Lo prometido es obligación. (a pesar de lo atrasado)

GO!


El dolor de un sentimiento.

¿Cuán grande puede ser un alma flagelada, y que a pesar de todo solo puede sentir gentileza y amor?… mi querida Anna… no puedo perdonar, ni puedo perdonarte…

Me hiciste a un lado y enfrentaste sola ese camino sin retorno, solo sonreíste con lágrimas en tus ojos mientras yo te di la espalda… tu silencio cobró tu vida y condenó mi alma… por siempre"…

"…Hic iacet dilectione mea ... Hic iacet doloris mei ... meum dolorem inclusum est hue cor contritum ... mea memoriis Anna…"

"Aquí yace mi amor... aquí yace mi dolor... aquí mi pena será encerrada, mi alma fracturada... mis recuerdos de Anna…"

Una ráfaga de aire tan poderosa como un huracán barrió con los techos y árboles cercanos, gritos de personas aterradas que corrían despavoridas en todas direcciones, gritos que rasgaban el viento como navajas afiladas… niños llorando abandonados por sus madres en medio del pánico perdidos y dejados a su suerte. Alaridos, exclamaciones de terror… y un solo hombre de pie y erguido en toda su altura, belleza y poderío… su mirada era oscura y determinada su respiración era rápida y desesperada, sus manos en puños reflejaban su furia. Aquel hombre movió sus ojos lanzando una inspección llena de desprecio a las personas que huían despavoridas a su alrededor ocultándose como las ratas que eran, camino un par de metros para situarse en lo alto de una tarima que parecía la estructura de un pozo seco, desde ahí vio a lo lejos a las afueras del pueblo una llamarada tan alta que traspasaba los techos de las viviendas y las copas de los árboles, haciendo imposible no verla. Un alarido proveniente de ese lugar, desgarrador y mortal llegó a sus oídos helándole la sangre, a su lado una mujer expulsó un grito de espanto al verle el rostro, el cual semi transformado en serpiente provocó pánico a los pocos habitantes valientes que se quedaron a observarle, con asco miró a los pocos muggles que habían a su alrededor, y supo que algo no andaba bien, un miedo incontenible hizo que su corazón saltara desbocado en su pecho presintiendo lo que su razón no quería creer, sosteniendo su varita entre los dedos dejó que un halo de magia involuntaria saliera con toda su fuerza… la magia que liberó destruyó el sitio en donde estaba parado dejando que la cubierta del pozo se desintegrara por completo, él levitó sobre el pozo ganándose exclamaciones de miedo departe de los habitantes muggles que se habían apostado a observarle… se deslizó flotando decidido y sin mirar nada más que no fuera a la inmensa lengua de fuego que a la distancia ardía con fuerza incontenible, cualquier objeto que se cruzara en su camino era destruido, nada podía tocar su cuerpo ni acercársele, en un intento desesperado un aldeano que se encontraba a las afueras del pueblo blandió su hacha y atacó, más en un solo movimiento de su varita Salazar Slytherin le arrancó la cabeza, los gritos aumentaron conforme su avance era mayor, las exclamaciones de terror se escucharon e hicieron eco en la gente que se encontraba frente a la hoguera.

Alaridos desesperados se hicieron escuchar en cuanto las personas vieron a Slytherin flotar frente a ellos acercándose a la hoguera, la capa del fundador se batía suavemente a su alrededor asemejándose a unas alas oscuras y malignas, su rostro aun humano les miraba con asco y rabia. Algunos aldeanos recitaban rezos y palabras sin sentido para él mientras mujeres gritaban presas del pánico y huían como ratas asustadas, el mago se acercó lentamente al montículo ardiente en donde lo que parecía la diminuta figura de una persona yacía carbonizándose, con un movimiento de un mano izquierda una ráfaga de agua que viajo por el cielo en forma de serpiente y apagó la gran hoguera en donde un cuerpo ahora inmóvil yacía consumiéndose.

La expresión en el rostro del mago era ausente y tranquila, más su aparente calma era solo el principio de su furia contenida, un sentimiento que cegaba por completos sus sentidos fue apoderándose de él, a su alrededor no habían gritos ni rezos, ningún sonido fue escuchado, como si su mundo se hubiere detenido en ese preciso momento; sentía bajo su piel el nacer de su escamas de serpiente, su cuerpo estaba respondiendo a su magia y su sentir, cada vez le era más difícil contener a su bestia interna, con gran esfuerzo alzó su mano hacia esa figura humana aun amarrada a aquel tronco. Nada indicaba que se trataba de ella, aun no tenía la certeza, podría ser una equivocación… un palpitar de su corazón le dio las respuestas que con tanta desesperación se negaba a creer… allí frente a él muerta en el dolor más grande del mundo estaba su pequeña Anna… Slytherin rozo con la yema de sus dedos el lugar en donde antes estaba su mejilla rosada y suave, no encontrando nada más que una forma carbonizada y aun ardiente por las llamas…

Los aldeanos vieron aparecer a la encarnación del demonio en su pueblo, fúrico y hermoso… el joven Salazar se acercó blandiendo su varita. En su rostro aun se vislumbraba lo que parecía ser un pequeño vestigio de esperanza, más aquella esperanza se desvaneció en el instante en que su mano toco el cuerpo quemado, el anillo que brilló al reconocer a su dueño cerca, aun yacía en su dedo completamente intacto debido a la magia, la única prueba infalible de que era ella… y la certeza absoluta de haberle perdido. Ya no se distinguía forma alguna, no existía ese cabello y ese rostro gentil, no había ropa que cubriera su frágil cuerpo, no había nada entre él y el sufrimiento… allí yacía mancillada, abusada y condenada… un alma inocente víctima de seres inferiores de mente primitiva… en su alma sintió que algo moría, todo lo que esa humilde chica había dejado en él se había consumido en un segundo… ya no había calidez en su alma, no quedaba semilla viva en su espíritu, todo se había quemado junto con ella… Un grito gutural fue expulsado de la boca del hechicero el cual lleno de ira apenas si pudo contener su transformación en serpiente, aquel gruñido de dolor retumbó por cada rincón de ese miserable pueblo transformándose en un siseo aterrador, la tierra tembló a sus pies con furia y un poder inconmensurable se desató cegado por el odio… y la venganza.

Draco y Hermione vieron todo aquello como si fueran ellos parte de la historia, pudieron sentir en sus propias almas esa ira que contaminaba cada rincón del alma, ese sufrimiento sin fin, esa pena sin límite de Salazar, esa rabia descontrolada y el más fuerte de sus sentimientos... la impotencia… La rabia que venía a ellos como un vendaval de desgracia casi les ahoga el espíritu y cegándoles de cualquier atisbo de racionalidad.

