Entre celos y risas

El tiempo había transcurrido lo más lento posible, Sakura y Tomoyo se la desvivieron acomplejadas el resto de esa fastidiosa semana llena de trabajo para la castaña y de un largo entrenamiento para la joven esposa de esta. Las ancianas estaban al borde de un colapso nervioso, esta era la primera vez en todos los tiempos que un grupo de chicas jóvenes entraba en la organización y además de eso una pequeña se había convertido en su líder, no podían quejarse, después de todo la chica lo estaba haciendo bien comparado a lo que se esperaba de ella en sus primeros días, cavia destacar su enorme poder mágico que incluso superaba al anterior primer pilar y a los demás pilares juntos, la chica había superado sus expectativas en todos los aspectos y aunque se la pasaran quejándose por la presencia de las jóvenes futuras estudiantes debían admitir que su presencia traía alegría a la ciudad. Lo único que si les molestaba era la presencia innecesaria de los padres de las jóvenes chicas, los cuales no paraban de dar vueltas por toda la ciudad presumiendo lo maravillosas que eran sus hijas con los otros padres que se encontraban en el camino, este aspecto les desagradaba, no soportaban a las personas que valoraban mas las cosas materiales que la vida que el mismo dios les había otorgado. Era cierto que el prestigió otorgado al ser un miembro del clan Yunokichi traía consigo grandes ventajas ante la sociedad, pero a pesar de esto las Yunokichi eran personas mucho mas sencillas de lo que aparentaban, sus riquezas las habían forjado ellas mimas sin la ayuda de nadie y valoraban sus orígenes de carácter humilde ya que la mayoría de las integrantes del clan provenían de familias pobres y disfuncionales, que cuando fueron reclutadas no perdieron ese algo que las llevo a ser las grandes personas que medio mundo conocía. Reconocían que las chicas no seguían la corriente de sus padres y que se mantenían al margen de las conversaciones pero era el solo hecho de que no podían soportar a los humanos que se aprovechaban de las situaciones por las que otras personas estaban pasando, en este caso, los padres aprovechando para presumir el que sus hijas hayan sido aceptadas en la institución, eso resultaba realmente inútil, ya que los padres que se encontraban en los caminos de la ciudad también tenían hijas que habían sido aceptadas en la institución. Lo único que valía la pena presumir era si sus hijas habían tenido algún contacto con la chica que era la líder del clan, pero dado que esta ya tenía a ese alguien especial en su vida nadie se atrevía a mencionar algo al respecto.

Las herederas estaban algo inquietas, a la mañana siguiente serian asignadas a sus nuevos dormitorios y a sus respectivos salones. No sabían si quedarían juntas o en diferentes salones, no sabían si las pequeñas retomarían sus estudios desde donde los dejaron o si solo se dedicarían a estudiar magia al igual que las que ya se habían graduado de sus respetivas escuelas, tal era el cazo de Shizuma y Shizuru.

Sakura y Tomoyo pasaron su ultimo día encerradas en su habitación, nada ni nadie tenia derecho de molestarlas en el ultimo día de esa larga semana, incluso sus familiares tenían estrictamente prohibido molestarlas en su día de descanso. Y es que no habían parado de trabajar en toda la santa semana, desde que les habían otorgado poderes a las demás herederas no habían tenido tiempo mas que para dormir unas cuantas horas. La castaña en varias ocasiones termino yendo a misiones de alto rango solo por que si se lo pidieron las ancianas del consejo. En una de esas ocasiones tubo que ir de nueva cuanta al país natal de su primer amor y aunque le pareció innecesaria la misión nada pudo hacer para rehusarse, así que termino yendo completamente sola a Hong Kong con el peligro de encontrarse con Li Shaoran, pero milagrosamente eso no sucedió.

Touya estaba algo nervioso, se entero de que dos miembros de la familia del mocoso ingresarían a la misma institución que su hermana y eso le desagradaba en sobremanera, a pesar de que su hermanita ya estaba casada, y no es que le agradara mucho la idea, aun tenia que protegerla de todos aquellos hombre libidinosos que habitaban en la tierra mortal y que la veían como una cachorrita indefensa, comprendía que su hermanita ya no era una niña y que la magia que poseía en su interior era el arma mas mortal del mundo, pero aun seguía siendo muy noble y distraída, no cavia dudad de que aun le faltaba mucho camino por recorrer y el estaría ahí para ayudarla en cuanto lo necesitara.

Sonomi Daidouji, la hermosa madre de Tomoyo, se mantenía al margen, ella no savia nada de magia y aunque la castaña hija de su prima le había ofrecido otorgarle poderes ella simplemente se rehusó a aceptarlos, aceptara la idea del todo, era solo que no estaba para esas cosa, para ella lo mas importante era su familia y su empresa que de por si ya estaba creciendo enormemente gracias a la unión de las Yunokichi con su compañía. Sakura estaba algo preocupada por este hecho, no era mas que por el hecho de que la señora Sonomi era la madre de su esposa, y dado que esta se había vuelto un miembro de su familia muy seguramente los demás miembros de sus clanes rivales al enterase de este hecho intentarían cobardemente atacar a la desprotegida Sonomi para obligarle a salir a pelear por el liderato de la organización. Sin más remedio ambas esposas optaron por darle un artículo mágico a la madre de Tomoyo, que le mantendré protegida no importando la situación en la que se encontrara.

