Aclaración: Todos los personajes pertenecen a la genial J.K. Rowling y a la Warner Bros. Esta historia está escrita para el entretenimiento. Es un Universo Alternativo.

Aclaración 2: Para no hacer una historia llena de muchos capítulos empiezo a añadir en este cuento, puntos de vista de varios personajes. Para este aparecen James Potter, Hermione Granger y Harry Potter.

Aclaración 3: Me tomé el atrevimiento de hacer a Tonks un poco más vieja que en el original, Remus y Tonks hacen una pareja muy linda desde mi punto de vista, así que para que no se pongan a hacer cuentas, sí Tonks es más jovencita que él y se llevan aproximadamente cinco años en esta historia.


C14. Despacio se puede llegar lejos

-&JP&-

Desde niño el verano siempre había sido su época favorita del año, el sol siempre era el aliado de las mejores bromas que sus amigos y él le gastaban al mundo, pero este año sería distinto, porque había perdido a Sirius su gran compañero de casi toda la vida, juntos compartieron la casa de sus padres desde que canuto decidió abandonar a su familia en busca de la libertad y de decidir por su propia cuenta, tantas cosas juntos, sus primeras clases, las pilatunas, las amigas, las novias, las noches de luna llena con Remus, todo eso se iría para siempre porque su amigo ya no estaba junto a él.

Recordaba aun aquella tarde cuando se habían fugado del tedioso trabajo de ese verano junto a Sirius, Remus y Lily en busca de un mejor lugar para observar el eclipse solar de ese día, al fin y al cabo era luna llena y no sabían los efectos que tendría en Remus al estar en contacto con ella en medio de la tarde. Así que aunado al calor del verano, optaron por seguir cuidando a su amigo y Lily ni corta ni perezosa se unió a una buena causa, al fin y al cabo los estudios para sanadora podían esperar una tarde al menos. Ante cualquier reacción por el cambio de luna con Remus, James se encontraba listo para "raptar" a su esposa y dejar a Sirius con su amigo, aunque hubiesen pactado que Lily se fuera sola, él no iba a desaprovechar estar con su amada en una tarde como esa. El eclipse ocurrió y el cuerpo del hombre lobo sólo sintió unos fuertes deseos de comer carne así que se fue en busca de un sitio donde pudiera adquirirla, dejando a los otros al lado de un estanque en medio de un pequeño bosque a las afueras de un pequeño pueblo.

- Lily deja ya de mirar el sol a través de ese estanque, ven y disfruta la vista de las estrellas –bramó Sirius a Lily quien estaba lela observando el agua del pequeño estanque de agua.

- Déjame concentrarme Sirius que estoy viendo algo interesante.

- A ver ¿déjame mirar? –Sirius se acercó a Lily y empezó a observar el estanque; en un momento de descuido, James lo lanzó al agua, tomó a Lily desprevenida y se desapareció del lugar. Lily aun reía de ver a canuto cayendo, cuando se sintió aterrizar en una superficie muy suave en medio de un claro del bosque.

- Sirius reaccionará horrible cuando vea que hemos desaparecido en medio de la nada, James –Lily miraba con expectación a su esposo, mientras veía en sus bellos ojos cafés cariño y devoción. Él la besó con suavidad y entre dientes agregó.

- Me debía muchas más que esta, Lily. Se ha empeñado en hacerme la vida a cuadritos –la besó nuevamente –anda rodando el rumor que estoy perdidamente enamorado de ti, que me has vuelto un blando y sin sentido idiota porque sólo tengo ojos para ti, mi princesa.

- ¡Entonces estás enojado porque Sirius anda esparciendo rumores de ti! –Lily sintió sus ojos llenarse de la tristeza que su corazón sentía, llevaban casados algunos meses pero en ocasiones ella se sentía asaltada por las dudas, James había sido un Don Juan durante su estancia en el colegio y a un año de haber salido del colegio Hogwarts a él lo seguían persiguiendo las chicas de forma descarada. Ella sabía que debía confiar en su esposo, pero si era honesta consigo misma su esposo cumplía todas las condiciones que una mujer quisiera para un compañero, entonces ¿cómo culparlas de intentarlo siquiera?.

- ¡No! Al contrario, todo lo que dice Canuto es cierto, -él le sonrió con esa alegría que iluminaba sus ojos, haciéndola olvidar lo ocurrido –pero tengo una reputación que cuidar y por muy mi mejor amigo que sea, no tiene derecho a decir esas cosas. –ella se rió del comentario y lo besó con insistencia, pronto la repentina oscuridad en medio de la tarde de verano observó un par de enamorados demostrándose su amor. El eclipse había pasado hacía ya un buen rato cuando James y Lily retornaron al lugar donde habían dejado a Sirius y a Remus, los vieron acompañados por unas hermosas jovencitas, una de ellas tenía un color de cabello color fucsia que resaltaba por encima de cualquier cosa.

- ¡Hola, James! Mira te presento a Louise Stanford y a Nymphadora Tonks mi primita, por allá está mi tía Andrómeda y su esposo –la mano de Sirius apuntaba hacia un lugar lejano en el bosque donde una pareja de adultos se reían alegremente –y esta hermosa mujer, es nuestra amiga Lily quien le ha robado el corazón a nuestro James.

- Con que eres prima de Sirius, -James se acercó y besó a Nymphadora

- Sí y él sabe hasta la saciedad que odio que me llame por mi nombre completo, me puedes decir Tonks.

- Jamás nos había hablado de ti, -dijo Lily entretenida de ver a Remus observar a la chica.

- Mi madre Andrómeda se casó con un squib y fue automáticamente rechazada de la familia Black, vivimos al voltear la colina –la chica hablaba a borbotones -y nos pareció que el estanque era el mejor sitio para ver el eclipse y cuando volteamos a ver estaba el torpe de mi primo tratando de salir del agua y aquel muchacho estaba tirado en el piso riéndose, entonces entre Louise y mi persona lo ayudamos … a que no pudiera salir del estanque durante otro rato.