Draco sintió como la mano antes cálida de Hermione se tornaba fría como la piedra, con disimulo le observó de reojo y se percató de que ella también le miraba… Una mueca de dolor cruzó el rostro de ella y un segundo después Draco la envolvía en sus brazos tratando de consolarle y consolarse a sí mismo. Allí ambos abrazados y envueltos en su dolor y en el dolor de Slytherin desearon venganza, ambos compenetrados en un recuerdo, ambos reviviendo un pasado lejano pero no ajeno. Ambos en silencio fueron testigos de una parte de la historia jamás dicha, jamás contada, jamás escrita de Hogwarts.

Convertido en serpiente golpeó a varios Muggles con su cola afilada, los cuales yacían cerca de él tratando de exorcizarle con rezos y agua, con un solo movimiento los cercenó partiéndoles a la mitad desperdigando sus restos lejos de su dolor.

Aun gritando su dolor Slytherin regresó su apariencia a la normalidad y con un leve movimiento de varita liberó las ataduras de Anna, con un movimiento de varita recibió el cuerpo inerte de la chica para lentamente hacerla levitar hasta sus brazos, Hermione vio la delicadeza con la cual el joven hechicero se quitaba su capa y con ella envolvía a la chica para luego tenderla en el suelo, observó como Salazar acarició el rostro inexistente de la chica y juntó su frente impoluta con la quemada y destrozada de ella en un gesto ajeno a todo lo creíble impulsado solo por un amor inmenso, le vio susurrar palabras profundas en un murmullo, con otro movimiento dejó el cuerpo de Anna abrigado en su capa negra suspendida en el aire creando una esfera casi invisible alrededor de ella.

Al ver el rostro del joven Salazar Slytherin, Draco vio y reconoció la sangre de Lord Voldemort en sus venas, aquella mirada despiadada y sin ningún sentimiento era la misma mirada con la cual él tantas veces fue torturado tan sádicamente por su señor… el aura de Slytherin era la encarnación del mal.

- Incendio…- le oyeron susurrar sin ningún tipo de emoción en la voz, cualquier objeto o persona que se atravesaba en su camino comenzó a arder en medio de unas llamas rojas feroces, hasta donde su vista alcanzaba era el límite para que su fuego maldito se expandiera y consumiera todo. Tan era el sufrimiento y los alaridos de muerte que se escuchaban que Salazar Slytherin cerró los ojos deleitándose con el sonido del dolor, era un coro de voces desgañitándose en horror y sufrimiento. De vez en cuando entraba en las mentes de los hombres para recuperar sus recuerdos de lo sucedido con Anna, mientras al mismo tiempo les torturaba con imágenes desgarradoras provenientes de su propia imaginación. Su ultraje mental no se detuvo hasta haber visto de diferentes ojos la muerte de Anna, vio todo lo que pasó y a los principales culpables de su asesinato. Luego de recolectar lo que deseaba de sus recuerdos y cuando sólo se veía satisfecho y complacido de su tortura los mataba quemándolo vivos sin expresión en su rostro ni miramiento alguno. No tuvo piedad de mujeres suplicantes y niños inocentes, su objetivo era exterminar a ese pueblo maldito y sumirlo en los peores infiernos, las maldiciones torturadoras salían de su varita sin tener la necesidad de conjurarlas, manaban una tras otra sin control alguno. Todos y cada uno de esos seres pagaron con lágrimas y un dolor desgarrador. Caminó y caminó a lo largo y ancho del pueblo, colocando hechizos de contención… nadie, nadie escaparía…- solo se detuvo cuando percibió un leve vestigio de magia.- …toda magia deja huellas…- Esta provenía de una casa que ya él había visto en los recuerdos de Anna, un vuelco en su estómago alertó sus sentidos e hizo que su energía y sed de sangre aumentara, allí dentro sintió las presencias de un niño y una mujer. Entró destruyendo la puerta con un hechizo explosivo que se llevó consigo gran parte de la pared de piedra. En un rincón abrazados como ratas se encontraba una mujer regordeta y un muchacho de aproximadamente diez años envuelto en sus brazos…

- ¡Es el demonio de Anna madre, ha venido a llevaros al infierno! ¡no dejes que lo haga madre! – gritó el muchacho aferrándose a la mujer con desesperación, orinándose en sus pantalones en el proceso. Salazar Slytherin penetró en las mentes de ambos sin piedad, ultrajando sus pensamientos con intención y odio sin consideración a sus barreras naturales y desgarrando sus ideas y recuerdos, buscando respuestas, las cuales encontró de primera fuente, allí dentro de sus mentes podridas halló las sonrisas y las lágrimas de clemencia de Anna… halló el sonido de su dulce voz en su última canción… la misma canción que él le cantó en susurros en sus interminables noches de fiebre y delirio… la ultima melodía antes de ser quemada viva... y lo más doloroso, halló su nombre siendo proclamado al viento con miedo y esperanza por sus labios, escuchó en su mente como le llamó desesperada y llena de dolor… con su último suspiro, en el último aliento de su pequeña vida. No supo cuanto tiempo torturó a esos dos humanos, perdió el sentido del tiempo y el espacio, les lanzó tantos hechizos de tortura que apenas era consciente de sus pensamientos, en ellos colocó toda su frustración y rabia, al lanzar sus maldiciones pensaba en Anna y es sus recuerdos de ella… y con el dolor más grande que jamás sintió… se dio cuenta de haberla perdido…

No hizo falta matarles, no hizo falta cortar sus cuerpos, cuando recobro su realidad a sus pies se encontraban esos dos seres muertos en su dolor, retorcidos en posiciones impensadas, muertos con expresiones desfiguradas en sus rostros víctimas del horror visto en sus mentes y el dolor en sus cuerpos. El joven hechicero conjuro unas cuerdas desde su varita las cuales se ataron a los pies de aquellas dos víctimas. Arrastró por el sucio suelo a ambos cuerpos para después colgarlos a fuera de la casa boca abajo tal y como ellos hacían con sus cerdos, dejándolos ahí siendo devorados por las moscas.

Su cruel venganza siguió por lo que pudo haber sido horas, caminado en medio de las llamas en silencio, como la muerte misma, como un destino labrado en sangre… sin detenerse hasta saciarse, sin derramar una sola lagrima, solo guiado por su corazón destrozado hasta cerciorarse de haberlo destruido todo.

Ni un rastro de hollín en sus botas, ni un cabello fuera de su lugar, con su rostro limpio perfecto, él estaba sosteniendo algo entre sus brazos envuelto en lo que parecía su hermosa capa negra de terciopelo. Esa fue la imagen que Godric Gryffindor, Rowena Revenclaw, y Helga Hufflepuff encontraron cuando el hechizo de limitación de Salazar se desvaneció alrededor del pueblo, nada pudieron hacer los otros tres fundadores con el nivel de magia negra de Slytherin, no pudieron romper su campo de energía y con desolación solo pudieron contemplar en la lejanía el fuego y los gritos provenientes del pueblo humano. Rowena les había llamado cuando Salazar había salido de Hogwarts, presintiendo que algo muy malo pasaría; no se equivocaron, pero habían llegado demasiado tarde. En su avance al centro del pueblo contemplaron decenas de cadáveres desperdigados por doquier, éstos aun ardían debido al fuego maldito usado en ellos, ardían fieros y eternos consumiéndolo todo hasta volverlo cenizas. Rowena se llevó las manos a la boca asustada, Helga pálida caminaba sorteando a los miserables muggles víctimas de la ira de Slytherin, tapando su nariz debido al olor nauseabundo a muerte y miseria. Godric mostraba fiereza en su mirada, nada de lo que él creía de Slytherin era verdadero, nunca pensó que su compañero su amigo fuera capaz de esta atrocidad... ¿qué pudo haber llevado a un hechicero poderoso a masacrar sin piedad alguna, a personas sin magia e indefensas? ¿Qué guardaba el alma de Salazar Slytherin?.