Yue y kero, ellos estaban completamente desocupados, desde que Sakura había regresado de las dimensiones no les habían encargado ningún tipo de misión ni nada por el estilo, solo los dejaron descansar después de que ambos habían vigilado arduamente durante día y noche las acciones de la antiguas sacerdotisas, quienes por cierto era las que mas peligro corrían en su dimensión. Pero lo que si tenían claramente entendido era el hecho de que tendrían a un grupo de la institución a su cargo para enseñarles la magia de la luna y el sol. Pero eso seria algo muy sencillo para ellos, además su ama estaría en los alrededores de la escuela así que su deber no seria afectado en lo más mínimo. Con respecto a la otra identidad de juez de la luna, pues este solo se dedicaba a seguir sus estudios de medico en compañía del hermano de la líder Yunokichi.

Fujitaka Kinomoto, el hombre que era la reencarnación del mago Clow se había ido a una excavación al antiguo Egipto en compañía de varias Yunokichi de elite para su protección, aunque el hombre se sentía fabulosamente feliz por poder hacer ese viaje gracias a la ayuda de su hija, aun se sentía algo triste ya que eran varios miles de kilómetros que lo separarían de sus hijos, pero estaba seguro de que ellos estarían bien, mientras Sonomi Daidouji estuviera con ellos sabia que ella les daría los consejos que por el momento el no podría darles.

Ese día paso rápidamente, la mayoría de las jóvenes en medio de su impaciencia apenas había podido dormir una cuantas horas durante la noche. Algunas desesperadas incluso había llegado un par de horas antes a el gran auditorio de la magnifica institución.

Sakura y Tomoyo habían dormido plácidamente por lo que fueron mas de diez horas, descanso suficiente para lo que les esperaba en ese largo día. Ellas habían decidido entrar en la institución como simples estudiantes, y esto era porque dos miembros de la familia Li andarían por los alrededores y dado que los de la familia Li andaban detrás del nombre y la apariencia de la nueva líder era mucho mas seguro para la castaña mantenerse en anonimato, después durante la reunión de estudiantes se encargarían de borrar de los recuerdos de las chicas el rostro de la líder Yunokichi. Por el momento a ellas se les referirían como alumnas superiores dentro de la institución y tendrían la labor de ayudar a cualquier chica que así lo requiriera. También en algunas ocasiones se encargarían de instruir a alguno que otro grupo cuando las profesoras se encontraran en alguna misión, y al parecer esta seria uno de esos casos.

Las nuevas alumnas de la primera generación ya estaban entrando al gran auditorio, el lugar era impresionante, tenia un tacho encantado que reflejaba el magnifico universo, las ventanas eran de mosaicos de cristal y algo pequeñas pero que dejaban entrar perfectamente la luz del día, en las paredes había candelabros de cristal encendidos que destellaban pequeñas lucecitas de colores, los asientos eran de piel y el suelo estaba cubierto con una misteriosa neblina rosada que les dejaba maravilladas al instante, y en la pared de mármol que estaba justo detrás del pódium había una enorme escultura tallada en mármol, era una mujer de cabellos largos empuñando una preciosa espada en la mano derecha, su rostro era cubierto por sus largos cabellos y llevaba puesto uno de los trajes de combate Yunokichi mas exclusivos, aquellos trajes que solo los pilares podían llevar puestos. Alado de ella había nueve chicas semejantes a ella, todas vestidas de igual manera, caracterizándose únicamente por el largo de su cabellera y su estatura, lo cual daba a entender que no todas tenían la misma edad. Nadie que no perteneciera al grupo de personas mas cercanas a la castaña savia quienes eran las diez jóvenes esculpidas en esa pared además de que no podían averiguarlo por el singular antifaz que cubría los rostro de esas jóvenes.

A las chicas nada les daba mas alegría que ver a su amada Sakura- sama de nuevo, desde hacia mas de una semana que no le veían por ningún lado y ya deseaban verla. Todas al entrar recibían un brazalete dorado que por alguna extraña razón su amada Sakura-sama les había mandado a dar, pero viniendo de su joven ídolo no les importo en lo mas mínimo la extrañeza de ese detalle y se lo colocaron sin siquiera pensarle demasiado.

Las herederas habían recibido indicaciones de mezclarse con todas las estudiantes comunes y así es como lo hicieron, sin embargo no pudieron mantener un perfil bajo, era inevitable, después de todo todas ellas eran muy hermosas y cabe destacar que habían ingresado al lugar todas juntas, además de eso eran chicas que nadie había visto en la anterior escuela o incluso por los alrededores de la ciudad en los últimos días. Ellas ya habían recibido algo de la castaña Kinomoto el día anterior así que no era necesario aquel brazalete que todas las demás poseían. Alguna que otra intento acercarles y algunas de las herederas tenían las intenciones de jugar un poco con aquellas chicas, mas específicamente, Shizuru y Shizuma, pero obvio que desistieron por la simple mirada reprobatoria de sus pequeñas parejas. Así que, nada paso, tomaron asiento en la parte más lejana del pódium, justo como Sakura se los había pedido, y esperaron a que el joven matrimonio hiciera acto de aparición.

