FIC

La Usurpadora

Por Mayra Exitosa

Capítulo 14

El rostro de Candy fue de incredulidad, y Albert giraba a verla, cuando ella comentaba

- ¿Y este quién es?

No pudo evitar apretar una sonrisa, esa era una mujer única, no era la esposa de ese hombre, mucho menos lo había engañado, alguien más lo había hecho y eso por dentro lo hacía el hombre más feliz del mundo, porque ella, respondía a todas sus caricias, a todos sus besos, a toda esa pasión tan grande que ambos tenían cuando se unían sus cuerpos. Con tranquilidad, la ajusto un poco y la colocaba tras su espalda, protegiéndola y haciendo señas con los dedos, para que sus hombres la resguardaran.

Cathy, entraba por un costado de la iglesia, y asustada con la respiración detenida escuchaba la frase dicha pro su esposo "¡Yo me opongo!… ¡Cathy Grandchester, es mi esposa!" Se notaba ojeroso, delgado y su rostro denotaba molestia y un aprobado enfado, ella corrió hasta él para detenerlo

- ¡Terry, no!

Candy asomaba su rostro por un costado de Albert y la veía a ella, a la mujer que la había engañado y corría hacía ese hombre deteniéndolo, meditaba que ya todo se había terminado, que nadie la querría jamás y que ella era una don nadie. Giro sus rostros a los niños quienes abrían sus ojitos y se miraban uno al otro, luego la vieron a ella y a la que estaba atrás, tal vez pensando que ellos también eran dos iguales.

Pero al levantar la vista y ver a la abuela, estaba pálida y su respiración se agitaba y se apretaba el pecho. Así caminó de prisa hasta ella, tranquilizándola y haciendo lo propio con sus conocimientos,

- ¡Abuela! ¡Tranquila! Es un error, usted no tiene de que preocuparse, esto es un error, yo la quiero mucho, no conozco a ese hombre, por favor, cálmese, ellos la necesitan,

- ¡Hija! ¡Gracias! También te necesitan a ti, mi pequeña…

Candy decía ordenes, y todos se movilizaban, George tomaba a los niños subiéndolos uno en cada brazo, gritando que cubrieran a William, mientras Candy acompañaba a la abuela al carro para que la revisaran, su asistente y dama de compañía ya estaba con ella, y tenía todos los accesorios para reanimarla y tranquilizarla, pero ver a Candy colocándole todo y haciendo las mismas cosas que ella hacía la sorprendieron, y escucharla, hablar la dejaba asombrada, ya que la novia, estaba solicitando medicamentos y colocándolos con amplia velocidad en la jeringa, tomando todos los signos vitales y viendo que lo hacía como si eso no fuera nada importante, sino una cualidad natural,

- Por favor, Julia, hágase cargo, no puedo irme con ella, la necesita a usted. - Abuela, yo la quiero mucho, jamás le hare daño a nadie, se lo juro. Candy le daba un beso en la frente y salía del auto, que arrancaba a toda velocidad, para que su medico la revisará.

Los niños eran llevados por George, quien sabía que Candy estaba con la abuela en el auto que iba toda velocidad y se tranquilizaba, llamando a los hombres de la iglesia, para que no se separaran de William.

Terry, veía a Cathy y la abrazaba posesivo, llorando por tenerla de nuevo en sus brazos, William había caminado hasta ellos, sus guardaespaldas lo asediaban y las personas no dejaban de murmurar en un silencio imitado, para poder escuchar lo que sucedía,

- ¡Cathy, mi amor! ¿Qué está sucediendo aquí?

- Yo… soy la culpable de todo. ¡De todo, Terry! Mi abuelo esta en el hospital ahora y…. quiere que lleve a la joven con él… yo le pedí que… se hiciera pasar por mi ¡Fui yo, Terry!

- ¡Cathy!

William estaba serio, se había desatado la mentira y la culpabilidad, por una parte estaba tranquilo, no estaba con Woodgate, pero la mujer que era suya, no era culpable y eso lo hacía sentirse muy bien en su interior. Cuando estuvo frente a la pareja, Terry abrazo a su esposa, y sostuvo con cierta fiereza la mirada de quien había besado a su mujer, y Cathy le deshizo sus dudas al pedir perdón,

- ¡William Perdóname! Yo… soy culpable de todo esto, ella es idéntica a mí y… aproveche eso para dejar la tontería que había hecho al decirte que aceptaba un matrimonio, cuando yo… soy casada y amo a mi esposo.

- Cathy… entonces ¿quién es ella?

- Una chica que no tenía nada, que… había encontrado apenas trabajo de enfermera y… que mi abuelo está pidiendo que la lleve a su lado… se encuentra internado en el nosocomio en New York, solo delira y delira, que le lleve a Candy.

