Nota: No todos los personajes me pertenecen.
Capítulo Catorce: Lava y Fuego.
La habitación que le había sido asignada afortunadamente no tenía que compartirla con Neutron, bueno, eso era en la nave, Shade no sabía cómo serían las cosas una vez que llegaran a la IC, y para ser honesta, no quería averiguarlo.
Había tenido un momento de debilidad haya afuera y debía ser corregido. Tenía que hacer todo lo posible para permanecer firme ante él y sus enfermos encantos.
Pero... ¿Por qué era tan fácil ser fría y distante con todos los demás chicos y no con él? ¿Por qué? De seguro había algo mal en ella, algo erróneo que la hacía sentir cosas equivocadas por la persona equivocada.
Por ejemplo, Shade no había sentido nada cuando se había reencontrado con Timmy, y eso que había estado medio enamorada de él cuando tenía once. Después de todo Timmy había sido todo lo que Jimmy nunca fue, y para una niña desesperada por amor eso era un alivio, saber que alguien la apreciaba y no tenía miedo de demostrarlo la cautivo.
Pero ahora, ella simplemente sintió... Nada.
Nada hacia ese chico tierno con un buen propósito y buen corazón, nada a pesar de esas inquietantes similitudes que ambos chicos comparten, ojos del zafiro más puro y cabellos del color del caoba. Hasta ahorita Shade se daba cuenta de esto, que ellos dos se parecían más de lo que deberían. O tal vez solo es ella alucinando, intentando encontrar en otro chico las características físicas que siempre le han atraído.
"Si, eso es lo más probable."
Un toque en la puerta sobresalto a Shade, estaba tan distraída con sus propios pensamientos que no se había dado cuenta de que alguien se había acercado tanto. Ella se regaló a si misma por semejante y peligrosa imprudencia mientras abría la puerta. Una guardia Plunderer de luminosos ojos rosas estaba ahí parada.
—Su Alteza —dijo mientras inclinaba la cabeza—, el Sir me envía para informarle que quiere que se reúna con él en la sala de mando. Vamos a aterrizar en Terra en menos de cinco minutos. Por favor sígame.
En circunstancias normales Shade se habría enojado por ser convocada así sin opción a negarse, como si fuera un perro que debía obedecer las órdenes de su amo, pero estas no eran circunstancias normales.
Shade estaba a punto de volver a pisar su planeta natal, su hogar. Después de haber pasado viviendo nueve años en el espacio, en el Laberinto, todo esto era tan irreal. Shade creyó que jamás volvería a ver el bello planeta azul, y de hecho nunca se había permitido pensar en eso, pero tenía sentido que ella volviera a vivir en allí. Después de todo, era el palacio del egocéntrico Neutron.
Así que Shade siguió a la guardia sin protestar. Cuando llegaron a la sala de mando James estaba dirigiendo todo para al aterrizaje, cosa que le resulto algo extraño a Shade, ya que había un montón de personal para hacer eso. Pero como siempre a Neutron le gustaba tener el control y opacar a todos los demás. Ninguno de los dos hablo hasta que la guardia salió por la puerta con una inclinación y los dejo completamente solos.
—Me alegra que ya estés aquí —dijo Neutron sin dejar de prestar atención a lo que estaba haciendo—. Temía que te negarías y que tendría que ir por ti a tu habitación.
—Hicimos un trato y lo cumpliré. Me comportare cómo la novia que se espera que sea.
—Me gusta escuchar eso. Bajaremos a Terra juntos, como una pareja feliz.
—Si... Mientras estemos en público —Shade no pudo evitar agregar ese pequeño pero importante hecho.
Por su parte James congelo el movimiento de sus manos y se puso tenso mientras volteaba a verla con esos caóticos ojos azules.
—Hiciste otro trato conmigo. Me dijiste que me darías una oportunidad.
—Y eso haré —contesto ella fríamente—. Pero eso no quiere decir que seré todo el tiempo agradable contigo, Rey Cráneo.
Él la observo durante un largo tiempo, tal largo que la alarma de peligro empezó a sonar, alertando que la nave se acercaba a una gran velocidad hacia el suelo y nadie estaba conduciéndola. Shade agradecía la alta tecnología de esta nave, porque si hubiera sido otra en esta caída libre ella habría salido volando como si fuera muñeca de trapo.
Al final James sonrío encantadoramente, sus ojos llenos de placer.
—Entiendo, tengo que esforzarme para ganarte. Ni tu ni yo pelaremos limpio, ¿verdad? —Neutron no espero una respuesta, tampoco era como si Shade le daría una, él volvió a conducir la nave usando maneobras tan sofisticadas y complicadas que lograron vencer a la gravedad.