- Entonces entiendes a la perfección el humor de estos tres – La chica asintió, Lily la miró con expectación la chica parecía tener la edad de ellos, pero algo no encajaba en su fisonomía y no era su cabello color rosa encendido.

- Y el bello chico de bello cuerpo y con la mirada triste ¿qué tiene? –Lily observó a Remus que estaba sentado a un lado de James y Sirius mientras que ellos saltaban como niños demostrando el ritual de la lluvia a la amiga de Tonks –se ríe pero la mirada no se le llena de la alegría que expresa su rostro.

- Tiene algunos asuntos por resolver …

- Es muy guapo … ¿tiene novia?

- No –Lily observó a la chica aun con más insistencia –es un soltero empedernido. Los tres lo son

- Pero James Potter está casada contigo.

- Me refiero al otro amigo de ellos, se llama Peter pero no está aquí hoy.

- ¿Crees que la cara linda, acepte salir conmigo así yo sea más joven que él? –Lily la miró pero no le dijo nada –la verdad es que aún estoy en el colegio, tengo 16, pero él realmente me encanta.

- Tendrías que probar, Remus es alguien muy tranquilo y un excelente amigo.

- Pero yo no quiero que sea mi amigo

- Eso veo –rió Lily –eres una chica de armas tomar y pareces mayor de 16

- Es un pequeño truco –miró hacia otro lado y sus facciones cambiaron para convertirse en un espejo de su propia cara, Lily la miró con asombro –eres muy hermosa, no pude evitar hacerlo. Puedo imitar muchas cosas, pero tus ojos son únicos, el color es muy bello y me costaría mucho trabajo lograr imitarlo. Es algo que aún no puedo imitar con facilidad.

- Vaya es algo extraordinario, eres una metamorfamaga –la miró con fascinación –Las dos siguieron hablando un buen rato, antes de que Lily reparara en Louise, quien parecía encantada con Sirius –¿y tu amiga, sabe a qué se enfrenta con tu primo?

- Si, le advertí que mi primo las quiere a todas pero no se compromete con ninguna. Heredo algo de los Black después de todo.

- Nunca conocí a su familia, habla muy poco de ellos.

- Es una familia bastante desagradable y apoyan bastante a ese mago oscuro que lleva algún tiempo haciendo cosas tan feas.

- Eres muy joven para que te preocupes de eso, Tonks.

- No, Lily. Sé que mi primo y sus amigos estudian para aurores y que pertenecen a la Orden del Fénix, no me hagas esa cara, no soy de los malos, al contrario no veo la hora de salir del colegio para unirme a ustedes y luchar en contra de quien-no-debe-ser-nombrado.

- Lily ven –gritó Sirius desde donde se encontraba –ven y dile a la linda Louise que soy un hombre de palabra y jamás faltaría a ella.

- Aquí empezó, insiste en que lo cubra ante cualquier conquista nueva … como si yo pudiera ser cómplice de él –Lily y Tonks rieron y se acercaron a los chicos –Mira Louise, de Sirius te puedo decir que es impulsivo, un gran amigo, muy atractivo –miró a James y le sonrió – pero si crees que él te puede decir la verdad en algo, atente a las consecuencias.

- Lily te llamé para que me ayudaras, no para que me clavaras una estaca en mi atormentado corazón –Sirius sostenía dramáticamente su pecho como si de verdad hubiese sido atravesado por una.

- Pero tu no tienes corazón a la hora de dejar a las chicas con las que sales, primito –Tonks lo miró con una sonrisa triunfante –así que deja de hacerle creer a Louise que eres el príncipe azul y ponle más cuidado donde pones los pies. Justo en ese instante, un olor bastante desagradable inundó el lugar.

- Diablos, Sirius ¿dónde carajos metiste esa pata tuya, que hueles a porquería? –Remus gritó desde el otro lado del estanque, su olfato de lobo estaba a punto de hacerlo huir del lugar.

- Pisaste la flor del árbol de la sequedad –dijo Lily con risa –Sirius hay que irnos a San Mungo aunque me gustaría ver cómo tus piernas se empiezan a secar por la reacción, tal vez se te crezcan, no sé qué tipo de reacción tengas.

- Estás loca, Lily ¿cómo eres capaz de decirme esas cosas? Mis piernas … son demasiado fuertes y atléticas para que se vean deformadas por algo.

- No seas presumido, Sirius. Es sólo mi interés científico, nunca había visto que alguien fuera tan torpe como para parecerse encima de una de ellas, desde que tenía once y un nacido de muggles como yo pisó una, pero él tenía una justificación, en cambio tu …

- Deja de sermonearme, mujer. Mira que he cambiado de opinión ya no quiero ser el padrino de tu primer hijo, porque no podré aguantarte cuando mi ahijado se caiga de su escoba y tu me empieces a decir que lo deje así porque no habías visto una fractura antes y mientras yo me moriré de dolor al ver a mi ahijado tirado en el piso.

- No te comportes como niña, Sirius –Tonks se acercó a mirar la flor de la sequedad –está verde aún Lily, tal vez no tenga todos los efectos que dices.

- Es posible, Tonks. –tomó a Sirius de la mano y lo llevó hasta donde se encontraban las mantas y lo recostó –acuéstate ahí, no creo que quieras ir a San Mungo, la última vez que fuiste, creo que no saliste muy bien librado del lugar.

- No tengo la culpa que esas enfermeras no entendieran que soy un hombre libre.

- Hasta hace unos instantes estabas reclamándome porque no te seguía la cuerda y le decía a Louise que eras el hombre perfecto para ella.

- Soy el hombre perfecto para cualquier mujer, Lily. No te equivoques en eso. –Lily lo siguió examinando pero no pudo evitar reírse por los comentarios de su amigo.

- Te seguiré observando durante una hora, parece que no tendrás más remedio que quedarte acostado … no tomes nada y antes de que me digas algo, no Louise no te puede acompañar, este rato tendrás que pasarla tu solito.

- Entonces puedo hacer algo conmigo?

- No quiero pensar en qué implicaciones tienen tus palabras, Sirius. Así que dejémoslo así por ahora.

- Yo te quiero, Lily –la tomó de la mano y le sonrió.