- ¡¿Qué pecado has cometido aquí Salazar?!- exclamó Gryffindor apuntando a la espalda de su amigo el cual yacía completamente inmóvil de espaldas a ellos hincado en el suelo estrechando encorvado un bulto entre sus brazos. Un movimiento flojo de parte de él dejó al descubierto uno de los brazos de la chica el cual se escabulló de la capa del hechicero y se mostró frente a los otros tres fundadores. Rowena emitió un gritito de espanto en cuanto vio la pequeña mano calcinada de una persona y en ella un anillo precioso brillaba intacto emitiendo un fulgor mágico, suave y tranquilo.

- ¿Así deseáis recibir a esta raza de seres mugrientos?- Dijo una voz ronca- ¡¿Deseáis recibir a esta estirpe sucia y malograda capaz de hacer tal atrocidad a una doncella indefensa e inocente?! ¡¿Deseáis llenar el colegio de esta basura?! ¡¿He?!- Gritó el joven Slytherin poniéndose de pie cargando el cuerpo inerte de la joven en sus brazos, volviéndose a mirar a sus camaradas los cuales impresionados se mantuvieron en su sitio inmóviles, solo contemplando el bulto que Salazar estrechaba en sus brazos, éste aun con el cuerpo de Anna entre los brazos, caminó hacia ellos lentamente, con ira y el dolor reflejados en sus ojos oscuros dominados por la maldad y la magia oscura. Godric estaba impresionado, Jamás desde que conoció a Salazar había visto en su rostro una expresión de dolor tan grande, una mueca de tristeza embargaba la expresión de su compañero, en la profundidad de sus ojos grises ahora negros vio el dolor y el sufrimiento que solamente puede causar la perdida de un ser amado… -¡Mirad lo que han hecho con ella, sed testigos de lo que son capaces! ¡Sed cómplices de esta atrocidad! ¡Juro por mi vida que ningún mestizo ni mago de sangre humana entrará por las puertas de ese castillo sin conocer de mi varita a la muerte!.

- Si la chica murió, fue por que debieron descubridle…- dijo Godric tratando de entablar palabra con Salazar.

- ¡ANNA NO LES HIZO NADA! ¡ELLA DEBÍA ESTAR A MI LADO AHORA, ELLA NO TENÍA QUE MORIR POR MI CULPA!- Salazar Slytherin vociferaba como un loco. Un suave mechón de cabello se salió de su lugar y cayó en su frente, rompiendo su perfección y resquebrajando su rostro, una lágrima dolorosa y llena de odio se escurrió por su ojo derecho yendo a caer en la frente calcinada de Anna.

- ¡Salazar detente!- Grito Helga saliendo de su mutismo, adelantándose a Godric quedando muy cerda de él.- Dame el cuerpo de la humana, me encargaré de darle sepultura…

- ¡NADIE VOLVERÁ A TOCARLA JAMÁS! ¡NADIE VOLVERÁ A MIRARLA DE NUEVO! ¡NADIE MÁS QUE YO PODRA TENERLA!- Salazar empuñó su varita y apuntó a Helga al rostro. El joven fundador respiraba agitado y en su semblante no había duda alguna en atacar a quién osara acercársele. Rowena derramaba lágrimas silenciosamente replegada de sus compañeros.

- Llévatela…- habló de pronto Godric con voz gruesa, sin mirarle y sin moverse de su sitio.- Nos encargaremos de arreglar lo que has hecho. Draco miró a Gryffindor con detenimiento, el fundador de la casa de los leones tenía su mirada fija en la mano calcinada de Anna. No pasaron unos instantes después de esas palabras y Salazar Slytherin desapareció con el cadáver de Anna en los brazos.

La voz de su guía les sacó de ese recuerdo y del dolor, Hermione aun estaba abrazada a Draco y a pesar de ver todo, y darse cuenta que el recuerdo había terminado no hizo ningún movimiento por separarse de él.

- No estoy orgulloso de lo que hice, solo unos cuantos tuvieron la culpa… yo en mi ira no hice distinciones ni me detuve a pensar en el dolor que el espíritu de Anna sentiría… mis acciones reflejaron mi sentir… Siempre pensé que mis sentimientos por esa humilde joven no eran más grandes de lo que puedes sentir por una lechuza o un fiel cachorro… Sólo cuando la tuve, sentí y la vi perdida por siempre, fue que comprendí mis sentimientos… la quise… la quería y aun ahora esta parte de mi alma la quiere… Jamás imaginé que una sola alma pudiera guardar tanto amor y tanto rencor… amor… si, era amor lo que sentía por ella, aquel sentimiento que intenté disfrazar con el deber… le debía mi vida a una insignificante humana. Una humana que me enseñó lo que era la candidez y la paz, la necesité y aun ahora mi alma sigue necesitando su luz… Ella me enseñó la humildad de no poseer nada para ti mismo y entregarlo todo.

- ¿estabas… enamorado?- Aquella pregunta salió de los labios de Draco como si fueran espinas. Él, Salazar Slytherin, fundador de Hogwarts y orgullo ejemplo e ícono de los sangres puras… ¿entregó sus afectos a una simple Muggle?.

- Si, joven Malfoi, yo amé a ese chica…- contestó Slytherin con pesar y con una pequeña y dulce sonrisa en los labios. Hermione miró esa sonrisa sincera en el fundador de la casa de Slytherin y sintió que su corazón palpitaba acelerado.- Mi afecto nació de la misma forma que "todo" con ella… a costa de fuerza… a fuerza me dejé embaucar con su infinita alegría, a la fuerza me dejé sorprender por su bella mirada, a la fuerza luché con mi propia alma renegándolo… todo estuvo bien cuando negué todo… todo estuvo bien cuando no me permití quererla… cuando quise tenerla…

- ¿Qué quieres decir?- Preguntó Draco confundido. Salazar miró el muchacho fijamente a los ojos y le sonrió cómplice.

- Deberíais entender mejor que nadie, Joven Malfoi, tu corazón funciona de la misma forma que el mío… la diferencia es que no te lo niegas… pero te reprimes…- le contestó Salazar a la vez que lanzaba una fugaz mirada a Hermione la cual confundida por aquellas palabras no la notó. Draco abrió los ojos con sorpresa tensándose y sintiendo la vergüenza llegar a sus mejillas.

