Peter se encontraba agitado, estaba jadeando por aire. Sus mejillas estaban sonrojadas, sus labios hinchados y su cara estaba sudorosa. Logan estaba muy cerca de él, sus cuerpos se rozaban de forma peligrosa, ambos se miraban con una sed voraz.
–Víctor, ¿en algún lugar del mundo esto se puede considerar cortejo? – preguntó Kurt, quien en esos momentos se estaba llenando la boca de galletas de chocolate, mientras recargaba su peso en el costado del alfa.
– No bonito – le dio un juguetón golpecito en la nariz – pero Peter es un omega realmente raro. Aceptó que Logan lo cortejara, sólo si le enseñaba a luchar – levanto los hombros quitándole importancia, para dedicarse a mirar la batalla que en esos momentos tenían alfa y omega.
Cualquiera diría que el omega platinado a los pocos minutos, si no es que segundos, de haber empezado la batalla con aquel alfa militar, estaría en el suelo. Pero Peter era un buen luchador, era sumamente rápido, flexible, además de ser sumamente ágil, lo cual le propinaba cierta ventaja para dar golpes en puntos ciegos y esquivar con facilidad los golpes muy obvios. Era claro que Logan lo superaba en tamaño y fuerza, pero Peter aprovechaba sus ventajas.
Pero un movimiento en falso, hizo que Peter se fuera directo al suelo, pero en último momento enredó sus piernas en las caderas de Logan, llevándoselo con él. Cayendo bruscamente sobre su espalda, mientras Logan lo aplastó con su peso, aunque, lo que los dejó a los dos con los ojos abiertos, fue que sus labios se habían juntado.
–Quítate maldito animal – gruñó Peter intentando levantar con sus brazos al alfa, quien con suerte se levantó un par de centímetros. Finalmente, Logan se giró, quedando él en el suelo y Peter encima, le miró con una sonrisa burlesca, haciendo que el omega le diera un gruñido.
Víctor se acercó a Kurt y lo rodeo con un brazo, para luego hacerle cariño de forma tierna, mientras el pequeño omega daba algunos ronroneos.
–Vámonos de aquí, ese par va a terminar teniendo sexo – le susurró, haciendo que Kurt se sonrojara de forma súbita, mientras su cuerpo se estremecía – vamos, te iré a dejar que está enfriando.
El de cabellos oscuros, aceptó tomar su mano para ponerse de pie, mientras le daba una mirada de reojo a su amigo, quien seguía sobre Logan, pero el alfa lo tenía fuertemente atrapado entre sus brazos y pese a los golpe, maldiciones y movimientos del platinado, este no se lograba soltar, haciendo que Logan soltara una carcajada ante sus muecas.
Kurt iba al lado de Víctor, iban riendo sobre sus mejores amigos, cuando a lo lejos sintieron una pesada mirada, ni siquiera era necesario que se voltearan para saber de quien se trataba. El rubio se acercó jadeando, mientras le extendía un hermoso ramo de azucenas violáceas.
–Se le ofrece algo señor Worthington – preguntó Víctor de forma sería, mientras se cruzaba de brazos, impidiéndole el paso.
–Sólo es un regalo para Kurt, señor Creed – dijo el alfa algo avergonzado. Era un altanero y arrogante joven, pero se sentía sumamente intimidado por aquel alfa de gran tamaño y aspecto rudo.
–Graa..aacias Wa...rren, están...están muy lii..indas – intentaba decir Kurt, pero su voz salía entre temblores debido a los nervios. El pequeño omega pese a llevar bastantes días de cortejos aún se avergonzaba cada vez que su alfa iba con algún regalo, sus mejillas siempre terminaban sonrojadas y no lograba controlar el emitir su fragancia, la cual siempre gritaba felicidad.
Warren de inmediato se sentía extasiado por aquel maravilloso aroma, dio un par de zancadas hasta estar al lado del azabache y darle un pequeño beso en aquella mordida que había sido remarcada un tiempo atrás. Kurt pese a lo tímido que era, le era inevitable no acercar su nariz hasta el cuello y refregar su naricita, mientras sonreía.