- Yo te odio, especialmente cuando crees que con sonreírme voy a permitir que esa niña venga a hacerte compañía

- No me puedes culpar por intentarlo –Sirius sonrió con picardía

- Jamás te culparía de nada, Sirius –se levantó con cuidado de dejarlo abrigado y acomodado en el lugar –y yo también te quiero. Serás un gran padrino para mi hijo –lo dijo muy bajito para que nadie más escuchara –pero no lo volverás a escuchar de mi. Sirius rió muy fuerte y con alegría ante el comentario de su amiga.

La tarde terminó con entusiasmo, el padre de Tonks los acompañó y les enseñó a jugar póker, un juego muy divertido que pronto se volvió en una de sus excusas para reunirse cada semana en la casa de alguno de ellos, especialmente en Godric Hollow, el hogar que compartía con su amada esposa. Desde aquel día del eclipse Tonks y Remus fueron inseparables, la chica estaba decidida a conquistar a su amigo y lo logró después de mucha insistencia y una gran dosis de paciencia. Louise se enamoró perdidamente de Sirius y estuvieron juntos hasta durante bastante tiempo, pero unos meses antes de que Lily diera a luz a la pequeña Eileen tuvo que devolverse a su hogar por pedido de su padre, eso la salvó de perecer ante la maldición dejada por Lord Voldemort. Años después de los merodeadores sólo quedaban James y Remus. Louise vivía en Holanda, trabajaba para la orden del Fénix y siempre estaba pendiente de ellos. Ahora que Sirius había muerto tal vez las cosas fueran distintas y la chica se dejara ver por Inglaterra, aunque si lo pusieran a escoger prefería ir a visitar a su amiga a Holanda y sentir de nuevo a Canuto a su lado. Extrañaría a su amigo horrores, pero aún tenía a su hijo, a Remus y a William, tal vez siguieran solos los cuatro de ahora en adelante, claro que al ver a su hijo una semana atrás reaccionar como lo hizo ante la pequeña hija de Arthur, tal vez, había esperanza después de todo, así estuviera esa maldita profesía en el camino y sus amigos y su amada Lily ya no estuvieran junto a él.

-& HG &-

Tan sólo habían pasado unas semanas desde la batalla en el callejón Diagon, la muerte de Sirius Black y de Peter Pettigrew había dejado huellas difíciles de borrar, pero no sólo habían sido ellos dos quienes habían muerto mucha gente pereció en ese enfrentamiento, la mayoría de los muertos eran adultos de ambos bandos, jóvenes compañeros del colegio también habían sido muertos, la mayoría fueron enterrados sin conocer su procedencia, otros como Sirius, Petter y Cedric Diggory eran los más conocidos, los dos primeros por haber trabajado durante años en el ministerio y tratar de avisarle al mundo mágico del regreso de Lord Voldemort, el último porque se había convertido en el símbolo de la muerte por la apatía y la ignorancia total de los hechos por parte de un ministro Fudge enceguecido por el temor de afrontar la verdad y quererse adueñar de un puesto para el que no estaba debidamente preparado. El señor Amos Diggory llevaba dos semanas como nuevo ministro mágico del Reino Unido, era un hombre recorrido por dos guerras, con experiencia y aunque aún le dolía la muerte de su único hijo, había tomado las banderas de la renovación del ministerio.

Hermione recordaba a Cedric, era un año mayor que ellos, acaba de graduarse de Hogwarts y tenía un futuro asegurado por su talento, confianza y carisma. Era un chico muy atractivo, pero él sólo tenía ojos para su amada novia Cho Chang, una oriental que había venido desde Japón para estudiar en Inglaterra, puesto que su padre quería extender sus negocios con occidente y la chica sería el puente adecuado para ingresar. Sentía pesar por el padre de Cedric de la noche a la mañana se encontraba solo en la vida, sin el amor de su vida porque su esposa había muerto por la maldición y ahora tampoco sin su hijo. Quien-no-debe-ser-nombrado había hecho demasiado daño en el mundo mágico, tantas muertes sin sentido, todo parecía sacado de una película muggle de horror, de esas que sus padres adoraban ver en cine.

- Herms –volteó a mirar y ahí estaba su querido novio, la tristeza aún se veía reflejada en su rostro, la muerte de Sirius también lo había afectado a él notoriamente. Porque no sólo era el padrino de su mejor amigo, era el compinche de todos los chicos, con él habían aprendido a deambular por el mundo muggle sin tantos problemas, excepto cuando llevaban a William, que de una u otra manera los involucraba en cuanto asunto raro existiera –quisiera que habláramos de algo importante, pero la biblioteca no es el sitio, ¿podemos ir a caminar, antes de que empiece a hacer frío y tengamos que guardarnos? –la chica asintió, recogió sus libros y los pergaminos, encogiéndolos los guardó en su maleta para irse con Ron. El lago lucía tranquilo e inmutable, ni siquiera el calamar gigante estaba por ahí, haciendo de las suyas. –Ha pasado algo extraño en mi familia, Hermione y necesito contártelo porque si no me voy a consumir con esta información.

- ¿Qué sucede Ron? Me estás asustando.

- No, es nada grave, eso creo. Pero es algo que me ha dejado pensando, Mira se trata de mi hermana menor.

- ¿Ginny? Ya saben dónde está, porque desde lo del callejón Diagon nadie la ha visto, sabes que Harry anda buscándola por todas partes, lo último que contó fue que se marchó del país, según Dumbledore.

- Así es, todos sabemos dónde está, Herms. Es precisamente de eso que quiero hablarte –se dejó caer en el suelo, entrelazó las manos y las estiró hasta cuando sonaron todos sus dedos, a ella le molestaba verlo hacer eso porque temía que se hiciera un daño en sus manos. Lo había leído en un libro de medicina muggle y le había tratado de explicar de cualquier forma a Ron que eso le hacía daño, pero él era un testarudo y no la escuchaba. Ron la miró y se acordó el enojo de ella al verlo estirar sus manos, así que le mandó una sonrisa y empezó a relatar –Mi hermana tenía magia cuando chiquita, yo tenía un vago recuerdo de una muñeca gigante persiguiéndome, pero siempre pensé que eran los gemelos quienes habían hechizado a la muñeca, pero ahora me vengo a enterar que fue Ginny quien lo hizo.