- ¿Qué tiene que ver todo esto conmigo o con el hechizo de Snape?- Preguntó Hermione confundida y con el ceño fruncido.

- ¿Habéis escuchado la razón de por qué me fui del castillo? Por vuestros recuerdos puedo enterarme de que fue por una pelea que tuve con Godric… más la razón ¿la conocéis?...- Preguntó Salazar con misterio. Tanto Hermione como Draco se miraron fugazmente.

- Solo se conoce que tuviste una gran pelea con él.- contestó Draco.

- Así es… pero a decir verdad, fue una batalla en realidad… ambos luchamos por lo que creíamos y yo… fui el perdedor…-

- ¿Qué quiere decir eso? la historia cuanta de que discutieron y su amistad se rompió, no habla de ninguna batalla- dijo Draco alerta- incluso en los diarios antiguos de la familia Slytherin se dice que ambos discutieron por motivo de la entrada de brujos mestizos a Hogwarts y al no haber una acuerdo ambos cortaron lazos por siempre.- Una sonrisa cansada salió de los labios de Salazar, Hermione sorprendida miraba a Draco de reojo.

- ¿diarios de la familia Slytherin?...- pensó Hermione impresionada.- ¿Cuántos secretos puede tener una familia sangre pura?... necesitaba poner sus garras sobre esos diarios… todo sea por fines benéficos…

- Godric y yo tuvimos un duelo, un gran duelo… en el cual resulté vencido y pernicioso… cuando fui derrotado Godric se ganó el derecho de meter a todo mago que se le ocurriera a Hogwarts yo en cambio tuve que pagar por mi falta, mis poderes fueron divididos y una parte de mi alma fue encerrada en este anillo… más antes de marcharme de Hogwarts me encargué de dejar un regalo a mi heredero…

- La cámara de los secretos…- susurró Hermione con pesar.

- Así es, mi ira me hizo dejar la Cámara en ese lugar… necesitaba dejar un vestigio de mis recuerdos de Anna, si dejé al Basilisco ahí fue para hacer el trabajo que yo fui obligado a abandonar… en mi juramento prometí que ningún mago hijo de muggles o mestizo entraría a Hogwarts sin morir bajo mi maldición… por eso tuve que irme…- Draco miraba a Salazar serio y con un tinte de duda en su expresión.

- ¿Entonces este anillo es parte de tu alma? ¿es un Horrocrux? ¡¿eso quiere decir que aun estás vivo?!- Hermione se adelantó a Draco e impresionantemente caminó hasta situarse frente a Salazar Slytherin para mirarle a los ojos. Draco inmóvil presenció la escena y con un nudo en el estomago apretó su mandíbula de rabia cuando Hermione extendió su mano y posó su palma en la mejilla del fundador de Hogwarts. Salazar Slytherin cerró los ojos y se dejó llevar por la calidez de esa mano y el primer contacto humano que sentía en siglos de encierro.

- Creo que la respuesta a todas tus preguntas es un sí, querida Hermione…- le dijo Salazar con un suave tono de voz perdiéndose en los ojos castaños de Hermione, a la vez que cubría la mano de ella con la suya cerrando aun más aquel contacto tan intimo entre ambos. Draco solo se limitó a observar incrédulo, un intercambio ambiguo de palabras entre ellos le hizo comprender de un instante a otro que ambos se comunicaban a través de sus pensamientos.

- Nunca te lo quites, yo estaré ahí…- Dijo Salazar mirando a Hermione a la vez que con un movimiento de su mano devolvía el cabello pulcramente liso de la chica a la normalidad. Hermione exhaló una tímida risa y bajó la mirada apenada.-

- Te lo juro… gracias…- le oyó a Hermione decir derramando lagrimas y a sorpresa de Draco dando un abrazo a Slytherin el cual tiernamente la envolvió en sus largos brazos estrechándola con posesión. Un malestar incómodo se acentuó en el pecho de Draco, sabía que Slytherin no le haría daño, pero…

- No olvides que llevas dentro de ti su espíritu Hermione, más no es preciso que compartas su mismo destino, pelea como ella nunca pudo hacerlo, lucha con fiereza y jamás le des la espalda a la muerte…- Draco escucho esas palabras de Salazar, el cual las dijo mientras tomaba el rostro de Hermione y le daba un casto beso en la comisura de su boca, su "respetuosa" indiferencia se termino en el instante en que la magia de Salazar envolvió a Hermione provocando que esta de desvaneciera en los brazos del fundador.

- ¡¿Qué le hiciste?!- Gritó Draco corriendo hacia Hermione, más ella se desvaneció en el mismo lugar en los brazos de Salazar. -¡¿Qué le has hecho, dónde está?!- volvió a gritar Draco sacando su varita y apuntando a Slytherin a la cara.

- Ella ha escuchado lo que debería escuchar, ahora tu y yo estimado descendiente, tenemos una charla de hombres que debemos aclarar… Hermione ha vuelto a vuestra realidad, no os preocupes por su bienestar…- Dijo Slytherin al instante que con su poder hacía aparecer ante ellos un lugar precioso y lleno de luz. A Draco le costó unos segundos adecuar su vista a ese espacio luminoso, aun con los ojos cerrados pudo percibir una brisa perfumada a flores silvestres y a canticos de aves, cuando su vista se acostumbró notó que Salazar se encontraba su lado sonriéndole con sinceridad sin sentimientos ocultos, éste comenzó a caminar colina arriba haciéndole una seña para que le acompañase. Draco guardo su varita con lentitud aun indeciso y preocupado, no tener a Hermione cerca y más aun sabiendo que ahora se encontraba afuera y a merced de Nott, era algo que lo desesperaba.

Tratando de controlar su nerviosismo intentó enfocar su atención en el lugar que le rodeaba, el cual sin duda era simplemente hermoso, grandes árboles rodeaban aquel sitio, al caminar el sonido del pasto y el crujido las hojas secas al resquebrajase a sus pasos proporcionaba un aura relajante y llena de paz, al avanzar Draco pudo divisar a lo lejos lo que parecía un montículo de piedra blanca, se asemejaba a un altar, más al acercarse a unos metros más, pudo distinguir que se trataba de una sencilla y solitaria tumba.

- Esta es la tumba de Anna…- susurró Slytherin mientras este hincaba una de sus rodillas en el suelo y posaba una de sus largas y blancas manos sobre la lápida.- Le traje aquí y le di sepultura a su cuerpo.

- ¿Dónde queda este lugar?- preguntó Draco con pesadumbre.

- Queda situado en los terrenos de mi familia… en los terrenos privados… no lo encontrarías jamás… -

- ¿Por qué me has traído hasta aquí?- preguntó Draco incómodo ante lo que veía, algo le decía que no querría escuchar lo que el fundador de su casa tuviera que decirle.

- Le dije a Hermione que mi poder evito que la maldición asesina le matara, le dije que con mi magia absorbí la maldad del hechizo y contuve a la muerte… más esa verdad es sólo la verdad parcialmente…- Draco miraba a Slytherin con el rostro pasmado.- Severus lo adivinó, él fue capaz de ver dentro del anillo y descubrió mi gran secreto… el secreto del poder que guarda este objeto…

- ¿tú no perdiste ante Gryffindor verdad?...- Draco miró como Salazar habría los ojos sorprendido.

