Si, sé que no tengo perdón de Dios por haberme tardado tanto en actualizar y que no hay excusa ni pretexto que valga. Pero les aseguro que aunque me tarde, NO dejare esta historia inconclusa, es una promesa.
Reconciliaciones
Gian Carletti se encontraba en el porche de la casona cuando vio que uno de sus autos se acercaba, cuál fue su sorpresa al vislumbrar una hermosa cabellera de color castaño perteneciente a la chica que creyó lo había plantado.
-¡Mia bella! –Exclamó con alegría -creí que ya no vendrías me da tanto gusto verte.
- A mí también me da gusto verte Gian, no sabes cuánto – dijo el rubio desmontando de un salto del vehículo – por cierto tus sirvientes nos dieron un "cálido" recibimiento, gracias por ello, no esperaba menos de ti.
- Draco… -masculló con desagrado -¿Qué carajos haces aquí?
-Digamos que he venido a mantener "intacto" el honor de la dama –contestó el rubio con una sonrisa sarcástica.
- Malfoy es mi socio y compañero Grian –se apresuró a aclarar Hermione -es parte importante del proyecto que discutiremos este fin de semana. Espero no te moleste el que lo haya incluido en la invitación que gentilmente me hiciste.
- Claro que no mia bella… solo me sorprendió. Te esperaba desde ayer por medio de traslador como habías dicho ¿Qué paso?
- Infinidad de cosas Gian, pero lo que importa es que ya estamos aquí. Quisiera asearme si no te molesta.
-Por supuesto mia bella, ¡Constanza! –una mujer de unos cincuenta años, de estatura baja, con algo de sobrepeso, pelo entrecano y de facciones amables entro a la habitación secando sus manos en un viejo mandil que colgaba de su inexistente cintura- lleva a la señorina a su stanza per favore. Mia bella si necesitas algo no dudes pedírselo a Constanza, ella es de toda mi confianza. Tus habitaciones están esperando por ti y no tardes que el almuerzo está casi listo - le dijo el italiano encaminándola dentro de la casona.
Hermione le regalo una sonrisa mientras seguía a la dama quien hacia el intento por hacerse entender correctamente. Gian guardó la compostura hasta que Hermione estuvo completamente fuera de vista, solo entonces se volvió hacia su rubio invitado con actitud retadora.
-Ahora si me vas a decir ¿Qué demonios haces aquí? A ti nadie te invito.-espeto sin ocultar su molestia apretando fuertemente su mandíbula
-No necesito invitación –le contesto el rubio con la más altanera de sus actitudes –Esta también es mi propiedad, o ¿acaso ya no recuerdas que gracias a tu abuelo un porcentaje de todos tus bienes le pertenecen a mi familia?
-Cómo olvidarlo "querido amigo" si tú no pierdes oportunidad de recalcarme que te tengo que soportar el resto de mi vida como una espina en mi trasero.
-Es bueno que lo recuerdes "amigo"… con permiso –dijo el rubio dirigiéndose a sus aposentos.
-Deje a la ragazza en su habitación –interrumpió la voz de Constanza, pero Gian se hallaba muy ocupado mandándole toda su mala vibra a Draco mientras desaparecía de su vista -¿qué te pasa bambino? Es por el joven Malfoy ¿cierto?
-No sabes cómo lo detesto Nany!
-Ese estúpido pleito que tienen, deberías dejarlo atrás y ser feliz mi bambino, era tu mejor amigo ¡Y ahora mírate! No pueden estar juntos en un lugar porque se desata otra guerra mágica.
-¡Por Dios Nany! ¡Tú sabes lo que me hizo!
-Precisamente porque lo sé te lo digo, pero tu orgullo no te deja ver el gran favor que te hizo librándote de tamaña parassiti…bueno voy a ordenar que sirvan el almuerzo.
La villa de Gian era verdaderamente asombrosa, la castaña no dejaba de maravillarse con toda esa magnificencia, después de un suculento y tenso almuerzo había pedido al pelinegro le mostrara los alrededores antes de empezar a trabajar ante la palpable molestia de su rubio acompañante. Estaba segura que había una historia entre esos dos y estaba convencida que esa animadversión tenía un origen y tenía curiosidad por saber cuál.