Cuando la nave estuvo estacionada, todo apagado y listo para salir Neutron volvió a hablar:
—La recompensa será tan dulce cuando todo esto acabe, Cindy —cada palabra salía mientras caminaba hacia ella—. Terminarás volviendo a mí completamente, y entenderás la razón de todo esto. Hasta entonces —él alzo la mano en una invitación—, ¿fingimos juntos?
Confundía por sus extrañas palabras, Shade vaciló por un momento antes de tomar la mano que Neutron le ofrecía. Entonces, tomados de la mano, salieron para enfrentar a la multitud que se reunía para recibir a su Sir.
El primer vistazo de Terra acelero el corazón de Shade a niveles imposibles.
En verdad estaba aquí. Todo se veía tan familiar y a la vez tan desconocido, el mismo cielo azul, el césped verde y algo húmedo. Todo era limpio y puro, una demostración de que la idea de Neutron de hacer que la naturaleza congeniara armoniosamente con la tecnología había funcionado. Terra nunca se había visto tan perfecta... Excepto por una inquietante y extraña cosa.
Shade no sabía dónde habían aterrizado pero estaba cien por ciento segura que en ningún lugar de Terra, o de cualquier otro planeta, había un castillo tipo fortaleza con murallas de lava y fuego.
El calor del lugar era muy penetrante y eso que se encontraban a más de tres kilómetros de distancia, curiosamente parecía que solo a Shade le molestaba. Todos los Plunderer estaban encantados de que su Sir haya regresado, cada uno mostrando su respeto y orgullo aclamándolo, mientras ellos dos salían de la nave escoltados por una guardia.
Era extraño, para muchas galaxias y reinos James no era más que un monstruo, un ser que tenías que temer y rogar que jamás tengas la desgracia de cruzarte en su camino, pero para esta gente él... Era un héroe. Un rey «Terrano» apreciado y querido.
Y por lo que Shade podía observar él también apreciaba y quería a esta raza. No sonreía a nadie, pero inclinaba la cabeza en reconocimiento y el aura calculadora y poderosa que Shade siempre sentía se atenuaba hasta convertirse en un zumbido tranquilizador. Eso era mucho decir con él.
Para sorpresa de Shade, no hubo movimientos hostiles ni caras desconcertadas hacia ella, era como si todo el mundo supiera quien era ella, pero eso era imposible. Pocos, y mucho menos una raza entera, conocía su rostro, y aun así ellos la miraban con alegría y respeto.
Shade le preguntaría a James por esto más tarde.
Una limosina los estaba esperando para llevarlos, ¿a dónde? Shade suponía que a la fortaleza de fuego.
Neutron se dio cuenta del momento cuando Shade se fijó en que la limosina no tenía ruedas y que flotaba sin necesidad de propulsores. Con una sonrisa arrogante él le explico:
—Los propulsores contamina el frasco aire que respiramos. ¿Por qué dañar lo que me dio la vida cuando puedo inventar otra forma de volar? La limosina es sostenida por campos magnéticos, los naturales que dan Terra y los artificiales que yo invente. ¿Asombroso, no crees?
—Se han inventado mejores cosas —contesto molesta Shade.
—La mayoría por mí.
Shade río, una risa no burlona sino normal... Real.
—Quisiera ver que serias sin los avances de Einstein y Edison.
James agito la mano como si descartara su comentario.
—Un pequeño retraso de una semana. Me habría recuperado.
Neutron abrió la puerta de la limosina para que Shade entrara. Cuando los dos estuvieron a bordo el auto levitó más alto y salió despedido a gran velocidad hacia la fortaleza.
Shade se había sentado lo más lejos posible de Neutron, no quería que ninguno de los dos se tocara aunque fuera por accidente. Él estaba feliz por su precaución, sabiendo que surgía de su incomodidad hacia él.
—Ten —James extendió la mano hacia Shade. Un dije con una extraña piedra ovalada multicolor yacía en su mano.
—¿Qué es eso?
Shade no la tomo, tenía miedo de lo que podía significar este extraño regalo. Ya había aceptado el anillo Sturm como anillo de compromiso, para Neutron, ¿qué significado y precio tendría este dije?
—Es protección —dijo encogiéndose de hombros—. Evitará que mi palacio te incinere cuando estemos lo suficientemente cerca.
Curiosa, pero aun así vacilante, Shade tomo el dije, intentando hacer el menor contacto posible con la piel de Neutron. En cuento Shade toco la piedra la presión del calor cesó. Todo estaba fresco de nuevo, cosa que la alivio enormemente. No sabía cuan incomoda estaba hasta que el calor desapareció.
