conmigo no significará nada. Sabes que te amo. Aunque quizás no sepas cual grande es en verdad ese amor. Pero también amo a Rarity. Y quiero que sea feliz. Si tú eres lo único capaz de darle esa felicidad. Aceptaré que por esta ocasión… Solo está ocasión…- su voz se hizo quebradiza, hasta que ya no pudo seguir hablando.
Spike la tomó por el mentón y la hizo levantar su mirada.
-Además… ¿No significará nada para ti verdad?- inquirió débilmente Twilight.
Spike suspiró con pesadumbre.
-Twilight… Rarity es mi mejor amiga. Amiga de quien alguna vez estuve enamorado. No puedes pedirme que me acueste con ella y que no signifique nada. Pero por sobre todas las cosas no puedes pedirme que te traicione-
-No lo harás Spike. Por favor. Solo quiero que las cosas sean como antes. Que estemos todos en paz y podamos seguir adelante-
-¿Cómo van a estar las coas como antes, después de que te ponga el cuerno?!-
Hubo un corto silencio. Aunque para los dos amantes se sintió una eternidad.
-Yo te amo Spike y tengo fe ciegamente en ti. No quiero perder a mi mejor amiga. Mucho menos a mi amado esposo. Sé que las cosas volverán a ser como eran antes, porque juntos encontraremos la forma. Tal y como siempre hemos hecho en esta relación. Más no te obligaré a hacer nada. De hecho sin duda estaré más feliz si decides no hacerlo con ella. Pero por el bien de nuestra conjunta amistad y sobre todo, del porvenir de Rarity… Haz lo que consideres mejor-
Twilight se separó de él y lo besó con ternura en la mejilla.
-Hasta luego mi amor. Te esperaré en casa- se alejó un poco y comenzó a hacer brillar su cuerno.
-N-no… No llegues tarde- dijo con una sonrisa forzada antes de irse.
Spike volvió a entrar en la habitación. Rarity esperaba pacientemente sentada sobre la cama con una expresión de enrome angusta y temor. Temor a ser rechazada. Temor a quedarse sola en esta, su hora de más grande necesidad. Temor a que los eventos que acababan de pasar y que podrían pasar, podrían destruir su relación con su mejor amiga y su mejor amigo. Mas al ver al dragón volver a entrar y caminar hacia donde ella estaba, Rarity sonrió y saltó hacia los brazos del dragón con una sonrisa de regocijo.
-Spike… No hay nada que quiera más que me hagas tuya en este momento. Pero no quiero nunca querré arruinar tu matrimonio, ni obligarte a hacer algo que no quieras- dijo Rarity muy angustiada.
-Mi esposa es la que me dice que debería de hacer esto- respondió fríamente Spike.
-¿Pero y tú? ¿Tú qué piensas?-
Spike jamás había conocido más experiencia carnal que la de su esposa. Era la única que necesitaba y podía pedir. Pero ahora, frente a aquella hermosa y querida amiga. Aquella divina criatura con quien el mismo había soñado muchas veces hacer lo que ahora le pedía a gritos… deseaba tomarla. Pero su el mismo corazón que la pedía protestaba. Jamás había estado tan acomplejado en su vida.
-Spike…-
Spike cerró los ojos. Acercó su rostro al de la modista y la besó, tan suave y amorosamente como le fue posible. Rarity se paralizó unos instantes antes de derretirse completamente en el beso del dragón, que tuvo que sostenerla con ambas manos para que no fuera a dar al piso. Ambos se entregaron a la tormenta de sabores y sensaciones con que ambos habían fantaseado tantas veces años atrás. Y por un breve instante, no hubo culpa, no hubo leyes, no hubo miedo, ni prejuicio. Solo amor. El amor que ambos se tenían y se tendrían quizás siempre.
Se separaron con un hilillo de saliva uniendo sus bocas y se miraron a los ojos. Rarity fue la primera en hablar.
-Spike… Tómame. Tómame por favor y deja que sea libre. Te lo suplicó-
Spike no respondió. Tomó su rostro en sus manos y le dio otro beso.
Twilight estaba sentada en el balcón trasero de su casa mirando el jardín y la puesta de sol. De entre el millón de preguntas que se paseaban por su cabeza, se preguntaba si realmente tendría que dormir sola aquella noche. Cosa que milagrosamente lograba tener algo de importancia en su mente, aún cuando en esos momentos probablemente su esposo estaría haciéndole el amor a su mejor amiga.
Para su sorpresa la puerta se habría y emergió su esposo. Twilight lo miró sorprendida unos instantes antes de levantarse de su silla muy contenta para recibirlo, pero algo la detuvo antes de llegar donde él estaba y desvió la vista.
-Pensé que habías dicho que no dejaríamos que esto afectara nuestra relación- dijo Spike.
-Decirlo es más fácil que hacerlo supongo- dijo aún sin voltearlo a ver.
-Si te hace sentir mejor… No pasó nada- dijo Spike.
Twilight alzó las orejas y la cabeza con ojos abiertos brillando de ilusión.
-¿En serio?-
-Bueno… Nos besamos y nos acariciamos. Pero no pude tomarla. Simplemente no pude- dijo el desviando la mirada.
-Pero entonces… Qué parará con…-
-Ella va a estar bien. Hablamos mucho. Todo estará bien. Aunque acordamos mantener nuestras distancias un tiempo y dejar que las aguas se calmen. Tú entiendes- bromeó.
Twilight sonrió y por fin se acercó a su esposo para abrazarlo. Así permanecieron unidos unos momentos, bañados por los rayos del sol.
-Gracias Spike- musitó ella.
-Puede que yo ame a muchas ponis Twi. Tal como amo a Celestia, a Luna. A zecora y a nuestras invaluable amigas. Pero tú eres mi única esposa. Mi reina, mi diosa. Nadie más probará de mi amor como lo haces tú-
Twilight sonrió conmovida y guardó silencio, hasta que dibujó una sonrisa seductora y pestañeó provocativa.
-Muéstreme mi Caballero. Muestre a vuestra reina cuanto la ama-
Spike sonrió. La tomó entre sus manos y la cargó en pose matrimonial.
-De inmediato mi reina- dijo, dirigiéndose a su dormitorio.
¿Me creerían si les digo que nada de lo ocurrido aquí estaba planeado sino hasta que empecé el capítulo y la idea surgió? Rarity es un personaje que me encanta, sobre todo porque me recuerda a la Santa de mi madre en muchos sentidos. Pero he de admitir que muchas veces la pintan como una perra superficial y materialista y se podría decir que decidí hacerla pagar por ello en este capítulo. Con esto hicimos un poco más de tiempo, creo que quedan solo 4 capítulos más.Y no, los nombres de la escuela de Twilight y el Ministro de magia no son conicidencia.
Nunca pensé que esto se alargaría tanto. Gracias a todos por seguirme.
PD: ¿Nunca les ha pasado que tienen lectores que postean en todos los capítulos y de repente dejan de hacerlo y te surge la duda de si ya no les gustó o si murieron o algo así? A mi sí.