En la parte delantera de la iglesia, Candy se había asomando y veía como la joven inglesa explicaba todo, sin mucho que decir, se salía y le pedía a uno de los choferes que a llevar a la mansión, que tenía que ir de inmediato allá, que el señor los alcanzaría en cuanto se desocupara.

El chofer asentía sin saber lo que estaba pasando, solo sabía que se habían ido dos de los autos con emergencias y ahora se llevaría igual a la novia, sin el novio, algo pasaba, pero no traía el audífono del celular, estaba obedeciendo a lo que le solicitaban.

- Por supuesto madame, lo que usted ordene.

A toda velocidad salía y Tom que observaba triste, veía que otra mujer con el rostro tan bello de Candy, era llevada por un chofer en un auto, asustado notaba que llevaba el cabello recogido, mientras que la que había visto lo traía suelto. Asombrado sus labios mencionaban su nombre, sin evitarlo.

- ¡Candy!

Le preguntaba a los compañeros que estacionaban autos y uno de ellos confirmaba,

- Se suspendió la boda, un hombre dijo ser su marido.

- ¡Que! ¿En serio? ¿Era casada?

- Si loco, la monita se quería volver a casar y que le cae el marido y dijo a grito abierto, yo me opongo, como el burro ese de sherk. El hombre que le contaba confirmaba con cierta sorna, al estar enterado del chisme y de todo lo que comentaban los que salían de la boda.

En el hospital, la abuela sonreía tranquila, asegurando que solo era un susto, el doctor sonriendo confirmaba que fue muy rápida la intervención y felicitaba a Julia, a lo que ella negaba y agregaba

- Fue la señora Candy, yo llegue después, ella atendió de inmediato, coloco con prontitud, estaba muy atrás en la iglesia, llegue cuando ella la estaba atendiendo, ¡fue ella!

- Si, doctor, fue mi hija, mi niña me tranquilizó, dijo que no conocía a ese hombre, dijo que me quería y… que no nos haría daño, por eso tenemos que irnos, hay que terminar la boda, deben estar ya en la fiesta del jardín, Julia.

- ¿Qué le parece, Doctor? ¿Puede irse? No me despegaré de ella. Aseguraba Julia, para volver al evento. Y el doctor con una sonrisa, asentía,

- El medicamento no permitirá que se agite, esta todo en orden y no es justo que se pierda la boda, vayan tranquilas, iré en dos horas más que termine mi consulta, estaré con ella antes de que duerma.

En la mansión, las luces adornaban el jardín, todo se veía divino, flores blancas muy cautivantes, copas de cristal y ella… tenía que irse, todo había terminado. Subía con cuidado los escalones, hasta entrar a su habitación, con facilidad se quitaba el atuendo colocándolo en la cama que no había usado ni una sola vez, la de su habitación, ya que dormía siempre con él. Se colocaba una ropa sencilla, lo más posible, puesto que la marca de la ropa delataba que era de alto costo. En su tocador, dejaba sus anillos, el de compromiso, algunas alhajas de Cathy, y se quitaba la diadema y gargantillas de la familia.

Tomaba una foto de él, y la colocaba en un bolso. Unas prendas interiores y unas blusas, algo ligero, luego tomaba un saco y al ver que todas las personas se darían cuenta que ya no estaba vestida de novia, se salía por el balcón, con pericia y buscando no ser vista. Caminaba por las zonas sombreadas, hasta internarse en las orillas, para poder escapar.

En la iglesia, ya sabiendo toda la verdad, y aceptando las disculpas de Cathy, les pedía que fueran a su mansión para aclarar las cosas con Candy, y si era posible, ir a ver al abuelo que estaba internado en el hospital. Pero al salir, su auto no estaba, las tres limosinas se habían ido, los autos de los guardias estaban ahí, y un auto más con otros guardias de los Grandchester, se unían a la caravana, siguiendo el paso a la mansión, donde de seguro estarían,

- George ¿Qué sucedió?

- La bella enfermera salvó el día, atendió a su Tía, y ya vamos en camino para la iglesia, los niños van conmigo y en el otro auto, Julia cuida de la Sra. Andrew

- ¿Y Candy? ¿No está con ustedes?

- Cuando llegue al hospital, ella había dejando en su lugar a Julia, y se había regresado con usted.

- Pero ella no se encuentra aquí.

- Señor, esta vestida de novia, todos deben saber donde se encuentra.

- Pues en la limosina que me trajo, porque aquí no está.

- Llamaré al chofer, señor.

Al llamar al chófer, confirmaba que la señorita estaba en su habitación. Y se daba la orden, de que no la dejaran salir. Que todos iban en camino a la mansión.

CONTINUARA


Gracias por su espera, deseando sea de su agrado, para seguir continuándola ;)

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa