Parejas: Jacob/ Harry Pasado Harry/Ginny
Futuro Leah/Luna
Advertencias: TRAVESTISMO! En este capítulo y en los próximos. SI NO TE GUSTA, mejor cierra la página.
Nota de traductora: ¡Las vacaciones terminaron!Jeje, un poco de Harry/Leah o Velma/Leah en este cap.
Capítulo catorce
Lea lo regañó cuando se presentó empapado en la tarde del miércoles, molesta de que había desaparecido durante dos días seguidos sin previo aviso. Ella le criticó desde detrás del mostrador, el delantal espolvoreado con harina de las tortas que estaba haciendo en la trastienda.
-¡Perra! ¿Cómo te atreves a asustarme de esa manera? Pensé que dije algo que te molestó o tal vez te metiste en algún lio!
Harry puso algún dinero en su tarro, aunque pronto le llevaría a la quiebra.-Lo siento, Leah, pero un compañero de trabajo me retuvo el lunes y me lastime la pierna el martes. ¡Uno de mis estudiantes tuvo que llevarme a casa!
Leah pareció apaciguarse.-Oh, bien. ¿Por qué sigues cojeando? Alguien te golpeó la cervix?
Se sonrojó, y deseó poder dejar de hacer eso a su alrededor. No importara lo mucho que se esforzara, siempre se las arreglaba para hacer algún tipo de comentario que lo echara fuera de su juego. Sacudió la cabeza: -No, nada de eso. Creo que me rompí algo.
Ella frunció el ceño.- Entonces, ¿por qué estás caminando? ¿No te duele?
-Puedo con poco de dolor-respondió, sonando un poco creído a pesar de sí mismo. Ella miraba de soslayo y se inclinó sobre el mostrador, invadiendo su espacio personal.
Apuesto a que puedes.-murmuró.- Déjame adivinar... ¿Te gustan las chicas con bonitas, y largas uñas?
Abrió la boca, escandalizado.- ¿Siempre eres tan pervertida?
Ella se encogió de hombros y le guiñó el ojo.-Sólo alrededor de ti, nena. ... Así que desde que me dejaste en mi soledad durante unos días, ¿cómo te sientes acerca de mí?
-¿Cómo?-suspiró con cansancio.-No puedo sobornarte más. Estoy corto de dinero, tú sabes. Sólo hay tantas cosas que puedo sacrificar para aplacar tu ira.
Ella se rió y se inclinó aún más. Podía oler su champú, que era una especie de clase aroma floral agradable, no demasiado fuerte y no con demasiados agregados químicos. Ella levantó una ceja y preguntó: -¿Qué hay de una cena? Será mi trato.
Oh. Él no sabía que su coqueteo había sido serio. Había supuesto que sólo estaba bromeando. No podría lastimar tener una cena, un poco de compañía…
¡No!¿Qué estaba pensando?¡No podía ir a una cita con ella!¿Y si lo sintiera, lo cual no se pondría delante de ella, o hiciera algo en la cita que hiciera que su género fuera obvio? Puedes engañar a estudiantes y compañeros de trabajo, pero una mujer en lugares cerrados era algo diferente.
Lo que salió de su boca en vez del rechazo en términos enérgicos que tenía en mente era un manso:-Ah, seguro. ¿Cuándo?
-¿Esta noche está bien para ti? Puedes esperar aquí las próximas tres horas, o llegar a casa y cambiarte si lo deseas. Sólo dime como llego a tu casa si vas a utilizar la opción B.
Pensó en ello, y decidió que un baño estaría bien.-Creo que voy a ir hacer frente a algunas cosas en casa. ¿Te veo en tres horas?- tomó el pedazo de papel que le entregó y anotó las direcciones, mirando hacia arriba cuando ella se acercó y le tocó ligeramente el hombro. Su sonrisa era un poco tímida, por primera vez.
-Estoy deseando que llegue.
¿Esto cuenta? No podía dejar de pensar cuando él se iba a casa si hubiera tomado la decisión correcta en decirle que sí. Nada grave podría venir de él era seguro. No era una mujer de verdad, y Leah era lesbiana. Él era un criminal buscado con algunos equipajes personales graves, y ella también había pasado a través de algún tipo de mala relación que la había cambiado seriamente. Ella no había dicho nada directamente, pero él lo podía contar. Sus ojos se parecían a los de Hermione en los primeros seis meses después de la muerte de Ron, los meses en que la vio tanto como pudo, aterrado de que se mataría de soledad.