Eran ya las ocho de la mañana de ese día cuando las puertas del auditorio se cerraron completamente, nadie más que no fuese una nueva estudiante podría entrar después de esa hora, pero de hecho todas las estudiantes ya estaban dentro del lugar, a excepción de ciertos miembros de uno de los clanes rivales que al parecer se habían retrasado.

Solo bastaron unos cuantos segundos para que la hermosa líder del clan apareciera en el lugar. Cuando entro en el pódium medio mundo se quedo en silencio, para sorpresa de todas la castaña llevaba puesto el mismo uniforme que ellas, lo que significaba que también seria una estudiante, eso desconcertó a la mayoría, ya que era muy obvio que la chica era la mas poderosa y experimentada hechicera de todo el clan, no por nada se había convertido en la líder de la organización. Detrás de ella entro la bella amatista, esto a las chicas no les agrado del todo, sabían que esta jovencita era la protegida de su ídolo y que quizá también era casi tan poderosa como al castaña pero eso aun así no les gustaba, ellas creían que la amatista no era lo suficientemente buena ara su Sakura-sama y es que solo era el hecho de que no le conocían muy bien, pero debían aceptarlo, si su amada ídolo Sakura-sama estaba con esa chica debía ser por algo.

La amatista se posiciono alado de su esposa, quien ya estaba justo enfrente del público esperándola. Para cuando ambas chicas estuvieron juntas, todo un suceso ocurrió. Los dos miembros de la familia Li llegaron de improviso arruinando los planes que las chicas habían formulado. Sakura estaba sudando frio, no sabia la razón de esto pero la presencia de la acompañante de Meiling le ponía los nervios de punta. Las recién llegadas se sentaron en los únicos lugares que aun estaban vacios, Meiling se sentó sin presar mucha atención al pódium, pero la chica que le acompañaba, desde el momento que entro al lugar no despego los ojos de la hermosa castaña quien le miraba con un claro nerviosismo. Las jóvenes esposas parecían preocupadas, esto no paso por desapercibido por la mayoría de las presentes, que de inmediato le echaron la culpa a las recién llegadas. Todas las miradas ahora se posaban sobre las chicas del clan Li, Meiling no miraba a ningún lugar en especifico, solo volteaba a todos lados como esperando que algo sucediera. Aprovechando la distracción de todas la amatista se acercó a la castaña y le susurro algo al oído haciendo que la joven chica se sonrojara, lo cual la joven acompañante de Meiling noto de inmediato.

Bienvenidas sean todas ustedes a este primer año del curso. – anuncio Tomoyo tomando el micrófono, de inmediato todas retomaron sus composturas y prestaron atención a la chica. – Como todas ya sabrán, yo soy Tomoyo Daidouji. – antes de proseguir una maléfica sonrisa apareció en sus labios dejando a todas perplejas, Sakura lo noto y de inmediato intervino, y es que los planes de su esposa debían se algo peligrosos si tenia esa sonrisa en sus labios.

Buenos día tengan todas ustedes, yo…. – y no pudo terminar de hablar ya que de inmediato los gritos de todas las chicas se hicieron presentes dejándola casi sorda.

¡¡¡SAKURA-SAMA, TE AMAMOS!!! – se escuchaba por todos lados. Más de una persona en ese lugar se puso celosa de lo mucho que todas esas chicas adoraban a la castaña.

Ya, tranquilas. – la castaña sentía como si alguien quisiera secuestrarla. Se sereno un poco y prosiguió. – Como hoy es su primer día les tengo algo preparado que estoy segura les encantara. – sonrió divertida, absolutamente nadie savia lo que aun tenia planeado para divertirse un rato y además de eso gracias a su plan vería quienes eran aptas como para se entrenadas por ella personalmente. – El día de hoy voy a imponerles un pequeño reto. Como ya se habrán dado cuenta traigo el mismo uniforme que ustedes, con esto doy a entender que estaré estudiando aquí, pero para mi es algo diferente. Dado que yo ya pose los conocimientos más básicos se me ha permitido enseñarles a algunas pocas los conocimientos que ya poseo. – todas estaban a la expectativa, si lo que Sakura decía era verdad entonces habría algunas dichosas de ser entrenadas por ella, pero la pregunta era, ¿A quien elegirá, como y por que lo aria?, Sakura estaba mas que satisfecha, las estudiantes le causaban una gran diversión, la cual fue opacada por la mirada penetrante de cierta chica del clan Li. Tratando de no poner atención a aquella chica tan rara la castaña Kinomoto simulo su malestar y prosiguió con lo suyo. – Dentro de exactamente cinco minutos iniciaremos un pequeño juego por toda la ciudad. Absolutamente todas participaran, sin excepciones. – miro de reojo a las demás herederas quienes de inmediato captaron la indirecta. – Eso también te incluye a ti mi querida Tomoyo. - la miro de reojo y esta se sorprendió, ella tampoco sabia lo que su amada esposa tramaba y le inquietaba el hecho de no saberlo, pero confiaba en Sakura así que solo sonrió y siguió escuchando las palabras de la chica. Una de las chicas del clan Li se sobresalto al oír como es que le había hablado su amada a la chica amatista. - Jugaremos…atrapen a la hechicera. Le hechicera seré yo y todas ustedes intentaran atraparme, para su beneficio no usare mas magia de la que necesite, no obstante eso no significa que me dejare atrapar tan fácilmente. Las reglas serán las siguientes. Numero uno: pueden usar cualquier tipo de estrategia para atraparme, incluso pueden conformar equipos si así lo desean. Numero dos: no solo tiene que encontrarme, tienen que atraparme, lo que significa que deberán tocarme, si es que pueden. – rio por lo bajo. – Número tres: el campo de juego será absolutamente en toda la ciudad, incluyendo la mansión Yunokichi, exceptuando mi habitación y la de mis familiares. Numero cuatro: tienen a lo mucho hasta el medio día de hoy para lograrlo, ya que a esa hora comenzare a hacer las listas de las integrantes de cada salón. - miro su reloj de pulsera y noto que solo faltaba un minuto para que todo comenzara.