- Eres un digno heredero joven Malfoi, efectivamente no perdí ante Godric… yo me rendí… por petición y última voluntad de la mujer que amé… a decir verdad Godric me ayudo a extraer mi alma y encerrarla aquí en este objeto, el mismo anillo que le di a Anna… después de su muerte mi vida se transformó en un infierno, la oscuridad hizo presa de mi y la magia oscura se esparció en mi alma contaminando mi cordura y raciocinio, experimente con la magia oscura intentando revivir a Anna, hice cosas atroces que me avergüenzan en pos de conseguir mis objetivos, me transformé en un ser ruin dispuesto a dar mi alma a cambio con tal de tener a Anna nuevamente a mi lado… puedo decirte que de esa etapa de oscuridad en mí, fue que "nació la cámara de los secretos"… mi objetivo era perpetrar mi venganza por todas las eras del mundo, y que supieran todos los magos que la ira de Salazar Slytherin era eterna… solo quería más sangre en nombre de Anna, su pérdida, el dolor de su pérdida, causó que mi alma se fracturara. Recuerdo un día en el cuál tuve un lapsus de realidad, me halle experimentando con un corazón humano ensangrentado en mis manos, mi lado oscuro debido a la magia negra dominaba mis acciones, no fui consiente a quién asesiné para obtener ese corazón… nunca lo supe… fue en ese instante en que pedí la ayuda de Gryffindor… si algo debo agradecerle fue su silencio, cuando le explique lo que pasaba y lo que debía hacer, no objetó nada y solo se dedicó a apoyarme y contenerme… fue un hechizo complejo y sumamente doloroso, como Hermione te explicará para crear un Horrocrux necesitas un sacrificio, matar a alguien… la creación del mío fue a base del amor perdido que estaba cobrando mi vida en el proceso… "La muerte que pague fue la muerte de mi amor…" ese amor se contrajo en una parte de mi alma, una parte de alma maligna que amaba a Anna y que deseaba tenerla a costa de todo, esa parte de alma dominada por la magia negra alimentada por el dolor mi perdida, fue la parte de mi corazón que debía sacar de mi pecho… si no lo hacía… me transformaría en un monstruo…

- ¿Cómo?...- Draco se sentó en el pasto mientras intentaba ordenar sus pensamientos y sus preguntas, no entendía nada.

- Esa fue la parte sencilla mi joven heredero… no tuve que matar a nadie para fracturar mi alma… esta se fracturó en el instante mismo en el cual perdí a Anna… la muerte que se pagó, fue la muerte de mi amor por ella… el problema era sacar esa parte de mi corazón y encerrarlo en este anillo.

- Entonces la gran pelea con Gryffindor…-

- Exacto… mi joven descendiente tuve una pelea con él pues mi lado oscuro dominado por la magia negra intentó retener el fragmento dentro de mi pecho, la magia es caprichosa y sumamente peligrosa si no se sabe controlarla y yo lo aprendí de la forma más dolorosa posible. Debo decir con espanto que poco falto para haber dejado a Hogwarts sin uno de sus fundadores, estuve muy cerca de matar a Godric, más fue Anna quien le salvo…

- ¿qué?- Pregunto Draco levantándose de sopetón.- Pero ella ya estaba…

- Si efectivamente… ella ya estaba muerta, más yo en esa batalla portaba el anillo que le había dado… mirad por tí mismo…

En un instante Draco se vio transportado a un lugar diferente, ante él vio a Gryffindor entre la vida y la muerte jadeando muy mal herido en lo que parecía los linderos del bosque prohibido vio a Salazar Slytherin sobre él cuerpo de Godric moviendo su cuerpo como una serpiente al asecho, completamente dominado por sus instintos de animago, de la boca de éste una neblina negra y espesa salía envolviendo el cuerpo del fundador de los leones.

- ¡SALAZAR! ¡SE QUE ESTAS AHÍ!-L e oyó exclamar al mal herido de Gryffindor entre quejidos.

- … sSSSiii… asst iiie…- pronunció su atacante abriendo la boca extremadamente grande deformando su rostro y mostrando unos filosos colmillos de serpiente dispuesto a asestar una mordida mortal a Godric, más en el instante mismo en que el joven Slytherin se decidió a asestar su mordida, el anillo que portaba en su mano brilló con tal intensidad que provocó que ambos hechiceros se cubrieran el rostro aturdidos separándose varios metros, el anillo emitía ondas verdes luminosas muy parecidas al efecto de un patronus poderoso, estas ondas de magia embargaban el lugar dejando una atmósfera extraña y suspendida. Lentamente el cuerpo de Salazar volvía a la normalidad entre espasmos de dolor y resistencia al poder del anillo, poco a poco aquella luz se fue concentrando en un solo punto formando una figura débil al principio y posteriormente mostrando el reflejo de una joven hermosa. El rostro desfigurado del Slytherin volvió a la normalidad por completo en cuanto vio la imagen de Anna interponiéndose entre él y Godric.

- Mi señor… no lo hagáis…- Ante ellos Anna miró a Salazar y avanzó hacía el abrazándole y rodeándole el torso con sus pequeños brazos, su silueta estaba desvaneciéndose poco a poco y llevándose consigo una parte de la oscuridad que atenazaba el corazón del mago, poco a poco los ojos del joven Salazar recuperaron su color grisáceo devolviéndole un atisbo de su cordura, con confusión miro al espíritu casi desvanecido de Anna en sus brazos y una lágrima solitaria de dolor escapó sigilosa por uno de sus ojos. Con sus brazos temblorosos Slytherin intentó rodear el cuerpo de Anna más sus manos traspasaron aquella ilusión. Unas palabras provenientes de la memoria del anillo salieron liberadas de la piedra y se escucharon retumbar por todos lados, era la voz de Anna.

- "Lamento no cumplir mi promesa, lamento no poder caminar a su lado… anillo si puedes dile a mi señor que me perdone y perdone a esta gente… no son más que personas que no conocen su bondad y no han sido bendecidos con su gracia… querido anillo dile que no les haga daño… dile que los perdone… como Jesús el hijo de Dios perdono a sus hermanos, dile que perdone a estos seres por lo que harán… dile que tengo miedo, pero no miedo a la oscuridad, ya que fue en medio de la penumbra que me encontré con el rostro de mi señor… pero dile que si tengo miedo, pero miedo de no volver a ver su sonrisa ni escuchar su voz, miedo a olvidarle y a no recordarle… Anillo si eres tan poderoso concede mi última voluntad…" "Deseo con mi último aliento renacer nuevamente, solo para poder estar contigo mi señor… solo pido que esta vez pueda ser como usted y poseer lo que me hace falta para estar a su lado… condeno mi existencia a vagar solitaria en las eras venideras hasta encontrarme con usted en el mismo mundo... hasta poder ver su sonrisa nuevamente…"

Draco observó como la luz del anillo se extinguió junto con el mensaje póstumo de Anna… de pronto con una mueca de dolor, Slytherin arrojó su varita lejos y miró a Gryffindor con súplica.