- Entonces ella perdió la magia en algún momento, esa debió haber sido la causa de su actitud rebelde Ron, te dije muchas veces que hablaras con ella, pero tu estabas decidido a que ella…

- Espera Herms, ni siquiera he empezado a contarte nada de lo que sé –ella calló y con una mano lo instó a proseguir –cuando el señor Potter asesinó a quien-tu-ya-sabes la primera vez y empezó lo del maleficio, las primeras en morir fueron las niñas pequeñas.

- Eso ya lo sabíamos Ron, por eso … -entonces saltó y lo miró con asombro –pero tu hermana acabas de decir que ella tenía magia, entonces ¿cómo pasó, por qué no murió? … mmm algo, muy grande y raro debió haber sucedido para que nada se supiera. Espera, quién más lo sabe, alguien más debe saber todo esto.

- Aguanta el rollo, Herms, cállate por una maldita vez en tu vida y déjame terminar.

- No tienes por qué ser grosero, Ron, yo sólo estaba haciendo algunas preguntas

- Siempre lo haces, empiezas a maquinar, una y otra cosa y no me dejas hablar, luego discutimos, peleamos y no quiero hacerlo –ella lo miró con pena –te quiero mucho Hermione, tu lo sabes. Admiro esa cabecita tan brillante que tienes, me siento orgulloso de que me hayas elegido como tu pareja, pero por una vez en tu vida, déjame hablar y no me interrumpas, a menos que sea importante –ella lo miró con picardía –y tampoco saques letreros con pergaminos como la última vez que tuvimos esta misma discusión, eso también distrae. –ella torció un poco la boca en frustración, entonces él la beso con ternura. –Bien, como te venía diciendo. Las niñas empezaban a morir, la hermanita de Harry ya había muerto para cuando Bellatrix Lestrange apareció con un ritual sacado de algún lado, diciendo que ella podía proteger a las niñas para que no murieran. Nadie, o mejor casi nadie le creyó, excepto por algunas mujeres, entre ellas una mujer que no recuerdo el nombre, Amelia Bones que era una importante miembro del Wizengamont, Alice Longbottom, Lily Potter y mi madre. Todas participaron y como resultado una niña que murió y Susane Bones y Ginny Potter perdieron sus poderes pero sobrevivieron. De otro lado mi madre sacrificó su núcleo mágico y la señora Potter hizo algo también que terminó matándola.

- ¿Quieres decir que tu madre y la madre de Harry se sacrificaron para evitar que Ginny muriera? –el chico asintió y su mirada se nubló, luchaba por no llorar y le estaba costando horrores lograrlo, después de todo se trataba de la muerte de su mamá, entonces él si tenía razón en estar resentido con Ginny porque de una forma u otra había perdido su madre por salvarle la vida. Ahora por si no tenían pocos problemas la mamá de Harry también había muerto por lo mismo, no quería pensar en la reacción de Harry cuando lo supiera, ya odiaba a Ginny por lo del callejón Diagon, ahora con esto, de seguro contrataba a un investigador muggle para que la encontrara y se haría cargo de ella.

- Mi madre nos dejó una carta, explicándonos el por qué tomó la decisión. Nos dijo que nos amaba y que tarde o temprano ella moriría, una muerte lenta y dolorosa mientras su núcleo mágico se acababa, agotándola hasta secarle la voluntad de vivir, ella no quería eso, nosotros tampoco hubiéramos querido que algo así pasase –suspiró con fuerza –cuando la señora Lestrange le propuso la idea, ella sabía que ofrecería su magia por las chicas y lo hizo de forma consciente, nos organizó a todos, dejó las cosas listas. Muchas veces admiré a mi padre por enseñarnos a hacernos cargos de nosotros de la forma en que lo hizo y ahora después de tantos años me vengo a enterar que fue mi madre quien dejó todo arreglado y organizado –al fin las lágrimas empezaron a caer con lentitud, caían en el césped con una dolorosa pesadez –admiro a mi madre, tanto amó a su hija que dio su vida por ella, pero mis hermanos me explicaron que no sólo lo hizo por Ginny, también por la comunidad mágica, tres niñas con futuro sobrevivirían y ellas ya eran mayores y no tenían escapatoria, pero las niñas eran una oportunidad, una forma de abofetear a quien-tu-sabes y de demostrarle que aunque quiso acabar con todos nosotros no lo logró. Un puñado de mujeres lograron hacer que dos niñas vencieran y vivieran para contar su hazaña, así perdieran su magia, podían ayudar a traer niños mágicos al mundo. Entiendes la importancia de eso ¿cierto Hermione? –la chica asintió, mientras lo veía llorar –porque nadie mejor que tu, eres inteligente y te das cuenta de lo importante de continuar la especie mágica del reino unido. Eres hija de muggles y sabes que la oportunidad de que nazcan niños mágicos es pequeña cuando un hombre mágico se une a un muggle, lo hemos visto en estos años, la población femenina es toda extranjera o viene de muggles como tu, y no quiero decir que eso esté mal, es sólo que hay muy pocas mujeres. Y para muchos hombres la vida se les pone de color de hormiga para conseguir compañía, tu me entiendes, ahora con mayor razón tener una esposa.

- Lo sé Ron, tu mismo me has ayudado a salvarme del acoso de los hombres en más de una ocasión.

- Exacto, Hermione. Eso es lo que entiendo ahora, entonces Susan Bones y Ginny son una esperanza, no porque ellas tengan que tener un montón de hijos para repoblar Inglaterra, eso no es el punto, es que existe la opción de la esperanza, que por muy negro que sea el futuro hay luz si se busca adecuadamente. Y gracias a mi madre y la señora Potter, eso existe.

- Ron, Susan Bones murió cuando quien-no-debe-ser-nombrado trató de venir por primera vez, el cobarde del Quirrell, la asesinó a ella y a toda su familia.