A las vista incrédula de todos los presentes se quito su collar de la estrella y se lo entrego a Tomoyo, esta estaba pasmada, no podía creer que de verdad su amada Sakura hablara enserio. La amatista se puso peor cuando vio horrorizada como es que su nada esposa se estaba quitando aquel colgante de cristal con el que ambas compartían un vínculo mágico, eso significaba que su amada esposa le permitiría usar su magia a su antojo, sin las clásicas restricciones que sin querer la castaña le imponía. La castaña beso tiernamente la frente de la chica y desapareció del lugar dejando a todas las presentes perplejas.

Unos segundos después de que la chica desapareciera una estampida de estudiantes salía corriendo por todos lados en su búsqueda. Solo unas cuantas personas se habían quedado en el auditorio, Tomoyo y las demás herederas sabían perfectamente que la castaña no se dejaría atrapar tan fácilmente y suponían que la chica muy seguramente no seria atrapada en menos de cuatro horas, así que decidieron conversar un rato antes de ir en su búsqueda. Además de ellas había otro par de chicas que al parecer también pensaban igual que ellas.

Sakura-chan me ha sorprendido el día de hoy. – Himeko estaba muy sorprendida, nunca pensó que así seria su primer día en la institución.

Si, es extraño todo esto. – secundo la pequeña Nagisa.

Tomoyo- san, ¿Tu sabes lo que planea Sakura-san? – pregunto Natsuki.

No, no me comento absolutamente nada. Solo me dio su llave de la estrella y su colgante de cristal. – dijo cabizbaja.

Que extraño. – murmuro pensativa Shizuru. – Dígame una cosa Tomoyo-san, ¿Cual era el plan originalmente? o mejor aun, ¿podría decirnos el motivo del por que cambiaron tan drásticamente las cosas? – esa pregunta causo cierta tensión en la chica, la amatista miro de reojo a las otras dos jovencitas que aun estaban en el auditorio y viendo que estas estaban a una distancia considerable decidió que podía hablar sin ningún peligro.

Ven a esas dos chicas que están ahí. – les indico con la mirada a las jovencitas del clan Li, las herederas asintieron y esperaron a que esta prosiguiera.- Ellas son miembros actuales del clan Li, nuestro clan rival. Actualmente el miembro varón más joven de esa familia ha intentado averiguar el nombre de la actual líder.

Eso es todo. – la miro sospechosa Nadia.

No, no es todo. – sonrió tristemente preocupando a la mayoría de las presentes. – Ese chico que anda detrás del rostro de Sakura-chan, fue alguna vez el primer amor de mi amada esposa. – las chicas se impactaron, no esperaban tal respuesta. – se que es impactante, es ilógico que el chico que aun esta perdidamente enamorado de mi esposa ande detrás del nombre del primer pilar Yunokichi siendo que precisamente es la chica de la que esta enamorado. – rio con ironía.

El pasado de Sakura-chan es lo menos importante, ella es quien nos lo debe contar cuando mas lo crea necesario, mientras tanto es nuestro deber ayudarle en todo lo que podamos, aun cuando ella no nos lo pida seguramente necesita nuestra ayuda. – la pequeña Ellis había dado en el blanco, Tomoyo capto entonces lo que debían hacer, se golpeo mentalmente así misma y prosiguió con lo que estaba.

El plan original era borrar de la memoria de la demás chicas el rostro de la líder Yunokichi para que así no hubiera peligro alguno. Pero con la llegada de las chicas del clan Li todo cambio, seguramente lo que Sakura quiere que haga es precisamente que borre lo que principalmente debíamos borrar, por eso me dio su llave y su colgante, no quiso hacer magia que llamara la atención de las chicas Li y solo usara la magia mas indispensable para esconderse.

Pero yo no entiendo por que tenia que salir con eso del jueguito de la hechicera, para mi es una completa perdida de tiempo. – murmuro Shizuma algo fastidiada.