- Hazlo… - murmuró con voz temblorosa, Godric como pudo ató a Salazar con el lazo del diablo y se situó a su lado sacando de su bolsillo un trozo de pergamino.

- ¡Imperuis!- exclamó Gryffindor y ordenó a Salazar a repetir. Te ordeno conjurar el hechizo que os leeré…

- Si…- contestó Slytherin con lentitud resistiéndose al imperio de Godric y batallando a la vez con su propia magia oscura la cual le provocaba espasmos dolorosos.

- Repite…"…Hic iacet dilectione mea ... Hic iacet doloris mei ... meum dolorem inclusum est hue cor contritum ... mea memoriis Anna…"

("Aquí yace mi amor... aquí yace mi dolor... aquí mi pena será encerrada, mi alma fracturada... mis recuerdos de Anna…")

Para Draco fue como una lección de magia, Salazar expulsó de su boca la neblina que antes enfermaba su cuerpo y ésta siendo manejada por Gryffindor fue encerrada a fuerza dentro del anillo que en ese instante el joven Slytherin portaba en su mano, sin embargo, algo inusual pasó, en el último momento una luz pequeñísima y delicada también fue desprendida del pecho de Salazar y fue directo al anillo.

- ¿Qué es eso?...- preguntó Draco sorprendido, señalando el pequeño punto de luz.

- Una parte buena de alma joven Malfoi, esa pequeña parte es con la cual habláis ahora…-aseveró Slytherin con vehemencia-… En estos instantes estás viendo la creación accidental del primer Horrocrux conocido…-

- Entonces así se hace… o por lo menos así le ha hecho usted…- aseveró Draco exhausto al instante en que veía como la joven versión de Salazar caía pesadamente al suelo inconsciente por el esfuerzo. Después de eso muchas imágenes más pasaron frente a él, vio recuerdos únicos y pequeños pero no menos importantes, vio el sello que Salazar puso a la cámara de los secretos, la creación del sombrero seleccionador, los rostros tristes y silenciosos de las dos fundadoras en el instante en el cual Slytherin abandonaba el colegio y el primer estudiante nacido de Muggles se cruzaba en su camino… ambos se miraron fijamente, uno con el miedo reflejado en el rostro y el otro con la tristeza como amiga y compañera. Una última imagen vino de la nada mostrándole el final de su aventura en los recuerdos del fundador, imagen que le perturbó. Ante él Salazar se encontraba viendo el amanecer, en su rostro los años habían hecho mella y surcos llenos de arrugas formaban sus facciones endurecidas por los años pero no menos atractivas. A su espalda la tumba de Anna yacía llena de enredaderas y flores. El ya anciano Salazar se quitó el anillo del dedo y suspiró, a unos pasos de él un hombre en sus cuarenta le miraba con expresión de congoja, las ropas de ese hombre eran sencillas y humildes, pero por sobre todo eran muggles.

- Oh amigo, he de decir que mis horas están cerca, puedo sentir el frio de la muerte invadir mi cuerpo…

- Mi señor usted en un mago poderoso y omnipotente, no puede morir…- dijo el hombre con angustia.

- He cuidado de ti y tu familia toda mi vida… debes cuidar de ella tu mismo ahora… sirve a mis descendientes desde la distancia y guarda este anillo contigo, no se lo des a nadie que no sea digno, dáselo a quien pueda liberar su poder, esa persona será mi elegido… y lo sabrás cuando el anillo sienta el llamado…

- Mi señor yo no poseo magia… como sabré quien merece su honor…- dijo el hombre quitándose un raido sombrero e hincándose a la altura de Slytherin.

- Esa persona cumplirá el deseo de Anna y el mío… aquí yace un poder inimaginable, parte de mi, pero otro ser, solo quien posea el alma libre de malicia podrá usar su energía… deseo que este anillo permanezca en el ceno de mi familia… y mis descendientes… cuando uno de ellos se levante en su deseo y luche contra sí mismo cambiando el destino impuesto en su vida, mi poder resurgirá y se llevará a cabo la voluntad que yo no pude poseer… ese poder le pertenecerá y protegerá…

- Mi señor… no entiendo…-

- No intentes entender mi fiel amigo… guárdalo contigo y cumple el último deseo de un hombre… aquí parte de mi vida termina… esperando por ir con…- el anciano Slytherin cerró los ojos suavemente por un instante para recobrar fuerzas, más no volvió a despertar, con sus últimas palabras, su último suspiro había terminado. Bellamente el cuerpo de Salazar comenzó a desvanecerse en el aire y parte de su esencia penetró en el anillo que aquel hombrecillo humilde cargaba entre las más que sus ropas quedaron en ese sitio siendo recogidas con extremo cuidado y pena por el hombre humano.

- El deseo del amo, se hará, dama Anna cuide usted de él ahora…- dijo el hombre con una inclinación de cabeza y desapareciendo del lugar apretando las prendas de Salazar en su pecho y encerrando en su puño cerrado fuertemente un anillo que brillaba con un fulgor suave y misterioso.

- ¿Quién era ese hombre?... era un muggle…- dijo Draco mirando la espalda del humilde hombrecillo alejarse.

- Me sirvió durante años… primero fue su padre un skib alejado del mundo mágico y su familia… ellos fueron la excepción a la magia… guardianes del secreto y vigías de su mundo, lo que no podían hacer con magia ni poderes lo lograron con inteligencia y astucia… sus descendientes aun deberían habitar mi propiedad si es que aun existen…

- ¿Puedo preguntar algo?- dijo Draco tragando grueso.

- Adelante…- Salazar miraba a Draco directo a los ojos.

- Mi maldición… con la que intenté matar a Hermione… ¿qué pasó con ella?...-

- Fue absorbida por mi poder… pero todo fue gracias a tu deseo, si no hubieras deseado de todo corazón salvarle, no hubiera sido capaz de escuchar tus suplicas ni mucho menos contener la muerte del conjuro… fue tu voluntad de cambiar tu destino el que me despertó por completo…-

- ¿Ese descendiente del que usted habla, soy yo?... y ¿Hermione… ella es…- Draco boqueaba sin poder creérselo aun.

- Efectivamente… tú eres el descendiente de mi profecía y Hermione es la reencarnación de Anna… ambos estaban destinados a encontrarse…- Slytherin observó como Draco palidecía aun más quedándose completamente mudo.