- Sí lo recuerdo, Herms. Bill me puso al tanto de todo eso, pero aún hay más, Herms –ella abrió sus ojos en sorpresa –algo pasó el año pasado en primavera, justo cuando al fin quien-tu-sabes volvió a la vida, mi hermana, ella … ya no es squib, ha hecho magia, aun no la puede controlar pero es mágica.

- Quieres decir que el maleficio le quitó la magia y cuando quien-no-debe-ser-nombrado regresó, la magia de ella también

-¡Eh! … no lo había visto así, pero sí, tienes razón. Eso fue exactamente lo que debió haber sucedido.

- Entonces Harry, tiene razón y Ginny sí hizo magia. Ron –el chico asintió –y por supuesto que Dumbledore lo sabe, él siempre sabe todo primero. Entonces le mintió a Harry y al señor Potter, él sabía que Ginny hizo algo …

- Yo creo que el señor Potter lo debe saber, dudo que Dumbledore le ocultara una cosa como esa, al fin y al cabo está involucrada su esposa y él es el jefe de aurores. Además Sirius también era su amigo y él no hace preguntas una y otra vez, yo creo que él definitivamente sabe todo.

- Y sugieres que debemos agregarle otro problema más a Harry y decirle lo de su madre –Ron asintió –va a odiar más a tu hermana Ron.

- Él no tiene derecho a odiarla, Hermione. Según Charlie y Bill, Ginny convocó el escudo protector más fuerte que ellos han visto en su vida.

- Eso fue lo que impidió que todos hicieran magia, Ronald ¿te das cuenta de cuánto poder se necesita para hacer en ese escudo? Ni Dumbledore con todos sus años, y su poder podría hacerlo y tu hermana menor sí pudo.

- Parece que era el despertar mágico, eso dicen Bill y Charlie que la magia que no usó en años, brotó de repente y como resultado apareció el escudo.

- Peor todavía –no hagas esa cara –me refiero a que de una u otra forma, Ginny si evitó que Harry se encargara de quien-no-debe-ser-nombrado.

- Bill y Charlie dicen que ella evitó más muertes, en una reunión que sostuvieron mi padre y Dumbledore, este le aseguró que Ginny antes ayudó para que Harry utilizara la espada al ver que la magia no servía y que eso realmente fue lo que hizo que quien-tu-sabes huyera junto a los mortífagos.

- Sí y quién le hará ver eso a Harry, porque te aseguro que ni tu, ni yo seremos capaces de convencerlo de eso, él cree en la culpabilidad de Ginny y …

- Lo sé, Herms. Lo sé –el estómago de Ron empezó a gruñir –tanta charla me ha dado hambre Herms, volvamos al salón principal, tengo hambre. Amaba a Ronald Weasley, pero algo que nunca cambiaría es que comía como loco y eso jamás sería diferente.

En el gran salón se encontraban Neville, William y Draco disfrutando de una cena abundante, estaban charlando animadamente.

- ¿Dónde está, Harry? –preguntó Ron, mientras se sentaba y se servía algunas presas de pollo, patatas y cuanta comida encontró en la mesa.

- No ha querido comer hoy tampoco, está acostado en su cama y no he sido capaz de hacerlo mover de ahí –comentó William con tristeza –Neville y Draco ya desfilaron por su habitación y tampoco fueron capaz de hacerlo.

- Todo esto lleva mucho tiempo. –Hermione miraba con desagrado la forma en que Ron se atragantaba con comida –Él ya debería haber aceptado la muerte de Sirius ¿no creen?

- De alguna forma retorcida y por pocas veces en mi vida, estoy de acuerdo contigo Granger –Draco la miró como siempre lo hacía de forma burlona, no podía dejar su actitud Malfoy de ninguna forma –Potter, está mal y tiene que salir de esa maldita depresión. Y si nos consideramos sus amigos debemos hacerle ver que la vida continúa. Todos aquí conocemos la muerte de cerca, tal vez tu no Granger, tus papás todavía viven, pero el resto del mundo tiene por lo menos a su madre muerta, mi padre está muerto y tengo que aguantarme a Severus, el caso es que hemos vivido de tragedia en tragedia y no podemos dejar que nos venza. Y Harry está dejándose vencer.

- Lo veo y no lo creo –Neville habló –el mismísimo indiferente ante el mundo, hablando en forma filosófica –todos rieron

- Saben, hace falta el té –William estaba serio hablando –llamemos a Dobby y digámosle que nos traiga el té de la reconciliación, con eso dejamos a Harry y su amiguita Draco que hablen de sus sentimientos

- Querido Harry, suéltalo, déjalo ir … tu sabes que somos tus amigos y nos preocupamos por ti … te amamos, confía y háblanos. Por favor

- Deja de ser payaso, William –Draco rugió con furia.

- Draco tiene razón, debemos hacer una intervención –afirmó Hermione con seguridad –supongo que no saben qué es una intervención, pues les explicaré lo que vamos a hacer. Debemos tener todo listo, para que Harry no salga huyendo como siempre lo hace cuando tratamos un tema espinoso para él.

A Hermione le había costado bastante esfuerzo explicarle a todos el significado, por ejemplo Ron creía que la intervención consistía en llevar a Harry al lugar, quitarle la varita y agarrarlo a golpes hasta que aceptara el dolor físico era peor que la muerte, entonces dejaría de extrañar a su padrino. De otra parte William pensaba que traerían a un montón de especialistas, los enfilarían uno tras otro y le darían la cátedra de qué significaba la muerte, Neville hizo incluso gráficos con un médico brujo, un curandero y un chamán todos unidos por un vínculo mágico de amor, haciendo cánticos extraños en lenguas nativas, llamando los muertos del más allá, para que aparecieran en el más acá. Draco simplemente se había sentado en un rincón y no decía absolutamente nada. Enseñarles el concepto de la intervención le había tomado varios días desde que ellos aceptaron ayudar a Harry, pero al fin lo había logrado.