Después del paseo Gian fue requerido en los establos dejándola sola y sin nada que hacer puesto que no había señales de Draco, así que se dirigió a la cocina en busca de un poco de agua.
Constanza se encontraba en ese momento azotando una masa, seguramente para preparar algún tipo de pasta para la cena cuando la castaña irrumpió en la habitación
-Hola bambina ¿Qué te trae por aquí?
-Un poco de agua si fuera tan amable.-Constanza dejo su labor dirigiéndose al fregadero para lavar sus manos y poder servirle la bebida a la chica- gracias, en verdad muy refrescante
-De nada bambina –dijo la mujer volviendo a su tarea. Hermione se quedó un poco indecisa en irse, la verdad es que no le apetecía sentarse a esperar a Gian como él lo había sugerido, ni tampoco ir a buscar a Draco que quien sabe dónde o con quien estaría, así que opto por permanecer en la cocina viendo la habilidad de Constanza para manejar la masa -¿Se te ofrece algo más?
-No gracias, la verdad es que Gian se ocupó y no quiero estar sola; si me lo permite me gustaría ver lo que prepara.
-Claro linda, no hay problema. Esto es maza para preparar pasta. A mi bambino le encantan mi Fetuccini al pesto con crema de pollo y champiñones
-Suena delicioso- dijo sonriéndose mientras se acomodaba en uno de las sillas frente a la dama- sin que se ofenda ¿No sería más fácil usar su varita para amasarla?
-Fácil si niña, pero no quedaría con la consistencia que se requiere para que la pasta salga perfecta. Solo las manos te pueden decir cuando una masa esta lista.
-Es una finca muy grande y hermosa para que solo la atienda usted- dijo la chica viendo que en la cocina solo se encontraban las dos
-No bambina, hay elfos domésticos que se encargan de las labores, yo únicamente me encargo de atender a mi niño y consentirlo preparándole todo lo que le gusta
Hablaron un largo rato de cocina y cosas sin importancia hasta que inevitablemente la plática se encamino hacia la discordia que había entre Gian y Draco.
-Sucedió hace un tiempo, no sé si sepas pero el abuelo de Gian era un apostador. Ese vicio dejo casi en la ruina a la familia Carletti. Hasta que en una de esas apostó todo lo que le quedaba incluyendo a su esposa contra Abraxas Malfoy y como imaginaras perdió, esto ocasiono que Marchelo (así se llamaba el abuelo de Gian) se quitara la vida. Cuando el señor Malfoy se presentó a reclamar lo que había ganado se encontró con la noticia y una viuda joven y muy hermosa con un hijo pequeño; como comprenderás el viejo Abraxas no podía dejar pasar esa gran oportunidad.
Cuentan que de cierta forma enamoro a la abuela de Gian convirtiéndola en su amante; por supuesto nadie lo puede asegurar porque nunca se pudo comprobar. Dicen que Abraxas Malfoy era un hombre de temer, su mera presencia imponía respeto, así que obviamente nadie nunca tuvo el valor de averiguar si las habladurías eran verdad. Lo que si es cierto es que al morir en su testamento dejo una parte de las propiedades Carletti a Adrienna por lo que desde entonces ambas familias son dueñas de todo lo que ven tus ojos. Tiempo después el padre de Gian gracias a un arduo trabajo (y respaldado por el apellido Malfoy por supuesto) recobro la fortuna y el prestigio que alguna vez ostento la familia.
-¿Quiere decir que esta villa, los viñedos, los caballos, los vino y todo lo demás también le pertenece a los Malfoy?
-Así es querida. Hace tiempo cuando Gian era pequeño la señora Malfoy gustaba de pasar temporadas aquí, por lo que ambos niños se hicieron amigos inevitablemente. Cuando Draco ingreso a Hogwarts y Gian a Durmstrang se distanciaron un poco, pero después de la guerra y de todo lo que ese pobre niño tuvo que soportar y vivir, Draco y su madre vinieron a curar un poco las heridas sufridas. Las físicas sanaron pronto pero las del alma…..costaron un poco más. Gian fue de mucha ayuda para Draco para salir del infierno en que aún se encontraba volviéndose inseparables y cómplices – Constanzza suspiro recordando todas las "travesuras" que habían hecho esos dos – enamoraron a todas las mozuelas de la comarca y no dudaría que a una que otra madurita, ese par de mocosos se las intercambiaban como si fueran cromos- rio divertida- ¡Ay qué tiempos aquellos!- dijo con añoranza,
– ¿Y qué fue lo que paso? –pregunto Hermione intrigada – Si parece que no se soportan.