- ¿Cómo puedo serlo?... yo prácticamente no tengo en mis venas sangre de usted… mi familia se emparenta con la suya solo por lazos políticos… o eso es lo que yo he visto en mi línea de descendencia… yo…-

- No dije que mi descendiente debía ser de mi sangre… yo sólo tuve un hijo después de que perdí a Anna a modo de perpetuar mi linaje, un hijo concebido en nombre del deber… un hijo sin amor, al cual jamás le entregue mis afectos y ni la más mínima atención, es mi culpa que Tom Riddle exista, mi ejemplo como amante y padre fue el fundamento de una crianza fría y elitista para todos los sangre principal, en donde las expresiones de amor son debilidad y los muggles son la peste… si en tu realidad existen aun sangres principales es meramente un milagro. En cuanto a tus dudas Draco, yo tenía un hermano mayor… y mi familia no se limitaba a mí descendencia… tu emparentas con mi hermano generaciones después… eres de cualquier manera un descendiente, si no de mi linaje como Tom Riddle, si de mi familia…- Draco miró sus manos las cuales temblaban…-

- ¿Entonces tengo un deber? ¿debo usar su poder?- preguntó él con la mandíbula apretada.

- No… no lo tienes… por lo menos conmigo joven Malfoi… tú mismo os has jurado dar tu vida por esa joven si es que es necesario… ese sentimiento no es una profecía, ni un deber conmigo mucho menos, ese sentimiento es algo que ha nacido a costa del sufrimiento en ti y de todo lo vivido al lado de ella, no es algo que me pertenece… lo que sientes es tuyo… solo estáis cumpliendo la profecía de Anna, ella deseo reunirse conmigo y lo ha hecho a través de Hermione, su esencia la presencia de Anna es fuerte y viva en ella… pero Hermione es Hermione y no Anna… recuerda eso, ella ha venido poderosa y fuerte a esta vida. Una vida nueva una oportunidad nueva. Si tuviste la oportunidad de encontrártela, fue simplemente porque te lo permitiste.

- ¿Entonces?...- Draco cerraba los ojos confundido.

- Entonces nada muchacho, si te he contado esto es por un solo motivo… como tu antepasado, me gustaría darte un consejo… no dejes que te ocurra lo mismo que me ocurrió a mi… puedo ver reflejado en ti mis propias dudas y miedos, puedo ver en ti mis errores, errores que me he lamentado por cientos de años, aquí solo y en silencio… no dejes que el miedo ni el orgullo sean obstáculos en tu corazón, eres más valiente de lo que cualquier Gryffindor es, pero posees la astucia de mi familia… no creas que eres indigno de ella…

- Yo no siento nada más que una a…amistad…- aseveró Draco abriendo los ojos desmesuradamente, no podía creer que le mismísimo Salazar Slytherin le estuviera dando consejitos amorosos.

- A eso me refiero con obstáculos… joven Malfoi no te niegues una oportunidad de ser feliz, no te niegues la oportunidad de sentir… Hermione no te es indiferente y por lo que pude ver en la mente de ella tu tampoco le pasas desapercibido… es cierto que entre ambos existe algo, un vínculo extraño y fuera de lo común, pero eso no es provocado por magia ancestral… es simplemente la concreción de un deseo casi imposible… que dos extremos de una misma línea se junten para encerrar un mundo… es tu historia, la historia de ambos… mi consejo es que tomes las riendas de tu vida y hagas de ella lo que tu corazón desea hacer… sin engaños sin arrepentimientos…

- ¡DRACO! ¡DRACO ME OYES!...Merlín respóndeme- una voz acongojada retumbaba a su alrededor, era una voz conocida. Draco miró a Salazar el cual sonreía de lado con una expresión divertida en el rostro.- ¡Maldito hurón! ¡si no sales ahora te juro que hallaré la forma de entrar y te patearé tu albino trasero hasta la muerte!-

- ¡Hermione basta, no toques ese anillo!- una voz masculina borró cualquier atisbo de risa en Draco y Salazar.

- ¡Suéltame Theo! ¡no metas tu nariz adivina en esto!- contestó la voz de Hermione ahora con voz quebrada.

- ¡suelta esa sortija!- le ordenó el chico con autoridad.

- ¡Es mía, no la toques!...-

- Debes regresar ahora.- ordenó Salazar con voz profunda. Draco sintió una ira ajena a la suya surcar su pecho. Salazar Slytherin estaba enojado. Una neblina oscura rodeo el cuerpo de Draco con rapidez desvaneciendo su cuerpo en el proceso.

- Adiós…- se despidió Draco con una reverencia de respeto profundo- tomaré sus palabras mi señor.

- Nos volveremos a ver joven Malfoi- se despidió Salazar con una leve inclinación de su cabeza a modo de despedida- una cosa más…- el chico levantó la vista y vio los ojos oscuros de Salazar…- Ten cuidado con Theodore Nott, él no es alguien del cual te debes fiar, aléjalo de Hermione… y mantén tu distancia de él.- Draco le miró seria y fijamente, Theo era su amigo, pero si Salazar Slytherin le estaba diciendo esto, era por alguna razón, el asintió aprehensivo y preocupado con la mitad del cuerpo desvanecido, más escucho las últimas palabras del mago.- Dale este anillo a Hermione, no dejes que se lo quite jamás, mi poder es desconocido a las habilidades de Nott y ese muchacho no podrá contra mí, mientras ella lleve en su dedo este anillo me encargaré de ayudarte a protegerla de él y de lo que sea, cuando no estés a su lado seré su guardián… - Draco asintió con firmeza mirando por última vez el rostro del fundador de la casa de de las serpientes.

Mientras se desvanecía en el aire una sensación parecida a la aparición le hizo querer vomitar más cuando creyó que no podía aguantar más había terminado. Con sus ojos aun cerrados sintió como una cálida mano ce cerraba en torno a la suya.

- ¡Draco!- apenas estuvo consciente de su realidad cuando un peso en su cuello lo desestabilizó, abrió los ojos por completo para darse cuenta de que una mata de cabello rizado le tapaba el rostro obstaculizándole la vista, unos metros en el fondo su madre le miraba con ojos llorosos y expresión de alivio,- había regresado- su padrino con una ceja levantada parecía ser inmune a toda aquella situación. Un aroma a flores exquisito inundó sus fosas nasales, podría estar ciego y reconocería ese aroma en cualquier parte. Hermione balbuceaba cosas sin sentido en su oído mientras intentaba controlar su llanto. Las palabras de Salazar llegaron a su mente como un latigazo. No temas a sentir. A su izquierda Theo le fulminaba con la mirada con actitud indecisa de acercarse o mantenerse al margen. Fue cosa de un segundo en el cual Draco le devolvió la mirada altiva y desafiante y con delicadeza acarició el cabello de Hermione para rematar besando la frente de esta.

- Tranquila… no pasó nada… ya estoy aquí…- le susurró Draco a la chica cerca de los labios apenas articulando las palabras, como consecuencia Hermione soltó el aire retenido en sus pulmones y besó a Draco en la mejilla para luego cobijarse en sus brazos fuertemente. Ese pequeño gesto provocó una visión poderosa en Theo el cual irremediablemente tuvo que ver a Hermione hermosa y elegante en un altar oscuro vistiendo un vestido de terciopelo negro, allí erguida en su belleza tomaba la mano de Draco que a su lado yacía poderoso y fulminante, ambos se miraban con una tranquilidad abismante y una complicidad atemorizante, ambos allí de pie besándose sellando un vínculo perpetuo.