Él sólo tendría que dejar claro que él no estaba interesado en algo más que la cena, pero lo haría con suavidad. Ella no tenía necesidad de ser herida más.
Tan pronto como pudo, se puso a correr el agua para un baño. Cerró la puerta, un nuevo sentido de la paranoia se disparo a través de él, y se desnudó. Hundiéndose en el agua, él se quedó mirando las bobinas de vapor de macarrones, como desaparecieron en la luz gris débil desde el exterior.
Suspiró, cerrando los ojos y dejando que la tensión del día flotara lejos. Después de su cita de esta noche vagaria como Harry otra vez.
Cuando salió del baño, no estaba seguro de qué hacer en las horas que mediaban entre entonces y la llegada de su cita. Aburrido, clasificó de principio a fin sus ropas y encontró un vestido que estaba mucho mejor que los demás. Tenía encaje en las mangas y cuello, y botones de nácar que resplandecían, cuando se trasladaba a la luz. Vinculados con las medias de encaje que había comprado en un capricho, se vería casi sexy, en la manera de en una bibliotecaria del siglo dieciocho.
Se retorció en el vestido y se aseguró de que sus senos se portaran bien. Su relleno de cadera por lo general no le daba ningún problema, y atar el corsé fue fácil. Los senos eran la única parte de su traje que tenía alguna tendencia a ser difícil de manejar. Todavía no estaba satisfecho con la forma en que se conducían al andar, tampoco. No rebotaban correctamente, pero se supone que no mucho que podrías hacer con postizos.
Una vez vestido, tuvo especial cuidado con el maquillaje, aplicando el rimel extra y la sombra más oscura de lápiz labial que tenía. Él normalmente se adhería a los neutrales, o incluso rosa si se sentía audaz. El rojo hizo que su boca luciera como una barra de sangre en medio de su rostro pálido. Era algo sorprendente. Frunció los labios y luego rápidamente se detuvo. Podría vestir como una mujer, pero eso no significaba que perdiera de vista su masculinidad completamente.
Incluso ahora todavía quedaba una hora antes de lo esperado. Buscó en su entorno el libro que estaba leyendo antes, el de fetiches sexuales anticuados, pero no podía recordar dónde la había dejado. Levantó las manos y se dirigió a la cocina. El block de notas que había robado la última vez que estuvo en La Push todavía estaba en el mostrador, donde lo había dejado, crujiente y limpio en su cubierta de plástico. Cogió un bolígrafo, pensativo, recordando lo que dijo Martin acerca de una biografía.
Valía la pena intentarlo, y no podría afectarle el obtener algunos de los recuerdos fuera de su sistema.
Cuando Leah irrumpió en su casa sin llamar, lo encontró sentado en el sofá con los pies metidos en él, escribiendo en un bloc de notas con rapidez. La punta de la lengua se asomaba por la comisura de la boca. Ella sonrió a la vista y se aclaró la garganta para llamar su atención.
La pluma se detuvo y él miró hacia arriba, parecía sorprendido de verla allí.
Habló antes de Velma pudiera decir nada.-Hey, ¿estás lista o necesitas terminarlo? Nuestras reservaciones son para las ocho y media, por lo que tenemos toneladas de tiempo.
-¿No te importaría esperar un momento ...?
Entró en la cocina y miró a través de sus gabinetes hasta encontrar las gafas. Se sirvió un vaso de agua y bebió de un trago antes de responder: -Sí, tómate tu tiempo. No importa si vamos tarde de todos modos. Es únicamente un pequeño lugar italiano en La Push, y yo me comí un bocadillo en el trabajo así que no estoy muerta de hambre.
