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Las maravillas de Ponyville

El Doctor se libero de las ponis y se dirigió galopando a su TARDIS, pero antes de que pudiera entrar vio que su TARDIS tiraba humo y entonces el Doctor se dio cuenta de dos opciones, la primera era de que su TARDIS estaba muriendo y la segunda era que se estaba actualizando a las condiciones de Equestria pero lo que tenían en común ambas opciones es que lo dejarían varado en Ponyville un buen rato.

-No, no me dejes aquí-comento el Doctor chocando los cascos con la puerta- rayos estoy atascado en un tiempo y en un lugar.

Rápidamente la pegaso observo que el Doctor se sentía frustrado de no irse y también se percato de que a el le gustaba viajar de un sitio a otro.

-Vamos Doctor, dele una oportunidad a este sitio-comento Derpy.

-No-dijo lamentándose el Doctor- la física de tu mundo me está mareando, los pegasos controlan el clima, la princesa controla el Sol, raro que no mencionaras a una reina, pero me estoy mareando.

-Pero eso que tiene de raro-comento la pegaso.

-Lo siento, pero así de raro estoy viendo este mundo y he estado en varios sitios raros, bueno no es el más raro en el que he estado, hay un planeta llamado Barcelona en el que hay una especie de perros pero sin nariz-comento el Doctor.

-No entiendo-respondió la pegaso.

-Rayos y eso era un chiste-dijo frustrado el Doctor.

-Vamos Doctor anímese, Pinkie hace buenas fiestas.

-Correctoow-dijo la poni rosada.

En eso Pinkie noto que la pegaso le ponía los cascos delanteros en la espalda del Doctor y algo en el lenguaje corporal le llevo a intuir que habia algo ente ambos ponis y rápidamente opto por despedirse y preparar los últimos detalles.

-Bueno, mejor me voy, cierto, la fiesta será en la sala municipal.

-¿Cómo te dejaron usarla?-pregunto Derpy.

-Pues la alcaldesa estuvo indispuesta en estos momentos, me pregunto ¿qué le habrá pasado?

En eso la pegaso se sonrojo del hecho, mientras el Doctor comenzó a reírse pero súbitamente se detuvo.

-Espera-irrumpió el Doctor- no puedes hacer una fiesta en la sala municipal, ahí se tiene que guardar…

-Silencio, puff, eso lo haría una fiesta aburrida si fuera en silencio-le respondió la poni rosa mientras galopaba.

-Cierto-respondió el Doctor- de todos modos no me agrada el silencio.

-Bueno, supongo que podemos explorar Ponyville-comento el Doctor.

-¡Bien, dijo podemos!-comento emocionada la pegaso.

Galoparon por todo el sitio notando todos los parajes que llevaban del bosque a Ponyville e inmediato notaron que dos pegasos vestidos de traje azul ponían unos anuncios en los límites del pueblo, esto inmediatamente atrajo la atención del Doctor.

-Mira, se parecen a los blue angels pero en ponis-dijo riendo el Doctor.

-¿Blue qué?-pregunto Derpy.

-Son un escuadrón de aviones que se dedican hacer acrobacias, maquinas que vuelan y hacen así…

En eso el Doctor se puso en sus dos cascos traseros y puso sus patas delanteras simulando ser un avión, haciendo ruiditos con su lengua, hasta que llego un momento en que tropezó y se termino mordiendo la lengua. La pegaso se empezó a reír de la tontería que hizo el Doctor y le respondió:

-Pues eso es casi lo que hacen ellos, son los Wonderbolts y se dedican hacer acrobacias y debes en cuando ayudan a los ponis con la lluvia.

El Doctor rápidamente se incorporo y en eso le pregunto al pegaso de la melena azul, llamado Soarin.

-Oiga, ¿para qué son los anuncios?

-Pues son para…

En eso el pegaso de crin azul comenzó a toser. En eso a la pegaso se le hizo extraño, puesto que ya había notado a dos poni enfermos y pensó que seguramente era un contagio entre ponis.

-¿Está bien?-pregunto el Doctor angustiado.

Pero fue una pegaso de melena naranja de nombre Spitfire que respondió la pregunta.

-Es solo una tos y los anuncios son para que se alejan más del bosque everfree, pues últimamente las criaturas del bosque han estado muy salvajes.

-¿Criaturas?-pregunto el Doctor.

-Sí, usted sabe manticoras, dragones de hecho, se dice que ha estado tan alterado que incluso se vio una hidra y ellas no son de esa región-le respondió Spitfire.

-Brillante, este lugar me está empezando a gustar, Derpy mejor vamos allá-comento emocionado el Doctor.

-No puede ir allá señor-le regaño Spitfire- solo un loco entraría allí por voluntad.

-Bueno ya lo dijo-replico el Doctor mientras galopaba al bosque, pero noto que Spitfire le detenía el paso-aguafiestas, bueno me iré.