Víctor se enfurruño mientras retrocedía un par de metros y volteaba su cara en búsqueda de aire limpio, sentir la felicidad de aquellos dos mocosos lo asqueaba, jamás admitirá que en realidad era envidia y quizás, sólo quizás, algo de celos.
–Ya mocoso, aléjate – Víctor tomó del brazo a Warren y le dio un tirón, alejándolo del omega. La joven pareja hizo un mohín, haciendo que el militar gruñera por lo bajo – nos vemos, alfita – ese el era el nuevo apodo que Víctor le había puesto, porque Warren no era más que un cachorro, mostró mucho los dientes y ladró, pero por dentro era un cobarde, un niño asustado – aún no tienes pase libre, ya sabes lo que dijo la señora Darkhölme.
Y con esas palabras el alfa tomó a Kurt del brazo y se lo llevó, Warren se quedó en su lugar pensando en aquello que unos días atrás Raven le había solicitado. Le daba algo de miedo, pero por su omega era capaz de enfrentar a todo el mundo, incluso si eso significada enfrentar a su familia, y probablemente, ser desheredado. Rogaba a Dios que no, porque después de todo no era más que un inútil que no sabía hacer nada, excepto ir a tontos bailes, dar sonrisas bonitas y seducir omegas, aunque eso último era muy probable que no lo repitiera, si no quería que Raven o Víctor le cortaran los huevos.
Peter se encontraba jadeando, mientras Logan le había puesto una toalla en sus cabellos para que se secara el sudor. Habían tenido una ardua lucha, Peter sentía que todos sus músculos quemaban, pero se sentía feliz del resultado, por primera vez había logrado mandar a Logan al suelo, aunque el proceso le había costado un par de magulladuras y quizás un cardenal en su cadera, porque el lugar le estaba doliendo como el infierno.
Levantó su raída camisa para observar el lugar, dio un quejido al tocar la morada zona, dando un respingo al sentir una penetrante mirada, para a continuación sentir una cálida caricia en el lugar.
–Dios Peter mira como te dejé, Charles me pateara las bolas – dijo Logan preocupado, aunque no le interesaba lo que dijera el castaño, lo que en realidad le pasaba es que le dolía dejar marcas en su chico, aunque no se quejaría si los cardenales fueran sus dedos marcados en las caderas del omega.
–Hey que estás pensando viejo pervertido – le recriminó Peter, mientras se acomodaba la camisa, haciendo que Logan soltara un suspiro, le encantaba ver la pálida piel del omega.
Finalmente decidió ir a preparar algunos bocadillos, Peter no le quitaba una mirada molesta y la única forma de ganarse al mocoso era darle la comida que más le gustaba. Hace un par de meses no se hubiera imaginado que su cocina, no sólo estaría atiborrada de comida, sino que ahora también tenía dulces y otro tipo de golosinas que el platinado amaba.
Mientras preparaba la cena, Peter estaba tironeando una barrita de regaliz, Logan no pudo evitar pensar que aquella imagen era sumamente sensual, sentía su cuerpo arden y algo no estaba bien, sabía lo que se avecinaba.
–Peter vete ahora – prácticamente gruño, mientras tomaba al omega por los hombros y lo comenzaba a dirigir a su puerta.
– ¿Qué mierda?– preguntó el platinado enojado ante el extraño cambio de humor en Logan, pero dio un salto al sentir aquella atrayente fragancia, era un aroma demasiado placentero, rápidamente comprendió que el alfa estaba entrando en celo y si bien sabía que Howlett tenía bastante autocontrol, de seguro este no sería tan fuerte cuando se presentara su celo. Pero un repentino pensamiento vino a su cabeza, se sentía lo bastante idiota porque eso le afectaba, pero no pudo evitar hacer algo - ¿vas a ir por algún omega? – dijo apretando los dientes y deteniendo el paso del alfa, para luego mirarlo fijamente. Prácticamente le había hecho una escena de celos.
