-Creo que ya le he pillado el truco a esto de los psicocandados. Sin duda me será muy útil, gracias.

-¡No hay de qué, Diego! Siempre es un placer ayudar.

-¡Iremos informando a Mia, la mística! ¡Seguro que se alegra mucho por usted!

-Ahora tenemos que irnos, Momo. Quiero practicar un poco con mi nuevo Magatama la canalización.

-¡Comprendido, Maya, la mística! Que tenga buenos días, señor Diego.

Ambas médiums se marchan. Esto me irá muy bien para la investigación. Vamos a ver qué me tiene que decir Bibian.

-¿Y bien, Bibian?

-Es cierto, señor Godot. El grito que suena… Soy yo…

-¿Eres tú la que grita? ¿Cómo es eso?

-Fue la mañana anterior al crimen, más o menos cuando apareció el fiscal Vyctyme a supervisar. Me dio un susto y yo grité. Después, me dijo que era una broma.

-¿En serio?

-Totalmente.-asegura Bibian.- Y si quiere que le sea sincera… Creo que el fiscal Vyctyme sujetaba algo con una mano cuando me dijo lo de la broma, aunque no acerté a ver qué podía ser.

-De acuerdo. Está bien, no veo razón para que me mientas, así que te creo.

Más que nada, la creo porque no veo ningún psicocandado nuevo.

-Gracias… De verdad, sé que si Venoma no lo hizo la seguiente sospechosa soy yo, pero le prometo que yo no fui quien mató a la víctima.

Ningún psicocandado. Me dice la verdad.

-Tranquila. Si quieres que te diga la verdad, nunca he creído que lo fueses. Ahora, si me perdonas, tendría que seguir con mi investigación.

-Claro, buena suerte.-me desea Bibian.- ¿Qué investigará ahora?

-Pues a lo mejor debería intentar averiguar a dónde fue Venoma mientras estaba sonámbula. ¿La viste?

-No, no la vi la noche del crimen. ¿Y qué podría usar para averiguar eso?

-Quizás la cinta de la cámara de seguridad me vendría bien. Pero no estoy seguro de dónde conseguirla, ¿Sabes, Bibian?

-¿Una cinta de la cámara de seguridad? Oh, creo que antes en el pasillo había una mujer comentando algo sobre esa cinta.

-¿De verdad, Bibian? ¿Cómo era esa mujer?

-Tenía el pelo oscuro, algo recogido, llevaba una bata blanca, unas gafas con los cristales rosas y parecía malhumorada.

La inspectora Skye, sin duda.

-De acuerdo, iré a preguntarle. Gracias.

-De nada. Ahora debería irme, pero si necesita algo, dígamelo. Ah, y si ve a Venoma, dígale que le deseo mucha suerte. Adiós, señor Godot.

Bibian se despide y se marcha. Mi próxima parada será convencer a la inspectora Skye para que me deje ver esa cinta, y ahora siendo abogado, no será fácil. Pero por intentarlo…

Cuarto de Venoma

Cuando vuelvo a entrar, el cadáver ya no está, y en su lugar, hay una silueta de tiza y carteles pequeños con números, cosa que me esperaba. Casi no quedan forenses, pero la inspectora Skye está por ahí. Sigue con su cara de mal humor.

-Inspectora Skye.

-Oh, es usted. ¿Qué quiere? No hemos terminado nuestra investigación todavía, el acceso aún no está permitido.

-No vengo a investigar esta zona.

-¿Oh? Entonces, ¿A qué ha venido? No tengo mucho tiempo, así que sea breve.-bufa la inspectora.

-¿Existe la cinta de la cámara de seguridad grabada la noche del crimen?

-¿Una cinta, dice? No tengo ni idea de qué me está hablando.

De nuevo, vuelvo a experimentar los colores invertidos del fondo, seguidos por la negrura más absoluta. Acto seguido, a la inspectora Ema Skye le aparecen 3 psicocandados amarillos con sus respectivas cadenas.

-Lo siento, pero usted pertenece a la defensa. No se me permite darle mucha información, ¿Sabe?

He de romper sus psicocandados, pero tengo la impresión de que todavía no tengo pruebas suficientes para presionarla y sacarle la verdad, por lo que decido salir de la escena para seguir investigando un poco más.

¿Quizá la entrada sea una buena opción para seguir?

Entrada del orfanato

Estoy algo atascado en mi investigación, así que me siento un rato en una silla que hay en el vestíbulo de la entrada a tomarme mi café tranquilamente. Mientras saboreo el equilibrio perfecto entre la amargura y la oscuridad servidas en una taza, puedo fijarme en que algo de fuera no está como antes. Donde antes había una plaza de aparcamiento vacía, ahora hay una flamante moto aparcada.

Y me apuesto todas las tazas de café que me tomo durante un mes a que el hombre que acaba de entrar es el propietario. Es un tipo rockero (a juzgar por su forma de vestir) con el pelo muy rubio, ojos azul marino, vestido de morado y negro con un collar tipo cadena del que cuelga un colgante en forma de "G" muy angulada. Tiene todas las papeletas para ser el típico rompecorazones por el que las chicas se derriten.