-Eileen –contesto la mujer con un tono de rencor en su voz –Eso fue lo que paso.
-¿Eileen? –repitió Hermione tratando de recordar si alguna vez había escuchado hablar de alguien con ese nombre.
-Una mosca muerta con carita de niña buena que enamoro a mi querido Gian, pero no era más que una oportunista que lo único a lo que aspiraba era a tener una posición para ser admirada como "la Señora" y dinero suficiente para despilfarrarlo en banalidades.
-¿Y Malfoy que tiene que ver en todo eso?
-Mucho. Mi niño amaba a esa arpía con todo su corazón, pero cuando Eileen conoció a Draco y después de enterarse de que este era inmensamente rico quiso seducirlo, pero él no se prestó al juego porque sabía que mi pequeño amaba a esa zorra. Cada que había una oportunidad ella se le insinuaba descaradamente, todos nos dimos cuenta, todos excepto Gian que estaba ciego para no ver lo que realmente era esa mujer. Gian le propuso matrimonio a Eileen y un par de noches después mi bambino encontró a esa infeliz teniendo relaciones con su mejor amigo
-¿En verdad? ¿Malfoy fue capaz de hacerle esa porquería a Gian?- pregunto indignada y en cierta manera desilusionada. No es que tuviera una muy buena opinión sobre el rubio, dado su historia previa, pero Hermione habida decidido darle una segunda oportunidad y realmente este nuevo Draco le estaba simpatizando.
-Las cosas no son siempre como uno cree, niña. Yo sabía que entre ellos había un lazo muy fuerte. Has de saber que Draco tiene un millón de defectos, es egoísta, egocéntrico, orgulloso…
-…Obstinado, narcisista, pedante, prepotente y en algunas ocasiones un completo idiota–completó la castaña con una sonrisa que Constanza correspondió.
-Así es, pero también tiene una gran virtud…la lealtad hacia las personas que ama. Esa lealtad fue la que lo llevo a tomar la marca con tal de salvar a su padre de ese desgraciado loco, la misma que le orillo a hacer infinidad de cosas en su sexto año de colegio con tal de que a su madre no le ocurriera nada y la misma que lo llevo a mostrarle a Gian la verdadera cara de esa mujer aun a sabiendas de que se estaba jugando su amistad.
-Vaya, jamás creí que Malfoy fuera de la clase de personas que tienen lealtad ¿Y qué paso con Eileen?
-Trato de manipular las cosas, hacerse la victima pero yo me encargue de desenmascararla por competo y de hacer que su vida fuera miserable al grado que casi salió huyendo de la comarca. Gian nunca la perdono a ella ni a Draco.
-Ahora entiendo por qué cada que están juntos salen chispas.
-Sí, ambos tiene igual temperamento- sonrió tristemente - Supongo que eso es lo que los hace tan buenos amigos. Por qué podrán engañar a todos, incluso a sí mismos pero ese par se quiere aunque digan lo contrario. Solo espero que la historia no vuelva a repetirse estando tú.
- ¿Yo? ¿Qué tengo que ver yo con todo esto?
-Es obvio la atracción que hay entre Draco y tú, y conociendo como conozco a Gian sé qué hará todo lo posible para joderlo, así que ten cuidado niña.
-Se equivoca, ente Malfoy y yo no hay nada, solo somos compañeros de trabajo – dijo la chica sonrojada
-Si mi niña y yo soy la princesa de Mónaco- rio divertida- Anda, ve a asearte que ya casi esta lista la cena.
Hermione dejo aquella cocina turbada por las palabras de Constanzza, sobre todo porque no pudo evitar recordar su plática con Harry sobre los celos de Malfoy así como lo que casi ocurrió entre el rubio y ella ¿Sería posible que Malfoy sintiera lo mismo? No definitivamente no, eso era una gran imposibilidad así que desechando esos pensamientos termino de arreglarse y se unió a los jóvenes que ya la esperaban en el comedor con cara de quererse matar, en definitiva, ese par tenía que arreglar sus diferencias si quería que el moreno firmara.