Originalmente el juego de atrapen a la hechicera era una de las pruebas que tenían que pasar las Yunokichi para pasar de nivel mágico, pero desde que Sakura entro a la organización cambiaron las cosas y ese examen se elimino ya que nadie que no fuese un pilar podía atrapar a la hechicera, ya que las reglas dicen que debe ser las Yunokichi mas poderosa en todo el clan y no hay nadie mas poderosa que Sakura-chan. - Dijo Tomoyo sin pensar bien las cosas.

Entonces las demás chicas no tienen oportunidad de atraparla, solo nosotras podríamos lograrlo si lo hacemos juntas. – Chikane había hablado casi sin pensarlo, no había olvidado que ellas también tenían que atrapar a la castaña y la mejor posibilidad para hacerlo era que se unieran para lograrlo. – solo nosotras que somos lo que somos podríamos tener una oportunidad para atraparla, lo que me inquieta es como encontrarla primero.

Sakura-chan nunca ha sido muy buena escondiéndose de mi, yo se donde esta en estos precisos momentos. – guardo las posesiones de su amada esposa y continuo hablando. – Pero yo tengo mucho trabajo que hacer por el momento así que tendrá que esperar.

Yo no quiero esperar, no es divertido. – murmuro una voz por encima de las nueve chicas. – Hola, pensé que nunca me verían. – la castaña Kinomoto estaba flotando justo encima de las chicas con una sonrisa traviesa en sus labios.

¡¡¡SAKURA!!! . – grito una chica detrás de todas las herederas. Todas se sorprendieron al ver como una de las chicas Li se acercaba corriendo donde ellas estaban. – ¡¡¡QUIERO HABLAR CONTIGO EN PRIVADO!!! . – Saya Li había corrido desde su asiento al ver a la castaña Kinomoto en ese lugar. Todas se sorprendieron y Tomoyo por su parte se puso a la defensiva, esa chica le recordaba a alguien a quien no quería ver cerca de su esposa. Meiling había corrido para detener a su prima pero la alcanzo mucho después de que esta había gritado.

Disculpa, pero yo no te conozco. – Sakura estaba nerviosa, no sabía por que, pero no podía ver a los ojos a esa chica y enfrentarle directamente.

ACASO NO ME RECONOCES, SOY YO, SHA….- fue callada por tremendo golpe proporcionado por Meiling.

No hagas tonterías. – le regaño a la chica de cabellos azabaches. – Discúlpanos, no era nuestra intención interrumpir su conversación.

No te preocupes Meiling, a mi no me ha incomodado para nada. – Sakura sonrió inocentemente, haciendo que más de una de las presentes se sonrojara por la inocencia de la chica. Sakura se paro precisamente enfrente de donde estaba la chica de cabellos azabaches. – Tu debes ser Saya Li, es un gusto conocerte, pero debo decirte que deberías tener mas cuidado con tus palabras, solo mi familia y mis amigos pueden llamarme solamente por mi nombre, por lo menos muestra algo de respeto a tu superior, aquí soy una persona muy importante y si las ancianas te atrapan llamándome solamente por mi nombre te reprenderán como nunca en tu vida. – palabras mas duras no pudo decir la castaña, algo en esa chica le incomodaba en sobremanera y algo muy dentro de si le decía que debía ser aun mas dura con ella. Todas las herederas se burlaban interiormente, no sabían por que pero les alegraba que la castaña hubiera puesto a esa chica en su lugar.

Meiling, tus eres una amiga importante para nosotras y por eso las ancianas no te molestaran si cometes un error asa, pero tu prima se ve que es de un carácter especial y me temo que eso es inaceptable. – Tomoyo parecía enojada, cosa que la mayoría de las presentes noto de inmediato.

PER...DO...NE…ME, SAKURA-SA...SAMA. – tartamudeaba Saya Li claramente molesta. Su semblante cambio rápidamente, algo había recordado el pequeño juego en el que aun estaban involucradas todas.

Sakura tuvo un mal presentimiento y rápidamente se alejo del lugar, las intenciones se Saya Li fueron notorias cuando repentinamente cayo al piso con los brazos entrelazados, como si hubiera querido atrapar a alguien que se le había escapado de las manos. Tan rápido como había caído se levanto del suelo he intento de nueva cuenta atrapar a la castaña quien por cierto ya había entendido las intenciones de la chica. Las demás solo las observaban desde su lugar, no les importaba en lo más mínimo las inútiles intenciones de la chica Li por atrapar a la castaña, todas sabían que nunca la atraparía a menos que la hechicera así lo quisiera. Tomoyo estaba muy enojada, no soportaba la cercanía de esa chica cerca de su esposa, no tenia razones aparentes para odiarle pero extrañamente lo hacia, apenas le había conocido y ya le odiaba. La castaña evadía cada intento de la otra chica, a pesar de que estaba nerviosa podía esquivarla fácilmente y se mantenía lo mas lejos de ella posible. Este jueguito le estaba divirtiendo más de lo que esperaba, en especial esa chica persistente que no perdía la esperanza de atraparla. Sus risas fueron malinterpretadas y pronto su amada esposa término perdiendo la paciencia, Tomoyo se había retirado del lugar muy enfadada con el único objetivo que tenia que cumplir, borrar las memorias de las demás chicas.

