Veintidós tíos corriendo detrás de una pelota, ¿qué tiene de especial? Para mí, absolutamente nada. El fútbol es algo que a toda mi familia le gusta; a mi padre, a mi madre, a mi hermano, a mi abuelo y a mi abuela. Las rivalidades, por supuesto, salen a relucir constantemente, sobretodo en los mundiales, ya que mi madre, siendo una japonesa de pura cepa, apoya a su selección con fervor; mi padre, como buen inglés bebedor de té, apoya a los suyos. Por su lado, Levi se muestra neutral.

Y yo, Mikasa Ackerman, aunque no lo diga, apoyo a la selección alemana, lo que me hace la oveja negra de la familia doblemente. Y estarás preguntándote: «¿por qué apoyas a los alemanes si ni siquiera te gusta el fútbol?» ¡Pues porque el delantero estrella está como un tres!

Eren Jaeger, el que luce el dorsal 10 a su espalda, es el delantero titular de Alemania. Juega en un gran equipo español, uno correspondiente a la capital, y es uno de los mejores arietes del momento.

Su palmarés es tan exquisito como su físico, y alguna que otra revista lo ha calificado como uno de los hombres más sexis de la actualidad. Y no es para menos, si con ese cuerpo, esos ojazos... Es moreno, castaño, de constitución atlética... No te haces una idea de lo bien que lo paso, de lo mucho que se me alegra la vista, cuando ese maravilloso deportista se quita la camiseta para celebrar un gol.

Es mi amor imposible. A mis veinticinco años, me siento como una adolescente.

—Nunca lo conocerás —se mofa Levi, conocedor de mis fantasías.

—Y tú nunca conocerás a Petra Ral.

Petra Ral es una actriz de cine que tiene conquistado a mi hermano.

—Tch.

Tener un crush es muy malo, pero... no pierdo la esperanza de conocer a Eren Jaeger.