Shade se puso el dije, observando lo hermoso que era y como contrastaba contra su pálida piel. La piedra iniciaba de un azul oscuro que poco a poco se transformaba a un azul más claro, que se mezclaba con un rojo hasta difuminarse a un naranja con toques amarillos. Era como tener una pequeña llama colgada de su cuello.
—Me alegra que te guste.
James tenía la mirada al frente todo el tiempo, y sin embargo había notado la pequeña sonrisa que a Shade se le había escapado al admirar la piedra, lo que demostraba lo atento que estaba de ella.
—¿Tú no tienes uno?
—No lo necesito.
—¿Ah, no? ¿Por qué?
James sonrío mientras volteaba a verla.
—Estoy más allá de eso.
Shade estaba harta de no entender esas frases tan mundanas y sin sentido que él solía decirle cómo si compartieran un secreto. ¿Qué era todo eso? Él a veces hablaba cómo si toda esta guerra entre galaxias tuviera un propósito, cómo si él fuera un Dios... cómo si ellos dos ya hubieran compartido una vida antes.
Ese pensamiento inquietaba mucho a Shade y la acosaba. Su mente empezó a trabajar para intentar resolver los misterios de todo esto. Porque ella sabía que en el fondo ella entendía todo… solo que no lo recordaba.
Shade prácticamente no presto atención a nada del castillo/fortaleza cuando llegaron. Neutron no dijo ni hizo nada para sacarla del estupor en el que ella parecía estar. Seguramente él pensaba que era por lo fabuloso que era su palacio. ¡Engreído!
Cuando llegaron a una habitación él por fin hablo:
—Nos quedaremos hoy en este palacio, tengo unas cosas que resolver en este lugar. Escoge la recamara que más te agrade, esta es la mía y sé que no te quedarás aquí. Te traje porque aquí encontraras ropa que te quedara. Hasta la noche, Cindy.
Él le dio un beso en la frente y luego se alejó.
Al fin a solas, Shade alivio la tensión de su cuerpo y se tomó el tiempo para admirar el castillo.
Las paredes estaban efectivamente hechas de lava ardiendo fluyendo como un río. Mirando desde lejos era como si un vidrio mantuviera la lava dispersa y unida, para poder crear una pared vertical. Pero cuando Shade se acercó con una hoja de papel y toco la pared, el papel ardió. Absolutamente no había nada que separara la lava de su cuerpo. ¿Y si tropezaba? Si Shade fuera descuidada la próxima vez que James viniera encontraría solo un cuerpo carbonizado. Agradecía profundamente que el torpe Ultra no estuviera aquí.
El piso negro estaba hecho de piedra volcánica, el palacio de James al parecer había sido construido a base de un volcán. Original y creativo. La habitación era enorme y masculina, de colores oscuros. Y tenía la marca arrogante de Neutron, ya que todos los muebles eran de lujosa madera, con una pared entera llena de armas antiguas sostenidas magnéticamente.
Shade no quería admitirlo, pero el castillo tenía un estilo peligroso, actualizado y lúgubre, y eso le encantaba. Sus gustos de rosa y brillitos hace mucho los había superado.
No supo cuánto tiempo estuvo admirando las bellas armas, pero el sol casi se había puesto, la cena pronto seria servida y no sería cómodo ir a sentarse a una mesa con un traje de batalla.
El armario de Neutron era enorme, pero curiosamente la ropa que predominaba aquí no era de hombre... Sino de mujer.
Por unos espeluznantes segundo Shade creyó que todo esto era para ella, después de todo, toda la ropa era de su talla, pero encontró algo entre tanta ropa y joyas que la inquieto más: un baúl antiguo pero sencillo con una placa dorada en donde estaba grabado un nombre que no era el de Shade. Pero era un nombre que rezumbaba en su mente como un eco antiguo de algo que debería recordar, de algo que le pertenecía... Como un recuerdo.
Andrómeda.
Nota de Autor: Cómo pueden ver actualice muy pronto, ya tengo más tiempo y más inspiración. Quiero agradecer a todos por sus reviews que me motivan y me ayudan y por favor sigan diciéndome sus opiniones y todo. Esta historia se ha vuelta parte de mi día a día y la amo, pero también tengo otras ideas, el problema es que no quiero empezar otro proyecto hasta que termine con este mundo que he creado, así que le echare ganas. Tengo todo un revoltijo en mi cabeza con esas nuevas historias que quieren salir a flote, pero primero: paso a paso.