Velma y asintió con la cabeza inclinada hacia abajo en el bloc de notas, la pluma rasgaba el papel afanosamente. Leah deambulaba por la casa, asomándose a las habitaciones y abriendo los armarios. La primera habitación que encontró era el cuarto de baño. Todavía estaba humeante, por lo que supuso que Velma bien se bañó recientemente o le gustaban las duchas de langosta roja. Había libros en la mayoría de las superficies, y en una amplia gama de temas. Se encontró uno de antiguos fetiches sexuales en el dormitorio, que no parecía que se lo utilizara con frecuencia. Ella sólo podía adivinar que Velma dormía en otro lugar y sólo mantuvo sus cosas allí. Espiando por la ventana, vio el jardín cubierto de hierba. Hubo un par de conejos en lados distintos de la misma, en direcciones opuestas y comiendo las hierbas que allí crecían. Ella sonrió y tocó el vidrio para asustarlos.
Huyeron, y ella volvió a la sala principal, justo a tiempo para atrapar a Velma estirando la espalda. Ella flexionó el cuello hacia arriba y empujó la mitad inferior de la espalda, haciendo hincapié en las caderas. Leah se apoyó en la pared y observó sin vergüenza. Había algo tan cómodo con Velma. No hubo otras lesbianas en su tribu, por lo que no se molestó en comprobar las mujeres locales a cabo, lo que dejó a las niñas blancas. Por desgracia para ella, casi todas las mujeres de raza blanca parecían ser sobrenaturalmente conscientes de sí mismas. Todo, desde el pelo al tipo de cuerpo, a el peso a la personalidad base, estaban sobreanalizadas y clasificadas. Leah apenas podía soportarlo.
Y entonces un día llegó Velma paseando a su tienda, vestida con un atuendo absolutamente ridículo y no parecía importarle una mierda lo que cualquiera pensara de ella. Y Velma no era fea, tampoco. A primera vista parecía serlo, pero si mirabas de nuevo, era fácil ver que tenía los huesos de las mejillas fuertes y una piel hermosa, por no hablar de sus ojos. Si la agarrabas sin las gafas, eras afortunada de ver los más grandes, verdísimos ojos que jamás existieran.
Ella quería conocerla desde que la vio, para encontrar el misterio entre el dolor que a veces empañaba su expresión y la confianza incontenible que se vertía fuera de ella en olas. Y sí, ella tenía un pequeño flechazo, pero ella podía despedirse de ello si Vilma no la correspondiera.
-¿Estás lista?
Velma asintió, siguiendo estiramiento durante unos segundos más. Se desinfló de repente, dejando caer los brazos a los costados.-Déjame tomar mi impermeable y luego podemos ir.
-¿Qué, no hay bolso?- Leah le tomó el pelo cuando le siguió hasta el armario del vestíbulo. Velma se encogió de hombros, tirando de la chaqueta y acomodando la capucha sobre el pelo con cuidado.
-¿Necesito uno? No tengo licencia de conducir, no tengo celular, y no tengo dinero. Tengo el lápiz de labios en mi sostén, así que se hace cargo de las posesiones terrenales que estoy llevando conmigo.
Leah lideró el camino hacia el coche, dejando Velma el bloqueo de la casa detrás de ellas. Cuando estaban sentados en el interior del coche, ella asintió con la cabeza hacia ella.-Estoy sorprendida. No sabía que eras de tan bajo mantenimiento.
-Sí, bueno, he vivido algunas situaciones de emergencia. Es un poco difícil pasar de no tener nada a llevar en torno tuyo una tonelada de mierda que no necesitas.
Leah comenzó a bajar el camino de tierra hacia la Reserva.- ¡Oh! ¿Y supongo que el lápiz de labios es útil en situaciones de emergencia?
Velma se rió y la golpeó con el codo.
Mientras se dirigían a La Push, empezó a relajarse. No era extraño estar con Leah en absoluto. Ella no se burlaba de él demasiado, pero si lo suficiente como para mantener su interés despierto. No tenían ninguna pausa tensa entre los temas, y Leah mantenía las manos a sí misma en su mayor parte.
Se sorprendió cuando finalmente estacionaron, casi olvidando que se dirigían a alguna parte y no sólo conduciendo alrededor porque si.
-Se trata de caminar una cuadra, por lo que tendrás que ponerte la capucha de nuevo.-Leah, pensativa señaló, subiendo el cierre de su chaqueta.