Sakura se distrajo un solo segundo para ver a donde se había ido su esposa y eso fue suficiente para que la chica del clan Li aprovechara para atacarla con magia. De la nada un fuerte viento aprisiono a la castaña, las herederas mas pequeñas llegaron a preocuparse mientras que las más maduras solo miraban entretenidas la escena. Aquel pequeño despliegue de poderes fue lo que la castaña necesitaba para saber por que esa chica le incomodara tanto. No lo podía creer, no sabia como reaccionar, frente suyo se encontraba una chica que tenia la misma esencia mágica de aquel chico que alguna vez amo y lo peor de todo es que tenia toda la apariencia de una chica, eso fue la gota que derramo el vaso. Un enorme torbellino de emociones se aglomeraban dentro del corazón de la castaña, si antes esa chica le causaba incomodidad ahora no solo era eso, sino que estaba entre aterrada y muerta de la risa por lo que acababa de descubrir.

En otro lugar, Tomoyo trataba se relajarse lo mas posible, se sentía frustrada, como si alguien intentase separarla de lo mas preciado que tenia en el mundo y eso no le agradaba en lo mas mínimo. Mientras se relajaba convocaba a la carta "Borrar" para que esta borrara de los recuerdos de las chicas el rostro de la líder Yunokichi. Mientras la carta hacia su trabajo la amatista miraba el caos que la castaña había desatado. Por toda la ciudad había chicas buscando desesperadamente a la hermosa castaña, muchas chocaban entre si en medio de su frustración, no habían pasado ni veinte minutos desde que todo había comenzado y la mayoría ya estaba perdiendo el control de sus acciones, ninguna de las Yunokichi mayores entendía lo que su líder quería lograr con ese juego pero de lo que estaban seguras es de que la ese objetivo seria de suma importancia y traería con ella una gran moraleja para las chicas.

Tomoyo estaba mas relajada, la escena de la ciudad le había sentado de maravilla y la carta ya había terminado de hacer su trabajo así que lo único que le quedaba por hacer era regresar donde antes para ver si su amada esposa ya había terminado de jugar con esa chica del clan Li.

Cuando la chica llego donde su amada esposa se sorprendió de lo que en su ausencia había pasado. Todo el lugar se encontraba en completo caos, por todos lados había escombros de lo que fue una gran batalla entre dos seres sumamente poderosos, miro preocupada por todos lados buscando respuesta a lo que estaba o acababa de suceder, cerca del pódium pudo ver a las demás herederas y a Meiling, todas ellas tenían su mirada en el techo mientras en su rostro se reflejaba una expresión de paciencia, la amatista curiosa miro al techo y con horror vio a su esposa peleando la chica del clan Li a la que le había tomado odio. No comprendía como es que todo aquello había pasado a tan solo unos minutos después de que se había ido. Algo alterada corrió a donde las demás herederas y pidió una explicación, estas negaron saber lo que estaba sucediendo y solo le dijeron que la castaña solo se estaba defendiendo lo mas que podía de aquella chica y que fue la de cabellos azabaches la que había provocado tal caos en el auditorio. En el rostro de Sakura ya no se encontraba aquella sonrisa suya que tanto le caracterizaba, en su lugar había un rostro lleno de indiferencia hacia la chica que le estaba atacando. En varias ocasiones la de cabellos azabaches suplico que le atacara, al parecer tenia muy en cuenta que los poderes de la castaña estaban mucho mas arriba de los que estaba demostrando, pero esta no le prestaba atención, estaba sumergida en el mar de sus pensamientos pensando quien sabe que en cosas que incluso llego a perder la noción de lo que estaba sucediendo en ese lugar.

Hubo un momento donde la chica Li no soporto mas la indiferencia de la castaña y sin querer bajo el yugo de su orgullo y desesperación invoco un dios elemental que no debió haber invocado sin pensarlo antes. Una inmensa oleada de fuego se acercaba peligrosamente a gran velocidad a la castaña Kinomoto, esta no reaccionaba en lo mas mínimo, algo extraño estaba sintiendo, algo que jamás pensó que volvería a sentir estaba renaciendo en su corazón y eso le asustaba mas que cualquier cosa en el mundo. Tomoyo en medio de su angustia no aguanto más y salió al rescate de su distraída esposa. Un segundo antes de que el fuego alcanzara a la castaña, la amatista logro quitarla del camino. Ambas chicas cayeron al suelo, Sakura había despertado de aquel raro trance en el que se había envuelto ella misma y vio horrorizada a su amada esposa, la cual tenía una grabe quemadura en el brazo.

El estruendo se escucho por toda la ciudad. Las Yunokichi de elite no tardaron mas de un minuto en darse cuenta de lo que estaba sucediendo y fueron a cumplir su deber, pronto llegaron al gran auditorio para proteger a la joven maestra de las cartas. Las jóvenes herederas estaban algo intranquilas, no sabía si debían ayudar o quedarse donde estaban, además aun no sabían usar su magia. Meiling estaba pasmada, nunca creyó que su prima llegara a tales extremos de violencia con tal de recuperar el orgullo perdido. Por u parte Saya Li parecía estar a la expectativa, lamentaba que la amatista saliera lastimada, pero lo que mas le importaba era el hecho de que Sakura aun no respondía a sus ataques. Palideció al ver como miles de Yunokichi de elite se aglomeraban dentro del lugar con intenciones claramente evidentes, destruir a la persona que había provocado tal desastre y que de paso había lastimado a una de las jóvenes líderes. De no ser por la oportuna intervención de cierta castaña claramente enfadada quizá la chica habría salido del lugar con algo más que una advertencia.