–No omega, no podría estar con nadie que no seas tú, jamás te traicionaría – Peter comenzó a sentir como sus mejillas se sonrojaban, jamás se esperó ese tipo de respuesta – dame tu bufanda, quiero algo con tu aroma – el alfa de un tirón le arrebato la prenda, y no pudo evitar acercar su nariz al cuello del omega, Peter no lo detuvo, confiaba plenamente en Logan, sabía que no le haría daño.
Pero no pudo evitar dar un salto y asustarse sólo un poco, al sentir como los dientes del alfa le rozaban el cuello. Lo siguiente fue sumamente rápido, Logan lo empujo por la puerta mientras no paraba de gruñir, para luego dar un portazo en su cara. Peter se quedo mirando atónito, esperaba que el alfa estuviera bien, dio media vuelta y fue rumbo a casa.
Cuando llego a casa de inmediato se enfrento a la mirada de su padre, Charles lo estaba mirando fijamente y en su cara se veía algo de molestia. Peter rápidamente recordó que había prometido acompañar esa tarde a su padre por ropa nueva, pues Lehnsherr, quien últimamente iba cada día a su hogar, le había dicho que tenía algo importante muy importante que decirle en el baile que brindaría su vieja amiga, madam Frost.
–Perdón papi – uso su tono de voz más tierno, para menguar la ira de su padre – mañana sin falta, prometo estar contigo todo el día y dejar que eligas ropa para mi – se arrepintió apenas dijo esas ultimas palabras, pero sabía que ya no se podría hechar para atrás al ver el brillo en la mirada de Charles.
–Ok cachorro, acepto tu propuesta – arrugó la nariz – ve a darte un baño, apestas al celo de tu alfa – Peter sentía como sus mejillas ardían y salió corriendo a quitarse aquel aroma que, siendo sinceros, lo tenía más contento.
Peter esa noche durmió intranquilo, no pudo evitar dormir abrazado a su raída camisa que había quedado impregnada por el aroma de su alfa, jamás lo admitiría, pero lentamente se comenzaba a enamorar de Logan, aunque una parte de su cerebro le gritaba que ya lo estaba.
Por la tarde el platinado se estaba quejando, sus pies dolían de tanto caminar por culpa de Charles, pues el castaño quería verse radiante para Erik, tenía un presentemiento de lo que el alfa quería decirle, de sólo pensarlo su corazón se agitaba, aunque internamente se regañaba por emocionarse como un joven, pues lo suyo con Lehnsherr no era más que un plan, una farsa, no había nada de amor, era lo que se intentaba convencer cada noche, cuando extraña el calor de su cuerpo y sus caricias, no se podía sacar de la cabeza la mirada llena de amor que le dedicó el alfa cuando volvió a la consciencia luego de su accidente, su muñeca vendaba aún se lo recordaba.
– Raven, ¿me ayudas a preparar una tarta de manzana? – todos lo quedaron mirando, porque Peter no era muy amigo de la cocina.
La mujer le dedicó una mirada burlesca, pero lo ayudo a hacer la preparación, incluso algo de pan casero. Le hicieron un par de preguntas, pero Peter sólo gruñía, finalmente salió prácticamente corriendo con una canasta llena de comida. Todos sabían a donde se dirigía aquel omega, porque por más que lo negara estaba prendado del alfa que lo cortejaba.
Entró sin siquiera tocar la puerta, esa ya era su costumbre. Logan dio un salto y se preparo para luchar contra el intruso, pero al notar que era el platinado, dio una grata sonrisa.
En ese momento se encontraba sólo en pantalones, su cabello aún estaba húmero y se estaba secando frente a la chimenea. Peter no pudo evitar fijar la mirada en aquel trabajado torso con algunas cicatrices, que sólo le daban un aire más seductor.
–Logan traje algo de comida, de seguro estás cansado - dijo Peter algo avergonzado, realmente no sabía como era para los alfas pasar un celo solos, es más, siempre había escuchado que tenían que estar con alguien. Así que por las dudas olisqueo el ambiente, pero no había rastro de ningún omega, sólo se sentía su fragancia, la de miel y lavanda.