En eso el Doctor y la pegaso siguieron su curso a Ponyville.

-Doctor creí que realmente iba ir a ese bosque.

-Pues iré, pero cuando este más despejado-replico el Doctor.

-Pero eso es peligroso-comento la pegaso.

-Sí, lo sé-le respondió sonriente el Doctor- pero así es siempre la aventura, pero iré con mi precauciones por supuesto, no soy un busca problemas, aunque estos siempre me terminan hallando.

En eso cuando menos se dieron cuenta, habían llegado a Ponyville

-Ahora si no se escapara-dijo en broma la pegaso.

-Eso me temo-comento angustiado el Doctor.

-Sosténgase de mi ala para que no se pierda-le comento la pegaso.

-Estas exagerando demasiado, no soy un perro y tampoco soy un niño- le dijo enojada a la pegaso.

En eso el Doctor siguió galopando de frente mientras fruncía el gesto, en eso la pegaso se fue alejando de el poco a poco, entonces el Doctor se dio cuenta que estaba solo, se angustio no de que estuviera solo o de que se hubiera perdió, sino que súbitamente la pegaso había desaparecido.

-Derpy, Derpy ¿dónde estás?-pregunto angustiado el Doctor.

Entonces el Doctor empezó a escuchar unas diminutas risitas que intentaban contenerse.

-Derpy se que esa es tu voz-le replico el Doctor.

-Aquí estoy-le respondió la pegaso.

Entonces el Doctor se dio cuenta que la equina alada estaba encima de él, puesto que se había escondido en una nube y luego en el acto la pegaso asomo su cabeza dejándose al descubierto

-¿Que decía de no perderse?- pregunto la pegaso mientras intentaba contener una sonrisa tapándose el hocico con ambos cascos.

-Muy gracioso Derpy-comento el Doctor

-Me la debe por sus bromas crueles de la carne y cuando grito en la casa de Carrot.

Para el Doctor, nada de eso eran bromas, eran barreras culturales entre el y Derpy, pero el Doctor solo se inmuto en decir:

-Supongo que me lo merezco.

En eso el Doctor escucho un sonido familiar que creyó nunca escuchar de nuevo en toda su vida, pero a sus oídos le llegaron los ruidos de un ferrocarril y el Doctor galopo deprisa y la pegaso junto con él y llegaron de pronto a la estación de Ponyville. No obstante la pegaso se angustiaban de que se encontrarían a Estram, pero para suerte suya, el tren que había llegado era uno de entrada.

-¿Que paso Doctor?-pregunto la pegaso.

-Es un tren y amo los trenes, siempre quise conducir uno, cosa curiosa al tren le llamaban el caballo de hierro.

En eso el Doctor se subió al vagón del conductor sin permiso de nadie y de repente comenzó a jalar palancas y botones, mientras sonaba el vapor de la chimenea.

-Doctor bájese de ahí, lo regañaran- le ordeno la pegaso.

-Porque, si yo tengo permiso-le replico el Doctor.

En eso dos encargados del tren que eran el maquinista y el mecánico subieron y tal como dijo la pegaso, le llamaron la atención.

-¡Bájese de aquí, no ve que se descompuso la locomotora!-le replico el maquinista

-Tranquilos aquí tengo mis papeles, soy un mecánico, encontraran todo en orden.

En eso el Doctor saco de su corbata el extraño papel enmarcado y los ponis se disculparon y de repente, en eso el maquinista contemplo la maquinaria y noto que esta estaba compuesta.

-¿Usted lo reparo?-pregunto el mecánico.

El Doctor solo asintió con la cabeza y el mecánico comento emocionado y alegre:

-Esto me hubiera demorado al menos una hora, pero usted lo reparo en un instante, es todo un genio

-Hobby-le replico sonriente el Doctor cuando menciono la palabra genio- bueno fue un placer, caballeros, caballos.

En eso los dos encargados se quedaron extrañados por la manera en que los menciono, mientras el Doctor bajaba del tren, una carriola con un bebe salía de las puertas de los pasajeros sin control pero rápidamente el Doctor logro interceptar al carrito.

-Vaya, yo creí que se distraía con facilidad- comento la pegaso, al ver como el Doctor había rescatado al bebe.

-Perdón ¿dijiste algo?

-Nada.

-Bueno, mira nada mas, con que así son las crías de bebes, que adorables criaturas.

En eso el Doctor contemplo más de cerca al bebe, era un poni de tierra con unos ojos azules muy pequeños y la crin y el pelaje café, y la pegaso quiso mirarlo también, al acercarse el bebe empezó a balbucear unas palabras.

-No, ella no es tu madre, ni tampoco es una cosa dame leche-replico el Doctor.

-¿Con quién habla Doctor?-pregunto Derpy.