- Harry, estamos aquí por entretención –Neville empezó con seriedad –queremos hacerte sentir mejor para eso es que vamos a entretenerte –Harry se sonrió con cansancio, estaba en la sala de requerimientos, no demorarían en salir chicas de un pastel o algo por el estilo. Ellos se preocupaban por él y se sentía halagado, pero no estaba de ánimos para compartir nada con desconocidos, se empezaba a levantar cuando Hermione intervino.

- Espera Harry, no es entretención es Intervención –corrigió Hermione –y no te vamos a entretener, vamos a ayudarte a que superes las cosas de …

- Sirius, verás debes de dejar de hacerte el dolido y superarlo de una vez –soltó Draco con rudeza

- No le puedes decir las cosas así –le gritó Hermione

- Debes ser más cauteloso –añadió William

- Si como el cuento del gato y la abuela que nos contó Hermione

- Cuál el que dice que se mató para luego explicarle que se subió al tejado y se fue muriendo lenta y dolorosamente –preguntó William y todos asintieron –no entiendo el chiste, de todas formas el bendito gato todavía se muere y qué más da si se explica lento o rápido todo es lo mismo.

- Pero la muerte no es agradable para unos y tienes que hacérsela fácil al contársela a otro –dijo Neville

- La muerte no es fácil para nadie, no he escuchado el primero que agradezca estar muerto –dijo Draco

- Estoy de acuerdo, ni Nick casi decapitado quien disfruta su estado fantasmal, recomienda la muerte como salida para algo

- ¿Cuándo hablaste de ese tema con él? –le preguntó Hermione a William

- Estaba pensando en volar uno de los baños del sótano, cerca de la clase de pociones, quería sacarle un ojo a Snape –miró a Draco con cara de apenado –lo siento Draco, pero ese tipo es un hijuep

- Un momento, esto es una intervención y parecen locos hablando de cosas sin sentido, tenemos que ayudar a Harry a superar el asunto de la muerte de su padrino, no podemos hablar como locos

- Hermione –Harry trató de hablar

- Un momento Harry, no se dan cuenta que están hablando como locos de cualquier tema y el asunto principal lo hemos olvidado

- Estoy de acuerdo con Herms –dijo Ron

- Tu siempre estás de acuerdo con ella, o alguna vez en tu vida la has contrariado enfrente de nosotros –replicó Draco

- No te metas Malfoy, que contigo no es el asunto, Hermione tiene razón porque me demoré bastante engañando a Harry, diciéndole que venía a hablar de mi hermana, para que ahora no sigamos el plan.

- Ron –trató de intervenir Harry

- Un momento Harry, espera termino –dijo Ron

- El plan es bueno y Herms les entregó el libreto, deberíamos seguirlo, nos hemos saltado las primeras cinco líneas, pero estas otras valen la pena, podemos empezar con las líneas de Neville, esas que dicen …

- El plan apesta, mira que estamos discutiendo sin cesar y no hemos empezado aún porque no todos estamos de acuerdo con lo que la Granger opina del asunto –Draco seguía hablando desde el sofá.

- Mira Draco, sé que no estás de acuerdo conmigo en prácticamente nada, pero déjame decirte que esto es algo serio y me guié por los mejores libros de sicología de nuestros tiempos –Hermione hizo aparecer más de diez libros, "No te juzgo, te quiero ayudar", "Crisis en la adicción a las pócimas", "Deshazte del hechizo y sé feliz", "Sueños para interpretar adicciones" y otra serie de libros que ella hizo desaparecer con rapidez –En cada libro hay una forma de mantener todo bajo control, hay que dejar hablar al afectado para que pueda exponer sus asuntos con facilidad.

- Al fin has dicho algo … –Harry sentía ganas de intervenir

- Lo encontré, gritó Ron. Miren en la página cuatro del manual de Herms, empieza con Neville y dice así "Harry eres un adicto al dolor, ¡despierta! Sirius murió" bla bla bla, yo creo que por ahí está bien que empecemos.

- Estás loco, Ron –William saltó de la silla –no podemos soltarle la bomba de la muerte del padrino así de sopetón, hay que hacerlo con calma.

- Estoy de acuerdo con William en eso, mejor volvamos al principio –dijo Neville, los demás aceptaron.

- Harry, estamos aquí por entretención –Neville empezó con seriedad.

- Si serás bruto Neville –rió con ganas Draco –que no es entretención es intervención

- Si eres tan inteligente hazlo tu, señor todo-lo-puedo, Malfoy –le replicó Neville

- Pues lo haría mejor que tu y con los ojos cerrados

- Sí, claro. Quiero ver cómo lees el libreto sin abrir tus ojos, cabeza hueca.

- A quién le dices cabeza hueca, cachetes de cerdo con patas flacas

- Pues a la estirada jirafa que no quiere saber nada de los muggles pero que se lo pasa detrás de cuanta rubia descolorida pasa por su vida.

- Al menos tengo encanto con las mujeres, la única mujer que te hace caso a ti es Sprout –se paró y cambio su voz tratando de imitar una charla entre Neville y la profesora de Herbología ¡Oh Neville , siii súbeme la planta de tu mano, por aquí, así Neville! ¡profesora, profesora mi planta se calienta y usted es la única que puede enfriarme, regálame algo de eso que lleva entre sus ..

- Es suficiente Draco, de esta no vas a salir vivo –Neville sacó su varita y le envió un hechizo agranda orejas a su oponente, en unos instantes las orejas de Draco competían con las de Dumbo por el tamaño, todos empezaron a reírse al ver a Draco tratar de moverse con las orejas colgándole por el piso.

