bueno pues no se como disculparme esta vez :c
Cuando los dos estaban a punto de llegar a un punto límite y tan cerca del orgasmo que los gemidos de Clove eran extremadamente altos, algo los interrumpió. Alguien estaba tocando en la puerta. Maldita persona, había interrumpido algo importante pero si era el entrenador, los dos sabían las consecuencias. No podrían volver a estar juntos.
¿Entonces qué pasaría ahora? Ninguno de los dos tenía idea. No podía ser el entrenador, el casi nunca estaba en el centro de entrenamiento y cuando si, se la pasaba ayudando a los niños que acababan de entrar.
Los dos volvieron a escuchar como la puerta sonaba, sin duda la persona quería entrar al lugar y ellos dos solamente perdían el tiempo mientras veían a la puerta. Clove empujo a Cato para que se separar de ella y rápidamente se colocó la ropa encima. Cato hizo lo mismo y corrió lo más rápido que pudo, tomo una espada y les corto la cabeza a varios maniquíes para despistar un poco.
Clove se dirigió hacia la puerta blanca que separaba este lugar de los demás tributos y la abrió. "¿Podría saber porque la demora en abrir, Señorita Greenleaf?" El entrenador le pregunto a Clove a lo que ella no supo cómo responder al momento así que invento algo. "Estaba entrenado, lo siento si no escuche. Dígame que necesita" La verdad, eso no podía pasar por una excusa. Si, estaban entrenando, no precisamente sus habilidades de tributo pero si como estar en la cama. Algo es algo.
El entrenador fijo su vista en el muchacho que sostenía una espada en su mano derecha. "Entrenador" Cato lo volteo a ver y agacho su cabeza un poco. "Quiero saber que estaba pasando en este lugar..." El entrenador pregunto sin mayor remordimiento, en el modo más seco que una persona pudo haber hecho. "Estábamos entrenando" Cato respondió y tomo una fuerte bocanada de aire.
El entrenador giro sobre sus pies y dio tres vueltas alrededor de Cato y Clove, examinándolos de arriba abajo. "Sabe lo que opino de mentiras, señor Hadley. Quiero saber lo que está pesando en este mismo momento." El entrenador miro hacia el chico de cabello rubio que se encontraba frente a él. "¿Enserio? Está bien. Estoy pensando que no debería preguntar algo que ya sabe" Cato respondió y Clove abrió sus ojos como platos, dándose cuenta de la falta de respeto con la que Cato acaba de contestar al entrenador. "Me agrada su respuesta, Señor Hadley" El entrenador detuvo su recorrido alrededor de los chicos y fijo su vista en Clove.
Clove miro al entrenador directamente a los ojos y espero a que el por fin hablara. "Saben perfectamente lo que pensamos del 'amor' así como las demás emociones" Clove asintió levemente, no querría admitir que por dentro estaba sintiéndose derrotada, no sabía la razón…Simplemente lo hacía. Cato, por otra parte, sentía furia creciendo dentro de él.
"Cato, te transferiremos al distrito uno. Los dos irán a los siguientes juegos. Contactare a los entrenadores para saber que día te vas de aquí." Si, distrito dos estaba perdiendo uno de los mejores tributos que había tenido en años pero eso era mejor que perder a dos. Seguramente si los dos se enamoraban no querrían ir a los juegos porque en algún momento se tendrían que enfrentar, pero no sería así si uno de los dos estaba muerto o si la separación empezaba desde ahora.
Cato frunció el ceño en el momento en el que el entrenador le dio la noticia y meneo su cabeza. "No me iré. Esta es mi vida, por lo tanto hago lo que quiero con ella y no porque usted sea mi entrenador significa que tiene algún control. Si decido quedarme, me quedo, si quiero irme me voy. Tomare la primera opción, gracias. Ahora si no le interesa…Déjenos entrenar" Clove quería cachetear a Cato en ese momento. El modo en el que se estaba dirigiendo hacia el entrenador solo haría las cosas más difíciles de responder. Si, estaba enojado y eso ella lo comprendía pero hay momentos en que lo mejor es quedarse callado. Es seguro que nuestra opinión tiene que ser escuchada por los demás pero este no era el lugar, ni el momento para hacerlo.
El entrenador levanto sus cejas y cruzo sus brazos sobre su pecho, que para ser un hombre mayor era fuerte y musculoso. "No pregunte por tu opinión. Cuando entraste a este lugar tú y tu familia firmó un contrato que me hacía tener control sobre tu vida mientras entrenabas conmigo. Tu vida como tributo recae sobre mí. Por lo tanto, teniendo dieciséis años eres mi responsabilidad." La sangre hervía dentro Cato, de alguna forma tenían que librarse de esta pero sin duda seria algo difícil. "Les doy diez minutos para despedirse" Después de decir sus últimas palabras, el entrenador salió del lugar.