O0O0O0O0O
La mañana estaba hermosa, el sol resplandecía tiñendo de luz las pequeñas flores que perfumaban el camino, Hermione estaba maravillada al lomo de aquel hermoso alazán ante la belleza de los parajes de la Toscana Italiana, había leído mucho sobre ellos pero aquello sobrepasaba cualquier ilustración que hubiera visto en cualquier libro. Hacía muchos años que no montaba y aunque al principio se sintió temerosa decidió aceptar la invitación de Gian a aquella cabalgata matutina.
Se sentía muy cómoda a su lado, fuera de su papel de casanova Gian era un estupendo anfitrión, culto y atento con quien las conversaciones eran todo menos aburridas. De algún modo consiente o inocentemente la charla los fue llevando hacia cierto rubio que en últimas fechas ocupaba parte de sus pensamientos.
-¿Hace mucho que Malfoy y tú se conocen? – pregunto distraídamente mientras desmontaba dirigiéndose a un frondoso árbol de olivo
-Desde niños, de hecho éramos buenos amigos pero ciertos eventos de los cuales no me gusta hablar provocaron que nuestra amistad se rompiera ¿Y tú? ¿Hace mucho que estas con Draco?, profesionalmente hablando- aclaro el chico tan pronto vio como el cuerpo de la chica se tensó con la mención de que pudiera estar con el rubio de otra manera
-Conozco a Malfoy desde que tenía once años, éramos compañeros en Hogwarts aunque pertenecíamos a distintas casas por supuesto. Él siempre fue grosero y prepotente conmigo y mis amigos, por mi condición de "impura" fui el blanco de todas sus burlas e insultos. Nunca pude entender por qué disfrutaba haciéndolo, ya que como comprenderás no era la única hija de muggle en el colegio
-Sí, en esa época era un fanático con la pureza de la sangre y esas tonterías- dijo el moreno sonriendo - bastante imbécil la verdad
-Mucho de hecho, recuerdo que en una ocasión cuando íbamos en tercero no sé como pero termine golpeándolo- dijo la chica mientras arrancaba un diente de león de entre la hierba y sin que se lo propusiera escenas de su vida "junto" a Draco Malfoy empezaron a aglomerarse en su mente
-Vaya- dijo Gian sorprendido- Así que el buen Draco tiene toda una historia contigo
-Podría decirse que sí, aunque no una buena historia porque siempre estuvimos en bando contrario. Sobre todo durante la guerra.
-Draco vivió momentos de horror durante esa época, fue el conejillo de indias de ese maniaco- Hermione pudo notar como la sola mención de lo vivió por el rubio durante la guerra enojaba al pelinegro- Se ensaño con él y su familia como no te lo imaginas.
-Tú lo estimas mucho ¿Cierto?
-Tal vez antes de lo ocurrido, de hecho podría decirse que era como mi hermano pero hay cosas que no se pueden perdonar y Draco traiciono mi confianza.-Imágenes de Eileen y Draco desnudos en la cama se aglomeraron en su mente, en retrospectiva se daba cuenta que lo que realmente le dalia era la traición del rubio, en definitiva esa mujer era una zorra y fue una verdadera fortuna el que no se enlazara con ella, pero eso no significaba que pudiera perdonar a Draco, porque aun a sabiendas que él la amaba, a éste no le importo meterse con ella.
-Siempre fue difícil para mí hacer amigos. Yo era la niña rara del colegio- dijo con nostalgia- Cuando mi carta de Hogwarts llego me lleno de alegría porque un mundo de posibilidades se abrió ante mí. Pero en cuanto llegue al colegio me di cuenta que no distaba mucho de las escuelas en las que había estado, seguía siendo la niña rara y sin amigos. Hasta que Harry y Ron entraron en mi vida. Tuvimos un pequeño incidente con un Troll y desde ese momento nos volvimos inseparables. No te miento, tuvimos nuestros altercado, incluso llegamos a dejarnos de hablar por meses, sobre todo con Ron, pero eso nunca afecto el sentimiento que existía entre los tres y aun ahora estoy segura que cualquiera de los dos daría su vida por mí como yo la daría por ellos.
-Pero no es lo mismo Hermione- refuto el chico- como tú dices, hay una gran historia entre ustedes y el paso del tiempo solo la ha fortalecido. Pero ¿Qué pasaría si uno de ellos hiciera algo que te lastimara profundamente? Que tirara a la basura todos esos años de amistad dándote una puñalada por la espalda.