-Pues con quien más, con el bebe, por cierto, se llama Caramel Hooves pero prefiere llamarse Atormentor, el soberano equestre, raro, porque los bebes quieren ponerse esa clase de nombres como Stormagedon o Aniquilator, pero con esto compruebo que el bebe es un lenguaje universal.

-¿Porque habla con ese bebe?-pregunto aun más confundida la pegaso.

-Pues se hablar bebe- dijo riendo el Doctor.

-No es cierto, mientes- comento la pegaso.

-Por supuesto y muy seguido, pero si hablo bebe- le contesto sonriente el Doctor-es uno de los idiomas que no te dio la TARDIS, por cierto, hablando de mentiras, el traductor de idiomas solo funciona si solo estás conmigo, solo serás poliglota si estas cerca de mí.

En eso el bebe miro de reojo la corbata del Doctor y comenzó a llorar

-No te gusta la corbata verde-le respondió el Doctor- bueno, no me eches la culpa a mí, fue su idea, una corbata verde, en que estaba pensando

-Ya no llores-comento la pegaso en tono relajante, mientras comenzaba hacer caras chistas y balbuceaba incoherencias, pero el bebe solo lloraba mas.

-Y es por eso que yo hablo bebe y tu no-le replico el Doctor mientras se ponía un casco en la boca y silenciaba al bebe.

En eso el bebe completamente callado, mientras que la madre que cargaba un bolso enorme de la aparecía para llevarse a su bebe

-Muchas gracias, gracias por cuidar a mi bebe, cuando estaba bajando el equipaje no me di cuenta de que empuje la carriola afuera.

-Descuide, fue un honor conocer a Atormentor.

La madre solo puso una cara extrañada y se fue con la carriola.

-De nuevo gracia señor, por Celestia que usted sería un buen padre-comento la señora mientras se despedía.

En eso el Doctor quedo serio por un instante y murmuro en voz baja.

-Yo no lo creo.

-¿Se encuentra bien?

-Si-respondió secamente el Doctor.

En eso la pegaso comprendió que se referían a su vieja familia.

-Doctor, ¿cómo eran ellos?-pregunto la pegaso

Pero el Doctor se quedo muy serio y callado, casi como meditando.

-No los recuerda-comento la pegaso

-Oh, sí puedo-respondió el Doctor mientras ponía una larga mirada en el horizonte- pero realmente tengo que quererlo. Y ese es el punto. Tengo que extrañarlos realmente, para traerlos ante mis ojos pero el resto del tiempo, ellos descansan en mi mente.

-Yo lo siento-comento avergonzada la pegaso.

Pero el Doctor rompió el silencio como si nada.

-Momentos atrás me dijiste que trabajabas en el correo, vamos a ver esas cartas- le replico sonriente el Doctor.

En eso la pegaso guiaba al Doctor por todas las casa de Ponyville y miraba fascinado toda las zonas que no había visto antes, hasta que finalmente llegaron al edificio donde trabajaba la pegaso.

-Vaya, que interesante edificio- comento emocionado el Doctor.

-Es una lástima que me suspendieron-dijo triste la pegaso.

-¿Por qué?-pregunto el Doctor.

-Pues cometí la torpeza de confundir lo correos-dijo triste la pegaso.

-Entonces, por eso te llaman Derpy, porque es la acepción a Derp, perdóname por llamarte así-dijo arrepentido el Doctor.

-No, tranquilo Doctor, no tengo problema, en serio y menos si es usted.

-Bueno esta bien, pero dime ¿qué harás cuando recuperes tu trabajo?-pregunto el Doctor.

-Pues cuando vuelva mi trabajo en el correo hare mi mejor esfuerzo en mi trabajo y algún día veré mi rostro en el empleado del mes y Ponyville me reconocerá como la mejor cartera.

-¿En serio?-pregunto sonriendo el Doctor.

-Ese es mi sueño y no me importa si le parece absurdo- comento desafiante la pegaso.

-Burlarme, nunca-replico el Doctor.

-Lo dice en serio.

-Claro-respondió risueño el Doctor- los sueños son importantes, nunca los subestimes.

Fue con esa frase que la pegaso quedo aun mas fascinada con el Doctor, y su corazón empezó a latir sin control.

-Es una lástima-comento el Doctor.

-¿De qué?-pregunto la pegaso.

-La vez pasada solo te hice una invitación, pero ahora veo que tú eres magnifica, de hecho quería que fueras mi acompañante.

-¿Acompáñate? –pregunto la pegaso sonrojada,

-Sí, tu sabes, estar a mi lado, es que no me gusta estar solo, además de que comienzo hablar conmigo mismo y eso realmente es un fastidio, te hace sentir un poco egoísta.

El Doctor literalmente quería que la pegaso fuera su compañera, no obstante en los oídos de la pegaso las palabras del Doctor tenían un significado muy distinto.