-Está bien.- salieron, y corrieron al restaurante. Once inside, Velma locked eyes with the wide-eyed waitress manning the table. Una vez dentro, Velma miró los ojos muy abiertos de la camarera que las llevaría a la mesa. Miró desde el vestir excéntrico de Velma al guardarropa muy masculino de Leah y suspiró.
-¿Mesa para dos?
La siguieron a una linda cabina lejos del camino del resto de los clientes.
Lea se las arregló para no jugar piecitos o molestar a Velma de cualquier manera durante toda su comida. Ella fue muy amable, a pesar de que sentía que había algo en sus ojos, algo que ella estaba tratando de averiguar. Esperaba sinceramente que no fuera su género.
En los postres, los hombros se enderezaron y se preparó internamente. Sabía que ella estaba a punto de decir lo que tenía en mente toda la noche.
-¿Velma, nena, ¿cómo te sientes acerca de mí?
Se congeló. Mierda. Le pediría una de las cuestiones femeninas más confusas en la primera cita. Él tomó un trozo de tiramisú y se ordenó a sí mismo a calmarse.
-No lo sé todavía.
Ella sonrió levemente.-Lo sé, pero... Creo que lo que estoy tratando de preguntar es, ¿quieres que seamos amigos o debamos hacer esto de nuevo y ver qué pasa? Por favor entiende que no quiero presionarte en absoluto, sólo quiero conseguir que todo salga a la exterior. Sé que ambas estábamos pensando en ello, por lo que no sirve de nada negarlo.
-Oh, bien, en ese caso realmente preferiría que seamos amigas. No sé si puedo manejar una relación ahora.
-Está bien. Gracias por ser honesta conmigo. Me la pasé muy bien contigo esta noche, y me alegro de que seamos amigas. Probablemente has notado que no hay un montón de otras mujeres alrededor de las que me pueda ofrecer también.
Se carcajeó.-Sí, yo sé lo de que estás hablando. ¿Estás dispuesta a irnos, o realmente vas a comer ese merengue?
Había torcido el glaseado de la torta en varias formas mientras hablaba, y su encarnación actual era el de una especie de criatura peluda con orejas puntiagudas.
-No, lo dejaré.
Se dirigieron a su casa en silencio cómodo, y Leah le dio un beso en la mejilla cuando se acercó a su casa en la penumbra del bosque.
-Adiós.- le medio susurró, retorciéndose del coche y el aterrizando en el suelo. Silbó cuando su falda volcó un poco, y sacó la lengua.
Tan pronto como estaba seguro de que ella se fue, dio un grito y se precipitó dentro para cambiarse. Estaba un poco cansado de la comida pesada, pero dispuesto a vagar por los bosques de todos modos. Sólo que no iría tan lejos esta vez.
El cielo estaba nublado esta noche, y hubo un poco de una llovizna. Animales de la noche cuchicheaban alrededor de él, y pescó del bolsillo de la gabardina la menta que se había enganchado en el restaurante.
Una canción que Ginny solía cantar en el baño vino a él, y se encontró a sí mismo cantando en voz alta, tratando de no extrañarla demasiado.
" Let the world slide, let the world go
A fig for care and a fig for woe
If I can't pay, why I can owe
And death makes equal the high and the low-"
El golpe salió de la nada. En un momento estaba feliz como un pájaro y el siguiente estaba de espaldas con algo grande y peludo en la parte superior. Un gruñido retumbó de la criatura, y la luz de la luna se reflejó en los dientes afilados.
Él casi se tragó su menta del susto.
000 000
End chapter 14 Fin del capítulo 14
Nota Traductora: ¡VOLVI! Jejeje, acá está un nuevo capi para que disfruten, y me queda decirles GRACIAS a tods ya que las respuestas superaron mis expectativas puesto que no es un fic tradicional, con parejas conocidas y con temas que las lectoras estén acostumbradas (el casi inexistente travestismo y el femslash). Pero no me aguanté y tuve que pedir permiso para poder compartirlo con ustedes, Mariel Nightstalker es una autora versátil y con una visión realista y muy suya del mundo, lo cual se puede leer en PSS con cierta facilidad y que ustedes podrán disfrutar mientras vayan pasando los capítulos y la historia en si se resuelva.
Gracias de nuevo.
lili