-La amistad verdadera es un tesoro difícil de encontrar Gian, ignoro que paso entre ustedes – mintió- pero algunas veces por el cariño que les tenemos a las personas podemos hacer cosas que pueden no estar bien visto por los demás.
-Tal vez, pero Draco me hizo algo que tú no podrías entender.
-Muy pocos saben esto, pero durante la guerra tuve que usar un Obliviate en mis padre- dijo tristemente. -Sabia del peligro que corrían por ser quien eran y nunca hubieran aceptado esconderse por su propio pie. Yo tenía muy claro que mi lugar estaba al lado de Harry y no podía quedarme con ellos para protegerlos. Tú sabes que no existe un contra hechizo que contrarreste los efectos del Obliviate, así que aunque doloroso tuve que borrar de la memoria de mis padres que tenían una hija e incrustarles la idea de irse a vivir a Sídney para mantenerlos vivos. Así que Gian, créeme que si te entiendo, por lo mismo tanto tu como Malfoy deberían reconsiderar sus posturas y salvar su amistad.
-Es complicado Hermione….-Tan abstraídos estaban en su plática que ninguno noto que un jinete se les acercaba a todo galope; era Draco que rayando el caballo se detuvo furioso frente a la pareja. Hermione sintió temor al percatarse como sus ojos estaban de un gris tormentoso.
-¡¿SE PUEDE SABER QUIÉN DEMONIOS DIO LA AUTORIZACIÓN DE TALAR EL BOSQUECILLO DE LA COLINA?!- grito rabioso
-Yo la di – respondió Gian encarándolo- Era necesario sacrificar parte de ese terreno para la construcción de una nueva cava, las que tenemos ya son insuficientes
-¡SABES PERFECTAMENTE QUE ESA PORCIÓN DE TIERRA ME CORRESPONDE Y NO TIENES NINGÚN DERECHO A DESTRUIRLA Y MENOS SIN MI AUTORIZACIÓN! ¡ASÍ QUE DILE A TUS HOMBRES QUE PAREN O YO MISMO LOS ECHARE DE MI TIERRA!- Hermione pudo notar como palpitaba la vena de la sien derecha del rubio y como la marca tenebrosa tatuada en su antebrazo comenzaba a pintarse de un plateado intenso. Su cerebro comenzó a trabajar a mil por hora tratado de encontrar alguna manera de parar esa discusión porque algo le decía que de no intervenir aquella disputa no terminaría nada bien
-¡TE RECUERDO DRACO QUE YO SOY EL RESPONSABLE LEGAL DE LOS VIÑEDOS Y COMO TAL ESTOY AUTORIZADO EN LA TOMA DE DECISIONES DE LOS MISMOS SIN TENER QUE PEDIRTE PERMISO!- Grito Gian encarando a un Draco cada vez más fuera de si.
-¡ME IMPORTA UN CUERNO LO QUE TU CREAS SER! ¡ESA ES MI TIERRA Y NO PERMITIRE QUE LA DESTRUYA!
-¡Y COMO LO VAS A IMPEDIR!-
-Chicos, cálmense debe haber un modo de que puedan arreglar este altercado – dijo la castaña interponiéndose entre ambos jóvenes
-¡NO TE METAS GRANGER, ESTO ES ENTRE ESTE IMBÉCIL Y YO!- grito fúrico el rubio haciendo a un lado bruscamente a la chica
-¡NO LA TRATES ASÍ IMBÉCIL!
-¡EL PRÍNCIPE AZUL AL RESCATE! – Ironizo Draco sintiendo aún más hervir su sangre-¡NO ME VENGAS CON ESTUPIDECES GIAN! ¡TÚ Y YO SABEMOS MUY BIEN QUE NO TE ACERCASTE A GRANGER POR SU LINDA CARA, SI NO POR QUERERME JODER! ¡PORQUE ENTIÉNDELO BIEN GRANGER, GIAN ESTÁ CONTIGO POR MÍ NO POR TI, NO ERES LO SUFICIENTEMENTE BUENA PARA ESO!- Draco no supo en que momento la mano de la castaña se estrelló en su mejilla, todo paso tan rápido que cuando reacciono solo pudo alcanzar a ver una ondulada cabellera perdiéndose entre los viñedos- ¡DEMONIOS! –grito estrellando el fuete que traía en su mano contra el tronco del árbol que los cobijaba y sin más monto de un solo salto su caballo saliendo a todo galope dejando a Gian perplejo ante la actitud de ambos.