Clove no podía creer lo que les iba a pasar a los dos. De alguna manera se separarían, eso era obvio pero… ¿Tan pronto? Ella no lo quería así. La única persona que le había demostrado aprecio. La única persona en la que ella confiaba se iba, sin más que decir y no había forma de hacer que eso cambiara.
Cato inclino su cabeza un poco para ver a la pequeña chica que se encontraba frente a él. Todavía recordaba la primera vez que la había visto entrar por las puertas enormes y el momento en el que avisaron que ella tomaría parte en el mismo grupo que Cato y sus compañeros. La odio, el odio demasiado pero ahora…Ahora él sabía que no podía estar lejos de ella. Sentía que algo la unía a esa chica, era algo diferente que el simplemente no podía describir pero que estaba provocando un cambio muy dentro de él.
La mano de Cato se posó en la barbilla de la chica, levantándola, de forma que sus ojos se encontraran. Clove tomo aire muy hondo hasta llenar sus pulmones. Esos ojos azules que solamente había visto en una persona y esa persona era Cato. Tenían un brillo pero cuando algo lo hacía enojar, se hacían de un color un poco más oscuro. Eso volvía loca a Clove.
El chico movió su mano hacia la mejilla de la pecosa enfrente de él y ella inclino su cabeza sobre su mano. "Eres un estúpido" Clove susurro pero después enredo sus brazos alrededor del cuello de Cato. "Y por eso te amo" Le dijo y unió sus labios junto que los de el en un suave beso. Algo que no se daba frecuentemente con ellos dos.
La mayoría de los besos eran fuertes, algunas veces terminaban sangrando y con moretones pero este era suave. Sus labios se estaban tocando pero no lo parecía. Clove inclino su cabeza hacia un lado para poder besarlo mejor y después dio un paso atrás. Cato tenía sus brazos alrededor de la cintura de ella lo que hizo para el muy fácil levantarla y ponerla contra la pared más cercana que tenían. "Tengo una confesión que hacer…" Cato susurro. Clove levanto la cejas y espero a la confesión que el chico iba a hacer en algunos momentos pero antes de que pudiera hablar ella lo callo con un beso. "Déjame a mi hacerlo primero…" Cato solamente asintió.
Clove tomo aire de nuevo, por tercera vez y volvió a mirar a Cato a los ojos. "No tienes idea del cambio que tú has tenido conmigo y no sé si después de que tú te vayas yo volveré a ser la misma… La verdad no recuerdo como era la vida sin ti Cato. Puedes burlarte de mí y decirme que todo esto te parece cursi y anticuado pero no tengo problema. Atrévete a reírte y te arrancare la cara" Cato soltó una pequeña risa, no burlándose de sus 'cursilerías' pero si de sus últimas palabras, nadie acabaría con esa pequeña niña a la que todos temían. Una niña que hasta en los momentos más románticos tenía que hacer algún comentario físicamente ofensivo.
"No quiero que el entrenador nos separe y si fuera por mí, me iría contigo pero él tiene razón…Yo no te quiero perder y supongo que tú a mí tampoco y eso es lo que el teme. Que los tributos terminen enamorándose y todo lo que les tomo años para construir se derrumbe. 'Las emociones no son reales, simplemente son cosas que nosotros creamos'" Ella dijo en el estilo en el que el entrenador lo haría.
Cato la miro, contemplando su rostro y poniendo un poco de cabello detrás de su oreja mientras ella seguía hablando. No ponía atención a sus palabras, simplemente veía como sus labios se movían y las expresiones que ella hacía con su cara. Sorpresa. Amor. Maldad. Todo estaba en esa mujer perfecta ante sus ojos.
Cuando Clove termino de hablar, era su turno. "No diré nada, palabras no expresarían lo mucho que siento por ti." Cato susurro y le dio un beso en la frente. "Solo quiero dejarte algo en claro." Tomo el pequeño cuchillo de oro que colgaba del cuello de Clove y susurro. "Dudo que algo pueda separarnos" Dejo que los pies de la chica volvieran a tocar el suelo y luego ella siguió sus ojos hasta que se postraron sobre el collar que él le había obsequiado meses atrás. Qué bueno que ese día lo estaba utilizando pero él estaba en lo correcto. Si ellos se amaban, tenían que pelear. Estaban entrenados para eso, listos…
Los dos caminaron fuera del cuarto en donde se encontraban y se dirigieron a la oficina del entrenador. Tocaron la puerta dos veces y luego Cato giro la perilla, abriendo la puerta para la niña que se encontraba frente de él y dejándola pasar. Los dos se sentaron en unas sillas frente al escritorio del entrenador y el colgó el teléfono. "No tienes tiempo que perder. Te vas mañana temprano" Dijo el entrenador sin antes cuestionar porque los dos se encontraban ahí, el solamente habría pensado en ver a Cato pero Clove estaba junto a él. "Hay alguna manera en la que no me valla?" Cato le pregunto al entrenador y este solamente alzo una de sus cejas.