Se sentaron a disfrutar la tarta aún tibia, Logan había preparado algo de té y en esos momentos se encontraban disfrutando el calor de la chimenea. Ninguno hablaba, se habían acostumbrado a compartir silencios placenteros.
– ¿Cómo estás? Quizás si necesitabas un omega – destacó Peter pensativo, no pudo evitar observar los círculo negros bajo los ojos del alfa, y se notaba algo adolorido, varias veces lo había pillado estirando el cuello.
–Tranquilo Peter, estoy acostumbrado a pasar mis celos sin compañía. Sólo estoy algo agotado – le dijo restándole importancia.
Pero no pudo evitar abrir lo ojos al sentir como Peter se había puesto del pie y en un santiamén le estaba realizando un masaje en su rígido cuello, le fue innevitable cerrar los ojos y disfrutar aquellos toques, después de todo, las veces que más cerca había tenido el omega de su cuerpo, era cuando practicaban técnicas de pelea.
Peter no quería, pero no se resistió la tención a restregar su nariz en el cuello del alfa, siempre lo calmada aquel olor, sentía una cálida sensación. Logan en un ágil movimiento lo puso sobre sus piernas, luego lo comenzó a mirar fijamente, desde aquella vez en la granja que tenía un par de preguntas para el platinado.
– Peter, ¿Quién es Stryker? – notó como el omega se tensaba y sus ojos se ponían algo vidriosos. El omega quería huir, sentía que le faltaba el aire.
–Mi...mi...padre – cuando dijo aquellas palabras, bajó la mirada. Logan no entendía, no le calzaba lo poco que había podido escuchar del omega cuando estaba afiebrado. Comenzó a acariciar las mejillas del platinado, mientras soltaba su esencia para poder calmarlo.
–¿Qué te hizo? – al hacer la pregunta, los ojos del omega se mostraban llenos de terror. Se acurrucó en el cuerpo del alfa, enterró su nariz en el cuello y no falto mucho para que Logan sintiera algo húmedo y tibio, de seguro eran lágrimas. Le comenzó a acariciar la espalda con ternura, no le gustaba ver al mocoso de esa forma y tenía ganas de exigir respuestas, pero sabía que presionar a Peter no era una opción, sólo lograría asustarlo más – tranquilo Peter, si algún día necesitas hablarlo con alguien, sabes que estoy para ti – al decir aquellas palabras, había tomado la cara del platinado, para luego depositar un suave beso en la frente. Peter se restregó los ojos con furia, limpiándose aquellas lágrimas traicioneras, odiaba que lo vieran llorar.
Charles se encontraba arreglando sus cabellos por quinta vez, para luego observar de forma meticulosa su ropa, no soportaría ver alguna mancha o una pelusa, debía estar impecable.
–Por el amor de dios, Charles estás bien, muy guapo – lo regañó su ama de llaves exasperada, luego se giró a su hijo – Kurt, ¿estás seguro? – el azabache asistió con un movimiento de cabeza, mientras tomaba una rosa roja y la ponía en la solapa de su ropa. Charles lo imitó, se sentía feliz de al fin dejar de usar aquella horrenda rosa negra, no le interesaba en lo más mínimo guardar luto por aquel bastardo.
Peter bajó arreglado de su habitación, portaba un traje muy formal y de color gris claro, haciéndolo combinar con sus cabellos, que venían más ordenados de lo normal. Pero lo que causo más impresión en todos, fue al notar que portaba una diadema de flores blancas, todos lo quedaron mirando con los ojos abiertos. El omega se había negado toda su vida a portar aquel artilugio que sólo indicaba que era un objeto, así que ahora no entendían su forma de actuar.
–No me miren así y no digan nada – les reprocho el omega, todos guardaron silencio. Charles sólo negó con la cabeza, quizás su hijo se le había caído cuando bebé, pero algo malo tenía en la cabeza ese niño.