O0O0O0O0O0O
El sol de media tarde pintaba de miles de colores el cenit mientras un cálido aire despeinaba la platinada cabellera de Draco Malfoy quien aspiraba hondo tratando de retener lo más posible ese aire cargado de aromas que lo remontaban a una infancia feliz.
-Sabía que te encontraría aquí- una voz bastante conocida sonó a su espalda irrumpiendo en sus recuerdos
-No estoy de ánimo en este momento Gian, así que mejor vete si no quieres que terminemos lo que empezaste hace tiempo
-No vine a pelear- dijo el pelinegro sentándose a un lado del rubio tranquilamente- Recuerdo que cuando éramos niños y hacíamos alguna travesura siempre sugerías venir a este lugar a escondernos de mi nana, también cuando discutíamos por tonterías este lugar era tu refugio- Draco podía notar la añoranza en la voz del que antaño fuera su mejor amigo
-Ella siempre sabía dónde estábamos, solo fingía no sabe par que pudiéramos recapacitar o limar nuestra asperezas
-Eres un imbécil ¿Lo sabias?- sentencio Gian mientras lanzaba una pequeña piedra al riachuelo que corría frente a ellos
-Pues tú no eres mejor que yo- contesto el rubio esbozando una leve sonrisa mientras imitaba a su compañero lanzando el también una pequeña roca
-No debiste haberle dicho eso a Hermione, ella es una gran chica
-Lo se….
-Te gusta ¿Cierto?
-Por supuesto que no- enfatizo
-Te conozco y sé que esa chica te gusta más de lo que quieres aceptar y ¿Sabes qué? Ella gusta de ti
- Claro que no, pasamos discutiendo la mayor parte del tiempo. Esa chica es lo más exaspérate que te puedas imaginar, es terca, orgullosa, mandona, impositiva y siempre cree tener la razón.
-Y todo eso la hace más atractiva para ti, eso sin contar con lo culta que es, se ve que esa mujer no lee, se bebe los libros- Draco no pudo evitar sonreír ante el comentario
-Así es, desde el colegio es un ratón de biblioteca, no había pregunta de algún profesor que no contestara, era irritante verla dar saltitos en su pupitre mientras levantaba lo más que podía la mano para que le cedieran la palabra- dijo con un deje de añoranza impreso en sus palabras que no pasó desapercibido por su interlocutor
-¿Desde entonces te gusta?
-Claro que no, Hermione Granger es la chica en quien menos me fijaría
-Si se nota, pero sabes hasta cuantas pecas tiene en la cara- dijo riendo divertido mientras le aventaba una pequeña rama con la que jugaba al rubio- Es una mujer muy hermosa no me podrás negar, además de una sensualidad natural muy poco común, así que no me extraña que te fijaras en ella.
-Eso no importa- respondió Draco dando un profundo suspiro- Sabes de sobra que no puede existir un futuro para ella conmigo.
-¿No me digas que sigues con las idioteces de la pureza de sangre?
-No es eso, si no que estoy comprometido con Astoria Greengrass y sabes que ese tipo de compromisos no se puede romper.
-Precisamente por eso mismo, deberías darte la oportunidad de conocer y vivir el amor al lado de alguien tan parecido a ti. Sí, no me digas que no lo habías notado- se apresuró el pelinegro a agregar ante la inminente interrupción del rubio- Hermione es tu otra mitad, alguien con quien seguramente te complementaras y sé que ella siente algo por ti, lo vi desde la misma noche en que la conocí, como a pesar de todo no apartaba sus ojos de cada movimiento que hacías.
-No podría hacerle eso, no podría enamorarla a sabiendas que de una forma u otra todo tendría que terminar.