- Aunque tenga orejas grandes, aún soy mejor mago que tu, aprendiz de florista –apuntó a Neville dándole de lleno con un conjuro que hacían desaparecer los dientes del contrincante, uno a uno se fueron cayendo los dientes dejando a un Neville desmueletado. Los demás se hicieron a un lado, cuando los dientes de Neville rodaron por todo el lugar, nadie quería tocarlos

- Ecuchifay –trató de gritar Neville, pero nada pasaba

- ¡Ja! Ves pedazo de idiota, nadie se mete con Malfoy –en ese instante sintió que las fuerzas no le daban para mover las orejas y sintió como el peso le ganaba cayendo lentamente de bruces contra el suelo. Sujetó la varita como si esta fuera a detener la caída, al verse perdido gritó –mieeeeeerdaaaa –entonces unos pájaros bastante grandes y con colores vistosos empezaron a revolotear el cielo, todos miraron hacia arriba pero rápidamente las ignoraron, porque Neville se tiraba al piso, riéndose al ver a Draco contra el piso, posiblemente tendría la nariz rota pero el ver las orejas desparramadas en el suelo era algo digno de una buena carcajada, los demás también se contagiaron y terminaron riendo.

- Draco levántate –William le tendió la mano, pero en ese instante algo húmedo cayó del cielo –este lo tocó y no le agradó la sensación –es … es … mierda.

Todos empezaron a correr como locos, buscaban un lugar donde esconderse porque los pájaros estaban haciendo de las suyas en el salón, en algunos minutos parecía una porqueriza digna de cientos de cerdos. Ron y Hermione estaban debajo de una sombrilla gigante que la chica había hecho aparecer, Neville dejó de buscar sus dientes para meterse dentro de la chimenea. William había abandonado a Draco para meterse debajo de una mesita de té que le protegía un poco de la inesperada y olorosa lluvia, Draco utilizó las orejas para protegerse todo el cuerpo. Hermione lanzó un hechizo desvanecedor y las aves se esfumaron en un santiamén, todos trataban de salir de donde estaban, entonces Hermione mandó un hechizo limpiador y las cochinadas de los pájaros empezaron a desaparecer lentamente, el olor no se iba, pero al menos desaparecía la suciedad del lugar. Todos se miraban sin decir palabra, hasta cuando repararon en alguien al fondo del salón, Harry Potter estaba petrificado, observando su cuerpo tatuado de cochinadas de pájaro por todo su cuerpo, la habían embarrado, literalmente, querían ayudar a su amigo y ahora lo tenían lleno de mierda por todas partes. Todos cerraron los ojos, Harry tenía su varita levantada, para ninguno era desconocido el poder del que se vanagloriaba, era bueno con la varita y tenía un buen repertorio de hechizos fuertes y dolorosos, como el crece bello instantáneo, crecía rapidísimo y no era precisamente el que estaba en los brazos, lo cual lo hacía aterrador después de tener que rasurarse totalmente aquellas partes que nunca tomaban el sol. También estaba el encoge ropa interior, la ropa de la víctima se encogía tres tallas y a veces hasta más, se necesitaba de un gran mago para deshacer el hechizo, sino debía esperar horas para que se acabara su efecto. Pero el que más le gustaba era simplemente aterrador, era uno en que las partes íntimas de la víctima se encogían pareciéndose a las de un bebé en el caso de los hombres y en el caso de las mujeres hasta Dolly Parton envidiaba el tamaño de los senos que alcanzaba. William salió de debajo de la mesita y empezó a gritar como un loco, él tenía la teoría que si se movía en zigzag para uno y otro lado, confundiría a Harry y entonces atacaría a alguien que estuviera quieto. No contó con que los demás habían escuchado su teoría y empezaron a correr como locos por el lugar gritando a todo pulmón un triste y lastimero ¡Ahhhhhhh!. Harry los miraba sin decir palabra, aún sostenía su varita en alto, veía como William tropezaba con Ron que quería ayudar a Hermione a levantarse, luego Neville empezaba a gritarles algo que nadie entendía porque como no tenía dientes no hablaba con claridad, Draco seguía en el piso tratando de recoger sus orejas para correr. Hermione al fin se pudo levantar sola porque Ron tenía agarrado a William por hacerlo caer, trató de dar un paso y se tropezó con las orejas de Draco, cayendo encima de él. Ron soltó a William y fue a rescatar a su novia, pero no contaba con que Neville se les acercó a decirles algo que parecía un regaño, Draco aprovechó y lo haló de su pierna lo que hizo resbalar y caer al lado, llevándose a Ron con él. William se paró al verlos a todos en el piso y empezó a reírse, entonces Ron tomó su varita y lo hizo volar por una extraña razón cayó encima de Neville. Todos estaban unos encima de otros. Y se escuchó lo impensado, una risa muy fuerte al fondo del salón, voltearon a mirar y Harry estaba riéndose a pierna suelta, se agarraba el estómago porque empezaba a dolerle de tanto reír, luego se tiró al piso porque las fuerzas no le ayudaban a sostenerse, al fin y al cabo llevaba varios días sin comer.

- Les dije la intervención era la solución –dijo Hermione con altivez.

La respuesta no se hizo esperar y todos empezaron a reír, no pararon de hacerlo durante un buen tiempo. Hasta cuando decidieron que era tiempo de llevar a Draco y a Neville a la enfermería para volverlos a la normalidad. En tres días Neville tendría sus dientes en el puesto, las orejas de Draco sólo le llevó unas horas en tomar su tamaño original. Ron, Hermione y William tuvieron que asear la sala de requerimientos porque esta sala se negaba rotundamente a volverlos a dejar entrar. Y finalmente Harry volvió a reír, sus amigos habían logrado lo imposible ayudar a su amigo a superar las penas de la vida.