Los tres omegas fueron escoltados por Alex, quien manejaba el carruaje. Sus respectivos alfas los esperarían afuera de la mansión Frost. El beta no pudo evitar darle una mirada horrorizada al ver la diadema en Peter, Charles le hizo un gesto indicando que su hijo estaba loco.
Charles fue el primero en bajar, de inmediato su rostro se iluminó al ver a su alfa. Erik se veía aún más alto y hermoso con aquel traje formal, el castaño prácticamente corrió a los brazos de Lehnsherr para luego ser recibido por un suave beso en los labios. Se miraron una vez más, y luego de las manos entraron al lugar.
Kurt fue el siguiente, Warren se veía nervioso y el omega estaba seguro de que su alfa estaba más pálido de lo normal. Se dieron una leve sonrisa, ambos un tanto avergonzados entraron muy cerca uno de otro, pero aún no se atrevían a entrelazar sus manos.
Peter finalmente bajó de forma radiante, le dio una divertida sonrisa a Logan, quien en esos momentos tenía la boca tan abierta, que de seguro su mandíbula estaba dislocada. El alfa no podía creer que su omega, el cual él estaba cortejando asistiera con una diadema indicando soltería, prácticamente significaba le estaba rechazando, no pudo evitar sentirse algo triste. Tanta fue su impresión que se había quedado estático, se debatía entre la ira, porque que aquel mocoso había jugado con su corazón, y por otro, lo embriagaba una pena tan grande que quería ahogarse en cerveza.
El omega se acercó a paso decidido, sin apartar la mirada en ningún momento, en realidad lo que estaba haciendo era evaluar al alfa, no era un simple jugueteo.
–Tranquilo grandulón – no aguanto más soltar una carcajada ante la cara de angustia del alfa, en ese momento se saco la diadema y la lanzó lejos, luego empezó a desordenar su cabello – sólo era una broma – sonrió con una inocencia fingida – jamás he usado una de esas y ahora menos, estás tú – soltó de forma relajada, pero Logan sentía como el aire se le iba de los pulmones, y fue aún peor cuando Peter en un ágil movimiento puso una rosa roja en su solapa, eso indicaba que estaba aceptando y demostrando que estaba siendo cortejado – pasaste la prueba animal, un alfa imbécil me hubiera gritado o algo peor, te comportaste muy civilizado. Te ganaste esto – apuntó la flor y luego comenzó a caminar tranquilo, Howlett tuvo que apurar sus pasos para seguirlo al lado.
El baile estuvo tranquilo, aunque lleno de lujos, al parecer a la señorita Emma le encantaba despilfarrar su dinero, o al menos eso fue lo que pensó Peter mientras se atragantaba en exquisitos postres y algo de champan francés.
En medio de la gran escalera, Erik Lehnsherr comenzó a golpear su copa de cristal, haciendo que todas las cabezas se giraran a observarlo. Charles comenzó a sentir como su cuerpo temblaba, ya tenía una idea de lo que se veía y no podía estar más feliz. Los cotilleos comenzaron y Peter tuvo que dar miradas hoscas a todos quienes comenzaron a hablar de su padre.
– Charles querido, acércate – lo dijo con una seductora sonrisa, Charles simulando timidez se acercó de forma torpe hasta aquella escalera – mi amor, mi omega – eso sacó suspiros de varios de los presentes – ¿me harías el hombre más feliz, siendo mi esposo? – en ese momento hincó una de sus rodillas, mientras abría una cajita de terciopelo oscuro, dejando a la vista un hermoso anillo plateado con una gran piedra de topacio, tan azul como los ojos de Charles.
El omega con las manos en la boca, lloraba de felicidad, un tanto fingida y otra poca real, para luego lanzarse a los brazos del alfa mientras expresaba de forma efusiva un sí. Todo el mundo comenzó a aplaudir, algunos conmovidos por la escena, mientras otros, apretaban los dientes llenos de envidia.
Logan en esos momentos estaba golpeando la espalda de su omega, pues Peter se había atorado ante semejante propuesta.