Al llegar, se quita unas gafas de sol que lleva y se me queda mirando. Creo que me ha reconocido. Qué raro… ¿Qué puedo tener yo de especial para que me reconozca? Oh, claro. Una máscara "de rayos láser".

-¡Dichosos los ojos! Usted es Herr Godot, el fiscal retirado que ahora es el abogado del caso de asesinato del hermano del fiscal general, ja?

-Esto… Sí, supongo.

¿Eso era alemán? Eso creo, pero aun así, ha conseguido dejarme un poco de piedra.

-Perdón, pero creo que no nos han presentado.

-Ja, es cierto. Ahem, yo soy Klavier Gavin, fiscal y cantante estrella en un grupo de rock. Quizá lo conozca. The Gavinners.

¿"The Gavinners"? Algo he oído en el periódico sobre estos tipos. Al parecer, una chica que fue a uno de sus conciertos se desmayó de la emoción cuando nuestro sensual fiscal cantante le rozó la mano desde el público. Sencillamente genial.

-Sí, algo he oído. Encantado, fiscal Gavin. No se ofenda, ¿Pero qué ha venido a hacer aquí? La acusación del caso no corre de su parte. ¿Viene como investigador?

-Nein. De hecho, vengo a traerle algo a alguien. ¿Ha visto a una mujer de pelo castaño oscuro, ojos verdes, bata de laboratorio y gafas rosas, con muy mala uva?

¿Habla de la inspectora Skye?

-Sí, creo que sé a quién se refiere. La inspectora Skye, ¿Cierto? Me he cruzado con ella un par de veces.

-Ja, esa es mi Fräulein inspectora.

-¿Quería darle algo, fiscal Gavin?

-Ja de nuevo. Bueno, de hecho venía a ver al fiscal general Vyctyme, pero pensé que ya de paso podría acercárselo a Fräulein Skye.

-Pues yo no he visto al fiscal general, pero sí a la inspectora. ¿Qué quería llevarle?

-Pues una bolsa de esto a lo que ella llama "bocaditos". Se los dejó en mi oficina, y sin ellos siempre está hecha un basilisco. Se los llevaría, pero siempre que me ve, se vuelve el doble de arisca. ¿Qué hago?-se pregunta Gavin, pasando la mano por su flequillo.

-Yo se los puedo llevar más tarde.- Claro, seguro que me ayudan con los psicocandados.

-¿Ja? ¿Lo hará? ¡Danke, Herr Godot! Aquí los tiene. Salude a mi Fräulein de mi parte, ja?

-De acuerdo. Pero antes de que se vaya, ¿Le importa que le pregunte algo?

-¿Ja?

-¿Me podría decir algo sobre el caso que estoy tratando?

-Bueno, no se me permite dar muchos detalles al pertenecer a la fiscalía, pero es más o menos lo que pone en el periódico, ¿Lo ha leído?

-Sí.- por poco digo "ja"- ¿Eso es todo?

-Pues ja, supongo. La acusada es esa niña tan adorable, Venoma. El arma fue encontrada en su mano, y el cuerpo apareció en su cuarto. Por eso la detuvieron.

Parece que Gavin no sabe gran cosa más. No me aparecen psicocandados, así que no me oculta nada.

-Si le soy sincero, Herr Godot, todos los fiscales del distrito estamos bajo bastante presión en relación a este caso. El fiscal general está convencido de que la acusada, Venoma, es culpable, y no permite que nadie lo dude. Seguro que tiene que ver con su situación tensa…

¿Situación tensa? Creo que sé de qué me habla. Le muestro el periódico que leí en el coche de Edgeworth, el de la herencia y el testamento.

-Ah, usted está al corriente, ja? Es eso, efectivamente. Al parecer, el fiscal Vyctyme amasó mucho dinero durante toda su carrera, y por eso el hombre se vio obligado a dictar testamento. Vyctyme está desquiciado.

-¿Y eso?

-Todo se lo iba a dejar a su hermano, la víctima, y ahora… En fin, como que no va a poder ser, ¿Nein?

-¿Y por qué a su hermano? En general, el dinero de alguien pasa a sus descendientes, ¿No?

-Eso sería si los tuviera. El fiscal general no tiene críos, y para ser sincero, no creo que en un futuro los tenga.

Me gustaría hablar con ese Vyctyme. Tengo muchas preguntas que hacerle, y creo que me llevarán a alguna parte productiva.

-En fin, tengo que marcharme, Herr Godot. No se preocupe, si Venoma es inocente, podrá demostrarlo. Ahora debo irme a cabalgar sobre el viento con mi moto. Danke por lo de los bocaditos de Fräulein inspectora.

-No es nada.

-Dórele un poco la píldora. Además, estoy convencido de que mi Fräulein tiene la cinta de la cámara de seguridad bajo la manga. Seguro que la consigue.

Hasta el fiscal Gavin sabe que la tiene. Creo que lo próximo que debo hacer es romper los psicocandados de la señorita fräulein.

-Buena suerte, Herr Godot. Espero volver a verle, ja?

El fiscal Gavin se vuelve hacia su moto camino de ir a por el fiscal general. Yo me vuelvo hacia las escaleras camino de ir a por la verdad tras los candados de la inspectora Skye. *sorbo café*