Apoyo sus codos en el escritorio y aclaro su garganta. "Puede que lo haya, puede que no. No lo sé, eso es un riesgo que no jugare." Había algo que el entrenador podía hacer por Cato y por Clove, no para su bien…Si no para el de él. De manera egoísta quería tomar otra decisión que tuviera algún cambio en la vida de los jóvenes. EL simplemente no los quería juntos y los separaría de alguna manera… "Quiero saberla" Cato demando pero Clove no estaba muy segura de eso. Ellos podían reencontrase cuando fueran más grandes de dieciocho años pero eso era un camino largo. Todavía les faltaba mucho para llegar a tener esa edad. A Cato dos años y a Clove tres.
Clove cerró los ojos mientras espero por la respuesta del señor que se encontraba sentado frente a ellos. "Ya les dije que no correré ese riesgo" Volvió a contestar el entrenador. Probablemente no había manera en la que Cato y Clove pudieran estar juntos. "Si me va a mandar a otra parte por lo menos quiero saber si hay alguna manera de no hacerlo."
"Has odio hablar de…Finnick Odair?" El entrador le pregunto a Cato. "¿Tu Clove?" Clove asintió levemente y luego miro a Cato. "Sabes en el tipo de trabajo que se encuentra… ¿No es así?" Ella volvió a asentir. Sabía perfectamente a donde esto la llevaba y se sentía impotente porque Cato seria el que pagara las consecuencias de los actos de los dos. "Los entrenadores de Finnick ganan dinero por cada vez que alguien…Lo cita, por así decirlo." Pero Cato simplemente no entendía nada de lo que estaban diciendo. Para empezar ¿Quién era Finnick Odra? Segunda, ¿En que trabajaba?
"Te explicare Cato, ya que parece que no tienes idea de lo que estamos hablando." El entrenador miro al chico que tenía una cara de estar desconectado al no saber lo que pasaba a su alrededor. "Finnick Odair es una persona que hace años gano los Juegos del Hambre. Mucha gente en el Capitolio pensó que él tenía un gran carisma aparte de ser atractivo para las mujeres. Por lo que he visto en estos años, al verte entrenar y la forma en la que te relacionas con la gente…Veo potencial en ti al igual que las personas del Capitolio lo hicieron en Finnick." Está bien, ahora tenía la biografía de ese chico pero lo que a él le interesaba era en que trabajaba. "Lo que él hace en pocas palabras es prostituirse para el bien de cada persona. Eso le da dinero al Capitolio, hacia como a su distrito. Puede que eso te haga quedarte con tu novia, Clove."
Clove sintió su aliento atrapándose en su garganta, no. Cato no pagaría por algo que los dos hicieron. "Puedes durar hasta quince años en ese trabajo, cuando la gente en-…" Pero Clove lo interrumpió antes de que pudiera terminar. Ella no iba a dejar que Cato lo hiciera todo solo. "Hay alguna manera de hacer su estadía en el Capitolio más corta?" Pregunto la chica. "No que yo…" Pero ella volvió a interrumpir al entrenador. "Estoy decidida a ir con el si eso, de alguna forma, hace que nuestro regreso sea más pronto. Ganare los juegos justo después de Cato y usted me podrá mandar." Los ojos de Cato se abrieron de par en par y el meno la cabeza. "Tú crees que siendo bonita vas a conseguirlo?...Esta bien, acepto" Contesto el entrenador. Ya no había vuelta atrás, los dos irían a los juegos, ganarían pero se encontrarían en un lugar que posiblemente podría acabar con su persona.
aqui esta el pequeño capitulo. estaba esperando a llegar a las 84 reviews, nunca llegue y luego me di cuenta de que no era justo para la gente que leia y dejaba reviews asi que por eso escribi el capitulo. enserio lo siento :c (94 reviews para el proximo) por cierto, ya tengo 16!
LoverOfClato: no los separare :p o por lo menos eso es lo que pienso. besossss 3
AyssaSpinett: ni de que te disculpas, yo tampoco tuve internet pro un rato y enloqueci. ysiiii! a mi tambien me gusta mucho cuando escribo a los dos provocandose. *tease tease tease* ya llegara el momento. un abrazo!
Leik Sad: jaja no pues muchisimas gracias!
Clatoloveyeah: no los separare, amantes de Clato! nuncaaaaaaaaaa! ah y muchas gracias por el comentaria c': un abrazote de eso!
NuriaHappyClato: porque solamente llevaba dos reviews y pensaba que a la gente ya no le habia gustado :c pido perdon. un abrazote y un beso
Pame-Kentwell: nunca podran tranquilidad en ese mundo en el que viven pero quien sabe...talvez despues de todo esto ellos porfin puedan ser felices 3 un beso