Antes de que la guardia especial de la castaña Yunokichi atacara a Saya Li, Sakura Kinomoto se postro frente a ellas pidiéndoles detenerse, que ella se encargaría personalmente de la chica y que podían retirarse con toda calma.

En los ojos de Sakura podía verse cierto brillo malicioso que hasta el momento nadie en la estancia había visto hasta el momento. Saya estaña sudando de miedo, no sabia que es lo que tramaba la castaña y eso le angustiaba, sabia que había cometido un grabe error, uno que no podía remediar con una simple disculpa.

Esta será la primera y ultima vez que lastimaras a alguien tan importante para mi.- La voz de Sakura estaba cargada con odio, uno que nunca creyó que llegaría a sentir por esa persona. – Si en algún momento llegas a lastimar a un miembro de mi familia no dudes que te matare, no estoy jugando Li-kun, si te atreves a ponerle una mano encima a mi amada Tomoyo te buscare hasta en el mismo infierno si es necesario solo para matarte. Ya no soy la chica a la que alguna vez amaste.- fue lo ultimo que le dijo Sakura a Saya antes de ir a ver como estaba su esposa.

Saya Li se quedo totalmente muda, la castaña ya había descubierto su secreto y ahora su destino dependía de las nueve chicas que le miraban desaprobatoriamente y de las dos que le miraban con desprecio.

Sakura curo las heridas de Tomoyo, esta algo asombrada por lo que acababa de escuchar apenas y se dio cuenta cuando la castaña la había cargado para llevarla en brazos a su recamara a descansar, y no es que lo necesitara, era solo que la castaña quería estar con ella a solas por unos minutos. Saya miro la escena atónita, estaba que no se la creía, había perdido la oportunidad perfecta para atrapar a la castaña y así pasar mas tiempo juntas pero por su maldito carácter ahora estaba bajo advertencia y eso no era lo que mas le agradaba del asunto.

Las demás herederas sabían donde debían ir, ya que la castaña estaba tremendamente enojada no podrían atraparla nunca y de todas maneras aun faltaban mas de tres horas para que el tiempo limite terminara así que aun tenían tiempo para planear algo. Las únicas que se quedaron completamente a solas en el gran auditorio fueron las primas Li, la morena casi tragándose con la mirada a la de cabellos azabaches que hacia tan solo unos minutos había lastimado a la hermosa amatista, esta por su parte no prestaba ni la mas mínima atención a su prima, tan solo miraba en silencio el lugar donde anteriormente estuvo el amor de su vida.

En la habitación de el joven matrimonio, Sakura recostaba en el cálido lecho matrimonial a el amor de su vida, no tenia palabras que describieran lo mal que se sentía por no haber reaccionado a tiempo, su mirada cargada con una inmensa vergüenza no paso desapercibida por la amatista, quien de inmediato jalo el cuerpo de su esposa para que esta quedara encima suyo y así poder abrazarla lo mas cariñosamente posible, Sakura correspondió el abrazo mientras una pequeñas lagrimas caían de sus hermosos ojos color jade.

Esa chica… es Shaoran, verdad. – soltó de golpe la amatista, sabia que por alguna razón esa persona no le caía bien. – Me di cuenta por que la llamaste Li-kun . – empezó a reir, le resultaba gracioso recordar el actual rostro del chico Li. Pronto sus risas fueron acompañadas por las de su amada esposa, quien desde hacia ya un ben rato se estaba guardando las ganas de reírse del chico Li.

Aun…no…lo…puedo creer… - decía entre risas Sakura.

Lo que yo aun no puedo creer es como rayos se infiltro a la organización, se supone que solo pueden entrar chicas al clan y el es de nacimiento un chico. – las risas de Tomoyo pararon de golpe asustando a la castaña. – ¿Tu lo sabias, verdad?. – apretó mas el abrazo para que su esposa no escapara sin responderle. Sakura comenzó a temblar, no sabia como responderle y si le mentía muy seguramente la amatista se daría cuenta.

Este…mira, no te vallas a enojar. – se aferro al cuerpo de su esposa, casi rogando que esta no se enojara por haberle ocultado algo como lo que estaba a punto de confesarle. Respiro profundo y comenzó a confesar. – Existe un libro llamado Profecía, en el se a escrito todo lo que sucederá en los siguientes años desde mi nacimiento. Ese libro me fue heredado por Asakura-onesama antes de que partiera de esta dimensión. Solo a mi se me esta permitido leerlo, pero tiene un problema, en el no se manejan nombres ni descripciones exactas así que no estaba del todo segura de que el chico que se adentraría a la organización seria Li-kun, de hecho ni siquiera se me paso por la mente que fuese el. – Tomoyo rio satisfecha y comenzó a acariciar la cabeza de su esposa.