El resto del baile tuvo más botellas de alcohol, cortesía de Erik Lehnsherr. Charles en ningún momento se separó de su prometido, no se aburría de restregar en la cara de todos aquellos y aquellas omegas que lo habían insultado e insultado, que él era mucho más y que había cazado a la presa mayor en aquel pueblucho, aquel alfa que todos y todas ansiaban. Se sentía radiante y lleno de energía, ahora sólo le faltaba terminar su maravillosa noche, siendo follado por semejante semental.
Una hermosa pareja se acercó hasta Warren y Kurt, quienes en todo momento estuvieron alejados del bullicio, evitando las miradas de todos los curiosos.
– Hijo, querido – expresó una mujer de gran belleza, que de inmediato cohibió a Kurt, haciéndolo temblar – me explicas porque viniste a esta elegante celebración con un chiquillo del servicio, acaso perdiste la razón – en ese momento tomó la rosa de la solapa de Kurt, para apretarla frente a su rostro. Warren en un rápido movimiento golpeó la mano de su madre y le gruñó.
– No le gruñas a tu madre – dijo un gran alfa, mientras le mostraba los dientes – Warren, siempre te he dicho que puedes estar con los omegas que quieres, pero en casa. No seas vulgar, mira que traer a los prostitutos a lugares como este, no deben saber ni siquiera usar un cubierto – en ese momento los ojos de Kurt se llenaron de lágrimas y se comenzó a marear, quería desaparecer, dejar de sentir aquellas miradas evaluadoras.
–No te metas con mi omega – gruñó Warren tan alto, que llamó la atención de todos los presentes – nunca en tu vida vuelvas a faltarle el respeto a mi omega y al padre de mi futuro hijo – ahora todos el mundo se había quedado en silencio, el rumor que corría por el pueblo había terminado siendo verdad.
Una pelea de desató, los dos alfas Worthington se estaban atacando a golpes, el ambiente estaba cargado del aroma de dos alfas llenas de ira. Pero la furia en el alfa de Kurt era mucho mayor, habían insultado a su compañero y eso no se lo perdonaría, ni siquiera a su padre. El alfa más joven estaba a horcajas sobre su padre, dispuesto a darle un puñetazo, cuando una mano fue puesta en su hombro.
–Tranquilízate niño, tu omega te necesita – le gruñó Víctor intentándolo calmarlo. El rubio rápidamente desvió la mirada encontrándose con su omega llorando de forma desconsolada, mientras Peter intentaba calmarlo. Corrió cuanto antes, tomó a Kurt entre sus brazos y comenzó a soltar sus feromonas, mientras daba lamidas en su mordida, el omega rápidamente se sintió más relajado.
–Veo que fuiste tan estúpido que hasta lo marcaste – Worthington padre comenzó a aplaudir de forma irónica – mientras no cambies tu actitud y te deshagas de esta basura – hizo una mueca de asco, que saco gruñidos por parte de varios de los presentes.
–Vete a la mismísima mierda, nunca haré lo que me dijiste. Amo a mi omega y a mi cachorro – lo puso tras de él, a modo de protección, mientras se quedó mostrando los dientes.
– Ya no eres mi hijo, no te atrevas a buscarnos, escoria, sólo nos das vergüenza– dijo el alfa a su hijo, mientras tomaba de la mano a su omega y salían de forma pulcra de aquel lugar.
Warren se quedó estático, pero rápidamente se giro para consolar a su omega que aún botada algunas lágrimas. No tenía idea que diablos iba a hacer ahora, pero no le importaba, sólo quería que su amor estuviera tranquilo y que nada le afectara, su embarazo era muy delicado.
–Al fin estás actuando como hombre, mocoso – escupió Víctor mientras apretaba de forma paternal su hombro – puedes quedarte conmigo – eso ultimo lo susurró mas bajo, mientras se ganaba una sonrisa sincera de aquel alfa rubio.
El baile terminó tranquilo, muchos tenían una gran sonrisa esa noche. Al parecer se venían buenos tiempos, aunque lo que nadie se imaginaba es que la venganza se estaba acercando a pasos agigantados, y desataría más de un problema.