-& HP &-

Después de cuatro meses de colegio, y de cinco de la muerte de su padrino, ahora Harry Potter se encontraba tratando de poner a cinco hombres y a una novia mandona de acuerdo en escoger el lugar apropiado para vivir, para cuando salieran de estudiar. Adoraba a sus amigos, sin excepción pero en ese momento deseaba tener el suficiente dinero para encontrar un apartamento para él solo; al fin era mayor de edad, en menos de cinco meses saldría graduado de la escuela Hogwarts de hechicería, llevaba una buena relación con su padre, siempre habían sido muy unidos, sobre todo ahora que Sirius se había marchado, desde la muerte de su madre vivían los tres en la mansión Potter en Godrics Hollow y la partida inesperada de su padrino todavía le dolía. Algunas noches las pasaba en blanco porque las pesadillas rondaban su cabeza y no le permitían cerrar los ojos cuando gritaba con la boca amarga y seca, viendo una y otra vez como Sirius caía sin vida. Odiaba a Lord Voldemort con todo su corazón, era un mago que lo único que había hecho era crear un mundo horrible, no sólo para él, sino para todos los suyos, de niño le había quitado a su madre, a su hermanita, y a las mamás de todos sus amigos y después de diez años retornó sólo para llevarse a su padrino y a otras personas. Claro que odiaba a Lord Voldemort, quería hacer lo posible por encontrarse con él de frente y matarlo de forma lenta y dolorosa, pero el muy perro seguro había muerto y no se dejaría ver hasta que el próximo pacto con el diablo lo devolviera a la vida, porque su padre lo había matado años atrás y el maldito había vuelto a vivir, como si nada hubiese pasado. El grandísimo hijo de puta, estuvo vivito y coleando y siguió matando gente y el condenado ministerio no había hecho nada por detenerlo, incluso su padre perdió el trabajo por decir que el maldito estaba vivo. Se requirió más de mil personas muertas en una tarde para que el inepto ministerio aceptara que el condenado mago había regresado, ahora lo encabezaba otro mago, su hijo había muerto en la batalla del callejón Diagon y su muerte era algo así como un símbolo de la juventud perdida y era un mártir de la guerra, Amos Diggory sería un buen ministro, pero era un político después de todo, incluso había restaurado a su padre en su puesto en el ministerio.

Harry esperaba ver a Lord Voldemort pronto, de eso estaba seguro, él lo había herido con una espada y aunque deseaba con todas sus fuerzas que permaneciera muerto por el resto de su vida, sabía que pronto volvería y con fuerzas renovadas; pero ahora sería diferente su padre le brindaba apoyo para entrenar y estar preparado para el nuevo retorno, llevaba un régimen de entrenamiento fuerte, cada día se levantaba a las cuatro de la mañana y corría cinco kilómetros alrededor del pueblo, un maestro de artes marciales japonés le estaba enseñando a él y a Ron las técnicas de ese deporte, Snape le enseñaba a Draco y a Neville el arte de las pociones, la profesora Sprout y Madame Pomfrey le enseñaban a William y a Neville biología y nociones de medicina respectivamente. Hermione aprendía con Flitwick el arte de los encantamientos. Cada uno se estaba preparando en las artes que mejor dominaban. Por su parte él también se entrenaba junto a su padre y Remus en dominar en defensa contra las artes oscuras.

Cuando salieran del colegio cada uno tomaría arte y parte en la guerra, algunos tenían todo listo para ingresar a puestos estratégicos en el ministerio de magia, otros en el colegio de Hogwarts como asistentes, el enemigo podía entrar por cualquier parte y ellos seis se encargarían de abarcar la mayor área posible. El colegio siempre tenía chicos entrando y saliendo, prácticamente quien quería ser alguien en Inglaterra estudiaba en el colegio Hogwarts y a los profesores y a Dumbledore les quedaba muy difícil observar a los muchachos, para eso entraría Neville como asistente a Sprout en herbología, además a William aún le faltaban dos años más de colegio; lo ideal hubiese sido que él entrara como asistente en la clase de Defensa con tra las artes oscuras, pero sería muy sospechoso al ser hijo de quien era que sólo aceptara un puesto de asistente en el colegio. Hermione trabajaría como asistente del presidente del departamento de leyes mágicas. Ron empezaría su entrenamiento como auror, era un mago muy capaz y tenía una habilidad innata para organizar estrategias contra los mortífagos, años de experiencia en el ajedrez lo habían pulido para enfrentarse a los adversarios más listos. Por su parte Draco tenía un puesto asegurado en el ministerio de relaciones exteriores con muggles, era irónico porque su familia había odiado por años a los muggles y ahora su hijo se encargaría de prestar sus servicios en ese ministerio.

Y él estaría en la oficina de Asuntos exteriores, la antigua oficina de su padrino. Su padre quería a alguien ahí para saber lo que ocurría en el resto del mundo, porque cabía la posibilidad que Voldemort volviera primero en el extranjero y para ingresar luego a Inglaterra. Igual que como había hecho con Quirrell años atrás. Ese puesto era importante, tal vez uno de los más cruciales, porque tendría contacto con gente mágica de todo el planeta, saldría a representar al Reino Unido por el planeta entero, en algunos años estaría viajando casi todo el tiempo, igual que su padrino. Había días como ese que soñaba con que su padrino entrara por la puerta y lo invitara a conocer niñas, o a jugar Quiditch junto a magos de todo el mundo, siempre tenía los mejores puestos en el campeonato profesional de Quiditch, todo aquel quien conocía a Sirius Black lo amaba o lo odiaba, no habían términos medios con él y Harry Potter amaba a su padrino con toda su alma, después de meses de ausencia le dolía no tenerlo junto a él, pero al fin aceptaba que era inevitable y no lo volvería a ver jamás, aunque siempre lo llevara en su memoria.

- Por siempre, Sirius. Por siempre estarás conmigo –un pequeño pergamino voló hacia el lago donde se encontraba ese instante, había escrito las palabras más duras … le llevo mucho tiempo escribir en ese pergamino encantado que Hermione le consiguió no sé de dónde. Pero le daba razón a su amiga, ahora se sentía mejor, el encantamiento para despejar el pensamiento de cosas dolorosas había resultado, debió costarle una fortuna a esa chica, aunque pensándolo bien, tal vez era una de esas basuras de sicoanálisis muggle que ella conocía. Aun recordaba la vez de la sala de requerimientos, a un Neville sin dientes y a Draco cono orejas de Dumbo. El caso era que había resultado y por primera vez en muchos meses quería ir a comer una suculenta comida para luego descansar, dejaría de lamentarse por la muerte de su padrino y enfrentaría la vida con valor como un buen heredero de Godric Griffindor.


N/A. Lamento haberme demorado, es que tengo un nuevo trabajo y no tengo tanto tiempo disponible como antes. Sólo pido una cosa por favor dejen reviews ... porque ese es el alimento de quien trata de escribir, saber qué piensan sus lectores.