-Antes eso nunca te importo
-Hermione es diferente, no es como las chicas con las que solemos convivir
-Precisamente por eso deberías date la oportunidad de conocer y vivir el amor Draco, de darte la oportunidad de ser delirantemente feliz, o mínimo dispuesto a serlo. Sé que suena cursi, pero el amor es pasión, obsesión, ¡Es no vivir si ese alguien falta! Pierde la cabeza, enamórate locamente de alguien que te amé de igual manera; Olvida por un momento todas las razones que te hacen negarte al amor y hazle caso al corazón, porque lo cierto es que sin eso, la vida no tiene sentido. Mi madre siempre decía que llegar al final del largo viaje sin haber amado sería como no haber vivido.
-No es tan sencillo Gian, mi vida en si es un cumulo de responsabilidades que no me permiten darme el lujo de algo así, seria verdaderamente complicado.
-Solo tú puedes decidir en tu vida porque al final de todo es y será la única que tengas, está en tus manos cambiar aunque sea un poco el panorama oscuro que se te presenta, no te cierres….nunca se sabe cuándo podría abrirse el cielo.
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La brisa despeinaba su cabello sin que Hermione Granger hiciera nada por evitarlo, había corrido hasta que sus piernas no pudieron más y ahora se encontraba sentada abrazando sus rodillas bajo aquel inmenso árbol de tejo en algún lugar sin importarle donde.
Estaba molesta, más consigo misma que con el rubio por sentirse como se sentía en ese momento ¡Por Merlín era Draco Malfoy! ¿Qué esperaba? ¿Qué le hizo pensar que el niño caprichoso que conoció había madurado? Si ya estaba acostumbrada a los desplantes e insultos de Draco Malfoy ¿Por qué le dolían sus palabras?
El ruido de pisadas en la hojarasca la hizo recomponerse un poco limpiando las lágrimas traicioneras que se escapaban de sus ojos, sabía perfectamente de quien se trataba sin necesidad de voltear, el aire traía su fragancia inundando sus sentidos, ese aroma que en últimas fechas le hacía sentir mariposas en el estomago
-¿Cómo me encontraste Malfoy?- fue su saludo tratando de impregnar sus palabras con la mayor hostilidad que podía fingir
-Eres muy predecible Granger, solo fue cuestión de buscar el árbol más grande de los terrenos aledaños y era seguro que ahí estarías y como ves no me equivoque
-¿El árbol más grande? ¿Por qué?
-Buena pregunta, de hecho siempre me pregunte por que te encanta ir a refugiarte bajo un árbol cuando algo te va mal, ya olvide la de veces que te vi llorando debajo del enorme sauce que está a orillas del lago en el colegio- sentencio el rubio mientras se sentaba despreocupadamente junto a la chica intentando no mirarla
-¡¿Me viste?!- dijo sorprendida ya que jamás le dijo a nadie del lugar secreto que solía tener durante su estadía en el colegio
-No eres la única que busca refugio en un árbol, mi abuela decía que los árboles están ahí, en silencio, esperando que tomemos su energía, su sabiduría, su serenidad y su fuerza para soportar cualquier tempestad- Hermione estaba perpleja ante las palabras de Malfoy, jamás creyó que alguien como él pensara de esa manera- Sobretodo tratándose de árboles que los Celtas consideraban sagrados.
Permanecieron en silencio durante un tiempo, interrumpido solo por el trinar de los pájaros o el aire a través de las copas de los arboles
-No es verdad lo que dije Granger, cualquier hombre se podría interesar en ti
-No te burles Malfoy, lo que dijiste es cierto. Si me veía bien esa noche fue solo porque Eri y Lean hicieron su magia en mí.
-Es cierto que ellos contribuyeron un poco, pero su verdadera magia consiste en resaltar la belleza que ya existe, jamás hubieran podido hacer que lucieras de esa manera si no fuera por ti misma….anda vamos es tarde y no sabes cómo se pone Constanza si no somos puntual en la cena – le dijo levantándose mientras le ofrecía su mano para ayudarla a incorporarse. Hermione se le quedo viendo a esa mano dudando si tomarla o no, sabía que aquella plática era algo así como una disculpa por parte del rubio porque intuía que esa palabra no estaba en su vocabulario- Anda Granger que no tenemos todo el día- dijo el chico un poco ansioso por la actitud de la castaña por lo que Hermione tomo su mano incorporándose quedando frente a él sin poder evitar perderse un momento en el gris de sus ojos que en ese momento tenían un brillo de calma muy especial que por una extraña razón la hizo sentir feliz.