- ¿Qué demonios fue lo que paso?- preguntó Nott apretando los dientes tratando de recuperar su realidad. Hermione inquieta se estremeció en los brazos fuertes de Draco el cual se negaba a apartarle de él.

- Eso es algo que no te incumbe, es asunto de Hermione y mío…- contestó el chico sin mirar a Theo manteniendo el tono de su voz indiferente.

- ¿Hermione? ¿qué paso?...- le preguntó Theo enfocando su vista ahora en la chica la cual ahora más calmada se volteó separándose parcialmente de Draco. En sus ojos había duda, pero esta se desvaneció en cuanto ella miró a Draco a los ojos. Ella reconocía esa mirada.

- Lo siento… Draco ya lo dijo…-

- ¡Maldita sea! ¡no puedes ocultarme esas cosas Herms!, ¡debes decirme lo que ocurre, si no es así, no podré protegerte!- exclamó Theo tomando la mano de la chica con brusquedad y jalando de ella dispuesto a separarla de Draco. Hermione sorprendida por ese arranque de ira de Theo se quedó estática. No alcanzó a dar un solo paso cuando un brazo alrededor de su cintura la detuvo fuertemente, en un movimiento ágil Draco logró que Theo la soltara y un segundo después Hermione e vio protegida por la espalda del chico.

- Hermione puede defenderse sola… es lo suficientemente poderosa para ello ¿o acaso se te olvido la paliza que te dio?- Theo estaba tan cerca de Draco que ambos casi se tocaban, la respiración enfadada de Nott chocaba con la de Draco ambos midiendo capacidades, más Draco en su indiferencia y porte elegante ganaba en presencia- además- prosiguió el chico con voz profunda- …si necesitase de alguien quien le proteja, esa persona seré yo, ¿entendiste Nott?, si te atreves nuevamente a tocarla de esa forma te arrepentirás…- le amenazó Draco con elegancia, irguiéndose en su altura sin soltar la mano suave de Hermione que tenía sujeta en su espalda, la cual temblaba ligeramente de una emoción desconocida.

- ¡No me vengas con esa mierda! ¡Tú quien se encargó de hacerla sufrir la mayor parte de su vida! ¡Tú que no eres más que una rata cobarde oculta detrás de las faldas de su mami! ¡Tú que no has hecho nada por ella más que torturarla! ¡Un débil! ¡Un mal nacido!...-

- ¡Basta Theo!- gritó Hermione ahora interponiéndose entre ambos chicos pegándole con el puño al pecho de Nott.- ¡Tú no sabes lo que Draco ha soportado! ¡no sabes lo que Narcisa ha padecido! ¡No sabes nada a cerca de él y lo mucho que ha hecho por mí! ¡Me importa un carajo lo que haya sucedido entre ambos en nuestro pasado! ¡él tenía sus motivos… así como yo tengo los míos! ¡No sabes nada!-

- ¡Claro y tú lo sabes todo!¡Ahora simplemente porque, éste, te salvó se ha convertido en héroe!- Theo hizo una mueca de rabia cuando Hermione lo fulminó con su mirada.

- ¡Cállate! ¡tú que desapareciste y has matado en nombre del bien! ¡eso solo son actos cobardes! ¡a ti te faltan muchas agallas para hacer lo que él hizo! ¡no te atrevas a juzgarlo sin saber lo que ha hecho!- Hermione respiraba entrecortadamente y sus lágrimas atenazaban sus ojos con desesperación.

- Ahora resulta que el malo de la historia soy yo…- aseveró Theo dando una carcajada sarcástica.

- No… no lo eres…- contestó Draco calmadamente y con una emoción escondida en su voz posicionando una mano en el hombro de Hermione para calmarla.- simplemente amigo, tú no eres un personaje en esta historia… nuestra historia…- Draco apretó el hombro de Hermione y esta le miró con un brillo especial en su mirada.- Ambos ya no somos los mismos…- susurró Draco al tiempo que sostenía la mano derecha de la chica y con lentitud colocaba el anillo de Salazar en su dedo corazón. Hermione inhaló aire con emoción y contuvo nuevamente sus lágrimas.-… esto es tuyo ahora… y te protegerá cuando yo no esté a tu lado… como te protegió cuando yo lo desee…- Hermione asintió agachando la cabeza tratando de no llorar, un fulgor verdoso emanó de la joya en cuanto Draco besó la piedra y la mano de ella.

- Lo sé… juro que no me lo quitare jamás…- dijo ella con mirada triste y melancólica. Sabiendo la razón por la cual ella estaba viva en ese instante y respetando al hombre al mago al amigo que a su lado yacía incondicionalmente. Salazar se había encargado de decirle como él contuvo el maleficio gracias al deseo de Draco. Draco jamás había querido hacerle daño… jamás…

- Como supongo no sabremos qué diablos les pasó ahí dentro… les sugiero ahora controlar sus ímpetus y escucharme…- dijo Snape arto de presenciar esa escenita. Narcisa a su lado parecía saltar del regocijo.

- No es necesario que nos expliques nada padrino… ya sabemos todo.- Hermione miró a Narcisa un instante y a través de su mirada le transmitió el silencioso mensaje de "después hablamos"…

- ¿Entonces qué propones Draco?- habló Snape con cansancio.

- Quiero saber qué demonios hace Nott aquí…


Cha… chan! Amigos y amigas del alma, quiero disculparme por no poder actualizar ayer, lamento decepcionaros, pero simplemente me fue imposible por razones de salud, tuve u dolor de cabeza espantoso el día de ayer que me dejó inconsciente hasta el otro día. Sé que no tengo escusas, pero no podía subir un capitulo sin antes darle una miradita para revisarlo, siempre me preocupo de que vaya lo mejor posible o lo mejor que me permita el sueño… (si se me pasa algo están más que autorizados a tirarme las orejas o mandarme un cruciatus…) ahora me estoy cayendo literalmente sobre mi laptoooooooooppppp. Sorry se me quedo pegado el botón, un lapsus de duermevela. Zzzz….Zzzz….- Proxima entrega 10 de diciembre! Hu hu! Empieza el mes navideño KAWAIIII!

Chi002: Merlín niña ni te imaginas lo que sentí cuando medejaste tu review!, yo también Lija y Terciopelo y es una de mis historias dramione favoritas Dryadeh es una potencia en cuanto a dramione y que mi historia que haya inspirado a hacer una imagen, tanto como lija y terciopelo (morí de la emoción) es como si compararas el cielo con la tierra. Morí por verla en ese mismo instante pero simplemente no supe o pude verla (admito que casi lloré por no poder verla). Por favor si puedes colocarla en un blog, o mandarla a mi correo sería la bruja más feliz del planeta! Atenta a ti y muchas gracias por el honor concebido. Emocionada me despido y te dedico este capítulo a ti por ser tan incondicional conmigo. Cuidate mucho y gracias nuevamente.