Entonces a esto se refería Asakura-san cuando dijo que nuestro reinado tendría un inicio muy gracioso. – giro repentinamente en la cama para que su pequeña castaña quedara presa entre su cuerpo y el colcho. Sakura se sorprendió un poco, no esperaba que las cosas cambiaran tan repentinamente y aquella mirada seductora con que la amatista le observaba la estaba poniendo nerviosa. – Ahora que Li esta aquí hay un gran riesgo de que quiera robarme lo que me pertenece. – murmuraba mientras sus labios se acercaban peligrosamente a los de la castaña. Sakura estaba apenada, tenia el rostro completamente sonrojado, no era la primera vez que su esposa la besaba pero aun no se acostumbraba a la mirada seductora de la amatista y a aquella forma de hablar que la volvia prácticamente loca, ya que el deseo mutuo era cada vez mas grande y poderoso, pero aun no era tiempo, debían esperar, ambas lo sabían, pero a pesar de todo se deseaban como nunca. Cada beso era un detonante que podría llevarlas asta el ultimo paso de su matrimonio.

"Tu mirada me mata, te deseo con todo mi ser, pero debemos esperar, el destino de medio mundo depende de nosotras y de las demás herederas, debemos ser las ultimas Tomoyo, no importa lo doloroso que sea es por le bienestar de todos, estuviéramos en otras circunstancias lo aria sin pensarlo mucho, pero esta es la cruel realidad"

Estos fueron los últimos pensamientos de Sakura antes de sucumbir al deseo de besar esos labios que tanto amaba, eso labios tibios que cada que podía los besaba para apaciguar un poco su frenético deseo de tenerla cerca. La amatista por su parte estaba en las mismas, solo con ver a su esposa sentía como la sangre le hervía de pasión y besar esos labios era como la droga mas adictiva que nunca hubiera probado en la vida.

Aquel simple beso nunca fue trasformado en algo mas que eso, solo fue un beso, uno lleno de amor y dulzura que a pesar de haber iniciado con un terrible deseo fue transformado en aquella muestra de amor puro que ambas sentían la uno por la otra. Rodaban por la gran cama revolviendo las sabanas y tirando las almohadas que se interponían en su camino. Aquel pequeño beso lleno de amor fue rápidamente acompañado de leves por parte de ambas que demostraban que del deseo que ambas sentían solo quedaba el recuerdo, su amor era un amor puro, un amor que todo podía superar, incluso su deseo mismo de poseerse mutuamente. Que mas daba que Li Shaoran estuviera de nuevo cerca de Sakura, en ese momento el chico no existía, no tenia un pasado ni un futuro con la castaña y eso es lo que mas les reconfortaba a ambas, entendían que quizá el chico traería algunos problemas peor nada que su amor o pudiera superar.

Media hora después ambas salían de su habitación con una enorme sonrisa surcando sus labios, inconscientemente Sakura había tomado la mano de su esposa, algo que asía con mucha regularidad, pero en este caso las cosas eran muy diferentes, la castaña había olvidado que su esposa también había sido incluida en el juego de la hechicera pero para cuando lo recordó ambas ya tenían sus manos entrelazadas.

Apenas habían caminado un par de metros fuera de su habitación cuando las demás herederas se les echaron encima saliendo de quien sabe donde que Sakura ni había notado su presencia. Todas terminaron en el suelo del gran pasillo cubierto de alfombra, todas encima del joven matrimonio. La castaña estaba casi asfixiada debajo de las nueve chicas que estaba sobre ella y sin remedio alguno termino desmayándose por la falta de oxigeno. Para cuando despertó ya era mas de medio dia, Tomoyo se había encargado de la asignación de residencias de las jóvenes estudiantes y de sus respectivas clases.

las herederas se habían instalado en una fabulosa residencia especial a la que solo ellas podían entrar, ya que por seguridad Sakura haba mandado a poner un escudo muy poderoso para protegerlas de cualquier calamidad posible. Sakura y Tomoyo se quedarían a vivir en la mansión pero para despistar un poco a las estudiantes ellas también tendrían una habitación en la residencia de la herederas. Saya y Meiling Li fueron asignadas a una habitación juntas en el dormitorio del sol, el cual estaba bajo el cargo de Kero, quien de inmediato noto el singular parecido de Saya con el mocoso chino.

Apenas era medio dia y Sakura deseaba que el dia terminara rápido, ansiaba poder tener una noche de descanso en brazos de su esposa y saborear una taza de su delicioso te que siempre era como un elixir mágico para reponer energías. Pero aun era medio dia, aun faltaban mas de siete horas para que pudiera descansar de todo aquel ajetreo que le esperaba.


Esto es todo por el momento.

Disculpen la demora, ando media atareada.

Para colmo se descompuso mi lap desde la semana pasada y no savia ni como hacerle.

"Mi kerida Tomoyo-kine, te dedico este fic a ti mi amada princesita, ojala y comprendas lo k en realidad siento"

Me despido

Comenten plis.

Y de nuevo disculpen la demora, no volvera a ocurrir.